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martes, 15 de agosto de 2017

Miriam Alonso: “Sacar un libro a lo loco puede resultar perjudicial para los autores”


Llegó un momento en que se detuvo a pensar sobre lo que estaba haciendo con su vida y si se sentía satisfecha consigo misma. La respuesta no se hizo esperar, tomó sus maletas y marchó a reinventarse en un pueblecito de El Bierzo. Allí la escritora Miriam Alonso vive rodeada de cigüeñas y zorros, prepara pan en horno de piedra, siembra plantas aromáticas para su consumo y, por supuesto,  escribe con la serenidad de haberse encontrado.
Le has dado un giro tremendo a tu vida, no solo por el hecho de cambiar de residencia  sino además en tu manera de enfrentar tu día a día, y eso se nota también en nuevos proyectos literarios y un par de propuestas para tener tu propia columna en prensa, ¿podemos hablar de una reinversión integral o simplemente es que te diste permiso para ser tú?
Inmersa en su nueva vida en El Bierzo 
Fue una reinversión integral (me ha encantado el concepto). Se juntaron cosas de esas que obligan a pararse, meditar, y luego sorprenderse de lo mal que lo está haciendo una consigo misma. El cambio de residencia ha sido importante, sobre todo en lo que se refiere a la esencia de esta nueva reinversión que comentamos.
Aunque escribes desde hace mucho, te tomaste con calma y responsabilidad dar el paso hacia la publicación, pero una vez que te decidiste   no has parado de hacerlo, ¿cómo asumes hoy la gestación y el parto de un libro? ¿Qué te preocupa más de todo ese proceso?
No son pasos que se deban dar a la ligera. Cuando contamos con menos años encima, hace como que mucha ilusión tener cosas con nuestro nombre rodando por el mundo, pero luego, decididos a convertir el pasatiempo en profesión, esas cosas que publicaste con tanta ilusión, a veces, pueden volverse en contra. A día de hoy creo que sacar un libro al mercado, así, a lo loco, puede ser muy perjudicial para los autores. Hay errores en ediciones que los propios compañeros no olvidamos con facilidad, errores que tampoco olvida el público. Estamos hablando del mismo público que cuando hayas preparado ‘la gran novela’ sin prácticamente fallo alguno, esquivará tu libro recordando ‘los imperdonables’ del anterior. Lo que más me preocupa en el proceso es eso precisamente: ‘los imperdonables’ (risas). Por fortuna tengo detrás un maravilloso equipo que lucha, bravo y rampante, para que haya los justos.
Ha encontrado la vida que ansiaba vivir 
Por tres años consecutivos, desde el 2013 al 2015, solo hablamos de tu trilogía compuesta por Sabor euforia, Euforia revolution y Euforia forever, ¿qué objetivos cumpliste con esta saga literaria? ¿Quedaste satisfecha con cada una de ellas?
Sí, en general. Luego, según pasa el tiempo y se define el estilo, me di cuenta que a día de hoy son representativas por los grandes momentos que me han permitido vivir. Quizá la que menos efecto produjo fue la última novela, que apasionó a algunos, pero a otros les dejó más bien fríos. Yo, por supuesto, estaba encantada con todas, e insisto: a pesar de los pesares, volvería a apostar por ellas.
Luego te animas a compartir tu pluma con otros autores,  y  aparecen Hijos de Asgard (2015) junto Laura Morales, y Calendar. Cuatro estaciones para el amor (2016) al lado de Tessa C. Martí, Catherine Roberts y Laura Morales, ¿cómo surgen estas iniciativas y qué razones te conducen a dar el sí a trabajar en conjunto?  ¿Hubo momentos complicados en la labor creativa o de redacción, o por el contrario, todo fluyó perfectamente?  ¿Qué cualidades literarias destacas de tus compañeras de equipo?
Estas cosas surgen cuando Facebook (de doble rasero siempre), te permite conocer a personas geniales con las que compartes un montón de pasiones y están tan locas como tú, a nivel de embarcarse en proyectos descabellados que luego, cosas del directo, acaban saliendo genial. Hijos de Asgard fue un gran acierto que ideó Laura Morales a raíz de la afinidad que sentíamos por el mundo nórdico. Calendar fue una idea originalmente mía, que propuse a Laura por esta afinidad y buen rollo que tenemos, a Tessa y a Catherine. A las dos últimas no las conocía tanto, pero son tan buenas profesionales y hacen tan bien su trabajo, que fue un verdadero placer compartir niño de papel con ellas.
La emblemática actriz Concha Velasco
mostrando el libro de la autora
Por estos días, y fiel a tu ritmo de publicación, aunque este 2017 tienes dos títulos nuevos, estás inmersa en una gira que te llevará a varios puntos de España. Me estoy refiriendo a La máquina de besos y Almas de vinilo junto al fotógrafo Manuel Lermas, ¿cómo es que te ves comprometida con dos libros en simultáneo? ¿Fue adrede o algo que se presentó de repente?
Fue una sorpresa. Manuel y yo llevábamos dos años preparando Almas de vinilo (me propuso la idea mientras firmaba en la Feria del año 2015, de hecho). Trabajábamos sin fechas tope, con toda la tranquilidad del mundo, pero sabiendo que ese libro no iba a quedarse como una idea de tantas otras: lo íbamos a publicar, seguro. Resultó que decidimos sacarlo a principios de año, pero entre unas cosas y otras nos enredamos. Llegó a la imprenta más tarde de lo previsto y faltó a su gran presentación (pensábamos hacerlo coincidir con una exposición de Manuel en Madrid, habría sido genial), pero la cosa es que no se pudo… Entre tantas, a finales de febrero llegaba al público La máquina de besos, novedad nuevísima y maravillosa que debía ser movida en ferias. Cuál fue mi sorpresa al encontrarme en la propia feria de este año con un regalazo de Manuel: los primeros ejemplares de Almas de vinilo, que ya habían llegado a sus manos. Imagínate la sorpresa. Así sucedió.
Almas de vinilo es un libro tierno y nostálgico que nos remite no solo a nuestra infancia sino que también habla del presente de algunas mujeres que no han dejado de compartir con sus muñecas y lo hacen desde el coleccionismo. ¿De dónde nacen estas 41 historias que tienen como protagonistas a muñecas? ¿Es verdad que son, existen y sienten como asegura el editor?
Firmando ejemplares de sus libros en el último Sant Jordi 
Es cierto. Su palabra emblema es, sin duda, ‘blanco’. Se trata de historias sencillas que no hablan exclusivamente de muñecas, si no que a través del maniquí nos acercan a historias que podrían ser afines a cualquier persona. Unas hablan de superación, otras están cargadas de simbolismo. Por ejemplo, hay una que habla de muñecas rescatadas de mercados, de esa puesta en valor que se hace por otro… Es fácil pensar en una persona dejando atrás un proceso de depresión, valorándose de nuevo a sí misma. Los lectores de Almas de vinilo, en general, no creen que esas historias tengan por protagonista a una muñeca o varias, ellos encuentran tras cada fotografía y cuento, una aventura íntima y delicada, blanca, para todos los públicos. También les hace  reflexionar, por supuesto. Las historias nacieron de esas fotografías que intercambiamos Manuel y yo. Otras fueron primero letras y luego se convirtieron en imagen. Ha sido un proyecto entrañable, desde luego. También daremos guerra con él y la promoción. Permaneced atentos a redes, que estamos ‘mu locos’.
Por su parte La máquina de besos es una novela que destaca por su mezcla de historia y ficción que te atrapa desde el inicio de su lectura. He leído los comentarios y todos coinciden en que es adictiva y algunos te comparan con Doyle, ¿contenta con lo conseguido por tu personaje Daniel Arlington y su polémica máquina? A propósito nos hace falta en este mundo una máquina de ese tipo para serenar nuestro mundo convulso y desesperado, ¿no es así?
Junto a Laura Morales, su compañera de exitosas aventuras literarias 
Estoy muy feliz con las reacciones del público, tanto del objetivo como del general. Por supuesto, cuando te comparan con cracks de ese nivel no te lo crees del todo, pero sí me ha gustado ver los puntos concordantes en las críticas de la obra y recibir las reacciones de la gente. Yo creo que si alguien con la suficiente entrega se pusiera a ello, podría construir La máquina sin demasiado problema. Eso sí, que se prepare porque la patente es mía (risas).
Como bien resalto, no paras, pues ya estás escribiendo otro libro junto a Laura Morales que no tiene nada que ver con el anterior. Sé que cambian de género, ¿nos puedes adelantar algo al respecto?
Terror y costa. Solo eso os puedo adelantar. Pero en breve contamos más cosas, por supuesto. Estamos trabajando para que sea estupendo.
