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martes, 9 de diciembre de 2014

Marina López: “Muchos escritores triunfan cuando vence su parte femenina”

Es una mujer orquesta que sabe distribuir su tiempo para llevar a cabo diversas actividades con absoluto profesionalismo. Eso es lo que hace Marina López, una profesora, escritora, conferencista y promotora cultural cuyo espíritu la lleva fluir en todo lo que emprende, aunque ella prefiere que mejor se use en su caso la palabra disciplina, porque pega más con su filosofía y puede ver  los efectos de su práctica en el día a día. Debe ser cierto, pues solo así se entiende su éxito en más de una iniciativa llevada a cabo. Y para muestra botón: el ser una de las responsables del Festival Valencia Negra, que ya goza de una notable repercusión en otros puntos de Europa. Pero ella tiene mucho de que hablar, sobre todo, cuando se trata de su tema favorito: la literatura hecha por mujeres.
Es complicado ubicarla en una profesión o labor precisa. Está inmersa en una serie de actividades que van desde la escritura hasta la promoción y difusión de seminarios, conferencias y talleres, los cuales tienen que ver no solo con la literatura sino también con el arte en general, ¿cómo podría definirse a sí misma teniendo en cuenta todo lo que hace?
Soy profesora/investigadora en la Universidad Jaume I de Castellón. Como investigadora, publico artículos y libros y participo en la organización de actividades literarias. Además, me honro en pertenecer al grupo de escritores valencianos El Cuaderno Rojo y me he unido a tres de ellos -Santiago Álvarez, Bernardo Carrión y Jordi Llobregat-  para poner en marcha el Festival de Valencia Negra donde tienen cabida varias representaciones artísticas en torno al género negro.
Junto al destacado escritor Antonio Muñoz Molina
¿Fluye mejor como escritora o como promotora cultural? ¿Qué tanto le dedica a una y otra faceta?
Fluir, qué hermosa palabra. Me encantaría aplicármela aunque “disciplina” se ajusta más a la realidad. Tengo un horario muy preciso con el tiempo acordado de antemano a cada actividad. En cuanto a la escritura de ficción, mi pasión, le reservo el final de la jornada.
¿Cuándo aparece en usted su inclinación hacia la literatura y por qué se inclina hacia el universo femenino?  Y en este punto, haga por favor un deslinde entre lo femenino y lo feminista. ¿Hay una diferencia marcada entre ser lo uno o lo otro?  ¿Sigue habiendo mucha confusión al respecto?
La literatura me ha acompañado siempre, sin distinción de género. Pero al iniciar el doctorado en literatura francófona, comprobé que, si bien mis profesores eran mujeres en su mayoría, solo estudiábamos a autores/hombres y nadie se lo planteaba como una anomalía. Decidí pasearme por el universo de las escritoras y me enamoré, hasta el día de hoy.
Antes se observaban mayores diferencias entre texto femenino o feminista porque en este último se trascendía lo meramente literario para reivindicar el papel de las mujeres en la sociedad. En la actualidad, asistimos en la mayoría de los casos a una unión –armoniosa a mi entender- entre ambas tendencias llamada “metafeminismo” por la crítica quebequesa Lori Saint-Martin, donde las autoras abordan de un modo individual e íntimo sus preocupaciones sin estrategias defensivas ni debates ideológicos. Claro está, me refiero a la literatura occidental.
¿De dónde nace ese desdén hacia la literatura hecha por mujeres, por no usar otro calificativo, por parte de ciertos sectores masculinos (e incluso femeninos) compuestos por escritores varones y lectores del mismo género?
No es frecuente encontrar a lectores masculinos que se inclinen –libres de todo prejuicio- sobre las producciones femeninas y es lógico: desde el colegio se ignora la creatividad femenina y se enseña que lo valioso proviene de un varón. Calificaría por ello de esperanzador el hecho de recibir críticas por nuestro trabajo, sean positivas o no: le otorga visibilidad. Además, asistimos hoy en día a un aumento de hombres que no discrimina una obra por el mero hecho de llevar la firma de una mujer. Fíjate, pleno siglo XXI y todavía hablamos de discriminación…
Posando al lado del afamado escritor Santiago Posteguillo
y sus compañeros del Cuaderno Rojo.
¿Toda literatura escrita por mujeres es necesariamente femenina? ¿Se hace demasiado evidente por su temática y forma de redacción?
No toda obra escrita por una mujer es femenina y muchos escritores triunfan cuando vence su parte femenina. En cuanto al estilo y a la temática, prefiero pensar en variaciones individuales independientes del género, si bien he de añadir que las mujeres reflejan una visión diferente del mundo porque siempre han ocupado un lugar diferente en él.
¿Cuál es su opinión sobre la novela romántica y la llamada Chick-lit? ¿Por qué desde un tiempo a esta parte cosecha millones de lectoras? ¿En qué radica su éxito?
La Chick-lit ha sido catalogada como sub-literatura por emplear un vocabulario simple y una abundancia de estereotipos que bañan en intrigas amorosas anodinas. Sin embargo, dado su éxito, fue incluida en 2009 en el programa de literatura de la Universidad sueca Växjö. Quizá sería interesante analizar su coctel de ingredientes y su impacto en lugar de despreciarla. De entrada, nos presenta un elenco de mujeres activas que luchan en clave de humor –y a menudo feminista- por alcanzar un objetivo y que son felices. En una época en la que la mujer se exige a sí misma la perfección, resulta agradable leer las aventuras y desventuras de mujeres imperfectas para quienes la perfección no es una meta. La Chick-lit en este sentido se convierte casi en una lectura terapéutica, toda una lección de humildad para quienes aspiran a escribir literatura imperecedera. 
Su trabajo literario gira en torno a la literatura femenina contemporánea, ¿cuál es su diagnóstico al respecto? ¿Cuánto ha desarrollado y en qué hemisferio se encuentra mejor aceptada?
La literatura en femenino rebosa salud, incluso se expande y no deja de sorprenderme.
En cuanto al grado de aceptación en los diferentes hemisferios, dependerá, supongo, de la comezón que produce el texto. Es decir, a mayor subversión –y el hecho de empuñar una pluma ya entra en dicha categoría según Hélène Cixous-, mayor resistencia del lectorado. Por eso, imagino que donde se hallen las autoras más decididas a reflejar las vicisitudes ligadas a la condición de mujer, sobre todo cuando reinan las injusticias, más complicada será la aceptación. En la parte occidental, como he mencionado antes, las escritoras traspasan frecuentemente las barreras de las reivindicaciones para instalarse en el metafemenismo, -más cómodo- y, en general, más aceptado por el gran público también. 
Rodeada de algunos de sus compañeros del Cuaderno Rojo 
¿Una literatura de género perfectamente identificable es necesaria para dar a conocer la voz de una escritora? ¿Es saludable ser vistas de esa manera? ¿No crea más barreras o absurdos privilegios?
No se trata de defender signos diferenciadores visibles, sino de fomentar la posibilidad para toda mujer que alza su voz de ser leída. En resumen, me refiero al tema de la educación. Una mayor visibilidad -desde el colegio- de mujeres relevantes en el panorama literario (extensible a cualquier dominio del saber) equilibraría la balanza, permitiría revalorizar su papel y produciría a la larga una sociedad más justa.
En cuanto a tu última pregunta, permíteme responderte con otra pregunta, ¿de verdad gozamos las mujeres o hemos gozado de privilegios absurdos?
¿Qué tipo de literatura femenina defiende? Y dentro de este universo ¿existen grupos con características bien definidas como, por ejemplo la que se cultiva en el Mediterráneo o en Latinoamérica?
En realidad, la literatura de mujeres se defiende sola tanto por su calidad literaria como por su contenido ideológico. En mi caso, amo la literatura y me encanta lo escrito por mujeres; refleja mejor mi universo interior.
El caso de las mujeres en Latinoamérica es fascinante porque además de las preocupaciones idénticas a las escritoras europeas: sexualidad y visión del cuerpo, construcción del yo, representación de las esferas privadas y públicas, las relaciones con el otro, la escritura y un amplio etcétera, también enriquecen la literatura con sus consideraciones sobre el tercer mundo, el mestizaje, el colonialismo visto desde el punto de vista del dominado. Presentan una literatura de la resistencia, a veces testimonial, otras de censura tan significativa que algunas voces como la de la profesora Adelaida Martínez de la Universidad de Nebraska afirman que los críticos del siglo XXI a la altura de un Voltaire escribirán en español vernáculo y tendrán nombre de mujer.
Libro de relatos negros escrito por sus alumnos
