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sábado, 7 de septiembre de 2013

Santiago Posteguillo: “Lo que más sufro es el arranque para escribir cada día”



Es un escritor que mantiene los pies en la tierra pese a que es uno de los que más vende en España. Sin ir muy lejos, su última novela “Círculo Máximo” ha arrasado en ventas apenas vio la calle. No es complicado entender este fenómeno, pues la sencillez del profesor Santiago Posteguillo es su sello personal, lo que nos conduce a pensar que precisamente en ella radica la esencia de su éxito, pues es ante todo es un buen hombre y, por añadidura, un autor comprometido con su trabajo.

Lo suyo realmente es en verdad algo sorprendente, acaba de publicar su novela “Circo Máximo” ― para ser exacta el pasado 29 de agosto― y ya es un best seller, y no solo eso, que ya va en su tercera edición. ¿Cómo explica que sus lectores hayan corrido a las librerías a adquirir su libro?  ¿Nos puede desvelar su secreto?

Cuando algo funciona muy bien sé que el factor suerte puede influir, pero normalmente también suele haber un gran trabajo o mucho trabajo detrás. Yo he trabajado creo que mucho en estas novelas, más de dos años en cada una,  y quizá haya encontrado una forma o, he conectado de una manera especial con los lectores al combinar un lenguaje ágil y sencillo, muy propio de la literatura norteamericana actual, con una atención al  rigor que es más europeo cuando se trata de literatura histórica. Esa combinación, quizá, esté resultando muy atractiva.

Ciertos autores están imitando su estilo, pero el escritor
no se atreve a decir que hay  una tendencia "Posteguillo"
¿Podemos ya hablar de un estilo o escuela Posteguillo? 

No sé. Creo que no podría  atreverme a decir que se esté dando algo así.  Pero sí me ha parecido percibir en libros recientes algo de lo que yo hago en algunos momentos. Me parece perfecto porque si las hago es porque me gusta, y no me importa verlos en otros. Pero no me atrevo a caer en el egocentrismo de pensar que esas cosas están ahí necesariamente  por mí. Pienso que muchas más personas pueden llegar a contar las historias de esta forma por sus propios medios.

¿Cómo organiza su trabajo?  ¿Espera que venga la inspiración?

Hay que trabajar. En mi caso, no puedo escribir todos los días porque también imparto clases en la universidad. Estoy sujeto a los días que tengo más disponibilidad, y cuando se presentan, aprovecho para escribir más. Es necesaria la autodisciplina, y hace falta mucha para escribir novelas de mil 200 páginas. Siempre que tengo esa oportunidad ocupo el tiempo al máximo y  me entrego por completo a la novela.

¿Tiene o necesita de un lugar especial a la hora de escribir?

He escrito en aeropuertos, trenes de cercanías, en metros, en muchos sitios, pero es cierto que cuando tengo que escribir  escenas de particular intensidad necesito silencio y estar en mi despacho. Pero cuando se trata de ciertos diálogos que no requieren rigor o los tengo más o menos, claros, puedo hacerlo en cualquier lugar.

Esta novela fue su carta de
presentación 
¿Práctica algún ritual al momento de la creación?

Ritual como tal, no. Solo que al ser novela histórica cuando estoy en el despacho puedo rodearme de todo cuanto requiero en un determinado momento. Por ejemplo, si necesito ciertos datos: consulto biografías, gráficos, mapas, reviso fotos, etc. Y cuando esto ocurre, tras una sesión de dos, tres o cuatro horas, se arma un follón en el despacho que luego me cuesta recoger, ja,ja,ja…

¿Pero no requiere de un ambiente con una temperatura especial o tal vez música, de esas exquisiteces que a veces tiene el escritor?

No, aunque es verdad que alguna música puede resultar motivadora. Una pieza clásica en particular. Por ejemplo, “La Sinfonía del Nuevo Mundo” de Dvorak. La música me gusta tenerla de fondo cuando estoy documentándome, haciendo gráficos, revisando, etc., pero en la propia labor de escritura el silencio es lo mejor para mí.

¿Cómo realiza su labor de recolección de datos, de investigación, y en qué momento se halla listo para iniciar la redacción?

Necesito unos meses para conseguir una base documental, y una vez hecha la estructura de la novela, arranco con la escritura. Porque si no lo hago así, tengo la sensación de no comenzar nunca.  Porque, claro, intentar dominarlo todo de una época no es posible. Siempre hay nuevos datos, cosas para leer. Esto es como las tesis doctorales, y creo que haber sido asesor de éstas, me ayuda mucho, pues el error típico de todo doctorando es que nunca encuentra el momento de ponerse a escribir y deja pasar el tiempo: un año, dos de beca por estar a la expectativa de nuevos datos, de nueva información, y es cuando tienes que agarrar a los chavales de las solapas y obligarlos a empezar ya.

¿Se ha encontrado con frecuencia en situaciones de estar posponiendo el inicio?

Ocurre, y hay que luchar contra ellas…

¿Demoran?
La segunda entrega de su
trilogía

Procuro que no. Por ejemplo, ahora me siento inquieto porque estoy postergando lo de escribir, y encuentro con la cómoda excusa de que tengo muchas entrevistas, que estoy cansado, y  objetivamente es cierto, pero en el fondo hay un Pepito grillo que me reprocha diciendo. “¡Qué buen pretexto has encontrado, Santiago!”.

¿Le cuesta ponerse manos a la obra?

Lo que más sufro es el arranque para escribir cada día. Te gusta pero te cuesta. Es como cuando intentas meterte a una piscina, al comienzo no te decides, pero luego, cuando te atreves, qué gusto te da. Eso me pasa a mí cuando escribo. La primera página da guerra,  la segunda es la gloria, y las demás, ya ni te cuento. La satisfacción de ver lo hecho es inmensa. Me alegra el día, y eso mi mujer me lo nota. “Hoy has escrito a gusto, ¿no?”, resalta ella.  Sin embargo, cuando la faena no ha sido favorable, y no me han salido las cosas como he querido, pues estoy gruñón. El resultado de mi trabajo influye mucho en mi estado de ánimo.

¿Se queda gusto con lo escribe? ¿O es de los escritores que revisan y corrigen mucho?

