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miércoles, 8 de noviembre de 2017

José Carminis: "La soledad forjaba mi consciencia creativa"


Descubrió parte de su talento artístico en solitario, a los cinco años, mientras aporreaba un pianito de juguete que le regalaron. En ese 'hacer música' se distraía de la ausencia de su madre, quien lo dejaba al cuidado de otros, para poder salir a trabajar. Más tarde, a los 14, se dio cuenta de que también podía pintar, escribir poesía y se veía a sí mismo como un ser creativo. Su progenitora le puso maestros, pero los rechazó al poco tiempo. Él se inclinaba por la libertad de su intuición. Sin embargo, obligado por las circunstancias cursó una serie de estudios, que luego abandonó lleno de frustración. Lo suyo era aprender solo, leyendo y practicando mucho y siguiendo los impulsos de su corazón.  Este es apenas un pedacito de la historia de José Carminis, músico, cantante, compositor, poeta, entre muchas cosas más, que triunfa en los Estados Unidos y parte de Latinoamérica.
El llamado del arte vino a través de la música y la composición, ¿cómo te descubriste artista? ¿cuándo supiste que lo tuyo era el trabajo creativo?
Cuando cumplí cinco años, recibí como regalo un pianito de juguete, y disfrutaba estar horas con él. También dibujaba mucho, a diario. Pero descubrí más conscientemente que era artista como a los doce años, porque lo que recuerdo es que el arte me daba cierta paz, años después entendí que sanaba mis tempranas melancolías y a veces depresiones. Incluso a los cinco años ya el arte era un bálsamo porque soy hijo de madre soltera, ella trabajaba mucho, y cada momento entre este piano y yo, era sanar la tristeza de no verla o de esperarla por muchas horas en la calle de la casa, hasta que la veía venir caminando y mi corazón se alegraba. Me cuidaba gente maravillosa, pero mi mundo giraba alrededor de ella. Recuerdo que mi madre, tal vez afligida de verme callado y solitario, un día sacó la cabeza por la ventana de la casa y llamó a tres niños desconocidos para que entraran a jugar conmigo. Me divertí mucho con ellos por dos horas, pero como era de esperarse, nunca más los volví a ver. Desde ese momento fui más consciente de que algo no andaba bien, y hasta me sentía culpable de, por alguna razón, no sentirme "aceptado" por la sociedad en que vivía. Ser un creador solitario y callado es a veces sinónimo de alguna enfermedad, cuando no hay entendimiento de lo que uno realmente guarda.
Llegó a sentirse culpable de  no encajar en la sociedad
en que vivía
Sé que eres autodidacta, ¿qué ventajas tiene serlo?  ¿En qué se distingue de quién no lo es?
Tuve dos maestros de piano que mi madre me puso en la adolescencia, pero los dejé pronto porque disfrutaba más en la libertad de la intuición. Creo que ello tiene la ventaja del placer de la libertad creativa donde los códigos son los del sentimiento y el oído. Y la teoría es el libro pero del que uno escribe frente al instrumento, la cantidad y calidad de horas que uno invierte frente a él, no hay editorial más que la vida misma y nuestra propia experiencia. Hay ejemplos alentadores en mi caso como el argentino Gustavo Santaolalla, productor del disco Corazones de Los Prisioneros y de casi toda la discografía de Café Tacuba, y ganador de muchos premios internacionales. Gustavo demuestra que para hacer buena música no es imperativo estudiar en un Conservatorio de Música, todo depende a lo que apuntes o quieras, cuáles son tus influencias, de qué esté hecho tu estética y especialmente cómo lo disfrutes.
Formaste parte de una de las bandas fundadoras de la música electrónica peruana llamada Pozí (1993), ¿cómo llegaste a ella? ¿Cuál fue tu aporte en esa agrupación? ¿Qué aprendiste de tu paso por ella?
Llegué al grupo porque con ellos ya tenía cierta amistad, especialmente con las integrantes femeninas, las conocí en 1991 y en 1993 fui convocado por ellas como tecladista. Yo estaba en último grado de secundaria y tocar en Miraflores, arriba del restaurante Haití, siendo tan joven fue toda una experiencia. Allí reafirmé mi pasión por la música y aprendí mucho de los demás integrantes en el corto tiempo que duró el grupo. Aprendí a familiarizarme más con la música electrónica, pero desde adentro, desde la gestación de una canción hasta la producción visual. 
Sus viejos cuadernos de poesía
Si bien a este momento te veías músico, fue la poesía el otro ingrediente que te faltaba para convertirte en un creador completo, pues a partir de ese momento, comenzaste a escribir en ese género, ¿en qué circunstancias la conociste y cómo fue tu relación con ella?
Descubrí la escritura haciendo letras para canciones, a los catorce años. No hacía la música aún, pero escribía letras con un sentido hasta poético y social, dos elementos que me marcarían años después. Y esa forma de ejercicio con canciones al igual que la poesía que son formatos breves, cortos y concisos donde el mensaje encapsulado y embellecido es un ejercicio casi de "artesano", era algo que disfrutaba y sería el nacimiento de lo que más adelante ya sería mi poesía, formalmente hablando. Puedo decir que llegué a la poesía, oficialmente por haragán. Y fue maravilloso. Porque al no saber qué hacer con mi vida y mi familia comprando el diario El Comercio especialmente los fines de semana, me hizo llegar, yo embelesado, a la sección cultural. Es así como llegué a conocer nombres como Vallejo, Neruda, Adán o Cisneros. Y de pasar horas en las tiendas de disco desde los diez años, ahora a mis casi veinte comencé a pasar horas pero en la feria de libros Amazonas en El Centro de Lima. Y así como aprendí música solo, escuchando música. Esta vez fui aprendiendo a escribir también solo, muy solo, y leyendo mucho. Pero esta vez era una soledad con estrés, porque tenía encima la vida adulta. La soledad forjaba mi consciencia creativa. De leer luego pasé por defecto, consecuencia, necesidad o impulso, a escribir.
También hiciste tu incursión con éxito en la narrativa, tanto así que ganaste los Juegos Florales de tu universidad en la categoría  cuento en 1997. Las puertas de la literatura se te abrían de par en par, ¿considerabas entregarte a la escritura por completo?
Sus primeros pasos en la música con la banda Pozí
¡Por supuesto! Mira lo curioso de todo esto. A mis dieciséis años cierto día mi madre me prepara una cita con mi tío mayor, era para "definir" mi futuro. Cuando a la pregunta de qué quería estudiar yo dije Arte, porque amaba la música o el dibujo, me dijeron que la música era para bohemios y que si me gustaba dibujar pues mejor fuera arquitecto. Esa reunión siempre se los agradeceré, porque lo único que hacían era demostrarme el gran amor que me tenían. Eso quedó en la anécdota, pero lo cierto es que académicamente fui al fracaso, y como tomar decisiones no era un ejercicio que me caracterice, me tropecé con institutos como El Instituto Nacional de Investigación y Capacitación de Telecomunicaciones (INICTEL) o el Instituto Peruano de Publicidad  (IPP) y luego acabé en la Universidad y el vago estudio de Ciencias de la Comunicación. Después de ganar esos Juegos Florales con un cuento que escribí sobre la vida de mi madre, pensé que mi intento por una carrera había terminado. Abandoné todo y me puse a trabajar de empleado en una cabina de internet, sacaba fotocopias o vendía gaseosas y por la noche tenía un cuarto donde me recluía a leer con vorágine toda la colección de Neruda o también Sologuren. E intercalaba mis lecturas entre García Márquez, Vargas Llosa o Sabato. Deseaba mucho estudiar literatura, pero sabía que los pre requisitos para ingresar a la universidad otra vez me quedaban muy grande, incluyendo el pago para estudios privados. Así que sí decidí tomar la literatura en serio, pero ya de una manera libre. Vivía pobremente, pero arremolinado de arte, amor y literatura.
En 1998 fuiste invitado a pertenecer al Movimiento Cultural Neón, allí departiste con Miguel Ildefonso y Héctor Ñaupari y tuviste la oportunidad de publicar tres antologías con ellos, ¿junto a ellos asumiste tu condición de poeta? ¿Tras tu paso por ese movimiento te sentiste preparado para iniciar tu camino en solitario?
Convertido hoy en todo un referente de la música electrónica
Sí. Con ellos no sólo me reafirmé como escritor, también crecí como tal. Entre amigos y bohemia fui enormemente feliz. Tuve grandes maestros directos como el poeta Leo Zelada y amigos de quienes absorbí genialidad como Harold Alva, Miguel Ildefonso, Luis Espejo y Héctor Ñaupari. Así, años después del milenio, me hice más fuerte para empezar un camino en solitario. Otro bonito recuerdo que me marcaría en Neón fue que allí  conocí a la futura madre de mis hijos, la pintora Ana Palacios. Coincidimos en un taller de poesía que dictaba Leo Zelada, en el rincón rojo de la Casa Museo Mariátegui.
