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viernes, 29 de junio de 2012

Neo Coslado. “Un buen escritor debe saber cuando no escribir”


La radio es su hábitat natural y admite que no podría estar lejos de un micrófono. Neo Coslado ha hecho de todo en el mundo de la radiodifusión y hasta hoy el éxito le ha sonreído de oreja a oreja, sin embargo, hoy da un paso un más y se reta a sí mismo anunciando su incursión en el mundo de la literatura. “Ashia, la niña somalí” es una novela no sólo esperada por su autor, sino por el grueso de oyentes que el locutor tiene y mantiene a través de sus años de comunicador.
Conozcamos a este hombre de radio que presenta los programas “La linterna en la Sierra” (informativo)  y  “Así son las mañanas” (magazine cultural) dentro de la Cadena COPE,  confiesa que el rock es la música que más le gusta, sostiene que nunca se ha topado con un mal libro y que revela que se puso a escribir a raíz de una señal que recibió de la Madre Teresa de Calcuta a través de Google.

Su pasión por la radio lo convirtió en un locutor todoterreno ni bien inició su andadura y desde ese entonces, ha hecho todo tipo de programas: musicales, informativos, de concurso e incluso formó parte del departamento comercial y de marketing de una de las emisoras para la que trabajó, ¿qué recuerdo tiene de aquella primera vez que se puso frente al micrófono? ¿Tuvo que luchar mucho para demostrar su valía? ¿Qué estudios lo respaldaron? ¿Siempre tuvo la necesidad de aprender y vivir nuevas experiencias?

El ocho de agosto de 1987, me puse por primera vez delante de un micrófono. Desde ese momento no pude despegarme de él. Por aquél entonces, estaba al frente de un programa de Rock (es la música que siempre me ha gustado). Ese día estaba tan nervioso, que me temblaban hasta las pestañas. Nunca olvidaré la primera canción que puse en la radio: “Wild Frontier” de Gary Moore. El programa estuvo en antena, durante ocho años. Cada vez que celebraba un aniversario, empezaba con esta canción. Durante esta época, tuve la oportunidad de entrevistar a los grupos nacionales e internacionales, más representativos de la época. Después de ocho años, casi sin darme cuenta, me convertí en profesional de la comunicación. Me hubiese gustado siempre hacer este tipo de programa, pero a medida que iba creciendo en este mundo, me propusieron varios retos, no dudando ni un solo instante en ponerlos en marcha. Nunca que hay que cometer el error de creer que ya lo sabes todo, cada día hay algo que aprender.

¿Qué tanto le atrajo de la radio? ¿Por qué se identifica con ella?

La radio es mi vida, una vez que te metes en este mundo, ya no puedes salir. Necesito el micro para respirar, no concibo mi vida sin formar parte de este mundo.

¿Cómo es que un locutor de un programa que combinaba el rock y el pop, luego pasa a dar las noticias?  ¿Qué pensó cuando se lo plantearon? ¿Es un hombre de retos?

Nunca me han asustado los retos, al contrario, siempre me han motivado para vivir nuevas experiencias. En el momento que me proponían una nueva faceta, me faltaba tiempo para contestar positivamente.

Junto al destacado escritor madrileño
 Mario Escobar
Hoy por hoy conduce un programa de entrevistas de naturaleza literaria de notable éxito y hay que remarcar que por su cabina han desfilado autores de la talla de Matilde Asensi y Julia Navarro, entre otros, sin embargo, también da cabida a escritores poco conocidos o noveles. En ese sentido, ¿cuál es su reflexión en cuanto al poco apoyo que brindan el resto de medios de comunicación  a autores que publican con mucho esfuerzo y salen a promocionar su obra  huérfanos de agente literario?

He tenido la gran suerte de entrevistar a escritores totalmente consagrados. De todos ellos he aprendido mucho, con cada uno de ellos he tenido largas charlas, fuera del micro. Me he empapado de su sabiduría, sus consejos me han servido de mucho, a la hora de escribir mi primera novela. Con muchos de estos autores, guardo una gran amistad. En cuanto a los autores noveles, también he tenido la gran suerte de entrevistar a un gran número de ellos. Soy consciente del poco apoyo que reciben. Hay grandes obras que son desconocidas por el gran público. Es un gran error no apostar por escritores que con mucho esfuerzo han conseguido plasmar una historia, que en muchos casos tiene un gran rigor literario. Me apena mucho ver que sus esfuerzos por darse a conocer caen en saco roto. Tengo la esperanza de que esto va a cambiar.

Debería ser lo normal (y fundamental) que un entrevistador conozca la trayectoria y las características de su invitado, pero en la mayoría de casos no ocurre, sin embargo, notamos que usted es siempre responsable y respetuoso en ese aspecto, pues no sólo  está perfectamente informado de la obra que el autor está promocionando, sino que hasta nos atrevemos a decir que la ha leído, ¿qué parte de su tiempo le ocupa sumergirse en el mundo de su futuro entrevistado?

Es imprescindible conocer al autor y su obra, esto te facilita el camino, te ayuda a saber por donde dirigir una entrevista que conecte con el oyente. Yo nunca hago juicio de valor, con mis preguntas, intento darle las armas suficientes al escritor para que promocione su obra lo mejor posible.

Sabemos que su tiempo le resulta corto y que le gustaría que las horas duraran más, ¿cómo distribuye su trabajo periodístico y el que corresponde a su espacio literario con su nueva ocupación: escribir?  Y ¿su vida personal? ¿Qué opina su familia al respecto?

Aprovecho al máximo cada segundo de mi vida, soy una persona muy activa. A veces me sorprendo de donde saco tanto tiempo para abarcar tanto. No dejo ni un solo hueco vacío, siempre hay algo con que rellenarlo. Tengo la gran suerte de que mi familia, me respalda y apoya en todo momento.


¿En qué momento recibe el llamado de la escritura?  ¿Es una vocación algo tardía o que se venía gestando desde hace mucho?  ¿Escribe por instinto o tuvo que asistir a algún taller?

Pronto, hará un año que empecé a escribir mi primera novela. Surgió de una manera totalmente espontánea. Me encontraba documentándome para una entrevista literaria, cuando sin yo pretenderlo, me saltó en Google, una noticia ocurrida en el año 2009. Me conmovió tanto, que me sentí impotente de no poder hacer nada al respecto. Estuve dándole vueltas durante un largo rato. Me pregunté: ¿Qué puedo hacer yo? Intentaba, pero no buscaba la respuesta adecuada. Fue entonces cuando me dispuse a salir de la página en la que estaba esa noticia, cuando, una vez más, sin yo buscarlo, Google me dio tan ansiada respuesta. En la pantalla de mi ordenador apareció como por arte de magia la siguiente frase de la Madre Teresa de Calcuta: “A veces sentimos que lo que hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara esa gota”.Nada más leer esto, comencé a escribir mi primera novela.

Flanqueado por  Daniel Hareg y Roser Herrera
sus agentes literarios
¿Es un escritor que contacta con las musas en cualquier momento o más bien, les pone días y horarios estrictos? ¿Los relatos suelen imponerse o es la prosa lírica la que se lleva la victoria siempre?

Soy de los que piensa, que un buen escritor, debe saber cuando no escribir. Yo tengo escrita una antología de relatos y prosa lírica, a ambos estilos les doy el mismo valor.

