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viernes, 14 de julio de 2017

Silvana Velasco San Martín: “Creo que se puede hablar de manera culta sin ser rebuscado”

No las tenía todas consigo, pero su carácter ‘bravo’  la condujo a no seguir las pautas familiares, hacerle frente a la pobreza y salir indemne de un barrio conflictivo.  Esta es parte de la historia de Silvana Velasco San Martín, una periodista y escritora, que tras una década de intenso trabajo creativo y de corrección, acaba de publicar su libro Escritos para ti…relatos íntimos, un conjunto de cuentos erótico-románticos sobre las fantasías o experiencias que “muchos vivimos pero que difícilmente revelaremos”, enfatiza la autora.  
Provienes de un hogar humilde ubicado en una zona complicada, y creciste y educaste en el seno de una familia patriarcal y machista, pero desde pequeña deseaste salir de ese lugar y ser otra persona. Destacaste por tu rebeldía, ambiciones y capacidad de lucha, Silvana.
Una mujer que peleó por sus sueños y los consiguió 
Sí, siempre he sido luchadora, nunca me conformé con la realidad que me rodeaba, anhelaba más y aunque las privaciones muchas veces primaron en mi juventud, sabía que en algún momento prosperaría y dejaría atrás todas las limitaciones en mi vida. Siempre tuve tres metas: superar mi pobreza, convertirme en profesional y trabajar y vivir independiente, y lo he logrado. Me ha costado muchas lágrimas y caídas, pero han valido la alegría de vivir. Yo tenía doce años cuando el conflicto interno de Sendero Luminoso y el MRTA asoló nuestro país, y ni aún ese miedo me hizo claudicar en mis metas y sueños. La vida no es fácil, pero es hermosa.  La vida es un instante que no se repite,  por eso  la amo y valoro muchísimo.
Fuiste una niña que se salió del modelo femenino imperante en su hogar, imagino los dolores de cabeza que le diste a tus padres, ¿te riñeron o recibiste castigos por no ceñirte a lo establecido?
Mi mamá varias veces me ha dado buenas ‘tandas’ por desobediente, rebelde o ‘contestona’. Nunca acepté todo con facilidad porque veía un padre muy machista con sus hijas y un marido castrador con su esposa. Una forma de decirle que ese estilo estaba lejos de ser  bueno o justo era rebelándome, peleando, discutiendo y cuestionando su sistema de creencia u órdenes.  No por maldad. Deseaba  que mi madre comprendiera que debía abrir los ojos.  No tuve mucho éxito.  Así que un día dejé de protestar,  y empecé a pensar en mí y en cómo salir adelante, convirtiendo todos esos aspectos negativos en positivos. Al crecer y hacerme mayor de edad decidí irme de casa. Me tomó varios años dar el paso final. A los treinta años fue posible. Para algunas personas quizá era ‘muy vieja’,  pero logré hacerlo.  Me costó salir antes porque soy muy pegada a mi mamá, pero si quería paz y tener mi propio espacio grande o chico, tenía que emanciparme
Tiene otras metas por cumplir, y una de ellas es convertirse en psicóloga 
Se dan casos aislados de gente que se cría y crece en un entorno peligroso sin dejarse arrastrar por el vicio y la delincuencia, o por lo menos sin salir con serias cicatrices en el  alma, ¿de qué manera te protegiste para no terminar como tantos niños o jóvenes? ¿De qué herramientas o sueños echaste mano?
En realidad siempre tuve claro que no me sentía parte del barrio en el que vivía. Siempre me mantuve al margen de los acontecimientos que daban en la zona. Mientras fui niña o hasta los doce años, salía a jugar, pero al ir creciendo y concluir la etapa escolar, decidí que ese no era un ambiente adecuado ni positivo para mí.  Yo quería más, siempre quiero más (risas), soñaba con surgir, vivir mejor. En el barrio donde crecí era común la venta de drogas, y me aterraba la sola idea de probarlas. Debo decir que tengo una madre muy amorosa,  que siempre estuvo cerca, y hasta hoy se encuentra  a mi  lado cuidándome y protegiéndome de peligros diversos. Siempre he sido muy comunicativa, por eso mantuve una estrecha relación con mi madre.  Le contaba todo y ella me aconsejaba. Somos muy unidas.  Es mi confidente.  Mi gran amor.   Ese sentimiento sumado la unión familiar  fueron los mejores escudos para evitar caer en  las drogas o en la delincuencia. Asimismo mis hermanas y yo  nos queremos mucho y  toda la vida nos hemos protegido mutuamente.
No ser la primogénita ni tampoco la menor, ¿de qué manera ha marcado tu vida?  ¿Cómo es eso de la hermana ‘sándwich’?
La ONG que fundó por vocación de servicio
Ubicarte en medio te libera de la etiqueta de ‘ser la mejor porque eres la hermana mayor’ o ‘reencarnar la perfección para el resto’. Mi condición es más relajada, más informal. No tengo necesariamente que cumplir el papel  de ‘ejemplo de nadie’,  y eso me da la libertad de vivir sin cargas, de ser como quiero en realidad. Existe mucho prejuicio positivo con la hermana mayor: ella es la mejor que los demás hermanos, la que cuida, la que marca la pauta, y realmente no siempre es así.  Sé de casos que los hijos menores son muchas veces más maduros que los mayores y  los que sacan adelante a su familia. En mi experiencia todas hemos aportado de una u otra manera. Por ejemplo,   mi hermana mayor es una mujer muy buena, tan o más luchadora que yo.  Tenemos mucho en común aunque también somos distintas. Como debe ser, porque cada hermano es diferente y valioso en su estilo.
Divides tu manera de ser en dos mitades: Silvana linda y Silvana brava, ¿actúan siempre de modo independiente  o  se combinan en algún momento o circunstancia?  ¿En qué te han ayudado dichas ‘personalidades’ o la unión de ambas?
El colegio que se beneficia de su proyecto social 
La verdad es que las dos forman un equipo fantástico (risas). Siempre estoy en modo ‘Silvana linda’. Los años y las experiencias me han enseñado a no perder los papeles por cualquier motivo, a que no todo me afecte, a que no todo me irrite en forma superlativa. Una gran amiga y colega bausatina siempre me decía “Silvana, que te joda el que puede no el que quiere”.  He ahí la clave de la serenidad y la estabilidad: que no hay que otorgarle poder a cualquiera para que nos mortifique. Sin embargo, en el caso de injusticias o abusos me es imposible no involucrarme, antes lo hacía airadamente, hoy utilizo mis herramientas espirituales para mantener la ecuanimidad y que no me domine la ira. Siempre seré brava, pero he aprendido a distinguir claramente en qué momentos serlo o no.
Por convicción resolviste mantener tu soltería, imagino el revuelo que se desató en tu entorno, ¿A qué sector de los tuyos le costó asumir tu decisión? ¿A tu familia o amigos?
Con los niños del colegio Ángeles de San Pedro 
En este país (Perú) como en muchos, supongo, siempre critican todo: “¿Por qué te casas?” “¿Por qué no  te casas?” Si quieres tener hijos luego de casarte: “¿Por qué no es esperas un tiempo más?” O si tienes hijos  siendo soltera… En fin, si eres gorda, si eres flaca, si eres gay… Todo es motivo de cuestionamiento.  Pero,  como gracias a Dios, tengo un carácter fuerte y así nomás no me doblego, he salido airosa de todo aquello. En realidad no me interesa el qué dirán. Eso es darle poder a gente que solo se dedica a hablar mas no a construir. Yo estoy muy ocupada construyendo un mundo mejor, haciendo absolutamente todo lo que está a mi alcance para mejorar mi entorno. Primero decidí encontrarme a mí misma, enfrentar y superar mis miedos y traumas, curarme porque sin una buena salud mental no es posible vivir feliz. Con respecto a mis padres, ellos siempre respetaron mis decisiones, deduzco que en el fondo hubieran preferido que me case y que tenga un compañero, pero la verdad no es algo que me haya nacido hacer. Amo mi libertad, mi soltería y si llega un hombre que me ame,  lo recibiré con todo amor. Eso no se fuerza, ocurre espontáneamente. Yo soy feliz con mi decisión, caso contrario, ya me hubiera casado con quien sea (risas).
¿Por qué decidiste estudiar periodismo cuando podías haber escogido otra carrera vinculada a la ayuda a los demás debido a tu notoria vocación de servicio?
Cuando terminé la secundaria quería ser actriz, abogada o psicóloga, pero no teníamos muchos recursos. Me pasé un año en una academia de medio pelo preparándome para postular a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, pero no ingresé. En ese entonces mi tío estudiaba en la Universidad Jaime Bausate y Meza y le dijo a mi mamá que me inscriba. A mí me gustó la idea.  Decidí estudiar periodismo para ser una mujer culta. Esa fue mi meta y la cumplí. Pero, ahora a mis casi cincuenta años y habiéndome desarrollado como docente de educación superior, que es otra de mis pasiones, quiero postular a la universidad para estudiar psicología. Es una de mis mayores ilusiones y deseo que se materialice.
Una zona de la Ciudadela Pachacútec, lugar de trabajo de la periodista 
Manifiestas que eres una buena persona y que siempre estás presta a dar tu apoyo a la gente, y esa  cualidad tuya la vemos hecha realidad en la Asociación DAR: desarrollo, autoestima, responsabilidad, una ONG que fundaste, diriges y  en la que desarrollas  todos los roles: desde la dirección ejecutiva hasta la limpieza.  ¿Cómo nació esta iniciativa y en qué proyecto te encuentras volcada en este momento?
Siempre me ha gustado hacer trabajo voluntario. En gran medida para agradecer a Dios el que me haya enviado a un hogar donde crecí con papá y mamá, quienes siempre me han amado y cuidado. Porque a pesar de las limitaciones y carencias económicas existentes en nuestro hogar siempre hemos estado y continuamos unidos por amor; cuidándonos mutuamente.  Además, me nace ayudar, me gusta, me hace feliz. De allí  el eslogan de la Asociación DAR: ¡Porque DAR me hace muy feliz!  Con esta expresión resumo lo que siento cuando voy a la Ciudadela Pachacútec en Ventanilla (Provincia Constitucional del Callao), lugar en el que desarrollo mi proyecto. La merienda complementaria que consiste en llevar una alimentación saludable, darles útiles escolares y ayudar en sus tareas a un grupo de alumnos del colegio Ángeles de San Pedro.  Son niños en situación de pobreza extrema, pero lindos, inteligentes y con muchas ganas de materializar sus sueños. La idea es acompañarlos hasta que concluyan la secundaria y ayudarlos a que se ubiquen en un instituto o universidad, según su vocación y habilidades. Es un proyecto joven y con recursos muy escasos. No me canso de tocar puertas en busca de apoyo, y quizá mediante esta entrevista consiga gente que se una a nosotros para sacar adelante esta iniciativa.
