Si desean saber sobre mi faceta de escritora, por favor, ingresen a https://elgareategui.com/ Asimismo pueden hallar información sobre mi actividad como periodista literaria y promotora cultural en La ardilla literaria ( https://laardillaliteraria.com/)
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miércoles, 2 de septiembre de 2020

Esther Sonder: «A veces soy tormenta en marejada y otra agua que fluye bendecida»





No tenía intención alguna de convertirse en escritora, pero el deseo de que su hija Chloe supiese por ‘voz propia’ quién había sido su madre, si no superaba una inminente y delicada operación quirúrgica, la obligó a dejar un manuscrito muy a su estilo como testimonio de su ser y su paso por esta existencia. Esa poderosa razón llevó a Esther Sonder a escribir y hallar su sitio en el mundo literario. 
Hoy la autora  nos cuenta sobre Analepsia, su segunda obra, escrita en pleno confinamiento. 

Tu vida está ligada a la literatura desde que tienes uso de razón, sin embargo la decisión que te condujo a escribir y publicar tu primera novela fue la inminencia de una intervención quirúrgica y la incertidumbre de no saber si saldrías con vida de ella. Te preocupaba que Chloe, tu hija, creciera sin saber quién había sido su madre y su historia personal. Cuéntame.

Sí, así fue, de algún modo traté de escribir una novela en la que los valores estuviesen muy presentes por sí le faltase algún día Chloe pudiese sentirme cerca a través de sus páginas. Más que mi historia personal Autopsia de una bruja, es una autopsia emocional en la que a través de la historia de Gema traslado mi forma de ver el mundo e intento hacerle llegar mi amor por ella.

Nunca consideró la posibilidad de
convertirse en escritora
El amor y el miedo conspiraron para obligarte a aceptar la escritura en tu vida, y a partir de este hecho, no te has alejado de ella, ¿crees que si no hubiese sido por eso episodio crucial, quizá nunca te habrías convertido en escritora? ¿O considerabas esa posibilidad en un futuro lejano?

A lo largo de mi vida he escrito para desahogarme porque siempre he sentido estar aquí de paso y conservar unos valores en decadencia en nuestro tiempo pero jamás tuve la necesidad de compartirlo con el mundo. No encontraba sentido a mi existencia hasta que fui madre y entonces la “causalidad” me llevó a publicar, la verdad nunca consideré ser escritora.

Autopsia de una bruja, tu opera prima, ¿qué tanto tiene que ver con su autora y su modo de entender la vida? ¿Has dejado mucho de ti en la obra o no?

Mucho más de lo que nadie pueda imaginar, en ella canalicé todas las emociones que llevaba guardando durante años.

Has tomado muy en serio el tema del miedo en tus obras, y lo presentas en toda su complejidad y formas, sin embargo te abstienes de formular juicios, ¿son muchos tus miedos? ¿De qué manera les haces frente?

¡Uy, buena pregunta! Siempre he sido una persona muy temerosa supongo que por un tema educacional. Pero después de mucho trabajo interno desarrollé mi propia técnica para salirme del plano, observarlos desde otra perspectiva y de alguna forma integrarlos y aprender de ellos.

Refieres que eres muy dada a exponer temas considerados tabú en tus novelas, aunque también has manifestado que son muy comunes en el universo femenino, ¿cómo entendemos esto? ¿Solo tabú, quizá, para la sociedad machista?

Se puede decir que sí, en mis novelas se normalizan situaciones de las que aun a día de hoy, en pleno siglo veintiuno no se habla con naturalidad. Me parece importante dejar de esconder vivencias por miedo a incomodar, pues además son estas mismas experiencias las que hacen que mis lectores se sientan identificados con ellas.

Su carta de presentación literaria
Casi en plena cuarentena española lanzaste Analepsis, tu segunda novela, una historia de amor que se gesta y desarrolla en estos tiempos de la denominada nueva normalidad. ¿Hubo algún hecho o emoción preciso que te impulsó a crear esta historia en un escenario tan actual?

Sinceramente tengo una mente muy virginiana y tenía metida en la cabeza que la próxima novela sería la segunda parte de Autopsia de una bruja, ya que además la tenía totalmente estructurada. Pero la insistencia de mi amiga, la astróloga Mª Carmen Ridaura, me impulsó a escribir Analepsis y quise adaptarme a lo que estamos viviendo en este momento. Aunque Elga, he de decirte, que es más de desamor que de amor en sí. Creo que esta obra desmitifica el ideal del matrimonio.

¿Por qué el título Analepsis? Explica el significado y los alcances de esta palabra con la cual no estamos muy familiarizados, aunque sí con alguno de sus sinónimos.

La analepsis es una anacronía muy utilizada en cine y literatura para narrar hechos de forma retrospectiva. Lo que comúnmente se conoce como flashback. Respecto a por qué da título a la novela no podría contarlo sin hacer spoilers.

¿Es verdad que la escribiste en tiempo récord? ¿Fue algo adrede o simplemente ocurrió?

Ha sido algo surrealista, la escribí en doce días, pero doce días encerrada en el despacho sin poder dejar de transcribir lo que venía a mi mente. A veces me pregunto, si fue la necesidad de salir del confinamiento que me hizo sacarlo todo de golpe, o si esa historia de alguna forma ya estaba escrita y tan solo fui el canal que la volcó en el ordenador.

Chloe es la niña que aparece en la portada de tu libro, ¿hubo alguna razón, en particular,  para que eligieras su imagen entre otras propuestas?

Durante la firma de ejemplares de su primera novela 
Bueno, hay una escena en la novela en la que sale esa imagen y quién mejor que mi propia hija para darle forma, siempre conservando su privacidad pues no me gusta mostrarla ya que solo tiene cinco años.

Tanto el mundo espiritual como el esotérico, se hallan muy presentes en tus obras, ¿tienen algo que ver con tus creencias personales o son tan solo recursos para enriquecer tus historias, ¿qué me puedes contar al respecto?

Sí, el mundo espiritual y  el esotérico forman parte de mi vida desde que tengo uso de razón, de modo que no puedo eludirlos en mis obras, al fin y al cabo, entran dentro de los temas tabú que ambas novelas normalizan. Aunque siempre me gusta hacerlo desde una perspectiva escéptica y alejada de frikismos.

Sé que tu estación del año es el otoño y que tu día perfecto es ese atiborrado de nubes, ¿tal vez describe tu mundo interno? ¿Que en ti conviven la alegría y la tristeza moderadas? ¿En perfecto equilibrio?

Absolutamente, a veces soy tormenta en marejada y otra agua que fluye bendecida…, como la vida misma.