de la Universidad Jaume I de Castellón
A este respecto, es toda una autoridad en la materia, pues ha realizado varios artículos y publicado libros en España y en el extranjero (Argelia, Austria, Inglaterra, Líbano y Quebec, ¿qué le falta a la literatura femenina para tener mayor cobertura, y ser aceptada y valorada?
Te agradezco el cumplido aunque no puedo considerarme una autoridad, solo soy una estudiosa. Eso sí, paciente y apasionada.
Me atrevería a mencionar dos ingredientes: confianza en las escritoras y, sobre todo, tiempo.
Por otro lado, otra de sus pasiones, es la novela negra francófona, en especial la realizada por mujeres, explosiva combinación, ¿no cree? ¿Qué le atrae de este género? Y ¿por qué el escrito por féminas? ¿Cuál es el aporte de la mujer en este tipo de literatura?
Me resulta estimulante observar el sin fin de transgresiones –de forma no siempre consciente- cometidas por las escritoras respecto al discurso tradicional y su posicionamiento frente a las víctimas, la violencia e incluso el deseo, temas que estudio de forma muy particular. Las mujeres suelen tratar de modo muy diferente a las víctimas -con las que suelen identificarse- y en sus escritos se perfila no solo un trasfondo crítico de la sociedad sino también un sentido diferente de la justicia en consonancia con la llamada “ética del cuidado” promovida por la feminista, filósofa y psicóloga Carol Gilligan. Es decir, frente a la “ética de la justicia” universal, las mujeres tienden a particularizar, a meterse en la piel del otro, son más conscientes de las relaciones de interdependencia que creamos y nos atan.
Realizó una excelente gestión como directora literaria en el marco del Festival de la Semana Negra de Valencia, que se desarrolla en mayo, pero es necesario precisar que este evento no gira solo en torno a la literatura de este tipo, sino que comprende otras manifestaciones artísticas (cine, artes escénicas, pintura, fotografía, gastronomía), ¿cómo se gesta este exitoso proyecto hecho realidad, y si tiene o va a tener proyección internacional?
El Festival de Valencia Negra ha pretendido reagrupar diversas manifestaciones artísticas –literatura, cine, fotografía, teatro, gastronomía, música- en torno al género negro desde el primer minuto y me parece un acierto que le debemos a Jordi Llobregat, el director del festival, amigo y compañero de El cuaderno Rojo.
El festival intenta valorizar dichas manifestaciones y poner de relieve la producción local y nacional aunque ya somos internacionales, el año pasado contamos con la presencia de Petro Markaris. Este año, venimos con sorpresas, alguna incluso más lejana...
Con las autoras Joana Chilet y María García Lliberós
¿Por qué gusta tanto la novela negra? ¿Es que hay algo oscuro dentro de nuestras almas?
La novela negra es multifacética, expone las preocupaciones de la sociedad, nos explica el porqué del mal y nos avisa de que todos somos víctimas -y verdugos- potenciales. Además, su resolución de conflicto nos reinstala en nuestro universo cotidiano y nos tranquiliza, al principio... En efecto, siempre permanece un poso; imposible dejar actuar libremente el mal durante 300 páginas y suponer que desaparece al cerrar el libro. Esa inquietud, ese suspense, que logra trasladar a la vida real la novela negra y nos estremece me entusiasma.
En cuanto a la literatura en general, anualmente organiza encuentros sobre literatura y escritura, en la Universidad Jaume I, en los cuales invita a autores de reconocido prestigio o emergentes para charlar sobre sus obras y distintos aspectos de la creación, ¿qué escritores han dejado escuchar su voz en estos, y cuáles han tenido mayor impacto entre el auditorio? ¿Recuerda algún hecho anecdótico al respecto?
Organizo ciclos de literatura de escritoras internacionales que destacan por su genialidad como autoras y su sencillez como personas, pienso en Louise dupré, Denise Desautels, Madeleine Monette, Marie-Célie Agnant, Yin Chen... Y también he tenido la suerte de contar con la presencia de magníficos escritores y/o periodistas nacionales así como poetas de la talla de Amparo Andrés Martí, Juan Miguel Aguilera, Santiago Álvarez, Isabel Barceló, Alejandro Gallo, Vicente Garrido, Vicente Marco, David G. Panadero, Emili Piera, Santiago Posteguillo, Marta Querol, Sebastián Roa…
Recuerdo anécdotas de cada intervención pero solo me referiré a dos en concreto –ambas de escritoras, para seguir en la tónica de esta entrevista-. Muy sonada fue, durante el ciclo consagrado al poder de la palabra, la mesa redonda de novela histórica entre Santiago Posteguillo, Sebastián Roa e Isabel Barceló donde ésta explicó a través de la mitología cómo habían retirado la palabra a las mujeres y por qué sus descubrimientos científicos poseían menos valor. Y, en la misma línea y durante el mismo ciclo, Marta Querol expuso el tema del pirateo con tal brillantez que, al día siguiente, no vi en las mesas ni un solo manual fotocopiado.
Colabora muy a menudo con el espacio radial Pegando la
hebra que dirige María Vicenta Porcar 
¿Qué sacó en claro sobre la mujer-objeto en su taller Miradas que matan? ¿De quién es la responsabilidad de cambiar esta mala costumbre o tendencia machista?
En España nos queda mucho por hacer, diría incluso que rozamos el suspenso. Falta una política educativa orientada –de nuevo, desde el colegio- en erradicar la violencia en el seno de la familia y por ello siempre nos encontramos con la necesidad de aplicar parches (proteger a las mujeres que denuncian) y los castigos consiguientes a los maltratadores (o las maltratadoras).
Las conclusiones del taller Miradas que matan fueron demoledoras: se “cosifica” -como bien dices- de diversas formas a la mujer y desde cualquier medio.
La más evidente es cuando su cuerpo –perfecto e irreal- invade la pantalla. De pronto, las mujeres dejan de estar-en-el cuerpo para convertirse en un mero producto-mercancía. Otra más sutil insiste, como quien no quiere la cosa, sobre la pasividad de las mujeres (por ejemplo, anuncios donde ellos actúan y ellas observan). En ambos casos, así nos lo muestra este reportaje sobre la importancia de la tele, procuran hacernos desaparecer y, lo peor de todo, con nuestro silencioso consentimiento: https://www.youtube.com/watch?v=1teAJZE1ark. Aviso, el contenido especialmente violento de este vídeo hiere la sensibilidad.
En cuanto a la responsabilidad, nos pertenece a todos. Entre otras cosas, deberíamos reclamar más comités éticos destinados a evaluar las representaciones en los medios de comunicación para erradicar cualquier estereotipo discriminador y la consideración de las mujeres como seres inferiores que solo pueden aspirar a la belleza.
En el marco del Festival del Género Negro flanqueada por
Santiago Álvarez y Jordi Llobregat
Háblenos de su libro Ecrivaines algériennes et catalanes. Entre tradition et modernité (2013), ¿qué la motivó a escribirlo y cómo abordó el tema?
En 2009 seleccionaron mi candidatura para un proyecto internacional de cooperación y solidaridad en torno a la representación cultural de las mujeres en la cuenca del mediterráneo y, junto a otras tres investigadoras, Faouzia Bendjelid, Laia Climent y Yamina Zinaï, nos dedicamos a analizar, en publicaciones de escritoras argelinas y catalanas, cuán determinante es la literatura para fijar imágenes en el ideario colectivo.
Tengo entendido que en sus creaciones de ficción se presenta como Marina Lomar, ¿por qué? ¿Quiere protegerse de algo?
Me parecía más adecuado separar mi faceta investigadora y literaria y para ello elegí un nombre que aunara los apellidos de mis padres. De algún modo, no te falta razón, pretendía pasar inadvertida entre mis estudiantes y compañeros en la universidad.
Y ¿qué me dice de sus incursiones en la literatura erótica? ¿Hay una necesidad de reivindicar la sexualidad femenina de su parte al expresarse en este registro?
Existen incursiones de las mujeres en lo erótico desde hace tiempo, pero son todavía escasas. Como consecuencia,  la lectura de la sexualidad es masculina. Se impone por ello, la necesidad de una visión del sexo en femenino, y no solo eso, sino la elaboración de un lenguaje propio para hablar del deseo en femenino. Además, escribir erótico me parece un ejercicio saludable y me divierte mostrar a mujeres que gozan. Recuerdo un amigo del Cuaderno Rojo, Raúl Borrás el cual, después de leer una escena mía me preguntó “¿y yo, qué?”, me hizo mucha gracia y resume lo comentado anteriormente, siempre leemos con ojos masculinos un relato erótico. Al darle la vuelta, el resultado sorprende. Espero que algún día deje de hacerlo.
¿Suenan mejor las palabras mujer, sexo o amor en francés que en español?
Seguramente son de las pocas palabras que suenan bien en cualquier idioma.