Con el nuevo milenio, comienzas a grabar y crear tus propias canciones, ¿imagino que tu experiencia poética te mostró otras formas de sentir y comunicar? Sin duda alguna, la música se benefició de la poesía, ¿no es así?  ¿Qué temas tocaron a tu puerta? ¿Sobre qué te gustó escribir en esa época?
La poesía fue y sigue siendo un recurso muy afín con mis canciones, cuando termino unas melodías llegan entonces las palabras y por bella consecuencia nace una canción. En "Árbol" por ejemplo digo: Fuimos dos hojas sueltas / que se hallaron / sobre trenzas de aire / en invierno. En "Enzo en el Mar": Tu cabello tal vez ya / nada en el mar / Mil caballitos de mar / quieren jugar... y así la poesía se va fusionando con las melodías. Las imágenes aparecen y tienen un efecto que a la gente le gusta mucho. Mis temáticas son muy variadas, puedo escribir algo onírico como también puedo hacer de una denuncia social una canción como en Angeles del Medio Oriente o Find a Friend donde reclamo más paz y menos guerras.
Con sus compañeros del grupo poético Neón  
En 2004 partes rumbo a Estados Unidos, ¿necesitabas otro escenario para crear? ¿Otras fuentes de estímulo?
Lo que necesitaba era otro escenario pero para poder vivir, y decentemente. En Lima vivía en la casi extrema pobreza, aunque esto no lo daba de demostrar a mis amistades, por vergüenza. Es así que al negárseme dos veces la visa a USA, me dieron después la de México y emprendí entonces un viaje a pie y a camión por la tierra Azteca, dispuesto a jugarme la vida, dispuesto a llegar a los brazos de la madre de mis hijos, quien me esperaba en California ya desde hacía dos años atrás. Fue una aventura que ahora lo pensaría dos veces en volverla a hacer, porque si no fuera por mucha suerte o tal vez bendición, no estaría ahora respondiendo después de un asalto que tuve por pandilleros, o fuera muerto a bala cruzando la frontera norteamericana.
Aciertas en tu cambio de ambiente, pues  en 2007 escribes tu primer poemario titulado Palabra que Migra, un libro orgánico dedicado a la inmigración ilegal a USA, que impactó a la crítica y prensa hispana, ¿cómo concebiste este libro? ¿qué enfoque le diste? ¿Por qué lo escribiste en poesía?
En pleno ensayo con Noche Futura 
Ese libro nació de esa experiencia que fue arriesgar la vida desde Ciudad de México, cruzar todo el territorio y llegar a Laredo frontera con Texas, y pasar con hambre y sed, sin un centavo en el bolsillo y con sólo una muda de ropa por más de un mes. Crucé la frontera como un vagabundo. Llegué hasta Houston Texas sucio y asustado, pero con muchas experiencias y visiones que tenía que plasmar de alguna manera. El libro cuenta esta historia, pero a través de muchos personajes. El viaje me tomó más de un mes perdido y sin rumbo. El libro me tomó un mes intenso en crearlo. Cuando lo terminé sentí una gran paz, como un agradecimiento interior y al universo de poder contarlo y poder estar sano y con muchos sueños aún por cumplir.
En 2007, año de grandes logros para ti, también ganas una de las 20 becas a nivel nacional en Estados Unidos para estudiar Guión de Televisión en la Universidad Loyola Marymount, ¿a esas alturas cómo estabas planteando tu ruta creativa? ¿Adónde querías llegar?
Me sentía muy halagado de ser escogido. Fueron muchas pruebas que realicé y que dio como resultado ser uno de los seleccionados. Pero después de un tiempo abandoné nuevamente la poesía, porque mis hijos habían llegado a este mundo. La poesía y el arte así como de niño calmaban mis demonios depresivos, también los alentaba. Crear para mí es sacar una bola de fuego de mi cuerpo, ponerla en la mesa y volvérmela a comer. Me pasa también cuando compongo o produzco una canción. Me pasa cuando escribo un poema. Es así que me tomé otro descanso y ya en el 2012 regreso después de unos años muy felices al lado de mis bebés. Retorné a los estudios de grabación aún sabiendo que me tendría que enfrentar nuevamente a mis demonios.
La antología conmemorativa del grupo Neón
Tu tema Medusa, incluido en el disco Sinfonía del Mar del grupo Noche Futura, ganó uno de los premios de la productora WinterHouse en el 2016, ¿has persistido en hacer música en Estados Unidos? ¿Este premio ha hecho que creas más en tu trabajo?
Este premio, así es, fue una recompensa a ese sacrificio anímico y de energía que significó componer y producir Medusa. Como cada canción que hago, me tomó mucho trabajo y tiempo robado a mi familia. Tuve la suerte que gustó mucho y ya desde allí fui enormemente feliz. Actualmente Medusa se encuentra postulando a mejor video en una cadena musical por cable en Perú.
Según entiendo, trabajas en dos frentes, con el  dúo Noche Futura, del cual formas parte, claro está,  y como solista, ¿por qué está división?  ¿En qué difieren las propuestas de uno y otro? ¿Qué propone José Carminis en solitario?
Bueno, un producto como cualquier marca, tiene su sello en particular y ese sello se llama Noche Futura. La conjunción de mis canciones con la voz y el arte visual de mi compañero de grupo, Julio Granados, dan resultados muy positivos. Pero el estilo es bien definido, lo que no me daba la libertad de ampliación que sí me tomo siendo José Carminis. Segundo punto es que Noche Futura está dirigido a un público más de habla hispana y José Carminis solista a un público más anglosajón. ¿Qué es lo que propongo? Propongo una de las mejores electrónicas hechas por un latinoamericano. Creo que si no confías en ti no llegarás a mucho. Y si no te crees el personaje que eres entonces ¿cómo expandirás tus horizontes? ¿Cómo andarás a paso firme? Esa es mi metodología, la de la auto confianza porque nadie más hablará bien de ti sino lo comienzas a hacer tú mismo. Hay mucha envidia en el mundo del arte, incluso de quienes menos lo esperas, como en todo y como en las mejores familias. Saber ser positivo, ignorar, ser fuerte y trabajar duro es la clave.
En estos momentos te encuentras preparando el segundo disco de Noche Futura. El primer single trata del amor, sin embargo, el que se halla al lado B es un tema musical de evidente crítica social. Háblanos sobre esta canción.
Letra de su canción por la paz
Político es una canción muy bonita porque además de tener una melodía simpática es un patadón en el trasero a quienes con las promesas de un país mejor, se vuelven vende patrias y calientan la silla cobrando como ellos lo planearon. Parte de la letra de Político digo "Político, tu discurso me vuelve raquítico / tu arrogancia me hace paralítico, político...". Esperen esta denuncia hecha canción en clave electro pop.
Sé que también te hallas componiendo para otros artistas y que estos trabajos discográficos verán la luz a finales de este año, ¿de quiénes se trata y en qué géneros estás creando?
Lo mejor del arte es el contacto y afecto de la gente, pero estar expuesto es también recibir cierta carga negativa, esa es una de las partes tristes, querida Elga, es por eso que mejor esperemos a que se concrete para poder compartir las buenas nuevas que este modesto servidor anda haciendo. Te cuento con mucha pena que tengo mi Facebook hackeado, por gente egocéntrica y mal intencionada que trabaja desde las sombras. Tengo pruebas pero me reservo nombres porque no quiero interferir con la amistad que otros amigos pueden tener con "ellos". Pero cuando termine los proyectos en los que estoy serás una de las primeras en tener la primicia, será algo bonito y un honor poder compartirlo contigo. El arte es eso, compartir, aunque para algunos sea un ejercicio de auto idolatría y egoísmo. Igual, seguimos para adelante, con la frente en alto, trabajo, y una sonrisa.
También tiene talento para la cocina 
¿Es verdad que  también te podemos hallar  en la fotografía, el dibujo y las artes plásticas? ¿Cuándo tienes tiempo para estas actividades?
Son mis otras pasiones, es verdad, y aunque no puedo repartirme en mil pedazos para todo, sí me doy un tiempo para todas ellas. Creo que disfrutar de la vida no es sólo derecho, también es un deber, y en ese sentido, he sido y sigo siendo enormemente feliz disfrutando cada momento de mi arte, sin rimbombancia, con pasión pero con la mayor humildad posible.
Me han dicho que la gastronomía es otro de los talentos que los cuales puedes presumir,  pero  dime, ¿cómo la mezclamos con la música y la poesía?