En plena charla sobre sexualidad
Además de ejercer el periodismo, eres docente por vocación: enseñas comunicaciones y psicología social.  Mantienes excelentes relaciones con tus alumnos, tanto así que te confían sus secretos y comparten su intimidad. ¿Cómo lo conseguiste?
Hace diez años una amiga colega, también bausatina, me preguntó si poseía mi licenciatura, pues ella por falta de tiempo no podía dictar clases y debía dejarlas. Me presentó a la coordinadora, y como mi amiga tenía excelentes referencias, fue suficiente para que me confiaran de inmediato los cursos, “Si te recomienda Katia es perfecto”, concluyó la jefa de la carrera. Al inicio tuve un poco de temor, pero luego me despojé de él y dejé fluir mi vocación que estaba dormida, porque siempre me gustó enseñar, comunicar, interactuar con los alumnos. Así poco a poco y con el paso de los años, me he ganado la confianza de mis estudiantes. Los pilares de mi conducta para lograrlo fueron preparar mis clases, ser puntual, dedicada y profesional. No hablar de lo que no sé, y sobre todo permitir que el aula de clases sea el espacio perfecto para que los alumnos aprendan en un ambiente de armonía, respeto, equidad, y se valore lo que se conoce como “saberes previos”, porque todos saben algo. Hay que aumentar ese saber, no disminuirlo o ignorarlo. Les doy confianza a mis alumnos  basándome en el respeto mutuo. Me gusta que todas las personas se sientan bien a mi lado, eso genera empatía y confianza. De ahí que los chicos me cuenten sus penas, sus alegrías, sus sueños y proyectos. Yo siempre les doy ánimo, cariño y  consejo. Les reprendo solo si es necesario.
También eres orientadora en sexualidad humana, obtuviste el diplomado respectivo en el  Instituto Peruano de Paternidad Responsable (INPPARES), y a la hora de hablar de sexo declaras que lo  haces  con soltura y naturalidad matizando la información con bromas hot pero con elegancia y dominio del idioma. ¿Es complicado no caer en lo soez o chabacano? El tacto y la prudencia deben ir de la mano para no ofender o ensuciar más el tema.   
Vive a plenitud su espiritualidad
Complicado no es, lo que considero esencial es mantener el equilibrio en la forma de expresarse.  Es divertido matizar con una broma de ‘doble sentido’, y que tu auditorio de ría a carcajadas.  Así se relajan y divierten, pero toda tu charla no puede ser una broma porque caes pesada y se pierde seriedad, y hablar de sexo es un tema serio. Lo que hago es generar un ambiente de cordialidad y confianza, en el cual las personas pregunten con libertad y la seguridad de que no serán juzgadas. De que si alguien despeja una duda despejará la de todos. Miles de personas viven con esas mismas incertidumbres, y por  vergüenza no  las exteriorizan. No es justo. Debemos vivir una sexualidad libre, segura, espontánea y responsable. Utilizo palabras sencillas y mi conducta es jovial. Por eso, se propicia un espacio de confianza en el cual no ha tabúes, no hay vergüenzas y todos participan.  Todos queremos aprender, y me incluyo, porque un error es pensar que el orientador lo sabe todo. Eso aleja a los consultantes. Hay que dar confianza y respetar sus preguntas.  Muchas veces conllevan un enorme sufrimiento, por tanto, es necesario tratarlos con amor y comprensión
Refieres que padeciste  la crisis de los 40, y que esa experiencia te condujo a la espiritualidad. Hoy pintas mandalas, meditas y practicas Ley de la Asunción del Deseo Cumplido. Ahonda sobre todo en esto último.
Así es,  caí en una depresión porque conviví con un hombre que pensé que era el amor de mi vida, pero me equivoqué absolutamente.  Fue muy duro despegarme de esa relación tan tóxica que yo pensaba que era amor. Me deprimí mucho y hubo días en no deseaba ni levantarme de la cama. Sin embargo no recuerdo por qué razón  un día salí a caminar un rato y me encontré un con una amiga entrañable que es psicóloga y sanadora.  Ella me vio tan mal que me dijo que vaya a su casa ipso facto. Empezamos a hacer terapia (EMDR específicamente), y al cabo de un mes, yo ya estaba haciendo mi vida completamente normal. Acudí a terapia durante un año y simultáneamente ella me introdujo en la espiritualidad, específicamente a la Ley de la Asunción del Deseo Cumplido, cuyo principal representante es Neville Goddard.  Es algo  sencillo y a la vez profundo: tiene que vivir y vibrar en la sensación del deseo cumplido. Sea lo que sea que anhelas, tienes que actuar como si ya lo tuvieras y se materializará.  Las cosas no vienen de adentro hacia afuera sino todo lo contrario. Asimismo, hay que tener claro que todo lo que haces regresa, haz el bien sin mirar a quién y no hagas a otro lo que no quieres que te hagan a ti. Vivir en la espiritualidad me ha renovado y convertido en un ser que es más productivo y servicial para los demás. Es decir, en una mejor persona.
Junto a Patty, su hermana mayor. 
Escribir es otra tus pasiones, ¿estuvo siempre en ti o se gestó con el tiempo?  ¿O quizá apareció cuando estudiaste corrección de textos?
Amo escribir, siempre me ha gustado, pero he ido puliendo mi estilo con los años. Me considero una narradora de crónicas, me encanta contar cosas, situaciones o historias reales o ficticias. Si bien es cierto, la Crónica es un género periodístico de no ficción, pienso que lo mío se inclina más hacia la Crónica Literaria. En mi Facebook he publicado diversas crónicas de las experiencias que he vivido en mi reciente viaje a Europa entre enero y marzo de 2017. Escribir me libera, me encanta, me transporta a situaciones que me gustaría vivir. Soy una mujer imaginativa y creativa, y eso me fascina. Como correctora, trabajo revisando los textos de otros, los oriento para que queden excelentes, pero escribir lo mío es crear mundos diversos.
Acabas de publicar en digital el libro de relatos Escritos para ti…relatos íntimos, una colección de diez cuentos erótico-románticos. Te costó años sacar adelante esta obra. Reescribir, borrar y descartar. ¿Ahora que es una realidad cómo evalúas el trabajo realizado? ¿Satisfecha del todo o irás a por más?
Le encanta que la gente se quede con lo mejor de ella
Es mi primer ‘hijo literario’ (risas). Tengo más de treinta historias escritas y he seleccionado solo diez.  Estoy feliz de publicar por primera vez. Estos relatos nacen a partir de los intercambios epistolares que tuve hace diez años con un caballero español, una linda persona, pero lamentablemente falleció de un infarto fulminante a los 53 años en Valencia (España). Recuerdo que nos conocimos por Internet, nos hicimos amigos, y cuando le conté que era periodista me propuso escribir historias con un contenido adulto y accedí.  Se convirtió en mi ‘editor online’. Era un hombre muy agradable.  Mi libro está dedicado a él.
Volviendo al libro en sí, es una primera experiencia, quiero escribir más, publicar una novela. La verdad es que quiero erigirme como la escritora de historias adultas más leída en el mundo, que mis libros se traduzcan, quiero que las personas se identifiquen con mis relatos. Están hechos con  un lenguaje sencillo, coloquial, y como lo dice el título son Escritos para ti
Declaras que en tu libro de cuentos se grafican las fantasías o experiencias que muchos vivimos pero que difícilmente revelaremos, ¿todavía tenemos mucho que aprender de nuestra sexualidad? ¿Por qué le tememos o somos tan irrespetuosos con ella? Extremadamente inocentes o burdos, o vulgares o groseros. ¿Alcanzaremos el equilibrio y el disfrute en algún momento?
Durante su viaje a Berlín 
El sexo, la sexualidad son actividades tan normales y naturales como comer, dormir o bañarse. La gran diferencia es que otorgan un placer indescriptible y, claro,  también se puede procrear.  Centrándonos en lo primero (placer), muchas veces se ha condenado, se ha prohibido y juzgado a quienes quieren ejercerlo libremente y gozarlo, pero simplemente por prejuicio o ignorancia.  Porque el sexo no es malo, nosotros lo ensuciamos. Le tememos, pienso yo, porque tener sexo abarca niveles de excitación tan grandes que implica perderse entregarse y eso gozo (no sé por qué), se condena. Es necesario hablar de sexo con naturalidad, con sencillez con claridad, con respeto.  Llamar a cada órgano genital por su nombre, sin ponerle sobrenombres que los degradan. Enseñar a los niños a conocer su cuerpo y respetarlo, fortalecer su autoestima que es la base de todas las relaciones (la base de una vida feliz), saber amarse plenamente para poder amar a los demás, desarrollar el apego seguro también ayuda a una sexualidad feliz. Si sabemos amarnos, si conocemos nuestro cuerpo, si aprendemos a vivir nuestra sexualidad sin tabúes pero teniendo claro que podemos y tenemos derecho a poner límites, entonces disfrutaremos del placer y goce que nos merecemos.
¿Cómo conversar o debatir con alguien que ama las palabras y es casi un diccionario ambulante, y  en cualquier momento (y a su antojo) puede soltarte una que ignoras  y no saber si te insulta o se burla de ti?
Ampliar tu repertorio de palabras (risas). Hay más de cien mil voces en nuestro idioma y dudo que alguien los domine todos, ni remotamente. Sin embargo, si conversas con alguien que maneja un amplio vocabulario la idea es charlar amenamente, y en cada duda haces un alto y le pides que defina lo que dijo, así de simple. Lo que pasa es que hay una intencionalidad, es decir, si por alguna razón la persona que sabe quiere minimizar o ridiculizar a su interlocutor o quiere demostrar superioridad, quizá quiera impresionar. Creo que se puede hablar en forma culta sin ser rebuscado. Pienso como periodista y docente que mi público, mis alumnos o mis lectores, se pueden divertir o entretenerse conmigo, pero también aprender, obtener un valor agregado luego de conocerme. Yo amo las palabras, uso algunas ‘raras’ o no muy comunes, y me fascina cuando las personas me piden la etimología, se las doy, pongo ejemplos… En fin, amo enseñar, y que cada persona que me conozca se lleve lo mejor de mí.
Si desean saber más de la autora o su obra
pueden pinchar
los siguientes enlaces:
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lunes, 12 de junio de 2017

Francisco Morales: “La curiosidad me llevó a la literatura”



Su vida está marcada por dos grandes escenarios naturales: la montaña y el mar.  Ambos le han permitido conocerse y conocer al ser humano en profundidad. Imposible escoger entre los dos, pues ellos han forjado lo que hoy en día es como persona y escritor. Esta es la esencia de Francisco Morales, presidente de la Asociación Andaluza de Escritores y Críticos Literarios, Vocal de Literatura del Ateneo de Málaga y presidente de la Asociación Internacional Humanismo Solidario. Sin embargo el autor es eso y mucho más. Les invito a conocerle. Disfruten de la lectura. 
