Mi libro 'La fugacidad del color' ganó un International Latino Book 2020, categoría Best Collection of Short Stories, en Estados Unidos.

martes, 27 de octubre de 2020

Oswaldo Estrada: «La literatura me abrió las puertas a otros mundos»

 

 


Oswaldo Estrada es hijo de la intuición y la creatividad, conoce la sabiduría del tiempo y fluye con él. La literatura se presentó -dice- por casualidad, pero era parte de su destino, y ahora está aquí entregado a lo que vino a hacer: crear historias mediante su escritura.  La vida cada día le confirma esa misión, y la suya es una tarea que asume con completa libertad y en silencio, sin prisas ni forzando a la inspiración, porque sus musas detestan la rutina y huyen de los horarios preestablecidos. «No hay que apurar la creación. Sale cuando tiene que salir. Cuando estás verdaderamente listo para lanzarte al ruedo», afirma contundente el premiado escritor.

Quizá ese sea el secreto de su éxito, solo basta ver los tres premios a los que se ha hecho acreedor en lo que va del presente año: el Primer Premio de Testimonio de la Feria Internacional del Libro Latino y Latinoamericano en Tufts 2020 (Boston) por su obra Las locas ilusiones y otros relatos de migración, y dos International Latino Book Awards, en las categorías Mejor Antología Colectiva por Incurables (Primer puesto), y Mejor Libro de relatos (Segundo puesto) por Luces de emergencia. Sin duda este 2020 le ha favorecido. 

Te enamoraste de la escritura y la literatura por completo durante tus estudios universitarios y han formado un equipo al que le va desde siempre muy bien, ¿qué me puedes decir de este amor que se ha ido asentando a través de los tiempos?

Llegué a la literatura de casualidad, Elga. Yo fui a la universidad pensando que estudiaría química, biología, algo que me preparara para una carrera en medicina. Todo el mundo se ríe cuando cuento esto (porque no me imaginan como médico… y la verdad yo tampoco me veo con una bata blanca), pero es la verdad. La literatura me abrió las puertas a otros mundos y cuando comencé a tomar clases de literatura latinoamericana me sentí en casa otra vez, en mi lengua, en mi entorno, aun estando a miles de kilómetros de Lima. Recuerdo mucho esos primeros momentos de descubrimiento literario. Me sentaba en el sofá, en la cama, en el suelo y leía por horas con un gusto enorme, cosa que nunca me había pasado con las clases de ciencias en la universidad.

Afirma que llegó a la literatura por casualidad

Cuando terminé la carrera no dudé ni un segundo en seguir con una maestría en literatura, con un doctorado y seguí por ese camino. Aunque yo había escrito algunos relatos y sobre todo muchos poemas (seguramente muy malos), escribí mi primer cuento a los veintidós años, mi primer año en el posgrado. Felizmente, no lo publiqué porque era un remedo de todo lo que había leído hasta entonces. Pero guardé la idea original y años después, cuando me sentí dueño de una voz propia, salió a la luz. En aquellos años también escribí relatos en inglés, poemas en inglés que se publicaron en algunas revistas locales. Parte de mi dilema era no saber en qué lengua escribir. Hasta que entendí que escribir en español era volver a casa, una especie de reencuentro conmigo mismo.

Al terminar el doctorado, e incluso antes (para conseguir trabajo), me dediqué en cuerpo y alma a la investigación académica. Porque eso era lo que me iba a dar de comer. Sabía que mis artículos y mis libros me asegurarían la permanencia laboral, y es lo que más deseamos los que nos movemos en este medio. Que quede claro que no lo hacía ni lo hago como un trabajo, como una obligación. Puedo decir con total honestidad que me gusta investigar, pasar horas y horas leyendo, escribiendo, para producir un artículo de crítica literaria, cultural.

Nunca dejé la escritura creativa. La gente que me conoce sabe que he aprovechado todas las oportunidades posibles para compartir con otros amigos escritores mis textos de ficción, para pulirlos, tomando en cuenta sus comentarios, sus observaciones. En todos esos años de intensa producción crítico-literaria publiqué un manojo de cuentos que a lo mejor nadie leyó y seguí trabajando en silencio, volviendo a mis textos una y otra vez, tratando de encontrar mi voz, la forma de narrar algo. Muchos de los cuentos que han salido a la luz los últimos dos, tres años los escribí hace diez o quince. O escribí el comienzo, el final, parte de un diálogo que quedó en mi cajón hasta nuevo aviso. Yo creo mucho en eso. No hay que apurar la creación. Sale cuando tiene que salir. Cuando estás verdaderamente listo para lanzarte al ruedo. Si una idea es buena te va a perseguir este mes y el mes entrante. El próximo año. Lo difícil, claro, es darle la forma, encontrar el tono apropiado, pero una vez que oyes la voz narrativa del cuento, ya no hay marcha atrás. Y tienes que dejar lo que estás haciendo y ponerte a escribir donde sea. En el autobús, de camino al trabajo, en el salón de clase, en la cocina. No creo en el cuarto propio ni en el espacio perfecto. Nunca lo he tenido. No sé lo que es eso.

Pocos saben que las mieles del éxito no son nuevas para ti, pues  como alumno y maestro universitario recibiste una serie de reconocimientos y galardones. ¿Esas victorias te pillaron por sorpresa tanto como tus dos  International  Latino Book Awards 2020?

Declara nunca dejó de lado
su trabajo creativo 
 

Siempre es una sorpresa recibir un premio. En mi carrera como docente universitario he recibido, como dices, varias distinciones, desde mis años en el posgrado. Como maestro, como profesor, siempre trato de dar lo mejor a mis estudiantes. Pero hay miles y miles igual que yo, en la misma situación. Así que recibir un premio a nivel institucional, una nominación por mi trabajo como mentor de nuevas generaciones, siempre es un regalo invaluable. Llevarte los aplausos en una ceremonia de premiación donde dicen cosas bonitas de ti, saber que te han elegido por algo especial de tu persona, por tu dedicación y entrega es lo máximo. Lo aprecio muchísimo. Y en definitiva es un gran aliciente para seguir trabajando con la misma entrega, el mismo tesón.  

Eres de origen peruano, residiste hasta los 14 años en Perú y tus raíces permanecen  firmes, ¿cómo hiciste para no dejarte absorber por la cultura predominante y por el medio en que te desenvuelves?