Tiene una envidiable relación con sus oyentes y seguidores de su blog, tanto así que los invita participar dentro de su labor de escritor. Es un hecho un tanto inédito, déjeme decirle.  Por ejemplo, solicitó que lo ayudaran a escoger un relato entre una nutrida terna con la finalidad de hallar el que sería convertido en una novela. ¿Qué tal la experiencia? ¿Todos quedaron contentos con el seleccionado?

La mayoría se decanto por un relato en concreto. En este caso coincido con las personas que participaron en esta iniciativa. Si todo sale bien, ese relato, será mi próxima novela.

¿Dio muchas vueltas antes de decidirse a publicar? ¿Lo consultó con otros o fue una decisión estrictamente suya? Completada esta primera etapa, ¿tuvo que tocar muchas puertas para conseguir editorial?  O quizá fue afortunado y,  como dicen por ahí “se le apareció la virgen y se dio el milagro”. Comparta, por favor,  con los lectores  sobre los pasos que dio en pos de la conquista de su sueño.

Afortunadamente, tuve la suerte de que dos agencias literarias, se pusieron en contacto conmigo. Desde un primer momento mostraron mucho interés en mi obra. Ambos consideraron que tenía mucho gancho. Después de largas conversaciones, tuve que tomar una decisión. Actualmente me representa la Agencia “Letras Propias”.

Su novela “Ashia, la niña somalí” está a punto de salir, y aparte de trabajarla a solas sin más ayuda que usted mismo, tiene parte del camino andado, pues usted día a día ha ido compartiendo con sus seguidores aspectos relativos a su redacción, edición y pronta salida. Es evidente su compromiso y entrega, pero la respuesta del mercado es siempre un misterio, al respecto: ¿es un hombre que se deja impresionar por el triunfo? Y, por el contrario,  ¿qué postura adopta ante la adversidad?

Soy un hombre que tiene la imperiosa necesidad de contar historias. No puedo ocultar mi interés por compartir lo que escribo con el mayor número de personas posible. Con trabajo y mucho esfuerzo, todo es posible.

Acompañado del escritor  Víctor Fernández Correas
¿Teme a las críticas?  ¿Le han llovido muchas durante su labor de comunicador?

Temo a no tener críticas, si no las tienes, significaría que tu trabajo pasa desapercibido.

Por el contrario, ¿qué tipo de crítico es usted?  ¿Fue duro con algún  escritor en público a través de las ondas radiales?

Como dije antes, no suelo hacer juicios de valor, dejo que el autor difunda su obra lo mejor posible.

¿Cree que existen realmente los malos libros?  Si es así, ¿les asiste el derecho a cualquiera incluidos los críticos a decirlo? Entonces, ¿dónde queda aquello de “todo libro encuentra su lector y viceversa”?

De momento no me he encontrado con un mal libro. Una cosa es que no me guste lo que lea. Esto es muy relativo.

¿Cuál considera usted que será el aporte de Neo Coslada a la literatura? ¿Dónde lo hallaremos en su estado puro: en el tema escogido o en su lenguaje?

Pronto se sabrá. Será el lector el que opine al respecto.

El tamaño del ego de un escritor o creador en general es considerable, ¿lo mantiene bajo control y no le produce mayores problemas o de cuando en cuando se dispara y mete la pata?

Humildad ante todo.

¿El Neo comunicador radial podrá vivir en armonía con el Neo escritor si el éxito lo obliga a dedicarle más tiempo?

Haremos buena pareja.

Si desean saber más sobre Neo Coslado con autor o comunicador
puedenpinchar en los siguientes enlaces:
http://entrevistasliterarias-neo.blogspot.com.es/
http://www.letraspropias.com/portfolio/neo-coslado/
http://www.cope.es/player/id=2012022218290001&activo=5



jueves, 21 de junio de 2012

José Manuel Mora Fandos:"Hacer de la vida una bella obra de arte es el objetivo"


Ha escrito un ensayo sobre la dimensión estética de la vida cotidiana y lejos de que los lectores  ignoren  su trabajo o lo etiqueten de aburrido o pesado,  como les suele ocurrir a las obras de los académicos, el escritor José Manuel Mora Fandos ha logrado lo que era imposible hasta el momento: conectar con la gente y hacer que se interese por temas ‘tan cercanos pero lejanos’. “Estamos muy necesitados de belleza en las palabras que nos dicen, y en el modo en que nos tratan”, manifiesta al ser consultado por la razón del éxito de su libro  Tan bella tan cerca (Ediciones de La Isla de Siltolá).
Sobre la vida que nos ha tocado vivir y los problemas que nos afectan a nivel individual y como habitantes de este complicado planeta azul, con esa sencillez, naturalidad y cercanía que forman parte de su modo de ser y estar expresa: “Creo que, en vez de evadirnos a mundos que no vendrán y estar en conflicto constante con la vida diaria, es muy sabio aceptar lo cotidiano, lo cercano, y ahí sacarle todo el potencial extraordinario que verdaderamente tiene. Cuando esto se entiende y se vive, uno consigue una serenidad y una alegría honda muy considerables”.
Conozcamos con mayor amplitud a este autor que también es doctor en Filología inglesa,  conferencista, y profesor de escritura personal. Pero, claro está, no podemos dejar de  mencionar y destacar su pasión por la música: ejecuta con maestría el saxo y el jazz forma parte de su día a día.

Se dieron todas las condiciones para que su alma artística conociera y desarrollara sus talentos, por tanto, puede expresarse de muchas formas, ¿en qué orden de importancia coloca la música, la pintura y la escritura dentro de sus afectos y preferencias?

Creo que todo obedece a un mismo impulso creativo, y en el fondo soy incapaz de decir que me identifico más con una de las tres artes. En la práctica, siempre hay alguna que va por delante. Ahora mismo la escritura es mi profesión, la música el complemento obligatorio diario; y el dibujo, creo que es lo que va un poco por detrás. Pero está en barbecho.

Casi siempre se dice que es imposible serlo todo, es decir, ser bueno o exitoso en los campos en que estamos implicados o pretendemos dominar, sin embargo, tenemos entendido que usted ejecuta el saxofón magistralmente, es inspirador en sus dibujos y conmovedor con sus ensayos, ¿cómo es el genio creador que habita dentro de José Manuel Mora Fandos?

Muchas gracias por los elogios, pero pienso que todo no es tan brillante como lo presenta —ya me gustaría—. No sabría definir lo que hay ahí dentro. Una inclinación a encontrar relaciones entre las cosas, ver posibilidades de novedad, de que aparezca algo nuevo.

La música forma parte de su vida
¿Hay que poseer algún componente sensorial adicional —o especial— para gustar del jazz  y comprenderlo?  ¿Qué le aporta este género musical que en sus inicios fue incomprendido por muchos  e incluso tratado despectivamente por cierta prensa, tal es el caso de un periodista del New York Times que se refirió a él como “el retorno de la música de los salvajes”?

A mí me hechizó cuando era pequeño. Me sorprendía el sentido de libertad, aparente facilidad, creatividad sobre la marcha, ritmo, compenetración de los músicos… esto lo he pensado mucho después, pero las percepciones estuvieron desde el inicio. No creo que haga falta nada especial para apreciarlo. Es un género musical, donde se pueden hacer las cosas mejor o peor. Y si es buen jazz, solo tienes que dejar que te diga cosas.