Corrijo muy poco. Generalmente lo que escribo suele quedar muy próximo a la primera versión. Puedo repensar mucho lo que voy a escribir, pero no soy de los que le dan vuelta a lo que ya han escrito. Soy de escribir de tirón, y casi siempre estoy satisfecho con el resultado. Puede ocurrir que escriba dos o tres páginas, y luego diga: “¡Esto es una porquería!”, y lo arroje al basurero, pero nunca volvería a trabajar sobre ese mismo texto. Lo que se corrige son los errores de ortografía,  las palabras mal escritas, pero de eso se encarga mi editora

¿No es obsesivo en ese aspecto?

La obsesiva es mi editora. Para eso está, ja,ja,ja…Hace una gran labor, por cierto.

Con esta obra completaba
su primera saga de gran éxito
Dejó libros inconclusos, ¿estos tendrán alguna oportunidad de ver la luz?

No, porque toda literatura que hice antes de 30 años no satisfaría las expectativas de lo que la gente ahora espera de una novela mía. Entonces, ¿para qué?  Fueron necesarios como aprendizaje, y no me arrepiento de ellos, porque formaron parte de un proceso. Uno aprende las cosas haciéndolas.

¿Y la poesía?  ¿Volverá a ella?

No creo. Escribí poesía de joven, aunque no puedo decir de esta agua no beberé. No tengo claro que tenga buen dominio para hacer poesía. Respeto mucho a los poetas. En los talleres de literatura creativa que he impartido me doy enseguida de quien posee  este talento. Recuerdo mucho a una chica de nombre Elena a la que le dije en una ocasión: “Tú escribes poesía”. Ella respondió preguntando si el texto estaba mal, a lo que agregué que solo la persona que escribe bien poesía es capaz de encontrar los adjetivos exactos en cada momento, pues el que cultiva este género piensa mucho cada palabra, ocurre lo contrario con el novelista, que va más a la acción, a la interacción de los personajes, y creo que en eso, me desenvuelvo con más destreza. En ese sentido, sostengo que hay que aprender a identificar los talentos que posees y no darte cabezazos insistiendo con los que no se te dan bien. No creo que vaya por ahí.

¿Por qué se decantó por la novela histórica romana dejando de lado la novela negra, que fue la que cultivó en un comienzo?

Me comenzaron a publicar novela histórica y son proyectos a largo plazo, por lo que no podría cambiar de registro de un momento a otro. Son trilogías que duran 12 años. La novela negra me gusta y no me negaría a tocarla en algún momento. Por ejemplo, en “Círculo Máximo” he hecho un híbrido, contiene una novela negra dentro de ella.  Hay relato de un juicio que se asemeja a esa película “Testigo de cargo”,  protagonizada por Marlene Dietrich y Charles Laughton, donde la pericia del abogado es vital. Como me apetecía escribir algo de eso, me la llevé a Roma. Es una forma de satisfacer ese interés. Lo único que he tenido que ser es congruente, por lo que tuve, lógicamente, que documentarme bien, y construirlo,  tal cual sería.

¿De dónde nace tanto interés por la novela histórica romana? ¿Por qué le apasiona tanto?

Tú y yo hablamos porque la lengua deriva del latín, muchas de nuestras leyes están sujetas al Derecho Romano, cuando dormimos la siesta es porque a la hora sexta los romanos descansaban, colocamos nuestros feriados en rojo porque ellos también lo hacían, etc. Están en muchísimos lados; más de lo que pensamos o pudiéramos creer. Y eso está bien. Roma es capaz de lo peor de lo mejor, como lo somos nosotros. Quizá es una forma de entendernos.

Usted es profeta en su tierra, y lo han distinguido de muchas formas. Por ejemplo, ha
El primer título de su segunda
trilogía 
sido un ungido como uno de los más destacados valencianistas para el siglo XXI. ¿Esto lo conduce a dar más de sí mismo? ¿Es una gran responsabilidad?

Intento agradecer ese reconocimiento. Es gratificante porque muchas veces en tu propia región o país no te hacen caso. Cuando voy por ahí siempre digo que soy profesor de la Universidad Jaume I de Castellón, y que me he doctorado en la Universidad de Valencia. Lo hago también cuando viajo a Latinoamérica. He ido muchas veces y funcionan muy bien mis novelas por allá. Conozco Chile y Colombia, y pronto, iré a México. Hay un montón de gente que comienza a valorar mi trabajo, por lo que aprovecho para decir, por ejemplo, que enseño en esta universidad pequeñita, que no conocerá nadie, pero es la forma que tengo de agradecer.   

¿Cómo es su relación con sus lectores?  ¿Hay retroalimentación?

Hay mucha gracias a las redes sociales. Tengo mi página web y twitter. No los llevo personalmente, sino una empresa, pero me mantengo al tanto de todo. Es un medio importante para saber que si lo estás haciendo gusta o no. Recibes opiniones y comentarios, con los cuales puedes o no estar de acuerdo, pero es un magnífico medio para enterarte de cómo están recibiendo la información que les brindas o pones a su alcance

¿Esos comentarios influyen en usted?

 A veces no los tomo en cuenta, pero debo admitir que en alguna ocasión, sí les he hecho caso y he modificado mi postura  

Con la autora de la nota
¿Qué enseñanza o moraleja, si la tiene, encierra su novela?

En el caso de Trajano destacaría su lucha contra la corrupción: obligaba a los corruptos a devolver el dinero. Eso está bien.

Es un mal que viene del pasado. Estamos inmersos en un círculo vicioso.

La naturaleza humana no la puedes cambiar, pero procuremos que no se desboquen algunas cosas. Es imposible que un país tenga un nivel cero de corrupción, pero podemos intentar bajarlo un poco.

¿Tenemos esperanzas, entonces?   

La obligación es tener esperanzas e intentar transmitir a los jóvenes que no tiren la toalla, y que sigan pensando que se puede cambiar lo que está mal.
 