Los inmigrantes ya no somos los mismos que dejamos la casa, el hogar, el país de origen. Aunque quieras seguir siendo peruano, mexicano, cubano, la cultura dominante te absorbe con su lengua y sus costumbres, con sus comidas, sus medios culturales, sus tradiciones, etc. Es lo normal. En mi casa, sin embargo, nunca dejamos de hablar español ni de ver la televisión en español ni de juntarnos con otros inmigrantes como nosotros. Por supuesto que en la secundaria y en la universidad tuve amigos de este mundo, de este lugar, y viví gran parte de mi vida en inglés, a un nivel íntimo, personal, pero mi español, mi peruanidad, mi latinoamericanidad siempre estuvo ahí, presente, dispuesta a presentarse en cualquier momento.

¿Es verdad que tuviste que reaprender el español? ¿Constituye una continua lucha su práctica?

La obra que le ha dado grandes 
satisfacciones

No. Yo no tuve que reaprender el español porque nunca lo perdí, ni dejé de usarlo. Lo que sí te puedo decir es que tenía alguna que otra falta ortográfica porque salí del Perú a los catorce años y dejé de usar el español formalmente por varios años. No es lo mismo escribir cartas a tu familia que escribir un trabajo académico para entregárselo a tu profesor. Esto es algo que nos pasa a muchos hispanohablantes en los Estados Unidos, más cuando la misión principal es aprender el inglés. En la universidad me pasaba que al escribir algo, un trabajo académico o un texto de creación, recordaba alguna expresión coloquial, algún dicho, pero no del todo, no en su totalidad, y entonces tenía que preguntarle a mi madre o a mi abuela sobre esa palabra, sobre esa expresión y su uso, que por supuesto no estaba en ningún diccionario. Todo esto, claro, antes de que existiera internet. Ni hablar ni escribir en español constituyen una lucha para mí. Todo lo contrario. Es lo más natural del mundo. Solo cuando hablo y escribo en español me siento en mi salsa. Y mira que el inglés lo hablo y escribo desde la adolescencia. Pero no es lo mismo. La lengua madre tiene un lugar privilegiado. Y nuestro español es tan rico en modismos, dobles sentidos, expresiones coloquiales, regionales, que no tiene comparación con el inglés (aunque seguramente un angloparlante diría lo mismo del inglés, precisamente, porque es su lengua dominante).

Aceptas tu condición de inmigrante y, como muchos en tu condición,  vives con el corazón dividido, repartido entre dos tierras, sin embargo has sabido canalizar esa nostalgia perenne en tus trabajos de investigación y en la ficción de tus libros, ¿cuándo te decidiste a hacerlo y cuál fue la respuesta a esas iniciativas?

No creo que haya decidido escribir conscientemente sobre los inmigrantes, sobre la nostalgia que siente el inmigrante en tierra extraña, sobre su perenne otredad. Creo más bien que esos temas me han buscado a mí porque yo he vivido y sigo viviendo todos los días de mi vida la experiencia del inmigrante en los Estados Unidos. Hablo inglés. Nací en este país (aunque viví en el Perú desde los cuatro meses de nacido). Tengo una vida aquí. Y sin embargo, en demasiadas ocasiones algo me recuerda mi no pertenencia, mi extranjería. Esa palabra que jamás podré pronunciar en inglés, aunque lleve aquí tantos años, mi forma de ver el mundo, que es también la de mucha gente que pasado por experiencias similares. Creo que soy más auténtico como escritor cuando dejo que estos temas deambulen libremente por mi escritura, sin que yo tenga una agenda específica, sin que me lo haya propuesto desde que empiezo a escribir la primera línea.

Me preguntas por la respuesta a estos temas presentes en mi escritura. Lo único que te puedo decir es que me conmueve profundamente leer alguno de mis textos en una clase, en un salón universitario, en una presentación, ya sea en una librería o en un bar, o como hacemos ahora, por Zoom, y que alguien del público se acerque a mí, o comente delante de todos, que se siente muy identificado con lo que acabo de leer. Porque él o ella conoce a alguien que ha pasado por esto. Hace unos días un estudiante universitario en México trataba de comentar, frente a sus compañeros, el efecto que había tenido en él leer un cuento mío —hablaba del cuento Assisted Living— y no podía hablar sin emocionarse. Te juro que ese es el mejor premio que puede tener uno como escritor. Que lo que tú escribes llegue al corazón de alguien.   

Se puede decir que este 2020 ha sido tu año, pues también tu libro Las locas ilusiones y otros relatos de migración (Axiara, 2020) ganó el Primer Premio de Testimonio de la Feria Internacional del Libro Latino y Latinoamericano en Tufts 2020 (Boston), ¿consideras que tu fuerte son los relatos? ¿Qué te aporta este género?

El libro que dio inicio a su año 
de éxitos 

Digamos que me siento muy a gusto con el género del cuento, aunque haya incursionado en otros géneros. Siempre es un reto mayor tratar de escribir un cuento de pocas páginas. Pero me gusta trabajar dentro de esos parámetros, tratar de contar en breve espacio una historia mayor, con unas cuantas pinceladas que te dejen pensando mucho después de haber concluido la lectura. A Las locas ilusiones le tengo mucho cariño porque reúno ahí varios cuentos y un relato testimonial. Todos los textos de este libro tienen que ver con la experiencia de los inmigrantes en los Estados Unidos. Hablan niños, hombres, mujeres, adolescentes sobre lo que es trabajar aquí, vivir indocumentado, estar siempre con un pie aquí y otro allá, vivir entre el arraigo y el desarraigo permanente. Parece fácil escribir un cuento. Escribir unas cuantas páginas y ya. Pero en realidad hay tanto bagaje que debe sostener la armazón del cuento, desde la primera línea hasta el final. Si tú comienzas a leer un cuento y no te gusta, lo dejas sin pensarlo dos segundos. No merece tu tiempo. Con la novela tendemos a ser más pacientes, le damos al autor una segunda oportunidad. Lees las primeras páginas y no te enganchas, pero sigues leyendo esperando que de pronto te sorprenda.