Si desean saber sobre nuestra invitada o
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jueves, 27 de noviembre de 2014

Pilar Bau: “Una obra de arte requiere esfuerzo”

Dice que la palabra talento le viene grande, pero ella es el arte personificado por lo creativa y honesta que es en un trabajo. Pilar Bau es una artista plástica y escritora que a veces escribe o pinta por etapas, pero hay momentos en que puede hacerlo en simultáneo. Y cuando eso se da manifiesta que ‘es una delicia’.
Usted tiene la gran ventaja de crear con colores, formas e historias traducidas en palabras, ¿con cuál de sus formas de expresión se siente más cómoda o considera que la ayuda a comunicar mejor sus emociones?

Hay una unión intima entre las dos facetas. Cuando imaginas una obra pictórica, esto no está alejado de revivir impresiones o rebobinar recuerdos, con su carga de sensaciones, olores, colores…, cuando se escribe una historia también imaginas personajes, paisajes, con formas individualizadas, asimismo sus colores y la atmosfera que los rodea.

La ola 

Exactamente díganos ¿cómo es pensar e imaginar en su faceta de pintora y qué diferencia encuentra en usted cuando asume su papel de escritora?

La pintura exige más espacio y en mi caso, sin estudio, mayores problemas. La escritura es más rápida, un papel, un ordenador. En cuanto a imaginar las dos facetas tienen mucho en común, por cuanto decíamos antes, cada cuadro tiene su historia y cada relato su colorido particular, sus sombras y luces, sus volúmenes. A veces una obra pictórica tarda meses en acabarse, en otras ocasiones muy poco tiempo, pero igualmente puede ocurrir con un relato.

¿Qué temas la conmueven e inspiran?  ¿Puede trabajar con personajes, situaciones o conceptos que le son desagradables o repelentes?

