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miércoles, 28 de enero de 2015

Javier Alejandro Ramos: “Soy muy duro con los políticos”



Sabe muy bien de qué habla porque ha sido testigo privilegiado no solo de la evolución de la sociedad peruana, sino de los cambios que ha experimentado el periodismo en los últimos tiempos. Es un muchachón, pese a que pinta canas, pero su experiencia como hombre de prensa especializado en política vale su peso en oro.  Les invito a conocer a  Javier Alejandro Ramos, periodista limeño, o mejor dicho barranquino, que ha sabido encajar bien las innovaciones en su quehacer informativo, se sirve de las ventajas que ofrece Internet para sus negocios vinculados con la comunicación, pero no por ello, deja de sentir nostalgia por las máquinas de escribir y todo aquello que se vivía en las salas de redacción hace algunas décadas atrás.
Nacer y crecer  en un distrito tradicional y romántico, como lo es Barranco (Lima, Perú), que además está bañado con las aguas del océano Pacífico, ¿condiciona la manera de ser y la vida de alguien que se vislumbra como periodista? ¿Qué te ha aportado como persona y profesional tu hábitat costero?
Desde pequeño tuvo clara su vocación
Me agrada que la primera pregunta sea sobre Barranco, Elga. Es para quienes nacimos aquí, la “sucursal del cielo”, por sus calles tranquilas, su brisa y olor a jazmines, su mar sosegado que invita a la reflexión y la inspiración, su gente bondadosa y amable, tocada por la tradición y amante de la cultura. Si, condiciona a quienes tenemos predisposición por las letras. ¿Cómo no sentir en cada paseo el estar transitando por donde lo hicieron también José María Eguren, Martín Adán, Chabuca Granda, César Calvo, Amador Rivera Navarrete, Juan Parra del Riego, Estuardo Nuñez, Jorge Montoro, el Reverendo Padre Wiesse, Abelardo Vásquez?. Grandes escritores, poetas, periodistas de distintas generaciones, políticos, cultores de nuestra música, han vivido y viven aún en nuestro rincón.
Muchos construyen su carrera periodística, a partir de su vocación por la escritura, ¿lo tuviste claro desde el comienzo? ¿Qué te atrajo del periodismo? ¿Qué condiciones reconociste en tu carácter para emprender esta profesión?
Yo aprendí a leer a los tres años, aún antes de ir al colegio, “Transición” como se llamaba antes al Primer Grado. Tenía esa edad y meses cuando iba al “nido” que es como se denominaba al Jardín de Infancia, y mi abuelo era asiduo lector de La Prensa, un diario que desapareció años después, pero que era la competencia de El Comercio, el decano de los periódicos nacionales. Ya le fallaba la vista y me enseñó a leer con los titulares del excelente producto de la llamada “Cueva de Baquíjano” de Pedro Beltrán, donde estaban los mejores periodistas del medio, con muchos de los cuales me siento honrado de haber trabajado luego en otros medios, de haber aprendido de ellos, de poder llamarnos colegas y amigos.
Recuerdo que a los 5 o 6 años mi “juego” era imitar a los locutores de los noticieros que aparecieron en los entonces jóvenes programas de televisión. Hablo de los ’60, y me refiero a Humberto Martínez Morosini (con quien hoy soy amigo, ¡imagínate!, Arturo Pomar, Ernesto García Calderón….Cogía un periódico pasado y ante un telepromter imaginario (aún no se inventaban) leía las noticias, modulaba, me preocupaba de la dicción y pronunciación.
Un año antes de terminar la secundaria, llegó de México un Test Vocacional que duró meses por la cantidad de preguntas que tenía de todo tipo. Al año siguiente, antes de nuestra fiesta de promoción, llegaron los resultados. En el 99% de mi percentil decía “Periodista, Comunicador”. Yo ya lo tenía decidido, esto sólo lo confirmó. Esa sería mi vocación.
Siempre estuvo rodeado de grandes periodistas
(Humberto Castillo Anselmi  y Fernando Barrantes-Larraín)
Te formaste en las aulas universitarias, ¿en dónde crees que aprendiste más, en la calle,  escuchando clase o en los bares conversando con los colegas?  A propósito, ¿el periodismo y los periodistas siguen siendo bebedores empedernidos y bohemios infatigables?
Jajajajajajaja. Que buena pregunta. ¿Tú que crees? Me acuerdo haberte visto hace años en alguno de esos bares con el gran J. L. Díaz, un maestro, y estoy seguro que aprendiste más ahí que en muchas sesudas clases teóricas, jajajajaja.
Fuera de bromas, es indudable que la formación profesional que te dan las aulas es importantísima, aprendes a discernir entre fuentes y géneros, a reconocer valores éticos y de los otros, todo antes de enfrentarte a la realidad. En mi caso por supuesto que sirvió, pero yo ya andaba por el segundo año de estudios y comencé a practicar y a ganarme mi sueldo  en los medios, y aprendí muchísimo más en la calle, en la sala de redacción, viendo trabajar a grandes periodistas, que se movían como pez en el agua en cualquier circunstancia.
Bebedores empedernidos y bohemios infatigables no han sido todos, pero muchos de los buenos sí. Una tertulia después del cierre con los colegas ante unos vasos, nos relajaba, nos permitía intercambiar puntos de vista personales, al margen de la “línea” que debíamos seguir en nuestras respectivas empresas periodísticas. Claro que esta “sana” costumbre arruinó muchos matrimonios, jajajaja, aunque algunos decimos que fue al revés, que el matrimonio ha arruinado a muchos buenos periodistas, jajajajaja.
Tu generación se codeó con los grandes del periodismo peruano, aparte de su talento para tratar la noticia, ¿qué reconoces y destacas en ellos? ¿Podrías citar nombres y decirnos sus virtudes?
Hay (y hubo) tantos y tan buenos. Por su don de gentes y su docencia Alfredo “Pío” Fernández Cano, por su virtuosísimo arte para elaborar una crónica de miles de palabras habiendo anotado apenas una docena de ellas, Humberto “el Chivo” Castillo, por su bonhomía y gran responsabilidad aun estando enfermos, los desaparecidos Armando Campos, Ismael León, César Terán, Hernán Zegarra. Odiaban las computadoras, siempre le tuvieron afecto a las máquinas de escribir, y eran maestros (aun lo son) en ellas: Pablo Truel, Eduardo Deza, Alberto Aquino, Nelvar Carreteros. He trabajado o competido con otros grandes que aún todavía dan cátedra como Luis Alberto Guerrero, Eloy Jaúregui, César Campos, Jorge Saldaña, Adolfo Huirse, Gilberto Miranda. Admiro el talento para emocionar que tienen Félix “el flaco” Delgado y Octavio Huachani, lo precisa que es Maritza Espinoza, lo directa y expresiva que es Ana Teresa Molina, la pulcritud en el idioma que siempre han tenido Justo Linares, Luis Eduardo Podestá, Domingo Tamariz, las amenas columnas de Roberto Salinas, lo conciso y puntilloso que es José Luis “Piolín” Vargas
Le gusta prestar su colaboración a diversos
medios periodísticos
Sifuentes. En fin, hay tantos.
Hiciste prensa en un momento en que se peleaba por la primicia, hoy que el panorama ha cambiado y todos informan lo mismo,  y son repetitivos en las noticias, ¿no sientes que el periodismo ha perdido el gusto y la calidad? ¿Cuándo y por qué hemos llegado a esto?
La inmediatez de la radio y la televisión fue una de las causas. Antes uno se pensaba lo que iba a redactar y cómo lo iba a redactar, pues se leería al día siguiente. Sólo las agencias noticiosas escribían ganándole al reloj, competían porque uno de sus despachos llegara primero a las redacciones. Al aparecer los reporteros de radio y TV, las transmisiones en directo, las microondas, la noticia se convirtió en producto veloz y perecible en minutos. Algo que pasaba a las 10 de la mañana, a las tres de la tarde ya era “periódico de ayer” como dice una popular canción de Héctor Lavoe. Esto hizo que muchos llegaran con lo mismo que los demás, porque no podían perdérselo, y se fue apagando la lid por la primicia, que quedó a cargo de las llamadas Unidades de Investigación, que se formaron en periódicos y canales de televisión.
Tú que fuiste periodista en los 80 y  90, ¿cómo te afectó el paso de las máquinas de escribir a los ordenadores (computadoras)? ¿Existe nostalgia entre los viejos hombres y mujeres de prensa?