Como autor y editor te has preocupado mucho por el tema de la mujer, lo has trabajado, y el fruto de ese empeño en contribuir a su visibilidad son las obras Ser mujer y estar presente. Disidencias de género en la literatura mexicana contemporánea (UNAM, 2014) y Troubled Memories: Iconic Mexican Women and the Traps of Representation (SUNY, 2018), ¿el problema de la violencia de género es más profundo y preocupante en nuestros pueblos que en otras latitudes (incluido Estados Unidos) o esa diferencia no existe?

El problema de la violencia de género existe en todas partes, incluso aquí en los Estados Unidos, donde supuestamente una mujer tiene mayores recursos para denunciar lo que le pasa en casa, la desigualdad, el maltrato físico, psicológico. La colonialidad de nuestros países agrava la situación. Porque es todo un sistema, toda una sociedad la que permite este tipo de violencia. ¿Cuántos feminicidios no han sucedido en México en los últimos años? Miles y miles de mujeres han sido asesinadas. Por no haber hecho la comida a tiempo. Por maquillarse. Por darle celos al novio, al marido. ¿Y qué hacen las autoridades? Absolutamente nada. Estamos hablando de una violencia sistémica, que viene desde arriba. Que pone a la mujer en segundo plano, aunque vivamos en el siglo XXI, independientemente de los muchos avances que ha logrado el feminismo. Pongo a México como ejemplo, pero podemos hablar del resto de América Latina. Piensa en las miles de mujeres violentadas en el Perú de los ochenta y noventa. En las violaciones, los atropellos impunes. La mujer siempre lleva las de perder en sociedades tan machistas como las nuestras, aunque tengamos mujeres presidentas, congresistas, escritoras, abogadas, profesionales de todo tipo. 

¿Consideras que realmente hay intenciones firmes por parte de investigadores, críticos literarios y escritores, en general, de darle a la mujer el lugar que le corresponde dentro la literatura y en los libros? ¿Por qué crees que, de una u otra manera, es tratada con condescendencia?

Su labor literaria es libre y espontánea 

Creo que desde hace tiempo muchas investigadoras, críticas literarias y escritoras  buscan de una y otra forma darle a la mujer escritora el lugar que le corresponde en el mundo de las letras. Pocos, sin embargo, son los hombres que siguen este ejemplo. Si tú ves las encuestas, si lees entrevistas, si ves programas de televisión, podcasts, en muy pocas ocasiones los críticos y escritores recomiendan a alguna mujer escritora. En las antologías literarias, casi siempre ganan en número los hombres. Y todavía, valga el recordatorio, existe la literatura a secas (escrita por hombres) y la literatura escrita por mujeres. Es una situación injusta. Esto está cambiado pero muy lentamente. Así es como opera la violencia de género. En el ninguneo de una mujer escritora. En la necesidad de crear un premio para ella que raras veces tiene los mismos beneficios que el premio que reciben los escritores. Esto no quiere decir que no tengamos grandes escritoras reconocidas, renombradas, importantes, dentro y fuera de América Latina. Pero ten por seguro que le ha costado más llegar a la cima. Que en el camino ha encontrado mayores trabas que sus compañeros de oficio. 

También eres  autor de un libro para niños, El secreto de los trenes (UAM, 2018), basado en El guardagujas de Juan José Arreola, ¿qué retos asumiste escribiéndolo?

Juan José Arreola es uno de los grandes de nuestra literatura latinoamericana y El guardagujas es un cuento complejo, maravilloso, de muchas capas. No fue nada fácil escribir una versión para jóvenes lectores de un clásico. El reto mayor para mí fue retener la esencia de Arreola en una narrativa que fuera más accesible para los niños. Así que leí y releí varias veces el texto original para crear un mundo parecido, con sus pautas, sus modismos, pero escrito desde mi perspectiva, con mis palabras, mi forma fragmentada de escribir, mis quiebres abruptos para crear una pausa.

Una docena de libros de crítica literaria y cultural avalan tu carrera, amas lo que haces, pero en adelante vas a privilegiar tu creación, contar tus historias, el alma te lo pide, ¿no es así?

El libro que obtuvo el primer puesto
en la categoría Mejor Antología Colectiva
en los International Latino Book 
Awards 2020
Soy el tipo de persona que necesita hacer varias cosas a la vez. Si te acercaras a mi escritorio en este momento verías a un costado una ruma de libros que necesito para un trabajo pendiente. Al otro lado, tengo unos cuantos más para terminar la introducción de un volumen crítico. Escribo a mano las ideas que se me ocurren para el próximo cuento y sigo, sigo escribiendo en la computadora, lo que podría ser mi nuevo libro de creación. Sí, Elga, tú lo has dicho mejor que yo. Siento que el cuerpo me lo pide. Que ya no puedo dejar a un lado mi creación. Y estoy feliz haciéndolo, corrigiendo mis oraciones, inventando esta situación, o borrando esto y aquello para terminar con un producto más pulido, mejor.  

Sé que te apasiona enseñar, y piensas que no podrías desempeñar otra actividad distinta, ¿qué es lo que aporta impartir clase y el contacto con tus alumnos?

La escritura es muy solitaria. Tú lo sabes. Y si bien me encanta pasar horas y horas tratando de producir algo, enseñar, estar con los estudiantes, discutir nuestras inquietudes, me llena de vida. Te puedo decir con toda honestidad que en el salón de clases me siento como si estuviera en casa. Hay gente que adopta una actitud distinta a la hora de enseñar. Yo sigo siendo el mismo. Me equivoco, meto la pata. Digo alguna tontería. Los hago reír. Comparto cosas personales con mis estudiantes, de mi vida, de mi familia, de mis propios miedos e inseguridades con la escritura. Yo creo que sólo así, mostrándote totalmente humano, siendo tú, puedes llegar al corazón de los estudiantes universitarios. Sobre todo ahora que podrían estar viendo una serie de Netflix, escuchando un podcast, viendo una película, entretenidos con un videojuego, mandándose un mensaje de texto. Mi labor es mostrarles que la literatura puede ser maravillosa, que estudiar mi cultura tiene un valor único, que aunque el mundo sea un caos de injusticia, discriminación, desigualdad y violencia, hay que hacer todo lo posible por que sea un poco mejor.

¿Qué has sacado en limpio o de lección al alzarte con dos premios International  Latino Book?  ¿Tuviste algún pálpito mientras los escribías?