¿Puede ocurrir que la inspiración para escribir algún texto lo sorprenda ejecutando su instrumento musical  o quizá al momento de realizar el primer trazo sobre la cartulina?  ¿De qué fantástica manera  las  imágenes sonoras podrían vincularse a conceptos e ideas, y así dar génesis a nuevas creaciones?

En el momento de crear, sea en la escritura, el dibujo o la música, no percibo esas intercomunicaciones. Después sí. Realmente son medios expresivos muy diferentes entre sí en su aspecto material, y te exigen toda la concentración. Es como espectador, lector u oyente, cuando veo esas relaciones. Y ahí si se dan esos vínculos, e intuyes que una música determinada se hermana con un modo de escribir, por ejemplo. Y te pones a crear. Ocurre.

La estética es un tema que le apasiona, y no sólo a la hora de poner sus ideas por escrito, hacer música o visualizar lo que será otra imagen a plasmar en la hoja de bocetos, ¿cómo logramos que nuestra vida sea una bella obra de arte? O, ¿de qué elementos nos podríamos valer  para aprender a reconocer la belleza en nuestro entorno?

Hacer de la vida una bella obra de arte es el objetivo. Lo más difícil. Es relativamente fácil que moldeemos nuestra sensibilidad en una estética u otra, que la afinemos —que apreciemos más valores estéticos, que tienen que ver con el arte que entra en nuestras vidas a diario—; pero si queremos ir más allá, hasta la integridad, la totalidad de nuestra persona (inteligencia, voluntad, sentimientos, ética, relaciones con los demás), la tarea se vuelve muy compleja, pero apasionante y necesaria. Un mundo de personas de apariencia bella solo, es un mundo feo, invivible: porque necesitamos la belleza de la vida en su sentido completo, y la que construimos entre todos, con nuestros buenos/bellos actos. Releo a menudo un librito donde se habla y se desarrolla esta idea de hacer de la vida una obra de arte, en este sentido integral: La carta a los artistas, de Juan Pablo II.

Debido a que la estética no es sólo un concepto que se circunscribe al ámbito de  la moda, la cosmética o el culto al cuerpo o a la lucha por ser siempre joven, ¿en qué momento comenzamos a confundirlo todo?  Y, sobre todo, ¿por qué se la ha banalizado hasta convertirla en algo meramente superficial?

Comenzamos a confundirlo todo porque no hemos tenido una educación estética —en el sentido integral que explicaba antes—. Es verdad que la belleza comienza por lo sensible, pero no puede detenerse ahí. Cuántos ejemplos nos da la historia y la actualidad de personas con una sensibilidad desarrolladísima para la belleza inmediata sensorial, en todas las artes, pero incapaces para la belleza interior. Incluso capaces de atrocidades inmorales. Efectivamente, podemos poner un tapón y decir: de aquí no paso, no quiero conectar lo exterior con lo interior. Pero esto trae problemas no pequeños; y lo cierto es que todos anhelamos a esa vida bella completa. Lo externo sin lo externo, se queda sin sentido, y por eso se banaliza, e incluso acaba perdiendo el sentido de la armonía, la proporción… lo que siempre se ha llamado el buen gusto.


"La escritura puede ayudarnos a conocer mejor
lo que pensamos o sentimos", expresa

Aunque resulte cursi o masoquista a simple vista, más de uno concluye que incluso en medio del dolor podemos percibir belleza. También en un acto heroico o en la derrota. No necesariamente la estética tiene que ser o asumirse como intrínseco de la alegría o el disfrute, ¿estamos equivocados?

Es un tema profundo, pero que hay que abordar porque nos jugamos mucho si no le damos una buena contestación. Un modo de acercarse a la cuestión es partir de la vida personal en su sentido integral: un cuadro con luces y sombras, victorias y derrotas. Saber asumirlo todo no es poco arte, pero bajo un principio positivo, porque de otro modo, todo termina en tinieblas. El mal acaba ensombreciéndolo todo. Hace falta una paleta de colores claros, si vale esta metáfora, para ir pintando la vida —que son los más caros, pero sin los que no sale un buen cuadro—. El asunto del dolor es un misterio muy profundo, y no pocas personas —y no por masoquismo— han hablado de belleza en el dolor, que no del dolor. Personas de las que decimos: “Es una bellísima persona”. Curioso, ¿verdad? Las acciones buenas las entendemos como bellas. Un dolor asumido con serenidad nos aleja de la desesperación, puede evitar dolor a otros… y esto es muy bello.

Y ¿la fealdad o lo que consideramos feo existe realmente?

Mi evidencia personal —como para tantas otras personas— es que lo feo existe, y que cuando esto no se quiere reconocer, la fealdad aumenta; no se trata de una cuestión, simplemente, de pareceres. Pero, al mismo tiempo, es algo complejo. Por ejemplo, hay fealdad cuando la belleza que debería estar está ausente. Porque si pensamos que la belleza es algo tan importante y necesario para la vida, es lógico que su misma ausencia nos afecte en un sentido proporcionalmente negativo. En el campo del arte, con toda la experimentación que se hace, muchos artistas dejan a un lado la búsqueda de la belleza por principio: les interesan otros valores para la obra artística: expresividad, fuerza, denuncia… bueno, es una opción. Pero diría dos cosas: si ningún artista buscara la belleza directamente, la humanidad en conjunto perderíamos muchísimo; y esta opción legítima en el campo del arte, puede hacer daño cuando estamos en el ámbito de las relaciones humanas, en la convivencia. ¿Es soportable un trato personal donde alguien reclame su derecho a lo feo —en el modo de hablar, vestir, dirigirse a los demás, terminar de hacer las cosas que has de hacer para los demás…—?. Es muy fácil hablar del derecho estético a hacer lo que se quiera, como si se tratara de algo que haces tú solo en tu habitación; pero lo cierto es que vivimos en sociedad, y que tenemos vínculos y responsabilidades con respecto a los demás.

En su formación artística su madre jugó un rol fundamental-una pianista excepcional, por cierto-, sin embargo, usted no siguió estrictamente sus pasos, pues como ya sabemos, se decantó por el saxo, ¿qué le dijo cuando se dio cuenta que su hijo también albergaba interés por la literatura y el dibujo, y que estas nuevas ocupaciones echaban por tierra,  tal vez,  la esperanza  de que retornara al piano?  Le planteo dicha interrogante al conocer el prestigio de su madre como pianista, pues nos llegó la información de que existe un premio de piano que lleva su nombre: Amparo Fandos.

Muchas gracias por los elogios a mi madre. Como hijo, no voy a quitarles ni una coma. Con respecto a sus expectativas, nunca hubo ningún problema. Ha sido profesora de piano y desde pronto supo que un instrumento musical puede ser una bendición o una tortura para un alumno. El chico o la chica tiene que relacionarse por gusto y libertad con el instrumento; si no, vienen problemas, y la cosa acaba en abandono. A mí, como a mis hermanos, nos dejó en total libertad. De hecho, mi hermana es cantante, y mi hermano flautista: en casa de pianista, instrumento de viento. Pero luego el destino se ha vengado a su favor, y una sobrina mía está estudiando piano, y su abuelita está encantada de repasarle las lecciones.
Con respecto a la literatura y el dibujo, lo mismo. Siendo ella misma artista, creo que entendió enseguida la importancia de que cada uno siga su camino personal.