Era fabuloso llegar a la redacción y ser recibido por el ruidoso traqueteo con que los colegas escribían sus notas en las entrañables máquinas de escribir. Uno elegía sus carillas, ponía entre ellas papel copia carbón, y se lanzaba a pergeñar su nota, incentivado por el sonido de otras cientos de teclas disparando palabras a nuestro alrededor. Equivocarse era arrancar la hoja y empezar de nuevo, no había liquid paper ni un botón para retroceder y editar lo ya escrito. Existe nostalgia, por supuesto. Uno ve una vieja máquina de escribir en algún sitio y tiene ganas de sentarse ante ella como en los viejos tiempos, a generar esa tan querida bulla.
Para algunos la transición fue relativamente cómoda y rutinaria, para otros fue difícil. Había que aprender sobre la marcha muchas cosas nuevas, códigos, funciones, estrategias, herramientas. En mi caso, llegamos un día al diario y ya no estaban las máquinas, había computadoras y un tipo que tenía dos horas y media para enseñarnos a sacar el periódico del día siguiente usándolas. Hubo que aprender sí o sí.
Recorriendo las calles de Lima junto a su colega
y amigo Juan Silva Vidaurre
La gente le sigue echando la culpa a los periodistas de todo cuanto informan y criticando el modo en que lo hacen. ¿Resulta difícil decirle que ellos son (somos) unos empleados más y que todo es responsabilidad de la línea política de la empresa periodística?  Después de todo, los periodistas no son tan libres de informar o decir lo que piensan, ¿no?
Existe la secular costumbre de matar al mensajero que te trae malas noticias pues. En tiempos remotos, lo decapitaban. La función del periodista es informar. Obviamente también comentamos, opinamos, y al hacerlo de alguna manera influenciamos.
Es cierto que quienes trabajan para una empresa periodística se deben ceñir a una línea dispuesta por sus jefes. Transgredirla puede ser causal de despido. Es decir, si el periódico tiene como accionista a un político, o la principal fuente de financiamiento es una compañía que pone avisos, y nadie los toca en forma negativa ahí, sería suicida hacerlo ¿no? Es ahí cuando salen a relucir los llamados “conflictos de intereses”. Yo he tenido algunos en mi trayectoria, y gracias a Dios había siempre una puerta abierta esperándome, por lo que en esos casos opté por mi conciencia. Al trabajar en forma independiente ahora, vía webs y mis blogs, soy mi propio jefe, y en las redes sociales tengo absoluta libertad para expresar mi punto de vista guste o no.
Casi siempre lo tuyo fue el periodismo político, sin embargo, supiste mantener tus convicciones o inclinaciones políticas al margen de tu labor periodística, ¿es complicado ser objetivo al momento de contar la noticia? ¿Qué opinas de los periodistas que abiertamente muestran sus preferencias partidaristas?
Entrevistando a Marco Núñez Melgar Maguiña,
Cónsul del Perú en Argentina
Los periodistas también votamos, y es natural que como ciudadanos tengamos afinidad con determinadas ideas o personalidades políticas, así como ojeriza por otras. Quien diga que no, es un hipócrita. Existen periodistas que militan activamente en organizaciones políticas y hasta son candidatos a cargos públicos y electos a ellos. No me parece mal. Si se puede contribuir en algo a mejorar el país y somos llamados para hacerlo, es una oportunidad que se debe aprovechar. Pero si nuestra función es informar debemos hacerlo con ética y responsabilidad, despojándonos en la medida de lo posible de camisetas. Ser objetivos. En lo personal, soy muy duro con los políticos, con todos los partidos, en mis artículos de opinión, teniendo buenos amigos en todas las organizaciones partidarias. Es mi manera de contribuir. Yo sólo he estado metido en política dos veces, en una ocasión que un ministro me nombró su asesor, y en otra, que el pueblo de mi Barranco me votó como Concejal independiente.
Durante el ejercicio de tu carrera viste ocupar palacio de gobierno a varios presidentes y salir y entrar a muchos legisladores en el congreso, ¿en qué momento la calidad moral de estos personajes fue mermando? ¿Es cierto que todo está podrido en la política?
No todo está podrido, pero mucho sí. Esto se debe a que la población siempre aguantó y los políticos siempre se creyeron iluminados y únicos salvadores, cada uno desde su particular visión para entender nuestra realidad. Es una pena que todos nuestros expresidentes vivos estén con un pie en la cárcel y haya uno ya en prisión. Esto revela el grado de descomposición al que hemos llegado, como la corrupción ha sentado sus reales en la política, asociada al narcotráfico e incluso a la delincuencia común.
Junto a Edwin Sarmiento, compañero de numerosas
aventuras periodísticas
Incluso estuviste cerca del poder. Fuiste asesor de un ministro que, según sé, no te hacía caso, ¿hay mucha soberbia en esos ámbitos por lo visto?
Siempre digo eso, pero es una broma. El ministro con el que me tocó servir es un buen tipo, no estuvo ligado jamás a ningún acto de corrupción, no fue investigado ni fue acusado por ningún fiscal, nunca pasó ni un día preso. Tuvo su momento, hizo algunas cosas buenas, otras regulares, se desgastó, y se fue. Casi nadie lo recuerda porque no hizo nada extraordinario, ni tampoco su nombre engalanó las páginas de las secciones policiales. Cumplió su papel y ya. En muchos que he visto, y alguno de los recientes y actuales sí hay mucha soberbia y el llamado “figuretismo”. Tú lo has retratado perfectamente en tu novela “El Santo Cura”.
Has sido profesor de redacción periodística y de otras asignaturas similares en diversos centros de enseñanza, ¿qué buscan en el periodismo las nuevas generaciones?
Espero que busquen ser las piezas de recambio de nosotros en lo que a informar con veracidad y buen estilo se refiere. Si sólo buscan la fama mediática o la plata, estamos fritos pescaditos como decía una caricatura del genial Crose, y ellos también, pues tendrán que dedicarse a otra cosa. La fama es efímera, la plata también.
Cierto. Muchos periodistas jóvenes han olvidado que ellos no son la noticia. Todos quieren ser el centro de atención. Ser famosos.
 La fama dura un cuarto de hora. Todos nos sentimos satisfechos si vemos nuestro crédito en un diario, una revista, o en un reportaje de televisión. Pero somos un vehículo, eso debe ser entendido, para que la población esté bien informada. Ese es nuestro objetivo, esa nuestra misión principal. A eso se le llama vocación.
No se cansa de repetir que la misión del periodista
es la de informar
Tengo entendido que fuiste concejal de la comuna de Barranco, si bien es un cargo vecinal, no  está libre  de exhibir matices políticos, ¿qué tanto de paciencia te demandó  trabajar con representantes de diversas tiendas políticas? ¿Cumpliste con tus promesas? ¿Puedes salir a la calle sin que te agredan a cada paso?
Fue una experiencia interesante. Barranco es chiquito, 3 kilómetros cuadrados, y todos nos conocemos, así que sentarse en un Concejo Municipal con regidores de otras bancadas es sólo una reunión de vecinos más, cada uno representando una opción en ese momento. Con la mayoría de mis colegas de esas épocas en el municipio era amigo de antes, y ahora que han pasado más de veinte años, lo seguimos siendo. Fui concejal de oposición, así que quien tenía que cumplir sus promesas era el alcalde. Me encargué que no las olvidara, y mantuvimos una cordial relación pese a mis persistentes críticas en temas que no me parecían correctos. Me encargó tareas que desempeñé y sí, puedo salir a la calle y recibir el trato amable de siempre de mis vecinos. Edito, además, regularmente un informativo que analiza la marcha de los sucesivos gobiernos municipales.
Tu negocio actual es la creación de portales web, pero no has dejado tus columnas políticas en diarios, revistas y blogs, así como los reportajes sobre cine en websites y otros medios digitales, ¿el cine te ayuda a evadirte de la cruda realidad, como sostienen muchos? ¿Eres de los que extrañan la calidad de las películas  clásicas y vuelve a ellas o de los que igual disfrutan con las producciones contemporáneas?
Gracias a mi paso por www.peru.com como Jefe de Prensa descubrí la importancia de una web. Si bien el internet ya se usaba como herramienta de consulta, valiosísima, la aplicación comercial de los sitios web como vehículo para promover productos y servicios me llamó la atención, me involucré en ese mundo, analizándolo y capacitándome por casi dos años antes de formar mi propia compañía dedicada a brindar soluciones informáticas a empresas que las requieran.