Si desean saber más de la autora y su obra
pueden  pinchar
los siguientes enlaces:
https://www.facebook.com/esthersonder7/
https://www.letrame.com/autores/esthersonder/
https://www.instagram.com/esther_sonder/




miércoles, 3 de junio de 2020

'Círculo trivial', el libro de Vicente García Valero





Ayudar desde el futuro



En el interior de una montaña artificial un par de científicos se ponen a divagar sobre la vida y costumbres de la gente del pasado. Hablan sobre una civilización que se erigía en los terrenos que ahora ocupan, y que alrededor del siglo XXI padecía su peor crisis económica y de valores. Según sus investigaciones aquellos seres padecían grandes males emocionales y psíquicos. Demasiadas carencias por cubrir, lo que les tornaba autodestructivos y letales para los demás.  Sufrían por lo que aspiraban ser y no eran. Se deprimían con facilidad. Y les estresaba la realidad externa, afrontar sus relaciones con los otros, su poder adquisitivo y los devaneos en la política. Por donde se mirará compleja, competitiva y voraz. Alguien se quedaba con el trozo de alguien en la boca en dicha interacción. Sin variar. Los científicos a través de su compleja tecnología son capaces de recuperar esa vida que se fue. Poseen un gran archivo dónde espectar a voluntad  la existencia 'vivida'.  Se han sentido comprometidos a ayudar. Aunque no sean muy emocionales, empatizan con el dolor. Una arcaica huella de su primitiva humanidad. A velocidad pasan por sus circulares ojos la historia vital de sus ancestros. No efectúan pausas innecesarias. Tampoco muestran preferencias. La búsqueda se da un poco al azar. Al parpadeo. Son millones. Su atención ha detectado 12 vivencias que pueden servir para satisfacer esa necesidad de ponerse en el lugar del otro y de ayudarle a sanar, aunque con un retraso de miles de años luz, pero en  su mismo presente (pasado). 

Esta es la recreación de la propuesta de la novela Círculo trivial, cuyo autor es Vicente García Valero, un maestro jubilado en Pedagogía terapéutica, audición y lenguaje,  quien en los últimos años se ha dedicado a trabajar con niños con trastorno del espectro autista (TEA)

Apóyalo a publicar su obra. Pincha aquí:




miércoles, 22 de abril de 2020

Amparo Santana: «A mí me preocupa dejar huella mientras esté viva»



Ella no se hace problemas con la inspiración. Se mantiene dispuesta y los poemas surgen. Aunque haya demorado en publicar, nada tiene que ver en esto, su enorme capacidad para entregarse a la tarea de manifestar emociones que le son propias o que son fruto de esa mirada sensible que traduce el sentimiento ajeno.
Hoy la poeta vuelve con La mirada deshabitada (La Bella Araña Editorial, 2019), un poemario donde deja clara su postura como poeta y reafirma con contundencia su poética.

Seis años después de alzarte con el Premio Gerardo Diego por tu obra Línea Helicoidal, que se constituyó en tu primera publicación, retornas con un nuevo poemario, de título La mirada deshabitada, ¿sobre qué temas o sentimientos has querido reflexionar y hacerlos tuyos?

A priori no quería reflexionar en algo muy concreto y entonces me fueron saliendo esos poemas de dolor y yo no sabía que estaban ahí. Bueno, todos no son de dolor y alguno es una exageración pretendiendo dar una visión dramática como ocurre en “El dolor es insaciable”. Pero me iban saliendo así a medida que escribía.
De todas maneras una cosa que me pasa mucho es sentir la angustia existencial, el vacío que crea la mirada deshabitada. También están los recuerdos no siempre bien hallados, la huida, los muertos.
Pero quisiera añadir que no necesariamente el poeta expresa lo que ha vivido, también somos los libros que hemos leído, las películas que hemos visto, las personas que hemos conocido y en ese sentido lo expresado en el poemario viene de muchos sitios.

Has declarado que La mirada deshabitada te demandó escribir a herida abierta, ¿es recomendable hacerlo cuando la emoción se halla desbordada o es preferible aguardar a que sea recuerdo y no afecte tanto?

Poemario con el que ganó el Premio
Gerardo Diego en 2014
Lo de escribir a herida abierta o cerrada no lo sé e ignoro lo que es mejor. Seguramente la respuesta es ‘depende’. No hay formulas. Lo más importante es escribir, en cualquier caso, y luego analizar lo escrito, y ver lo que queremos transmitir.

Cuando eliges el título  La mirada deshabitada para darle nombre a tu libro, ¿lo hiciste pensando en la tuya  o en la de los otros? ¿Quiénes poseen una mirada de ese tipo?

La mirada deshabitada para mí es el vacío existencial, pero como ocurre con toda escritura para cada uno puede ser una cosa distinta.

Tu poemario tiene dos apartados denominados: Una poética e Insomnios. A mi parecer, el primero, es una declaración contundente de tu postura como poeta, y el segundo, expresa tu manera de sentir y las emociones que más te conmueven, ¿estoy algo en lo cierto?

Sí, estás en lo cierto, la primera es una declaración de intenciones sobre la poesía y la segunda parte son mis sentimientos y emociones vividas o relatadas de libros, películas, otras experiencias que he hecho mías.

Una constante en los temas de La mirada deshabitada es el sentido de trascendencia, y lo noto manifiesto en tu poema “Replicantes”, los últimos versos son indiscutibles en ese sentido: «Los objetos /nos sobreviven/con la memoria intacta/ igual que los libros». ¿Te preocupa no dejar huella o se tergiverse quién fuiste?

A mí me preocupa dejar huella mientras esté viva, cuando me haya muerto me da igual. Debe ser agradable dejar huella buena, pero esto es para muy pocos.
El sentido de trascendencia que tú has visto en este poema ni me lo había planteado, pero me gusta que tú lo hayas visto

La poeta durante un recital organizado por Clave
Otro tema de igual reiteración es la búsqueda, y uno de los poemas que lo contiene es el dedicado a tu padre, “La soledad de los buques”. «En cubierta/unos pocos miran/ el cielo para descubrir/planetas donde mudarse». A veces es tanta la desolación que fantaseamos con la posibilidad de la existencia de un lugar, más amable, adonde marchar, ¿no es así, Amparo?

De nuevo ves cosas en mis poemas que no las he escrito conscientemente, pero si tú las percibes están ahí.  Pero sí,  se manifiesta el sentido de búsqueda y también la huida de lo que no queremos.

Un libro cuando sale a la luz está sujeto a una serie de lecturas o interpretaciones, que es muy probable que ni por asomo,  tengan alguna relación con lo que quisiste ‘contar’ (o versar), ¿qué no te gustaría que se diga sobre tu poemario?

Sobre qué no me gustaría que se dijera de mi poemario, pues para empezar que no gustara, algo que es inevitable, somos todos diferentes. Otra cosa es que se interpretara como algo personal, aunque ya he aclarado que nuestras emociones y experiencias vienen de muchos sitios. No pienso en una determinada situación para escribirlos, excepto en los puramente descriptivos, como el dedicado a mi padre y a mi madre, que se refieren a lugares concretos. En general los poemas surgen y ya está.

Demoraste en publicar, ¿luego del éxito de tu poemario se hizo complicado volver a hacerlo? ¿Cuáles fueron tus temores?