Hay que dar lo mejor de uno en todo momento. Uno no escribe pensando que va a ganar un premio. No lo creo. Pero sí debes escribir, o me lo digo a mí mismo, con alma, corazón y vida. Pienso en ese famoso vals nuestro, pero sobre todo en que escribir por escribir no tiene ningún sentido. Hay que ponerle mucho esfuerzo a la escritura. Tratar de contar algo que sólo tú podrías contar. Porque en el momento en que publicas algo, ese texto deja de ser tuyo y se va por ahí a conquistar a otras y otros.

¿Es verdad que te gusta cantar, que lo haces todo el tiempo, y no puedes evitar lanzarte con alguna canción en las reuniones familiares? ¿Por qué prefieres los boleros y rancheras?

El destacado escritor con la autora de la entrevista 

Me gusta cantar, sí. Yo siempre digo que en un mundo ideal me hubiera gustado ser cantante. Pero soy asmático. Y ya podrás imaginar lo que eso significa. No siempre tengo los pulmones para poder cantar. No sólo me gustan los boleros y las rancheras, también los tangos, las cumbias, los valses. Creo que con la música me pasa lo mismo que con la escritura. En las letras de esas canciones me hallo, me encuentro. En esas declaraciones de amor hiperbólicas, tan típicas de los latinoamericanos, en el sentimiento trágico de los boleros, en el dramatismo de un tango. Para mí son lo máximo. Y mi debilidad son los valses peruanos. Los escuché mucho de niño en casa de mis abuelos y siempre me acompañan, con su tonadita pegajosa. Y los huaynos, los festejos que ahora le enseño a mi hija de cinco años. Cantarlos, supongo, es un modo de volver a casa.

Tengo entendido que te encanta cocinar.  Dicen que te salen muy bien los platos criollos peruanos y has aprendido mucho de gastronomía española porque estás casado con una valenciana, ¿qué es lo que te pide la familia o los amigos cuando te ven en la cocina? ¿Cuáles son tus platos estrella?

¡Qué bien enterada estás! Me encanta cocinar. No me pidas que barra ni que trapee ni que quite el polvo de la casa porque te inventaré cualquier excusa para no hacerlo. Pero cocinar me divierte, tanto como cantar diría yo. De mi suegra aprendí a hacer muchos platos españoles que he incorporado a la carta familiar, pero más preparo cebiches, tiraditos, causas limeñas. De vez en cuando un lomo saltado, una carapulcra. Hasta hago tamales envueltos en hojas de plátano y humitas. Empanadas de carne, de pollo. Y papas rellenas, papas a la huancaína, un buen seco. ¿Qué quieres que te prepare?

Has dicho que tu filosofía es hacer el bien y que sabes distinguir la mala vibra de la gente y los grupos humanos, ¿abunda esa energía tóxica en el medio literario?

Yo creo que en todas partes uno puede sentir eso que dices, energía negativa, tóxica. Pero no hay que dejar que eso te afecte. En el medio literario también existe esto, pero es tonto. ¿De qué te sirve compararte con esta persona o esta otra, pensar que tú mereces más que él o ella? Lo mejor es seguir trabajando, como hormiguita, haciendo lo tuyo, apostar por tu propia literatura. A veces, en el camino uno encuentra a un grupo de interlocutores, amigos, compañeros de oficio con los que compartes un poco de creación y de vida. Eso es muy bonito y hay que cuidarlo. Pero si sientes que esta persona a tu lado, un escritor, un compañero de trabajo, no te valora, simplemente mira para otro lado. Invéntate otra ruta. Y no te amargues.

Si quieren saber más 
del autor o su obra 
pueden pinchar
los siguientes
enlaces: 

https://www.casadellibro.com/libros-ebooks/oswaldo-estrada/141100






sábado, 19 de septiembre de 2020

Rossana Arellano Guirao: «Necesito ser libre en cuerpo y alma»


Rossana Arellano Guirao es una mujer resiliente al completo. Lo demuestra en su actitud hacia a la vida en todas sus facetas. Ha sabido aprender a reinventarse a partir del dolor de la pérdida una y otra vez, y sus escritos hablan de eso, de su libertad para sentir y la empatía que puede albergar un alma a la hora de compartir. 

Llevas en tu ADN la escritura, un legado genético aportado no solo por tu lado paterno sino también por el materno, ¿descubriste este tu talento nato de un modo espontáneo o se te condujo adrede a esta actividad?

Desde muy niña sentía necesidad de crear, inventar algo hecho por mí, que tuviese un sello propio; en eso mis padres contribuyeron en gran medida. Se trataba solo de un desafío personal, al ser la cuarta de cinco hermanos, pero considero que al inicio era una suerte de competencia.

Sé que tu madre fue una buena contadora de historias, y que te animaba a culminar los cuentos que ella inventaba, ¿crees que esa dinámica te ayudo a desarrollar tu creatividad?

Absolutamente, toda vez que una permanecía muy atenta, dado que ella podía contar el mismo cuento en más de diez versiones y la historia narrada no quedaba así, sin más. Por ejemplo los típicos cuentos clásicos, como El Soldadito de Plomo de Hans Christian Andersen, tenía tantas versiones y debíamos (con mis hermanos) incluir diálogos divertidos, sin perder el hilo del cuento. Esto fue en la primera infancia, luego mis padres se separaron, quedando la familia desperdigada, Sur, Centro y Norte del país. Quedé bajo el cuidado de mi padre, comencé a inventar cuentos y canciones para mi hermano menor. De ese modo logré sobrevivir a tanta tristeza.

Durante una actividad en un colegio de Iquique
A la hora de optar por una carrera universitaria, lo tuviste claro, por eso eres diplomada en Literatura Infantil y Juvenil por la Pontificia Universidad Católica de Chile, ¿te sientes más a gusto escribiendo para niños y jóvenes?