Participas casi siempre en antologías literarias que tienen que ver con fines benéficos, en este momento estás involucrada con una encaminada a sensibilizar sobre el Párkinson, ¿consideras que los escritores deberían estar más dispuestos a colaborar con estas campañas no solo cuando les afecté de cerca una enfermedad o dolencia?  Es más,  existe frivolidad e intereses publicitarios cuando acceden a participar en ciertas iniciativas de naturaleza solidaria, ¿no lo crees?
Dando rienda suelta a su imaginación en plena naturaleza
Respecto a la primera pregunta, creo que es complicado. De hecho, creo que debes participar cuando sientes que has de participar. A día de hoy no tengo ningún familiar ni conocido cercano con Párkinson, pero sí muchos testimonios de amigos pasando malos momentos relacionados con la enfermedad. La historia seleccionada para esa antología me hizo llorar en cada una de sus fases: mientras la escribía, mientras la recordaba y mientras la corregía.  Sobre la frivolidad: estoy completamente de acuerdo. En general, cuando empezamos a escribir, participar en una antología y ser seleccionado es tan frívolo como añadir el nombre de la antología en cuestión a un listado hueco de ‘libros en los que participo’. Pero llega un momento en que creces y seguir haciéndolo es estafarse a uno mismo, además de una falta de respeto hacia quienes apoyan realmente la causa. Ahora selecciono mucho donde participo porque no quiero engañar a nadie. Hay gente a quien le da igual todo, solo quieren ver su nombre impreso en las páginas de un libro y alimentar su desmedido ego con cada participación de este tipo. 
Te has mudado a un pueblecito de El Bierzo  pero es como si vivieses en una gran ciudad debido a la cantidad de proyectos que tienes entre manos: prestarás tu talento literario a diversos  artistas gráficos y fotógrafos, e incluso se habla de que incursionarás en el mundo del teatro, esto último sí que es inédito. Entiendo que se te ha prohibido dar detalles al respecto, pero al menos, cuéntanos si será como guionista o actriz.
Una obra para almas sensibles
Como las dos cosas. Gran apuesta, lo sé. Además, si todo va como tiene que ir, interpretaré a una prostituta, ¿qué te parece? Yo estoy encantada, muy contenta con este asunto. Ya veremos cómo acaba la cosa. Sobre el pueblo y proyectos: lo bueno de este año de excedencia ha sido, precisamente, quitar de mi frente distracciones, entretenimientos, ciudad, detalles, cosas random, hacer un par de maletas y venir con lo justo a dejar que las ideas fluyan. He escrito en todas partes, solo hace falta un portátil o una libreta para hacerlo, lo sé, pero en ocasiones los escenarios son tan importantes en el teatro como en la vida real. Hay escritores que necesitan irse a la gran ciudad para recibir estímulos, luego estamos esta sub-raza errante, hiperestimulada de serie, que necesita sentirse con espacio y calma para sacar sus ideas adelante.  
Estás viviendo tu mejor momento creativo en todo sentido: te dedicas a escribir,  colaboras con grupos culturales y viajas mucho por trabajo, eres la prueba de que la vida puede cambiar de un momento a otro para bien, ¿no lo crees?
Soy un cúmulo de circunstancias, amiga mía. Por fortuna, quienes me apoyan hacen que todo salga bien, pero lo demás es eso: circunstancial.
Sé que te hace ilusión conducir un programa de radio o televisión, no te importa el medio, donde tocar el tema de la novela femenina contemporánea, ¿consideras que no abundan espacios dedicados a la labor literaria de la mujer en este género? ¿Tenemos que tomar el toro por las astas y ser nosotras quienes propiciemos nuestros espacios de divulgación?
Creo que sí hay espacios, pero tienen pocos medios y menos visibilidad. Ahora que he tocado un poco más la radio y televisión, creo que tendría buenas ideas para mejorar ambas cosas, pero bueno, esto sí debe quedar en el aire. Ahora mismo estoy demasiado feliz con las vistas, entre cigüeñas y los zorros, para plantearme esas cosillas en serio.
Tu entorno más cercano se asombra de cómo ha cambiado tu rutina en el día a día, por ejemplo, elaboras tu propio pan y sales al campo en busca de las hortalizas para tus ensaladas, supongo que nada de esto lo hacías antes, ¿esto también tiene algún sentido literario? ¿O quizá es buena forma de buscar ideas para nuevas obras?
Ni lo uno ni lo otro. Todo eso lo hago porque volver al origen, simplificar, complementa mi felicidad. 

Si desean saber más de la autora o su obra
pueden pinchar
los siguientes enlaces:
http://pandoracc.blogspot.com.es/
https://www.facebook.com/MiriamAlonsoRodrigues
https://twitter.com/MimiAlonso_cc

viernes, 14 de julio de 2017

Silvana Velasco San Martín: “Creo que se puede hablar de manera culta sin ser rebuscado”

No las tenía todas consigo, pero su carácter ‘bravo’  la condujo a no seguir las pautas familiares, hacerle frente a la pobreza y salir indemne de un barrio conflictivo.  Esta es parte de la historia de Silvana Velasco San Martín, una periodista y escritora, que tras una década de intenso trabajo creativo y de corrección, acaba de publicar su libro Escritos para ti…relatos íntimos, un conjunto de cuentos erótico-románticos sobre las fantasías o experiencias que “muchos vivimos pero que difícilmente revelaremos”, enfatiza la autora.  
Provienes de un hogar humilde ubicado en una zona complicada, y creciste y educaste en el seno de una familia patriarcal y machista, pero desde pequeña deseaste salir de ese lugar y ser otra persona. Destacaste por tu rebeldía, ambiciones y capacidad de lucha, Silvana.
Una mujer que peleó por sus sueños y los consiguió 
Sí, siempre he sido luchadora, nunca me conformé con la realidad que me rodeaba, anhelaba más y aunque las privaciones muchas veces primaron en mi juventud, sabía que en algún momento prosperaría y dejaría atrás todas las limitaciones en mi vida. Siempre tuve tres metas: superar mi pobreza, convertirme en profesional y trabajar y vivir independiente, y lo he logrado. Me ha costado muchas lágrimas y caídas, pero han valido la alegría de vivir. Yo tenía doce años cuando el conflicto interno de Sendero Luminoso y el MRTA asoló nuestro país, y ni aún ese miedo me hizo claudicar en mis metas y sueños. La vida no es fácil, pero es hermosa.  La vida es un instante que no se repite,  por eso  la amo y valoro muchísimo.
Fuiste una niña que se salió del modelo femenino imperante en su hogar, imagino los dolores de cabeza que le diste a tus padres, ¿te riñeron o recibiste castigos por no ceñirte a lo establecido?
Mi mamá varias veces me ha dado buenas ‘tandas’ por desobediente, rebelde o ‘contestona’. Nunca acepté todo con facilidad porque veía un padre muy machista con sus hijas y un marido castrador con su esposa. Una forma de decirle que ese estilo estaba lejos de ser  bueno o justo era rebelándome, peleando, discutiendo y cuestionando su sistema de creencia u órdenes.  No por maldad. Deseaba  que mi madre comprendiera que debía abrir los ojos.  No tuve mucho éxito.  Así que un día dejé de protestar,  y empecé a pensar en mí y en cómo salir adelante, convirtiendo todos esos aspectos negativos en positivos. Al crecer y hacerme mayor de edad decidí irme de casa. Me tomó varios años dar el paso final. A los treinta años fue posible. Para algunas personas quizá era ‘muy vieja’,  pero logré hacerlo.  Me costó salir antes porque soy muy pegada a mi mamá, pero si quería paz y tener mi propio espacio grande o chico, tenía que emanciparme
Tiene otras metas por cumplir, y una de ellas es convertirse en psicóloga 
Se dan casos aislados de gente que se cría y crece en un entorno peligroso sin dejarse arrastrar por el vicio y la delincuencia, o por lo menos sin salir con serias cicatrices en el  alma, ¿de qué manera te protegiste para no terminar como tantos niños o jóvenes? ¿De qué herramientas o sueños echaste mano?
En realidad siempre tuve claro que no me sentía parte del barrio en el que vivía. Siempre me mantuve al margen de los acontecimientos que daban en la zona. Mientras fui niña o hasta los doce años, salía a jugar, pero al ir creciendo y concluir la etapa escolar, decidí que ese no era un ambiente adecuado ni positivo para mí.  Yo quería más, siempre quiero más (risas), soñaba con surgir, vivir mejor. En el barrio donde crecí era común la venta de drogas, y me aterraba la sola idea de probarlas. Debo decir que tengo una madre muy amorosa,  que siempre estuvo cerca, y hasta hoy se encuentra  a mi  lado cuidándome y protegiéndome de peligros diversos. Siempre he sido muy comunicativa, por eso mantuve una estrecha relación con mi madre.  Le contaba todo y ella me aconsejaba. Somos muy unidas.  Es mi confidente.  Mi gran amor.   Ese sentimiento sumado la unión familiar  fueron los mejores escudos para evitar caer en  las drogas o en la delincuencia. Asimismo mis hermanas y yo  nos queremos mucho y  toda la vida nos hemos protegido mutuamente.