Es usted un hombre polifacético y posee la curiosidad de un niño, lo hemos comprobado al conocer las diversas actividades que ha realizado y realiza con sumo entusiasmo y entrega. Por ejemplo, hasta hace muy poco fue gestor cultural, profesor de español, y ahora oficia de conferencista y dicta talleres de lectura, escritura y apreciación estética. Comparta con los lectores sobre el tipo de alumnos que ha hallado en las clases y sobre cómo piensan  aplicar estos conocimientos en sus vidas. Y claro está, manifieste su experiencia como maestro.

Tengo vocación pedagógica, es decir, disfruto enseñando. Y, claro, disfruto más con los mejores alumnos. No los más capacitados, sino los que más se entregan al aprendizaje. Ver cómo el alumno avanza en su camino personal es una gran satisfacción. Tú solo le has ayudado, él o ella son los protagonistas de su propia formación. Últimamente me dedico a la enseñanza de la escritura. Mis talleres los enfoco a la “escritura personal”: no todo el mundo quiere escribir una novela, pero muchas personas sí querrían expresarse y comunicar mejor por escrito; elaborar sus textos personales: una crónica de un acontecimiento importante para sus vidas, un diario, unas reflexiones, unas descripciones líricas de personas queridas, o de paisajes o cosas bellas… La escritura puede ayudarnos a conocer mejor lo que pensamos o sentimos, y darlo a conocer, superar problemas de comunicación; porque a veces lo importante hay que pensarlo un poco, ordenarlo, buscar las palabras… no todo es espontaneidad, aunque esta sea importante. Mis alumnos quieren todo esto, quieren desarrollar un estilo personal de expresión, y por lo general son personas con experiencia vital, que alguna vez han lamentado no haber desarrollado estas capacidades que todos tenemos. Cuando el tiempo y la vida les ha dejado un hueco, se han apuntado al taller. Y la verdad es que son muy aplicados.


Revela que sus alumnos quieren desarrollar
un estilo personal de expresión
Foto: cortesía Fundación Universitas

¿La escritura así como la estética  pueden conducirnos a un real y permanente estado de armonía y equilibrio?  ¿Es correcto usarlos como métodos terapéuticos?

Mi experiencia es que sí son buenos medios para la mejora de la persona, pero tienen sus límites, claro. No sé nada de lectoterapia ni grafoterapia; pero sin llegar a esos ámbitos de la psicología, sí he comprobado que la lectura y la escritura ayudan a ganar capacidad de análisis, de reflexión, de expresión y comunicación, y nadie vamos sobrados de estas capacidades en nuestra sociedad. La escritura permite percibir mejor nuestro espacio interior, la intimidad, y nos ayuda a “amueblarla”, pero la escritura es solo el medio: para la mejora eficaz, hace falta contar con depósitos de sabiduría que vienen por la religión, la filosofía, la cultura, la comunidad o comunidades de diverso tipo a las que se pertenezca…
Igualmente, un crecimiento en la apreciación estética ayuda a ser más sensible, a percibir mejor, con matices, con hondura… pero sobre todo ayuda cuando estas ganancias las aplicamos más allá del ámbito del arte, en el de las relaciones humanas.

Su obra Tan bella y tan cerca  ha dado en la yema del gusto a lectores nada habituados a los ensayos, ni mucho menos,  al tema de la estética, ¿a qué atribuye este éxito? ¿Estamos tan necesitados de belleza en las palabras, en los conceptos y en la manera que nos dicen las cosas o nos tratan?

Para mí también es todavía un enigma. Escribí un ensayo que no quería ser académico, sino muy personal. Lo más gratificante es que, habiendo escrito algo de un modo muy natural para mí, por los contenidos y la forma, haya conectado con tanta gente. Me aventuro a dar una razón: he hablado de mis vivencias con la dimensión estética de la vida cotidiana, y hablar de vivencias personales de algo comunica mucho mejor que un discurso abstracto sobre lo mismo. También he de decir que pulí mucho la expresión. Pero como una necesidad natural. Cualquiera que tenga afición a algo —la cocina, la jardinería…—sabe que no se quedará contento hasta que lo termine bien, con creatividad y con trabajo.
Estamos muy necesitados de belleza en las palabras que nos dicen, y en el modo en que nos tratan. E igualmente cada uno de nosotros tenemos la obligación de tener esa misma actitud en nuestras palabras y acciones. Sería volver a hablar de lo feo; pero no deberíamos olvidar nunca que la posibilidad de lo feo la llevamos todos dentro, y que se escapa más de lo que nos gustaría, a menudo por dejadez, olvido o puro egocentrismo que hace que nos olvidemos del de al lado. Y la indiferencia es de lo más feo que hay.

¿De dónde sale el título de su libro y cómo debemos entenderlo? ¿Cuál es el mensaje detrás de las palabras?

Un amigo, Enrique Baltanás, profesor de literatura en la Universidad de Sevilla me lo brindó. Leyó el manuscrito, vio que aquello iba de belleza y vida cotidiana, y captó el valor de lo cercano como algo que enlazaba ambas realidades. En cuanto me lo sugirió no dudé ni un segundo.
No tenemos nada más cercano a nosotros que nuestra propia vida cotidiana. Y es bella. Es más, cualquier otra vida extraordinaria que anhelemos acaba produciendo conflictos: bien porque no la conseguiremos; bien porque, de conseguirla, la historia ha demostrado que no es capaz de acabar con lo que más nos preocupa, el dolor, la muerte… Creo que, en vez de evadirnos a mundos que no vendrán y estar en conflicto constante con la vida diaria, es muy sabio aceptar lo cotidiano, lo cercano, y ahí sacarle todo el potencial extraordinario que verdaderamente tiene. Cuando esto se entiende y se vive, uno consigue una serenidad y una alegría honda muy considerables.

¿Gustar de las palabras bien escogidas, adecuadamente ordenadas, precisas y que produzcan un agradable efecto en el lector o, en el que escucha, es ser ‘un exquisito’?

No, no es un asunto de exquisitez, sino de consideración hacia el lector. Todos valoramos que nos hagan un buen servicio profesional, que cuiden los detalles: en esa actuación hacia nosotros se refleja cómo nos consideran. Lo que sí habría que puntualizar es que puede haber un esteticismo narcisista, de modo que el que escribe esté sobre todo contemplándose a sí mismo, queriendo llamar la atención por llamar la atención. Pero, buscando una vía de naturalidad, creo que el escritor que respeta a sus lectores, que no los toma por inferiores, ni cree que son puros sujetos que se contentan con lo más sensorial, ese escritor cuida el lenguaje, y el lector se lo agradecerá.

Uno de sus dibujos
¿Algunas piensan que lo importante es que se entienda y punto? Y lo demás, no tiene importancia. ¿Estamos próximos a una destrucción del lenguaje? ¿Es que simplificarlo a su mínima expresión es su futuro?