Teniendo en cuenta que tus abuelos llevaron en la sangre  condiciones para el arte y la poesía quizá era inevitable que siguieras sus pasos en alguna de estas manifestaciones,  pero ¿en qué momento sientes el llamado de la literatura? ¿Hubo una revelación temprana o se fue dando de a pocos?
En torno a los quince años. España entonces era triste y la literatura era un refugio para no perecer. La biblioteca pública de Granada junto al río Genil que bajaba de Sierra Nevada fue entonces el lugar más maravilloso del mundo. Allí me podía olvidar de una triste realidad que había fuera de los anaqueles.
A Ricardo Bellveser, vicepresidente del Consell Valencià de Cultura, tu colega y amigo, le cuesta admitir que posees una licenciatura en Derecho y ejerciste dicha carrera, ¿qué ocurrió al momento de escoger  tus estudios universitarios?  ¿Por qué no consideraste la Literatura?
Cuando no imaginaba todo el camino
que iba a recorrer como escritor 
Primero llego a la Literatura. De hecho mi primera licenciatura es de Filología Hispánica. Luego al mundo del Derecho. Ambos mundos se complementan y se enriquecen. El Derecho es vida, también la Literatura.
Diste inicio a tu prolífica trayectoria literaria escribiendo teatro, una decisión poco común, teniendo en cuenta que la mayoría da sus primeros pasos en la poesía o la narrativa, ¿qué te atrajo de este género y por qué te pareció más interesante que el resto?
La realidad era entonces tan esperpéntica que su deformación me llevó al teatro. Una deformación en la que siempre creí. Pero habría que preguntarse qué entendemos por deformación. La deformación es parte de la realidad y forma conciencia en su seno. El teatro es un ejercicio vital que la realidad deformada me obligaba a mostrar. Sin embargo, casi al unísono también surgió la poesía. De hecho frecuentaba la vega de Granada, los lugares lorquianos. Algo que fue mi alimento durante la adolescencia.
Según sé, viviste poco en el lugar en que naciste porque tu familia tuvo que trasladarse a la ciudad, en este cambio  los niños de esta no te recibieron bien, tus maestros tampoco, y en general el sistema escolar te cortaba las alas, esto es algo que te marcó mucho tanto en lo personal como en tu obra, y pese al tiempo transcurrido lo evocas con frecuencia, ¿no es así?
La ausencia de libertad es el mayor crimen. Durante la infancia y la adolescencia estábamos dominados por criminales. Y esto marca una época. Un ser humano que no puede expresarse ni hablar no es un ser humano. Es un despojo. Pero también tuve grandes maestros. Recuerdo a don Gaspar de la Chica Casinello, con el que durante los veranos, ya en la adolescencia, traducía a Tito Livio, Horacio, Catulo y Virgilio.
Otra constante en tu obra es la presencia de la dupla: montaña y mar, ¿qué te aportan estos escenarios naturales? ¿De qué manera los haces tuyos? ¿Cuál es la enseñanza que  te dejaron?
Siempre han estado en mi vida y en mi obra. Mi lugar de nacimiento en la montaña, pero unos meses después fue el mar. Así ha sido casi siempre en mi vida. Ambos tan distintos pero ambos tan entrañables. Me gustan las grandes montañas (las montañas que son majestuosas e imponentes) y el mar en su soledad y fortaleza. Ambos están en mis obras dándose la mano porque están antes en mí y en mi vida. Ambos me han permitido conocer al ser humano en profundidad, seres humanos montaraces o seres humanos aventureros. Imaginación y aventura de la mano.
Jugando con su hermano Antonio 
Tu biografía cuenta que fuiste un alumno mediocre en Bachillerato elemental, pero cambió cuando ingresaste al Seminario Menor para cursar el Bachillerato Superior, ¿qué ocurrió? ¿Hubo un hecho especial que te motivara a interesaste por los estudios?  ¿Tal vez un maestro?
Aunque el ingreso para Bachillerato Elemental con nueve años, los primeros años no fueron muy buenos (aunque aprobaba) porque fue el momento en que nos trasladamos del campo a la ciudad y hube de iniciar los estudios como alumno libre. Esta adaptación llevó años. Tampoco mis compañías se daban mucho a los estudios estudiantiles sino al juego (fútbol sobre todo) y la diversión. En el Bachillerato Superior todo cambió. El revulsivo fue uno de los famosos test que por entonces hacían a los alumnos. El comentario del psicólogo fue que no hacía todo lo que debía, a pesar de que aquel año obtuve cinco sobresalientes de ocho calificaciones. Al año siguiente convertí las ocho calificaciones en ocho sobresalientes y me eligieron el alumno más brillante del Seminario Menor de Granada. El resultado fue muy bueno. De los tres años y veinticuatro asignaturas obtuve dieciocho sobresalientes y seis notables. El último año de ese Bachillerato lo realicé en el Instituto Padre Manjón, donde se hallaba la élite de los alumnos de Granada. Entonces me di cuenta de que podía. Me di cuenta de que trabajando se puede conseguir lo que se quiera. Y, desde entonces, no he parado nunca. Disciplina, método y perseverancia.
Hacia el año 1973 tuviste una crisis religiosa, abandonaste por completo tu tarea de monaguillo, y te volcaste en la lectura y no había mejor lugar que hacerlo en la Biblioteca Pública del Salón. También por esa época entablaste amistad con un librero y pasabas largas horas charlando con él.  ¿Qué motivó que tu fe se quebrara?  ¿Tu cura para ese vacío espiritual  fue la literatura?  ¿Volviste  a reconciliarte con tus creencias?
Una obra donde se refleja su amor
por la montaña y el mar
Me di cuenta de la existencia de la hipocresía y la mentira en aquellos curas en los que más había confiado. Perdí totalmente la fe. La razón, al menos mi razón, me llevó a perderla porque la iglesia acabó identificándose con la falta de libertad y aquello que queríamos combatir. Sí, fue entonces cuando comencé a crear una pequeña biblioteca. Con lo poco que me daban los fines de semana, me guardaba algún dinero e iba a un librero que había en la calle Elvira de Granada. Con él pasaba horas muertas porque era un lector empedernido y yo quería saber. Yo era una persona curiosa. La curiosidad me llevó a la literatura. La literatura fue un modo de refugio, un modo de conocer otros mundos menos tristes que aquel. Desde el inicio sabía que en literatura nadie me iba a engañar porque de entrada ya se sabía que todo era mentira. Y acepté aquella hermosa mentira que encerraba las verdades más absolutas.
¿Se podría decir que Gaspar de la Chica Casinello,  tu profesor de Latín, preparó los cimientos de tu escritura literaria?  ¿Cómo recuerdas esa época a su lado?
Es una de las personas más entrañables que he conocido nunca. Llegó a inculcarme el amor por el latín, pero también el amor por la amistad. Fue, sin ninguna duda, el mejor profesor que tuve, pero sobre todo porque fue una persona magnífica. Y, al cabo de los años, no me explico qué vio en mí para tratarme con tanto afecto. De él aprendí valores, aprendí ética, aprendí a ser persona. Además, también aprendí de él que es maravilloso ser humilde en el conocimiento. Era un profundo intelectual humilde. Llegó a ser un buen arqueólogo y profesor de la universidad de Granada y todos sus compañeros, cuando se jubiló, le prepararon un grueso volumen de homenaje. Me di cuenta entonces de que ese era el camino.
Con 17 años ingresas a la universidad y tu panorama cambia por completo: hallas una atmósfera de efervescencia política y no eres ajeno a ella, aquí se da forma a tus convicciones ideológicas, ¿no es así?
Revela que en la universidad dio forma a sus convicciones
políticas
Efectivamente. Por entonces yo era un cóctel molotov. Una persona de gran vitalidad y fortaleza. Allí entré en contacto con personas muy ideologizadas del PCE, la Liga, el MCE, la CNT… Desde luego el PSOE no existía en la universidad. Se consideraba un partido burgués. Fue el momento en que pensé en los demás, en que yo era un ser privilegiado por tener acceso a la universidad. Esto me llevó a participar en asociaciones que ayudaban a personas en exclusión. Comencé a darle clase a una chica que estaba en silla de ruedas en casa y deprimida y a personas que habían salido de correccionales y querían obtener el certificado de Estudios Primarios. Allí aprendí que podía ser útil a otros y tenía una sensación muy placentera en ese trabajo. Después quise conocer el mundo y con diecinueve años me fui a trabajar los veranos a Francia con un grupo de gitanos con los que trabé mucha amistad. Fue otro mundo.
Un acontecimiento importante en tu vida fue viajar a Francia a trabajar en la vendimia. Lo hiciste más por conocimiento que por necesidad económica, ¿qué te impactó de esa experiencia para que hasta hoy la lleves tan presente?
La primera vez que me fui a Francia tenía diecinueve años y mi padre se quedó con las lágrimas en los ojos. España entonces no daba mucha seguridad y temía que pudiera cerrarse la frontera por alguna guerra civil (los hombres de la posguerra estaban traumatizados) y quedarme en Francia. Había mucho miedo todavía en el país. Tan solo hacía dos años que Franco había muerto y nadie daba un duro por Adolfo Suárez y menos por el rey. Todos temíamos una nueva dictadura o una nueva guerra civil. Aquellos viajes supusieron para mí una extraordinaria experiencia porque conocí otra realidad, otro país, otro mundo, otra forma de pensar. Yo me sentía afrancesado. De hecho durante muchos años mi única obsesión era irme a vivir a Francia, la cuna de la libertad. Yo, como tantos intelectuales del siglo XVIII y comienzos del XIX, me sentía profundamente afrancesado. Y Francia era un modelo a seguir. Allí también descubrí el amor y el erotismo. En España no existía el sexo.
En 1981 publicas tu primera obra Veinte poemas andaluces, ¿cómo era el Francisco de esa época? ¿Todavía te reconoces en ese libro?