No ser la primogénita ni tampoco la menor, ¿de qué manera ha marcado tu vida?  ¿Cómo es eso de la hermana ‘sándwich’?
La ONG que fundó por vocación de servicio
Ubicarte en medio te libera de la etiqueta de ‘ser la mejor porque eres la hermana mayor’ o ‘reencarnar la perfección para el resto’. Mi condición es más relajada, más informal. No tengo necesariamente que cumplir el papel  de ‘ejemplo de nadie’,  y eso me da la libertad de vivir sin cargas, de ser como quiero en realidad. Existe mucho prejuicio positivo con la hermana mayor: ella es la mejor que los demás hermanos, la que cuida, la que marca la pauta, y realmente no siempre es así.  Sé de casos que los hijos menores son muchas veces más maduros que los mayores y  los que sacan adelante a su familia. En mi experiencia todas hemos aportado de una u otra manera. Por ejemplo,   mi hermana mayor es una mujer muy buena, tan o más luchadora que yo.  Tenemos mucho en común aunque también somos distintas. Como debe ser, porque cada hermano es diferente y valioso en su estilo.
Divides tu manera de ser en dos mitades: Silvana linda y Silvana brava, ¿actúan siempre de modo independiente  o  se combinan en algún momento o circunstancia?  ¿En qué te han ayudado dichas ‘personalidades’ o la unión de ambas?
El colegio que se beneficia de su proyecto social 
La verdad es que las dos forman un equipo fantástico (risas). Siempre estoy en modo ‘Silvana linda’. Los años y las experiencias me han enseñado a no perder los papeles por cualquier motivo, a que no todo me afecte, a que no todo me irrite en forma superlativa. Una gran amiga y colega bausatina siempre me decía “Silvana, que te joda el que puede no el que quiere”.  He ahí la clave de la serenidad y la estabilidad: que no hay que otorgarle poder a cualquiera para que nos mortifique. Sin embargo, en el caso de injusticias o abusos me es imposible no involucrarme, antes lo hacía airadamente, hoy utilizo mis herramientas espirituales para mantener la ecuanimidad y que no me domine la ira. Siempre seré brava, pero he aprendido a distinguir claramente en qué momentos serlo o no.
Por convicción resolviste mantener tu soltería, imagino el revuelo que se desató en tu entorno, ¿A qué sector de los tuyos le costó asumir tu decisión? ¿A tu familia o amigos?
Con los niños del colegio Ángeles de San Pedro 
En este país (Perú) como en muchos, supongo, siempre critican todo: “¿Por qué te casas?” “¿Por qué no  te casas?” Si quieres tener hijos luego de casarte: “¿Por qué no es esperas un tiempo más?” O si tienes hijos  siendo soltera… En fin, si eres gorda, si eres flaca, si eres gay… Todo es motivo de cuestionamiento.  Pero,  como gracias a Dios, tengo un carácter fuerte y así nomás no me doblego, he salido airosa de todo aquello. En realidad no me interesa el qué dirán. Eso es darle poder a gente que solo se dedica a hablar mas no a construir. Yo estoy muy ocupada construyendo un mundo mejor, haciendo absolutamente todo lo que está a mi alcance para mejorar mi entorno. Primero decidí encontrarme a mí misma, enfrentar y superar mis miedos y traumas, curarme porque sin una buena salud mental no es posible vivir feliz. Con respecto a mis padres, ellos siempre respetaron mis decisiones, deduzco que en el fondo hubieran preferido que me case y que tenga un compañero, pero la verdad no es algo que me haya nacido hacer. Amo mi libertad, mi soltería y si llega un hombre que me ame,  lo recibiré con todo amor. Eso no se fuerza, ocurre espontáneamente. Yo soy feliz con mi decisión, caso contrario, ya me hubiera casado con quien sea (risas).
¿Por qué decidiste estudiar periodismo cuando podías haber escogido otra carrera vinculada a la ayuda a los demás debido a tu notoria vocación de servicio?
Cuando terminé la secundaria quería ser actriz, abogada o psicóloga, pero no teníamos muchos recursos. Me pasé un año en una academia de medio pelo preparándome para postular a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, pero no ingresé. En ese entonces mi tío estudiaba en la Universidad Jaime Bausate y Meza y le dijo a mi mamá que me inscriba. A mí me gustó la idea.  Decidí estudiar periodismo para ser una mujer culta. Esa fue mi meta y la cumplí. Pero, ahora a mis casi cincuenta años y habiéndome desarrollado como docente de educación superior, que es otra de mis pasiones, quiero postular a la universidad para estudiar psicología. Es una de mis mayores ilusiones y deseo que se materialice.
Una zona de la Ciudadela Pachacútec, lugar de trabajo de la periodista 
Manifiestas que eres una buena persona y que siempre estás presta a dar tu apoyo a la gente, y esa  cualidad tuya la vemos hecha realidad en la Asociación DAR: desarrollo, autoestima, responsabilidad, una ONG que fundaste, diriges y  en la que desarrollas  todos los roles: desde la dirección ejecutiva hasta la limpieza.  ¿Cómo nació esta iniciativa y en qué proyecto te encuentras volcada en este momento?
Siempre me ha gustado hacer trabajo voluntario. En gran medida para agradecer a Dios el que me haya enviado a un hogar donde crecí con papá y mamá, quienes siempre me han amado y cuidado. Porque a pesar de las limitaciones y carencias económicas existentes en nuestro hogar siempre hemos estado y continuamos unidos por amor; cuidándonos mutuamente.  Además, me nace ayudar, me gusta, me hace feliz. De allí  el eslogan de la Asociación DAR: ¡Porque DAR me hace muy feliz!  Con esta expresión resumo lo que siento cuando voy a la Ciudadela Pachacútec en Ventanilla (Provincia Constitucional del Callao), lugar en el que desarrollo mi proyecto. La merienda complementaria que consiste en llevar una alimentación saludable, darles útiles escolares y ayudar en sus tareas a un grupo de alumnos del colegio Ángeles de San Pedro.  Son niños en situación de pobreza extrema, pero lindos, inteligentes y con muchas ganas de materializar sus sueños. La idea es acompañarlos hasta que concluyan la secundaria y ayudarlos a que se ubiquen en un instituto o universidad, según su vocación y habilidades. Es un proyecto joven y con recursos muy escasos. No me canso de tocar puertas en busca de apoyo, y quizá mediante esta entrevista consiga gente que se una a nosotros para sacar adelante esta iniciativa.
En plena charla sobre sexualidad
Además de ejercer el periodismo, eres docente por vocación: enseñas comunicaciones y psicología social.  Mantienes excelentes relaciones con tus alumnos, tanto así que te confían sus secretos y comparten su intimidad. ¿Cómo lo conseguiste?
Hace diez años una amiga colega, también bausatina, me preguntó si poseía mi licenciatura, pues ella por falta de tiempo no podía dictar clases y debía dejarlas. Me presentó a la coordinadora, y como mi amiga tenía excelentes referencias, fue suficiente para que me confiaran de inmediato los cursos, “Si te recomienda Katia es perfecto”, concluyó la jefa de la carrera. Al inicio tuve un poco de temor, pero luego me despojé de él y dejé fluir mi vocación que estaba dormida, porque siempre me gustó enseñar, comunicar, interactuar con los alumnos. Así poco a poco y con el paso de los años, me he ganado la confianza de mis estudiantes. Los pilares de mi conducta para lograrlo fueron preparar mis clases, ser puntual, dedicada y profesional. No hablar de lo que no sé, y sobre todo permitir que el aula de clases sea el espacio perfecto para que los alumnos aprendan en un ambiente de armonía, respeto, equidad, y se valore lo que se conoce como “saberes previos”, porque todos saben algo. Hay que aumentar ese saber, no disminuirlo o ignorarlo. Les doy confianza a mis alumnos  basándome en el respeto mutuo. Me gusta que todas las personas se sientan bien a mi lado, eso genera empatía y confianza. De ahí que los chicos me cuenten sus penas, sus alegrías, sus sueños y proyectos. Yo siempre les doy ánimo, cariño y  consejo. Les reprendo solo si es necesario.
También eres orientadora en sexualidad humana, obtuviste el diplomado respectivo en el  Instituto Peruano de Paternidad Responsable (INPPARES), y a la hora de hablar de sexo declaras que lo  haces  con soltura y naturalidad matizando la información con bromas hot pero con elegancia y dominio del idioma. ¿Es complicado no caer en lo soez o chabacano? El tacto y la prudencia deben ir de la mano para no ofender o ensuciar más el tema.   