Mis temores en el mundo editorial se han cumplido todos: demora en la publicación, tener que pagar, etc. Son muchas las editoriales, pero si no tienes un amigo en alguna o no eres alguien conocido no te publica nadie; a menos que pagues, pero aún así hay dificultades.

Ahora te dedicas por entero a escribir, ¿aceptas la posibilidad de probar con la narrativa o quieres seguir expresándote solo como poeta?

¿Probar con la narrativa? Creo que se me da mejor la poesía. Escribir una novela, por ejemplo, es de largo recorrido, un maratón, y el relato corto nunca me ha llamado mucho. No sé por qué.

El libro se puede adquirir  aquí:
http://tienda.aranyaeditorial.com/101-la-mirada-deshabitada.html







domingo, 10 de junio de 2018

Marita Troiano: “Escribir poesía me resulta una función vital”



Coraje es el adjetivo que define bien a Marita Troiano, pues esta escritora se ha dejado la piel no solo por sacar adelante su carrera literaria sino por darle  la oportunidad a otras poetas de mostrar su trabajo en un medio que reacciona de manera hostil o indiferente, según le convenga, ante la incursión de nuevas voces  que no sean del sexo masculino.
La también guionista y dramaturga consiguió posicionar el concurso de poesía Scriptura, convirtiéndolo en un referente literario en el Perú casi sin ayuda,  además, empeñosa como es, ha logrado que el PEN del Perú sea uno de los más activos de Latinoamérica.
En este momento se halla en plena promoción de Mi mundo raro, poemario con el que cierra un ciclo de vida personal y poético. 
A propósito del título de tu más reciente poemario Un mundo raro, ¿qué tan extraño es el  de Marita Troiano? Una creadora que comparte su tiempo entre sus quehaceres propios con el de promotora literaria  y más de sus colegas de oficio. 
Además de sentirme ajena y como una forastera en este mundo, mi mundo personal,  el más íntimo,  definitivamente,  lo considero raro. Raro por lo distinto e inexplicable incluso para mí misma. Y se ha ido forjando con una serie de singularidades y sorprendentes hechos  desde la infancia. Es un mundo creado, tal vez sin proponérmelo,  paralelo a este, a partir de plantearme desde niña un sinfín de preguntas. Un mundo de intuiciones, de acontecimientos y experiencias  difíciles de creer. Al fin de cuentas, este  mi mundo raro,  es aquel que la poesía corona y revitaliza, fortaleciendo  sus vectores que están muy lejos de cualquier bizarría y banalidad.
La criaron y educaron mujeres fuertes
Eres una luchadora incansable y todo lo que has ganado, te lo debes a ti misma, ¿cómo es sacar adelante una carrera literaria en un medio donde escasean las oportunidades para las escritoras? ¿A qué tuviste que enfrentarte?
Me crié con mi familia materna. Abuela, madre y tías luchadoras. Trabajadoras y estoicas. Ellas han sido mi mejor ejemplo y guía para vencer obstáculos, para alcanzar metas sin necesidad de hipotecas de conciencia ni favores personales. Sin temor.  En una sociedad como la nuestra donde como, bien dices, escasean las oportunidades para las escritoras, tuve que librar el camino de piedras y de espinas que algunas veces eran producto de la inseguridad de algunas personas de este rubro. He sorteado, pues, muchos obstáculos gracias a mi convicción de ser escritora, a la seguridad en mí misma y  tirándome a la espalda todo aquello que busca detenernos. Siempre tengo presente aquello que reza: “El águila no caza moscas”.
Te has dejado la piel en tu tarea en defensa de la mujer y la infancia a la par que en tu  empeño por dar visibilidad a las poetas peruanas, ¿has estado sola en estas acciones o siempre te has sentido acompañada de otras mujeres?  ¿Tus colegas varones alguna vez se ofrecieron a colaborar o  apoyar  estas iniciativas?
Desde hace 11 años dirijo la Comisión de Escritoras del PEN del Perú. Pero ya en el año 1996 empecé a difundir la poesía de las mujeres peruanas a través de encuentros y festivales literarios. Asimismo en 1996 publiqué una antología de poetas peruanas titulada Mujer y Poesía. Luego he continuado con estas tareas desde la Directiva del PEN conformada desde sus inicios por importantísimas y solidarias escritoras. Definitivamente nuestro empeño ha dado excelentes frutos y la Comisión de Escritoras del PEN Perú es una de las más activas en Latinoamérica. Sin embargo debo decir que en esta labor - que realizo ad honorem-, no he recibido expresiones de mucho entusiasmo por parte de los varones, aunque sí rescato algunos nombres que han expresado su apoyo. Sobre todo al momento de llevar a cabo importantes acciones como es la de realizar la convocatoria al Concurso nacional de poesía de mujeres Scriptura que ha cumplido seis exitosas versiones.
Su aporte literario a Save the children
Prueba de tu compromiso con la infancia fue la publicación de tu libro Las increíbles de Rafo, Mati,  Nico y Esperanza, ¿cómo fue tu experiencia con Save the Childen-Suecia?
Las increíbles aventuras de Rafo,  Nico y Esperanza, una novela para niñas y niños entre 7 y 12 años de edad, fue una obra que me encargó escribir Save the Children en apoyo y defensa de los Derechos de la Infancia, y gracias a ello, pude plasmar todas mis preocupaciones por transmitir una serie de valiosos temas como, por ejemplo, la lucha contra la discriminación racial,  y como socióloga desarrollé una narrativa donde  los roles tradicionales que, por lo general, adjudica a priori la sociedad por raza, condición social o género fueran absolutamente distintos. Además este libro que,  fue presentado por Save the Children en todos los países donde la organización estaba presente, es la primera novela para niñas y niños que sobre este tema se ha escrito,  procurando sea de una lectura amena, divertida, que despierte la conciencia sobre los Derechos de la Infancia.  Fue un trabajo muy importante y de mucha responsabilidad. De pleno compromiso. De volver a sentir como una niña al escribir cada página. Sin duda una invalorable experiencia.
Como suele ocurrir se valoró tu trabajo primero fuera, de allí el reconocimiento que te tributaron en Nueva York en 2006, concediéndote el título de una de las mujeres más importantes de Hispanoamérica.  Tuvo que pasar mucho tiempo para que las autoridades de tu país  posaran  sus ojos en ti y  el Congreso de la República de Perú, te homenajeara como se debe. Las jóvenes peruanas tienen poco ejemplos femeninos genuinos  a seguir en los tiempos actuales en Perú, ¿no es así, Marita?