No, no tuvo nada que ver, quería estudiar alguna carrera relacionada con Biología,  definitivamente, para ayudar al prójimo, el puntaje no fue suficiente y dije, estudiaré   Asistencia Social. Mi madre se opuso, ella quería Odontología.  Terminé en pleno norte, una sureña de 17 años, más sola que nunca.  Extrañaba a mi padre. Estudié un par de años Pedagogía en Biología y Cs., en la Universidad de Chile. Sin embargo, una vez más, mi vida dio un giro. Durante una vacación de invierno, decidí que no regresaría. Me quedé trabajando en una empresa familiar. Nunca dejé de escribir, un relato, un poema, una frase o idea. El horario era largo y siempre hice horas extras. Los primeros años no abandonaba la idea de volver a estudiar. Cuando pude hacerlo, cedí mi lugar a mi hermano menor. (Creí que esto ya no dolía más)

En cuanto al Diplomado en Literatura Infantil y Juvenil, esto fue un atreverme, luego de tantos años.  Quise mejorar mis escritos, actualizarme, aprender acerca de cómo y qué están leyendo los jóvenes. Con los niños he trabajado desde siempre, y la mediación lectora fluye sin complicaciones. Con jóvenes que carecen de interés por la lectura obligada, tenía que partir de cero. Hay grupos a los que les gusta el Rap, a otros los comics; jovencitas a las que les agrada lo romántico,  y otras a las que les fascina el género del terror, etc.

Es importante para ellos que se les respete, conociendo sus gustos y preferencias, tomando conocimiento, en particular leyendo todo lo que podamos de lo actual. Hay que refrescar la memoria y releer lo clásico, dialogar y mostrar lo que a ellos les gusta. No está tan alejado de la historia universal, incluso con aquellos juegos en los que pueden pasar tardes enteras.

Al comienzo, durante mis visitas a colegios, hogares de menores, hospitales, me causaba curiosidad que algunos jóvenes se acercaran para oír un cuento o participar en las actividades que realizo. Me he dado cuenta que la carencia afectiva es tan grande, los chicos solo buscan afecto, una mano amiga, un par de oídos que atienda, una boca que guarde silencio y una persona que si promete algo, lo cumpla. (Mi labor con los jóvenes, en exclusiva, con novela, sigue pendiente).

Has trabajado muy duro por inculcar la lectura en esos sectores,  ¿con qué obstáculos te has encontrado en ese camino?

La autora interactuando con niños de un colegio público

Mi labor es absolutamente altruista, de modo que no he tenido problemas, yo programo y elijo dónde ir, obviamente, si alguien solicita mi presencia en escuelas públicas o subvencionadas, no me he negado. Lo que me hace sonreír es cuando los mismos chicos, me cuentan a modo de confidencia, "sabe tía, el año pasado o hace unos meses, nos visitó el escritor /a, ese que sale a cada rato en la TV o  los diarios y no le entendíamos nada. Solo hablaba de sí mismo /a, etc. (Debo confesar que cuando me despido, sin importar sean 50, 80, 100, 200 o más, cada uno recibe una atención, los que participan más activamente, reciben un extra, libros, libros y más libros, de los míos y también de otros autores)  El obstáculo no son los niños, tampoco los jóvenes, sino que el sistema, la dirección de los organismos públicos. El riesgo que se corre al visitar sectores altamente vulnerables. El abrazo de despedida o ese que surge espontáneo, hace que regreses una y otra vez.

Eres narradora, cuentacuentos, promotora cultural e incluso agente literario, sin embargo vibras con intensidad con la poesía, ¿qué razones te conducen a elegirla siempre como tu medio de expresión?

Narradora, cuentacuentos, poeta, continúo siéndolo, sin embargo, he dejado de lado otras actividades. El humano adulto  camina con un garrote,  va siempre al acecho, no cree en la bondad, siempre termina dañando todo lo bueno que haces y das con amor; ese amor universal que es tan puro. Es entonces que me alejo y dejo salir ese dolor.

La escritura siempre será refugio. La poesía es el canto del alma, ella es quien me hace libre. Es el timón de mi existencia, a través de ella se logra armonía. Puede utilizar un lenguaje tan breve y maravilloso como el Haiku; alcanzar ritmos, música y  tonalidades; hacer fusión entre lo interno y lo externo; elevarse y crecer en prosa poética, y  seguir avanzando y llegar al relato, etc.

Tengo pendientes varios libros, cuentos, novelas, ensayos. Tal vez me falta atreverme, dar ese salto épico y sobrevivir.

Quiero aclarar que en los medios sociales solo publico poesía, cuando compartí cuentos, fragmentos de... tuve pésimas experiencias.

Tu primer libro Abróchame el alma aparece recién en 2009, luego de intensa actividad literaria, ¿por qué demoraste en publicar?

Las labores que realiza la poeta son altruistas

No tenía intención de publicar, cuando me lo planteaban encontraba que debía revisar, minuciosamente, lo que sería adecuado. Abróchame el Alma, no lo decidí yo, fue una  hermosa sorpresa regalo de una amiga de España. Un día llega a mi domicilio un paquete y al abrirlo: guardé silencio y agradecí.

Después la vida me presentó a Ingrid Odgers de Editorial Orlando, ella valora mis escritos y no ha soltado mi mano.  Constantemente me impulsa a continuar creando,

¿Cuánto ha cambiado Rossana Arellano  en su expresión poética desde  Abróchame el alma, su opera prima, hasta Pequeña muerte?

Ha madurado, sin embargo no deja de ser fiel a su esencia de sentirse libre, la poesía es la única capaz de rasgar el velo de la razón, así se logra manifestar alegrías y tristezas, expandirlas como un manifiesto hasta hallar el hilo de cordura nuevamente. Entre Abróchame el alma hasta Pequeña muerte existe largo proceso de estudio y aceptación a los cambios. En el primero no existe trabajo de edición, sin embargo, en Pequeña muerte, hubo selección de poemas,  sabiduría en el sentido de incluso cambiar el nombre al poemario, así como también dar un giro a algunos poemas, para dar un sentido de unidad a la obra. 

Pequeña muerte, el poemario que acabas de publicar, posee un contenido personal e íntimo respecto a la muerte. Dedicaste a su escritura 28 años, ¿qué sentiste durante su redacción y cuando lo culminaste? ¿Consideras que es un libro cuya lectura puede resultar terapéutica?