En pintura me interesan los temas naturales, en concreto paisajes abiertos, mares inmensos y, sobre todo, los cielos al atardecer. En literatura me atrae mucho la  fantástica, ciencia ficción, también la novela histórica. Nunca he pintado nada que me sea repelente, creo que sería muy difícil. Quizás en el terreno literario fuera menos complicado, sin embargo, las imágenes, para mí, siguen siendo más poderosas que las palabras.

Hay escritores y artistas que jamás aceptan encargos, pues sienten coactada su libertad e imaginación, ¿es usted una de ellos?

No tengo problemas con los encargos, siempre que me permitan incorporar mi estilo. Cuando se da esta situación hay un dialogo con la persona interesada, se eligen temas, tonos. Depende mucho si la obra va ser puramente decorativa o si va a reflejarse en ella algo especial que se quiera tener presente.

Crepúsculo 
¿Qué se siente haber sido alumna de la mítica Jacinta Gil Roncales (recientemente fallecida)? ¿Considera que los buenos maestros son vitales para quien recién descubre sus talentos o dones?

Jacinta ha sido muy importante, sin ella no seguiría con la pintura. Ella me animó no solo a pintar, sino a enseñar lo pintado,  a hacer exposiciones. Y, sobre todo, me inculcó que cada pintor tiene su paleta y su estilo y que es un error intentar cambiar esto. Los buenos maestros son totalmente necesarios, allanan el camino y te enseñan a confiar en tus posibilidades, a la vez que te muestran qué es lo no estás haciendo bien.

Sabemos que pinta con las manos, ¿qué sensaciones le transmite hacerlo de esta forma y desde cuándo lo hace? 

Prácticamente desde siempre. Puede parecer  fantasioso pero sentir no solo la textura del óleo, sino también la vibración del color en las manos, es muy placentero. Sobre lienzo, o sobre madera, el hecho de esparcir la pintura con las manos, me produce la impresión de que lo que estoy haciendo es más real, que participo más en la creación de la obra. Quizás se podría hablar de una forma de esculpir la pintura.

¿En qué escuela o estilo se ubica?  ¿Es necesario etiquetarse en este aspecto? 

Me atraen mucho los impresionistas, y los fauvistas, Matisse…. Está claro que en mi pintura predomina el color sobre la forma, sin llegar  a la abstracción. Si fuera una figura reconocida tal vez sería conveniente una etiqueta, pero siendo una aficionada no lo creo necesario para nada.

Exposición en el Colegio de Abogados de Valencia 
Tiene una fascinación por el mar, pero tenemos entendido que le teme, ¿es una forma de terapia representarlo una y otra vez?

Por el mar tormentoso y salvaje. Imagino que es el reflejo de mi subconsciente, caótico. Y de ahí puede venir el temor, a saber que hay debajo de esas olas…. Pero, también, el subconsciente es el gran motor que nos impulsa y conocerlo, conocerse a fondo, es sumergirse en un océano de posibilidades insospechadas.

Ya que tocamos ese punto, ¿qué opina de pintura o el dibujo como método terapéutico? ¿Qué podemos llegar a saber o entender de nosotros a través de ellos?

Creo que cualquier modo de expresión plástica o intelectual de por sí ya es una terapia. Sobre todo cuando no estamos obligados a copiar, o a imitar. En pintura el color, de por sí una vibración, puede producirnos sensaciones de euforia o depresión. E, igualmente, escribir relatando un proceso traumático puede servir de catarsis para intentar una solución, o un entendimiento, un acuerdo con uno mismo. La idea sería conseguir un mínimo de libertad para poder expresar lo que subyace debajo de la mente racional, y esa libertad a veces nos la proporcionamos y, en otras ocasiones, no llegamos a contactar con ella. Quizás, más que libertad, la clave sería darnos la suficiente confianza como para pasar por encima de los juicios ajenos.

Y, ¿los colores?  Usted usa mucho los rojos y los magentas, ¿cómo lo interpreta?

Mi paleta se basa en cálidos, rojos, naranjas, dorados…mucho amarillo también. Quizás quiero estar apegada a la tierra, tener los pies en el suelo. De todas formas mi color preferido es el rojo, me da fuerza, energía. Eso lo intento plasmar en las pinturas, trasmitir visiones potentes. Puede ser mi propia terapia, una forma de darme ánimos continuamente….

Libro de relatos publicado con el
Grupo Mayo 
¿Considera que pintar es un estilo de vida, una forma de asumir nuestra existencia o quizá tiene un sentido más elevado?

En mi caso ha sido, y es, una necesidad. Quizás parte de la terapia de la que se ha hablado. Y un enorme disfrute poner en forma y color, en definitiva dar vida,  a las imágenes que va pariendo la mente.

Le escuchamos cierta vez que a usted no le gusta copiar, y que se inclina por la creación pura, son muchos los que se quedan en esta etapa de aprendizaje, ¿no?

Que no me guste copiar puede ser un fallo tremendo. Copiando se aprende mucho, pero no he tenido la paciencia, o la disciplina, para hacerlo. La pintura tenía que ser, ante todo, una diversión, y si no invento mis obras, no me divierto. Una vez más, la suerte de encontrar a Jacinta y que ella diese por válidos algunos de mis “inventos” ha sido una bendición. El problema puede surgir cuando lo que inventas no gusta o no se acoge a unos cánones establecidos. Si se pretende vivir de la pintura es difícil seguir por ese camino, aunque hay pintores/as que lo han logrado.

Ha realizado una serie de exposiciones individuales y colectivas, ¿qué le aporta esta cercanía con el público? ¿Qué comentarios recibe y cómo estos influyen en su arte?

Los comentarios de la gente que nos hace el gran favor de ver nuestras exposiciones, y darnos sus opiniones, son valiosísimas. Y las de todo tipo, las favorables y las otras, incluso ocurre, en ocasiones, que se comentan aspectos de la obra que el artista ha pasado por alto. Se puede así contemplar tu propia pintura a través de ojos ajenos, siempre es enriquecedor. De hecho acumular obra y no enseñarla, no permitir que exista una crítica, es muy triste.

¿Qué significado tiene para usted el grupo Mayo? ¿Marcó un antes y un después?

Con el Grupo Mayo se consiguieron cosas que sola no hubiera logrado. Como realizar proyectos (cambio climático, diosas…) desde tres perspectivas, pintura, escultura y diseño. El poder contemplar situaciones desde tres ángulos distintos es muy estimulante, el trabajo en equipo nos hace salir de la individualidad y  eso es necesario. Valoro esta experiencia como muy positiva.

Con la autora de la nota 
¿La pintura es un arte enormemente subjetivo? ¿Valorarla en su justa dimensión requiere conocimientos, preparación, o solo basta un espíritu sensible o una mentalidad abierta?