Su primera obra 
Durante el periodo universitario escribía sin cesar. De hecho tengo varios libros inéditos de entonces. Incluso hasta la memoria de licenciatura sobre la narrativa de Francisco Umbral de 1965 a 1980 está inédita. Pero yo quería ser poeta y publicar. Vi que Celaya había acabado de publicar una obra en una editorial de Bilbao y allí envié mi obra. Entonces la poesía española vivía bajo el influjo del culturalismo de los Novísimos, pero a mí esta literatura no me acababa de convencer  porque no tenía ideología, no tenía sangre, no tenía solidaridad, no tenía humanidad, aunque tuviera mucho juego, mucha cultura y mucha sabiduría estética. No era mi estética ni mi pensamiento. Pero era consciente de que no se podía escribir como en los años 50, tampoco se podía escribir en 1979 o 1980 como Celaya o Blas de Otero. Se me planteaba un problema estético importante: aunar el compromiso y la estética.  Yo había estado en Francia y había visto trabajar a la gente de sol a sol, irse de sus casas para ganar una miseria…, había sido profesor (un jovencísimo profesor) de personas excluidas socialmente y esto no me pasaba inadvertido, y también estaba mi formación religiosa juvenil. Yo me daba cuenta de que había que cambiar las cosas y la literatura no podía permanecer ajena a aquello. Pero no era la época de la literatura panfletaria. Así que me llamó la atención César Vallejo (del que leí toda su obra) y también Miguel Hernández, a quien Joan Manuel Serrat había dado a conocer con su famoso disco negro. Fueron entonces mis guías. Al cabo de los años, pienso que el Humanismo Solidario ya estaba allí. Lázaro Carreter (que sería director de la RAE, entonces era catedrático de la universidad de Salamanca, si no recuerdo mal) saludó el libro como una obra cuyo “lenguaje transformaba la cólera en léxico y sintaxis de enorme energía”, y el catedrático Francisco Ynduráin decía que mi lírica tenía una proyección metafísica. Después Enrique Villagrasa hizo elogios de ella.
También en la década de los 80  decides cambiar de residencia y te trasladas a Barcelona, allí te relacionas con intelectuales de la zona y publicas tu segunda obra de título Basura del corazón, en el que abordas el tema de las urbes  influenciada por la Generación Beat americana, cuéntanos sobre tus motivaciones en ese entonces.
Su segunda obra
Efectivamente, la gran ciudad es el centro de la nueva poética. Granada era una ciudad de provincias, siempre lo fue y lo sigue siendo, una ciudad cainita en la que siempre hay dos bandos que se fusilan entre sí. Barcelona era Europa, era otro mundo, otro modo de ser y estar en él. Pero un mundo también lleno de desigualdades y peligroso donde la miseria es más relevante. Y en España en 1981 había mucho paro y mucha miseria. De hecho ese año que me marcho a Barcelona no solo hubo el golpe de Tejero sino varios más. España era una bomba de relojería. Por entonces yo leía mucho a la generación beat: Ginsberg, Kerouac, Burroughs… y, sobre todo al depravado Bukowski, cuya literatura provocadora me encantaba. Y al hilo de ellos y ese nuevo mundo que inauguraba escribí mi segundo libro que fue publicado por José Jurado Morales, un gran intelectual a reivindicar, premio Vasconcelos y Premio Ciudad de Barcelona. Un gran intelectual y, sobre todo, una gran persona.
Desde 1992 hasta la fecha, volcaste toda tu atención en tu tarea de escritor y una serie de proyectos de índole literaria y cultural, además  ejerces de docente, asumes la Asociación Andaluza de Escritores y Críticos y recibes una serie de reconocimientos, ¿luego de tu experiencia con la política partidarista de tus años mozos llegaste a la conclusión que la mejor manera de ayudar a la humanidad es a través de los libros y cultura?
Efectivamente, la política me defraudó totalmente. Aunque la política es el único instrumento para cambiar la realidad. Téngase muy en cuenta esto. Me formé intelectualmente con la realización de la licenciatura en Derecho, pero me di cuenta de que la política no era lo mío. Fui secretario de la Federación Progresista, incluida dentro de Izquierda Unida-Convocatoria por Andalucía, participé en mítines con Julio Anguita y dirigentes de entonces, admiré a Ramón Tamames (entonces el intelectual más brillante del país aunque después caería en una derechización obscena) y mi camino fue para intentar cambiar la realidad. Pero la realidad no la cambia nadie. Los cambios siempre son imperceptibles y a largo tiempo: algunos pasos adelante y otros atrás. Me di cuenta de que no servía para ser político porque no podía decir de la noche a la mañana blanco y negro, aunque me gustaban los mítines y siempre me gustó el público: me sentía a gusto delante de muchas personas: era como si me encendiera. Tampoco soy suficientemente hipócrita. Tengo la hipocresía justa, mediana, como la mayoría, pero no la de un político, ni su cinismo.
Eres presidente de la Asociación Internacional Humanismo Solidario (AIHS), ¿con qué metas u objetivos se gestó y cuál es la evaluación que haces de ella hasta el momento?
La conceptualización de esta corriente de pensamiento, literaria y artística,  concreta sus propuestas tomando como base las raíces histórico-ideológicas de las que se nutre y bebe, consolidadas en estos pilares:
Primero. El eje vertebral del pensamiento del Humanismo solidario es la necesidad de reivindicar la unidad profunda de la humanidad, en contra de la fragmentación (individualismo, autonomía, nacionalismo, aislamiento, etc.) y del dogmatismo (totalitarismo, intolerancia, fanatismo, etc.) imperante en la actualidad.
En plena lectura durante un acto literario
Segundo. No es que no exista una ideología determinada, es que por encima de las ideologías impera una idea central y definitiva: la idea de fraternidad.
Y tercero, Humanismo solidario es una reivindicación del compromiso, al haberse producido una desalentadora huida y hasta renuencia de buena parte de los intelectuales sobre el deber del compromiso; compromiso con la palabra y con la vida (que debe de incluir, siempre, a los otros), que no significa militancia ni instrumentalización de índole alguna, sino vinculación y resistencia.
El creador ha sido históricamente un referente social. Eclipsarlo supone fracturar el tejido vertebrador de las sociedades e interceptar el progreso. No olvidemos que todo creador, utilizando la forma de expresión que le ha sido conferida (científica, plástica, musical o literaria), se compromete a valerse de su obra para explicar el mundo. Humanismo solidario reivindica el compromiso del creador con la sociedad y con la historia, que viene a ser compromiso con la palabra y con la vida, desde la resistencia y la vinculación, como actos de responsabilidad por el "otro", aceptando que ética y estética conforman la cara y la cruz de una misma moneda. El arte, en esta coyuntura crítica, exige una irrecusable toma de conciencia que propone como afán de su creación y pensamiento al ser humano bajo el sentido de unidad profunda de la humanidad.
¿Cómo asumes  pertenecer a la Generación de la Transición? ¿Cuál fue tu papel en ese tiempo?
Soy un hijo de la Transición. Viví la dictadura de modo consciente, los cambios que se produjeron en nuestro país, la llegada de la democracia, el conocimiento de Europa… En ese tiempo yo participé desde posturas de izquierda en la realización de los cambios muy modestamente porque modesta era la representación entonces de Izquierda Unida, pero mi pensamiento siempre estuvo ahí, porque considero que desde este ámbito se podían ir produciendo cambios sociales.
"Me he dado cuenta que toda la vida he estado defendiendo
las mismas ideas", revela 
Defines tu poesía como humanista, ¿en qué difiere de la que cultivaste en tiempos pasados?
Al cabo del tiempo, me voy dando cuenta de que siempre he estado defendiendo las mismas ideas, solo que ahora están más sistematizadas y antes nacían al hilo de los acontecimientos y la miseria en la que vivía el país. El ser humano como centro, en su dolor y en su alegría, en su memoria y en su pasión amorosa.
Estás en plena lucha por introducir la poesía de escritores contemporáneos en las escuelas e institutos de Andalucía e incluso se aprobó una norma para que se pusiera en marcha, pero los encargados no lo hacen alegando falta de recursos, es un panorama que se repite en toda España, ¿no es así?
El gran problema de la cultura en este país es que los políticos la subestiman y ponen al frente de los departamentos a personas a los que le interesa un carajo. Son personas que aguantan el temporal de los intelectuales, los pintores… pero su interés es nulo. Por otra parte está la clara insuficiencia de recursos que dedican a ella. Irónicamente me decía en una ocasión un consejero de Cultura: Francisco, ¿sabes el presupuesto que tengo para mi departamento? Lo que vale construir un puente. A veces, sin embargo, con un poco de imaginación y pocos recursos se podrían hacer muchas cosas, pero es necesario que el “encargado de turno” se lo crea. Ni se lo cree ni se le espera.
Has hablado de un replanteamiento de la poesía social, ¿de qué manera hacerlo sin caer en lo panfletario o  parecer vinculado a la izquierda, sea caviar o subversiva?
Junto a los poetas Vicente Barberá y Ricardo Bellveser, tras el homenaje que
le tributó Poetas en el Ateneo (Valencia) 
Debe ejercerse desde una perspectiva en la que cambie el sujeto. Un“sujeto atrofiado” que nace para el pensamiento único y la alienación racionalista, adoctrinado. Durante esta centuria hay escritores que han abordado esta soledad del ser humano ante el medio hostil y ofrecen respuestas que permiten crear instrumentos para la comunicación y el conocimiento (nunca términos excluyentes) de la misma de modo que el camino resulte más llevadero. El lirismo ahora debe ocuparse de encontrar cabida para el sujeto y la colectividad, el sueño y las cotidianidades. Articular, consensuar sus infinitivos susceptibles de identificar esa poesía orientada en sintetizar las contradicciones, en reencontrar el gusto por la emoción y también por la expresión, en mostrar su inquietud más cercana a lo ajeno que a lo propio, lo unidimensional, nacido a partir de los fenómenos globalizadores. El sentimiento del poeta no es un estado de ánimo personal sino colectivo. El placer o el dolor que posee ante su visión del mundo y la realidad que hay en su entorno el poeta lo posee tanto en cuanto forma parte de una comunidad, de una sociedad, de una humanidad: es un sentimiento NUESTRO y de ahí que es necesario dar respuestas que tengan una consideración sociocultural, literaria, estética, ética, pedagógica y antropológica, como diría Foucault (2009). Se necesita, en definitiva, «una reconquista del ser». 
Has evidenciado tu admiración por César Vallejo, ¿sigue siendo el poeta humanista por excelencia? Resulta  contemporáneo pese a que este tiempo no es el suyo aunque parezcan similares, ¿compartes esta impresión?César Vallejo aunó la recuperación de la vanguardia y el lenguaje con Trilce, pero sobre todo recuperó para la literatura al ser humano con Poemas Humanos y España, aparte de mí este cáliz. Vallejo sigue siendo un poeta moderno. Un referente para las nuevas generaciones.