Respecto del cine, es una afición desde muy joven. Veo muchas películas, disfruto analizándolas, comentándolas, redescubriendo mensajes en ellas al deshilvanarlas con personas que también las aprecian. Mi colección se acerca a los 3 mil títulos, y hay mucho cine clásico, como también actual, de muchos países, de todos los géneros, de todos los años, remontándonos incluso al cine mudo.
Se enorgullece de tener muy buenas amistades dentro
del medio de prensa.
(Justo Linares y  José Luis Vargas Sifuentes)
En el plano institucional y profesional actual es Vicepresidente del Club de Periodistas del Perú, institución que ha cumplido 50 años de actividades creando confraternidad entre los hombres y mujeres de prensa, ¿se van cumpliendo los objetivos? ¿Qué les falta por lograr?
Se van cumpliendo felizmente, gracias a que hemos formado con los otros directivos un equipo de amigos que queremos al Club. Es un honor ser parte de la Junta Directiva en el año de las Bodas de Plata. Seguimos editando nuestra revista mensual, hacemos una reunión de camaradería cada mes y medio, estamos trabajando en la edición de un libro que recogerá testimonios de muchos periodistas sobre los últimos 50 años de la prensa en el país, y nos aprestamos a recomponer el tema de la inscripción legal de la institución ante los Registros Públicos, para volver a obtener personería jurídica que nos permita establecer convenios con otras organizaciones.
Eres Secretario Técnico del Colectivo por una TV con Valores, que lucha porque los medios ofrezcan una programación con contenidos saludables y de calidad y no llenos de violencia, morbo y banalidades faranduleras, ¿podemos ser optimistas al respecto? ¿Los medios llegarán  a tomar conciencia de su papel?  Y, por su parte, ¿los televidentes aprenderán a ser críticos o selectivos con lo que consumen?
Esa es la gran tarea que hemos asumido en el Colectivo. Promover una televisión de calidad, que los medios respeten la Ley de Protección al Menor en lo referente a horarios de programas con contenidos que pudieran ser una influencia alienante, llamar la atención sobre las conductas negativas que niños y jóvenes imitan en personajes mediáticos que endiosa falsamente la prensa amarilla, a través de diarios, revistas y canales de TV, invocar a los anunciantes a promover programas positivos, y no broncas y romances armados para el rating, o concursos que desnudan la pésima cultura de los participantes como si fuera una gracia. En una palabra, combatir los contenidos basura, que intoxican a las nuevas generaciones y adormecen la capacidad de crítica formativa de sus padres.
Y a los colegas que trabajan en los medios decirles que, al interior de los mismos, traten de hacer docencia también, porque abrir un noticiero con un “ampay” (cámara escondida) de infidelidad, o que la primera noticia de la portada de un diario sea un pleito de vedettes revela que algo no anda bien en nuestra sociedad, y que debemos corregirlo.
Oficiando de presentador en uno de los actos del prestigioso
Club de Periodistas del Perú
Ocupas la dirección de “Comunicando” y “Los Puntos sobre las Jotas”, así como de “No Jodas.pe”, ¿a qué se dedican estos medios y cuáles son sus pretensiones?
Sí, y de “Página Central”, que es el periódico físico que pongo en los kioskos de Barranco regularmente. “Los Puntos sobre las Jotas” es un blog de análisis político que está alojado en Word Press bajo la denominación www.javieralejandroramos.wordpress.com . Tiene buena cantidad de vistas. ¿Por qué se llama así? Es un homenaje a un escritor humorístico a quien siempre admiré en el Perú, Luis Felipe Angell “Sofocleto”. Él decía que no era posible recortar el inalienable derecho que tenían las “jotas” a llevar también su puntito, y que era una marginación reconocer esa condición sólo a las “íes”. Como el blog enfatiza en la crítica política, que es el trasfondo de esa divertida afirmación, se me ocurrió como lo más adecuado.
“Comunicando” es un blog más mundano. Está en plataforma  Blogger de Google en la dirección www.comunicando-jaramos.blogspot.com . Está dedicado a la literatura, el cine, temas más de entretenimiento y cultura. Hay mucho ahí de mi crítica cinematográfica o análisis de películas, y cuando participo en algunos concursos literarios, me sirve para difundir mis pequeñas creaciones. Lo que me parece más leíble de ambos se publica en plataformas más virales como La Mula, y se comparte a través de mis cuentas en Facebook y Twitter. Uno no escribe para sí mismo, sino para que lo lean, después de todo.
Durante su visita al Centro Cultural Borges
Finalmente, www.nojodas.pe es un proyecto ambicioso. Un portal para comentar las noticias políticas, económicas, de espectáculos, deportivas, internacionales, en un estilo desenfadado, irreverente, irónico. Por el nombrecito puede parecer vulgar. No lo es. Es como se usa en el Perú cuando algo nos sorprende y decimos “¡No me digas!”, pues nos parece increíblemente reprobable. Del estudio de mercado efectuado hemos colegido que gusta mucho, y las pruebas realizadas en Facebook y Twitter son muy alentadoras. Algunas empresas están apostando a anunciar en él desde ahora, que está próximo a lanzarse, y destacados periodistas, algunos de los cuales he mencionado en esta entrevista, me han prometido hacerme el honor de publicar sus artículos en la plataforma. Espero que sea un éxito este 2015.
Indudablemente eres un comunicador de pura cepa, sin embargo, me he enterado que albergas aspiraciones políticas. ¿Quizá sueñas con alguna curul parlamentaria?
Uyyy jajajajaja. No me quita el sueño ser un burócrata ni marcarle tarjeta a nadie como jefe. Me gusta mi independencia en el trabajo. Tengo muy claro, y siempre lo he dicho, que un alcalde, concejal, presidente regional, parlamentario, ministro y hasta el Presidente, son servidores públicos. Es decir, la población los contrata a través del mecanismo del voto para que cumplan una función de representación de ellos, les paga con sus impuestos, y tiene derecho a exigirles cuentas de sus actos, y hasta a despedirlos si incumplen.
Yo he presentado una propuesta legislativa en ese sentido ante la población a través de diversas plataformas virales de recolección de firmas. Que si un parlamentario delinque o es encontrado responsable de participar en actos ilícitos, de corrupción, lavado de dinero, protección del narcotráfico, o cualquier delito común como el homicidio o la falsificación de documentos, y es desaforado por eso, es decir, retirada su inmunidad y puesto a disposición de fiscales y jueces, el castigo no sea sólo para él sino también para el grupo político que nos lo endilgó en una lista, o sea, que no se llame al que le sigue para juramentarlo como su reemplazo.
Con la autora de la nota
Lamentablemente, algunos legisladores han tenido a bien hacerse de esta idea, escribirla con uno que otro cambio como suya, y presentarla a debate. Ha sido aprobado un proyecto al respecto en la Comisión de Constitución del Congreso, y un dictamen está listo para ser aprobado por la totalidad de parlamentarios, esperándose una iniciativa parecida que es obra de la actual Presidenta del Congreso, para unificar todo el tema en una sola ley. Bueno, lo que importa es que se apruebe. Si para ellos el crédito como autores de la ley es importante, qué puedo hacer. Lo bueno es que están cumpliendo con su trabajo proponiendo algo que muchos queremos, aunque nos “clonen” las ideas ¿no?
No sé si se apruebe. Hace falta una gran dosis de decencia y de desprendimiento para aprobar una ley que puede terminar perjudicándolos a ellos mismos o a los partidos políticos a los que representan. Ojalá se logre. Ahora dime, ¿Crees que alguien que defiende algo tan impopular para los partidos como eso, o como que se sancione a los anunciantes que financian contenidos televisivos que aletargan a la población para que se idiotice con ellos y no sea un factor crítico del statu quo, sería llamado para que llegue a un cargo en el que pueda aplicar cosas así? Lo dudo mucho. Así que esa posibilidad es remotísima, y como te digo, no es prioritaria para mí.