Su carta de presentación poética
Tú sabes cómo son las cosas respecto a aquello del reconocimiento por lo que haces. Siempre entran en juego factores que intentan bloquear cualquier muestra de reconocimiento. Juegan  parejo la envidia y el tratar de invisibilizar las cosas valiosas que lleves a cabo. Pero eso no pueden hacerlo todo el tiempo. Si tu labor como escritora -o en la ocupación que tengas y destaques- está bien hecha, estas formas de lastimosa mediocridad no van más. Y creo que coincidiremos en afirmar que si bien escribimos porque es nuestra vocación, nuestra  forma de vivir y lo hacemos en absoluta libertad y sin esperar medallas o prebendas, pecaría de una falsa humildad si no reconozco que este tipo de reconocimientos alientan en gran forma seguir adelante con nuestras actividades. Para mí tienen mucho valor estas premiaciones que mencionas, pero más me enorgullece, el reconocimiento honesto y espontáneo de quienes me leen.
Imagino que entre todos los reconocimientos y premios a los cuales te has hecho acreedora, el que más valoras es el que te concedió tu tierra, Chincha (Departamento ubicado al sur de la capital peruana), ¿me equivoco?
Por supuesto. Recibir la Medalla de mi ciudad natal ha sido la de mayor valor en mi historia literaria.
Destacas en poesía, narrativa y ensayo, además eres guionista y fotógrafa, sin contar que cuentas con tu propia editorial Carpe Diem y desde hace once años ostentas el cargo de Directora de la Comisión del PEN Internacional del Perú, ¿de dónde sacas tiempo cumplir con tantas tareas? ¿Te cuesta decir no a la hora que demandan tu ayuda?
En uno de sus tantos recitales poéticos
Cada día ruego a Dios que dure más de 24 horas. El trabajo de promoción y difusión de escritoras peruanas a través del PEN es arduo. Tanto como mi labor editorial. En realidad, estoy ocupada todo el día, y ha habido temporadas en las que trabajaba casi 16 horas diarias. Una doble jornada que en lo posible me he propuesto evitar. Respecto a si me cuesta decir no a algunas solicitudes, he aprendido en los últimos años a decirlo sin pena alguna.
Tengo entendido que hace seis años el PEN del Perú organiza el  concurso de poesía  denominado Scriptura que ha tenido gran éxito y que su misión es dar a conocer poetas inéditas, ¿cómo se arreglan para sacarlo adelante teniendo en cuenta que no reciben subvención alguna? 
Cada convocatoria  -y ya vamos por la sexta-, demanda de un esfuerzo excepcional para conseguir el auspicio respectivo, para llegar a cada provincia del Perú con las bases, para solicitar  que la prensa nos apoye y para publicar el libro ganador y lograr presentarlo con los honores que merece. Hasta la cuarta versión contamos con el apoyo del Centro Cultural de España -apoyo  por su director de entonces, Ricardo Ramón-, un año nos quedamos sin auspicio pero igual salimos adelante congregando donaciones de dos empresas privadas, y el año pasado contamos con el incondicional apoyo de la Universidad Ricardo Palma. Scriptura es un certamen posicionado en nuestro medio como uno de los más importantes y ha permitido conocer a valiosísimas voces de la poesía peruana que se mantenían inéditas.
Tu primera obra publicada fue el poemario Mortal in puribus (1996), si bien te has expresado en narrativa y otros géneros, ¿retornas una y otra vez a la poesía? ¿Cómo evalúas tu andadura por la lírica? ¿En cada retorno te reconoces solo y solo como poeta?
Escribo poemas desde que era una niña. Escribir poesía me resulta algo así como una función vital. Ella ocupa un lugar especial en mi corazón y mi mente. Y aunque he publicado narrativa  -y voy a seguir haciéndolo, pues tengo tres obras pendientes-, siempre vuelvo a la poesía. O mejor dicho sigo de su mano. Porque mi estilo narrativo tiene mucho de poesía.
En el uso de la palabra cuando le rindieron homenaje
en su tierra
Tus lectores han tenido también la oportunidad de ver tus historias en escena, pues escribiste dos obras teatro: Medea unlimited  y Manos voladoras, que se exhibieron con enorme éxito en Lima y Buenos Aires. Te caracterizas por ser una creadora que asume retos, Marita.
Sí,  los retos me resultan muy atractivos. Siempre voy por más. Exigiéndome bastante para alcanzar objetivos que me gratifican como un ser humano que anhela un mundo mejor.
Sobre un  Mundo raro, el libro que acabas de publicar, has declarado que encierra tu filosofía de vida. En él  subrayas tus afectos y rescatas tu infancia,  pero también pones punto final a un ciclo de poesía.  ¿Es un libro de despedida y renacimiento, tal vez?  ¿Qué has dejado ir? ¿Lo que se rescata puede ser trasformado?
Has tocado un punto sustancial que aprecio y está referido a que, efectivamente, con Mi mundo raro cierro un primer ciclo de poesía conformado por nueve libros. Sin duda es un poemario donde expreso ese renacimiento que germinaba en mí desde hace varios años. Es decir desde hace seis años cuando publique Dando ansi por tu soy toda erranza (en castellano del Siglo de Oro).
“Que sean vivos el perdón y la piedad del corazón”, reza uno de los versos de tu poema   Día sétimo, perteneciente al  apartado Periplo interior de tu libro,  algunos podrían pensar que se les pide demasiado a los imperfectos seres humanos, ¿no te parece? 
Yo solo pido ese “demasiado” que me exijo a mí misma por una convivencia mas humanizada y menos violenta hipócrita y conflictuada  que es  la que tenemos.
Uno de sus grandes logros frente al PEN
Una curiosidad: ¿Alguna vez el tarot te recomendó visitar el circo? ¿Allí estaba la respuesta a tu interrogante?
No, el tarot siempre me avistaba rodeada de papeles. Y ya ves que no se equivocó. La referencia que une al tarot con una visita al circo en ese poema es pura imaginación lírica.
Coleccionas libros antiguos y ollas de barro, entre otras
cosas, ¿cuál es el ejemplar más valioso que posees en uno y otro? Sea material o sentimental.
 De libros,  una de las primeras ediciones de Las aventuras de Tom Sawyer y una publicación muy antigua del Quijote que compré hace años  a un vendedor ambulante en el centro de Lima. Y respecto a las ollas de barro, mi tesoro es una olla inmensa, bien chinchana que tengo desde que me casé. Hace ya como 40 años. Y en ella cocino en alguna ocasión especial y la cuido como si fuera de cristal.
Adoras los perros desde niña y los consideras parte de tu familia, ¿se puede llegar a interactuar mejor con un can que con un ser humano?  Hay mucha gente que se decanta por los animales por pura y dura decepción, Marita.
Son parte de mi familia. Con ellos se puede interactuar mejor que con la mayoría de la gente. Precisamente una de las situaciones que he vivido en este Mi mundo raro es llegar a dialogar con mi perro. Y a comunicarme con los pájaros. ¿De no creerlo verdad? Pero no soy la única con este don. Y eso me da cierta tranquilidad pues de tan increíble que me resulta, podría llegar a pensar que lo imagino o algo por el estilo.
En tu poema Piélago de preguntas, empiezas por una interrogante en mayúsculas que la siento muy urgente: “¿De dónde vienes poesía?”  ¿Logras que te responda? 
No responde. Solo llega a mí como una ola. Y me envuelve.
¿Es posible la existencia de Marita Troiano sin la poesía?  O ¿quién es Marita Troiano sin la poesía?
Marita Troiano es una mujer que se pregunta. Que camina con los ojos muy abiertos. Que va buscando verdades. Que se confronta a sí misma y cree en el poder de la palabra, en la necesidad de buscar la belleza expresiva y en compartir con sus congéneres todo aquello que la emociona. Que la sorprende. Que la toca medularmente. Si esto significa poesía, pues, iremos juntas siempre. Mi poesía y yo. Como siempre.

