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jueves, 25 de julio de 2013

Miriam Alonso Rodrigues: “Elegí Manhattan porque no me gusta”

Dejó atrás sus otras identidades, y se lanzó al ruedo literario con su propio nombre. Miriam Alonso Rodrigues carece de expectativa en cuanto a fama o dinero, aunque acepta de buena gana lo que pueda traer consigo la salida y lectura de su “Sabor euforia”, obra que plantea las amplias diferencias que se establecen entre lo que se anhela en los sueños y sus implicancias en la vida real.

“Una de las cosas que más me preocupaban de la publicación era que el mensaje de la novela no resultara claro, pero estoy feliz viendo cómo ha reaccionado el público”, revela.


Manifiesta que tenía prisas por nacer y ponerse a escribir, pero hemos tenido que esperar un buen tiempito para tener su libro al alcance de nuestros ojos y  manos. Ahora, tras los intensos días de presentación, y en estos días de descanso,  cuéntenos respecto a la ‘gestación’ y  ‘parto’ de “Sabor euforia”, y, claro está, sobre los preparativos para recibirlo.

En realidad eso no lo manifesté yo, fue una amiga con mucho acierto (risas). La gestación fue muy divertida, una fiesta de pelos despeinados, té a altas horas, sueño y volverse muy loca. Todo rápido, y no porque hubiera prisa real, sencillamente no podía parar de escribir. Lo que se hizo más pesado fueron las revisiones, pasé de las diez, la leyeron mis testers (algunos profesionales, otros amateur), recibí sus impresiones, revisé, revisaron, pero somos humanos y siempre se queda algo colgando... Por ejemplo, ¿qué hace pie con acento? (más risas).

¿En qué o en quiénes pensó cuando vio su libro por vez primera?  ¿Se dio un tiempo
Junto a Medusa Dollmaker, destacada
ilustradora española
para digerirlo o de inmediato fue a compartirlo con su familia y amigos?

Va a sonar mal, pero pensé en mí, en el tiempo invertido en una pasión que al final tomaba cuerpo. Todo esto mientras se me quedaba esa cara de idiota que se le queda a una teniendo en las manos el fruto de su esfuerzo. Lo compartí de inmediato. Llevé a mis pequeñuelos a casa y abrí la primera caja rodeada de gente sonriente. Fue una experiencia genial e irrepetible.

Sus seguidores en las redes sociales tenían muchas expectativas respecto a la salida de  su “Sabor euforia”, y, como es obvio, dejaban patente sus inquietudes en persistentes preguntas y entusiastas comentarios. En especial, recordamos lo expuesto por el escritor Shiro Dani. Decía más o menos esto: “…hasta que se decida publicar, sólo se la puede calcular, entrever e imaginar, charlando, escuchándola y sobre todo mirándose uno en sus brillantes cristalinos”. Tenía a sus fans en vilo, ¿no lo cree así?

Sí que había gente a la espera de algo, pero no creé expectativa por divismo: sencillamente no estaba lista, precipitándome habría cometido un grave error que marcaría todo lo que ha de venir. Respecto a Shiro Dani, gran amigo, amor de persona, sufridor de abrazos rompe-costillas, poeta impecable... Que alguien pruebe a perderse en sus ojos y después me cuente qué ha encontrado en ellos. Hay pocas personas que escondan tantas sorpresas bajo un sombrero fedora.

Sus lectores demandaban la obra para ya. Para cualquiera es angustioso escribir bajo presión, pero quizá para usted sea la adrenalina que necesita para fluir a la hora de imaginar y escribir. ¿Funciona así?

No en realidad. Siento agobio si veo que se acerca la fecha autoimpuesta para que un proyecto culmine, pero luego recuerdo que no tengo prisa, me puedo entretener, y continúo escribiendo con calma. Ese es uno de los grandes lujos que nos podemos dar los ‘escritorzuelos’.