Bueno, se puede decir mucho sobre el arte, como que el arte es un conjunto de elementos sobre un soporte, que nace de las manos y mente de una persona, que a su vez viene de su ente cognitivo, sensorial, formativo y/o abstracto. Y llega a su mejor momento cuando es otra persona ajena a este mundo unipersonal quien conecta con ella y le da su cabal definición a través de su propia interpretación y sentimientos. En este sentido los alimentos no tienen tanta diferencia como hacer un poema o una canción. Una buena cena, en grata compañía si es posible, puede dejar tan hermoso recuerdo, como ver una fotografía artística o contemplar un exquisito cuadro al óleo. Son artes similares en teoría. Un platillo bien preparado y presentado es "toda" una obra de arte. La gastronomía es incluso antigua al arte: el hombre primero se alimentó, luego contempló. En ese sentido, trato a mi tiempo en la cocina con mucho respeto y placer, como mi tiempo en el estudio haciendo una canción. Siempre en un constante aprender. Luego escribo, y luego retorno a la cocina, y luego me ocupo de mi familia y vuelo a escribir, y así sucesivamente me paso de felicidad en felicidad. Soy un hombre feliz, porque hago lo que me gusta, con libertad y teniendo de sus lazos y  cadenas a los demonios que siempre me acecharon, y que aún me rondan. A ellos los alimento de arte, ellos a mí de paz y felicidad.


Si desean saber sobre la obra  artística  de José Carminis o  Noche Futura
pueden pinchar los siguientes enlaces:
http://josecarminis.wixsite.com/habitacionazul
https://www.facebook.com/josecarminismusic/
https://www.discogs.com/es/artist/5084793-Jose-Carminis
https://soundcloud.com/josecarminis

domingo, 22 de octubre de 2017

Laura Morales: "Ser friki en el mundo de la escritura, para mí, es lo más divertido que puede haber