Vive a plenitud su espiritualidad
Complicado no es, lo que considero esencial es mantener el equilibrio en la forma de expresarse.  Es divertido matizar con una broma de ‘doble sentido’, y que tu auditorio de ría a carcajadas.  Así se relajan y divierten, pero toda tu charla no puede ser una broma porque caes pesada y se pierde seriedad, y hablar de sexo es un tema serio. Lo que hago es generar un ambiente de cordialidad y confianza, en el cual las personas pregunten con libertad y la seguridad de que no serán juzgadas. De que si alguien despeja una duda despejará la de todos. Miles de personas viven con esas mismas incertidumbres, y por  vergüenza no  las exteriorizan. No es justo. Debemos vivir una sexualidad libre, segura, espontánea y responsable. Utilizo palabras sencillas y mi conducta es jovial. Por eso, se propicia un espacio de confianza en el cual no ha tabúes, no hay vergüenzas y todos participan.  Todos queremos aprender, y me incluyo, porque un error es pensar que el orientador lo sabe todo. Eso aleja a los consultantes. Hay que dar confianza y respetar sus preguntas.  Muchas veces conllevan un enorme sufrimiento, por tanto, es necesario tratarlos con amor y comprensión
Refieres que padeciste  la crisis de los 40, y que esa experiencia te condujo a la espiritualidad. Hoy pintas mandalas, meditas y practicas Ley de la Asunción del Deseo Cumplido. Ahonda sobre todo en esto último.
Así es,  caí en una depresión porque conviví con un hombre que pensé que era el amor de mi vida, pero me equivoqué absolutamente.  Fue muy duro despegarme de esa relación tan tóxica que yo pensaba que era amor. Me deprimí mucho y hubo días en no deseaba ni levantarme de la cama. Sin embargo no recuerdo por qué razón  un día salí a caminar un rato y me encontré un con una amiga entrañable que es psicóloga y sanadora.  Ella me vio tan mal que me dijo que vaya a su casa ipso facto. Empezamos a hacer terapia (EMDR específicamente), y al cabo de un mes, yo ya estaba haciendo mi vida completamente normal. Acudí a terapia durante un año y simultáneamente ella me introdujo en la espiritualidad, específicamente a la Ley de la Asunción del Deseo Cumplido, cuyo principal representante es Neville Goddard.  Es algo  sencillo y a la vez profundo: tiene que vivir y vibrar en la sensación del deseo cumplido. Sea lo que sea que anhelas, tienes que actuar como si ya lo tuvieras y se materializará.  Las cosas no vienen de adentro hacia afuera sino todo lo contrario. Asimismo, hay que tener claro que todo lo que haces regresa, haz el bien sin mirar a quién y no hagas a otro lo que no quieres que te hagan a ti. Vivir en la espiritualidad me ha renovado y convertido en un ser que es más productivo y servicial para los demás. Es decir, en una mejor persona.
Junto a Patty, su hermana mayor. 
Escribir es otra tus pasiones, ¿estuvo siempre en ti o se gestó con el tiempo?  ¿O quizá apareció cuando estudiaste corrección de textos?
Amo escribir, siempre me ha gustado, pero he ido puliendo mi estilo con los años. Me considero una narradora de crónicas, me encanta contar cosas, situaciones o historias reales o ficticias. Si bien es cierto, la Crónica es un género periodístico de no ficción, pienso que lo mío se inclina más hacia la Crónica Literaria. En mi Facebook he publicado diversas crónicas de las experiencias que he vivido en mi reciente viaje a Europa entre enero y marzo de 2017. Escribir me libera, me encanta, me transporta a situaciones que me gustaría vivir. Soy una mujer imaginativa y creativa, y eso me fascina. Como correctora, trabajo revisando los textos de otros, los oriento para que queden excelentes, pero escribir lo mío es crear mundos diversos.
Acabas de publicar en digital el libro de relatos Escritos para ti…relatos íntimos, una colección de diez cuentos erótico-románticos. Te costó años sacar adelante esta obra. Reescribir, borrar y descartar. ¿Ahora que es una realidad cómo evalúas el trabajo realizado? ¿Satisfecha del todo o irás a por más?
Le encanta que la gente se quede con lo mejor de ella
Es mi primer ‘hijo literario’ (risas). Tengo más de treinta historias escritas y he seleccionado solo diez.  Estoy feliz de publicar por primera vez. Estos relatos nacen a partir de los intercambios epistolares que tuve hace diez años con un caballero español, una linda persona, pero lamentablemente falleció de un infarto fulminante a los 53 años en Valencia (España). Recuerdo que nos conocimos por Internet, nos hicimos amigos, y cuando le conté que era periodista me propuso escribir historias con un contenido adulto y accedí.  Se convirtió en mi ‘editor online’. Era un hombre muy agradable.  Mi libro está dedicado a él.
Volviendo al libro en sí, es una primera experiencia, quiero escribir más, publicar una novela. La verdad es que quiero erigirme como la escritora de historias adultas más leída en el mundo, que mis libros se traduzcan, quiero que las personas se identifiquen con mis relatos. Están hechos con  un lenguaje sencillo, coloquial, y como lo dice el título son Escritos para ti
Declaras que en tu libro de cuentos se grafican las fantasías o experiencias que muchos vivimos pero que difícilmente revelaremos, ¿todavía tenemos mucho que aprender de nuestra sexualidad? ¿Por qué le tememos o somos tan irrespetuosos con ella? Extremadamente inocentes o burdos, o vulgares o groseros. ¿Alcanzaremos el equilibrio y el disfrute en algún momento?
Durante su viaje a Berlín 
El sexo, la sexualidad son actividades tan normales y naturales como comer, dormir o bañarse. La gran diferencia es que otorgan un placer indescriptible y, claro,  también se puede procrear.  Centrándonos en lo primero (placer), muchas veces se ha condenado, se ha prohibido y juzgado a quienes quieren ejercerlo libremente y gozarlo, pero simplemente por prejuicio o ignorancia.  Porque el sexo no es malo, nosotros lo ensuciamos. Le tememos, pienso yo, porque tener sexo abarca niveles de excitación tan grandes que implica perderse entregarse y eso gozo (no sé por qué), se condena. Es necesario hablar de sexo con naturalidad, con sencillez con claridad, con respeto.  Llamar a cada órgano genital por su nombre, sin ponerle sobrenombres que los degradan. Enseñar a los niños a conocer su cuerpo y respetarlo, fortalecer su autoestima que es la base de todas las relaciones (la base de una vida feliz), saber amarse plenamente para poder amar a los demás, desarrollar el apego seguro también ayuda a una sexualidad feliz. Si sabemos amarnos, si conocemos nuestro cuerpo, si aprendemos a vivir nuestra sexualidad sin tabúes pero teniendo claro que podemos y tenemos derecho a poner límites, entonces disfrutaremos del placer y goce que nos merecemos.
¿Cómo conversar o debatir con alguien que ama las palabras y es casi un diccionario ambulante, y  en cualquier momento (y a su antojo) puede soltarte una que ignoras  y no saber si te insulta o se burla de ti?
Ampliar tu repertorio de palabras (risas). Hay más de cien mil voces en nuestro idioma y dudo que alguien los domine todos, ni remotamente. Sin embargo, si conversas con alguien que maneja un amplio vocabulario la idea es charlar amenamente, y en cada duda haces un alto y le pides que defina lo que dijo, así de simple. Lo que pasa es que hay una intencionalidad, es decir, si por alguna razón la persona que sabe quiere minimizar o ridiculizar a su interlocutor o quiere demostrar superioridad, quizá quiera impresionar. Creo que se puede hablar en forma culta sin ser rebuscado. Pienso como periodista y docente que mi público, mis alumnos o mis lectores, se pueden divertir o entretenerse conmigo, pero también aprender, obtener un valor agregado luego de conocerme. Yo amo las palabras, uso algunas ‘raras’ o no muy comunes, y me fascina cuando las personas me piden la etimología, se las doy, pongo ejemplos… En fin, amo enseñar, y que cada persona que me conozca se lleve lo mejor de mí.
Si desean saber más de la autora o su obra
pueden pinchar
los siguientes enlaces:
https://www.facebook.com/correctoradetextos.silvanavelasco
https://www.amazon.es/ESCRITOS-PARA-TI-RELATOS-%C3%8DNTIMOS-ebook/dp/B07331MSHT


lunes, 12 de junio de 2017

Francisco Morales: “La curiosidad me llevó a la literatura”



Su vida está marcada por dos grandes escenarios naturales: la montaña y el mar.  Ambos le han permitido conocerse y conocer al ser humano en profundidad. Imposible escoger entre los dos, pues ellos han forjado lo que hoy en día es como persona y escritor. Esta es la esencia de Francisco Morales, presidente de la Asociación Andaluza de Escritores y Críticos Literarios, Vocal de Literatura del Ateneo de Málaga y presidente de la Asociación Internacional Humanismo Solidario. Sin embargo el autor es eso y mucho más. Les invito a conocerle. Disfruten de la lectura. 