En compañía de unos jóvenes lectores

Pequeña muerte, nace hace 28 años, luego de la pérdida de mi hijo "D", con un contenido muy personal, luego tras el fallecimiento de familiares, amigos, incluí poemas que nacían para ellos, sin embargo, no es hasta hace 3 años, tras la muerte de mi padre y  luego hace casi  dos años el de una hermana, que me decidí a recopilar, depurar, seleccionar. Sacar ese dolor aplastante, ventilar tanta tristeza, asimilar lo que he sabido desde siempre, vida-muerte-vida. Mi espíritu es fuerte y en su libre albedrío se aferra a su temperamento, de tal modo que el lector se  encontrará  con metáforas de toque sensual, místicos, fatalistas y mucho más. En mi caso podría aseverar que sí. En cuanto al futuro lector, quisiera que mis palabras mermaran más de un dolor.

Has declarado que la muerte puede contribuir a elevar nuestra espiritualidad, ¿piensas que si le damos una oportunidad de verla con ojos amables podríamos convertirnos en seres más presentes y empáticos?

Pienso que no debemos considerarla como algo que se ha de ocultar,  cada vez que mencionamos la palabra muerte, las personas se asustan, rehúyen, como si se tratase de algo que a ellos no les va a ocurrir. Cuando aceptamos que la muerte nos pisa los talones, se sienta a la mesa con nosotros, ella está siempre presente, es importante reconocerla. Apreciar entonces, cada día de vida,  vivir como si pudiese ser el último de tus días, nos invita a ser mejores personas.

La imagen que se ve en tu portada, según entiendo, pertenece a un artista que ya antes colaboró contigo en otro libro, ¿qué me puedes contar de él y de este trabajo en particular?

Patricio Bruna Poblete, es un artista visual, pintor, con estudios en la Escuela de Bellas Artes. Sus obras son muy cotizadas. Ha expuesto tanto en Chile como en el extranjero. Es miembro fundador del Centro de Investigaciones Poéticas Casa Azul de la ciudad de Valparaíso.

Existe una conexión magnética y psíquica, algunas de sus obras como esta en particular, me permiten percibir lo más sagrado e íntimo de un artista: oscuridad, luz, deseo de poseer,  fuego pasional, la mente que muestra sus horas más negras, un alfabeto sagrado  cuya simbología posee conocimiento.  La obra se llama Pequeña muerte. He allí el giro apropiado y selección de poemas.

Tú que trabajas en el fomento de la lectura, dirigiendo tus esfuerzos en interesar a los jóvenes en esta actividad, ¿qué nos puedes compartir de cuando les presentas un libro de poemas y das lectura a alguno en voz alta? ¿Prestan atención? ¿Les interesa?

La poeta disfruta de sus actividades 

Mi trabajo ha sido mayoritariamente con niños de hasta 12  años. Los jóvenes de 13, 14  y 15 años, con los que he trabajado, conocen poemas de memoria, sin embargo  no se interesan mucho por la poesía. Son muy críticos, consideran que un escritor/a, debe conocer a la gran mayoría de los autores y poseer gran conocimiento de sus obras, siempre encuentras al menos un par que escribe. No es fácil para ellos, sus compañeros se burlan,  sin embargo, si  invitas a todo el curso a crear sus poemas, relatos, o de forma libre expresar,  todo cambia. Ser un buen  mediador de la lectura, involucra que debes oír primero, conocer sus intereses. Es entonces que atienden y respetan. Si las instrucciones son claras, se interesan cuando distribuyes el trabajo. Unos dibujan y otros realizan manualidades. Lo que más les apasiona es fotografiar y grabar pequeños videos con los compañeros/as  que, libremente, aceptan exponer sus creaciones. Les encanta actuar y mi exigencia es respeto y colaboración para todos.

Sé que te apasiona el arte, y disfrutas con la escultura, la pintura y la fotografía. Sin embargo  confiesas que no  eres muy dada a seguir la pauta de los maestros cuando adoptas el papel de alumna, ¿eso demuestra de tu rebeldía interna o simplemente habla de que necesitas ser libre a la hora de crear?

Respeto lo que me quieren enseñar, sin aprendizaje no hay avance.  Mi espíritu tiene hambre de conocimientos. Siempre estoy buscando algo nuevo que me dé respuestas. Mi mente puede ser adiestrada y agradece, sin embargo, necesito ser  libre en cuerpo y alma.

Si quieren saber más sobre la autora o su obra
pueden pinchar los siguientes enlaces:
https://es.wikipedia.org/wiki/Rossana_Arellano
https://twitter.com/rossanaare?lang=es
https://www.facebook.com/rossana.arellano




 

 


miércoles, 2 de septiembre de 2020

Esther Sonder: «A veces soy tormenta en marejada y otra agua que fluye bendecida»





No tenía intención alguna de convertirse en escritora, pero el deseo de que su hija Chloe supiese por ‘voz propia’ quién había sido su madre, si no superaba una inminente y delicada operación quirúrgica, la obligó a dejar un manuscrito muy a su estilo como testimonio de su ser y su paso por esta existencia. Esa poderosa razón llevó a Esther Sonder a escribir y hallar su sitio en el mundo literario. 
Hoy la autora  nos cuenta sobre Analepsia, su segunda obra, escrita en pleno confinamiento. 

Tu vida está ligada a la literatura desde que tienes uso de razón, sin embargo la decisión que te condujo a escribir y publicar tu primera novela fue la inminencia de una intervención quirúrgica y la incertidumbre de no saber si saldrías con vida de ella. Te preocupaba que Chloe, tu hija, creciera sin saber quién había sido su madre y su historia personal. Cuéntame.

Sí, así fue, de algún modo traté de escribir una novela en la que los valores estuviesen muy presentes por sí le faltase algún día Chloe pudiese sentirme cerca a través de sus páginas. Más que mi historia personal Autopsia de una bruja, es una autopsia emocional en la que a través de la historia de Gema traslado mi forma de ver el mundo e intento hacerle llegar mi amor por ella.

Nunca consideró la posibilidad de
convertirse en escritora
El amor y el miedo conspiraron para obligarte a aceptar la escritura en tu vida, y a partir de este hecho, no te has alejado de ella, ¿crees que si no hubiese sido por eso episodio crucial, quizá nunca te habrías convertido en escritora? ¿O considerabas esa posibilidad en un futuro lejano?