Si desean saber más sobre el autor o su obra
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los siguiente enlaces:
http://www.moraleslomas.com/index.php?id=927
http://www.humanismosolidario.com/index.php?id=1433
http://www.criticosliterariosandaluces.es/index.php?id=inicio


martes, 30 de mayo de 2017

Elena Casero:“Jamás pensé que podría llegar a considerarme escritora”



Empezó su andadura como escritora sin proponérselo. Ponía sobre el papel todo lo que fluía por su mente. Como una terapia, sin otra intención.  Escribió a mano una novela. En varios blocs. Cuando estuvo lista, la tipeó en su vieja  máquina de escribir y de allí,  la pasó al ordenador. Se animó a llamar a las puertas de una editorial. La respuesta no tardó en llegar, se la publicaban. Esta es  la historia de Elena Casero y su debut en la literatura con Tango sin memoria (1996).  Ha sucumbido a la seducción del microrrelato, que hoy cultiva con pasión, dejando atrás la novela. En esta entrevista, la autora nos cuenta sobre eso y más. 
La escritura está ligada a tu vida desde siempre, pero confiesas que recién lo admitiste tras cumplir los 30 años, ¿por qué esa resistencia a aceptar algo tan evidente? ¿Cómo era tu relación con tu vocación de escritora por ese entonces?
En realidad, yo jamás pensé que podría llegar a considerarme escritora. Todavía sido sin creérmelo. Las historias se quedaban en mi cabeza. Generalmente, no llegaban a tomar forma sobre el papel. Lo primero que escribí en serio fue un cuento infantil para mi hija mayor. Después, seguí con ellos sin intención de que los leyera nadie, excepto ellas. De hecho, siguen dentro de una carpeta en el ordenador.
Te costó aceptar tu condición de escritora y sabes el momento exacto en que ocurrió, pero qué me puedes decir sobre tu primer encuentro con la escritura, ¿fue algo que afloró de pronto o un descubrimiento que se presentó de a pocos?
Al comienzo le costó asumirse como escritora 
La escritura suponía una especie de terapia. Una manera de ordenar lo que fluía en mi cabeza, entre los pensamientos, las sensaciones, los deseos y las frustraciones. Poco a poco fui comenzando a escribir relatos con ese lenguaje rimbombante de los principiantes. Hasta que llegó el momento en que decidí abordar la escritura de una novela. Una idea que se había ido gestando lentamente. La escribí a mano, en varios blocs. Después la pasé al ordenador, en la oficina, ya que estamos hablando del año 1996 y yo todavía no tenía en casa más que una máquina de escribir. Mi sorpresa fue grande cuando una editorial me dijo que me la publicaba. Y este fue el verdadero inicio de mi aceptación como escritora.
Tu producción literaria ha ido a la inversa, empezaste escribiendo novelas, le siguieron los cuentos y hoy centras tu atención en los microrrelatos, ¿cómo se dio este cambio de sentido? ¿Por qué lo hiciste? ¿Qué buscabas, por ejemplo, en los relatos breves?
Empecé con los cuentos, como ya he comentado, aunque fue la novela lo primero que me publicaron. Los relatos breves me gustan por el riesgo que conlleva su escritura. Por lo que te obligan a centrarte en la búsqueda del término apropiado para cada momento. Por la concentración que necesitas para decir mucho en poco espacio. Para sombrear situaciones más que iluminarlas, para dejar que sea el lector el que ponga la imagen en los párrafos donde se insinúa más que se dice. Llegar al microrrelato ha sido por curiosidad. Empecé en el blog, leyendo lo que escribían otros escritores. Poco a poco fui iniciándome, buscando la técnica de un género tan pequeño, leyendo en otros blogs de escritores que ya practicaban el micro con normalidad. La gente me comentaba en el blog y empecé a enviar algunos a los concursos. En unos cuantos quedé finalista, en otros gané y me enganché a ellos.
Tus lectores destacan tu versatilidad como narradora y ese punto de fina ironía que imprimes en tus historias, ¿cómo escoges tus temas? ¿Le das mucha vueltas a las ideas?  Y, ¿tienes claro el tono que le vas a dar a la composición de tu texto?
Su primera novela 
Tengo la sensación de que los temas acuden a mí. No busco ninguno en concreto, aunque es cierto que siempre hay asuntos recurrentes. En mi caso son la soledad, la muerte, la incomprensión y las relaciones humanas. Todo ello sin perder el sentido del humor, la ironía, la retranca. Exactamente igual que intento hacer en mi vida. El tono suele salir solo dependiendo del tema. En algunas ocasiones me cuesta encontrarlo. Entonces sí que le doy vueltas hasta que me encuentro cómoda y considero que es el adecuado.
Todos tienen claro el estilo de Elena Casero, y entiendo que se fue gestando a través de innumerables lecturas y a fuerza de darle a la tecla, ¿tuviste otros maestros a parte de los libros? ¿Asististe a algún taller de escritura?
Soy lectora desde pequeña, desde que leía los libros de mi hermana a escondidas. Esas lecturas me hicieron descubrir los mundos que habitan en la imaginación y en la realidad. Nunca he hecho un taller de escritura de novela, por ejemplo. Las cuatro que tengo publicadas son fruto del trabajo y de la ayuda de algunos amigos para su corrección antes de enviarlas a una editorial. Hice un taller de escritura cuando me decidí a sacar los cuentos del cajón. Me apunté a uno virtual con el escritor Fernando Clemot para que me ayudara a corregir unos cuantos de ellos y para saber qué orden debía establecer, si el libro tenía lo que llaman hilo conductor o no era necesario. En resumen, para estar segura de que lo que quería hacer tenía sentido. De ese taller y ese trabajo salió mi libro Discordancias. En cuanto a los microrrelatos actué de igual manera. Siempre me he sentido más segura escribiendo las novelas que los relatos. Probablemente, porque la dificultad mayor para mí está en la distancia corta. El mejor taller que he hecho ha sido con Patricia Esteban Erlés, una gran escritora de cuentos.
¿Eres una escritora de días, horas y lugares establecidos o cualquier lugar, momento y circunstancia es el adecuado para dar rienda suelta a los impulsos creativos?
Me temo que soy muy anárquica. Cualquier momento es bueno si siento la necesidad de escribir. Excepto por la noche. Entonces solo leo. O, en todo caso, apunto en una libreta o en el móvil lo que me viene a la mente.
¿Manejas tiempos estimados en la redacción de tus historias? ¿Le pones fechas de término a tus novelas? ¿Cómo es o se comporta Elena Casero novelista?
Revela que siempre ha tenido claro lo que va a escribir 
Nunca escribo con la presión del tiempo. No tengo ninguna necesidad. Solo podría decir que me pongo esa presión cuando estoy al final de una novela. Cuando veo que la historia se está terminando. Mientras tanto, disfruto de la escritura, de inventar, de recopilar información, de modificar cosas sobre la marcha, incluso de corregir la totalidad del libro, que es lo más arduo.
 ¿Tus microrrelatos están listos a la primera? ¿O no paras de corregir y nunca estás satisfecha con el producto final?
Los microrrelatos rara vez están listos a la primera. En pocas ocasiones me han salido de un tirón. Suelo dejarlos, si no voy a presentarlos a ningún concurso, unos días para que reposen. Después, corrijo las veces necesarias hasta que quedan listos. Más de uno se ha quedado por el camino.
¿Qué historias son las propicias de contar en una novela, un relato o microrrelato?  ¿Has vuelto atrás en la redacción de alguno por estar dentro del género que lo estabas trabajando?
Hasta ahora siempre he tenido claro lo que he querido escribir y el género en el que podía estar incluido. El microrrelato, por ejemplo, no necesita de varios personajes. Es fácil tener la idea concreta. Puedo tener más dudas en cuanto a la novela o el cuento. Pero suelo ver la distancia que puedo alcanzar en la escritura. Si la historia da para muchas páginas o pocas. Si una idea se puede alargar hasta convertirla en un relato o en una novela.
¿Ciertos personajes o situaciones de tu entorno te han servido de inspiración para alguna de tus historias? ¿Alguna gente se puede reconocer en ellas?
Al lado de la escritura Ana Añón durante una de sus presentaciones
Me temo que sí. Que en algunas ocasiones he recurrido a los que me rodean para formarme una idea del personaje. Excepto la primera novela que estaba basada en un par de vecinas de mi finca, ya fallecidas, el resto han sido ficticias. En la que estoy escribiendo es seguro que se van a reconocer porque va sobre algunas mujeres de mi familia, con la salvedad de que habrá mezcla de ficción y realidad.
El microrrelato es el género al que estás abocada actualmente, ¿te llevas el ritmo a la hora de redactar?  ¿Hay música en su estructura?  ¿Cuándo sabes que ya está terminado?
Intento que los microrrelatos contengan musicalidad. Eso se nota cuando los lees en voz alta. Que no haya discordancias que chirríen al oído. Sé que está terminado cuando siento que lo he escrito tal como yo imaginaba. Cuando quedo satisfecha del resultado.
¿Qué cultores del microrrelato valenciano te han impresionado más? ¿Sigues a alguno?
Yo prefiero incluir el microrrelato dentro del género del relato. La diferencia sería la longitud de lo escrito. Entre los escritores valencianos que cultivan el relato, en cualquier longitud, yo destacaría a Pepe Cervera, Miguel Sanfeliu, Marian Torrejón, Raúl Ariza y Ginés S. Cutillas. Desde luego, los sigo a todos. Me parecen muy buenos escritores, dignos de ser leídos en cualquier momento.
¿Has considerado incursionar en la poesía? ¿Cómo te llevas con este género?
Entregada a la música 
No. No me atrevo. Me quedo en la opción de la lectura. Prefiero disfrutarla de esa manera. Tengo mucho respeto por este género.
En tu vida coexiste una trilogía que amas: la escritura, la música y el deporte. Hasta hace poco practicabas atletismo, y al igual que te sucedió con la literatura te animaste a  incursionar en la música al arribar a la madurez, como dices ‘peinando canas’. Te inscribiste en el conservatorio, aprendiste a tocar el oboe, el más complicado de los instrumentos, conseguiste formar parte de dos bandas, y hoy asistes a clases de piano. Pero cuéntame todo esto al detalle.
El atletismo fue lo primero que comencé. Si no recuerdo mal a los trece años, más o menos. Siempre me ha apasionado correr. Quería ser como uno de mis ídolos. No lo alcancé, lógicamente, pero he disfrutado del placer de correr durante muchos años hasta que mis rodillas se han quejado. Ahora me limito a andar deprisa, todo lo que puedo. Si es a través del campo o del monte, muchísimo mejor.