Hay cosas que es imposible “entenderlas y punto”: por ejemplo en las relaciones interpersonales: ¿Alguien conoce a su mujer o a su marido o su hijo “y punto”? La persona es un misterio, y las cosas que más nos importan en la vida precisamente son las más difíciles de expresar “y punto”. Y en el respeto al misterio de la persona está buena parte de nuestra dignidad. Así que el lenguaje hace un servicio fundamental a la felicidad profunda de la persona, justamente ampliando sus fronteras de significado y de forma, intentando decir lo que es difícil de decir —pensemos en el lenguaje de San Juan de la Cruz, pero sin ir tan lejos, en el de cualquiera que pretenda expresar a la otra persona el amor que le tiene—. Prohibir una utilización delicada, matizada y rica del lenguaje es una violencia como la de prohibir a alguien que pueda expresar su intimidad.
El futuro del lenguaje no es su reducción a cuatro reglas que nos permitan nombrar lo inmediato ante nuestros ojos; sino su constante ampliación para ayudarnos a decir lo invisible.

¿Se atrevería a resumir en dos conceptos la esencia de su obra?

Qué difícil. Pero ahí va: la afirmación de la belleza de nuestras vidas, la posibilidad de que sean bellas, por encima de la propaganda de lo feo.

¿Qué expectativas tiene respecto a Tan bella y tan cerca?

Me gustaría que las ideas que allí aparecen llegaran a muchas personas, porque tanta gente necesita mensajes que les ayuden a afirmar la verdad y la belleza en sus vidas, a alejar la desesperación, a poder ver la vida en su conjunto, con un sentido dinámico; a poder decir que nada está perdido porque siempre hay posibilidad de nueva belleza que nos ayude a sanar lo que pudo quedar oscurecido. 
Si desean saber más del autor, su obra
o su talleres pueden pinchar los
siguientes enlaces:
http://millecturasunavida.blogspot.com.es/
http://siltola.blogspot.com.es/2011/09/jose-manuel-mora-fandos-tan-bella-tan.html
http://siltola.blogspot.com.es/2011/09/jose-manuel-mora-fandos-tan-bella-tan.html

jueves, 14 de junio de 2012

Alejandro Ochoa Villaseñor: “Si somos millones presionando por lograr la paz algo positivo debe pasar”



Desde que le demostraron al ilustrador mexicano Alejandro Ochoa Villaseñor que sus caricaturas podrían ser un vehículo de comunicación a través del cual sensibilizar a sus compatriotas sobre diversos temas índole social, no ha cesado de involucrarse con cuanta causa se ha sentido identificado o conmovido. Empezó ayudando a los damnificados del terremoto de 1985, luego puso toda su atención en la infancia, su mayor preocupación. Sin embargo, en la actualidad, su mayor reto es aglutinar esfuerzos en procura de la pacificación de su país. “Posiblemente pueda contribuir al hacer conciencia de que  hay muchos ciudadanos que queremos paz. Para mí es eso: salir a gritar pacíficamente con imágenes que no queremos violencia”.
Conozcamos a este talentoso “monero” que desde hace casi 15 años publica diaria e ininterrumpidamente  una tira cómica llamada “Los Escuincles” en un diario de Guadalajara, en donde sus personajes unos niños—no podían ser otros—: “Todos los días tienen un comentario sobre alguna situación, ya sea social, política, deportiva…lo que sea. Algunas veces no tienen tanta dosis de humor, a veces cuestionan, a veces opinan, a veces simplemente piensan algo”.

A la gran mayoría de niños y, claro está, también a varios adultos amantes de la fantasía y los dibujos, les gustaría tener su oficio, ¿está de acuerdo conmigo?

¡Sí, claro! Inclusive mis hijos creen —o creían cuando eran pequeños— que no trabajo. Es que es tan divertido y poco formal que parece todo menos trabajo. Ahora, como cualquiera, es cansado y con el tiempo se hace rutinario y agotador. ¡Pero es padrísimo!
Además, puedo dibujar  donde sea, y eso es maravilloso, porque en mi mochila traigo lo básico, y puedo dibujar en mi oficina, en un parque, en el campo, donde sea. Eso es una sensación de libertad que no es muy entendible por la mayoría de las personas. Ahora con las nuevas tecnologías es aún más maravilloso.

Si la información que manejamos sobre sus inicios no es errónea, ¿es cierto que su profesora de Comunicación Personal cuando ya cursaba la universidad, le ayudó a descubrir su talento y lo orientó hacia la actividad que hoy realiza con tanto éxito? Cuéntenos ese episodio, por favor.

Es verdad. En 1985, cuando estaba en la Universidad  Jesuita de Guadalajara (Iteso), no teníamos computadoras, todos los trabajos se hacían con máquinas de escribir, y en un momento crucial en la entrega de trabajos se descompuso la de casa. Como ya era noche y no había tiempo de arreglarla, opté por tomar hojas en blanco y escribir todo el trabajo a manera de cómic. El resultado fue muy bueno, pero lo más seguro es que obtendría un CERO por no entregar el trabajo con todos los lineamientos. Entregué el trabajo y me fui. A la siguiente clase la maestra, —que ahora es un gran personaje de la vida política mexicana: Irma Pía González Luna Corvera—me llamó para conversar en privado y obviamente creí que sería para anunciarme alguna suspensión o al menos que había reprobado la materia. Me sorprendió muchísimo cuando me dijo algo así como: “Alejandro, de ahora en adelante tienes que entregarme todos tus trabajos en caricatura. ¡Me he divertido muchísimo y me pareció interesantísimo que exploraras nuevas formas de expresar!”  Platicamos un rato y me dio la seguridad para darme cuenta que con caricaturas podría hablar de cualquier tema, en cualquier medio, en cualquier foro.
Ahí se me quitó el velo de los ojos y desde momento, he utilizado las caricaturas igual para hacer reir con simpladas hasta para hablar de cosas importantes en lugares serios. Mi primer reto fue al siguiente año de esa experiencia, pues el gran terremoto de la Ciudad de México repercutió en muchas otras ciudades. Cerca de Guadalajara, donde yo vivo, un pueblo llamado Ciudad Guzmán, quedó casi en escombros. La Universidad Iteso es de los Jesuitas y siempre nos inculcaron el servicio social, así que la comunidad universitaria se reunió y acordamos brindar nuestra ayuda. Yo concretamente trabajé en conjunto con los ingenieros y los arquitectos para hacer manuales en caricatura donde explicábamos a la gente cómo rehacer sus casas. Eso marcó mi vida sinceramente. Aprendí a utilizar la caricatura para beneficio de la sociedad, actividad que sigo realizando con mucho gusto.

Los niños son su mayor preocupación
¿Culminó la carrera de Comunicación de Social en la Universidad Jesuita de Guadalajara (ITESO) o  quizá la abandonó del todo para dedicarse al dibujo? ¿Qué decisión o decisiones tuvo que tomar para entregarse de lleno a su recién descubierta vocación?