Creo que debe haber una mezcla de ambos aspectos, valorar un cuadro, fotografía, o poema desde el puro tecnicismo es complicado. Una obra de arte puede ser espontanea, surgir de improviso, pero cuando ese artista ha sabido plasmarla es porque ha habido una base solida, un período de estudio y preparación. Pienso que para el que la valora se debe requerir lo mismo.

Reza el dicho “En gustos y colores…”, ¿cuándo es justo y pertinente decir 'esto ya dejó de ser arte'?

En mi opinión una obra de arte requiere un esfuerzo, es decir cuando yo veo una pintura, o leo un libro, he de sentir que se ha realizado un trabajo, una elaboración. Ha habido una idea, un proyecto, una maduración, y una plasmación. Todos estos pasos pueden darse y luego no dar fruto, ese es el riesgo, o puede surgir algo novedoso o atrayente. Soy una aficionada y tal vez no debería hablar, pero cuando contemplo algunas obras del llamado arte moderno, siento que me están tomando el pelo.

Si tendría que quedarse con uno de sus talentos, ¿cuál escogería y por qué?

Bueno, la palabra talento es muy grande. De entre mis aficiones no puedo elegir, me quedo con todas. Y eso tiene ventajas, existen etapas en las que es imposible pintar, entonces se escribe, y viceversa. O, si es posible, compaginar las dos artes, es una delicia.

Atardecer en París
Tormenta en el mar

Incendio en el Garbi

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pgaray00@gmail.com





domingo, 16 de noviembre de 2014

Miriam Alonso: “Siempre hay que aprender y renovarse”


Dice que solo tiene un pie en el camino, pero no hay más que echar una mirada atrás para notar lo mucho que  ha andado.  Miriam Alonso ha llegado para quedarse y permanecer, así lo deja patente el éxito obtenido por su opera prima Sabor euforia, y se halla repitiendo plato con su segunda entrega, Euforia revolution, y sus lectores ya aguardan la salida del último libro que cerrará la trilogía.

Dejó a sus lectores con la miel en los labios con su novela  Sabor euforia, y cuando pensábamos que no habría una segunda parte, vuelve con más de la vida amorosa y profesional de Gala Duarte, siempre es un riesgo el retorno con una segunda entrega, ¿no?  ¿Cuáles eran sus expectativas al respecto?

Tenía las mismas que con la primera novela, pero estaba bastante más tranquila. Supongo que la experiencia otorga estos beneficios.  

Una escritora que le gusta ir paso a paso
Definitivamente con usted no ha ocurrido aquello de que  ‘las segundas partes nunca fueron buenas’, pues sus lectores han quedado complacidos y siguen pidiendo más, y los va a complacer con una tercera parte, ¿pensó que esta historia daría para tanto?  ¿A qué atribuye tanto éxito?

No creo que sea éxito. Creo, sinceramente, que la historia ha caído en gracia, y también que tengo un público maravilloso.

Escribe novela romántica, pero de aquella que se ha dado por llamar Chick-lit, ¿le agradan este tipo de definiciones o diferenciaciones? ¿Cómo se siente escribiendo en esta ‘línea’, si es correcto denominarla así?

Nunca sé muy bien qué responder a esto. Chick-lit es un género que tiene como protagonista a una mujer emprendedora, con romance o sin él, que es la base de las dos obras a que nos referimos. El amor es secundario. Respecto a las definiciones, por supuesto que son necesarias, he ahí la R.A.E. Cientos de movimientos tanto artísticos como socio-culturales nacen y agonizan cada día. No podemos meter todas las tendencias en el mismo saco.

Es increíble la cantidad de escritoras de género romántico que han aparecido en los últimos tiempos, e igualmente es asombroso comprobar la gran cantidad de lectoras que lo consumen; sus seguidoras suman miles de miles, por no decir, millones, ¿qué buscan en este tipo de literatura? ¿Qué vacío afectivo llenan con dichas historias, que por ejemplo, usted les da?

Espero que las y los lectores busquen en mis obras lo mismo que yo: pasar un buen rato sumergidos en ellas. La ficción es ficción, la realidad siempre puede superarla. Hace un tiempo comentaba esto precisamente con una amiga y llegábamos a la siguiente conclusión: cuando tenemos que vivir en primera persona cosas que hacemos a nuestros personajes, las historias dejan de ser divertidas. Por eso no creo que el asunto esté relacionado con vacíos afectivos.

Su primera obra 
Por otro lado, también hay muchos críticos literarios, autores de otro tipo de narrativa e incluso, lectores que desdeñan el género romántico, ¿se ha topado con muchos detractores? ¿Cómo ha defendido lo que hace?

La crítica constructiva impulsa, la no constructiva tiene valor cero. Igual que “los reyes son los padres”, los lectores son los jueces, los que tienen la última palabra. Respecto a otros autores, creo que algunos hablan mal porque se frustran viendo escalar peldaños a otros, porque su propio trabajo es pobre, por aburrimiento, o vete a saber, pero como comprenderás, no tengo que defender nada ante nadie, y menos mi trabajo.  El mal desdeñoso no merece atención; el bueno la tiene por completo. Detractores hay en todos los géneros, he conocido un par vinculados a la temática del terror, por ejemplo.

¿Se ve como una autora que escribe especialmente para mujeres? 

No.

Es una escritora que se atreve con todo género, ¿ha pensado en incursionar en la novela erótica?  Y a propósito, ¿es usted una de las que defiende  Cincuenta sombras de Grey? Lo digo porque hay estudios serios, como el de la universidad de Ohio, que arrojan “que el abuso emocional y sexual domina la popular novela de E.L. James, mientras que su protagonista, Anastasia, termina sufriendo daños como resultado de su sensual aventura”.

No en principio. Me atrae más el relato erótico que la novela, sobre todo por la extensión. Creo que debe ser complicado plantear un proyecto de seiscientas páginas centrado en lo erótico sin repetirse cada equis.

En plena promoción de su obras 
¿Es posible el amor que anhela su protagonista, Gala Duarte? ¿Cuántas formas de amar podemos encontrar en Euforia revolution?

Claro que sí. Todos hemos tenido un amor como el de Gala; alguien que forraba nuestras carpetas en el instituto, con quien fantaseamos o por quien gritamos en un concierto. Dejando la fama o al famoso de lado, si te fijas, en las novelas se describe una relación bastante sencilla entre dos personas.

