Puedes adquirir mi libro 'La fugacidad del color' o mi nuevo poemario 'El ecosistema de las hormigas' en la web de la editorial Lastura para España y todo el mundo.

miércoles, 22 de abril de 2020

Amparo Santana: «A mí me preocupa dejar huella mientras esté viva»



Ella no se hace problemas con la inspiración. Se mantiene dispuesta y los poemas surgen. Aunque haya demorado en publicar, nada tiene que ver en esto, su enorme capacidad para entregarse a la tarea de manifestar emociones que le son propias o que son fruto de esa mirada sensible que traduce el sentimiento ajeno.
Hoy la poeta vuelve con La mirada deshabitada (La Bella Araña Editorial, 2019), un poemario donde deja clara su postura como poeta y reafirma con contundencia su poética.

Seis años después de alzarte con el Premio Gerardo Diego por tu obra Línea Helicoidal, que se constituyó en tu primera publicación, retornas con un nuevo poemario, de título La mirada deshabitada, ¿sobre qué temas o sentimientos has querido reflexionar y hacerlos tuyos?

A priori no quería reflexionar en algo muy concreto y entonces me fueron saliendo esos poemas de dolor y yo no sabía que estaban ahí. Bueno, todos no son de dolor y alguno es una exageración pretendiendo dar una visión dramática como ocurre en “El dolor es insaciable”. Pero me iban saliendo así a medida que escribía.
De todas maneras una cosa que me pasa mucho es sentir la angustia existencial, el vacío que crea la mirada deshabitada. También están los recuerdos no siempre bien hallados, la huida, los muertos.
Pero quisiera añadir que no necesariamente el poeta expresa lo que ha vivido, también somos los libros que hemos leído, las películas que hemos visto, las personas que hemos conocido y en ese sentido lo expresado en el poemario viene de muchos sitios.

Has declarado que La mirada deshabitada te demandó escribir a herida abierta, ¿es recomendable hacerlo cuando la emoción se halla desbordada o es preferible aguardar a que sea recuerdo y no afecte tanto?

Poemario con el que ganó el Premio
Gerardo Diego en 2014
Lo de escribir a herida abierta o cerrada no lo sé e ignoro lo que es mejor. Seguramente la respuesta es ‘depende’. No hay formulas. Lo más importante es escribir, en cualquier caso, y luego analizar lo escrito, y ver lo que queremos transmitir.

Cuando eliges el título  La mirada deshabitada para darle nombre a tu libro, ¿lo hiciste pensando en la tuya  o en la de los otros? ¿Quiénes poseen una mirada de ese tipo?

La mirada deshabitada para mí es el vacío existencial, pero como ocurre con toda escritura para cada uno puede ser una cosa distinta.

Tu poemario tiene dos apartados denominados: Una poética e Insomnios. A mi parecer, el primero, es una declaración contundente de tu postura como poeta, y el segundo, expresa tu manera de sentir y las emociones que más te conmueven, ¿estoy algo en lo cierto?

Sí, estás en lo cierto, la primera es una declaración de intenciones sobre la poesía y la segunda parte son mis sentimientos y emociones vividas o relatadas de libros, películas, otras experiencias que he hecho mías.

Una constante en los temas de La mirada deshabitada es el sentido de trascendencia, y lo noto manifiesto en tu poema “Replicantes”, los últimos versos son indiscutibles en ese sentido: «Los objetos /nos sobreviven/con la memoria intacta/ igual que los libros». ¿Te preocupa no dejar huella o se tergiverse quién fuiste?

A mí me preocupa dejar huella mientras esté viva, cuando me haya muerto me da igual. Debe ser agradable dejar huella buena, pero esto es para muy pocos.
El sentido de trascendencia que tú has visto en este poema ni me lo había planteado, pero me gusta que tú lo hayas visto

La poeta durante un recital organizado por Clave
Otro tema de igual reiteración es la búsqueda, y uno de los poemas que lo contiene es el dedicado a tu padre, “La soledad de los buques”. «En cubierta/unos pocos miran/ el cielo para descubrir/planetas donde mudarse». A veces es tanta la desolación que fantaseamos con la posibilidad de la existencia de un lugar, más amable, adonde marchar, ¿no es así, Amparo?

De nuevo ves cosas en mis poemas que no las he escrito conscientemente, pero si tú las percibes están ahí.  Pero sí,  se manifiesta el sentido de búsqueda y también la huida de lo que no queremos.

Un libro cuando sale a la luz está sujeto a una serie de lecturas o interpretaciones, que es muy probable que ni por asomo,  tengan alguna relación con lo que quisiste ‘contar’ (o versar), ¿qué no te gustaría que se diga sobre tu poemario?

Sobre qué no me gustaría que se dijera de mi poemario, pues para empezar que no gustara, algo que es inevitable, somos todos diferentes. Otra cosa es que se interpretara como algo personal, aunque ya he aclarado que nuestras emociones y experiencias vienen de muchos sitios. No pienso en una determinada situación para escribirlos, excepto en los puramente descriptivos, como el dedicado a mi padre y a mi madre, que se refieren a lugares concretos. En general los poemas surgen y ya está.

Demoraste en publicar, ¿luego del éxito de tu poemario se hizo complicado volver a hacerlo? ¿Cuáles fueron tus temores?

Mis temores en el mundo editorial se han cumplido todos: demora en la publicación, tener que pagar, etc. Son muchas las editoriales, pero si no tienes un amigo en alguna o no eres alguien conocido no te publica nadie; a menos que pagues, pero aún así hay dificultades.

Ahora te dedicas por entero a escribir, ¿aceptas la posibilidad de probar con la narrativa o quieres seguir expresándote solo como poeta?

¿Probar con la narrativa? Creo que se me da mejor la poesía. Escribir una novela, por ejemplo, es de largo recorrido, un maratón, y el relato corto nunca me ha llamado mucho. No sé por qué.

El libro se puede adquirir  aquí:
http://tienda.aranyaeditorial.com/101-la-mirada-deshabitada.html