Estudié Ciencias de la Comunicación y nunca dejé la carrera; al revés, me ayudó mucho para darme cuenta de todas las posibilidades que tenía para explotarla, como fue el caso de la actividad realizada en la derrumbada Ciudad Guzmán. En la Universidad conocí a mucha gente que ha intervenido en todo este proceso de trabajar en la caricatura. Yo al terminar la carrera creí que sería fotógrafo, o que trabajaría en algún canal de televisión, pero no fue así, formamos una empresa entre varios compañeros, en ella seguí descubriendo que hacer “monos”, como decimos aquí, era lo mío. Luego cada quien tomó su rumbo.
La decisión de dedicarme de lleno a hacer este trabajo fue consecuencia de la misma demanda. Primero, aún siendo estudiante, me contrató una cadena internacional de hoteles para comunicarle a sus empleados su filosofía o lo que esperaba de ellos (todo lo que se les tenía que decir) lo que llamamos acá en México Comunicación Interna o Comunicación Organizacional. A partir de ahí, como en cadena comencé trabajar para grandes empresas haciendo cómics o desarrollando material para poder hablarles a sus empleados. Lo hice con Coca-Cola, Motorola, Kodak, entre otras. Actualmente por ejemplo a una empresa internacional que se llama Flextronics.

Antes de que su maestra viera en usted ese artista en potencia ¿alguien más o usted mismo detectó algún momento un gusto especial por el dibujo? ¿Fue adepto de niño a las revistas infantiles?

Sí, antes de que Irma Pía me lo dijera ya hacía caricatura, sólo que la utilizaba para hacer chistes, dibujar compañeros en clases,  hacerles tarjetas de amor a mi novia o a las novias de mis amigos. Participé en una que otra exposición, pero fue ese momento con la maestra, el que me abrió el panorama para poder convertir  mi trabajo en un vehículo de comunicación. Me di cuenta que podía llegar a ser algo más que un ilustrador o caricaturista: podía convertirme en un comunicador.
De niño leía mucho los cuentos, las caricaturas del periódico y veía lo que había en la televisión.  Y sí, claro, me gustaba todo eso. También dibujaba mucho para mí, y lo  guardaba todo en un cajón. Recuerdo que en la preparatoria —antes de la universidad—  me pedían muchos dibujos para promover los eventos del colegio. Todo lo hacía en caricatura. Ahí entré a mi primer “Festival de la Expresión” y quedar en segundo lugar. Eso me animó mucho (tal vez éramos dos, no lo sé, ja,ja,ja).

Su timidez es un rasgo de su personalidad que no pasa desapercibido, pero comentan quienes lo conocen, que a usted le basta y sobra con sus dibujos para lograr una comunicación auténtica, eficaz y  eficiente con los demás. Y de esto, se da perfecta cuenta su público predilecto: los niños.  A ellos, no se les puede dar gato por liebre, ¿no es así?

Lo he tenido que superar. De hecho, la razón por la cual comencé a hacer mis primeros cartones de humor, fue porque no hablaba, era muy callado, y encontré en esta forma de expresión, mi manera de comunicarme. Además todos mis dibujos los guardaba debajo de mi cama. Hay una anécdota padrísima al respecto: Pinté un cuadro de unos soldados atrapando a una paloma de la paz y se lo enseñé a mi mamá.  Ella me felicitó mucho, pero hubiera sido mejor que no hablara ya que me preguntó: ¿Para qué quieren un guajolote (pavo)? ¿Tienen hambre? Me sentí pésimo y lo guardé debajo de la cama. A los pocos meses, salió una convocatoria de un concurso y como ya lo tenía hecho lo mandé. Ese cuadro fue seleccionado y en ese año estuve en el catálogo de Artístas Jóvenes de Jalisco.
Son padrísimos los niños. Hago muchos talleres con ellos y me sorprende descubrir que al margen del nivel social al pertenezcan, el dibujo y esto de contar historias: les encanta. Ignoro si gusta lo que hago, habrá unos que sí otros que no, lo que sí sé es que cuando estoy con ellos en un taller y les platico que gracias al dibujo yo he podido hacer cosas que nunca me hubiera imaginado, es lo que más les gusta; descubrir que pueden hacer lo que quieran con su imaginación les encanta. Son geniales.

¿Qué significa ser “monero” (caricaturista) y cómo o en qué momento decide  involucrarse en causas sociales? 

Ser “monero” es una gran responsabilidad porque es una herramienta que llega muy fácil a los lectores, especialmente los niños. Por eso he decidido que puedo utilizarla para ayudar a educar y hacer conciencia de muchas cosas; para ayudarlos a desarrollar su creatividad,  hacer reír, etc. Quiero dejarles un mundo mejor, y yo sé que puedo ayudar con esto.
Dedicarme a las causas sociales viene desde la Preparatoria y la Universidad, ambas de los Jesuitas. El hecho crucial fue trabajar para los afectados por el terremoto del 1985. De ahí en adelante me he involucrado en cualquier cantidad de proyectos sociales, desde los que van a favor de la paz, los que promueven el deporte, la educación, los derechos de los niños, las elecciones políticas, y cuanta cosa se vaya ofreciendo para poder cambiar el planeta que les estamos dejando a los niños.

"Los Escuincles" una tira cómica que no se calla nada
A propósito de “Los Escuincles” (peques o chiquillos), es una tira cómica que le ha dado muchas satisfacciones personales y profesionales, cuéntenos acerca de su origen y la razón de sus casi 15 años de  permanencia en el Diario Milenio de su tierra.

Llevo 14 años con “Los Escuincles”, y en todo este tiempo,  me ha dejado una cantidad de experiencias positivas increíbles. Imagínese la satisfacción que tuve hace unos años cuando en la presentación de un libro en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, en un auditorio lleno, a la pregunta del moderador, se levanta una mano de un niño para contestar desde el asiento de hasta atrás. Cuando el moderador le da la palabra para conteste se levanta un niño con parálisis cerebral y comienza a caminar hasta al frente. La sala en silencio. Cuando llega al estrado contesta con mucha dificultad la pregunta referente a alguno de los personajes de “Los Escuincles”. La respuesta es correcta. Le dan su premio. Todos le aplaudimos.  Camina torpemente hasta su lugar con una gran sonrisa. Al final su mamá se acerca, me da las gracias y me platica que gracias a la tira diaria del periódico, el niño se levanta de su cama feliz, sale a la calle por el diario, lee la tira, se ríe, la comenta con su mamá.  “Ahora— dice la madre—, se atreve a levantar la mano en un foro lleno y camina entre todos y vence el miedo de hablar en público.   ¿Qué más puedo pedir?”  ¿Y qué más puedo pedir yo? Con un solo niño que se haya animado a vivir feliz, “Los Escuincles” ya cumplieron su cometido.
“Los Escuincles” nacen 1988, en el Periódico Público de Guadalajara y que ahora se llama Milenio Jalisco. Desde ese día de octubre hasta hoy, nunca han dejado de salir; de lunes a domingo hay una tira de ellos. Y ellos son Ana Pecas, Moños, Lentes, Chipotes, Dientes, Greñas, María y su perro. Todos los días tienen un comentario sobre alguna situación, ya sea social, política, deportiva…lo que sea. Algunas veces no tienen tanta dosis de humor, a veces cuestionan, a veces opinan, a veces simplemente piensan algo.
Un aprendizaje muy grande que me han dejado es la disciplina de escribir algo todos los días; la necesidad de estar informado y de leer noticias; han aumentado mi creatividad, mi sensibilidad por los niños, me han hecho consciente de grandes problemáticas…y muchas cosas más. ¡Increíble!

Su prestigio ha traspasado fronteras y hace un año fue invitado a Italia a exponer sus trabajos y dictar unos talleres dirigidos a jóvenes, ¿cómo lo recibieron éstos y qué diferencias y coincidencias pudo establecer entre la gente joven italiana y mexicana?