Cree en la magia desde pequeña y fue su padre el que le abrió las puertas hacia a la fantasía cuando la sorprendió leyendo sus tebeos a escondidas. A partir de ese momento se entregó a la lectura con profunda entrega. No solo leía para sí misma, sino también para su hermana a la cual entretenía con cuentos de Disney. Esos fueron los primeros pasos de Laura Morales en la literatura, quien con el tiempo se lanzó a escribir aquellas historias que le hubiese gustado leer cuando niña y adolescente. Dejó su sueño de ser una diseñadora de modas, pero su público lector ganó una escritora que tiene un pacto con seres fantásticos y una imaginación desbordante. 
De vez en cuando libera a la niña que vive
en su interior 
Manifiestas que las musas, hadas y dioses te dieron el don de crear historias, ¿eso ocurrió antes de nacer o cuando viste la luz del día?  ¿Cómo lo sabes? ¿Has visto o escuchado alguna vez a estos seres?
No creo que realmente sea un don, sino un regalo que me han dado, la capacidad de poder crear las historias que aparecen en mi mente. Todo ocurrió cuando ya era una niña, me inventaba, junto a mi hermana pequeña, historias con nuestras muñecas y desde ese momento, todo empezó a encajar en mi cabeza, como si hasta entonces me faltara algo. Y por supuesto que creo en las hadas, las musas (o más bien musos), me hablan muy a menudo. Siempre he creído en la magia y ahora, con treinta y tres años, dejo de vez en cuando salir a la niña que hay en mi interior. Pienso que no hay nada mejor que dejar de ser adulto de vez en cuando.
Pasaste tu infancia inmersa en un mundo mágico, el que tú creaste. Luego al crecer viviste por muchos años en un intenso debate entre lo real y lo imaginario, ¿te era complicado convivir con ambos a la vez?  ¿Uno y otro querían la exclusividad de tu vida? ¿Cómo solucionaste el problema?
Cuando eres más joven no es complicado vivir en ambos mundos, pero cuando creces, te das cuenta de que ser adulto es un rollo. ¿Por qué he crecido? ¡Yo no quería ser mayor! ¡Quería seguir siendo joven, como Peter Pan! Ahora es más complicado compaginar ambos mundos, aunque siempre saco hueco de donde sea para sumergirme en sueños y aventuras. Además, ahora que soy mamá, lo voy a tener más fácil a la hora de jugar con mi pequeño. Volveré a ser la niña que un día fui.
Tu mundo se gestó a base de comics, animes y libros de fantasía y romance, ¿cómo llegaron a ti estas lecturas? ¿Alguien te las proporcionó o fuiste tú la que te acercaste a ellas?
Su primera obra estuvo inspirada en El señor de los anillos
Todo fue gracias a mi padre. Él, desde hace muchísimos años (desde que tengo uso de razón), coleccionaba cómics de súper héroes (de Marvel, DC, Norma Editorial…) y yo los leía a escondidas, pues al principio creía que era «para mayores». Cuando mi padre descubrió que me gustaban aquellas historias de gente disfrazada con poderes mágicos, comenzó a dejarme leerlos. Y bueno, de ahí pasé a los cuentos Disney, que le leía a mi hermana. Desde ese momento, me enganché a la lectura.
Llegó un momento en que esos libros no colmaban tus expectativas y consideraste que tú y nadie más que tú podría escribir esas historias llenas de la magia que estabas buscando y con ese toque único que le pones a tu trabajo, ¿de qué manera abordaste tu primer trabajo creativo? ¿Cómo se presentaron las ideas?  ¿El libro surgió rápido o fue una labor pausada?
Pues todo empezó en el instituto. Una compañera de clase y yo estábamos obsesionadas con todo lo relacionado con Egipto y sin dudarlo un momento, nos pusimos a escribir un relato al que nunca pusimos fin. El instituto terminó y cada una siguió su vida. Años más tarde, aquella historia la mejoré y le puse fin. Tan solo fueron 16 páginas en Word, las mismas que tiempo después (diría unos años más) alargué y acabé. Esa historia está guardada en un profundo cajón. Ahí me di cuenta de cuánto me gustaba escribir.
Reconoce que su primera obra tuvo
errores de novata 
En 2011 publicaste La Profecía, tu primera obra, ¿cómo llegaste a la historia? ¿Qué quisiste contar? ¿Cuáles fueron los aciertos y errores de tu opera prima?
Desde siempre me ha gustado la fantasía medieval y yo quería tener mi propia historia. Inspirada con El señor de los anillos, me lancé a escribirla. Siempre soñé ser una princesa guerrera que salvaba al mundo de los malos. Fue mi primera novela publicada, así que errores, muchísimos. Ahora que la he reeditado, me he dado cuenta de los fallos de «novata», y, con el nuevo lavado de cara, creo que ha quedado mil veces mejor.
Luego llegó Emergencia de amor, una novela romántica que gustó mucho a los amantes de este género,  ¿qué demandas creativas se vieron satisfechas con este libro? ¿Cuánto aprendiste de esta primera incursión en el terreno romántico?
Lo cierto es que con esta novela «quise probar» y me autopubliqué para ver qué tal se vendía, pues la romántica estaba en auge, y yo, como buena romántica, me encanta leer ese tipo de obras y bueno, lo cierto es que me sorprendí muchísimo con la gran aceptación que tuvo. Aprendí muchísimo en este tipo de novelas, puedes hacer cuanto quieras mientras el romance sea lo más importante de la historia. Te contaré un secreto que no es tan secreto: Gabriel, el protagonista, es Técnico en Emergencias Sanitarias (al igual que mi marido, de ahí que tenga una gran base de documentación). Myriam, la protagonista, es diseñadora de moda, aunque en un principio iba a ser escritora, como yo, pero al final decidí cambiar su profesión. Y creo que fue un acierto.
Sí que aprendiste a comunicar con el género romántico, pues luego te alzaste con el Premio Rosa Romántica 2015, a la mejor novela publicada en ebook por tu obra Una canción bajo las estrellas, ¿cuál es tu evaluación sobre la historia y el hecho de haber gustado tanto como para resultar vencedora? ¿Qué buscan los lectores en las historias de amor?
La novela que la llevó al triunfo en
el género romántico 
Una canción bajo las estrellas es mi novela favorita, está en el puesto número uno. Me encantan los personajes y sus historias, sus duros pasados y cómo han salido adelante. Creo que esto es lo que más les ha gustado a los lectores, pero no todo es tristeza, hay dos personajes secundarios (Aitana y Jacob) que le dan el toque divertido y gamberro a la novela. Los lectores (al menos en mi caso), buscamos eso, cómo el amor entre dos personas diferentes acaba uniéndoles de la forma más inesperada posible. En esta novela… ¿quién no ha soñado con conocer a su grupo de música favorito?
Sé que Hijos de Asgard, publicada junto a la escritora Miriam Alonso, te trajo numerosas satisfacciones literarias, ¿cómo se hace para escribir al alimón con otra autora y terminar sin conflictos? ¿Qué sacas en limpio de esta experiencia?
Lo cierto es que ha sido una experiencia de lo más maravillosa. Miriam y yo nos conocimos por curiosidad en un grupo de Facebook dedicada a Loki. Teníamos una amiga en común (Medusa Dollmaker, que ha hecho sus portadas de la trilogía Euforia) y vi que un día compartía su novela en el grupo y me animé a comprarla. Desde entonces nos hemos hecho muy muy amigas. Viendo nuestro amor hacia Loki, y lo que me gustaron sus novelas y su forma de narrar, le comenté la idea (que llevaba tiempo rondando en mi cabeza) de escribir una novela sobre mitología nórdica y Miriam aceptó sin dudarlo. Nos hemos organizado muy bien, comenzamos con guiones (o escaletas, como prefiráis llamarlo) de cada capítulo, con las ideas de ambas y luego cada una escribía un capítulo. Cuando estaba terminado, la otra lo revisaba y dejaba comentarios si había algo raro, para mejorar, etc. Así, en menos de un año (teniendo en cuenta que ambas trabajábamos a tiempo completo) terminamos la historia y, con la preciosa portada que nos hizo Medusa Dollmaker, nos animamos a autopublicarla. Era mi segunda autopublicación y no puedo estar más orgullosa de esta historia. Teníamos ya pensada casi toda la historia para la segunda parte pero, tras más de 100 páginas, salió el tráiler de la nueva película de Marvel de Thor 3: Ragnarök y nos fastidió toda el argumento. Lamentablemente, hemos decidido dejar aparcada la novela por un tiempo, para encontrar las ganas y una nueva trama para que no nos llamen «plagiadoras» de Marvel. Eso sí, no será la última novela que Miriam y yo escribamos juntas, ya tenemos en mente otra. Cuando terminemos proyectos que tenemos ahora mismo entre manos, nos pondremos con ella.
Otro de las obras que hizo el deleite
de los amantes del género romántico
Con Aloha, baby quedaste finalista en el III Premio Novela Romántica Kiwi RA, ¿qué crees que ve el jurado de especial en tus historias? ¿Dónde radica tu singularidad, Laura? ¿En la historia que planteas o la forma en que la desarrollas?
Sinceramente, aún me estoy preguntando qué vieron en mi novela en comparación con el resto que se presentaron (risas). Creo que es mi forma de narrar, sencilla, quizá gamberra. Me gusta mucho documentarme, sea en profesiones, lugares, personajes… en todo, para mí es muy divertida esa primera fase. En esta novela, todos coinciden en lo mismo: lo bien descrita que está la isla de Maui, donde se desarrolla la historia de Nalu y Elena. También creo que en esta ocasión, que Elena fuera una escritora con depresión, ha llamado la atención de muchos escritores/as, pues todos nos hemos sentido en algún momento así.
Sueles participar con frecuencia en antologías que se editan con un fin solidario, ¿consideras que ayudar con tu escritura es una manera de hacer más útil el trabajo literario? ¿El ego queda al margen en este tipo de participaciones?
Sinceramente, participar en este tipo de antologías (y no solo benéficas, tengo otras tantas que no lo son), ayudan a distraerte un poco de las novelas, pues suelen ser relatos cortos que te ayudan a cambiar de temática. Sobre todo sirven para desconectar y no perder digamos, el ritmo de escritura. A mí me viene muy bien cuando llevo tiempo sin escribir. Sobre el ego… hay mucha gente que lo tiene tan subido que «no se puede permitir» colaborar con algo de este estilo si no ve un duro por delante, y no se dan cuenta de que ser altruista no es nada malo, pero bueno. En mi caso, ego ninguno, al revés, cuando contactan conmigo para participar en alguna, normalmente no suelo decir que no. Yo me apunto hasta a un bombardeo (risas).
¿Cuánto ha cambiado o crecido Laura Morales en su escritura desde su primera obra hasta la más reciente?  ¿Se gusta a sí misma en lo literario?
Novela que escribió a dúo con su gran
amiga Miriam Alonso
¡Uf! Laura Morales ha mejorado increíblemente desde que empezó y todo de se debe a las maravillosas correctoras con las que trabaja (Antonia Cuenca Honrubia, más conocida como Olivia Monterrey, que también es escritora, y Violeta Moreno, antigua editora de la editorial Valinor). Pero no solo ha aprendido con ellas muchísimo, si no con sus lectoras cero y mejores amigas, que siempre están ahí para echarle una mano a la hora de «darle una vuelta a sus novelas» antes de mandarlas a corregir o a presentar a editoriales. Todo eso ayuda mucho. Y el no perder la costumbre de escribir también ayuda. Me gusta lo que escribo y cómo lo escribo, aunque siempre hay algún momento en el que odio todo lo que veo frente a mí y deseo borrarlo, pero luego leo otras cosas que he escrito y se me pasa (risas).
¿Crees que tu facilidad para conectar con la gente y hacer que esta se abra contigo te beneficia a la hora de crear historias y escribir? ¿De allí que tus lectores empaticen con tus novelas?
Como escritora me encanta interactuar con mis lectores, muchos me escriben por privado y me dicen cuanto les han gustado mis novelas e incluso me dan consejos para mejorar las historias. Todo eso lo tengo en cuenta, más de lo que se imaginan. Y como lectora, poder hablar con aquellas escritoras (o escritores) que admiras, es lo más maravilloso que existe. Siempre escuchas lo que piden, sin nuestros lectores, nunca podríamos seguir adelante con nuestras historias. Ellos son lo más importante de este mundo (aunque luego siempre estén los «trolls» que intenten boicotearte. En esos momentos te das cuenta de cuanta gente te quiere y admira.
Cuéntame sobre ese particular grito de guerra que usas antes de comenzar un proyecto literario, el cual está muy extendido entre tus amigas escritoras.
Obra donde muestra las dos caras
del infierno
¡Uy! Ese grito de guerra es de lo más… gamberro (risas). Todos mis proyectos (o la gran mayoría de ellos) suelen empezar con un: «¡No hay huevos!» y oye, pues yo los tengo bien puestos (risas). Y ahí comienza todo. Y de momento, están siendo todos maravillosos, pero no por el contenido en sí, sino también por la estupenda gente que me «reta» a meterme en ellos.
Entiendo que tu filosofía de vida se resume en una palabra: Carpe Diem, ¿por qué la escogiste?  ¿Es lo que mejor define el momento que estás viviendo?
En efecto. Hoy en día es mi filosofía de vida. Carpe Diem es como mejor se refleja mi día a día. Antes intentaba organizar todo, vida, trabajo, pareja, escritura… todo. Hoy, con un bebé, todo es impredecible. He dejado de preocuparme de todo y de vivir minuto a minuto como si no hubiera mañana. ¿Que no puedo escribir de día porque estoy trabajando? No importa, lo haré por la tarde. ¿Que por la tarde tampoco puedo porque estoy con mi hijo? Tampoco importa, ya lo intentaré desde el móvil en el tren de camino al trabajo. Hay prioridades importantes, escribir lo es para mí, desde luego, pero no es imprescindible. Siempre encontraré un hueco para hacerlo.
¿Qué implica ser friki en el mundo de la escritura? ¿El entorno lo soporta mejor o no?
Ser friki en el mundo de la escritura, para mí, es lo más divertido que puede haber. Siempre meto «guiños» de libros que he leído, películas, música… de todo. Creo que eso se hace ser más cercano hacia los lectores. A mí, en particular, cuando leo cosas así en otras novelas, se dibuja una sonrisa enorme en mi cara. Y espero que los que lean las mías, también lo hagan. ¿Quién no ha oído hablar de El señor de los anillos, Star Wars, El rey león, La sirenita o Juego de tronos