Si desean saber más de la autora o su obra
pueden pinchar los siguientes enlaces:
http://maritatroiano.blogspot.com/
http://scriptura-blog.blogspot.com/2008/12/poemas-de-marita-troiano.html



domingo, 4 de septiembre de 2016

Heberto de Sysmo: "Prefiero pensar que es imposible no hallar la poesía en alguna parte"


Si firma como José Antonio Olmedo López-Amor o Heberto de Sysmo qué más da. Lo importante es lo que comunica a través de la poesía, la música o la pintura. Lo viene haciendo hace más de dos décadas con fluidez y solvencia pero aún cierta gente no entiende esta supuesta dualidad. Donde algunos ven cierta contradicción, ambigüedad o complicación a la hora de definirse o distinguirse, él y su otro yo, lo asumen como una doble oportunidad de ser, estar y crear, aunque no duda en afirmar que se identifica más con su parte inventada.  "Considero a mi seudónimo como mi verdadera identidad, o al menos esa parte de uno mismo más artística, honesta y comprometida que la mundana y aspira a no dejarse corromper por el entorno", resalta.
Nunca ha tenido problemas con Heberto
de Sysmo
Discurres por la escena literaria con dos identidades: Heberto de Sysmo y José Antonio Olmedo López-Amor, ¿esto te genera alguna dificultad a la hora de presentar tus obras o de cara al público? ¿De dónde la necesidad de crearte un pseudónimo?
Quiero pensar que por la escena literaria discurro como Heberto de Sysmo, esa es la idea. En cuanto a la primera pregunta, nunca me he planteado su respuesta. Aunque parezca mentira, nunca he pensado en la opinión de los demás sobre este asunto, lo he vivido como algo natural, de hecho, considero a mi seudónimo como mi verdadera identidad, o al menos esa parte de uno mismo más artística, honesta y comprometida que la mundana y aspira a no dejarse corromper por el entorno.
La verdad es que el hecho de firmar mis obras con un seudónimo, algo que llevo haciendo durante más de dos décadas, es algo que siempre ha llamado la atención a otras personas. Lo que comenzó siendo una simbólica rebelión juvenil, de convicciones morales, se ha ido transformando con el paso del tiempo en una razón de ser. El hecho de necesitar separar —aunque en el fondo no sea más que distinguir— el yo —al que creía únicamente— lírico del yo mundano, me ha demostrado que las preocupaciones que hoy en día tengo sobre la belleza, el arte, el ser y el lenguaje, siempre estuvieron ahí.
¿Quiénes son Heberto y José Antonio? ¿En qué se diferencian uno del otro? ¿Qué terrenos le son propios?
Como he dicho antes, son univitelinos, una misma conciencia imposible de escindir  que como resultado de su inquietud y de su compromiso moral con el arte trata de diferenciarse a sí misma —artísticamente hablando— de sus múltiples voces.
Comencé firmando con seudónimo mis poesías de adolescente. Más tarde, también algún relato. Después, estampé la misma firma en mis cuadros, e incluso en un disco compuesto por ocho melodías a piano que compuse y grabé —pero no edité— a los veinte años. Así que lo que empezó como una signatura lírica ha abierto su arco a múltiples facetas artísticas.
Firmo con mi nombre y apellidos todo lo demás: artículos, ensayos, crónicas, entrevistas. Siempre se ha dicho que somos nosotros mismos cuando estamos solos; mi soledad es la palabra y pretendo reconocerme en la poesía, que no es poco.
Retrato hecho por Isabel Alamar
Eres narrador, poeta, crítico literario y cinematográfico, ensayista, cronista, articulista y divulgador científico, sin duda alguna, podrías haber nacido en el Renacimiento, ¿qué te conduce a desenvolverte en tantas áreas?  ¿Es vital para mantener todas las vías de expresión abiertas?
Supongo que ser inquieto creativamente es algo innato. Uno no decide pintar un cuadro, componer una melodía o escribir un poemario de la nada. Puede haber móviles económicos o de cualquier otra índole para hacerlo, en mi caso, diversificar ese decir artístico es algo intuitivo, siento que debo hacerlo así.
También considero que cada disciplina artística posee su propio lenguaje y por tanto, su propia área de expresión, y eso determina en ocasiones el formato que adquirirá esa expresión artística que pretende manifestarse. Prefiero considerarme un artista-canal que un artista-caudal. El caudal nos es dado, nadie ha descifrado todavía los mecanismos de la inspiración, por tanto, ser un autor que trata de satisfacer sus necesidades, que trata de encontrarse y reafirmarse en lo que hace dejó de ser algo meritorio para mí, no encuentro nada extraordinario en ello. Para mí escribir, pintar o cualquier otra expresión artística es algo vital.
Tu espíritu inquieto te ha llevado a colaborar con una treintena de publicaciones impresas y digitales, tanto nacionales como internacionales, ¿cómo repartes tu tiempo entre tantas ocupaciones? ¿Cuáles son tus prioridades?
La verdad es que uno va adquiriendo compromisos y llega un punto en que ya no es consciente de si el tiempo disponible hará posible llegar a todos ellos. Trato de ser disciplinado y ordenado, la organización es la clave. Es imprescindible anotar las fechas de entrega de los textos y en base a ello administrar el tiempo de trabajo.
Lamentablemente hay ocasiones en que no puede llegarse a todo, muchas veces se aplazan las lecturas, las reseñas, pero siempre por circunstancias, no por voluntad. Trato de llevar una rutina en la escritura que alterne con la lectura, el estudio, la asistencia a eventos y todo lo imaginable. Me tomo muy en serio lo que hago, y en cuestión de crítica, por ejemplo, prefiero aplazar la entrega a llevarla a cabo sin dedicarle el tiempo que merece.
Durante su participación en un recital
poético en Alfafar
Tu terreno por excelencia es la poesía, ¿en qué momentos la descubres y cómo se ha dado la relación con ella en todo este tiempo?  ¿Te acompaña siempre o a veces se marcha?
Yo descubro la poesía a los catorce años. En mi primer año de instituto participé en un concurso de poesía y tuve la suerte de ganar el primer premio. Yo era muy imaginativo entonces, muy fantástico, y ganar aquel microscópico certamen supuso para mí una importante afirmación. Aunque mis lecturas previas fueron de narrativa y ciencia ficción, participé en aquel evento presentando un pequeño poema escrito sin referentes. El premio consistía en un trofeo y un lote de libros, y en dicho lote descubrí a Pablo Neruda. Veinte poemas de amor y una canción desesperada me hizo comprender que en las palabras había mucho más de lo que jamás había sospechado. Neruda me llevó a Bécquer, Bécquer a Salinas, empecé por poetas románticos e hispanos para más tarde ir descubriendo el resto, lo que supuso para mí un hallazgo determinante a la hora de canalizar mi tiempo libre.
Mi relación con la poesía hasta el año 2011 fue personal y podríamos decir que terapéutica. Guardo muchísimos folios escritos para el cajón, incluso libros encuadernados que jamás publicaré. Muchas han sido las satisfacciones que me proporcionó la escritura hasta ese año, hasta que di el salto a la publicación en diciembre de 2011 con Luces de antimonio, y empecé entonces una etapa en la que ya sin dubitaciones, decido dedicar mi vida a la escritura —siempre en la medida de lo posible— de manera intensa, enriquecedora y evolucionista. Hasta ahora siempre me ha acompañado y espero que así sea.