Teniendo en cuenta que tus abuelos llevaron en la sangre  condiciones para el arte y la poesía quizá era inevitable que siguieras sus pasos en alguna de estas manifestaciones,  pero ¿en qué momento sientes el llamado de la literatura? ¿Hubo una revelación temprana o se fue dando de a pocos?
En torno a los quince años. España entonces era triste y la literatura era un refugio para no perecer. La biblioteca pública de Granada junto al río Genil que bajaba de Sierra Nevada fue entonces el lugar más maravilloso del mundo. Allí me podía olvidar de una triste realidad que había fuera de los anaqueles.
A Ricardo Bellveser, vicepresidente del Consell Valencià de Cultura, tu colega y amigo, le cuesta admitir que posees una licenciatura en Derecho y ejerciste dicha carrera, ¿qué ocurrió al momento de escoger  tus estudios universitarios?  ¿Por qué no consideraste la Literatura?
Cuando no imaginaba todo el camino
que iba a recorrer como escritor 
Primero llego a la Literatura. De hecho mi primera licenciatura es de Filología Hispánica. Luego al mundo del Derecho. Ambos mundos se complementan y se enriquecen. El Derecho es vida, también la Literatura.
Diste inicio a tu prolífica trayectoria literaria escribiendo teatro, una decisión poco común, teniendo en cuenta que la mayoría da sus primeros pasos en la poesía o la narrativa, ¿qué te atrajo de este género y por qué te pareció más interesante que el resto?
La realidad era entonces tan esperpéntica que su deformación me llevó al teatro. Una deformación en la que siempre creí. Pero habría que preguntarse qué entendemos por deformación. La deformación es parte de la realidad y forma conciencia en su seno. El teatro es un ejercicio vital que la realidad deformada me obligaba a mostrar. Sin embargo, casi al unísono también surgió la poesía. De hecho frecuentaba la vega de Granada, los lugares lorquianos. Algo que fue mi alimento durante la adolescencia.
Según sé, viviste poco en el lugar en que naciste porque tu familia tuvo que trasladarse a la ciudad, en este cambio  los niños de esta no te recibieron bien, tus maestros tampoco, y en general el sistema escolar te cortaba las alas, esto es algo que te marcó mucho tanto en lo personal como en tu obra, y pese al tiempo transcurrido lo evocas con frecuencia, ¿no es así?
La ausencia de libertad es el mayor crimen. Durante la infancia y la adolescencia estábamos dominados por criminales. Y esto marca una época. Un ser humano que no puede expresarse ni hablar no es un ser humano. Es un despojo. Pero también tuve grandes maestros. Recuerdo a don Gaspar de la Chica Casinello, con el que durante los veranos, ya en la adolescencia, traducía a Tito Livio, Horacio, Catulo y Virgilio.
Otra constante en tu obra es la presencia de la dupla: montaña y mar, ¿qué te aportan estos escenarios naturales? ¿De qué manera los haces tuyos? ¿Cuál es la enseñanza que  te dejaron?
Siempre han estado en mi vida y en mi obra. Mi lugar de nacimiento en la montaña, pero unos meses después fue el mar. Así ha sido casi siempre en mi vida. Ambos tan distintos pero ambos tan entrañables. Me gustan las grandes montañas (las montañas que son majestuosas e imponentes) y el mar en su soledad y fortaleza. Ambos están en mis obras dándose la mano porque están antes en mí y en mi vida. Ambos me han permitido conocer al ser humano en profundidad, seres humanos montaraces o seres humanos aventureros. Imaginación y aventura de la mano.
Jugando con su hermano Antonio 
Tu biografía cuenta que fuiste un alumno mediocre en Bachillerato elemental, pero cambió cuando ingresaste al Seminario Menor para cursar el Bachillerato Superior, ¿qué ocurrió? ¿Hubo un hecho especial que te motivara a interesaste por los estudios?  ¿Tal vez un maestro?
Aunque el ingreso para Bachillerato Elemental con nueve años, los primeros años no fueron muy buenos (aunque aprobaba) porque fue el momento en que nos trasladamos del campo a la ciudad y hube de iniciar los estudios como alumno libre. Esta adaptación llevó años. Tampoco mis compañías se daban mucho a los estudios estudiantiles sino al juego (fútbol sobre todo) y la diversión. En el Bachillerato Superior todo cambió. El revulsivo fue uno de los famosos test que por entonces hacían a los alumnos. El comentario del psicólogo fue que no hacía todo lo que debía, a pesar de que aquel año obtuve cinco sobresalientes de ocho calificaciones. Al año siguiente convertí las ocho calificaciones en ocho sobresalientes y me eligieron el alumno más brillante del Seminario Menor de Granada. El resultado fue muy bueno. De los tres años y veinticuatro asignaturas obtuve dieciocho sobresalientes y seis notables. El último año de ese Bachillerato lo realicé en el Instituto Padre Manjón, donde se hallaba la élite de los alumnos de Granada. Entonces me di cuenta de que podía. Me di cuenta de que trabajando se puede conseguir lo que se quiera. Y, desde entonces, no he parado nunca. Disciplina, método y perseverancia.
Hacia el año 1973 tuviste una crisis religiosa, abandonaste por completo tu tarea de monaguillo, y te volcaste en la lectura y no había mejor lugar que hacerlo en la Biblioteca Pública del Salón. También por esa época entablaste amistad con un librero y pasabas largas horas charlando con él.  ¿Qué motivó que tu fe se quebrara?  ¿Tu cura para ese vacío espiritual  fue la literatura?  ¿Volviste  a reconciliarte con tus creencias?
Una obra donde se refleja su amor
por la montaña y el mar
Me di cuenta de la existencia de la hipocresía y la mentira en aquellos curas en los que más había confiado. Perdí totalmente la fe. La razón, al menos mi razón, me llevó a perderla porque la iglesia acabó identificándose con la falta de libertad y aquello que queríamos combatir. Sí, fue entonces cuando comencé a crear una pequeña biblioteca. Con lo poco que me daban los fines de semana, me guardaba algún dinero e iba a un librero que había en la calle Elvira de Granada. Con él pasaba horas muertas porque era un lector empedernido y yo quería saber. Yo era una persona curiosa. La curiosidad me llevó a la literatura. La literatura fue un modo de refugio, un modo de conocer otros mundos menos tristes que aquel. Desde el inicio sabía que en literatura nadie me iba a engañar porque de entrada ya se sabía que todo era mentira. Y acepté aquella hermosa mentira que encerraba las verdades más absolutas.
¿Se podría decir que Gaspar de la Chica Casinello,  tu profesor de Latín, preparó los cimientos de tu escritura literaria?  ¿Cómo recuerdas esa época a su lado?
Es una de las personas más entrañables que he conocido nunca. Llegó a inculcarme el amor por el latín, pero también el amor por la amistad. Fue, sin ninguna duda, el mejor profesor que tuve, pero sobre todo porque fue una persona magnífica. Y, al cabo de los años, no me explico qué vio en mí para tratarme con tanto afecto. De él aprendí valores, aprendí ética, aprendí a ser persona. Además, también aprendí de él que es maravilloso ser humilde en el conocimiento. Era un profundo intelectual humilde. Llegó a ser un buen arqueólogo y profesor de la universidad de Granada y todos sus compañeros, cuando se jubiló, le prepararon un grueso volumen de homenaje. Me di cuenta entonces de que ese era el camino.
Con 17 años ingresas a la universidad y tu panorama cambia por completo: hallas una atmósfera de efervescencia política y no eres ajeno a ella, aquí se da forma a tus convicciones ideológicas, ¿no es así?
Revela que en la universidad dio forma a sus convicciones
políticas
Efectivamente. Por entonces yo era un cóctel molotov. Una persona de gran vitalidad y fortaleza. Allí entré en contacto con personas muy ideologizadas del PCE, la Liga, el MCE, la CNT… Desde luego el PSOE no existía en la universidad. Se consideraba un partido burgués. Fue el momento en que pensé en los demás, en que yo era un ser privilegiado por tener acceso a la universidad. Esto me llevó a participar en asociaciones que ayudaban a personas en exclusión. Comencé a darle clase a una chica que estaba en silla de ruedas en casa y deprimida y a personas que habían salido de correccionales y querían obtener el certificado de Estudios Primarios. Allí aprendí que podía ser útil a otros y tenía una sensación muy placentera en ese trabajo. Después quise conocer el mundo y con diecinueve años me fui a trabajar los veranos a Francia con un grupo de gitanos con los que trabé mucha amistad. Fue otro mundo.