La música forma parte de mi ADN. Uno de mis recuerdos de infancia es la radio. Los domingos por la mañana. El sol entraba con fuerza a través de la galería de mi casa, sobre la mesa el tazón de chocolate con leche, pan cortado y, cuando podía ser, algo de mantequilla. Y, siempre, de fondo, la música. En ese momento recuerdo la zarzuela. Y también siempre la voz de mi madre cantando romanzas, coplas o lo que se le ocurriera en cada momento. Cuando mis hijas eran pequeñas las apuntamos a una coral. De ahí, la mayor comenzó a tocar el piano y después el saxofón. A la pequeña
Los seres que habitan su huerto hablan de de paz, vida y naturaleza, afirma
la apuntamos también a una banda de música donde emprendió el estudio de trompeta. Yo nunca he querido quedarme con ganas de hacer alguna cosa que me apasione. Por esa razón, decidí lanzarme a estudiar solfeo. Durante unos años tocábamos todos juntos. Mi marido tocaba el bombo de oído. Ha sido una de las mejores decisiones de mi vida. La música me llena totalmente, a pesar de su dificultad. Me gusta ir a clase y me gustan los retos que motivan en intelecto. Y es un nexo de unión muy fuerte con mis hijas y mi marido.
Por lo que veo eres una mujer que consigue todo lo que se propone y dueña de un espíritu creativo. Tú que conoces el lenguaje de la escritura y la música, ¿de qué te hablan los seres que habitan tu huerto? ¿Se pueden hallar historias entre flores, hortalizas y frutos?
Yo intento conseguir lo que me propongo. Tengo muy claro los límites. Es decir, que no me propongo nada que no sepa de antemano que puedo lograr. Lo medito mucho antes de embarcarme en aventuras inútiles. Como alguien me dijo: Hay que tener los pies sobre la tierra y la cabeza en las nubes. Proponerte hacer algo imposible conduce a la frustración. Los seres que habitan mi huerto me hablan de paz, de vida, de naturaleza. Yo creo que las historias se encuentran en cualquier lugar. Cuando estoy en la huerta, que está en medio del monte, entre pinos, la mente se relaja y se me ocurren cosas
que luego intento llevar al papel. Unas veces lo consigo, otras no. La mayoría de las veces la mente se queda en blanco, se me pasan las horas volando, casi sin sentir. Es una sensación muy agradable.
¿Cómo sería tu historia en un microrrelato?

Nací pequeña y con frío
En un enero recién estrenado
Una tía dijo que en mi cara no cabía ni un beso
Hija de representante de comercio
Que llenaba la casa de cacerolas y cosas de ferretería
Y en Navidades de polvorones de la Estepa sevillana.
Quise tener familia original
A fuerza de ser tan normal, empecé a inventar
Mi primer recuerdo es acústico.
Un orinal rodando y mi abuela tras él
De sonrisa fácil e ironía latente
Aficionada a los sueños que no se roncan
Por verlos cumplidos sueño.


Si desean saber más de la autora o sus libros
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miércoles, 3 de mayo de 2017

Mar Barbosa: “Aspiro a ser libre de mis ataduras mentales”



En medio de una crisis personal salió en busca de herramientas que le hicieran sentirse mejor. Ha superado en gran parte sus problemas, pero admite que sigue aprendiendo a estar en paz en todo momento, que le cuesta y tiene recaídas donde se ve quejándose y formulando críticas. Esta es la abreviada historia de Mar Barbosa, una mujer que dejó su carrera de diseñadora para convertirse en escritora, conferencista  y coach de vida.  
Formas parte de ese numeroso grupo de gente que, en un momento dado, decidió  tomar las riendas de su vida dejando atrás una existencia llena de culpa, miedo, odio, inseguridad y por si fuera poco, escaso o nulo amor así mismo, ¿por qué la gran mayoría tiene que aprender mediante el dolor y solo ve la luz al final del túnel cuando han tocado fondo?  ¿Tiene que ser siempre así?
Tuvo a su cargo un programa radiofónico, pero sigue muy
ligada a los medios de comunicación 
No tiene que ser siempre así, sin embargo para la gran mayoría de las personas  funciona de esa manera, necesitamos rebasar nuestro umbral del dolor, que para muchos es muy alto, para detenernos y empezar a cuestionarnos si es que existe otra manera de vivir. Afortunadamente, como diría el Curso de Milagros, todos tenemos un límite. Tener que tocar fondo obedece a que nuestra mente subconsciente está ‘programada’ para protegernos del dolor, por lo cual activa mecanismos de defensa que nos llevan a ‘archivar’ los recuerdos dolorosos a través de la negación, evasión, proyección etc., pero no significa que los mismos se hayan sanado. El ejemplo que siempre comparto es que si tienes una herida en la piel y está infectada, puedes cubrirla con gasas, con una férula, en casos extremos incluso con una armadura,  buscando no sentirla, no verla y que no te duela, pero la herida seguirá ahí hasta que duela tanto, que no te quede opción más que probar una manera diferente de tratamiento para curarla. Lo mismo sucede con nuestra mente y nuestras heridas emocionales, llega un momento en que el dolor mismo te lleva a buscar un nuevo camino. Habrá quien no requiera llegar a este punto, son pocos en mi experiencia los que aprenden de la experiencia ajena, pero como diría Shakespeare: “Dulce es el fruto de la adversidad”, y el sufrimiento posee en sí mismo la sabiduría para llevarte a sanar, cuando así lo eliges.
Superaste una serie de dificultades gracias a tu búsqueda espiritual: lecturas, cursos y maestros, pero quisiste compartir lo aprendido, darle a los demás un camino más práctico y sencillo de lo que hacer cuando se está  envuelto en problemas y dificultades, ¿las ideas que propones en tus libros, conferencias y consultas privadas le pueden funcionar a cualquiera? Hablas de aplicar menos el intelecto, ¿cómo es eso?
Su exitosa primera obra 
Desde el inicio de mi labor como escritora y conferencista, mi intención fue compartir todo aquello que me ha servido personalmente en mi proceso de sanación, de una manera accesible, sin terminología compleja pero sin dejar a un lado la profundidad y el compromiso de la responsabilidad acerca de lo que comparto. Esta intención obedecía precisamente al interés de que efectivamente le pueda funcionar a cualquiera, pues sé que todos, sin excepción, estamos librando una batalla interna, aunque a veces no seamos conscientes de ello. Sin embargo, me queda claro también que quien llega a mis consultas privadas, mis libros o conferencias, es porque ‘está listo’ para ello, pues como sabes, mucho de lo que afirmo en mis escritos y presentaciones, pide que llevemos a cabo cambios de paradigmas profundamente arraigados en nuestra mente. Pero, parafraseando a Einstein, si queremos ver resultados distintos, tendremos que hacer cosas distintas. En este caso, si queremos sanar verdaderamente nuestro interior –llámese alma, esencia, espíritu, corazón- necesitamos cambiar nuestra manera de pensar y ver el mundo. Y dentro de estos paradigmas a los que me refiero, está precisamente el intelecto y su función. Llevamos toda la vida pensando que sabemos cómo hacer las cosas, que sabemos lo que es mejor para nosotros y queriendo defender nuestro punto de vista a capa y espada. Cuando nos abrimos al ‘no saber’, entonces estamos dando paso a que la verdadera Sabiduría que habita en cada uno de nosotros, se muestre y nos guíe hacia lo verdaderamente útil para nuestro camino y sanación. A eso me refiero con dejar de hacerle caso al intelecto, para empezar a actuar desde la inspiración.
En tu primera obra Ámate y vive, siete pasos para cambiar tu historia te refieres a la autoaceptación, empoderamiento y libertad de ser, entre otros puntos, ¿cómo lo logramos teniendo en cuenta las pautas erróneas de crianza que hemos tenido, las inseguridades que nos atenazan y los mensajes tóxicos de la gente que dice amarnos y desear lo mejor para nosotros?
Confiesa que siempre habla desde su experiencia
Lo logramos con una pequeña dosis de buena voluntad y una gran dosis de compromiso y constancia. Efectivamente, como mencionas, tenemos pautas establecidas desde la más temprana infancia sobre cómo actuar, cómo responder y cómo pensar, con la finalidad de ser aceptados en la sociedad, y más a fondo, con la intención inconsciente de ser amados. Todos, invariablemente, hacemos lo que hacemos porque estamos buscando el amor. Sin embargo, cuando llega un punto en que a pesar de todos nuestros esfuerzos, seguimos sintiéndonos vacíos, es cuando estamos listos para cambiar nuestra historia, lo cual no significa que no requerirá de tenacidad y un propósito claro de qué es lo que realmente queremos para nosotros, pues de no ser así, abandonaremos el camino a la primera dificultad, ya sea un contratiempo, la crítica de un familiar, el rechazo social etc. De esos ‘contratiempos’ se encarga el famoso ‘ego’ que es esa parte de tu mente que odia los cambios, que no quiere salirse de la zona cómoda pero que te hace sentir culpable por lo mismo, generando resistencia al cambio de mil maneras reflejadas en nuestras relaciones o situaciones. Cabe aclarar que un nuevo y relevante paradigma, demostrado ya científicamente, es que nuestros pensamientos van creando nuestra realidad, así que si en mi mente tengo miedo, habrá afuera circunstancias que me muestren ese miedo. Es ahí donde habrá que reforzar el compromiso con nosotros mismos.
Sanar interiormente no es un suceso, es un proceso, y como te decía, requiere de tener muy claro qué es lo que realmente es importante en nuestro camino. Si tu propósito verdadero es amarte y estar en paz, cada decisión que tomes –o que permitas que sea tomada por ti por esa Sabiduría superior- estará alineada a ese propósito. Y los resultados del cambio interno se irán observando en tu mundo externo sin lugar a dudas. Quisiera agregar que cuando desde el fondo de nuestro corazón y con toda la humildad posible pedimos que se nos muestre el camino, el Universo siempre responde. Siempre, así que no hay nada que temer.
Aseguras en una página de la parte Conciencia que todo los que nos inquieta, hace sufrir, preocupa, no es real, no existe, por tanto, no existe una verdadera razón para sentirnos así, ¿acaso nos lo inventamos? ¿De dónde viene ‘eso’ que sentimos?
Se preocupa porque sus clases se den en grupos pequeños e individualizados
Así es, no es real, ha sido creado por mi mente, específicamente por el ‘ego’ o la parte de mi mente que cree en el miedo y que me lleva a generar en mi vida situaciones que corresponden a esos pensamientos de temor. Y esto se comprueba cuando al cambiar nuestros pensamientos sobre determinada situación, dicha situación cambia, y no a la inversa. En este punto se hace necesario comentar que en esencia, todos aquellos pensamientos que no sean amor, perfección, claridad y plenitud, no son verdaderos puesto que fuimos creados a semejanza del Amor. Esto es algo que el intelecto puede cuestionar, pero que nuestra esencia lo sabe sin lugar a dudas. Entonces, cada vez que sentimos ira, desesperación, miedo o culpa, es en realidad el ego actuando, el problema, diría Tolle, viene de la identificación de nosotros con ese “yo” empequeñecido, iracundo, víctima o victimario. El proceso para sanar nuestra mente, inicia en hacernos conscientes de que ‘no somos eso’ que siempre creímos ser. Que somos mucho más grandes de lo que habíamos imaginado, que la perfección es nuestra esencia y que lo que hace falta es identificarnos con ella. Nuevamente, hablamos de cambios de paradigmas, de cuestionar y traer a la consciencia aquello que mucho tiempo ha estado oculto.