¿El ser poeta está integrado en tu personalidad o es una especie de ropaje que puedes quitarte a tu antojo?
Ser poeta es una forma de vida y una forma de ser y estar en ella, no es algo que te puedas poner o quitar a tu antojo. Aunque afirmar que soy poeta me resulte algo todavía desproporcionado, sí considero que vivo la poesía como una fuerte vocación.
¿Has sentido en alguna ocasión que tu condición de poeta es una pesada carga y pensaste en aparcarla por un tiempo o quizá dejarla por completo? ¿Hay momentos de ese tipo?
El testamento de la rosa,
una de sus obras que le trajo muchas alegrías
No sé si una pesada carga, pero sí conlleva una responsabilidad —en tanto a que aquello que escribimos se hace público—, un arduo trabajo en la sombra que pocos reconocen y lamentablemente un desencuentro constante con un sector muy amplio de la sociedad. La exigencia personal de cada cual determina la presión a la que puede someterte la escritura, como también la autocrítica o la crítica ajena: por el momento, incluyendo el desasosiego que conlleva escribir un poemario utilizando un talento limitado, y un sistema incompleto de signos, como lo es el lenguaje, a mí me ha compensado el esfuerzo y jamás he pensado en dejarlo.
Tras ser elegido uno de los 12 poetas jóvenes más destacados de Valencia, ¿pensaste que buena parte de tu camino literario estaba hecho y que en adelante todo sería más sencillo? ¿Consideras que ya cuentas con un lugar en la escena poética?
Participar en Cartografías de Orfeo (Isla Negra Editores, 2014), la antología a la que aludes, fue uno de esos regalos inesperados que te depara la vida. La apuesta de Sergio Arlandis como antólogo me incluye entre una nómina de poetas a los que sigo y admiro y no puedo estar más que agradecido. Por supuesto que no pensé en ningún momento que buena parte de mi camino estaba hecho, al contrario, saber que un referente como Sergio apostaba por mí fue un estímulo más para seguir creciendo y aprendiendo y, de alguna manera, poder refrendar con trabajo y esfuerzo, esa confianza depositada. Soy consciente de que tengo mucho que aprender y este tipo de logros animan a seguir trabajando. Como dijo Freud: he tenido una gran suerte en la vida, nada me ha resultado fácil.
La pintura es otra de sus grandes manifestaciones artísticas
En cuanto a si tengo un lugar en la escena poética valenciana, humildemente te contestaría que no, y no sería un ejercicio de falsa modestia. Creo que mi trayectoria como poeta es más que discreta, no busco protagonismo, no he publicado en grandes editoriales ni he ganado grandes premios. Trabajo a mi ritmo y hago lo que puedo dentro de mis posibilidades. No siento tener un lugar en este escenario, tampoco lo busco; supongo que todo volumen ocupa un espacio, pero creo que esa pregunta deberían responderla los demás.
¿Has sido crítico y exigente con tu obra poética? ¿Cómo evalúas tu poesía? ¿Cuáles son sus fortalezas?
Por supuesto. Faltaría saber si la crítica ha ido bien encaminada, pero la ha habido. Es algo necesario y recomendable. El lector activo y el tiempo son los mejores jueces.
No la evalúo ni creo que deba hacerlo. Creo que esa es una de las tareas del crítico. Como autor, siento la poesía intrínsecamente ligada a la vida, y por tanto, inmersa en un proceso de transformación que está influenciado —entre otras cosas— por la emoción y el instante. Trato de expresar lo que necesito transmitir y lo hago como puedo.
En cuanto a sus fortalezas, ignoro si las tiene, pero puedo hablarte de sus constantes.
Junto al gran poeta Jaime Siles y su hermano de letras, Gregorio Muelas
Cada uno de mis libros es diferente del anterior, en todos hay indagación, reflexión, emoción. Valoro el verso trabajado métricamente, si es necesario, recurro a la rima. Me gusta el verso libre con cadencia, no me gusta describir paisajes. Me inclino últimamente por un estilo culturalista. Me gusta el neologismo; el irracionalismo en pinceladas. En cuanto a la extensión de los poemas, me he ido apocando con el tiempo. Me gusta resolver en los dos últimos versos, o ser más contundente en ellos. Intento evitar hablar de amor, pero no lo consigo. El inconformismo y los conflictos interiores se manifiestan en mi poesía a través de una tensión en el lenguaje.
¿Cómo manejas tu ego en un ambiente tan competitivo como es el de la poesía? ¿Sueles compararte con el resto? ¿Te asaltan las inseguridades?
Trato de estar donde se me valora, donde cuentan conmigo. El proceso de selección natural —al que todos estamos sometidos— es tan inevitable como necesario.
Valencia es tierra de artistas. Tenemos y hemos tenido grandes poetas, jamás tendría la ocurrencia de compararme con ellos.
Estoy muy seguro de mí mismo. Seguro de esforzarme, de aprender, de crecer buscando siempre la orientación apropiada, seguro de buscar puntos de unión entre el fondo y la forma; seguro de que tengo muchas cosas que decir y de que tarde o temprano las terminaré diciendo.
En plena comunicación con el piano
¿La mala poesía es más frecuente que la buena?  ¿Cuándo es de baja calidad? ¿Y por qué algunas supuestamente malas tienen tanto éxito entre la gente? ¿Solo es cuestión de gustos?
Me gusta decir que en cuestión de arte no hay obras malas o buenas, creo que así debería ser; si tienes hambre o sueño y lo manifiestas no puedes equivocarte. Pero lamentablemente, todo se enjuicia en esta sociedad de etiquetas. La genialidad es siempre menos frecuente que lo vulgar o mediocre, si a eso te refieres.
Dejando a un lado si la poesía es mala o buena, para mí es de baja calidad, o no me interesa cuando: transita lugares comunes de formas comunes; no rompe clichés ni lo intenta; no transmite emoción ni reflexión; cuando no le encuentro qué tiene de poesía. Cuando carece de imágenes, metáforas, de rupturas gramaticales, cuando no crea, cuando abusa de la retórica o no sabe naturalizar el trabajo.
Parece inexplicable el hecho —como tú bien dices— de que algunas poéticas discutibles tengan  éxito entre la gente. Supongo que varios factores influirán en ello. Si tenemos en cuenta los intereses generales de la sociedad española, los contenidos de los programas líderes de audiencia en televisión, la depreciación de las humanidades, el analfabetismo inducido al que los diferentes medios someten al ciudadano, parece que la masa general de la sociedad no quiere calentarse mucho la cabeza con lecturas complicadas, sus compras van dirigidas al estereotipo, tradicionalismo, sentimentalismo o entretenimiento. Pese a todo, el verdadero artista seguirá creando aunque carezca de público.
¿Hacia dónde debe encaminarse la poesía? ¿Cuáles son sus retos actuales?
Con Gregorio Muelas en una entrevista radiofónica 
La poesía debe mirar a todas partes, debe ser plural, universal, libre y cercana, debe ilustrar, golpear, deslumbrar la conciencia, pero también todo lo contrario. En cualquier caso, ninguna disciplina artística debe oxidarse con el tiempo y debe ir admitiendo pequeñas innovaciones, ciertos cambios que tonifiquen sus músculos así como también debe llegar cada vez a más y más personas. En momentos socio-económico-culturales convulsos, todo artista debería crear —una obra al menos— influenciada al respecto. Cuando la injusticia ocupa las primeras planas, cuando la violencia se vuelve trivial por la costumbre, cuando el débil sufre y disfrutar de un pequeño placer nos hace sentir incómodos tras conocer la realidad, significa que debemos ponernos en marcha y no permanecer inmunes. Antes que artistas somos personas, la poesía no tiene porqué ser social o solidaria, el artista sí.
En cuanto a retos actuales, la poesía siempre ha sido un género minoritario en cuanto a ventas se refiere, un reto para ella es mantenerse, pero creo que no debería renunciar a hacerse más viral aprovechando las nuevas tecnologías. En todas las épocas ha habido y habrá poesía para todos los gustos, un reto actual sería convencer a la clase política de que la poesía, como cultura, no es un entretenimiento y merece invertir en su protección, divulgación y enseñanza.
Cultivas también el Haiku, y hace poco junto a Gregorio Muelas publicaste La soledad encendida, ¿cómo se dio el trabajo? ¿Primaron más los acuerdos que las discrepancias? ¿Fue una buena experiencia?