Pueden conocer más del autor y su obra
pinchando los siguientes
enlaces:
http://www.santiagoposteguillo.es/
https://twitter.com/SPosteguillo

              






lunes, 19 de agosto de 2013

Jorge Varas: “Mi formación como escritor fue autodidacta”

Hace muchos años cogió su maleta de sueños y enrumbó hacia Barcelona. Tenía un camino hecho en Lima, pero las oportunidades no se podían desaprovechar. Y es que el escritor Jorge Varas es un hombre de retos, mentalidad permeable y que ha sabido siempre aprovechar sus cambios de residencia para explorar sus emociones, observar las ajenas, y transformarlas fundamentalmente en poemas.
“La poesía es pura cuando es poesía en sí misma, sin disfraces ideológicos ni posturas religiosas. Y ella es influyente cuando remueve conciencias y trasciende en el desarrollo cultural de un pueblo”, nos dice.

De un tiempo a esta parte, nos llega abundante información sobre la gran actividad literaria que se está registrando en el norte de su país. Se habla de un resurgimiento en la producción poética y narrativa, donde autores consagrados y noveles confluyen en perfecta armonía y los anima la causa de dar a conocer su obra a quién esté dispuesto a leer, usted que nació en Chicama, por tanto, es también un hijo de la provincia, ¿este es un fenómeno reciente o se viene gestando desde tiempo atrás?

El repunte de la actividad literaria en el Perú es buen indicio de que la gente está ávida de cultura. En el Norte, de donde provengo, pronto asimilamos el legado poético de César Vallejo. Recuerdo que yo recitaba los versos del gran vate en las actuaciones del colegio San Juan. Fue una etapa de aprendizaje, en la que también me nutrí de la narrativa de Ciro Alegría y de otros escritores locales que me ayudaron en mis inicios literarios.
El renacimiento de la producción poética y narrativa, en el Norte del país, se viene gestando desde tiempo atrás, lo demuestran las creaciones literarias de José Watanabe Varas, Julio Chiroque, Eduardo Gonzalez Viaña, Carlos Garrido Chalén, Mariana Llano y otros muchos escritores. Me alegro que haya autores, consagrados y noveles, dispuestos a promocionar sus obras y a expandir el fenómeno literario por todo el país.

Sin  desmerecer a los poetas capitalinos, ¿es cierto que la poesía más sentida, pura y
Presentación de su primera novela.
ANEA 1987
trascendente fue la que nació de la pluma de los provincianos? Si coincide con esta aseveración, explíquenos las razones.

La poesía es inherente al alma del poeta. Con independencia de su tierra de origen. Los provincianos sienten y versifican a su peculiar modo por las vicisitudes vividas en el proceso de migración. Pero esto no significa que su poesía sea más pura y trascendente que la de los limeños. La poesía no tiene etiquetas ni fronteras. Otra cosa son los tipos de poesía, que pueden ser de compromiso social o político, erótica o surrealista, de amor o exaltación del paisaje rural. La poesía es pura cuando es poesía en sí misma, sin disfraces ideológicos ni posturas religiosas. Y ella es influyente cuando remueve conciencias y trasciende en el desarrollo cultural de un pueblo.

Es un autor que escribe poesía, narrativa y artículos, ¿en qué momento exacto aparece la inspiración que lo conduce a plasmar en versos, relatos y notas sus pensamientos y emociones?

Sin trabajo literario, no hay inspiración. Otra cosa es el momento estelar en que un espíritu, movido por el cosquilleo de las musas, anhela dejar su  impronta. El poeta es un ser original y para expresar lo que siente debe recogerse, sentarse a escribir, a hilvanar frases y hacer rimar versos. La inspiración, fuerza motriz que nos transporta de un lugar a otro mientras trabajamos dentro un espacio literario, fluye como el agua.

¿Asistió a talleres o lo suyo es algo espontáneo que fue puliendo con el tiempo?

De muy joven descubrí el fascinante mundo de las letras a través de las grandes obras de la literatura universal. Llegaba a identificarme con los autores y me preguntaba qué fuerza invisible los había movido a escribir tanto y tan con excelentes estilos. Entre mis favoritos estaban Cervantes y Dante Alighieri. Nunca asistí a un taller literario, y  cuando esbozaba algún relato lo iba puliendo con tiempo y dedicación, por lo que mi formación como escritor fue autodidacta.

En su vida hay dos momentos claves que tienen que ver con el viaje, el primero cuando abandona su tierra en 1980 y el de 1991, en que cruza el océano rumbo a Barcelona, ¿qué sueños lo impulsaron a alejarse de su entorno? ¿Los cumplió?

Cuando salí de Trujillo mi anhelo era obtener éxito económico en Lima. Fue un giro importante en mi vida. Descubrí una ciudad multiforme, con sus calles saturadas de vendedores ambulantes, sus extensas barriadas y asentamientos humanos, su ambiente movido e inseguro agudizado por las bombas de los que promovían la lucha armada como vía para transformar la sociedad. El Perú de entonces se hallaba en una etapa de transición hacia otro estadio y pensaba que alguien debía dejar constancia de ese proceso histórico, patente en los fenómenos sociales que inundaban Lima. “¿Y si fuera yo?”, me preguntaba. “¿Cómo lo haría?” Necesitaba un medio literario útil para este cometido. Entonces, empecé a frecuentar la Biblioteca Nacional del Perú ubicada en la avenida Abancay. Y mientras Lima retumbaba con su vertiginosa actividad, yo devoraba decenas de libros de Historia, Filosofía y Literatura, buscando en ellos algo que me ayudase a interpretar lo que sucedía afuera. Hasta que un día, tras leer  las obras de Víctor Hugo quedé compenetrado con la forma tan sutil como el gran romántico francés describía las aventuras de su irrisorio Quasimodo y los amores, afanes y sufrimientos de sus otros personajes. Pronto decidí recalar mi intención literaria en la novela, que era la vía más a mi alcance para interpretar aquellos cambios de nuestra sociedad. Así, empecé a garabatear un relato sobre aquellos, emigrados del interior, que se ganaban el pan laborando en las calles, es decir los vendedores ambulantes.
Escribiendo en su vieja máquina de escribir
(Barcelona, 1995)
Mi traslado a España obedece a una oportunidad de viaje que no quise desaprovechar. Partí con mis sueños literarios que, a pesar del tiempo, permanecen intactos. Pensaba repulir y publicar todo lo escrito hasta entonces. Me instalé en Barcelona, en 1991, y pronto entré en contacto con los poetas locales. Me afilié a la Asociación de Poetas y Escritores de Cataluña (APEC). Los asociados celebrábamos tertulias y realizábamos romerías a lugares donde estaban enterrados poetas famosos. Con ellos visité la tumba de Antonio Machado, en Colliure-Francia. Mientras participaba en la APEC, iba revisando y extendiendo mis obras traídas del Perú. Durante la década de los 90 publiqué algunos relatos en la revista “Alquitrabe” que editaba esta asociación. Mis sueños se cumplían a medias, por lo que persistía en el afán de terminar otra obra y publicarla.