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miércoles, 10 de diciembre de 2014

Marina López: “Muchos escritores triunfan cuando vence su parte femenina”

Es una mujer orquesta que sabe distribuir su tiempo para llevar a cabo diversas actividades con absoluto profesionalismo. Eso es lo que hace Marina López, una profesora, escritora, conferencista y promotora cultural cuyo espíritu la lleva fluir en todo lo que emprende, aunque ella prefiere que mejor se use en su caso la palabra disciplina, porque pega más con su filosofía y puede ver  los efectos de su práctica en el día a día. Debe ser cierto, pues solo así se entiende su éxito en más de una iniciativa llevada a cabo. Y para muestra botón: el ser una de las responsables del Festival Valencia Negra, que ya goza de una notable repercusión en otros puntos de Europa. Pero ella tiene mucho de que hablar, sobre todo, cuando se trata de su tema favorito: la literatura hecha por mujeres.
Es complicado ubicarla en una profesión o labor precisa. Está inmersa en una serie de actividades que van desde la escritura hasta la promoción y difusión de seminarios, conferencias y talleres, los cuales tienen que ver no solo con la literatura sino también con el arte en general, ¿cómo podría definirse a sí misma teniendo en cuenta todo lo que hace?
Soy profesora/investigadora en la Universidad Jaume I de Castellón. Como investigadora, publico artículos y libros y participo en la organización de actividades literarias. Además, me honro en pertenecer al grupo de escritores valencianos El Cuaderno Rojo y me he unido a tres de ellos -Santiago Álvarez, Bernardo Carrión y Jordi Llobregat-  para poner en marcha el Festival de Valencia Negra donde tienen cabida varias representaciones artísticas en torno al género negro.
Junto al destacado escritor Antonio Muñoz Molina
¿Fluye mejor como escritora o como promotora cultural? ¿Qué tanto le dedica a una y otra faceta?
Fluir, qué hermosa palabra. Me encantaría aplicármela aunque “disciplina” se ajusta más a la realidad. Tengo un horario muy preciso con el tiempo acordado de antemano a cada actividad. En cuanto a la escritura de ficción, mi pasión, le reservo el final de la jornada.
¿Cuándo aparece en usted su inclinación hacia la literatura y por qué se inclina hacia el universo femenino?  Y en este punto, haga por favor un deslinde entre lo femenino y lo feminista. ¿Hay una diferencia marcada entre ser lo uno o lo otro?  ¿Sigue habiendo mucha confusión al respecto?
La literatura me ha acompañado siempre, sin distinción de género. Pero al iniciar el doctorado en literatura francófona, comprobé que, si bien mis profesores eran mujeres en su mayoría, solo estudiábamos a autores/hombres y nadie se lo planteaba como una anomalía. Decidí pasearme por el universo de las escritoras y me enamoré, hasta el día de hoy.
Antes se observaban mayores diferencias entre texto femenino o feminista porque en este último se trascendía lo meramente literario para reivindicar el papel de las mujeres en la sociedad. En la actualidad, asistimos en la mayoría de los casos a una unión –armoniosa a mi entender- entre ambas tendencias llamada “metafeminismo” por la crítica quebequesa Lori Saint-Martin, donde las autoras abordan de un modo individual e íntimo sus preocupaciones sin estrategias defensivas ni debates ideológicos. Claro está, me refiero a la literatura occidental.
¿De dónde nace ese desdén hacia la literatura hecha por mujeres, por no usar otro calificativo, por parte de ciertos sectores masculinos (e incluso femeninos) compuestos por escritores varones y lectores del mismo género?
No es frecuente encontrar a lectores masculinos que se inclinen –libres de todo prejuicio- sobre las producciones femeninas y es lógico: desde el colegio se ignora la creatividad femenina y se enseña que lo valioso proviene de un varón. Calificaría por ello de esperanzador el hecho de recibir críticas por nuestro trabajo, sean positivas o no: le otorga visibilidad. Además, asistimos hoy en día a un aumento de hombres que no discrimina una obra por el mero hecho de llevar la firma de una mujer. Fíjate, pleno siglo XXI y todavía hablamos de discriminación…
Posando al lado del afamado escritor Santiago Posteguillo
y sus compañeros del Cuaderno Rojo.
¿Toda literatura escrita por mujeres es necesariamente femenina? ¿Se hace demasiado evidente por su temática y forma de redacción?
No toda obra escrita por una mujer es femenina y muchos escritores triunfan cuando vence su parte femenina. En cuanto al estilo y a la temática, prefiero pensar en variaciones individuales independientes del género, si bien he de añadir que las mujeres reflejan una visión diferente del mundo porque siempre han ocupado un lugar diferente en él.
¿Cuál es su opinión sobre la novela romántica y la llamada Chick-lit? ¿Por qué desde un tiempo a esta parte cosecha millones de lectoras? ¿En qué radica su éxito?
La Chick-lit ha sido catalogada como sub-literatura por emplear un vocabulario simple y una abundancia de estereotipos que bañan en intrigas amorosas anodinas. Sin embargo, dado su éxito, fue incluida en 2009 en el programa de literatura de la Universidad sueca Växjö. Quizá sería interesante analizar su coctel de ingredientes y su impacto en lugar de despreciarla. De entrada, nos presenta un elenco de mujeres activas que luchan en clave de humor –y a menudo feminista- por alcanzar un objetivo y que son felices. En una época en la que la mujer se exige a sí misma la perfección, resulta agradable leer las aventuras y desventuras de mujeres imperfectas para quienes la perfección no es una meta. La Chick-lit en este sentido se convierte casi en una lectura terapéutica, toda una lección de humildad para quienes aspiran a escribir literatura imperecedera. 
Su trabajo literario gira en torno a la literatura femenina contemporánea, ¿cuál es su diagnóstico al respecto? ¿Cuánto ha desarrollado y en qué hemisferio se encuentra mejor aceptada?
La literatura en femenino rebosa salud, incluso se expande y no deja de sorprenderme.
En cuanto al grado de aceptación en los diferentes hemisferios, dependerá, supongo, de la comezón que produce el texto. Es decir, a mayor subversión –y el hecho de empuñar una pluma ya entra en dicha categoría según Hélène Cixous-, mayor resistencia del lectorado. Por eso, imagino que donde se hallen las autoras más decididas a reflejar las vicisitudes ligadas a la condición de mujer, sobre todo cuando reinan las injusticias, más complicada será la aceptación. En la parte occidental, como he mencionado antes, las escritoras traspasan frecuentemente las barreras de las reivindicaciones para instalarse en el metafemenismo, -más cómodo- y, en general, más aceptado por el gran público también. 
Rodeada de algunos de sus compañeros del Cuaderno Rojo 
¿Una literatura de género perfectamente identificable es necesaria para dar a conocer la voz de una escritora? ¿Es saludable ser vistas de esa manera? ¿No crea más barreras o absurdos privilegios?
No se trata de defender signos diferenciadores visibles, sino de fomentar la posibilidad para toda mujer que alza su voz de ser leída. En resumen, me refiero al tema de la educación. Una mayor visibilidad -desde el colegio- de mujeres relevantes en el panorama literario (extensible a cualquier dominio del saber) equilibraría la balanza, permitiría revalorizar su papel y produciría a la larga una sociedad más justa.
En cuanto a tu última pregunta, permíteme responderte con otra pregunta, ¿de verdad gozamos las mujeres o hemos gozado de privilegios absurdos?
¿Qué tipo de literatura femenina defiende? Y dentro de este universo ¿existen grupos con características bien definidas como, por ejemplo la que se cultiva en el Mediterráneo o en Latinoamérica?
En realidad, la literatura de mujeres se defiende sola tanto por su calidad literaria como por su contenido ideológico. En mi caso, amo la literatura y me encanta lo escrito por mujeres; refleja mejor mi universo interior.
El caso de las mujeres en Latinoamérica es fascinante porque además de las preocupaciones idénticas a las escritoras europeas: sexualidad y visión del cuerpo, construcción del yo, representación de las esferas privadas y públicas, las relaciones con el otro, la escritura y un amplio etcétera, también enriquecen la literatura con sus consideraciones sobre el tercer mundo, el mestizaje, el colonialismo visto desde el punto de vista del dominado. Presentan una literatura de la resistencia, a veces testimonial, otras de censura tan significativa que algunas voces como la de la profesora Adelaida Martínez de la Universidad de Nebraska afirman que los críticos del siglo XXI a la altura de un Voltaire escribirán en español vernáculo y tendrán nombre de mujer.
Libro de relatos negros escrito por sus alumnos