Uno de sus importantes galardones 
Gregorio Muelas es mi hermano de letras, junto a él he crecido literariamente y he vivido algunos de los mejores momentos que me ha deparado la escritura. La soledad encendida, libro que publicamos en 2015, fue un desafío —creemos, superado— literal y personal para nosotros. Creíamos tener una idea de lo que era el haiku pero ser alumnos de Vicente Haya en la Fundación Centro de Poesía José Hierro de Getafe nos abrió los ojos a la verdadera naturaleza de esta forma poética japonesa.
Por supuesto, primaron más los acuerdos que las discrepancias, ambos estamos en sintonía, tenemos muchas cosas en común y nos alegra el resultado final, un libro de poesía escrita por dos autores en el que el lector desconoce la autoría de cada poema.
Fue una experiencia extraordinaria a todos los niveles. De hecho, no descartamos repetir y compartir autoría en futuros proyectos poéticos.
¿Por qué últimamente hay tanto interés por el aprendizaje y el cultivo del Haiku? ¿Es verdad que constituye un viaje interior muy revelador? ¿Cuánto has descubierto de novedoso en ti a través de su conocimiento y manejo?
Tuve la suerte de hacerme esta pregunta hace tiempo. Uno de los motivos de este interés actual por el haiku lo encuentro en la prisa con la que vivimos. Este escenario de las grandes ciudades industrializadas, el estrés, invita a escapar al campo y meditar para evadir el alma. El haiku cumple taxativamente ese aspecto, además de ser breve. Nadie tiene tiempo para lo que de verdad importa. Otro factor influyente son las nuevas tecnologías, los ciento cuarenta caracteres, los mensajes instantáneos, inducen a decir mucho en pocas palabras, algo que ha revitalizado no sólo el haiku, sino también el aforismo.
Firmando libros tras un acto literario
Tan revelador es el viaje interior que propone, que en Japón, el haiku verdadero está considerado una vía espiritual.
Aunque parezca mentira, hasta la fecha yo nunca había escrito un poema de tres versos, mi concepción poética era casi epistolar. Ahormar la sensibilidad artística a un molde tan escueto supuso un gran descubrimiento para mí. Conceptualmente, ha sido mi máximo acercamiento a la poesía pura. Me interesa el tratamiento que en el haiku debe hacerse con el yo del autor. Hemos crecido en el imperio del yo y este pequeño gran formato japonés nos enseña a ver la vida y sus maravillas de otra manera. El haiku ha supuesto para mí una increíble síntesis de lo monumental, teniendo en cuenta que su foco de atención va dirigido a lo mínimo, y que ese mínimo es el fractal que representa al todo.
Acabas de publicar La flor de la vida: Elogio a la geometría sagrada, ¿cómo debemos acercarnos a este poemario? ¿Está escrito para todos? ¿Es de fácil comprensión?
Debemos acercarnos a él con el entusiasmo de quien quiere ser sorprendido en la lectura por aspectos de la vida en los que no había reparado. Con esa ingenuidad y entrega me gustaría que el lector se acercase al libro.
Si ningún libro está escrito para todos, este quizá lo esté menos. Confieso que no pensé en satisfacer a nadie al escribir este poemario, salvo a mí mismo. El tema me apasionó sobremanera y lo intenté desarrollar de forma coherente dentro de la obsesión y el caos que supone abstraerse en un escenario como el que propone el libro.
Ya una vez alumbrado y dado por terminado el trabajo, consideré necesaria la aportación de algunos colaboradores, como son en este caso David Acebes Sampedro, poeta vallisoletano encargado del análisis y notas a pie de página y Vanesa Torres, pintora madrileña que ha sabido dar forma a lo informe con sus pinturas. A ambos tengo que agradecerles su aportación, un trabajo encomiable que, sin duda, acerca el libro a los lectores y lo revaloriza. A ello hay que sumar mi introducción al libro, un texto en el que expreso mis fuentes y motivaciones, ese proceso de atracción a la idea generadora y en el que trato de invitar a leer, pero también a reflexionar e investigar por cuenta propia, a aquellos lectores menos conservadores y más inquietos y abiertos a los posibles nuevos conocimientos. Cada libro aspira a encontrar a su lector, me encantaría que este libro llegase  a mucha gente.
¿Por qué escogiste como tema la geometría sagrada? ¿Qué tienes que ver con ella? ¿Posee algún sentido místico para ti?
Al lado de David Acebes durante su presentación en Valladolid
Detrás de este libro hay una serie de apuntes y estudios que podrían constituir una tesis sobre la geometría sagrada. A cada paso que mi curiosidad e intelecto se adentraban en una materia a priori tan enrevesada o acientífica, advertía que todo era mucho más sencillo y real de lo que parecía. La geometría sagrada no es ningún tipo nuevo de geometría relacionado con divinidades, ni nada que se le parezca, es una forma diferente de ver la geometría clásica, una interpretación que la descubre intrínsecamente ligada a la vida y la estructura del universo. Me pareció un tema apasionante con múltiples lecturas y analogías con nuestra forma de vivir y nuestras preocupaciones. El magnífico espectáculo de la naturaleza, unas veces evidente, otras casi imperceptible, nos está manifestando un mensaje que estamos aprendiendo a descifrar.
Bajo mi punto de vista, todos tenemos algo que ver con la geometría sagrada. Como seres vivos que somos, ya adultos y maduros, estamos diseñados corporalmente con medidas y proporciones áureas: la morfología de nuestros dedos, desde el nudillo hasta sus articulaciones; la distancia de la nariz a la barbilla respecto del óvalo del rostro; la distancia desde los pies al ombligo respecto a la altura total. Ese patrón que también se encuentra en el crecimiento vegetal, en la estructura de cristales naturales, en la fisonomía de uñas, cuernos y pelambre animal, se ajusta a los números de Fibonacci. Parece que la razón áurea propone una belleza armónica que los antiguos ya conocían y quisieron trasladar al arte a través de la pintura, escultura y arquitectura.