Del relato corto “Amor bajo la alameda” (1984) saltó a la novela con “Los vendedores callejeros (1984) ¿Cómo efectuó esta transición? ¿Tuvo dificultades?

 En 1984 publiqué “Amor bajo la alameda”, con mi propio peculio. Es una historieta de cinco páginas que muestra a dos jóvenes que se aman con ilusión pero que por desgracia concluye de modo fulminante cuando él se va al frente a luchar contra los chilenos que amenazaban invadir Perú. Tras este breve relato salté a la novela, porque tenía una considerable cantidad de apuntes sobre el tema  de los pequeños comerciantes. Sí, tuve dificultades para publicar: “Los vendedores callejeros”. Lo hice en una edición artesanal que, por el fondo y la forma, pasó desapercibida. Ante este revés reestructuré la novela completa con la idea de volver a publicarla con un título más sugestivo.

Luego, en el año 1987 publicó “Los trabajadores ambulantes”, sería el segundo con esta temática, ¿qué motivos lo condujeron a retornar a dicha historia?

La novela “Los Trabajadores ambulantes” fue presentada en 1987 en la Asociación Nacional de escritores y artistas de Lima (ANEA). Y con ella me gané un lugar entre los poetas y escritores que frecuentaban esta casa de la cultura. El argumento de esta novela, que es una versión renovada de “Los vendedores callejeros”, recae en la lucha que libran los trabajadores ambulantes contra las autoridades municipales por su reconocimiento como tales y por el puesto propio. En 1989 se editó la segunda edición de la novela con el auspicio del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología CONCYTEC.

¿Qué tanto se identifica con Julián, el protagonista de su novela “El Migrante” (1990)? ¿Siempre es difícil ser un provinciano en la capital? ¿La adaptación es algo que pocos lo logran realmente?

Julián el personaje central de la novela “El Migrante” podría ser yo o cualquier provinciano que llega a la capital y debe encarar las dificultades que encuentra a su paso. A falta de trabajo se dedica al comercio callejero y a falta de vivienda toma un lote baldío. Julián narra sus peripecias de migrante, primero en solitario y luego con su familia. Habita en un tugurio del centro limeño del que es desalojado por el propietario y como no tiene adonde ir se convierte en invasor de tierras. Con su peculiar visión describe el esfuerzo de los pobladores por salir adelante en un lugar desértico donde no existen servicios básicos de agua, luz y teléfono. Adaptarse a vivir en tales condiciones, en el límite de la marginación social, siempre ha sido difícil para los millones de provincianos que llegaron a Lima con la esperanza del porvenir mejor. Pero al final, ellos han logrado transformar su invasión en una próspera comunidad urbana.

Años después, sale a la luz en Barcelona “Los Migrantes: Éxodo y Desafío” (2009)
Leyendo un relato en una
velada literaria
(Granada, 2003)
¿Considera que con la publicación de estas dos historias cierra un capítulo de su vida como el provinciano que llega a la capital y la conquista a fuerza de coraje y sacrificios?

“Los Migrantes: Éxodo y Desafío”, editada en Barcelona (en 2009) es una versión ampliada de “El Migrante” aunque con mayor proyección social. En ella, Julián describe la reforma de su vivienda, que deja de ser choza para convertirse en casa de ladrillos, como los cambios de su entorno. La genuina Asociación de Pobladores, por su extensión y densidad demográfica, se transmuta en flamante distrito. Sus habitantes han alcanzado un nivel de vida similar al resto de habitantes de Lima. Obtienen reconocimiento legal y su jurisdicción territorial se incorpora a la urbe limeña.  Los provincianos han conquistado la capital. Han construido su pueblo anhelado, a base de sacrificio y arduo trabajo mancomunado. Opino que esta novela, referente a la migración, está abierta. Siempre habrá algo que añadir a esta temática.

La poesía es algo que ha cultivado paralelamente a la narrativa, no ha publicado libros, pero sus poemas han aparecido en una serie de antologías norteamericanas y españolas, cuéntenos más al respecto

He cultivado la poesía desde mis inicios como escritor. Y mis versos los he recitado en diversas veladas literarias. Recuerdo las que organizábamos en la ANEA con Juan Benavente, Federico Torres, Ángel Izquierdo y otros poetas de mi generación. A veces nos íbamos a Comas, San Martín de Porres, Lince y otros distritos a obsequiar gratuitamente a la población festivales poéticos. De este grupo muy unido y activo, que prestaba un servicio cultural, nació los “Viernes Literarios” que hoy dirige Juan Benavente y realiza actividades en la Casa Mariátegui de Lima.
Tras salir del Perú, en un viaje que hice a Estados Unidos, publiqué el poema “Chasing de Wind” (Cazando al Viento), en una antología editada por la Nacional Library of Poetry. En Barcelona, salieron a la luz algunos poemas míos en la revista ““Karisma” de la Asociación Iberoamericana de Poetas y Escritores.

Podemos también leer sus artículos en varias publicaciones, tales como “Progrés” (editada por el Ayuntamiento de L’Hospitalet de Llobregat), en la revista “Alquitrabe” (editada por la Asociación de Poetas y Escritores de Cataluña (APEC), entre otros. Al respecto, ¿sobre qué temas le gusta escribir y qué otros prefiere dejar de lado?

 En la revista “Progrés” de Hospitalet de Llobregat publiqué algunos relatos, y otros tantos en “Alquitrabe” de la Asociación de Poetas y Escritores de Cataluña (APEC). He publicado además en la revista “Algarrobo” de la Asociación Cultural Scorza de la que fui socio fundador y dirigente.
Asimismo fui colaborador en el “Semanario Granada Costa”, con sede en Granada, donde he publicado biografías, novelas por entregas y numerosos artículos. Me gusta escribir sobre temas variados, incluso sobre Historia y Economía.