Si quieren saber más de la autora
pueden pinchar los siguientes enlaces:
http://lauramoralestejeda.wixsite.com/escritora
https://www.facebook.com/Laura.Morales.Escritora/
https://twitter.com/laura_moralest?lang=es

jueves, 28 de septiembre de 2017

Lilián Pallares: "Estoy viva y tomo lo que llega"

Supe de su trabajo literario y artístico a través de las redes. Me impresionó apreciar tanto derroche de talento en un solo ser y sus variadas formas de expresarlo. Cuando le escribí para solicitarle una entrevista, me respondió así: "Practico la vagancia productiva, el caribeñismo poético y el sensualismo existencial". Al instante me di cuenta que tenía mucho que contar y que su historia no solo podría servir de inspiración en quienes se hallan perdidos o no saben por dónde ir  sino también a aquellos que conocen sus demandas internas, pero dudan de sus posibilidades. Les invito a descubrir a Lilián Pallares, una poeta, narradora y artista en toda la extensión de la palabra, que un día se despidió de su alegre Barranquilla para emprender viaje a Madrid con la idea de crecer como persona y desarrollar aún más su creatividad. 
Su entorno familiar alimentó el talento que ya tenía dentro
Eres una fuente inagotable de creación y tus dones son numerosos y variados. Te expresas con la palabra escrita y con tu cuerpo a través del baile. Eso en resumen, sin embargo, declaras que también posees talento para no hacer nada y que es difícil,  ¿cómo descubriste cada una de tus facetas? ¿Recuerdas cuál fue tu primer medio de expresión?
Desde muy pequeña me gustó bailar, vengo de Barranquilla, una ciudad donde uno nace bailando. Recuerdo que no había fiesta, carnaval, concurso de baile, desfile, reinado en el que mis pies se quedaran quietos, además tenía un vecino que se llamaba el señor Rodolfo, un gran coleccionista de música tropical, que todos los domingos ponía el picó (enormes altavoces que suenan a todo volumen) en la puerta de su casa. Yo desde muy temprano esperaba con ansias a que lo encendiera para ponerme a bailar. Por otro lado, mi padre Romelías Pallares era un apasionado de las rancheras y muchas veces yo era su DJ y acompañante en sus noches de nostalgia. Al escuchar esas letras tan desgarradoras y sentidas, y ver el sentimiento con el que mi papá las escuchaba y tarareaba se despertó en mí una fascinación por la lírica. A partir de allí me entraron ganas de escribir mis propias canciones, que a la vez interpretaba sola frente al espejo con un cepillo de peinar el pelo como micrófono, maquillada y vestida con la ropa de mi mamá Rocío Campo, de quien secretamente heredé el talento interpretativo y el gusto por la belleza. Yo misma me hacía el styling y creaba el escenario. También las Barbies fueron decisivas, ya que solo tenía cinco y un Ken hawaiano, y como era la época de las telenovelas, sobretodo venezolanas y mexicanas, me di cuenta de que también podía crear mis propias historias de amor. Con ellas desarrollé toda una pasión por la narrativa, sumado a las historias  que escuchaba en boca de mi abuelo Antonio Campo, un narrador natural que le gustaba ir al mercado a contar cuentos.
¿Cómo hallaste tu voz poética y  qué caminos a seguir  te sugirió tu instinto? Hablas de caribeñismo poético y  sensualismo existencial, ¿de qué manera los podemos percibir en tus libros?
El caribeñismo póetico está presente en toda su obra
Mi voz poética siempre estuvo, digamos que es una voz curiosa e inocente que desde muy pequeña me hablaba e incitaba a crear, se manifestó de manera natural. La escuchaba a través del juego, el baile y la música. Nació conmigo. El camino se fue dibujando solo, sin pretensiones, y yo intuitivamente la fui siguiendo hasta llegar a España. Esa misma voz era la que por las noches me decía: “Vete allí, hazlo” y mi amor por la palabra es tan fuerte que decidí dejarlo todo. Esa fue una dura prueba para mí y mi familia. Sin riesgo no hay vida. En ese sentido el caribeñismo poético me aporta la frescura, la alegría de vivir,  la sonrisa y  la cheveridad,  ya que ante todo somos color, ritmo y sabor, puro sensualismo existencial que por supuesto está presente en mi obra.
Barranquilla es tierra de artistas por excelencia y dicen que cuando sus hijos nacen con talento llegan lejos, ¿asumiste tu talento como un destino trazado o barajaste otras opciones? ¿Se puede desoír el llamado del espíritu? ¿Existe esa opción?
Barranquilla es una ciudad ardiente. El talento brota por las esquinas, se respira sensualismo, una locura saludable que incita a la creatividad, hay demasiada originalidad y la gente aunque es apasionada y explosiva, vive en una nota optimista, en el presente, sin tanto drama y no porque no haya problemas. Ni el sistema ni la crisis ha podido tumbar la alegría del barranquillero. En eso somos artistas. Yo lo asumí desde pequeña, supe que había nacido para esto, no es casual que haya crecido en una ciudad como la mía. Todo lo que he hecho ha estado relacionado con mi talento. Estudié comunicación social y producción audiovisual, pero siempre supe que no quería ser periodista ni trabajar en un noticiero y mucho menos escribir noticias, me parecía demasiado monótono y a mí lo que me gusta es la aventura. De hecho, la carrera ha sido una gran complemento. En Madrid tuve una época difícil, ya que durante tres años trabajé de cajera en una tienda de piercings y tatuajes, y veía que me estaba quedando allí, acomodada, y que lo que realmente quería hacer había pasado a un segundo plano. Una noche cuadrando la caja al final de la jornada mi voz me dijo: ¿“Tú qué haces aquí contando billetes cuando lo que quieres es contar historias?”  Entonces le hice caso y renuncié. Desde ese instante me liberé del trabajo y el sueldo seguro. Ahora vivo para mis creaciones confiando en lo que la vida me de.
Escuchó su voz interna en un momento crucial de su vida
¿Diseñaste tu camino como escritora y artista? ¿Hubo una estrategia a llevar a cabo o fuiste improvisando según se te daban las cosas? 
Simplemente lo deseé y me puse en marcha, el resto fluyó. Cuando uno sigue su camino y escucha su intuición tarde o temprano las cosas se dan. No todo se puede planear, vivir tiene mucho de improvisación.
¿Dejar Colombia supuso un primer paso para crecer como artista? ¿Cómo te recibió España?  ¿Te fue complicado hallar tu espacio y lanzar tus propuestas?
Todos han sido pasos hacia mi destino como artista y ser humano, hago el ejercicio de hilar mi vida y me doy cuenta de que así es. La renuncias son parte de quien soy. Dejar Colombia y lo bien que vivía a cambio de nada certero no ha sido fácil, pero vital para mi crecimiento. España me ha recibido con el mismo cariño que yo a ella, me siento muy afortunada y agradecida con todo lo bueno y no tan bueno que me ha sucedido, es parte del aprendizaje. Ahora me siento una mujer con la garra suficiente para sortear la incertidumbre. El espacio lo luché y lo encontré, y lo sigo luchando, tiene que ver con lo dispuesto que estás a ello, el tiempo que le dediques y por supuesto, el talento. Pienso que mi espíritu barranquillero, el legado Pallares Campo y mi propia fuerza interior han ayudado a que mi propuesta artística viera la luz en este país.
¿Qué tipo de poeta es Lilián? ¿Lo es a tiempo completo? ¿Crees que el mundo de los poetas es distinto al del común de los mortales? ¿De qué se ocupan los poetas?
Soy poeta desde que me levanto hasta que me acuesto. Estoy entregada a la causa y vivo para ella. No puedo afirmar que el mundo de los poetas es distinto al resto de los mortales, no conozco a todos los poetas ni a todos los mortales, y  tampoco sé de que se ocupan los poetas. Lo que sí puedo decir con plena certeza es que la poesía es inevitable.
Su primera obra 
Tu primera obra Ciudad sonámbula, un libro de crónicas y relatos que tiene como escenario Madrid y que concitó la atención de la crítica, ¿qué quisiste compartir con los lectores? ¿Cuál fue la intención que te planteaste al publicarla?
Ciudad sonámbula nació de la necesidad de contar como inmigrante la Madrid apasionante y multicultural que estaba descubriendo. Sentí que era importante una literatura hecha por nosotros, desde alguien que haya vivido la inmigración en sus propias carnes. Estás crónicas y relatos, contados a viva voz desde un espíritu detectivesco de barrio popular, narran historias de personajes cotidianos y anónimos que encontré en mis andares por la ciudad. Ha sido el resultado de leer, recorrer, observar, vivir y escribir las calles.
Luego  vino Voces mudas, celebrado poemario donde no te callaste nada y sentaste las bases del prestigio del cual gozas en la actualidad, ¿conectaste de inmediato con la sensibilidad de los lectores? ¿Cuál crees fue el ingrediente fundamental de tu poesía que les hizo empatizar contigo?