Y sus personajes masculinos ¿qué buscan en una mujer? ¿Sus expectativas son reales?
Espero que sí. Conozco muchas mujeres de carne y hueso que encajan en el perfil de mis protagonistas femeninas.

El valor de amistad se halla presente en su novela con el personaje de Melina Cuervo. Al respecto, nuestras fuentes nos cuentan, que para concebirlo se inspiró en una de sus mejores amigas. ¿Confirma esto? ¿Nos puede desvelar el misterio?

Para nada. Melina, igual que los demás personajes, es una mezcla entre ficción y rasgos de personas reales. John Strauss puede tener más de esta amiga que Melina. Yo puedo tener más de Melina que ella.

Durante su firma de ejemplares en la Feria de Valencia
Dijo que Nueva York, el escenario donde se desarrollan los acontecimientos en su primera entrega, no era una ciudad que le agradaba mucho, ¿le gustan más Londres y París como lugares para vivir? ¿Se siente mejor Gala Duarte en estos sitios?

A mí sí, de hecho, siento fijación por la capital del Reino Unido, pero parece que Gala no opina lo mismo.

Lleva un año de escritora profesional, y como ya hemos visto, el éxito ha sido su compañero a lo largo de este corto tiempo, ¿se siente satisfecha con lo obtenido?  ¿Ha sido fácil darle una ruta precisa a su carrera?

Todavía no le he dado una ruta, estoy en ello y creo que seguiré en ello los próximos treinta o cuarenta años. Siempre hay que mejorar cosas, siempre hay que esforzarse, hay que ser críticos con nosotros mismos pero, sobre todo, hay que aprender y renovarse. Yo estoy al principio del camino, solo he puesto un pie dentro. Quedan kilómetros por andar.

A su editor le fue difícil encerrarla en un concepto, ¿cómo le gusta que los demás la vean? ¿Le importa lo que la gente dice de usted? ¿Cómo maneja las críticas a su persona y las del tipo profesional?

Me importa lo que la gente que quiero dice de mí, supongo que como a todo el mundo. Para lo demás me remito a una pregunta que me hiciste antes.



Prepara una novela histórica para febrero
Su biografía nos señala que “Miriam Alonso es escritora, técnico en gestión, docente, redactora en prensa, bloggera inquieta, cuentacuentos, crafter, y… violinista en sus ratos libres, pese a disponer de pocos”, pero ¿puede decirnos con precisión que no es, y no podrá ser, de ninguna manera, Miriam Alonso?

Perfecta.

Es alguien que no para de crear ni de comprometerse en una serie de proyectos, ¿qué esperamos de usted a corto y mediano plazo, aparte de completar su trilogía?

Bastantes cosas, algunas de ellas inconfesables por el momento. Otras podrían ser la novela que cierra la trilogía Euforia, una novela histórica, un nuevo título acompañada por otra gran escritora actual -este verá la luz en febrero-, una novela steam…

Sabemos también que le agrada participar en antologías, ¿en cuántas publicaciones colectivas ha colaborado hasta ahora y qué le aportan en lo profesional?

Colaborando con la puesta en  marcha de la
librería pública de  La Ribera de Folgoso (León)
Que recuerde a bote pronto en tres: Sonrisa de gato y Crónicas del miedo, estas dos son benéficas ya publicadas, pero hay otras dos que todavía no han salido a la luz donde también colaboro. Fuera de lo benéfico, por ejemplo, podríamos hablar de 152 rosas blancas, de la editorial Divalentis, hay otro par de antologías que tampoco están disponibles. ¿Qué me aportan? Pues sobre todo conectar con otros compañeros, compartir experiencias y, dependiendo de la antología, saber que mi trabajo está ayudando a alguien o poniendo en marcha otra cosa más grande. Me satisface ser útil.

Hace poco obtuvo el premio Horror Vacui por su relato Ojos velados, ¿cuánto esfuerzo mental-emocional le demandó este trabajo?

Poco, la verdad. La idea llevaba bastante tiempo rondando mi cabeza.

¿Hay un antes y un después desde que Miriam Alonso publicó Sabor euforia? ¿Qué lecciones tiene aprendidas?


Muchas. Este año está siendo fantástico en lo profesional, en lo personal no tanto. Si no hubiera tenido la experiencia Sabor Euforia, resultaría más complicado a día de hoy estar en mis zapatos. 
Si desean saber más de la autora o su obra
pueden pinchar
los siguiente enlaces:
http://pandoracc.blogspot.com.es/
https://www.facebook.com/MiriamAlonsoRodrigues
http://www.addeditorial.com/19_miriam-alonso-rodrigues

viernes, 31 de octubre de 2014

Santiago Posteguillo: “Intento ser optimista, pero me cuesta”

