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sábado, 7 de septiembre de 2013

Santiago Posteguillo: “Lo que más sufro es el arranque para escribir cada día”



Es un escritor que mantiene los pies en la tierra pese a que es uno de los que más vende en España. Sin ir muy lejos, su última novela “Círculo Máximo” ha arrasado en ventas apenas vio la calle. No es complicado entender este fenómeno, pues la sencillez del profesor Santiago Posteguillo es su sello personal, lo que nos conduce a pensar que precisamente en ella radica la esencia de su éxito, pues es ante todo es un buen hombre y, por añadidura, un autor comprometido con su trabajo.

Lo suyo realmente es en verdad algo sorprendente, acaba de publicar su novela “Circo Máximo” ― para ser exacta el pasado 29 de agosto― y ya es un best seller, y no solo eso, que ya va en su tercera edición. ¿Cómo explica que sus lectores hayan corrido a las librerías a adquirir su libro?  ¿Nos puede desvelar su secreto?

Cuando algo funciona muy bien sé que el factor suerte puede influir, pero normalmente también suele haber un gran trabajo o mucho trabajo detrás. Yo he trabajado creo que mucho en estas novelas, más de dos años en cada una,  y quizá haya encontrado una forma o, he conectado de una manera especial con los lectores al combinar un lenguaje ágil y sencillo, muy propio de la literatura norteamericana actual, con una atención al  rigor que es más europeo cuando se trata de literatura histórica. Esa combinación, quizá, esté resultando muy atractiva.

Ciertos autores están imitando su estilo, pero el escritor
no se atreve a decir que hay  una tendencia "Posteguillo"
¿Podemos ya hablar de un estilo o escuela Posteguillo? 

No sé. Creo que no podría  atreverme a decir que se esté dando algo así.  Pero sí me ha parecido percibir en libros recientes algo de lo que yo hago en algunos momentos. Me parece perfecto porque si las hago es porque me gusta, y no me importa verlos en otros. Pero no me atrevo a caer en el egocentrismo de pensar que esas cosas están ahí necesariamente  por mí. Pienso que muchas más personas pueden llegar a contar las historias de esta forma por sus propios medios.

¿Cómo organiza su trabajo?  ¿Espera que venga la inspiración?

Hay que trabajar. En mi caso, no puedo escribir todos los días porque también imparto clases en la universidad. Estoy sujeto a los días que tengo más disponibilidad, y cuando se presentan, aprovecho para escribir más. Es necesaria la autodisciplina, y hace falta mucha para escribir novelas de mil 200 páginas. Siempre que tengo esa oportunidad ocupo el tiempo al máximo y  me entrego por completo a la novela.

¿Tiene o necesita de un lugar especial a la hora de escribir?

He escrito en aeropuertos, trenes de cercanías, en metros, en muchos sitios, pero es cierto que cuando tengo que escribir  escenas de particular intensidad necesito silencio y estar en mi despacho. Pero cuando se trata de ciertos diálogos que no requieren rigor o los tengo más o menos, claros, puedo hacerlo en cualquier lugar.

Esta novela fue su carta de
presentación 
¿Práctica algún ritual al momento de la creación?

Ritual como tal, no. Solo que al ser novela histórica cuando estoy en el despacho puedo rodearme de todo cuanto requiero en un determinado momento. Por ejemplo, si necesito ciertos datos: consulto biografías, gráficos, mapas, reviso fotos, etc. Y cuando esto ocurre, tras una sesión de dos, tres o cuatro horas, se arma un follón en el despacho que luego me cuesta recoger, ja,ja,ja…

¿Pero no requiere de un ambiente con una temperatura especial o tal vez música, de esas exquisiteces que a veces tiene el escritor?

No, aunque es verdad que alguna música puede resultar motivadora. Una pieza clásica en particular. Por ejemplo, “La Sinfonía del Nuevo Mundo” de Dvorak. La música me gusta tenerla de fondo cuando estoy documentándome, haciendo gráficos, revisando, etc., pero en la propia labor de escritura el silencio es lo mejor para mí.

¿Cómo realiza su labor de recolección de datos, de investigación, y en qué momento se halla listo para iniciar la redacción?