También te refieres a la necesidad de aprobación, que muchas veces tiene que ver con el niño interior herido, que aún no sana, y nos pasamos la vida tratando de quedar bien con todos para que nos acepten y quieran.  Al respecto manifiestas que jamás lograremos colmar las expectativas de la gente, que eso no es posible en su totalidad, y que por lo tanto, nos desgastamos por gusto. ¿Qué hacemos para remediarlo o por lo menos, por dónde empezamos a corregirlo?
Dice que no hace planes y deja que la sorprenda la vida
Hay una maravillosa oración del famoso terapeuta Fritz Perls, donde inicia diciendo “no he venido a este mundo a cubrir tus expectativas, no has venido a este mundo a cumplir mis expectativas…” y es así. Cuando buscamos que alguien cubra nuestras expectativas, en realidad estamos buscando que nos ‘complete’ porque nos sentimos carentes, inadecuados o que no somos suficientemente buenos. De ahí el origen de todas las relaciones de codependencia emocional tan de moda hoy en día. Para iniciar el proceso de corrección de esta manera de vivir, es necesario darnos cuenta de que lo estamos sufriendo, que hacemos lo que hacemos buscando agradar a otros o que exigimos que los otros hagan lo que yo deseo para que entonces pueda amarlos y aceptarlos. Hay que reconocer que es un círculo vicioso y una batalla perdida, pues si nos ponemos a pensar, nunca hemos logrado realmente que el otro haga lo que yo quiero, o no por voluntad por lo menos, y más allá de ello, el hecho de que la otra persona haga lo que yo quiero, tal vez me dará una pequeña satisfacción momentánea, pero bastarán un par de horas o días para que vuelva a sentirme insatisfecho y exija ahora una nueva demanda. Volvemos al punto del propósito que mencioné anteriormente: si tengo claro lo que realmente es importante para mí, preferiré mil veces estar en paz a tener razón. Con esto en mente, cada vez será más fácil elegir amarme y dejar de exigir al otro lo que yo necesito hacer por mí mismo y para mí mismo.
La religión cristiana nos ha enseñado que sentir rabia, odio, sentimiento de revancha o venganza es malo, por tanto, tratamos de negarlos, ocultarlos o disfrazarlos, y cuando no podemos nos llenamos de culpa y vergüenza, sin embargo, tú manifiestas que son perfectamente humanos y que todos en algún momento los hemos experimentado y que siempre estarán presentes en nuestras vidas, ¿cómo los enfrentamos? ¿Qué hacemos con ellos?
Durante la presentación de su segunda obra  Elige el amor
Siempre estarán presentes mientras no sanemos los pensamientos que las causan, y en un plano más grande, para eso estamos aquí, para sanar nuestra mente o evolucionar. El Curso de Milagros nos habla del verdadero perdón, que se refiere a quitarle realidad a las faltas, en lugar de maquillarlas u ocultarlas. Al darnos cuenta de que lo que verdaderamente nos daña y nos hace sentir rabia, odio, resentimientos, etc.  es nuestra interpretación de los hechos más que los hechos mismos, empezamos a dejar de ver aquello como verdadero y al cuestionarlo iniciamos su proceso de sanación y perdón. Se trata, una vez más, de elegir la paz en lugar de tener la razón. Y si aplicamos esta misma visión a nuestra propia culpa y elegimos perdonarnos sabiendo que hemos hecho lo mejor que podemos y que nuestra verdadera esencia sigue intacta, entonces iremos más ligeros por la vida y ya no necesitaremos recurrir a esos sentimientos de odio o venganza para “saldar” las deudas. Recordemos que estamos buscando vivir mejor, estamos buscando amarnos y soltar los lastres del resentimiento. Con esto en mente, será más fácil el camino y los cambios de pensamiento que éste requiere de nosotros.
Por otro lado, también postulas que la gente no tiene el poder de hacer sentir mal o sufrir, que solo nosotros somos responsables de cómo nos sentimos. Esto abarca la forma en que nos afecta  la crisis económica, el estado del tiempo, el malhumor de mi jefe, el desamor de mi pareja o la indiferencia de mis padres o hijos. ¿Es que ellos no tienen la culpa de nada?
Con los participantes de uno de sus talleres de Ho'oponopono  en México
Así es, no hay culpables, sólo responsables. Esto quiere decir que es mi responsabilidad cómo interpreto lo que veo y lo que experimento, y es solo en esa interpretación donde yo puedo hacer cambios. No puedo forzar a que mi pareja me ame, a que mi jefe esté de buen humor, a que el gobierno haga algo para mejorar la economía, pero sí puedo cambiar la manera en que eso me afecta, poniendo mi paz interior como prioridad. Si vamos por la vida buscando culpables, seguiremos delegándoles el poder de nuestro bienestar, seguiremos sintiéndonos víctimas del mundo y seguiremos queriendo cambiar la ‘pantalla’ donde la película se proyecta en lugar de cambiar la ‘película’ misma.
¿Es verdad que los grandes cambios en nuestra existencia se dan cuando comenzamos a cuestionarnos a nosotros mismos más que al mundo que nos rodea?  Cuando elegimos cambiar también vemos cambios en nuestro entorno, ¿es eso cierto?
Como diría Mahatma Gandhi: “Se tú el cambio que quieres ver en el mundo.” Poco a poco se ha ido extendiendo más este conocimiento acerca del poder de creación y manifestación de nuestros propios pensamientos que todos poseemos. En otras palabras, nosotros creamos nuestra realidad. La física cuántica estudia estos procesos, en los que se afirma que todo lo que vemos es una proyección, un holograma que se modifica a través de la vibración y la energía de los pensamientos. Es importante tomar esto en cuenta para reconsiderar nuestros hábitos mentales, reconocer aquellos pensamientos recurrentes sobre aquellas cosas que nos dan miedo, que nos duelen, puesto que si nuestra atención está ahí, estamos dándole cabida en nuestra experiencia. Efectivamente, los grandes cambios empiezan cuando nos cuestionamos a nosotros mismos, puesto que es ahí donde en realidad puedo llevarlos a cabo.
Revisando sus apuntes antes de ser entrevistada 
Para escribir tu segunda obra Elige el amor, ho’oponopono, sincronía y milagros, investigaste y llevaste estudios profundos sobre espiritualidad, en especial, plasmaste tu experiencia con esa antigua técnica de resolución de problemas de nombre Ho’oponopono, lo aprendido como alumna de un Curso de Milagros y tu conocimiento de la obra de Eckart Tolle y Anthony de  Mello, ¿qué te animó a hacerlo y cómo planteaste su contenido? ¿Qué de nuevo o beneficioso puede hallar un lector acostumbrado a libros de esta naturaleza? ¿El Ho’oponopono les puede  servir a todos?
Escribir es mi manera de sentirme útil, es lo que le da sentido a todo lo que vivo pues creo firmemente que es necesario compartirse, que venimos a extender el amor. Mis libros son la reseña de mi camino de vida, así que en mi proceso personal, la espiritualidad se volvió fundamental, es ahí donde encontré respuestas profundas que me dieron certeza y confianza, y quise compartirlo en un nuevo libro. De ahí nace Elige el Amor, Ho’oponopono, sincronía y milagros. Es un libro que sigue con la línea de una redacción sin intelectualismos, basada en mi inspiración y experiencia y sustentada con argumentos de los autores o fuentes que mencionas. Ofrece al lector asiduo de estos temas, un acercamiento amoroso y alentador con respecto al mundo que ve y a su experiencia. En otras palabras, Elige el Amor nos dice que es posible vivir diferente, que aunque el mundo parezca estar en contra, realmente estamos protegidos y a salvo, sólo es cuestión de eliminar la ‘interferencia’ de nuestras interpretaciones basadas en el miedo. El Ho’oponopono es una herramienta ancestral de sanación hawaiana, que se ha extendido por el mundo por su sencillez y efectividad, por lo cual está al alcance de todos, pues no requiere nada más que estar dispuesto, sin embargo, nos pide que soltemos y confiemos en ese Poder Superior de manera incondicional, eso es lo que a la mayoría de los que practican la técnica les parece más difícil, dejar de controlar, dejar de pensar y fluir con la vida. Mi aportación en mi libro, es vincular el proceso de limpieza del subconsciente que aborda el Ho’oponopono a través de la repetición de palabras, con el concepto de perdón que ofrece Un Curso de Milagros, lo cual nos lleva a ver de frente nuestros miedos para poder entregarlos a la Divinidad para que sean sanados. Es ir un paso más profundo en el trabajo de consciencia, reconociendo lo que de verdad nos duele, para que una vez visto, pueda ser sanado en nuestra mente por ese Poder Creador.
Tiene un canal en Youtube donde comparte sus experiencias
Postulas que debes acercarte al Ho’oponopono sin expectativas. Que si vas a pedirle a la Divinidad que las cosas salgan como tú quieres, vas por mal camino. Que te dará solo lo que es mejor para ti.  ¿Eso quiere decir que jamás podremos contar con su ayuda para conseguir las cosas que deseamos?  Que alcanzar nuestros sueños puede quizá no ser lo mejor que nos pueda suceder, ¿es así?
El intelecto asesorado por el ego, cree saber lo que es mejor para uno mismo. Sin embargo, si nos atenemos a los resultados, veremos que cada vez que pensamos que sabíamos lo que sería mejor, a la larga nos enfrentamos con varias situaciones, la primera es que rara vez las cosas suceden como lo planeamos, la segunda es que una vez obtenido lo que deseábamos, el vacío y la insatisfacción volvieron a tomar su lugar en nuestro interior. Nunca nos sentimos satisfechos. El proceso de soltar y confiar de Ho’oponopono y de Un Curso de Milagros, es reconocer que no sabemos lo que es mejor para nosotros, que no tenemos acceso a toda la información que se requiere para poder determinar qué es lo que más nos conviene. Asumiendo esto, nos damos cuenta de que necesitamos confiar en que un Poder más grande si sabe lo que es mejor, así que se lo dejamos a Él. Esto es algo que no estamos acostumbrados a hacer, pero que cuando lo probamos, los resultados son maravillosos. La clave está en dejar de temer el supuesto castigo divino, saber que la Divinidad, que es únicamente Amor, sólo busca nuestro verdadero bien y entonces permitir que lo que tenga que suceder, suceda. Nuestros sueños son las motivaciones que nos incitan a dar cada paso, y soltar no significa que no tengamos que hacer nada o que tengamos que abandonarlos, lo importante es no aferrarnos a ese futuro para ser felices, a que solo si logro mis sueños estaré bien, pues la felicidad se encuentra en este momento, en el aquí y el ahora, pero podemos hacer lo que queremos hacer guiados por una Inteligencia Superior, que nos llevará al lugar donde de verdad podamos ser felices y plenos.