A lo largo de mi vida he escrito para desahogarme porque siempre he sentido estar aquí de paso y conservar unos valores en decadencia en nuestro tiempo pero jamás tuve la necesidad de compartirlo con el mundo. No encontraba sentido a mi existencia hasta que fui madre y entonces la “causalidad” me llevó a publicar, la verdad nunca consideré ser escritora.

Autopsia de una bruja, tu opera prima, ¿qué tanto tiene que ver con su autora y su modo de entender la vida? ¿Has dejado mucho de ti en la obra o no?

Mucho más de lo que nadie pueda imaginar, en ella canalicé todas las emociones que llevaba guardando durante años.

Has tomado muy en serio el tema del miedo en tus obras, y lo presentas en toda su complejidad y formas, sin embargo te abstienes de formular juicios, ¿son muchos tus miedos? ¿De qué manera les haces frente?

¡Uy, buena pregunta! Siempre he sido una persona muy temerosa supongo que por un tema educacional. Pero después de mucho trabajo interno desarrollé mi propia técnica para salirme del plano, observarlos desde otra perspectiva y de alguna forma integrarlos y aprender de ellos.

Refieres que eres muy dada a exponer temas considerados tabú en tus novelas, aunque también has manifestado que son muy comunes en el universo femenino, ¿cómo entendemos esto? ¿Solo tabú, quizá, para la sociedad machista?

Se puede decir que sí, en mis novelas se normalizan situaciones de las que aun a día de hoy, en pleno siglo veintiuno no se habla con naturalidad. Me parece importante dejar de esconder vivencias por miedo a incomodar, pues además son estas mismas experiencias las que hacen que mis lectores se sientan identificados con ellas.

Su carta de presentación literaria
Casi en plena cuarentena española lanzaste Analepsis, tu segunda novela, una historia de amor que se gesta y desarrolla en estos tiempos de la denominada nueva normalidad. ¿Hubo algún hecho o emoción preciso que te impulsó a crear esta historia en un escenario tan actual?

Sinceramente tengo una mente muy virginiana y tenía metida en la cabeza que la próxima novela sería la segunda parte de Autopsia de una bruja, ya que además la tenía totalmente estructurada. Pero la insistencia de mi amiga, la astróloga Mª Carmen Ridaura, me impulsó a escribir Analepsis y quise adaptarme a lo que estamos viviendo en este momento. Aunque Elga, he de decirte, que es más de desamor que de amor en sí. Creo que esta obra desmitifica el ideal del matrimonio.

¿Por qué el título Analepsis? Explica el significado y los alcances de esta palabra con la cual no estamos muy familiarizados, aunque sí con alguno de sus sinónimos.

La analepsis es una anacronía muy utilizada en cine y literatura para narrar hechos de forma retrospectiva. Lo que comúnmente se conoce como flashback. Respecto a por qué da título a la novela no podría contarlo sin hacer spoilers.

¿Es verdad que la escribiste en tiempo récord? ¿Fue algo adrede o simplemente ocurrió?

Ha sido algo surrealista, la escribí en doce días, pero doce días encerrada en el despacho sin poder dejar de transcribir lo que venía a mi mente. A veces me pregunto, si fue la necesidad de salir del confinamiento que me hizo sacarlo todo de golpe, o si esa historia de alguna forma ya estaba escrita y tan solo fui el canal que la volcó en el ordenador.

Chloe es la niña que aparece en la portada de tu libro, ¿hubo alguna razón, en particular,  para que eligieras su imagen entre otras propuestas?

Durante la firma de ejemplares de su primera novela 
Bueno, hay una escena en la novela en la que sale esa imagen y quién mejor que mi propia hija para darle forma, siempre conservando su privacidad pues no me gusta mostrarla ya que solo tiene cinco años.

Tanto el mundo espiritual como el esotérico, se hallan muy presentes en tus obras, ¿tienen algo que ver con tus creencias personales o son tan solo recursos para enriquecer tus historias, ¿qué me puedes contar al respecto?

Sí, el mundo espiritual y  el esotérico forman parte de mi vida desde que tengo uso de razón, de modo que no puedo eludirlos en mis obras, al fin y al cabo, entran dentro de los temas tabú que ambas novelas normalizan. Aunque siempre me gusta hacerlo desde una perspectiva escéptica y alejada de frikismos.

Sé que tu estación del año es el otoño y que tu día perfecto es ese atiborrado de nubes, ¿tal vez describe tu mundo interno? ¿Que en ti conviven la alegría y la tristeza moderadas? ¿En perfecto equilibrio?

Absolutamente, a veces soy tormenta en marejada y otra agua que fluye bendecida…, como la vida misma.

Si desean saber más de la autora y su obra
pueden  pinchar
los siguientes enlaces:
https://www.facebook.com/esthersonder7/
https://www.letrame.com/autores/esthersonder/
https://www.instagram.com/esther_sonder/




jueves, 16 de julio de 2020

Lola Torres Bañuls:«La poesía es un lugar insólito y a veces poco hospitalario»



La poesía para Lola Torres Bañuls  tiene muchas funciones, pese a que ignora para qué sirve en realidad. Así lo ha manifestado con absoluta convicción. Sin embargo también admite que le ha servido, en muchas ocasiones, para expresarse con libertad, compartir con otros escritores y buscarse a sí misma.
La poeta inició su ruta poética en la madurez, y ni bien se puso a escribir a conciencia las oportunidades para mostrar sus trabajos se le fueron abriendo, y con ellas las publicaciones de sus libros y, por supuesto, los premios a la calidad de su poesía.  
Su nuevo poemario lleva por título Tarde (Ars poética), el cual nace de la experiencia emocional que dejó tras de sí la pérdida de un amigo. 

La poesía ha estado muy presente a lo largo de tu vida, sin embargo fue recién en la madurez en que le das ese lugar y tiempo que merecía. ¿Esa atención ocurrió sin darte cuenta o lo dispusiste adrede?

Me parece que fue de manera involuntaria después de un tiempo de enfermedad. Quise leer poesía a diario como una forma de dedicarme a algo que me llamaba como un impulso. Podría haber optado por cualquier otra cosa, pero la poesía siempre me ha llamado

Está claro que naciste con condiciones para escribir poesía, pero ¿cómo fuiste creciendo como poeta? ¿Pasaste por un algún taller de escritura o fuiste autodidacta?