Declamando en la Casa de Andalucía
(Barcelona, 2003)
Comparta con los lectores su experiencia como inmigrante, ¿se resistió a los cambios o puso de su parte para que todo fluyera? ¿Fue víctima de algún tipo de discriminación?

En la Barcelona que encontré el año 1991 los peruanos éramos el contingente sudamericano más numeroso. Pero lo catalanes recelaban de nosotros, por culpa de unos malos compatriotas que asaltaban turistas en las carreteras. La policía nos detenía por la calle para inspeccionarnos. La comunidad de peruanos protestamos por esta requisa y tuvimos que bregar largo para demostrarles que éramos gente buena, que habíamos venido a trabajar honradamente para ganarnos la vida. Alguna vez sufrí discriminación racial pero supe afrontarla con valentía.
Estoy acostumbrado a los cambios por lo que no me afectan los traslados de residencia. Tampoco me he resistido a integrarme en la sociedad de acogida. Aunque soy crítico con ella cuando sus gobernantes imponen medidas injustas como recortes salariales, alzas de impuestos o vapulean a  los inmigrantes.

¿Qué es lo que más disfruta de vivir en Cataluña? ¿Habla catalán?

En estos tiempos de crisis las posibilidades de disfrutar se han reducido. Aún así, disfruto viendo una película en el cine, degustando un ceviche o una paella y  bañándome en la playa en verano. No hablo el catalán, pero sí entiendo cuando me hablan en esta lengua.

¿Cuándo la nostalgia por su patria se presenta a qué apela para aplacarla?
La primera edición de su novela
(Lima, 1987)

Llamo por teléfono a mis familiares y sintiéndolos cerca desaparece mi nostalgia por la tierra lejana. Otras veces busco noticias sobre la situación actual del Perú por internet, y luego las comento con algunos paisanos míos. Otras veces, escribo remembranzas o hechos sucedidos en Chicama, Trujillo, Lima u otros lugares donde pasé mi juventud.

¿Está preparando la salida de alguna nueva obra?

Ahora estoy metido en un relato que trata de un personaje que mora en una comunidad de vecinos, en Barcelona, donde reina el desorden y hay poca tranquilidad para vivir. Y él, impulsivo por naturaleza, asume el reto de imponerse sobre los vecinos ruidosos y restablecer el orden. Poco a poco y con valentía lo va consiguiendo. En la parte final del relato este personaje se abocará a la resolución de un crimen cometido en el vecindario. Espero terminarlo pronto, ponerle título y publicarlo.

 ¿Su compromiso con la literatura es de por vida?


Es un compromiso de honor y vitalicio. Durante la creación literaria me desahogo, libero energías, desato ideas e imaginación, y supero la noción del tiempo y el espacio. En este estado puedo atrapar incluso la realidad y sacudirla de sus impurezas o transformarla de cara a un mundo mejor. La literatura, junto con la música y la pintura, es un arte bello que nos orienta a ser mejores personas cada día. 

Si desean saber más del escritor
o su obra
pueden pinchar
en los siguientes enlaces:
http://www.jorgevaras.com/
http://es.wikipedia.org/wiki/Jorge_Varas_V%C3%A1squez
http://www.youtube.com/watch?v=BMkDl10CHTw


lunes, 5 de agosto de 2013

Gloria Macher: “Giramos como trompos para llegar al punto de partida”

Foto: Noel Neveu
Gloria Macher  ha vivido siempre rodeada de varios idiomas, pero manifiesta categórica que su vida personal la vive en español, por eso no dudó en publicar su primera novela, “Las arterias de don Fernando”, en la lengua de sus amores.
“El idioma que se habla en mi casa es el español, mal o muy bien, pero es el que se habla. Lo único que es completamente mío. Escribir es un espacio muy íntimo, por lo tanto, escribo en español”.
Los invito a conocer a esta escritora peruana residente en Canadá, que renunció a la mayoría de sus actividades profesionales para dedicarse a la literatura.
Se ha dicho en numerosas ocasiones que el hombre es una especie de dios imperfecto: capaz de acciones grandiosas en bien de su congéneres y de sí mismo, y en otros casos, todo lo contrario, el más terrible monstruo esclavo de sus más bajos instintos y pasiones. Albergar ambiciones es positivo y hasta recomendable, pero ¿en qué momento llegan a ser dañinas? ¿Cuándo se pierde el control?

El problema no son las ambiciones, estas no importan, pueden tomar todas las formas y colores de nuestros más íntimos y descabellados deseos. Es solo cuando roban nuestra tranquilidad y felicidad o la de los otros y nos esclavizan el alma que debemos aniquilarlas sin piedad.

Ha tenido mucho tiempo de observar y estudiar la mente y en general, la conducta de
Firmando ejemplares tras la presentación de su
libro en el Centro Cultural de la Pontificia Universidad
Católica del Perú
(Foto. Noel Neveu)
los seres humanos, a través de su participación en una serie de proyectos de salud pública, por lo que no tenemos dudas que “Las arterias de don Fernando” es un poco el producto de ese cara a cara con esa parte tan nuestra y de todos. ¿Dónde termina la ficción y la realidad, y viceversa, en su obra?

La ficción y la realidad siempre andan juntas en la obra, como en la vida. No hay fronteras entre ellas. Tentar de desmembrarlas analíticamente nos lleva a una calle sin salida. Podemos tener la ilusión de conseguirlo para darnos cuenta que giramos como trompos para llegar al punto de partida.   

¿Cómo gesta a Efraín, el protagonista de su novela?  Porque sabemos que su obra se creó por partes. Cuéntenos sobre los antecedentes.

Hace varios años venía desarrollando una panoplia de personajes dentro de diversas problemáticas sociales y existenciales y decidí juntarlos para que se conociesen. Unos se quisieron, otros se odiaron y entre rizas y llantos comenzaron a construir un esqueleto coherente de narración. ¡El desmesurado, atípico, alienante, brillante y maquiavélico Efraín tenía que ser el personaje principal de la novela! Desde que lo creé en uno de esos cuentos cortos, me fascinó, se volvió una obsesión. Al pobre lo he usado sin descaro para mostrar cuanto bajo puede llegar un ser cegado por su descomedida ambición y me he aprovechado de su inteligencia magistral para mostrar las ridículas barreras y normas impuestas por la sociedad.  Efraín es una mezcla del patético Hamlet y el irresistible Dorian Gray pero con sabor peruano, un tipo inolvidable.       