de la Universidad Jaume I de Castellón
A este respecto, es toda una autoridad en la materia, pues ha realizado varios artículos y publicado libros en España y en el extranjero (Argelia, Austria, Inglaterra, Líbano y Quebec, ¿qué le falta a la literatura femenina para tener mayor cobertura, y ser aceptada y valorada?
Te agradezco el cumplido aunque no puedo considerarme una autoridad, solo soy una estudiosa. Eso sí, paciente y apasionada.
Me atrevería a mencionar dos ingredientes: confianza en las escritoras y, sobre todo, tiempo.
Por otro lado, otra de sus pasiones, es la novela negra francófona, en especial la realizada por mujeres, explosiva combinación, ¿no cree? ¿Qué le atrae de este género? Y ¿por qué el escrito por féminas? ¿Cuál es el aporte de la mujer en este tipo de literatura?
Me resulta estimulante observar el sin fin de transgresiones –de forma no siempre consciente- cometidas por las escritoras respecto al discurso tradicional y su posicionamiento frente a las víctimas, la violencia e incluso el deseo, temas que estudio de forma muy particular. Las mujeres suelen tratar de modo muy diferente a las víctimas -con las que suelen identificarse- y en sus escritos se perfila no solo un trasfondo crítico de la sociedad sino también un sentido diferente de la justicia en consonancia con la llamada “ética del cuidado” promovida por la feminista, filósofa y psicóloga Carol Gilligan. Es decir, frente a la “ética de la justicia” universal, las mujeres tienden a particularizar, a meterse en la piel del otro, son más conscientes de las relaciones de interdependencia que creamos y nos atan.
Realizó una excelente gestión como directora literaria en el marco del Festival de la Semana Negra de Valencia, que se desarrolla en mayo, pero es necesario precisar que este evento no gira solo en torno a la literatura de este tipo, sino que comprende otras manifestaciones artísticas (cine, artes escénicas, pintura, fotografía, gastronomía), ¿cómo se gesta este exitoso proyecto hecho realidad, y si tiene o va a tener proyección internacional?
El Festival de Valencia Negra ha pretendido reagrupar diversas manifestaciones artísticas –literatura, cine, fotografía, teatro, gastronomía, música- en torno al género negro desde el primer minuto y me parece un acierto que le debemos a Jordi Llobregat, el director del festival, amigo y compañero de El cuaderno Rojo.
El festival intenta valorizar dichas manifestaciones y poner de relieve la producción local y nacional aunque ya somos internacionales, el año pasado contamos con la presencia de Petro Markaris. Este año, venimos con sorpresas, alguna incluso más lejana...
Con las autoras Joana Chilet y María García Lliberós
¿Por qué gusta tanto la novela negra? ¿Es que hay algo oscuro dentro de nuestras almas?
La novela negra es multifacética, expone las preocupaciones de la sociedad, nos explica el porqué del mal y nos avisa de que todos somos víctimas -y verdugos- potenciales. Además, su resolución de conflicto nos reinstala en nuestro universo cotidiano y nos tranquiliza, al principio... En efecto, siempre permanece un poso; imposible dejar actuar libremente el mal durante 300 páginas y suponer que desaparece al cerrar el libro. Esa inquietud, ese suspense, que logra trasladar a la vida real la novela negra y nos estremece me entusiasma.
En cuanto a la literatura en general, anualmente organiza encuentros sobre literatura y escritura, en la Universidad Jaume I, en los cuales invita a autores de reconocido prestigio o emergentes para charlar sobre sus obras y distintos aspectos de la creación, ¿qué escritores han dejado escuchar su voz en estos, y cuáles han tenido mayor impacto entre el auditorio? ¿Recuerda algún hecho anecdótico al respecto?
Organizo ciclos de literatura de escritoras internacionales que destacan por su genialidad como autoras y su sencillez como personas, pienso en Louise dupré, Denise Desautels, Madeleine Monette, Marie-Célie Agnant, Yin Chen... Y también he tenido la suerte de contar con la presencia de magníficos escritores y/o periodistas nacionales así como poetas de la talla de Amparo Andrés Martí, Juan Miguel Aguilera, Santiago Álvarez, Isabel Barceló, Alejandro Gallo, Vicente Garrido, Vicente Marco, David G. Panadero, Emili Piera, Santiago Posteguillo, Marta Querol, Sebastián Roa…
Recuerdo anécdotas de cada intervención pero solo me referiré a dos en concreto –ambas de escritoras, para seguir en la tónica de esta entrevista-. Muy sonada fue, durante el ciclo consagrado al poder de la palabra, la mesa redonda de novela histórica entre Santiago Posteguillo, Sebastián Roa e Isabel Barceló donde ésta explicó a través de la mitología cómo habían retirado la palabra a las mujeres y por qué sus descubrimientos científicos poseían menos valor. Y, en la misma línea y durante el mismo ciclo, Marta Querol expuso el tema del pirateo con tal brillantez que, al día siguiente, no vi en las mesas ni un solo manual fotocopiado.
Colabora muy a menudo con el espacio radial Pegando la
hebra que dirige María Vicenta Porcar 
¿Qué sacó en claro sobre la mujer-objeto en su taller Miradas que matan? ¿De quién es la responsabilidad de cambiar esta mala costumbre o tendencia machista?
En España nos queda mucho por hacer, diría incluso que rozamos el suspenso. Falta una política educativa orientada –de nuevo, desde el colegio- en erradicar la violencia en el seno de la familia y por ello siempre nos encontramos con la necesidad de aplicar parches (proteger a las mujeres que denuncian) y los castigos consiguientes a los maltratadores (o las maltratadoras).
Las conclusiones del taller Miradas que matan fueron demoledoras: se “cosifica” -como bien dices- de diversas formas a la mujer y desde cualquier medio.
La más evidente es cuando su cuerpo –perfecto e irreal- invade la pantalla. De pronto, las mujeres dejan de estar-en-el cuerpo para convertirse en un mero producto-mercancía. Otra más sutil insiste, como quien no quiere la cosa, sobre la pasividad de las mujeres (por ejemplo, anuncios donde ellos actúan y ellas observan). En ambos casos, así nos lo muestra este reportaje sobre la importancia de la tele, procuran hacernos desaparecer y, lo peor de todo, con nuestro silencioso consentimiento: https://www.youtube.com/watch?v=1teAJZE1ark. Aviso, el contenido especialmente violento de este vídeo hiere la sensibilidad.
En cuanto a la responsabilidad, nos pertenece a todos. Entre otras cosas, deberíamos reclamar más comités éticos destinados a evaluar las representaciones en los medios de comunicación para erradicar cualquier estereotipo discriminador y la consideración de las mujeres como seres inferiores que solo pueden aspirar a la belleza.
En el marco del Festival del Género Negro flanqueada por
Santiago Álvarez y Jordi Llobregat
Háblenos de su libro Ecrivaines algériennes et catalanes. Entre tradition et modernité (2013), ¿qué la motivó a escribirlo y cómo abordó el tema?
En 2009 seleccionaron mi candidatura para un proyecto internacional de cooperación y solidaridad en torno a la representación cultural de las mujeres en la cuenca del mediterráneo y, junto a otras tres investigadoras, Faouzia Bendjelid, Laia Climent y Yamina Zinaï, nos dedicamos a analizar, en publicaciones de escritoras argelinas y catalanas, cuán determinante es la literatura para fijar imágenes en el ideario colectivo.
Tengo entendido que en sus creaciones de ficción se presenta como Marina Lomar, ¿por qué? ¿Quiere protegerse de algo?
Me parecía más adecuado separar mi faceta investigadora y literaria y para ello elegí un nombre que aunara los apellidos de mis padres. De algún modo, no te falta razón, pretendía pasar inadvertida entre mis estudiantes y compañeros en la universidad.
Y ¿qué me dice de sus incursiones en la literatura erótica? ¿Hay una necesidad de reivindicar la sexualidad femenina de su parte al expresarse en este registro?
Existen incursiones de las mujeres en lo erótico desde hace tiempo, pero son todavía escasas. Como consecuencia,  la lectura de la sexualidad es masculina. Se impone por ello, la necesidad de una visión del sexo en femenino, y no solo eso, sino la elaboración de un lenguaje propio para hablar del deseo en femenino. Además, escribir erótico me parece un ejercicio saludable y me divierte mostrar a mujeres que gozan. Recuerdo un amigo del Cuaderno Rojo, Raúl Borrás el cual, después de leer una escena mía me preguntó “¿y yo, qué?”, me hizo mucha gracia y resume lo comentado anteriormente, siempre leemos con ojos masculinos un relato erótico. Al darle la vuelta, el resultado sorprende. Espero que algún día deje de hacerlo.
¿Suenan mejor las palabras mujer, sexo o amor en francés que en español?
Seguramente son de las pocas palabras que suenan bien en cualquier idioma.