Un libro que reivindica autores y obras poco valorados u olvidados es lo que ha conseguido el escritor Santiago Posteguillo con su nueva obra La sangre de los libros, treinta relatos que lindan con el ensayo, pero donde además se atreve a incursionar en otros géneros como el negro, romántico, ciencia ficción, entre otros. Cabe destacar que el carismático escritor valenciano y profesor de la Universitat Jaume I de Castellón hace poco ha obtenido el Premio Internacional de Novela Histórica Barcino en reconocimiento al conjunto de su obra.
Nos sorprende con un nuevo libro de relatos en el que pasa de todo: duelos, suicidios, guerras, asesinatos, entre otros, que va desde los discursos de Cicerón hasta las obras de Isaac Asimov, ¿cuál es el objetivo de La Sangre de los libros, y en qué tipo de público lector pensó al momento de escribirlo?
Está dirigido a dos tipos de público diferente, pero que se complementan. Por un lado, hacia  aquellos jóvenes o lectores  que creen  que nunca los clásicos les van interesar, con la intención de que se acerquen a través de los misterios y  los enigmas.  Es decir, conseguir que las partes más sorprendes de la vida de los escritores  de todos los tiempos capten su atención, y que de ahí, pasen a interesarse por los personajes y sus obras.  Luego está escrito de forma que el otro extremo, el lector que tiene un gran bagaje literario, que sabe mucho de autores, pueda entrar en el juego de la intriga de cada relato. Porque estos relatos cortos están escritos buscando eso que tanto Edgar Alan Poe o Julio Cortázar decían que era muy eficaz en la narración que es la intriga, pues yo nunca te desvelo desde el principio de qué personaje estoy hablando, porque así estos grandes lectores pueden jugar a desentrañar su identidad.  Yo espero que muchos tengan la satisfacción de descubrirlos. Va a haber algunos que les va a sorprender. Tiene ese doble juego  La sangre de los libros.
Con La sangre de los libros quiere captar la atención de otro
público lector
¿En qué circunstancia concibe la idea de escribir un libro de esta naturaleza? ¿Había en usted una necesidad de contar sobre gente, hechos y situaciones  pendientes, y que valían la pena ser expuestos?
Llevo 23 años dando clases de lengua y literatura en la universidad, y buscando estrategias para que la literatura clásica resulte muy entretenida. Entonces lo que he hecho es novelar mis clases. En lugar de darlas, las novelo. De tal forma que La Sangre de los libros se convierte en una especie de historia alternativa de la literatura.
¿Bajo qué criterios seleccionó los personajes y las historias? ¿Fue muy complicado este proceso? ¿Tuvo que desechar mucho material valioso que no se ajustaba a lo que pretendía?
Criterios de selección:
       Autores que me gustan. Autores canónicos, indiscutibles. Autores que me da igual que no lo sean (de culto) pero me gustan, y los pongo porque valen la pena.  Que hubiese novelistas, dramaturgos, poetas, y autores de relato corto, que nos solemos olvidar de ellos injustamente. Autores y autoras de distintas tradiciones literarias: inglesa, francesa, rusa, italiana, portuguesa, y  clásica latina.
En cierta forma ha reivindicado con su obra  a todos esos autores y su obra, ¿no es así?
Totalmente. Es una obra de reivindicación del pasado literario, de recuerdo, de homenaje a estos grandes escritores.
La segunda parte de una trilogía que
está a punto de culminar
Tomando en cuenta el título de su libro, ha corrido mucha sangre en la historia de la humanidad,  y aún hoy ocurren hechos de ese tipo.   ¿Estamos lejos de que ese panorama cambie a futuro?
Sí, porque basta sintonizar cualquier telediario para ver la gran cantidad de guerras que hay en el mundo. Países donde impera la  injusticia, donde habiendo democracia, existe una justicia para ricos, y otras para pobres.  Y no hay que salir de España para verlo, incluso.  Parece que se intenta ser más justos, por lo menos, aquí, pero falta mucho camino por recorrer.  Lamentablemente el ser humano evoluciona sólo tecnológicamente, pero no en su naturaleza. En ella arrastra enormes cantidades de perversión, odio, y miseria.
Pero imagino que  intenta ser optimista respecto a una evolución hacia la solidaridad y el amor universal…
Intento ser optimista, pero reconozco que me cuesta. Era Sartre el que decía “Un pesimista era un optimista bien informado. Procuro no escuchar las noticias para mantener mi optimismo. Hace falta serlo, sino para qué vivir…
¿Qué hechos le resultaron más sencillos de recrear, y con cuáles gozó escribiéndolas?  Y, a la inversa, ¿qué relatos le costaron más trabajo  y menos placer?
La verdad es que si un relato no me hubiese sido placentero escribir, no estaría considerado en el libro. No te puedo decir que haya habido relatos escritos en contra a mis deseos o con desánimo, por decirlo de alguna forma. A los 30 relatos, de forma diferente, les tengo enorme cariño.
Usted es muy exhaustivo en sus investigaciones, a la hora de recolectar información, pero ¿también va a los sitios materia de su historia? ¿Le gusta ver de cerca aquello de lo que escribe?
Sí, lo considero absolutamente fundamental. Por ejemplo, para el relato de Bram Stoker sobre la biblioteca del Conde Drácula, aunque él nunca fue, yo sí fui a Rumanía a ver los Cárpatos para sorprenderme como con la imaginación y una buena documentación en la Biblioteca Británica compuso muy bien su historia. Eso dice de su gran capacidad.  Siempre que puedo viajo a los lugares que tengo que recrear. A veces no es posible, pero lo intento. Precisamente, este verano he estado viajando Turquía para recopilar información para la última entrega de la Trilogía de Trajano.  Quise estar el día de  la muerte de mi personaje: Trajano, el 9 de agosto, y teniendo en cuenta el cambio de calendario, estuve allí, en Selinos (Gazipasa), el día 29 de julio. Hay que hilar fino. Me gustan esas cosas.
Nos dice que su nueva obra es una
reivindicación del pasado literario 
¿Se ha encontrado con historias  mal contadas o inexactas,  y con personajes maltratados por el falso recuerdo? ¿Había mucho por reivindicar?
Sí, Emilio Salgari, por ejemplo, podría ser la reivindicación de un autor que merece mucho la pena. Lo he metido entre los clásicos, pero cuyas obras ahora son difíciles de encontrar en las estanterías de las librerías. Muchos piensan que solo era un escritor de novelas de aventuras, discúlpenme, era un gran narrador de novelas, de historias, que curiosamente muchas tenían lugar en los mares y entre piratas. Pero eso no resta, suma.
El hecho de que sea profesor y escriba, ayuda a que sus libros sean más fáciles de leer y a su vez entretenidos, ¿es ese en gran parte el secreto de su éxito?
No sé si es el secreto de la mayor o menor popularidad que puedan tener mis novelas, pero que sí es parte consustancial de cómo yo hago la literatura y asumo. No quiere esto decir que una buena obra literaria tenga que ser necesariamente didáctica. Pero sí entiendo y reivindico la capacidad didáctica de la literatura, y me gusta que la mía sea así. En la novela histórica pura y dura, por ejemplo, de la Antigua Roma, lo que he intentado recrear grandes períodos históricos y explicar cómo era aquello y qué relación puede tener  con lo que nos pasa ahora. Y en estos pasajes literarios intento hacer ver cuánto de importantes, universales y actuales siguen teniendo los clásicos.
Usted escribe libros de género histórico, ¿los prefiere al resto de literatura? ¿Solo consume lo que tiene que ver con lo suyo?
No, en absoluto. Si haces un repaso por La Sangre de los libros podrás encontrar ciencia ficción, crimen, de género romántico, etc. Es decir, hay mucho más que novela histórica. Soy muy ecléctico y me encantan las novelas de distintos géneros. Recuerdo cuando hacía mi tesis doctoral, para entretenerme, me leí toda la obra de Cortázar. La pasaba como un enano con este contrapunto. Me gustan muchísimos géneros diferentes, insisto, pero como uno tiene una vida solo, y no alcanza el tiempo para hacer 28 cosas a la vez, he optado por hacer novela histórica por el momento, pero esto no quiere decir que luego no haga otra cosa, como hoy estos relatos que lindan con el ensayo. Lo importante es que tenga mi tiempo ocupado de manera útil y satisfactoria. 
Le motiva mucho leer a Cortázar. 
¿En los últimos tiempos qué autores españoles y latinoamericanos lo han impactado que son sean de género histórico?
Cortázar.  Es una cosa fuera de serie. Me motiva mucho ¿Sabes lo que estoy leyendo sobre Cortázar y lo estoy pasando como un auténtico enano? Las clases que dictó en la universidad californiana de Berkeley.  Es un libro divertidísimo, porque ves la relación con sus alumnos,  y todo lo que cuenta sobre el relato fantástico, su estructura, entre otros aspectos.
Y de los actuales, ¿con cuáles se queda?
Ángeles Mastretta. Justamente La sangre de los Libros le dedica un capítulo, Literatura en coma, que va sobre Mujeres de ojos grandes, su libro de relatos.  No sé si sabes que los escribió cuando su hija estaba en coma; cada día le leía unos de estos.  Luego los unió, y salió el libro. Ese principio de relato que dice “Ella se enamoró como se enamoran las mujeres inteligentes, es decir, como una idiota”. Eso me parece brillante, y claro, eso también les pasa a los hombres inteligentes. Es una autora que me gusta mucho.
Se desenvuelve entre dos mundos: el de la universidad y el de los libros, ¿son tan incompatibles como nos quieren hacer creer?  ¿Cómo ocurre en su caso?
Son perfectamente compatibles y complementarios, solo tienen un único problema es el tiempo. Hay muchas veces que llego a la universidad con una maleta porque doy mis clases, y salgo como un tren  a cualquier punto de España, o cuando no, de Latinoamérica.  Mi universidad me ha dado facilidades para hacer ambas cosas. Voy a seguir cohabitando en estos dos medios.
Usted que estudió literatura creativa en Estados Unidos y es una autoridad al respecto, ¿qué opina de la proliferación de talleres de escritura en nuestro medio? ¿Quiénes están al frente son los más idóneos? ¿En qué debemos fijarnos a la hora de escoger un taller o un maestro?
Existe algo absurdo en España, si quieres ser músico tienes el conservatorio, si por el contrario, si quieres escultor o pintor, vas a Bellas Artes, e incluso los que quieren hacer cine tienen adónde ir, pero si deseas ser escritor, búscate la vida. No existe una escuela de escritura. Hay una disfunción. Ocurre distinto en el mundo anglosajón, pues existe un máster en todas las universidades sobre Periodismo y Literatura creativa. Son cosas que van ligadas. No indica que todos los periodistas vayan a convertirse en escritores, pero quienes quieren ir por ese lado, ya tiene algo a qué aferrarse.
El autor asegura que muchos talleres
de escritura están enseñando
barbaridades
En Estados Unidos, en efecto, hay cursos de escritura creativa incorporadas a las filologías nuestras, de eso, me beneficié cuando estuve ahí. Eso no existe en España. A partir de eso, surgen los talleres alternativos que pueden ser útiles o terribles, porque existe gente que está impartiéndolos diciendo barbaridades. Lo importante es seleccionar uno donde los nombres de los profesores te ofrezcan algún tipo de garantía. Puede haber gente que no haya publicado y estar haciéndolo bien. Puede ocurrir. Lo que intento decir es que no puedes saberlo por ósmosis o intuición divina. Indudablemente un escritor que ha publicado algo y ha tenido más o menos éxito, tiene qué decir o enseñar. Pero lo que es absurdo es ver un anuncio que te dice “¿Cómo escribir un Lees quien lo imparte, y exclamas “¿Y ese quién es?”. Ken Follet puede dar un curso de este tipo contándote sobre su éxito, por supuesto, tendrá mucho sentido acudir a su clase, y será muy interesante lo que diga.
 En breve, dictará un taller de novela histórica en Valencia,  para asistir  ¿es necesario tener conocimientos en escritura creativa?  ¿Cuáles son los requisitos?
Yo creo que para lo que hago y hacen los compañeros no hace falta ningún conocimiento previo, evidentemente cuanto más lleves tú a un aula de este tipo, más provecho le vas a sacar.  Esto es como cuando viajas de au pair al extranjero para aprender un idioma, si cuentas con mayor nivel, creces más rápido. Porque tienes una base más sólida, pero, incluso, sin saber, aprenderás. 
Y algo más, ¿usted sería capaz de decirle a un alumno que carece de talento para escribir?
 (Queda en silencio unos minutos) No me he encontrado nunca con esa circunstancia.  No he encontrado a nadie que haya hecho tal desastre, que diga esto no tiene ni por dónde cogerlo.  Esto puede ser porque en los talleres no evaluamos novelas completas. Es difícil si tiene capacidad para articular un trabajo más completo.