En 2009, el comité del Festival Internacional de la Caricatura de Milán, en el evento conocido como La Ghignata, distinguió a México con ser el País Invitado. Tuve el gusto de ser seleccionado como invitado de honor para representar a mi país. Fue un verdadero orgullo para mí. En el evento, expusimos alrededor de 20 caricaturistas de todo México y otros tantos italianos y de otros países. Nunca lo olvidaré.
Paralelo a esto, estuve ‘tallereando’ con muchos jóvenes italianos de lo que en México corresponde a tercero de secundaria. Al principio me recibieron un tanto escépticos, como que podía leer en sus caras el mensaje de “¿Qué tiene que compartirnos un mexicano en cuestión de caricatura?”  Yo les hablé en español y en un mal italiano mi experiencia en el tema y poco a poco se fueron metiendo en el tema. Les platiqué cuestiones básicas de cómo hago mis monos, y luego los reté a hacer los suyos. En ese momento, se rompió el hielo y todo fluyó bastante bien, e incluso hubo risas y comentarios. Vieron que mi experiencia era solo mía, y que un italiano o un europeo no se las podría compartir. Además la caricatura tiene algo mágico, eso de ver que de un plumón (rotulador) empiezan a salir caras o cuerpos en posturas simpáticas, es maravilloso. Eso los atrajo mucho.
Yo creo que los jóvenes son muy diferentes en distintas partes del mundo, inclusive de una colonia a otra dentro de la misma ciudad de Guadalajara, donde vivo. Sin embargo, tienen puntos en común que los hacen muy divertidos, pues primero llegan con actitud de grandeza y cuando empiezan a dibujar salen como niños.
Lo que sí creo es que los niños y jóvenes mexicanos con quienes he estado llegan a los talleres muy receptivos, son más amables y sienten que cualquier mensaje que se les da es bien recibido. Allá en Italia sentí en un principio pocas ganas de recibir algún mensaje de alguien como yo.

¿Es cierto que su  trabajo fue bien recibido debido a que las caricaturas que presentó carecían de texto?

¡Sí, claro! Eso fue muy notorio. Dentro del muro de caricaturas mexicanas había algunas con texto en español y el público se paraba a verlas pero inmediatamente continuaban con la siguiente. Cuando no tenían texto se escuchaban las carcajadas. No solamente en mis caricaturas, en las de todos los mexicanos. Esto es muy común. Lo ideal o más aconsejable  para intervenir en los Festivales de caricatura o concursos es  mandarlas traducidas o mejor aún, hacerlas sin textos.

En más de una ocasión las palabras resultan redundantes e innecesarias cuando hay una imagen e imagino que esto también aplica en la comunicación cara a cara. A veces un gesto lo dice todo. ¿Ha sentido en la vida diaria (discusión, malentendido, etc.) la necesidad de comunicarse con sus ‘monitos’ cuando se le hacía imposible darse a entender mediante lenguaje verbal?

He recurrido a la caricatura para lograr objetivos que no pude con gestos o el lenguage. Por ejemplo, una vez en Praga en la estación del tren yo quería comprar boletos de cama (con cabina para dormir)  y luego conectar con otro tren y llegar a otro país, y el que me atendía estaba enojado, se hacía el que no entendía. Entonces saqué mi lápiz, mi cuaderno (libreta)  y le dibujé un “monito” durmiendo, la litera, el recorrido, el otro país, etc., y al ver el acto de dibujar le cambió la cara y la actitud. Instantáneamente me dio el boleto y me dijo amablemente algo que por supuesto no entendí.
También me ha pasado que cuando imparto talleres a niños pequeños el simple hecho de dibujar les atrae la atención, y ya no es necesario de mi parte explicarles casi nada. Puedo decir que en muchas ocasiones ponerme a dibujar ha roto barreras y me ha acercado a ciertos objetivos.

Taller impartido a  adolescentes en Milán
Prestó su talento a la causa del deporte a través de 50 libritos con motivo de los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011, ¿cómo se involucró en esta tarea y cuál fue la respuesta del público al cual estaba destinado?

Guadalajara fue sede el año pasado de los Juegos Panamericanos, que es un evento gigantesco del deporte, son las olimpiadas del continente americano. Cuando Guadalajara fue seleccionada platiqué con quien era el director encargado de promover el deporte en el municipio de Guadalajara. Me comentó que el gobierno tenía varias preocupaciones paralelas a la organización de los juegos, una de ellas era que la gente no fuera a los estadios, como suele suceder en otros eventos Panamericanos. Mi propuesta fue darles a conocer a los niños los deportes para que se emocionaran, quisieran ir a los estadios y además invitaran a toda la familia. Paralelo a eso, el niño tendría un gusto mayor por el deporte, lo querría practicar y con eso se evitarían muchos de los problemas que hay actualmente en la sociedad, como obesidad, drogadicción, violencia, entre otros.
El proyecto gustó en el Consejo Municipal del Deporte, luego pasó al Presidente Municipal y  el Gobierno del Estado aportó dinero para su producción. Una vez  terminados los presente a la máxima institución del deporte en México que es la Conade y me compraron el proyecto, solamente que la falta de recursos impidió ampliar su producción pues el objetivo era llegar a todas las bibliotecas del país.
En total producimos 55 libros (cortos); de los cuales se imprimieron 50 y con varios tirajes, dando un total aproximado de 50 mil por ejemplar,  o sea dos  millones y medio de libritos que se repartieron en todo Jalisco antes y durante el evento deportivo. En estos días, probablemente se repartan otros tantos por la Ciudad de México.
Para mí fue un éxito, pues tuve una  retroalimentación de personas de 87 años que conseguían mi teléfono para pedirme que les consiguiera algún número que no habían conseguido. ¿Se imagina a una señora de esa edad pidiendo un libro de Tae Kwon Do para completar su colección y para poder ir al estadio a ver las competencias y entenderle? ¡Fue genial! Lo mismo me llamaron niños de primaria, secundaria, papás y abuelos que querían saber en dónde podían obtener esos libros. El gobierno los repartió en escuelas, en bibliotecas del estado, en centros deportivos y fuera de algunas sedes deportivas antes de los Panamericanos. Sé que en algunas bibliotecas de colegios ya se acabaron los libros, literalmente, ya se gastaron de tanto que los leyeron.
Fue uno de los proyectos más completos, pues la respuesta de la gente fue muy positiva al recibir tanta información útil para la comprensión de los deportes.

Su amor por la paz lo ha llevado a involucrarse junto a otros caricaturistas en una iniciativa destinada a unir esfuerzos contra la violencia, ¿de qué manera puede contribuir su arte a la pacificación de su país?

Posiblemente pueda contribuir al hacer conciencia de que  hay muchos ciudadanos que queremos paz. Para mí es eso: salir a gritar pacíficamente con imágenes que no queremos violencia.
Últimamente he participado en dos iniciativas por la paz, una que convocó el caricaturista Rius a todos los mexicanos que quisieran participar bajo el lema  “Ya Basta de Sangre”. Esta campaña tuvo mucho eco a nivel nacional, pues a través  de las redes sociales se mandaron miles de imágenes pidiendo paz. La gran mayoría de los que participamos fuimos entrevistados en diversos medios de comunicación lo que potencializó el mensaje.
La otra inicitiva surgió de la Universidad Iteso en las Jornadas por la paz. Aquí, con unos caricaturistas de Guadalajara mandamos nuestra propuesta y se expusieron durante un mes en un gran formato sobre los jardines de la universidad. Luego, esta muestra ha empezado su recorrido por varias universidades o centros culturales que tienen estrecha relación con dicha casa de estudios por todo el país. Yo pienso que esta muestra tiene otro tipo de alcance, pues va dirigido principalmente a estudiantes y es en ellos en los que queremos crear conciencia sobre nuestro pedido de paz.