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jueves, 27 de noviembre de 2014

Pilar Bau: “Una obra de arte requiere esfuerzo”

Dice que la palabra talento le viene grande, pero ella es el arte personificado por lo creativa y honesta que es en un trabajo. Pilar Bau es una artista plástica y escritora que a veces escribe o pinta por etapas, pero hay momentos en que puede hacerlo en simultáneo. Y cuando eso se da manifiesta que ‘es una delicia’.
Usted tiene la gran ventaja de crear con colores, formas e historias traducidas en palabras, ¿con cuál de sus formas de expresión se siente más cómoda o considera que la ayuda a comunicar mejor sus emociones?

Hay una unión intima entre las dos facetas. Cuando imaginas una obra pictórica, esto no está alejado de revivir impresiones o rebobinar recuerdos, con su carga de sensaciones, olores, colores…, cuando se escribe una historia también imaginas personajes, paisajes, con formas individualizadas, asimismo sus colores y la atmosfera que los rodea.

La ola 

Exactamente díganos ¿cómo es pensar e imaginar en su faceta de pintora y qué diferencia encuentra en usted cuando asume su papel de escritora?

La pintura exige más espacio y en mi caso, sin estudio, mayores problemas. La escritura es más rápida, un papel, un ordenador. En cuanto a imaginar las dos facetas tienen mucho en común, por cuanto decíamos antes, cada cuadro tiene su historia y cada relato su colorido particular, sus sombras y luces, sus volúmenes. A veces una obra pictórica tarda meses en acabarse, en otras ocasiones muy poco tiempo, pero igualmente puede ocurrir con un relato.

¿Qué temas la conmueven e inspiran?  ¿Puede trabajar con personajes, situaciones o conceptos que le son desagradables o repelentes?

En pintura me interesan los temas naturales, en concreto paisajes abiertos, mares inmensos y, sobre todo, los cielos al atardecer. En literatura me atrae mucho la  fantástica, ciencia ficción, también la novela histórica. Nunca he pintado nada que me sea repelente, creo que sería muy difícil. Quizás en el terreno literario fuera menos complicado, sin embargo, las imágenes, para mí, siguen siendo más poderosas que las palabras.

Hay escritores y artistas que jamás aceptan encargos, pues sienten coactada su libertad e imaginación, ¿es usted una de ellos?

No tengo problemas con los encargos, siempre que me permitan incorporar mi estilo. Cuando se da esta situación hay un dialogo con la persona interesada, se eligen temas, tonos. Depende mucho si la obra va ser puramente decorativa o si va a reflejarse en ella algo especial que se quiera tener presente.

Crepúsculo 
¿Qué se siente haber sido alumna de la mítica Jacinta Gil Roncales (recientemente fallecida)? ¿Considera que los buenos maestros son vitales para quien recién descubre sus talentos o dones?

Jacinta ha sido muy importante, sin ella no seguiría con la pintura. Ella me animó no solo a pintar, sino a enseñar lo pintado,  a hacer exposiciones. Y, sobre todo, me inculcó que cada pintor tiene su paleta y su estilo y que es un error intentar cambiar esto. Los buenos maestros son totalmente necesarios, allanan el camino y te enseñan a confiar en tus posibilidades, a la vez que te muestran qué es lo no estás haciendo bien.

Sabemos que pinta con las manos, ¿qué sensaciones le transmite hacerlo de esta forma y desde cuándo lo hace? 