Un acontecimiento importante en tu vida fue viajar a Francia a trabajar en la vendimia. Lo hiciste más por conocimiento que por necesidad económica, ¿qué te impactó de esa experiencia para que hasta hoy la lleves tan presente?
La primera vez que me fui a Francia tenía diecinueve años y mi padre se quedó con las lágrimas en los ojos. España entonces no daba mucha seguridad y temía que pudiera cerrarse la frontera por alguna guerra civil (los hombres de la posguerra estaban traumatizados) y quedarme en Francia. Había mucho miedo todavía en el país. Tan solo hacía dos años que Franco había muerto y nadie daba un duro por Adolfo Suárez y menos por el rey. Todos temíamos una nueva dictadura o una nueva guerra civil. Aquellos viajes supusieron para mí una extraordinaria experiencia porque conocí otra realidad, otro país, otro mundo, otra forma de pensar. Yo me sentía afrancesado. De hecho durante muchos años mi única obsesión era irme a vivir a Francia, la cuna de la libertad. Yo, como tantos intelectuales del siglo XVIII y comienzos del XIX, me sentía profundamente afrancesado. Y Francia era un modelo a seguir. Allí también descubrí el amor y el erotismo. En España no existía el sexo.
En 1981 publicas tu primera obra Veinte poemas andaluces, ¿cómo era el Francisco de esa época? ¿Todavía te reconoces en ese libro?
Su primera obra 
Durante el periodo universitario escribía sin cesar. De hecho tengo varios libros inéditos de entonces. Incluso hasta la memoria de licenciatura sobre la narrativa de Francisco Umbral de 1965 a 1980 está inédita. Pero yo quería ser poeta y publicar. Vi que Celaya había acabado de publicar una obra en una editorial de Bilbao y allí envié mi obra. Entonces la poesía española vivía bajo el influjo del culturalismo de los Novísimos, pero a mí esta literatura no me acababa de convencer  porque no tenía ideología, no tenía sangre, no tenía solidaridad, no tenía humanidad, aunque tuviera mucho juego, mucha cultura y mucha sabiduría estética. No era mi estética ni mi pensamiento. Pero era consciente de que no se podía escribir como en los años 50, tampoco se podía escribir en 1979 o 1980 como Celaya o Blas de Otero. Se me planteaba un problema estético importante: aunar el compromiso y la estética.  Yo había estado en Francia y había visto trabajar a la gente de sol a sol, irse de sus casas para ganar una miseria…, había sido profesor (un jovencísimo profesor) de personas excluidas socialmente y esto no me pasaba inadvertido, y también estaba mi formación religiosa juvenil. Yo me daba cuenta de que había que cambiar las cosas y la literatura no podía permanecer ajena a aquello. Pero no era la época de la literatura panfletaria. Así que me llamó la atención César Vallejo (del que leí toda su obra) y también Miguel Hernández, a quien Joan Manuel Serrat había dado a conocer con su famoso disco negro. Fueron entonces mis guías. Al cabo de los años, pienso que el Humanismo Solidario ya estaba allí. Lázaro Carreter (que sería director de la RAE, entonces era catedrático de la universidad de Salamanca, si no recuerdo mal) saludó el libro como una obra cuyo “lenguaje transformaba la cólera en léxico y sintaxis de enorme energía”, y el catedrático Francisco Ynduráin decía que mi lírica tenía una proyección metafísica. Después Enrique Villagrasa hizo elogios de ella.
También en la década de los 80  decides cambiar de residencia y te trasladas a Barcelona, allí te relacionas con intelectuales de la zona y publicas tu segunda obra de título Basura del corazón, en el que abordas el tema de las urbes  influenciada por la Generación Beat americana, cuéntanos sobre tus motivaciones en ese entonces.
Su segunda obra
Efectivamente, la gran ciudad es el centro de la nueva poética. Granada era una ciudad de provincias, siempre lo fue y lo sigue siendo, una ciudad cainita en la que siempre hay dos bandos que se fusilan entre sí. Barcelona era Europa, era otro mundo, otro modo de ser y estar en él. Pero un mundo también lleno de desigualdades y peligroso donde la miseria es más relevante. Y en España en 1981 había mucho paro y mucha miseria. De hecho ese año que me marcho a Barcelona no solo hubo el golpe de Tejero sino varios más. España era una bomba de relojería. Por entonces yo leía mucho a la generación beat: Ginsberg, Kerouac, Burroughs… y, sobre todo al depravado Bukowski, cuya literatura provocadora me encantaba. Y al hilo de ellos y ese nuevo mundo que inauguraba escribí mi segundo libro que fue publicado por José Jurado Morales, un gran intelectual a reivindicar, premio Vasconcelos y Premio Ciudad de Barcelona. Un gran intelectual y, sobre todo, una gran persona.
Desde 1992 hasta la fecha, volcaste toda tu atención en tu tarea de escritor y una serie de proyectos de índole literaria y cultural, además  ejerces de docente, asumes la Asociación Andaluza de Escritores y Críticos y recibes una serie de reconocimientos, ¿luego de tu experiencia con la política partidarista de tus años mozos llegaste a la conclusión que la mejor manera de ayudar a la humanidad es a través de los libros y cultura?
Efectivamente, la política me defraudó totalmente. Aunque la política es el único instrumento para cambiar la realidad. Téngase muy en cuenta esto. Me formé intelectualmente con la realización de la licenciatura en Derecho, pero me di cuenta de que la política no era lo mío. Fui secretario de la Federación Progresista, incluida dentro de Izquierda Unida-Convocatoria por Andalucía, participé en mítines con Julio Anguita y dirigentes de entonces, admiré a Ramón Tamames (entonces el intelectual más brillante del país aunque después caería en una derechización obscena) y mi camino fue para intentar cambiar la realidad. Pero la realidad no la cambia nadie. Los cambios siempre son imperceptibles y a largo tiempo: algunos pasos adelante y otros atrás. Me di cuenta de que no servía para ser político porque no podía decir de la noche a la mañana blanco y negro, aunque me gustaban los mítines y siempre me gustó el público: me sentía a gusto delante de muchas personas: era como si me encendiera. Tampoco soy suficientemente hipócrita. Tengo la hipocresía justa, mediana, como la mayoría, pero no la de un político, ni su cinismo.
Eres presidente de la Asociación Internacional Humanismo Solidario (AIHS), ¿con qué metas u objetivos se gestó y cuál es la evaluación que haces de ella hasta el momento?
La conceptualización de esta corriente de pensamiento, literaria y artística,  concreta sus propuestas tomando como base las raíces histórico-ideológicas de las que se nutre y bebe, consolidadas en estos pilares:
Primero. El eje vertebral del pensamiento del Humanismo solidario es la necesidad de reivindicar la unidad profunda de la humanidad, en contra de la fragmentación (individualismo, autonomía, nacionalismo, aislamiento, etc.) y del dogmatismo (totalitarismo, intolerancia, fanatismo, etc.) imperante en la actualidad.
En plena lectura durante un acto literario
Segundo. No es que no exista una ideología determinada, es que por encima de las ideologías impera una idea central y definitiva: la idea de fraternidad.
Y tercero, Humanismo solidario es una reivindicación del compromiso, al haberse producido una desalentadora huida y hasta renuencia de buena parte de los intelectuales sobre el deber del compromiso; compromiso con la palabra y con la vida (que debe de incluir, siempre, a los otros), que no significa militancia ni instrumentalización de índole alguna, sino vinculación y resistencia.
El creador ha sido históricamente un referente social. Eclipsarlo supone fracturar el tejido vertebrador de las sociedades e interceptar el progreso. No olvidemos que todo creador, utilizando la forma de expresión que le ha sido conferida (científica, plástica, musical o literaria), se compromete a valerse de su obra para explicar el mundo. Humanismo solidario reivindica el compromiso del creador con la sociedad y con la historia, que viene a ser compromiso con la palabra y con la vida, desde la resistencia y la vinculación, como actos de responsabilidad por el "otro", aceptando que ética y estética conforman la cara y la cruz de una misma moneda. El arte, en esta coyuntura crítica, exige una irrecusable toma de conciencia que propone como afán de su creación y pensamiento al ser humano bajo el sentido de unidad profunda de la humanidad.
¿Cómo asumes  pertenecer a la Generación de la Transición? ¿Cuál fue tu papel en ese tiempo?
Soy un hijo de la Transición. Viví la dictadura de modo consciente, los cambios que se produjeron en nuestro país, la llegada de la democracia, el conocimiento de Europa… En ese tiempo yo participé desde posturas de izquierda en la realización de los cambios muy modestamente porque modesta era la representación entonces de Izquierda Unida, pero mi pensamiento siempre estuvo ahí, porque considero que desde este ámbito se podían ir produciendo cambios sociales.