Con la autora de la nota 
Pero, ¿lo haría? ¿Le diría a un alumno que se busque otra cosa?
Yo creo que… tendría que verlo muy completo. Te podría contar la anécdota de J.K Rowling con  su editor.  Pero quién eres tú para decirle a alguien que lo que está haciendo no vale. A lo mejor luego va y vende millones. Lo que puede ocurrir es que no te guste nada, pero le agrade a otros. Es raro que algo así se pueda encontrar en los talleres porque la gente que concurre lee mucho, ya está habituada a escribir, ha escrito cosas, y tiene mucha pasión por lo que hace. 
¿Se va acostumbrando a ser galardonado continuamente? ¿Qué sensación le ha dejado alzarse con el Premio Internacional de Novela histórica Barcino?
Eso de ‘continuamente’ es subjetivo porque a un escritor le pueden estar dando un premio cada día, y parecerle poco (risas).  No me puedo quejar con respecto a la crítica y a los jurados en los últimos tiempos, y este premio, en especial, me emociona porque, por un lado,  Barcelona es un lugar de referencia de prestigio cultural, y, por otro, que allí piensen que me merezco este premio sin escribir en catalán, es todo un reconocimiento. Lo tomo como un gran estímulo.
Volviendo al tema de sus libros, ¿dejará en algún momento de escribir sobre Roma?  ¿Se atrevería a hacer algún día una trilogía sobre la conquista de América?
La conquista de América es realmente algo muy importante. Da qué pensar. Respecto a Roma, va desde la legendaria 753 a.C hasta 1453 cuando cae Constantinopla, con lo cual el margen que te abro es muy amplio para madurar; hay mucho material. A parte de eso, sí, algo sobre América tengo en mente…
Si quieren conocer más del autor o de su obra
pueden pinchar
en siguiente enlace:
http://www.santiagoposteguillo.es/