Cree en la paz y lucha a su manera por conquistarla
¿Es posible conquistar la paz en base a charlas, encuentros, exposiciones de arte, conciertos de música o movilizaciones callejeras?

Yo creo que algo se puede hacer, y si no, al menos no quiero quedarme callado. No me puedo quedar sin hacer nada. Pienso que si mandas mensajes de paz o de que ya no haya más violencia, esto tendrá un efecto positivo en la sociedad. Somos más los que no queremos esta situación, si somos millones presionando algo debe pasar. Espero…

¿No teme que la gente o cierto sector de la prensa vincule su postura pacifista con algún color político o lo que es peor, correr el riesgo de  ser calificado de  oportunista?

No, para nada. En cuanto a la postura política, no creo que pase, pues todos los ciudadanos, sin importar el partido al que pertenezcan,  estamos pidiendo la paz. La sociedad en sí ya está cansada de tantos secuestros, tantos muertos, de los grupos delictivos, de los abusos del ejército, de los políticos corruptos, etc. Además, en mis tiras “Los Escuincles” piden la paz desde hace 14 años. Es un mensaje constante,  y lo mismo pasa,  igual con otras caricaturas que he hecho.

Y por otro lado, ¿es usted conciente de estar poniendo en peligro su integridad física, su  vida o hasta quizá la de sus seres queridos encabezando una iniciativa que cada día cobra más adeptos, sobre todo, en las redes sociales? Está claro que los delincuentes no hacen distingos y su figura y voz es más visible como un partidario de la no violencia, ¿por qué arriesgarse tanto y salir a los medios y no ayudar a la causa tan solo de forma anónima  y a buen recaudo?

No creo poner en peligro mi integridad física, ya que no me considero un activista pacifista o ambientalista o político, como tal. Yo simplemente me he sumado a los esfuerzos de varias iniciativas por facilitar un mensaje, del cual estoy convencido, por supuesto.
Tristemente en ninguno de los casos ha sido mi iniciativa, no tengo tanto poder de convocatoria (risas).  Una de ellas que fue muy grande surgió de Rius, caricaturista netamente político y que seguramente ha recibido amenazas.  Otra fue iniciativa de la Universidad Iteso, que siempre ha luchado por la paz, la justicia, la igualdad, etc.   Seguramente muchos de sus integrantes han recibido muy malos tratos y amenazas.
Estoy conciente de que cada día todos los mexicanos, mis hijos, mi esposa, mis amigos o yo estamos en peligro; de ser víctimas, un algún momento, de un acto delictivo o de violencia, aunque sinceramente no estamos pensando en ello todo el tiempo. Posiblemente yo tenga más posibilidades de sufrir un atentando que familiares y amigos por ser parte del periodismo, pero aunque firmo mis caricaturas no estoy en constante exposición pues no aparezco físicamente: no dirijo marchas ni salgo en la televisión  o diarios gritando consignas. La verdad no pienso en eso. Incluso no creo que mis caricaturas sean vistas por estos grupos, más bien, puedo asegurar que quienes las ven son las personas que —como yo y mi familia— que quieren la paz. Por lo tanto, es tratar de invitar a los pacifistas a hacer la paz, y  no a agredir a los delincuentes.


Su contribución al deporte

Por estos días su obra se está presentando en España, y ya recorrió ciudades como Valencia y Palma de Mallorca, y pronto se exhibirá en Barcelona y Bilbao, nos informan que razones ajenas a su voluntad no pudo estar presente para departir con el público, sin embargo, su representante le hace llegar con frecuencia los innumerables  y diversos comentarios que los asistentes dejan en el libro de visitas, ¿qué es lo que aprecia o destaca de los mensajes que le escribe el público español?

Lamentablemente no pude hacer el viaje esta vez, lo he hecho en otras ocasiones y amo a España. Tengo muchos amigos y la gente siempre me ha tratado excelentemente. Se supone que mis antepasados son españoles, tanto por la familia Ochoa como Villaseñor que vinieron de allá. Me siento como en casa.
Te voy a confesar que no he recibido el libro de comentarios pero supe de una fuente digna de confianza que fueron muy buenos y que inclusive  la obra se ha expuesto en otros pequeños centros culturales cerca de Valencia, donde no estaba programada.
Los comentarios del público español pues me representan mucho, pues creo que son muy críticos y con conocimiento del tema. Por lo tanto, sean buenos o malos los tomaré en cuenta.

No es frecuente ser amado y valorado en la tierra que nos vio nacer, usted lo ha conseguido y en poco tiempo, ¿cómo se hizo querer?  O en otras palabras, ¿por qué su gente lo quiere? ¿Qué magia usó para conseguir ese cariño que los suyos le prodigan?

Bueno, tal vez he hecho un buen trabajo, pero para nada me siento ni amado ni  valorado. Sinceramente a veces creo que sería mejor salir de aquí para poder crecer más. Tampoco digo que no me quieran, eh. Pero poco a poco he ido ganando terreno. ¿Por qué? Pues no lo sé, tal vez, porque he trabajado mucho, porque he utilizado un humor blanco que permite entrar a muchos lugares (ejemplo, con el público infantil). Porque siempre estoy con disponibilidad para trabajar por cualquier causa que ayude a la niñez y que ayude a cambiar este mundo.


Y algo más, ¿qué le da o aporta el artista mexicano al mundo?  ¿Por qué gusta tanto la cultura mexicana? ¿Qué le hace tan especial y adictiva?

No es porque sea mexicano, pero creo que nuestro país es afortunado por tener tantas maravillas: nuestra gente, nuestra tierra, nuestro pasado, nuestra música, nuestros bailes, nuestra comida, nuestras tradiciones, y mucho más; y el hecho de vivir con todo ello nos hace tener como artistas, una riqueza interior muy grande de colores, de formas, de humor, de lenguaje, entre otras.
El hecho de convivir con una cultura Maya, Tarasca, Huichola, Azteca, Tarahumara, con rancheros, con citadinos, con ricos, con pobres, con una clase media estupenda y con un mundo moderno, también nos da otro panorama.
Sinceramente creo que México es mágico, y eso es lo que lo hace tan adictivo y especial, créeme que recorrerlo y vivirlo es un regalo de Dios.
Y bueno, para nosotros los “moneros” tenemos un elemento más del cual podemos echar mano para nuestro trabajo: ¡el mexicano! Con todo lo que significa y es digno de criticarse y de hacernos reír, como su corrupción, su trampa, sus políticos, sus instituciones, su sistema político…y una lista interminable de atributos, ja,ja,ja…



Si desean comunicarse con  Alejandro Ochoa Villaseñor pueden
escribir al siguiente correo:
alejandro@escuincles.com.mx 
Y próximamente estará habilitada su web:
http://www.alejandro.com.mx/