"Me he dado cuenta que toda la vida he estado defendiendo
las mismas ideas", revela 
Defines tu poesía como humanista, ¿en qué difiere de la que cultivaste en tiempos pasados?
Al cabo del tiempo, me voy dando cuenta de que siempre he estado defendiendo las mismas ideas, solo que ahora están más sistematizadas y antes nacían al hilo de los acontecimientos y la miseria en la que vivía el país. El ser humano como centro, en su dolor y en su alegría, en su memoria y en su pasión amorosa.
Estás en plena lucha por introducir la poesía de escritores contemporáneos en las escuelas e institutos de Andalucía e incluso se aprobó una norma para que se pusiera en marcha, pero los encargados no lo hacen alegando falta de recursos, es un panorama que se repite en toda España, ¿no es así?
El gran problema de la cultura en este país es que los políticos la subestiman y ponen al frente de los departamentos a personas a los que le interesa un carajo. Son personas que aguantan el temporal de los intelectuales, los pintores… pero su interés es nulo. Por otra parte está la clara insuficiencia de recursos que dedican a ella. Irónicamente me decía en una ocasión un consejero de Cultura: Francisco, ¿sabes el presupuesto que tengo para mi departamento? Lo que vale construir un puente. A veces, sin embargo, con un poco de imaginación y pocos recursos se podrían hacer muchas cosas, pero es necesario que el “encargado de turno” se lo crea. Ni se lo cree ni se le espera.
Has hablado de un replanteamiento de la poesía social, ¿de qué manera hacerlo sin caer en lo panfletario o  parecer vinculado a la izquierda, sea caviar o subversiva?
Junto a los poetas Vicente Barberá y Ricardo Bellveser, tras el homenaje que
le tributó Poetas en el Ateneo (Valencia) 
Debe ejercerse desde una perspectiva en la que cambie el sujeto. Un“sujeto atrofiado” que nace para el pensamiento único y la alienación racionalista, adoctrinado. Durante esta centuria hay escritores que han abordado esta soledad del ser humano ante el medio hostil y ofrecen respuestas que permiten crear instrumentos para la comunicación y el conocimiento (nunca términos excluyentes) de la misma de modo que el camino resulte más llevadero. El lirismo ahora debe ocuparse de encontrar cabida para el sujeto y la colectividad, el sueño y las cotidianidades. Articular, consensuar sus infinitivos susceptibles de identificar esa poesía orientada en sintetizar las contradicciones, en reencontrar el gusto por la emoción y también por la expresión, en mostrar su inquietud más cercana a lo ajeno que a lo propio, lo unidimensional, nacido a partir de los fenómenos globalizadores. El sentimiento del poeta no es un estado de ánimo personal sino colectivo. El placer o el dolor que posee ante su visión del mundo y la realidad que hay en su entorno el poeta lo posee tanto en cuanto forma parte de una comunidad, de una sociedad, de una humanidad: es un sentimiento NUESTRO y de ahí que es necesario dar respuestas que tengan una consideración sociocultural, literaria, estética, ética, pedagógica y antropológica, como diría Foucault (2009). Se necesita, en definitiva, «una reconquista del ser». 
Has evidenciado tu admiración por César Vallejo, ¿sigue siendo el poeta humanista por excelencia? Resulta  contemporáneo pese a que este tiempo no es el suyo aunque parezcan similares, ¿compartes esta impresión?César Vallejo aunó la recuperación de la vanguardia y el lenguaje con Trilce, pero sobre todo recuperó para la literatura al ser humano con Poemas Humanos y España, aparte de mí este cáliz. Vallejo sigue siendo un poeta moderno. Un referente para las nuevas generaciones.
Si desean saber más sobre el autor o su obra
pueden pinchar
los siguiente enlaces:
http://www.moraleslomas.com/index.php?id=927
http://www.humanismosolidario.com/index.php?id=1433
http://www.criticosliterariosandaluces.es/index.php?id=inicio


martes, 30 de mayo de 2017

Elena Casero:“Jamás pensé que podría llegar a considerarme escritora”



Empezó su andadura como escritora sin proponérselo. Ponía sobre el papel todo lo que fluía por su mente. Como una terapia, sin otra intención.  Escribió a mano una novela. En varios blocs. Cuando estuvo lista, la tipeó en su vieja  máquina de escribir y de allí,  la pasó al ordenador. Se animó a llamar a las puertas de una editorial. La respuesta no tardó en llegar, se la publicaban. Esta es  la historia de Elena Casero y su debut en la literatura con Tango sin memoria (1996).  Ha sucumbido a la seducción del microrrelato, que hoy cultiva con pasión, dejando atrás la novela. En esta entrevista, la autora nos cuenta sobre eso y más. 
La escritura está ligada a tu vida desde siempre, pero confiesas que recién lo admitiste tras cumplir los 30 años, ¿por qué esa resistencia a aceptar algo tan evidente? ¿Cómo era tu relación con tu vocación de escritora por ese entonces?
En realidad, yo jamás pensé que podría llegar a considerarme escritora. Todavía sido sin creérmelo. Las historias se quedaban en mi cabeza. Generalmente, no llegaban a tomar forma sobre el papel. Lo primero que escribí en serio fue un cuento infantil para mi hija mayor. Después, seguí con ellos sin intención de que los leyera nadie, excepto ellas. De hecho, siguen dentro de una carpeta en el ordenador.
Te costó aceptar tu condición de escritora y sabes el momento exacto en que ocurrió, pero qué me puedes decir sobre tu primer encuentro con la escritura, ¿fue algo que afloró de pronto o un descubrimiento que se presentó de a pocos?
Al comienzo le costó asumirse como escritora 
La escritura suponía una especie de terapia. Una manera de ordenar lo que fluía en mi cabeza, entre los pensamientos, las sensaciones, los deseos y las frustraciones. Poco a poco fui comenzando a escribir relatos con ese lenguaje rimbombante de los principiantes. Hasta que llegó el momento en que decidí abordar la escritura de una novela. Una idea que se había ido gestando lentamente. La escribí a mano, en varios blocs. Después la pasé al ordenador, en la oficina, ya que estamos hablando del año 1996 y yo todavía no tenía en casa más que una máquina de escribir. Mi sorpresa fue grande cuando una editorial me dijo que me la publicaba. Y este fue el verdadero inicio de mi aceptación como escritora.
Tu producción literaria ha ido a la inversa, empezaste escribiendo novelas, le siguieron los cuentos y hoy centras tu atención en los microrrelatos, ¿cómo se dio este cambio de sentido? ¿Por qué lo hiciste? ¿Qué buscabas, por ejemplo, en los relatos breves?
Empecé con los cuentos, como ya he comentado, aunque fue la novela lo primero que me publicaron. Los relatos breves me gustan por el riesgo que conlleva su escritura. Por lo que te obligan a centrarte en la búsqueda del término apropiado para cada momento. Por la concentración que necesitas para decir mucho en poco espacio. Para sombrear situaciones más que iluminarlas, para dejar que sea el lector el que ponga la imagen en los párrafos donde se insinúa más que se dice. Llegar al microrrelato ha sido por curiosidad. Empecé en el blog, leyendo lo que escribían otros escritores. Poco a poco fui iniciándome, buscando la técnica de un género tan pequeño, leyendo en otros blogs de escritores que ya practicaban el micro con normalidad. La gente me comentaba en el blog y empecé a enviar algunos a los concursos. En unos cuantos quedé finalista, en otros gané y me enganché a ellos.
Tus lectores destacan tu versatilidad como narradora y ese punto de fina ironía que imprimes en tus historias, ¿cómo escoges tus temas? ¿Le das mucha vueltas a las ideas?  Y, ¿tienes claro el tono que le vas a dar a la composición de tu texto?
Su primera novela 
Tengo la sensación de que los temas acuden a mí. No busco ninguno en concreto, aunque es cierto que siempre hay asuntos recurrentes. En mi caso son la soledad, la muerte, la incomprensión y las relaciones humanas. Todo ello sin perder el sentido del humor, la ironía, la retranca. Exactamente igual que intento hacer en mi vida. El tono suele salir solo dependiendo del tema. En algunas ocasiones me cuesta encontrarlo. Entonces sí que le doy vueltas hasta que me encuentro cómoda y considero que es el adecuado.
Todos tienen claro el estilo de Elena Casero, y entiendo que se fue gestando a través de innumerables lecturas y a fuerza de darle a la tecla, ¿tuviste otros maestros a parte de los libros? ¿Asististe a algún taller de escritura?