“Las arterias de don Fernando” se escenifica en el Perú los años 70 y 80, épocas duras y complejas de la historia de ese país, ¿cómo se conectó con ese pasado para lograr esa sensación de haberlo vivido teniendo en cuenta que usted salió de su país tan jovencita y residió siempre en el extranjero (Brasil y Canadá)?

La verdad es que he tenido siempre la posibilidad de viajar constantemente al Perú lo que me ha permitido mantener ese vínculo estrecho y mágico que se tiene con el lugar donde naciste. Las ausencias han sido como un trou normand permitiéndome saborear mejor la siguiente llegada y encuadrar las realidades de mi familia en Lima y las del país en general dentro de perspectivas nuevas y renovadas.  A parte, he estudiado al Perú en mis épocas universitarias e inclusive trabajé más tarde como profesional en proyectos de desarrollo en el Perú. Pero no se trata de lo que tengo en mi currículum vitae, sino de la conexión emocional que tengo con mi tierra.

Flanqueada por  la escritora Marita Troiano, y las hermanas
 Úrsula y Marlies 
(Foto: Noel Neveu) 
¿Por qué escribir una historia ambientada en su país? ¿Quizá le ganó la nostalgia o las ganas de dejar un mensaje a sus compatriotas?

En efecto, la historia pudo haberse desarrollado en otro país. Los problemas de racismo, alienación social y económica y de liberación pertenecen a la condición humana, no son exclusivos al Perú. Posiblemente la nostalgia tenga más que ver en la decisión de ambientar la historia en el Perú. Detesto ponerme en una posición de pasar mensajes o dictar normas y conductas, dejo eso para los demagogos, los gobiernos y la religión. Lo que si me causa un gran placer es cuando veo que el libro sirve para reflexionar o comentar sobre diversos problemas inherentes a nuestra realidad imperfecta de terrícolas. Hay mucho que hacer para erradicar el racismo, los prejuicios, el alienante consumo de bienes y alentar la solidaridad humana.      

Y algo más, ¿qué la condujo a escribir en español viviendo en un país que habla otros idiomas y por qué no publicó su libro en el lugar donde tiene su residencia?  ¿Jala mucho la tierra?

Sí, la tierra jala. Es verdad que siempre he vivido rodeada de otros idiomas, pero mi vida personal la vivo en español. El idioma que se habla en mi casa es el español, mal o muy bien, pero es el que se habla.  Lo único que es completamente mío. Escribir es un espacio muy íntimo por lo tanto escribo en español. Por lo de la publicación, pues quise que este libro fuese publicado por Marita Troiano, alguien sensible a la realidad social y económica del país, nacida en Chincha donde nació mi madre. Y funcionó.

¿De dónde nace el título del libro?  ¿Encierra, quizá, una metáfora?

Gracioso, volvemos a tu segunda pregunta. La manera como Carlota, otro personaje que quiero bastante, obtiene las arterias está basada en un hecho real.  Por otro lado, me pareció que las arterias de don Fernando, como imagen subjetiva resumía bien los trajines de Efraín.  Más que una metáfora, para mí es un personaje. Muchos ven en las arterias una metáfora social, lo que no me disgusta. Cuando el libro se vuelve propiedad pública, va tomando mil y una formas, encuentro esto muy excitante.  

Sus críticos manifiestan que ha logrado los muchos consagrados no pueden conseguir
Acompañada de sus dos amores, su esposo Serge
y su hijo Raynald
(Foto: Noel Neveu)
con sus obras, que es cautivar de principio a fin, un fenómeno pocas veces visto en una autora que publica su primera obra, ¿es usted autodidacta o pasó por algunos talleres de escritura?

Uno aprende a escribir, escribiendo. No hay curso que te enseñe hacerlo. Como todo en la vida, uno nunca para de aprender. Y es eso lo que hago.

Escribir toma su tiempo, y más aún, preparar la publicación de un libro, ¿cómo se organiza teniendo en cuenta que es una mujer y profesional inquieta que, aparte de tener un título en Ciencias Económicas, ha incursionado en la investigación social, Antropología médica, alfabetización en mujeres adultas, y la traducción?

 ¡Si tuviese que ejercitar en todos estos ámbitos, sería imposible escribir! Hace cinco años atrás cambié mi rumbo profesional dramáticamente, paré de ser investigadora para entrar en el mundo de la escritura. Como, infelizmente, no me es posible ganar mi vida escribiendo, pues hago traducciones especializadas como profesional autónoma, lo que me permite tener momentos para escribir.

¿Cuándo aflora en usted las ganas de escribir?  ¿Es algo que siempre tenía en mente o surgió de repente?

Siempre me gusto. Siempre me apasionó la escritura y la lectura.

Leyendo en Penmure Island, Canadá
Foto: Noel Neveu
 ¿En qué momento se siente lista para publicar, a quién da leer su manuscrito y qué consejos recibe?

Me gusta tener como primer lector a personas que no pertenecen a círculos literarios, personas amantes de la vida, sinceras, amigas y que les gusta leer.  Si despierto cuerdas emotivas, es porque algo funciona.    

¿Es una mujer muy meticulosa a la hora de emprender un proyecto?  ¿Lo costó mucho decir que su historia estaba lista para salir a luz?

Si soy muy meticulosa. No existen historias completamente listas, todas son intentos, algunos mejores que otros…      

¿Qué vivencias le está dejando hasta el momento su incursión en la literatura?

Como en todo en la vida, nada está adquirido, hay que poner esfuerzo y dedicación en lo que haces. Lo diferente en el mundo de la literatura es que los éxitos o las derrotas son públicas.     

¿Cuáles son los próximos pasos para su novela?  ¿Serán traducidas al francés o inglés?

A parte del marqueteo tradicional, sí me gustaría traducirla al francés o inglés. Es un proyecto en gestión.

¿Qué le ha significado tener como editora a Marita Troiano? ¿Qué ha aprendido de
"Uno aprende a escribir, escribiendo", afirma
(Foto: Noel Neveu)
ella?