Voces mudas es un libro muy especial, el título nació de una canción heavy metal que mi hermana Margarita y yo escribimos en plena adolescencia. Yo recuerdo que le dije: “Ese será el nombre de mi libro”, y así fue. Para mí es un homenaje a nuestra conexión creativa en ese entonces. Los poemas que lo componen fueron naciendo poco a poco, desde que estaba en la universidad hasta el 2010 cuando fue publicado. Yo no tenía ni idea del rumbo que tomarían, pero estaban llenos de autenticidad y frescura, y creo que esa ha sido la clave para conectar con los lectores. Son las voces que me habitan y me hablan desde niña. Decidí complementar el libro con un CD con mis poemas musicalizados a ritmo de tambor, porque siempre la música ha hecho parte de mi creación.
Con Pájaro, vértigo, escritores de la talla de Carmen Posadas, Plinio Apuleyo y Santiago Roncagliolo se rindieron a tus pies al igual que lectores poco habituados a la poesía. Muchos han llegado a afirmar que has creado una nueva estética poética en España, sin duda un enorme elogio, Lilián.
La crítica y afamados escritores
elogiaron su segundo libro 
Estoy muy contenta con el resultado y la acogida que ha tenido. Pájaro, vértigo es un canto a la libertad, al deseo. Es el peligro que supone el vuelo ante la posibilidad de la caída. Mi intención nunca ha sido crear una nueva estética, pienso que son cosas que se van dando. Lo que realmente me importa es que la expresión de mi verdad favorezca a otros.
Eres una escritora acostumbrada a los premios y reconocimientos, los recibiste en tu tierra y, aquí en España, sin embargo creo que  hay dos a los cuales les tienes especial cariño: haber sido seleccionada entre los diez mejores escritores jóvenes de Latinoamérica por About.com (New York, 2011) y la XIV distinción ‘Poetas de otros mundos’ concedida por el Fondo Poético Internacional en reconocimiento a la alta calidad de tu poesía, obtenido este año, ¿a qué atribuyes tanto éxito? ¿Haber estado en el  momento y lugar adecuados o al trabajo puro y duro?
Para mí un momento decisivo fue cuando gané el certamen de poesía inédita en la Universidad del Norte en Barranquilla. Allí reconfirmé que escribir era lo mío. Ni siquiera mi familia sabía de mi inclinación por las letras,  ya que mas bien fue un acto solitario que mantuve casi en secreto, solo lo sabían mi hermana y amigos muy cercanos. Cuando fui seleccionada por About.com en Nueva York casi me da algo, no podía creer que mi trabajo estuviera teniendo tal repercusión. Te juro que me dieron ganas de llorar, rebobiné el casete y se me vino a la cabeza mi familia, mis amigos, el estar lejos de mis raíces; entonces respiré hondo y sentí una enorme gratitud. Y con la distinción Poetas de otros mundos, que también recibió mi esposo el artista y poeta neozelandés Charles Olsen, fue doblemente maravilloso, ya que es el reconocimiento a un camino juntos y por separado. Solo puedo decir que la tenacidad te hace estar en el lugar y momento indicado.
Entregada a la danza en Afrolyrics
Tu pasión por la palabra no conoce límites  y eso se ve reflejado también en tus estudios de Periodismo y  Producción Audiovisual, medios que te han servido para mostrar quién eres y comunicar tu verdad, ¿qué temas atraen tu atención y cómo los trabajas al momento de darlos a conocer? ¿Cómo trabajas la poesía teniendo como elementos las imágenes sonoras y visuales?
Mis estudios son imprescindibles para hacer lo que hago, de hecho están al servicio de mi poética. Hay una labor periodística cuando escribo, una indagación profunda de la realidad, un seguimiento de las circunstancias y de la gente que me rodea; es vivir en contacto con la fuente, donde emana mi inspiración, entrar en mí y perderme, lo que llamo el goce del misterio. Los temas son todos, no tengo preferencias, estoy viva y tomo lo que llega. Me gusta la sorpresa, el estado no mental. Luego me  pongo a escribir y lo dejo salir todo hasta dejarlo en reposo. Los enamoramientos son peligrosos. Cuando llega el momento de corregir soy muy perfeccionista, no te imaginas cuanto, los leo y los releo en voz alta hasta encontrarles su propio ritmo. En cuanto a las imágenes, procuro no excederme, prefiero la potencia de una buena imagen y la sencillez de la palabra alrededor. Allí encuentro una gran vitalidad.
Actualmente codiriges con el poeta y artista neozelandés Charles Olsen la productora audiovisual artística y literaria Antenablue, ¿cómo nació este proyecto? ¿Cuál es su público objetivo? ¿Qué tipo de proyectos acogen?
Lilián confiesa que el encuentro con sus raíces ha sido
un proceso que se dio en España
Como siempre he dicho, yo soy la antena y Charles el blue, juntos somos un equipo amoroso y creativo, nos apasiona el lenguaje audiovisual, la música y la poesía. Ambos vinimos a España en busca de nuestros sueños, somos inquietos, arriesgados y nos fascina crear. Nuestro primer video (a los veinte días de conocernos) Llanto congelado surgió una mañana en la cocina de su casa, decidimos coger los elementos que allí estaban e inventar una historia de animación con su cámara de fotos. No teníamos guión ni nada preconcebido, simplemente ganas de volar con nuestra imaginación. Así nació nuestra productora, como un juego de niños. Llevamos ocho años y la creatividad y el amor nos une. Hacemos video poemas, book trailers, video arte, videos musicales, documental, visuales para espectáculos, todo dentro del lenguaje artístico. Nuestro público es todo aquel que se atreva a sentir.
Tu genuino amor por tus raíces afro te condujo a crear el espectáculo escénico, Afrolyrics,  una historia de amor y tambor. Sé que en él  fusionas tu poesía con la narración oral, la danza y los tambores afrocolombianos, es una manera de rendir tributo a tus ancestros y dar a conocer a la Colombia negra, ¿no es así?
Mi encuentro con mis raíces ha sido un proceso. En Colombia no la había explorado ni vivido totalmente, pero cuando llegué a España y comencé a bailar en un grupo de danzas afrocolombianas- con el que estuve diez años- sentí la fuerza del tambor y su llamado. Entonces me di cuenta de que mi poesía tenía ese ritmo que corría por mi sangre negra heredada de mi padre y fue cuando decidí crear Afrolyrics como una manera de expresar el sentir de mis ancestros,  el latido de la tierra. Ahora somos una compañía y también una familia. En este camino me acompañan los percusionistas Álvaro Llerena Martínez y Shango Dely,  Denisse Ariza en la percusión menor y Daniel Aguirre en la dirección y dramaturgia. En estos años hemos crecido hasta llegar a lo que hoy es nuestro espectáculo escénico Afrolyrics una historia de amor y tambor donde la poesía, la narración oral, los tambores y la danza se entretejen en un ritual ancestral donde el espectador participa con su imaginación.
Con sus compañeros de Tan tan poético
También tienes un espectáculo dedicado a los niños que lleva por título Tan tan  poético, donde les conectas con la música de la Madre Tierra y la Naturaleza, e incluso les propones escuchar el ritmo de sus cuerpos, ¿cómo se te ocurrió esta propuesta tan original que tiene mucho de espiritual y de conexión con lo que somos y fuimos?
Tan Tan poético la historia del pequeño tambor que quería ser piano surgió porque sentimos que los niños, independientemente del lugar donde nazcan o vivan, necesitan conectar con su origen, con ese poder original ligado al espíritu. Al igual que yo descubrí mi propio ritmo quiero que ellos encuentren el suyo.  Este espectáculo que hace parte de la compañía Afrolyrics aboga por la búsqueda de la identidad y nuestras raíces.
Concibes la vida como un baile y tu cuerpo sigue los sonidos del tambor, ¿será que todos estamos hechos de música? ¿Es verdad que el baile es una forma de escritura?
Por supuesto, la vida es un baile que se baila de muchas maneras, el cuerpo es un instrumento y hay que ponerlo a sonar. En mi caso el tambor es lo que me sacude. Desde hace dos años estoy asistiendo a clases de danza africana tradicional con la bailarina guineana Marisa Camara como parte de una investigación artística y personal que me hace conectar y ahondar en mi raíz. Yo cuando bailo siento que escribo desde otro estado de conciencia, las ideas se remueven, la mente se aquieta y las palabras se liberan de su jaula y bailan conmigo.
Te apasiona además barrer la casa, comer frutas, coquetear, hablar con la gente en la calle,  las ciencias ocultas y  el psicoanálisis, ¿cómo entender a Lilián si es todo eso? ¿Dónde hallarla realmente?
Barrer me relaja, la fruta me seduce, coquetear me arrebata, hablar con la gente me enviaja, las ciencias ocultas y el psicoanálisis me enloquecen. Entenderme no sé si sea fácil, pero fijo me encuentran en lo que escribo.