Junto al poeta  Shiro Dani  en la Feria del Libro
de Valencia 
Cuando pasamos por una estantería de libros no podemos evitar detenernos frente a su libro, y no sólo lo digo por su magnífica tapa, sino por el título de la obra: “Sabor euforia”. Lo leemos de corrido varias veces, e incluso lo deletreamos pacientemente,  y se nos viene a la mente y a los labios, la inevitable pregunta: “¿a qué sabe la euforia? ¿Las emociones tienen un sabor específico, definido y fácilmente reconocible?  Díganos, ¿es dulce, salada? O tal vez, ¿picante o agria?

Cada sentimiento es percibido de modo distinto dependiendo de quién lo experimente. Para mí estar un día en silencio leyendo un libro cautivador puede ser el mayor de los placeres, sin embargo otros pensarían que estoy perdiendo el tiempo. Las sensaciones son subjetivas, nadie siente igual que otro. “Sabor Euforia” tiene el suyo.

Hemos leído comentarios de aquí y de allá sobre su obra, y todas coinciden en que es la lucha de una David ( en este caso,  Gala Duarte) frente a un gran Goliat  o quizá debería decir, de un terrible monstruo bicéfalo ( el mundo del espectáculo y las transnacionales). La eterna lucha entre el bien y el mal, pero esta vez llevado a un discurso mucho más introspectivo, íntimo, donde los enemigos están dentro y no en el exterior. ¿Adónde quería llegar y qué es lo que sus lectores vieron o sacaron en limpio de su novela?

En esta novela quise acercar al lector a las dos caras del sueño, enfrentar a Gala y todos los demás, con lo que siempre habían deseado, pero sin dejar de lado lo distinto que es anhelar algo desde casa y después lidiar con ello de frente. Me encanta hablar con los lectores, recoger sus impresiones, y que las palabras más repetidas sean “realista”, “alegre”, “apasionada”, “superación”, “lucha”... Una de las cosas que más me preocupaban de la publicación era que el mensaje de la novela no resultara claro, pero estoy feliz viendo cómo ha reaccionado el público.

Opina que una semana es hasta mucho para cambiarle la vida
a alguien
¿Gala Duarte, la heroína de su novela,  es un retrato aproximado de lo que es su creadora, o alguien totalmente distinto?  ¿Quién o quiénes fueron las personas de la vida real que la ayudaron a construir este personaje? 

Gala y yo nos parecemos en el flequillo, quitando eso solo en algunos aspectos muy   sutiles, pero es un personaje ficticio, la novela lo es por definición. Tiene guiños de personas normales, de momentos, vive alguna situación que puede resultar cercana, pero no existe y aquí es donde empieza la magia. Puedes seguir su historia pensando en ti mismo, en alguien de tu familia, una amiga o la chica del supermercado, porque es distinta pero familiar para cada lector. Me atrevería a decir que todos los personajes lo son. 

¿Considera que una semana es más que suficiente para cambiarle toda la vida a alguien?  ¿Realmente un lapso de tiempo tan corto como ese puede marcar a sangre y fuego nuestra existencia?

Indudablemente, una semana podría ser incluso demasiado tiempo. Un pestañeo es más que suficiente para cambiarle la vida a alguien.

Su novela apela a la sensualidad, a la exaltación de los sentidos, ¿es usted de esas personas que asocian un perfume, una textura, una melodía a un momento o hecho de su vida?

Sí, me ocurre sobre todo con los aromas y la música, más con los primeros. Soy de las que se gastan dinerales en perfumes muy concretos (risas).

Adora  estar en compañía de sus amigos 
¿Por qué decidió escenificar su obra en Nueva York?   Lo natural o lógico hubiese sido apelar a lo conocido: su tierra (España), teniendo en cuenta además, que se trataba de su primera obra.