Con Marita Troiano he validado cuan importante es perseverar. Trabajar con ella ha sido un verdadero placer, una gran complicidad y solidaridad. He tenido la suerte de trabajar con una escritora de primera. Considero su obra Dando ansí por ty, soy toda erranza, escrita en un lenguaje castizo del siglo XVI, una obra maestra.       

¿Cuáles son sus metas dentro de la literatura?

Seguir escribiendo.

¿Puede afirmar que es una mujer y profesional que ha cumplido con todos sueños?  O, tal vez, ¿le falta uno o varios por hacer realidad?

Tengo una galaxia de sueños aún por realizar.

 
Si desean comunicarse con la autora o
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Su libro está a la venta 
en
Librerías en Lima, Perú: Crisol, Época, Zeta, La Familia, Sur, Virrey,
Casa Verde
Librerías en  Montreal, Quebec : Librería Las Américas






jueves, 25 de julio de 2013

Miriam Alonso Rodrigues: “Elegí Manhattan porque no me gusta”

Dejó atrás sus otras identidades, y se lanzó al ruedo literario con su propio nombre. Miriam Alonso Rodrigues carece de expectativa en cuanto a fama o dinero, aunque acepta de buena gana lo que pueda traer consigo la salida y lectura de su “Sabor euforia”, obra que plantea las amplias diferencias que se establecen entre lo que se anhela en los sueños y sus implicancias en la vida real.

“Una de las cosas que más me preocupaban de la publicación era que el mensaje de la novela no resultara claro, pero estoy feliz viendo cómo ha reaccionado el público”, revela.


Manifiesta que tenía prisas por nacer y ponerse a escribir, pero hemos tenido que esperar un buen tiempito para tener su libro al alcance de nuestros ojos y  manos. Ahora, tras los intensos días de presentación, y en estos días de descanso,  cuéntenos respecto a la ‘gestación’ y  ‘parto’ de “Sabor euforia”, y, claro está, sobre los preparativos para recibirlo.

En realidad eso no lo manifesté yo, fue una amiga con mucho acierto (risas). La gestación fue muy divertida, una fiesta de pelos despeinados, té a altas horas, sueño y volverse muy loca. Todo rápido, y no porque hubiera prisa real, sencillamente no podía parar de escribir. Lo que se hizo más pesado fueron las revisiones, pasé de las diez, la leyeron mis testers (algunos profesionales, otros amateur), recibí sus impresiones, revisé, revisaron, pero somos humanos y siempre se queda algo colgando... Por ejemplo, ¿qué hace pie con acento? (más risas).

¿En qué o en quiénes pensó cuando vio su libro por vez primera?  ¿Se dio un tiempo
Junto a Medusa Dollmaker, destacada
ilustradora española
para digerirlo o de inmediato fue a compartirlo con su familia y amigos?

Va a sonar mal, pero pensé en mí, en el tiempo invertido en una pasión que al final tomaba cuerpo. Todo esto mientras se me quedaba esa cara de idiota que se le queda a una teniendo en las manos el fruto de su esfuerzo. Lo compartí de inmediato. Llevé a mis pequeñuelos a casa y abrí la primera caja rodeada de gente sonriente. Fue una experiencia genial e irrepetible.

Sus seguidores en las redes sociales tenían muchas expectativas respecto a la salida de  su “Sabor euforia”, y, como es obvio, dejaban patente sus inquietudes en persistentes preguntas y entusiastas comentarios. En especial, recordamos lo expuesto por el escritor Shiro Dani. Decía más o menos esto: “…hasta que se decida publicar, sólo se la puede calcular, entrever e imaginar, charlando, escuchándola y sobre todo mirándose uno en sus brillantes cristalinos”. Tenía a sus fans en vilo, ¿no lo cree así?

Sí que había gente a la espera de algo, pero no creé expectativa por divismo: sencillamente no estaba lista, precipitándome habría cometido un grave error que marcaría todo lo que ha de venir. Respecto a Shiro Dani, gran amigo, amor de persona, sufridor de abrazos rompe-costillas, poeta impecable... Que alguien pruebe a perderse en sus ojos y después me cuente qué ha encontrado en ellos. Hay pocas personas que escondan tantas sorpresas bajo un sombrero fedora.

Sus lectores demandaban la obra para ya. Para cualquiera es angustioso escribir bajo presión, pero quizá para usted sea la adrenalina que necesita para fluir a la hora de imaginar y escribir. ¿Funciona así?

No en realidad. Siento agobio si veo que se acerca la fecha autoimpuesta para que un proyecto culmine, pero luego recuerdo que no tengo prisa, me puedo entretener, y continúo escribiendo con calma. Ese es uno de los grandes lujos que nos podemos dar los ‘escritorzuelos’.

Junto al poeta  Shiro Dani  en la Feria del Libro
de Valencia 
Cuando pasamos por una estantería de libros no podemos evitar detenernos frente a su libro, y no sólo lo digo por su magnífica tapa, sino por el título de la obra: “Sabor euforia”. Lo leemos de corrido varias veces, e incluso lo deletreamos pacientemente,  y se nos viene a la mente y a los labios, la inevitable pregunta: “¿a qué sabe la euforia? ¿Las emociones tienen un sabor específico, definido y fácilmente reconocible?  Díganos, ¿es dulce, salada? O tal vez, ¿picante o agria?

Cada sentimiento es percibido de modo distinto dependiendo de quién lo experimente. Para mí estar un día en silencio leyendo un libro cautivador puede ser el mayor de los placeres, sin embargo otros pensarían que estoy perdiendo el tiempo. Las sensaciones son subjetivas, nadie siente igual que otro. “Sabor Euforia” tiene el suyo.

Hemos leído comentarios de aquí y de allá sobre su obra, y todas coinciden en que es la lucha de una David ( en este caso,  Gala Duarte) frente a un gran Goliat  o quizá debería decir, de un terrible monstruo bicéfalo ( el mundo del espectáculo y las transnacionales). La eterna lucha entre el bien y el mal, pero esta vez llevado a un discurso mucho más introspectivo, íntimo, donde los enemigos están dentro y no en el exterior. ¿Adónde quería llegar y qué es lo que sus lectores vieron o sacaron en limpio de su novela?