Necesito unos meses para conseguir una base documental, y una vez hecha la estructura de la novela, arranco con la escritura. Porque si no lo hago así, tengo la sensación de no comenzar nunca.  Porque, claro, intentar dominarlo todo de una época no es posible. Siempre hay nuevos datos, cosas para leer. Esto es como las tesis doctorales, y creo que haber sido asesor de éstas, me ayuda mucho, pues el error típico de todo doctorando es que nunca encuentra el momento de ponerse a escribir y deja pasar el tiempo: un año, dos de beca por estar a la expectativa de nuevos datos, de nueva información, y es cuando tienes que agarrar a los chavales de las solapas y obligarlos a empezar ya.

¿Se ha encontrado con frecuencia en situaciones de estar posponiendo el inicio?

Ocurre, y hay que luchar contra ellas…

¿Demoran?
La segunda entrega de su
trilogía

Procuro que no. Por ejemplo, ahora me siento inquieto porque estoy postergando lo de escribir, y encuentro con la cómoda excusa de que tengo muchas entrevistas, que estoy cansado, y  objetivamente es cierto, pero en el fondo hay un Pepito grillo que me reprocha diciendo. “¡Qué buen pretexto has encontrado, Santiago!”.

¿Le cuesta ponerse manos a la obra?

Lo que más sufro es el arranque para escribir cada día. Te gusta pero te cuesta. Es como cuando intentas meterte a una piscina, al comienzo no te decides, pero luego, cuando te atreves, qué gusto te da. Eso me pasa a mí cuando escribo. La primera página da guerra,  la segunda es la gloria, y las demás, ya ni te cuento. La satisfacción de ver lo hecho es inmensa. Me alegra el día, y eso mi mujer me lo nota. “Hoy has escrito a gusto, ¿no?”, resalta ella.  Sin embargo, cuando la faena no ha sido favorable, y no me han salido las cosas como he querido, pues estoy gruñón. El resultado de mi trabajo influye mucho en mi estado de ánimo.

¿Se queda gusto con lo escribe? ¿O es de los escritores que revisan y corrigen mucho?

Corrijo muy poco. Generalmente lo que escribo suele quedar muy próximo a la primera versión. Puedo repensar mucho lo que voy a escribir, pero no soy de los que le dan vuelta a lo que ya han escrito. Soy de escribir de tirón, y casi siempre estoy satisfecho con el resultado. Puede ocurrir que escriba dos o tres páginas, y luego diga: “¡Esto es una porquería!”, y lo arroje al basurero, pero nunca volvería a trabajar sobre ese mismo texto. Lo que se corrige son los errores de ortografía,  las palabras mal escritas, pero de eso se encarga mi editora

¿No es obsesivo en ese aspecto?

La obsesiva es mi editora. Para eso está, ja,ja,ja…Hace una gran labor, por cierto.

Con esta obra completaba
su primera saga de gran éxito
Dejó libros inconclusos, ¿estos tendrán alguna oportunidad de ver la luz?

No, porque toda literatura que hice antes de 30 años no satisfaría las expectativas de lo que la gente ahora espera de una novela mía. Entonces, ¿para qué?  Fueron necesarios como aprendizaje, y no me arrepiento de ellos, porque formaron parte de un proceso. Uno aprende las cosas haciéndolas.

¿Y la poesía?  ¿Volverá a ella?

No creo. Escribí poesía de joven, aunque no puedo decir de esta agua no beberé. No tengo claro que tenga buen dominio para hacer poesía. Respeto mucho a los poetas. En los talleres de literatura creativa que he impartido me doy enseguida de quien posee  este talento. Recuerdo mucho a una chica de nombre Elena a la que le dije en una ocasión: “Tú escribes poesía”. Ella respondió preguntando si el texto estaba mal, a lo que agregué que solo la persona que escribe bien poesía es capaz de encontrar los adjetivos exactos en cada momento, pues el que cultiva este género piensa mucho cada palabra, ocurre lo contrario con el novelista, que va más a la acción, a la interacción de los personajes, y creo que en eso, me desenvuelvo con más destreza. En ese sentido, sostengo que hay que aprender a identificar los talentos que posees y no darte cabezazos insistiendo con los que no se te dan bien. No creo que vaya por ahí.

¿Por qué se decantó por la novela histórica romana dejando de lado la novela negra, que fue la que cultivó en un comienzo?

Me comenzaron a publicar novela histórica y son proyectos a largo plazo, por lo que no podría cambiar de registro de un momento a otro. Son trilogías que duran 12 años. La novela negra me gusta y no me negaría a tocarla en algún momento. Por ejemplo, en “Círculo Máximo” he hecho un híbrido, contiene una novela negra dentro de ella.  Hay relato de un juicio que se asemeja a esa película “Testigo de cargo”,  protagonizada por Marlene Dietrich y Charles Laughton, donde la pericia del abogado es vital. Como me apetecía escribir algo de eso, me la llevé a Roma. Es una forma de satisfacer ese interés. Lo único que he tenido que ser es congruente, por lo que tuve, lógicamente, que documentarme bien, y construirlo,  tal cual sería.