Si desean saber más de la escritora y artista
pueden pinchar
los siguientes enlaces:
http://www.lilianpallares.com/
http://www.antenablue.com/
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https://vimeo.com/149825891
https://vimeo.com/95678813
https://vimeo.com/105277554
https://vimeo.com/7639789
https://vimeo.com/168997007
https://www.youtube.com/watch?v=zJdfOD9Jjbc

lunes, 4 de septiembre de 2017

Joan Machirant: “El artista si sabe mirar siempre descubre en el ser humano los planetas más dispares”



Hay artistas que sí pueden dialogar con el alma de las personas  o  tocar la esencia de las cosas y quedarse impregnados de esa fragancia única para luego intentar recrearlos en sus particulares interpretaciones sea en música, literatura o pintura. Tal  es el caso de Joan Machirant, que es un artista que no solo ve mediante sus ojos, especialmente dotados para percibir formas y colores, sino que es capaz de captar las emociones y reproducirlas con empatía en sus cuadros.  Yo diría que Joan Machirant es el pintor de la psicología humana, el que retrata el alma.
Tu primer contacto con el dibujo fue cuando tu familia se mudó a la casa de la calle de Cuba. Te viste fascinado por el cemento y no dudaste en pintarrajear el suelo, ¿qué sensación te dio el hacerlo?
Trabajó muy duro para sacar adelante a su familia  
Fue en una mal obrada planta baja de la Calle dos de abril (Barrio de Ruzafa) donde con tres, o cuatro años, dibujé en el suelo de aquel corral el número ocho.  Corral con parra de uvas negras que trepando llegaba a cubrir y dar sombra a la terraza. Instante en el que al trazar ese signo, empecé a comunicarme con los que me rodeaban, con algo tan aparentemente sencillo, como dibujar un lazo.
Naciste artista y tu padre lo supo desde siempre, por eso en la medida de sus posibilidades apoyó tu preparación. Sin embargo, tuviste que repartir tus estudios de Bellas Artes como el trabajo. Contabas con 11 o 12 años por entonces, ¿no es así?
El hambre hacía estragos. La necesidad era mucha y como otros, dejé de estudiar para de aprendiz, aportar algo al hogar.  Destinado, pero no resignado sufría a la espera, de que algo me librara, de ser uno más en aquella  oscura imprenta, y he aquí, que ese soplo llamado casualidad movió la vela y lo que parecía un naufragio, se convirtió en esperanza salvadora, gracias, a que uno de los jefes del taller le preguntó a mi padre: “Batiste ¿Quién ha pintado eso que está puesto en el tablero de contar las resmas?” “Mi hijo”, respondió. “¡Ah! Pues mañana mismo lo llevo a que el mejor dibujante comercial de Valencia le haga una prueba”.
Te gustaba pintar a tu abuela. La hacías posar por largas horas. Ella solía decirte que lo mejor te salía eran los ojos. ¿Estás de acuerdo?