En esta novela quise acercar al lector a las dos caras del sueño, enfrentar a Gala y todos los demás, con lo que siempre habían deseado, pero sin dejar de lado lo distinto que es anhelar algo desde casa y después lidiar con ello de frente. Me encanta hablar con los lectores, recoger sus impresiones, y que las palabras más repetidas sean “realista”, “alegre”, “apasionada”, “superación”, “lucha”... Una de las cosas que más me preocupaban de la publicación era que el mensaje de la novela no resultara claro, pero estoy feliz viendo cómo ha reaccionado el público.

Opina que una semana es hasta mucho para cambiarle la vida
a alguien
¿Gala Duarte, la heroína de su novela,  es un retrato aproximado de lo que es su creadora, o alguien totalmente distinto?  ¿Quién o quiénes fueron las personas de la vida real que la ayudaron a construir este personaje? 

Gala y yo nos parecemos en el flequillo, quitando eso solo en algunos aspectos muy   sutiles, pero es un personaje ficticio, la novela lo es por definición. Tiene guiños de personas normales, de momentos, vive alguna situación que puede resultar cercana, pero no existe y aquí es donde empieza la magia. Puedes seguir su historia pensando en ti mismo, en alguien de tu familia, una amiga o la chica del supermercado, porque es distinta pero familiar para cada lector. Me atrevería a decir que todos los personajes lo son. 

¿Considera que una semana es más que suficiente para cambiarle toda la vida a alguien?  ¿Realmente un lapso de tiempo tan corto como ese puede marcar a sangre y fuego nuestra existencia?

Indudablemente, una semana podría ser incluso demasiado tiempo. Un pestañeo es más que suficiente para cambiarle la vida a alguien.

Su novela apela a la sensualidad, a la exaltación de los sentidos, ¿es usted de esas personas que asocian un perfume, una textura, una melodía a un momento o hecho de su vida?

Sí, me ocurre sobre todo con los aromas y la música, más con los primeros. Soy de las que se gastan dinerales en perfumes muy concretos (risas).

Adora  estar en compañía de sus amigos 
¿Por qué decidió escenificar su obra en Nueva York?   Lo natural o lógico hubiese sido apelar a lo conocido: su tierra (España), teniendo en cuenta además, que se trataba de su primera obra.

Elegí Manhattan porque no me gusta (risas); las grandes urbes y yo no nos llevamos bien. En alguna presentación he dicho que en vez de Estados Unidos, pude ambientarla en Tokio, por ejemplo, porque eso en realidad era lo de menos, lo importante fue hacer que la protagonista dejara atrás todo lo conocido enfrentándose sola “al asunto”. Madrid no era buena opción. Años atrás viajé allí casi un fin de semana al mes, me hubiera resultado demasiado familiar y cómodo para poder calzar los zapatos de Gala y sentir su misma inquietud en determinados momentos. 

¿Cuánto tiempo con exactitud le demandó concebir “Sabor euforia”  y redactarla? ¿Cómo fue el trabajo con su editor?  ¿Fue sencillo lidiar con su corrector?  Porque a veces él o ella no ve ni aprecia lo mismo que el escritor.

En el proceso creativo transcurrieron dos meses escasos (días de locura y falta de sueño,  pero que no cambiaría por nada). El trabajo con el editor fue grato y minucioso, estoy encantada habiendo caído en sus manos. Los correctores fueron muchos, la sensación placentera y agradecida. Sobre todo ¡agradecida!

Tenemos entendido que usted solía compartir algunos capítulos con sus más íntimos nomás escribirlos. Muy pocos escritores lo hacen. ¿Qué la conducía a ser tan abierta en ese aspecto?  ¿No temía confundirse o bloquearse creativamente?

Lo hice porque es divertido, y de eso se trata. Mi hábitat de trabajo se forma en un círculo donde compartimos todo: las victorias, los fracasos, los avances, los “y ahora ¿qué?”... No temía bloquearme como tal, considero que hay muchas formas de escribir. Por poner un ejemplo: hace un tiempo la novela que me ocupa pidió más lectura y meditación que tecleo frente al ordenador, me detuve, leí, medité y tiempo después seguí escribiendo. 

¿Qué significa o representa Asunción Macián Ruíz, ampliamente conocida como
Decidió publicar cuando se sintió
realmente lista
Medusa Dollmaker en el mundo de la ilustración, en el peso de la obra que acaba de publicar?

Tanto ella como Beatriz González (Vhea), Ginés Vera, Ximo López, Rom Rodríguez y otros que me dejo, son personas que adoro, grandes amigos y enormes profesionales.  Muchos compartieron conmigo noches de insomnio, noches largas de risas y comentarios. Sin ellos probablemente “Sabor Euforia” no sería “Sabor Euforia”.

Dejó de lado a Mimi y a Pandora. Al final, optó por ser usted misma: Miriam Alonso Rodrigues. La mayoría pensó que Mimi se impondría. ¿Qué pasó?

Pasó que Mimi es más íntimo, pero he de reconocer que dudé a la hora de firmar el libro. Esto de los varios nombres al final es un lío (risas).

Usted empezó al revés a la hora de apostar por la modalidad de publicación. Primero por el digital, y luego, vino la edición física. Explíquenos sus razones.

Cuando terminé la novela no tenía intención de salir en papel, había cumplido mi objetivo y me di por satisfecha, pero resultó que el público no. Fui sorprendida por lectores que no disponían de libro electrónico, no querían leer en el ordenador o estar pendientes de si quedaba suficiente batería para empezar el siguiente capítulo. Tras recibir varias quejas del estilo me lo planteé, y bueno, salió bien. 

Ha declarado que no busca ser rica publicando ni tampoco ganar millones de lectores, eso quiere decir, que pretende algo más espiritual…

Esta novela nació a modo de carta de presentación. Esperé lo que creí conveniente, al final me decidí a apostar por mi trabajo y saludar al mundo. Lo que se encuentra entre las páginas de “Sabor Euforia” se traduce en trabajo, pero no por los dos meses de escritura, han sido años de preparación hasta lograr un producto, que pese a sus errores, sea digno de ser mostrado, creo que eso es lo más importante. Lo que haya de venir después será bien recibido, por supuesto.
  

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