¿De dónde nace tanto interés por la novela histórica romana? ¿Por qué le apasiona tanto?

Tú y yo hablamos porque la lengua deriva del latín, muchas de nuestras leyes están sujetas al Derecho Romano, cuando dormimos la siesta es porque a la hora sexta los romanos descansaban, colocamos nuestros feriados en rojo porque ellos también lo hacían, etc. Están en muchísimos lados; más de lo que pensamos o pudiéramos creer. Y eso está bien. Roma es capaz de lo peor de lo mejor, como lo somos nosotros. Quizá es una forma de entendernos.

Usted es profeta en su tierra, y lo han distinguido de muchas formas. Por ejemplo, ha
El primer título de su segunda
trilogía 
sido un ungido como uno de los más destacados valencianistas para el siglo XXI. ¿Esto lo conduce a dar más de sí mismo? ¿Es una gran responsabilidad?

Intento agradecer ese reconocimiento. Es gratificante porque muchas veces en tu propia región o país no te hacen caso. Cuando voy por ahí siempre digo que soy profesor de la Universidad Jaume I de Castellón, y que me he doctorado en la Universidad de Valencia. Lo hago también cuando viajo a Latinoamérica. He ido muchas veces y funcionan muy bien mis novelas por allá. Conozco Chile y Colombia, y pronto, iré a México. Hay un montón de gente que comienza a valorar mi trabajo, por lo que aprovecho para decir, por ejemplo, que enseño en esta universidad pequeñita, que no conocerá nadie, pero es la forma que tengo de agradecer.   

¿Cómo es su relación con sus lectores?  ¿Hay retroalimentación?

Hay mucha gracias a las redes sociales. Tengo mi página web y twitter. No los llevo personalmente, sino una empresa, pero me mantengo al tanto de todo. Es un medio importante para saber que si lo estás haciendo gusta o no. Recibes opiniones y comentarios, con los cuales puedes o no estar de acuerdo, pero es un magnífico medio para enterarte de cómo están recibiendo la información que les brindas o pones a su alcance

¿Esos comentarios influyen en usted?

 A veces no los tomo en cuenta, pero debo admitir que en alguna ocasión, sí les he hecho caso y he modificado mi postura  

Con la autora de la nota
¿Qué enseñanza o moraleja, si la tiene, encierra su novela?

En el caso de Trajano destacaría su lucha contra la corrupción: obligaba a los corruptos a devolver el dinero. Eso está bien.

Es un mal que viene del pasado. Estamos inmersos en un círculo vicioso.

La naturaleza humana no la puedes cambiar, pero procuremos que no se desboquen algunas cosas. Es imposible que un país tenga un nivel cero de corrupción, pero podemos intentar bajarlo un poco.

¿Tenemos esperanzas, entonces?   

La obligación es tener esperanzas e intentar transmitir a los jóvenes que no tiren la toalla, y que sigan pensando que se puede cambiar lo que está mal.
 
Pueden conocer más del autor y su obra
pinchando los siguientes
enlaces:
http://www.santiagoposteguillo.es/
https://twitter.com/SPosteguillo

              






5 comentarios:

  1. Muchas gracias, Ricardo. ¡Ah! Y estamos a la espera de tu nueva obra. Saludos.

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  2. Darte la enhorabuena Elga por la entrevista, la he disfrutado, no me atrevo a extraer nada en concreto como otras veces, se nota que es profesor pues he aprendido (o recordado de la 'teoría') y me han entrado ganas de escribir una novela, aunque hay que ser disciplinado como bien dice él. Gracias y un saludo. Muchos éxitos a Santiago Posteguillo, por descontado.

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  3. Así es, es muy didáctico a la hora de explicar sus cosas. Se nota a leguas que es profesor. Enhorabuena por sus alumnos.
    Saludos, Ginés. Nos vemos pronto.

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  4. Excelente entrevista de Elga a este docto y prolífico escritor; sus novelas históricas atrapan a los lectores, por el estilo y las interesantes tramas que hay en ellas. Felicitaciones para Santiago y esperamos fortalezca ese arranque para escribir cada día.

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