Elegí Manhattan porque no me gusta (risas); las grandes urbes y yo no nos llevamos bien. En alguna presentación he dicho que en vez de Estados Unidos, pude ambientarla en Tokio, por ejemplo, porque eso en realidad era lo de menos, lo importante fue hacer que la protagonista dejara atrás todo lo conocido enfrentándose sola “al asunto”. Madrid no era buena opción. Años atrás viajé allí casi un fin de semana al mes, me hubiera resultado demasiado familiar y cómodo para poder calzar los zapatos de Gala y sentir su misma inquietud en determinados momentos. 

¿Cuánto tiempo con exactitud le demandó concebir “Sabor euforia”  y redactarla? ¿Cómo fue el trabajo con su editor?  ¿Fue sencillo lidiar con su corrector?  Porque a veces él o ella no ve ni aprecia lo mismo que el escritor.

En el proceso creativo transcurrieron dos meses escasos (días de locura y falta de sueño,  pero que no cambiaría por nada). El trabajo con el editor fue grato y minucioso, estoy encantada habiendo caído en sus manos. Los correctores fueron muchos, la sensación placentera y agradecida. Sobre todo ¡agradecida!

Tenemos entendido que usted solía compartir algunos capítulos con sus más íntimos nomás escribirlos. Muy pocos escritores lo hacen. ¿Qué la conducía a ser tan abierta en ese aspecto?  ¿No temía confundirse o bloquearse creativamente?

Lo hice porque es divertido, y de eso se trata. Mi hábitat de trabajo se forma en un círculo donde compartimos todo: las victorias, los fracasos, los avances, los “y ahora ¿qué?”... No temía bloquearme como tal, considero que hay muchas formas de escribir. Por poner un ejemplo: hace un tiempo la novela que me ocupa pidió más lectura y meditación que tecleo frente al ordenador, me detuve, leí, medité y tiempo después seguí escribiendo. 

¿Qué significa o representa Asunción Macián Ruíz, ampliamente conocida como
Decidió publicar cuando se sintió
realmente lista
Medusa Dollmaker en el mundo de la ilustración, en el peso de la obra que acaba de publicar?

Tanto ella como Beatriz González (Vhea), Ginés Vera, Ximo López, Rom Rodríguez y otros que me dejo, son personas que adoro, grandes amigos y enormes profesionales.  Muchos compartieron conmigo noches de insomnio, noches largas de risas y comentarios. Sin ellos probablemente “Sabor Euforia” no sería “Sabor Euforia”.

Dejó de lado a Mimi y a Pandora. Al final, optó por ser usted misma: Miriam Alonso Rodrigues. La mayoría pensó que Mimi se impondría. ¿Qué pasó?

Pasó que Mimi es más íntimo, pero he de reconocer que dudé a la hora de firmar el libro. Esto de los varios nombres al final es un lío (risas).

Usted empezó al revés a la hora de apostar por la modalidad de publicación. Primero por el digital, y luego, vino la edición física. Explíquenos sus razones.

Cuando terminé la novela no tenía intención de salir en papel, había cumplido mi objetivo y me di por satisfecha, pero resultó que el público no. Fui sorprendida por lectores que no disponían de libro electrónico, no querían leer en el ordenador o estar pendientes de si quedaba suficiente batería para empezar el siguiente capítulo. Tras recibir varias quejas del estilo me lo planteé, y bueno, salió bien. 

Ha declarado que no busca ser rica publicando ni tampoco ganar millones de lectores, eso quiere decir, que pretende algo más espiritual…

Esta novela nació a modo de carta de presentación. Esperé lo que creí conveniente, al final me decidí a apostar por mi trabajo y saludar al mundo. Lo que se encuentra entre las páginas de “Sabor Euforia” se traduce en trabajo, pero no por los dos meses de escritura, han sido años de preparación hasta lograr un producto, que pese a sus errores, sea digno de ser mostrado, creo que eso es lo más importante. Lo que haya de venir después será bien recibido, por supuesto.
  

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