Su primer libro de poemas 
En principio me incorporé a un taller con la finalidad de encontrar lecturas nuevas. Pero este primer taller no me aportó ningún crecimiento en cuanto a lo poético. Afortunadamente, luego me apunté a otro taller en línea en la Escuela de Escritores de Madrid y encontré ese lugar que buscaba. Julio Espinosa Guerra impartía dichos talleres de poesía. Gracias a Julio encontré realmente la Gran poesía. Julio Espinosa Guerra es muy buen profesor y poeta. A través de sus clases descubrí grandes autores: Huidobro, Rául Zurita, Chantal Maillard, Olvido García Valdés y tantos otros. Y con Julio empecé a escribir cada vez más y de forma más consciente.  Luego el camino de la lectura se fue abriendo nuevos autores.

Demoraste en publicar, pero cuando se dio la ocasión lo hiciste de la mano de una editorial extranjera, ¿cómo se te presentó la oportunidad de dar a conocer Letras sobre tu cuerpo (Ediciones del Plenilunio, 2007)?

Fue a través de un gran amigo Miguel Castro que conocí dicha editorial. Presenté mi libro a la editorial y me aceptaron el manuscrito.

¿En esa primera obra incluiste  algún poema de tu adolescencia o juventud? ¿De qué manera organizaste esa publicación?

No, no incluí ninguno. Esos poemas de juventud están guardados y escondidos. Los poemas de Letras sobre tu cuerpo, nacieron antes de los talleres y quedaron apartados mucho tiempo. Luego los retomé y los revisé. Hice una poda importante en los mismos y los mandé a la editorial.

En adelante la suerte estuvo a tu favor, pues tu segundo libro Crónica diaria, lo editó Vitruvio en 2010, mientras que tu tercer (Norte) Cercanías  y  cuarto poemario  (Un pez en agua turbia) salieron a la luz luego de ganar  un par de certámenes literarios, ¿cómo viviste estas experiencias?

Obra que ganó el Latino Book Award
El primero fue una sorpresa pues para mí era casi impensable ganar un premio. Pero aún así lo mandé y gané. Fue una explosión de alegría y también me sirvió para afianzarme en la escritura. Escribir y que te premien fue una grata sorpresa. En el caso de Un pez en agua turbia  fue una alegría también. Son libros que escribí y revisé mucho. La poesía es un camino y los premios me indicaban que el camino estaba lleno de espinas pero no andaba el rumbo equivocado. En los dos casos los gané por unanimidad del jurado.  En el premio de María de Villar fue una gran experiencia formar parte del jurado para el premio del año siguiente.

Tiempo después recibes otro galardón por un libro de poesía para niños (Quiero ser poeta, Editorial Letra Roja) por parte del Latino Book Award, ¿en qué circunstancias te convocan a participar en este proyecto y qué significó para ti obtener este reconocimiento en dicha categoría?

Esta experiencia fue muy bonita. El proyecto nació desde un grupo de amigos. Miguel Castro era el impulsor del proyecto como editor.  Nos pidió escribir un libro que sirviera para los niños. Nos pusimos a la obra enseguida y por Internet. Cada uno de los colaboradores vivíamos en un lugar del mundo (Orlando, México, Alemania, Murcia y Valencia). Surgió la idea de escribir un libro (taller de poesía) y así lo elaboramos.
 
Has declarado que no se sabe muy bien para qué sirve la poesía, sin embargo, a continuación te contradices y afirmas que sirve. ¿En qué situaciones la poesía te ha sido de utilidad? O, en otras palabras, ¿en qué te ha ayudado?

Uno de sus exitosos poemarios
Si, es contradictorio. En lo personal me sirve como un lugar de encuentro con otros autores en la lectura. Es extraño, pues al escribir uno se encuentra también a sí mismo. Me sirve de escapatoria. Pero también me sirve para expresar lo que de otra manera no podría decir. Me sirve como refugio tanto en la lectura como en la escritura.  La poesía es un lugar insólito y a veces poco hospitalario.

Sigues la filosofía de tu madre.  Su recomendación de "Vivir sin hacer daño a nadie" la has interiorizado y prácticas. Si esto es así, ¿cómo respondes cuando alguien te lastima a propósito? ¿Eres de poner la otra mejilla?

Intento vivir sin dañar a nadie, aunque a veces sin percibirlo puedas hacer daño. Pero voluntariamente intento no hacerlo. Procuro no meterme en problemas y en discusiones innecesarias.  Si intentan dañarme me defiendo, a veces ignorando, otras expresando mi malestar. En general, no suelo tener ocasiones para defenderme. Y eso es lo mejor. 

Tarde (Ars poética), tu reciente poemario, surge a raíz de la muerte de tu amigo, ¿cómo hiciste para poner en palabras una vivencia de pérdida tan intensa y devastadora?


Primero me alejé del dolor, aunque persiste en el fondo. Y de ese hueco  surgen los poemas. De los rescoldos de la pérdida. No de una pérdida sino de la devastación de los que se van. 

¿Crees que Tarde  es susceptible de tener otras lecturas o interpretaciones?  Como por ejemplo cuando se experimenta vacío existencial o temporadas de tristeza, tan presentes en la época que nos toca.

Sí, creo que es posible otras lecturas. Allí está la riqueza de la poesía;  su apertura. Estamos en una época convulsa y difícil. De grandes aglomeraciones y al mismo tiempo de soledad profunda.  

¿Ese Tarde del título de tu libro a qué alude con exactitud?
En un principio evoca el haber hecho tarde para expresar lo que uno debería de expresar en vida. Luego cuando la persona no está piensas “le podría haber dicho esto y lo otro". Cuánto siento no estar más cerca, etc.  Pero ya es tarde.

¿Hay algo que para ti sea Tarde ahora?

En principio te había respondido: No, ahora no. Todo está bien. Pero en realidad siempre es tarde.  Y hay alguna cosa que nos engancha a la melancolía. Y estos momentos de la pandemia son tristes.

Si quieren saber más de la poeta y su obra
pueden pinchar los siguientes
enlaces:
http://polinya621.blogspot.com/
https://bibliopolinya.wordpress.com/llibres/dautors-locals/dolores-torres-banuls/
https://www.arspoetica.es/autor/lola-torres-banuls/