Admite que nunca sabe a cierta lo que va a salir cuando pinta 
Mi abuela, mi padre y hermanas eran mis modelos, pero mamá no posaba, porque la pobre no paraba ni un momento.  Josefa, mi abuela, había tenido una parada de aves y conejos en el Mercado central, pero cuando acabó la guerra se la expropiaron, y en cuanto llegamos a Valencia, se vino a vivir con nosotros. Le encantaba verme dibujar y en su amor por mí, me decía, que lo que mejor pintaba eran los ojos. Posaba un ratito y al poco se levantaba para ver lo que había hecho y si le gustaba, me dejaba solo para que pintara  los surcos de su rostro con las acuarelas, que alguien había dejado en uno de los cajones de la vieja cómoda.
Tu alma por naturaleza es sensible y dada a observar, por eso ves una historia en cada momento. Sabes capturar un momento, primero con la vista y emoción, luego con tu arte. ¿Qué me puedes decir de la escena donde las mujeres  aprovechan para contarse sus cosas  mientras  remiendan los calcetines en la puerta de sus viviendas?  O de aquella muchacha que introduciendo sus piernas en una palangana se depila las piernas en medio de su patio.
De mis vecinas solo diré, que para nada les incomodaba que yo las mirara. La mayor, de pelo negro y brillante cual zafiro pulido, era la dueña de unas piernas blancas que ya depiladas, se tornaban rosadas de rodillas y de talones,  como nalgas de melocotones.
Sí, y era siempre al terminar la fregada, cuando las mujeres a refugio de pared en ruinas, se sentaban  a charlar si la tarde era soleada. Charlaban de sus cosas  a la vez que remendaban  medias y calcetines  poniendo un huevo de madera dentro de ellos. 
Una de sus últimas creaciones 
Don Manuel Sigüenza, tu profesor  en  la Escuela de Artes y Oficios de Artesanos de Valencia te ayudó a descubrir tu vocación, y fue él quién te recomendó  ingresar a la Escuela de Bellas Artes de San Carlos de Valencia al percibir tu potencial. ¿Qué recuerdas de sus enseñanzas? ¿Cómo era como maestro y ser humano?
Don Manuel Sigüenza, profesor de barbas blancas y figura de espíritu levitado, era un hombre bueno y callado. Miraba con atención lo que hacía y solo al terminar el dibujo me decía, con voz que parecía salir de detrás de una espesa cortina: “Joan tienes que ir a San Carlos”.Visité su estudio dos veces, y en su caballete lo que a medio pintar se veía, era la cabeza de un caballo. 
Entiendo que ingresaste como aprendiz en un taller para adquirir experiencia. No te daban ni un centavo, pero aprendías.  Y rápido. Eso hizo que te encargaran trabajos y comenzaras a ganar algún dinero.  ¿Le pusiste toda la voluntad del mundo a tu labor?  Eras un niño y tenías responsabilidades de adulto.
Decorar la vitola de una sedalina fue el  primer encargo que me hicieron. No era voluntad, era el placer de huir del oscuro taller. Empezaba a ser querido y valorado por los clientes que conseguía.  Me trataban de usted y les encantaba cambiar impresiones con aquel jovencísimo dibujante al que igual se le pedía que diseñara originales para el testero de una caja de naranjas, un paquete de medias de señora, etiquetas para toda clase de botes de conservas, o dibujos para un catálogo de joyas, o bisutería fina.  No había tope, cualquier encargo que entraba  por la puerta de aquel modesto estudio se creaba. Era la modernidad, arte que en el mundo del consumismo se llamará ‘arte intemporal de uso útil’.
¿Crees que te perdiste algo teniendo que salir a trabajar a temprana edad para aportar en casa?
Cuenta que vendió todas la obras de su primera exposición horas antes de
inaugurar
El hecho de tener obligaciones de persona formada no me quitó espacio, ni distrajo mis ganas de divertirme.  Al contrario, disponía de dinero y cuando salía con los amigos, lo gozaba de firme.
El amor hace que te centres y retomes tu camino primigenio. Preparas exposiciones y comienza tu andadura por las principales capitales europeas.  ¿Supiste en qué momento dar marcha atrás? Tu corazón fue tu guía, ¿no es verdad?
Un día, alguien entendido me dijo: “Tienes que hacer una exposición”  Llené de obras la galería y antes de inaugurar ya estaba todo vendido. Suerte, claro, pero los que adquirieron aquellas primeras obras, y a los que ahora les sigue interesando mi trabajo, ni son de mi familia, ni amigos, ni nadie a quien de antemano conociera. Sigo en mi estudio y digo, que por desgracia hay galeristas que entienden de arte, lo que yo de esquilar borregos.
 La figura humana es lo que despierta mayor interés en ti, ¿por qué?
El artista si sabe mirar siempre descubre en el ser humano los planetas más dispares. Unos nacen y al poco desaparecen,  otros se quedan pero apenas se ven, los hay para soñar y hasta como dispuestos a eliminar a quien se ponga por medio. No hay panorámica en el universo que no esté dentro, o fuera, de nuestro cuerpo. Somos como la manzana que invadida por gusanos, aún sirve  para dar  vida, gracias  a sus semillas.
Afirma que pintar es un diálogo con la vida 
Has dicho que pintar para ti es un diálogo con la vida, pero sin respuestas definitivas. ¿Cómo se entiende esto?
Contradicciones y libertades todas, pero sin pedantería, vanidad o soberbia  ¿o es qué acaso, no es en el campo de las contradicciones donde a veces la voz de la verdad se deja oír?
¿Dejarás de pintar alguna vez? ¿En tus planes está esa jubilación?

Pintar, escribir, componer o tocar música nos engrandece  y hasta es bueno que de las alas de la paloma se desprenda alguna de sus más bellas plumas, si esto le ayuda a volar mejor y ser más libre. Manos y mente, que mientras no tiemblen darán fruto, porque jubilarse, ni es quedarse ciego, ni impedido.  Hoy la forma de vivir de un artista, nada tiene que ver con  los tiempos románticos y en cierto modo desdichados de Van Gogh, Modigliani, Gris y hasta de Picasso, que tuvo el valor de decir cuando ya era muy rico, que él era un bufón, si se comparaba con los grandes de la pintura.  Ahora todo es comercial. Hay que pagar multitud de recibos, declarar el IVA trimestralmente, autónomos, rentas y más,  que dejan el romanticismo y la bohemia solo para los que, pasan de tener compañera, hijos, casa, coche, vacaciones, tecnología  y demás cosas de la vida moderna.  Le debo tan buenos momentos a mi plena dedicación al arte del dibujo y la pintura, que si volviera a nacer, haría lo mismo. Me aliaría a la tecnología como una herramienta más priorizando siempre ese humanismo, que tanta belleza y espiritualidad nos aporta.



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joanmachirantg@gmail.com