Soy lectora desde pequeña, desde que leía los libros de mi hermana a escondidas. Esas lecturas me hicieron descubrir los mundos que habitan en la imaginación y en la realidad. Nunca he hecho un taller de escritura de novela, por ejemplo. Las cuatro que tengo publicadas son fruto del trabajo y de la ayuda de algunos amigos para su corrección antes de enviarlas a una editorial. Hice un taller de escritura cuando me decidí a sacar los cuentos del cajón. Me apunté a uno virtual con el escritor Fernando Clemot para que me ayudara a corregir unos cuantos de ellos y para saber qué orden debía establecer, si el libro tenía lo que llaman hilo conductor o no era necesario. En resumen, para estar segura de que lo que quería hacer tenía sentido. De ese taller y ese trabajo salió mi libro Discordancias. En cuanto a los microrrelatos actué de igual manera. Siempre me he sentido más segura escribiendo las novelas que los relatos. Probablemente, porque la dificultad mayor para mí está en la distancia corta. El mejor taller que he hecho ha sido con Patricia Esteban Erlés, una gran escritora de cuentos.
¿Eres una escritora de días, horas y lugares establecidos o cualquier lugar, momento y circunstancia es el adecuado para dar rienda suelta a los impulsos creativos?
Me temo que soy muy anárquica. Cualquier momento es bueno si siento la necesidad de escribir. Excepto por la noche. Entonces solo leo. O, en todo caso, apunto en una libreta o en el móvil lo que me viene a la mente.
¿Manejas tiempos estimados en la redacción de tus historias? ¿Le pones fechas de término a tus novelas? ¿Cómo es o se comporta Elena Casero novelista?
Revela que siempre ha tenido claro lo que va a escribir 
Nunca escribo con la presión del tiempo. No tengo ninguna necesidad. Solo podría decir que me pongo esa presión cuando estoy al final de una novela. Cuando veo que la historia se está terminando. Mientras tanto, disfruto de la escritura, de inventar, de recopilar información, de modificar cosas sobre la marcha, incluso de corregir la totalidad del libro, que es lo más arduo.
 ¿Tus microrrelatos están listos a la primera? ¿O no paras de corregir y nunca estás satisfecha con el producto final?
Los microrrelatos rara vez están listos a la primera. En pocas ocasiones me han salido de un tirón. Suelo dejarlos, si no voy a presentarlos a ningún concurso, unos días para que reposen. Después, corrijo las veces necesarias hasta que quedan listos. Más de uno se ha quedado por el camino.
¿Qué historias son las propicias de contar en una novela, un relato o microrrelato?  ¿Has vuelto atrás en la redacción de alguno por estar dentro del género que lo estabas trabajando?
Hasta ahora siempre he tenido claro lo que he querido escribir y el género en el que podía estar incluido. El microrrelato, por ejemplo, no necesita de varios personajes. Es fácil tener la idea concreta. Puedo tener más dudas en cuanto a la novela o el cuento. Pero suelo ver la distancia que puedo alcanzar en la escritura. Si la historia da para muchas páginas o pocas. Si una idea se puede alargar hasta convertirla en un relato o en una novela.
¿Ciertos personajes o situaciones de tu entorno te han servido de inspiración para alguna de tus historias? ¿Alguna gente se puede reconocer en ellas?
Al lado de la escritura Ana Añón durante una de sus presentaciones
Me temo que sí. Que en algunas ocasiones he recurrido a los que me rodean para formarme una idea del personaje. Excepto la primera novela que estaba basada en un par de vecinas de mi finca, ya fallecidas, el resto han sido ficticias. En la que estoy escribiendo es seguro que se van a reconocer porque va sobre algunas mujeres de mi familia, con la salvedad de que habrá mezcla de ficción y realidad.
El microrrelato es el género al que estás abocada actualmente, ¿te llevas el ritmo a la hora de redactar?  ¿Hay música en su estructura?  ¿Cuándo sabes que ya está terminado?
Intento que los microrrelatos contengan musicalidad. Eso se nota cuando los lees en voz alta. Que no haya discordancias que chirríen al oído. Sé que está terminado cuando siento que lo he escrito tal como yo imaginaba. Cuando quedo satisfecha del resultado.
¿Qué cultores del microrrelato valenciano te han impresionado más? ¿Sigues a alguno?
Yo prefiero incluir el microrrelato dentro del género del relato. La diferencia sería la longitud de lo escrito. Entre los escritores valencianos que cultivan el relato, en cualquier longitud, yo destacaría a Pepe Cervera, Miguel Sanfeliu, Marian Torrejón, Raúl Ariza y Ginés S. Cutillas. Desde luego, los sigo a todos. Me parecen muy buenos escritores, dignos de ser leídos en cualquier momento.
¿Has considerado incursionar en la poesía? ¿Cómo te llevas con este género?
Entregada a la música 
No. No me atrevo. Me quedo en la opción de la lectura. Prefiero disfrutarla de esa manera. Tengo mucho respeto por este género.
En tu vida coexiste una trilogía que amas: la escritura, la música y el deporte. Hasta hace poco practicabas atletismo, y al igual que te sucedió con la literatura te animaste a  incursionar en la música al arribar a la madurez, como dices ‘peinando canas’. Te inscribiste en el conservatorio, aprendiste a tocar el oboe, el más complicado de los instrumentos, conseguiste formar parte de dos bandas, y hoy asistes a clases de piano. Pero cuéntame todo esto al detalle.
El atletismo fue lo primero que comencé. Si no recuerdo mal a los trece años, más o menos. Siempre me ha apasionado correr. Quería ser como uno de mis ídolos. No lo alcancé, lógicamente, pero he disfrutado del placer de correr durante muchos años hasta que mis rodillas se han quejado. Ahora me limito a andar deprisa, todo lo que puedo. Si es a través del campo o del monte, muchísimo mejor.
La música forma parte de mi ADN. Uno de mis recuerdos de infancia es la radio. Los domingos por la mañana. El sol entraba con fuerza a través de la galería de mi casa, sobre la mesa el tazón de chocolate con leche, pan cortado y, cuando podía ser, algo de mantequilla. Y, siempre, de fondo, la música. En ese momento recuerdo la zarzuela. Y también siempre la voz de mi madre cantando romanzas, coplas o lo que se le ocurriera en cada momento. Cuando mis hijas eran pequeñas las apuntamos a una coral. De ahí, la mayor comenzó a tocar el piano y después el saxofón. A la pequeña
Los seres que habitan su huerto hablan de de paz, vida y naturaleza, afirma
la apuntamos también a una banda de música donde emprendió el estudio de trompeta. Yo nunca he querido quedarme con ganas de hacer alguna cosa que me apasione. Por esa razón, decidí lanzarme a estudiar solfeo. Durante unos años tocábamos todos juntos. Mi marido tocaba el bombo de oído. Ha sido una de las mejores decisiones de mi vida. La música me llena totalmente, a pesar de su dificultad. Me gusta ir a clase y me gustan los retos que motivan en intelecto. Y es un nexo de unión muy fuerte con mis hijas y mi marido.
Por lo que veo eres una mujer que consigue todo lo que se propone y dueña de un espíritu creativo. Tú que conoces el lenguaje de la escritura y la música, ¿de qué te hablan los seres que habitan tu huerto? ¿Se pueden hallar historias entre flores, hortalizas y frutos?
Yo intento conseguir lo que me propongo. Tengo muy claro los límites. Es decir, que no me propongo nada que no sepa de antemano que puedo lograr. Lo medito mucho antes de embarcarme en aventuras inútiles. Como alguien me dijo: Hay que tener los pies sobre la tierra y la cabeza en las nubes. Proponerte hacer algo imposible conduce a la frustración. Los seres que habitan mi huerto me hablan de paz, de vida, de naturaleza. Yo creo que las historias se encuentran en cualquier lugar. Cuando estoy en la huerta, que está en medio del monte, entre pinos, la mente se relaja y se me ocurren cosas
que luego intento llevar al papel. Unas veces lo consigo, otras no. La mayoría de las veces la mente se queda en blanco, se me pasan las horas volando, casi sin sentir. Es una sensación muy agradable.
¿Cómo sería tu historia en un microrrelato?

Nací pequeña y con frío
En un enero recién estrenado
Una tía dijo que en mi cara no cabía ni un beso
Hija de representante de comercio
Que llenaba la casa de cacerolas y cosas de ferretería
Y en Navidades de polvorones de la Estepa sevillana.
Quise tener familia original
A fuerza de ser tan normal, empecé a inventar
Mi primer recuerdo es acústico.
Un orinal rodando y mi abuela tras él
De sonrisa fácil e ironía latente
Aficionada a los sueños que no se roncan
Por verlos cumplidos sueño.


Si desean saber más de la autora o sus libros
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los siguientes enlaces:
http://librosylecturasdeelena.blogspot.com.es/
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