Participando con sus obras en una exposición de pintura colectiva
Más que un sentido místico, yo diría filosófico, por ser más real que religioso. Si la geometría es la armonía y el equilibrio, si todas las personas se comportasen de forma geométrica no habría hambre en el mundo, no se maltrataría a los animales ni se incendiarían los bosques. Nuestra conducta padece la entropía de su propio sistema y es asimétrica. Uno de los poemas reza: hacer aquello / para lo que nacimos: / geometría. Galileo dijo que las matemáticas son el lenguaje en el que está escrito el universo, sin embargo, a nuestros hijos en las escuelas les enseñan el significado más pobre de los números: son cifras que expresan cantidad. Johannes Kepler, uno de los científicos que más admiro, dijo: donde hay materia, hay geometría, y casi cuatrocientos años después la ciencia sigue buscando la supersimetría de las partículas como la hipótesis más probable que relacionaría las propiedades de los bosones con los fermiones, resolvería problemas teóricos como el que representa la jerarquía y propondría candidatos adicionales para explicar la materia oscura.
Me impactó el poema El ángulo de Dios, "No hay pesebre, ni tumba, no hay vestigios, sólo un manual de vanas esperanzas". Muy duro, ¿no?  Seguimos buscándolo fuera. A propósito, ¿cuál es tu relación con Dios?
Juan Bedins comentando la obra de la dupla Muelas-De Sysmo
Puede resultar descorazonador tomado al pie de la letra, tienes razón. Pero no es más que una interpretación laica de ese silencio milenario que algunos tratan de manipular para controlar a las masas.
Mi relación con Dios es asintótica. Me inculcaron la religión católica, pero actualmente nada me empuja a rezar ni practicar fe alguna. Pienso que la ciencia, de no haber sido perseguida y manipulada, habría refutado hace tiempo muchas doctrinas. Respeto todas las creencias, me gustaría creer en algo sin temor a equivocarme, de momento sigo investigando y abierto a todas las posibilidades. Literariamente es distinto, recurro a Dios y su iconografía como recurso semiótico. Prefiero estudiar, experimentar, teorizar en busca de esa incógnita que decantarme a loar un mito que probablemente tenga una explicación más humana que divina.
También veo que rindes tributo, si vale la expresión, a la Teoría de Cuerdas,  con poemas de tres versos, por favor, cuéntanos al respecto.
Esto queda bien explicado en uno de los comentarios que David Acebes hace en el libro. De hecho, esa analogía de la fisonomía del haiku japonés (escrito de arriba a abajo) en comparación con la estructura de una cuerda y su consiguiente vibración en un sistema de once dimensiones, (el bloque de tercetos se encuentra entre bloques de versos endecasílabos), fue algo que yo hice de manera inconsciente y que él supo ver y reflejar en su magnífica aportación. Este hecho, como muchos otros en el libro, tienden a consumar una de mis preocupaciones líricas: aunar el fondo y la forma en un todo armonioso.
Reunidos con la escritora Patricia Cuenca poniéndose de
acuerdo en proyectos futuros
El poemario se compone de siete bloques, de manera que el bloque central está dedicado a estos tercetos que son el núcleo del sistema  y eje sintético del mismo, por lo que podemos dividir el libro en dos mitades simétricas, no sólo en el número de bloques, sino métricamente, ya que los bloques 2 y 3 están escritos en endecasílabos, al igual que los bloques 5 y 6, reservando el primer y último bloque a un representativo verso libre que introduce y clausura el viaje, como si los extremos del libro se disolviesen ad infinitum. Los tercetos y los endecasílabos no han sido elegidos al azar, ambos tienen simetría axial, y el número de poemas de todo el libro es 69. Así que he conseguido que la estructura del poemario a todos los niveles sea fractal, incluyendo los versos del tercer bloque, cuya ordenación responde a los números de la sucesión de Fibonacci.
El pintor y el músico que habitan en ti acompañan al poeta que eres, ¿eres capaz de convertir en poesía cualquier faceta de tu vida? ¿Dónde es imposible hallarla? 
Lo más cercano a eso que conozco es lo que hizo Gerardo Diego, poeta admirado. Cada vez que tengo entre mis manos sus obras completas siento palpar la vida entretejida a esas hojas, cada vivencia, cada emoción, suceso o pensamiento dejó en la poesía de Gerardo una huella indeleble. Prolífico como pocos, admiro su gesta pero no deseo parecerme en ese sentido. El tiempo es un bien escaso para mí. Las obligaciones y servidumbres obligan a priorizar los proyectos y he llegado al convencimiento de que para ser en el lenguaje primero hay que Ser fuera de él. Prefiero sentir el imperativo deseo de experimentar que el irrefrenable impulso de crear, ambos se complementan, se necesitan, pero cada uno a su tiempo.
En cuanto a la pregunta de dónde es imposible hallar la poesía, siguiendo la opinión de otro poeta admirado y ya desaparecido, Ignacio Caparrós, la poesía puede hallarse en todas partes y debemos poetizar sobre cualquier cosa, por nimia que nos parezca. Nada es ajeno a la belleza, entre otras cosas, porque todo depende del punto de vista de quien la observa. En poesía, tan importante es el qué como el cómo. Cada conciencia viviente es una probabilidad de manifestar y entender la vida y el arte de forma novedosa. Prefiero pensar que es imposible no hallar la poesía en alguna parte, pues qué sería de este mundo sin los artistas.

Pueden informarse más sobre el autor y su obra
pinchando
los siguientes enlaces:
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https://editorialultramarina.com/autores-ultramarinos/heberto-de-sysmo/
https://thebooksmovie.com/heberto-de-sysmo/
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