Prácticamente desde siempre. Puede parecer  fantasioso pero sentir no solo la textura del óleo, sino también la vibración del color en las manos, es muy placentero. Sobre lienzo, o sobre madera, el hecho de esparcir la pintura con las manos, me produce la impresión de que lo que estoy haciendo es más real, que participo más en la creación de la obra. Quizás se podría hablar de una forma de esculpir la pintura.

¿En qué escuela o estilo se ubica?  ¿Es necesario etiquetarse en este aspecto? 

Me atraen mucho los impresionistas, y los fauvistas, Matisse…. Está claro que en mi pintura predomina el color sobre la forma, sin llegar  a la abstracción. Si fuera una figura reconocida tal vez sería conveniente una etiqueta, pero siendo una aficionada no lo creo necesario para nada.

Exposición en el Colegio de Abogados de Valencia 
Tiene una fascinación por el mar, pero tenemos entendido que le teme, ¿es una forma de terapia representarlo una y otra vez?

Por el mar tormentoso y salvaje. Imagino que es el reflejo de mi subconsciente, caótico. Y de ahí puede venir el temor, a saber que hay debajo de esas olas…. Pero, también, el subconsciente es el gran motor que nos impulsa y conocerlo, conocerse a fondo, es sumergirse en un océano de posibilidades insospechadas.

Ya que tocamos ese punto, ¿qué opina de pintura o el dibujo como método terapéutico? ¿Qué podemos llegar a saber o entender de nosotros a través de ellos?

Creo que cualquier modo de expresión plástica o intelectual de por sí ya es una terapia. Sobre todo cuando no estamos obligados a copiar, o a imitar. En pintura el color, de por sí una vibración, puede producirnos sensaciones de euforia o depresión. E, igualmente, escribir relatando un proceso traumático puede servir de catarsis para intentar una solución, o un entendimiento, un acuerdo con uno mismo. La idea sería conseguir un mínimo de libertad para poder expresar lo que subyace debajo de la mente racional, y esa libertad a veces nos la proporcionamos y, en otras ocasiones, no llegamos a contactar con ella. Quizás, más que libertad, la clave sería darnos la suficiente confianza como para pasar por encima de los juicios ajenos.

Y, ¿los colores?  Usted usa mucho los rojos y los magentas, ¿cómo lo interpreta?

Mi paleta se basa en cálidos, rojos, naranjas, dorados…mucho amarillo también. Quizás quiero estar apegada a la tierra, tener los pies en el suelo. De todas formas mi color preferido es el rojo, me da fuerza, energía. Eso lo intento plasmar en las pinturas, trasmitir visiones potentes. Puede ser mi propia terapia, una forma de darme ánimos continuamente….

Libro de relatos publicado con el
Grupo Mayo 
¿Considera que pintar es un estilo de vida, una forma de asumir nuestra existencia o quizá tiene un sentido más elevado?

En mi caso ha sido, y es, una necesidad. Quizás parte de la terapia de la que se ha hablado. Y un enorme disfrute poner en forma y color, en definitiva dar vida,  a las imágenes que va pariendo la mente.

Le escuchamos cierta vez que a usted no le gusta copiar, y que se inclina por la creación pura, son muchos los que se quedan en esta etapa de aprendizaje, ¿no?

Que no me guste copiar puede ser un fallo tremendo. Copiando se aprende mucho, pero no he tenido la paciencia, o la disciplina, para hacerlo. La pintura tenía que ser, ante todo, una diversión, y si no invento mis obras, no me divierto. Una vez más, la suerte de encontrar a Jacinta y que ella diese por válidos algunos de mis “inventos” ha sido una bendición. El problema puede surgir cuando lo que inventas no gusta o no se acoge a unos cánones establecidos. Si se pretende vivir de la pintura es difícil seguir por ese camino, aunque hay pintores/as que lo han logrado.

Ha realizado una serie de exposiciones individuales y colectivas, ¿qué le aporta esta cercanía con el público? ¿Qué comentarios recibe y cómo estos influyen en su arte?

Los comentarios de la gente que nos hace el gran favor de ver nuestras exposiciones, y darnos sus opiniones, son valiosísimas. Y las de todo tipo, las favorables y las otras, incluso ocurre, en ocasiones, que se comentan aspectos de la obra que el artista ha pasado por alto. Se puede así contemplar tu propia pintura a través de ojos ajenos, siempre es enriquecedor. De hecho acumular obra y no enseñarla, no permitir que exista una crítica, es muy triste.

¿Qué significado tiene para usted el grupo Mayo? ¿Marcó un antes y un después?

Con el Grupo Mayo se consiguieron cosas que sola no hubiera logrado. Como realizar proyectos (cambio climático, diosas…) desde tres perspectivas, pintura, escultura y diseño. El poder contemplar situaciones desde tres ángulos distintos es muy estimulante, el trabajo en equipo nos hace salir de la individualidad y  eso es necesario. Valoro esta experiencia como muy positiva.

Con la autora de la nota 
¿La pintura es un arte enormemente subjetivo? ¿Valorarla en su justa dimensión requiere conocimientos, preparación, o solo basta un espíritu sensible o una mentalidad abierta?

Creo que debe haber una mezcla de ambos aspectos, valorar un cuadro, fotografía, o poema desde el puro tecnicismo es complicado. Una obra de arte puede ser espontanea, surgir de improviso, pero cuando ese artista ha sabido plasmarla es porque ha habido una base solida, un período de estudio y preparación. Pienso que para el que la valora se debe requerir lo mismo.

Reza el dicho “En gustos y colores…”, ¿cuándo es justo y pertinente decir 'esto ya dejó de ser arte'?

En mi opinión una obra de arte requiere un esfuerzo, es decir cuando yo veo una pintura, o leo un libro, he de sentir que se ha realizado un trabajo, una elaboración. Ha habido una idea, un proyecto, una maduración, y una plasmación. Todos estos pasos pueden darse y luego no dar fruto, ese es el riesgo, o puede surgir algo novedoso o atrayente. Soy una aficionada y tal vez no debería hablar, pero cuando contemplo algunas obras del llamado arte moderno, siento que me están tomando el pelo.

Si tendría que quedarse con uno de sus talentos, ¿cuál escogería y por qué?

Bueno, la palabra talento es muy grande. De entre mis aficiones no puedo elegir, me quedo con todas. Y eso tiene ventajas, existen etapas en las que es imposible pintar, entonces se escribe, y viceversa. O, si es posible, compaginar las dos artes, es una delicia.

Atardecer en París
Tormenta en el mar

Incendio en el Garbi

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domingo, 16 de noviembre de 2014

Miriam Alonso: “Siempre hay que aprender y renovarse”


Dice que solo tiene un pie en el camino, pero no hay más que echar una mirada atrás para notar lo mucho que  ha andado.  Miriam Alonso ha llegado para quedarse y permanecer, así lo deja patente el éxito obtenido por su opera prima Sabor euforia, y se halla repitiendo plato con su segunda entrega, Euforia revolution, y sus lectores ya aguardan la salida del último libro que cerrará la trilogía.

Dejó a sus lectores con la miel en los labios con su novela  Sabor euforia, y cuando pensábamos que no habría una segunda parte, vuelve con más de la vida amorosa y profesional de Gala Duarte, siempre es un riesgo el retorno con una segunda entrega, ¿no?  ¿Cuáles eran sus expectativas al respecto?

Tenía las mismas que con la primera novela, pero estaba bastante más tranquila. Supongo que la experiencia otorga estos beneficios.  

