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viernes, 29 de abril de 2011

Virginia Oviedo, una mente creativa en constante expansión

La autora orgullosa muestra su obra

Manifiesta que no tiene edad, y yo le creo, porque sólo así se explica que haya incursionado en tantos campos del arte y la literatura sin tener preparación previa. “Debe ser un alma vieja”,  afirmo observándola detenidamente. Es decir,  alguna refinada reencarnación que vino adoptar la apariencia de esta inquieta mujer para llevar a cabo su misión en esta existencia. “Sí- reitero-, es una niña índiga que ha acumulado sabiduría y que viene a mostrarnos una nueva forma de expresión; otra manera de comunicar emociones y sentimientos. Esa tiene que ser la explicación. Pues su método es natural y sencillo: se lo propone y lo hace; y para colmo bien. Como lo hubiese hecho una  experimentada profesional.
Refiere que su inquietud por el dibujo y la pintura van de la mano con su necesidad de escribir. Sintió el llamado del arte y la literatura a muy corta edad. Quizá a los 6 ó 7 años. Le gustaba plasmar en colores las expresiones de los rostros que veía a su alrededor. No discriminaba, pues ya le había dicho su madre que la vida no era un escenario donde sólo primaban los tonos rosas; que la gente estaba expuesta a experimentar tanto la alegría como la tristeza; que la escala musical también tenía notas graves como agudas; que el veneno se podía convertir en remedio. Interiorizó estos conceptos básicos, y su alma se preparó para emprender la gran aventura que es vivir.
Los cuentos eran su pasión, pero no se contentaba con el trillado “colorín colorado esta historia se ha terminado”, ni con el “vivieron por siempre felices”, pues, ella,  la pequeña Vicki,  iba más allá. La vida de un personaje no culminaba tras un matrimonio ni  creía que la felicidad era eterna. Su madre ya se lo había advertido. Era, entonces, que  ampliaba  o,  mejor dicho, le ponía argumento a ese después. Las segundas partes, no eran bonitas, ni buenas, como dice el refrán. A Cenicienta le costaba adaptarse al estilo de vida de la realeza, y peleaba con su esposo, el Príncipe, por su desatención o el escaso tiempo que le dedicaba; Blanca Nieves se negaba a tener hijos tan pronto, quería descansar del arduo trabajo que le había significado atender a tantos ‘pequeños’ de porrazo. No, ella deseaba antes realizarse como persona, buscar un empleo o tal vez, estudiar alguna carrera. Conclusión: abundaban las separaciones y divorcios, y tras una etapa de dolor y sensación de fracaso, reiniciaban sus vidas con una visión más realista, pero llenas de ilusión. Tal y como lo hizo ella, en la vida real. Aunque su amor no había sido un capricho juvenil ni una mala elección. Amó y la amaron. Solo que un día se despertó con otra sensación, y se dio cuenta que era menester decir adiós. A excepción de sus heroínas de cuento, tuvo herramientas para salir adelante. Sus tres niños fueron su combustible inagotable y se lanzó a devorarse el mundo. Con su título de Administradora de Empresas montó una peluquería, y no contenta con eso, estudió Decoración de exteriores, y se convirtió no más al salir al mercado laboral en la artista responsable  de los más bellos y creativos escaparates del país. Los centros comerciales más importantes, de ese entonces, pugnaban por contratarla.
Su espíritu creativo era efervescente y no le ponía freno. Dio varios pasos más. Se involucró en el mundo de la belleza con Unique y comenzó a interesarse por la cocina. No lo hacía mal como aficionada, pero inquieta como es, quiso saber más. Ese es su mérito. La curiosidad. La búsqueda constante de conocimiento, y por supuesto, de expresión.
En la época de los ochenta, observó –con su visión empresarial, que la tiene muy desarrollada, por cierto- que la gente no contaba con salas de baile de cierto nivel. Lo comprobaba cada vez que quedaba con amigos o conocidos para disfrutar de unas horas de esparcimiento. Comenzó junto a unos socios alquilando espacios y vendiendo entradas entre sus allegados. La cosa funcionó desde el inicio. Llenos totales y gente haciendo cola en la puerta. Tuvo que rentar un local, y administrarlo dándole otro enfoque. Esa fue la primera  de muchas discotecas que marcaron época y, que hasta hoy, muchos nostálgicos recuerdan. No damos nombres, porque no queremos hacer publicidad. Eso tiene otro precio.
Tiempo después,  en los 90, Vicki y sus socios incursionaron en el teatro y en las revistas musicales. Pero esa ya es otra historia.
Le pregunté,  en la entrevista que hice para esta nota, si alguna vez se atrevió a vestir plumas y lentejuelas, y me contestó rotundamente que no. La verdad, no sé si creerle. Sobre todo, después de que me aseguró que se metía en todo. En el vestuario, la coreografía, las canciones y todo lo relativo al espectáculo. Su visto bueno era imprescindible. Vaya, señora, ¿no?
En ese período, nunca dejó de escribir sus historias. Es que lo hace de una forma con estilo muy peculiar: les da forma en la mente. Hasta ahí, nada raro, ustedes dirán. Pero es que estas  empiezan, se desarrollan, y culminan,  cual películas, unas detrás de otras. Siempre hay un personaje- o muchos- viviendo en su cerebro; en el bullicio infatigable que es su imaginación. Me lo contó, y les juro, me cansé. Porque  yo escribiendo en mi ordenador una y sola una, tengo más que suficiente.
Vicki me dice que es autodidacta, y también, le creo. Su voluntad es de diamante, ya ni de hierro. Claro que no. Esta señora con sus dones le basta y le sobra, pero se da el lujo de prepararse. Lee manuales de redacción y escritura creativa en su tiempo libre. “Para aprender”, me confiesa con esa modestia que la caracteriza.
Ahora está escribiendo dos novelas en simultáneo, y yo evidencio sin pudor mi perplejidad. “¿Dos”?, exclamo. Y ella con suma sencillez me manifiesta que lo hace como ejercicio mental, y yo señalo “ese par más los que se monta en la cabeza, ya casi suman varios millones de habitantes chinos, ¿no?”.
Vicki es así, hiperactiva, soñadora y con una enorme capacidad para imaginar mundos paralelos, donde ella es la diosa que crea y decide los destinos de sus personajes y a ellos, al  igual que a nosotros, no les asiste el derecho a reclamar.   
*Virginia Oviedo realizará una nueva presentación de su novela "Bernardina, del cielo al infierno", el  viernes 6 de mayo, a las 19:30 horas, en la librería "Primado", ubicada en la C/. Primado Reig, 102 (Valencia). ¡No se lo pierdan!




 De venta en: "Bibliocafé", Calle Amadeo de Saboya 17, Valencia,
 Librería "Primado", Avenida Primado Reig 102 Valencia.
Por internet: http://www.lafrabricadellibro.com/,
 http://www.librosbajodemanda.elcorteingles.es/ 
 y fuera de España en http://www.amazon.com/

3 comentarios:

  1. ¡Hola amiga! Veo que te estás esforzando con tu blog....ojito, no me descuides esa novela!!!....
    Gracias por la nota, esta mujy bonita...¡pero cambia los 70 por los 80 y los 80 por los 90!...pleasse..jijiji

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  2. Arreglado, amiga. Y te deseo muchos éxitos. Gracias por estar al tanto del blog.
    Un beso,
    Elga

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  3. jejeje....gracias amiga. Por supuesto que tenemos que apoyarnos. Es verdad que quita tiempo para continuar con nuestras historias, pero, es el medio para darse a conocer, al menos eso creo. Un besote y sigue adelante

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