Recomienda a todos aprender a fluir en la vida 
Nos aconsejas soltar, rendirnos, dejar de controlar, que lo único seguro es el cambio, ¿pides demasiado? ¿Podremos conseguirlo algún día?
Sugiero ampliamente que nuestro trabajo interior esté enfocado a soltar, dejar de controlar y fluir. Sé, por experiencia propia, que no es tarea fácil, que el ego es aguerrido y no cederá al primer intento, sin embargo, también se que es posible experimentar la paz y la confianza que te ofrece la rendición. Mientras estemos en este mundo, seguiremos teniendo que elegir a cada momento soltar o controlar, pero cuando empezamos a saborear los frutos del fluir, esa elección se presenta cada vez más fácil de realizar. Elegir el Amor es eso, es dejar que ese Poder actúe en y a través de ti. Creo realmente que no es pedir demasiado, el ego piensa que tiene que sacrificar algo, pero cuando experimentas en ti mismo la facilidad de la vida al soltar, te das cuenta, como dice el Curso de Milagros, que en realidad “se te está pidiendo nada a cambio de todo.”
Dices que estar en paz es el único propósito, ¿cómo lo conseguimos en un mundo imperfecto, con tantos problemas, dolor y gente mala? Nos hablan de karma, mala suerte, del valle de dolor, de castigos y premios impartidos por Dios…Somos seres indefensos, expuestos al caos, ¿está en nuestras manos realmente alcanzar nuestra paz?
Está en nuestras manos cuando reconocemos nuestra verdadera identidad. Mientras sigamos identificados con nuestro pequeño ‘yo’, seguiremos a expensas de lo que nuestros pensamientos de miedo vayan manifestando en nuestra vida, y hablaremos de karma, mala suerte y castigos divinos como parte de la ‘realidad’ que vivimos. Si realmente quieres vivir de otra manera, si realmente quieres dejar de sentirte vacío y dejar de sufrir por períodos cada vez más prolongados, habrá que reconocer profundamente quiénes verdaderamente somos, y reconocer que siempre estamos protegidos por Aquél que nos creó. En mi experiencia, es el único camino.
A lo largo de su carrera ha ido cosechando una serie de reconocimientos 
Algunos sostienen que no esperar nada de la gente ni de la vida es lo ideal, te evitas la decepción y el sufrimiento, y no es una postura pesimista ni resentida, es una medida de protección, ¿qué opinas al respecto?
Efectivamente algunos sostienen que es una manera de protegerse, de resguardar “su corazón”, sin embargo, cada vez que nosotros pensamos que tenemos que protegernos de algo o alguien, estamos inmersos en el mundo del miedo y siempre alertas a atacar o defendernos de cualquier forma. No estamos en paz. De lo que se trata este camino espiritual y de reconocimientos, es de darnos cuenta de que en realidad no hay nada que defender, dicen las Escrituras: “La Verdad no necesita defensa.” Es preciso darnos cuenta de que nuestro verdadero Ser no es vulnerable, que podemos ser nosotros mismos sin miedo, que no necesitamos que nadie nos complete, que si seguimos teniendo expectativas es porque seguimos buscando afuera lo que solo vamos a encontrar dentro de nosotros. No busques que te aprueben y te amen, apruébate y ámate tú primero y los demás lo harán, y si no, no dependerás de ello para ser feliz.
La gente que nos hace daño o martiriza la vida se dice que son nuestros mayores maestros, cuando estas relaciones se tornan en extremo tóxicas o corre riesgo nuestra integridad física o  vida, ¿lo mejor es cortar y alejarse o debemos estar hasta aprender la lección? ¿Cuál debería ser nuestra actitud o comportamiento?
Disfruta cuando comparte lo que cree
El reconocer que nuestros “villanos” son nuestros maestros (lo cual considero cierto), no implica que tengamos que quedarnos ahí y permitir abusos y maltratos. Tal vez la lección que ese maestro viene a enseñarte, es precisamente aprender  a poner límites y amarte a ti mismo, por poner un ejemplo. Lo más importante, es abrir nuestra mente para reconocer la enseñanza y con base en el amor a uno mismo preguntarse ¿qué debo aprender de esto? ¿Para qué está sucediendo esto en mi vida? ¿Qué haría alguien que se ama en esta situación?  Las respuestas que surgen son profundamente esclarecedoras. Y posteriormente, dejarte guiar, permitir que la Divinidad tome el mando de tus pensamientos para saber qué hacer. Sabemos que el maestro llega cuando el alumno está listo, pero también es cierto que el maestro se va cuando la lección ha sido aprendida. Si la situación no cesa, es que aún hay algo que aprender de ella.
Manifiestas has que aprendido a dejarte guiar por la Divinidad, has alejado las expectativas, disfrutas el presente, meditas y sabes que siempre llegará lo que será mejor para ti, ¿eres inmune al ego? ¿No tienes recaídas? ¿No te enfadas o entristeces alguna vez cuando no te sale algún proyecto o trabajo?
¡Me encantaría que fuera así! Pero no, como todos, tengo recaídas, como todos, me enfado, me desespero, me sorprendo a mí misma preocupándome o sintiéndome víctima. Creo que la diferencia radica en que ahora me observo constantemente, me mantengo alerta de esas ‘caídas’ y se que ese no es mi estado natural, que solo cuando elijo soltar y confiar en la vida, es cuando me siento bien. Mi tolerancia al sufrimiento ha disminuido notablemente, no me conformo con sentirme ‘medio bien’, así que cada vez que me percibo en las ‘garras’ del ego, busco por todos los medios, hurgando en mi aprendizaje todo aquello que me permita regresar a mi paz. Lo importante es aprender a dejar de emitir juicios de autocrítica por ello, de eso se trata el amor a uno mismo, no condenarse por volver a sentir miedo o enojo, sino aceptar esa parte nuestra que aún no ha sanado y a pesar de ello seguir amándose. De esta manera, en mi experiencia, me resulta más fácil regresar al estado de no expectativas y total aceptación de lo que es.
La gente concibe la meditación de muchas formas, y algunos admiten ser incapaces de poner en blanco la mente o concentrarse en la respiración, ¿repetir el mantra lo siento, perdón, te amo, gracias del Ho’oponopono es válido?  ¿Qué beneficios obtienes entonándolo sea en la mente o repitiendo en voz alta?
Su vida dio un vuelco tremendo cuando conoció Ho'oponopono
Desde mi mirada, la meditación no requiere poner como tal la mente en blanco, sino llegar al punto de observar tus pensamientos sin juicios, sin opiniones sobre ellos;  no definirlos es no darles realidad y de esta manera, no interfieren en tus emociones. La meditación podría ser más fácil de lo que parece si nos diéramos cuenta de que podemos dejar de resistirnos y por ende, dejar de forzarnos a hacer las cosas ‘como deben de ser’. Así, de manera natural, el objetivo de la meditación, que es traerte al momento presente y adentrarte en tu interior para comunicarte con esa Sabiduría intrínseca, se dará sin esfuerzo ni sacrificio de tu parte. La meta sería que tu vida entera fuera una meditación. El Ho’oponopono, a través de la repetición de palabras, logra eso. Te trae de vuelta al ahora, detiene el juicio sobre tus pensamientos, te libera de interpretaciones y opiniones sobre lo que está sucediendo y permite que la Divinidad tome el mando. Funciona tanto si lo haces en voz alta como si lo repites en tu mente, y al dejar de darle el poder a nuestros pensamientos, la paz retorna y el entorno se acomoda para bien.
¿Cómo preparar nuestra mente y emociones para el día a día? ¿De qué manera pensar para no aferrarnos a las expectativas? ¿Con qué ojos aprendemos a mirar el mundo que nos rodea?
Cada vez termina de realizar una conferencia se siente fortalecida y contenta
Con los ojos de un niño. Un niño no cree que lo sabe todo, deja que se le muestre. Un niño no tiene juicios sobre las cosas, las observa siempre con novedad y asombro. De los niños y los que son como ellos, es el Reino de los Cielos. De manera práctica, utilizar el Ho’oponopono como sustituto de tus pensamientos y preocupaciones diarias, te lleva a ir cambiando tus emociones en el día a día. Practica que tus primeras palabras al despertar sean “gracias, gracias, gracias, gracias…” mientras te lavas los dientes, mientras preparas el desayuno, en lugar de hacer la tortuosa lista de pendientes del día y las probabilidades de que algo no salga bien. Es cuestión de voluntad y compromiso, decía con anterioridad, y así es. Se trata de volverlo un hábito nuevo, que con la constancia te llevará a vivir en el eterno presente libre del peso de tus interpretaciones basadas en el miedo.
¿A qué aspira Mar Barbosa, una mujer que dejó su carrera de diseñadora, para convertirse una coach de vida?
Hace un tiempo que dejé de planear, de hacer estrategias de cómo quiero que sean las cosas. Ahora voy fluyendo con mayor facilidad y me permito sorprenderme y asombrarme por lo que la Vida va colocando en mi camino, y créeme que esto de aburrido no tiene nada. Sin embargo, sí te puedo decir lo que me gustaría que sucediera a nivel profesional, independientemente de que estoy abierta y agradecida a lo que sea que suceda, confiando en que es para bien siempre. Me gustaría seguir escribiendo y compartiendo, considero que lo hago bien pero sobre todo, lo disfruto muy profundamente. Cada vez que termino de dar una charla o una sesión personal, me siento renovada y llena de dicha y energía. Escribir es como volcar mi alma y plasmar en papel lo que yo necesito recordar. Me encantaría seguir haciendo esto que amo, y que en ese camino cada vez se sumaran más personas a través de viajes por el mundo dando conferencias y más libros publicados. En última instancia, como meta última, aspiro a ser libre de mis ataduras mentales, a ser libre de esa idea errónea de mi pequeñez que todavía se hace presente en muchos momentos de mi vida y que no le sirve al mundo, y por último, aspiro a poder, a través de mi propia sanación interior, reconocer mi luz para alumbrar un tramo del camino de quien así lo requiera, recordando siempre que no estamos separados, que somos uno y que si yo sano, el mundo sana también. 

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