Una escritora que le gusta ir paso a paso
Definitivamente con usted no ha ocurrido aquello de que  ‘las segundas partes nunca fueron buenas’, pues sus lectores han quedado complacidos y siguen pidiendo más, y los va a complacer con una tercera parte, ¿pensó que esta historia daría para tanto?  ¿A qué atribuye tanto éxito?

No creo que sea éxito. Creo, sinceramente, que la historia ha caído en gracia, y también que tengo un público maravilloso.

Escribe novela romántica, pero de aquella que se ha dado por llamar Chick-lit, ¿le agradan este tipo de definiciones o diferenciaciones? ¿Cómo se siente escribiendo en esta ‘línea’, si es correcto denominarla así?

Nunca sé muy bien qué responder a esto. Chick-lit es un género que tiene como protagonista a una mujer emprendedora, con romance o sin él, que es la base de las dos obras a que nos referimos. El amor es secundario. Respecto a las definiciones, por supuesto que son necesarias, he ahí la R.A.E. Cientos de movimientos tanto artísticos como socio-culturales nacen y agonizan cada día. No podemos meter todas las tendencias en el mismo saco.

Es increíble la cantidad de escritoras de género romántico que han aparecido en los últimos tiempos, e igualmente es asombroso comprobar la gran cantidad de lectoras que lo consumen; sus seguidoras suman miles de miles, por no decir, millones, ¿qué buscan en este tipo de literatura? ¿Qué vacío afectivo llenan con dichas historias, que por ejemplo, usted les da?

Espero que las y los lectores busquen en mis obras lo mismo que yo: pasar un buen rato sumergidos en ellas. La ficción es ficción, la realidad siempre puede superarla. Hace un tiempo comentaba esto precisamente con una amiga y llegábamos a la siguiente conclusión: cuando tenemos que vivir en primera persona cosas que hacemos a nuestros personajes, las historias dejan de ser divertidas. Por eso no creo que el asunto esté relacionado con vacíos afectivos.

Su primera obra 
Por otro lado, también hay muchos críticos literarios, autores de otro tipo de narrativa e incluso, lectores que desdeñan el género romántico, ¿se ha topado con muchos detractores? ¿Cómo ha defendido lo que hace?

La crítica constructiva impulsa, la no constructiva tiene valor cero. Igual que “los reyes son los padres”, los lectores son los jueces, los que tienen la última palabra. Respecto a otros autores, creo que algunos hablan mal porque se frustran viendo escalar peldaños a otros, porque su propio trabajo es pobre, por aburrimiento, o vete a saber, pero como comprenderás, no tengo que defender nada ante nadie, y menos mi trabajo.  El mal desdeñoso no merece atención; el bueno la tiene por completo. Detractores hay en todos los géneros, he conocido un par vinculados a la temática del terror, por ejemplo.

¿Se ve como una autora que escribe especialmente para mujeres? 

No.

Es una escritora que se atreve con todo género, ¿ha pensado en incursionar en la novela erótica?  Y a propósito, ¿es usted una de las que defiende  Cincuenta sombras de Grey? Lo digo porque hay estudios serios, como el de la universidad de Ohio, que arrojan “que el abuso emocional y sexual domina la popular novela de E.L. James, mientras que su protagonista, Anastasia, termina sufriendo daños como resultado de su sensual aventura”.

No en principio. Me atrae más el relato erótico que la novela, sobre todo por la extensión. Creo que debe ser complicado plantear un proyecto de seiscientas páginas centrado en lo erótico sin repetirse cada equis.

En plena promoción de su obras 
¿Es posible el amor que anhela su protagonista, Gala Duarte? ¿Cuántas formas de amar podemos encontrar en Euforia revolution?

Claro que sí. Todos hemos tenido un amor como el de Gala; alguien que forraba nuestras carpetas en el instituto, con quien fantaseamos o por quien gritamos en un concierto. Dejando la fama o al famoso de lado, si te fijas, en las novelas se describe una relación bastante sencilla entre dos personas.

Y sus personajes masculinos ¿qué buscan en una mujer? ¿Sus expectativas son reales?
Espero que sí. Conozco muchas mujeres de carne y hueso que encajan en el perfil de mis protagonistas femeninas.

El valor de amistad se halla presente en su novela con el personaje de Melina Cuervo. Al respecto, nuestras fuentes nos cuentan, que para concebirlo se inspiró en una de sus mejores amigas. ¿Confirma esto? ¿Nos puede desvelar el misterio?

Para nada. Melina, igual que los demás personajes, es una mezcla entre ficción y rasgos de personas reales. John Strauss puede tener más de esta amiga que Melina. Yo puedo tener más de Melina que ella.

Durante su firma de ejemplares en la Feria de Valencia
Dijo que Nueva York, el escenario donde se desarrollan los acontecimientos en su primera entrega, no era una ciudad que le agradaba mucho, ¿le gustan más Londres y París como lugares para vivir? ¿Se siente mejor Gala Duarte en estos sitios?

A mí sí, de hecho, siento fijación por la capital del Reino Unido, pero parece que Gala no opina lo mismo.

Lleva un año de escritora profesional, y como ya hemos visto, el éxito ha sido su compañero a lo largo de este corto tiempo, ¿se siente satisfecha con lo obtenido?  ¿Ha sido fácil darle una ruta precisa a su carrera?

Todavía no le he dado una ruta, estoy en ello y creo que seguiré en ello los próximos treinta o cuarenta años. Siempre hay que mejorar cosas, siempre hay que esforzarse, hay que ser críticos con nosotros mismos pero, sobre todo, hay que aprender y renovarse. Yo estoy al principio del camino, solo he puesto un pie dentro. Quedan kilómetros por andar.

A su editor le fue difícil encerrarla en un concepto, ¿cómo le gusta que los demás la vean? ¿Le importa lo que la gente dice de usted? ¿Cómo maneja las críticas a su persona y las del tipo profesional?

Me importa lo que la gente que quiero dice de mí, supongo que como a todo el mundo. Para lo demás me remito a una pregunta que me hiciste antes.



Prepara una novela histórica para febrero
Su biografía nos señala que “Miriam Alonso es escritora, técnico en gestión, docente, redactora en prensa, bloggera inquieta, cuentacuentos, crafter, y… violinista en sus ratos libres, pese a disponer de pocos”, pero ¿puede decirnos con precisión que no es, y no podrá ser, de ninguna manera, Miriam Alonso?

Perfecta.

Es alguien que no para de crear ni de comprometerse en una serie de proyectos, ¿qué esperamos de usted a corto y mediano plazo, aparte de completar su trilogía?

Bastantes cosas, algunas de ellas inconfesables por el momento. Otras podrían ser la novela que cierra la trilogía Euforia, una novela histórica, un nuevo título acompañada por otra gran escritora actual -este verá la luz en febrero-, una novela steam…

Sabemos también que le agrada participar en antologías, ¿en cuántas publicaciones colectivas ha colaborado hasta ahora y qué le aportan en lo profesional?

Colaborando con la puesta en  marcha de la
librería pública de  La Ribera de Folgoso (León)
Que recuerde a bote pronto en tres: Sonrisa de gato y Crónicas del miedo, estas dos son benéficas ya publicadas, pero hay otras dos que todavía no han salido a la luz donde también colaboro. Fuera de lo benéfico, por ejemplo, podríamos hablar de 152 rosas blancas, de la editorial Divalentis, hay otro par de antologías que tampoco están disponibles. ¿Qué me aportan? Pues sobre todo conectar con otros compañeros, compartir experiencias y, dependiendo de la antología, saber que mi trabajo está ayudando a alguien o poniendo en marcha otra cosa más grande. Me satisface ser útil.

Hace poco obtuvo el premio Horror Vacui por su relato Ojos velados, ¿cuánto esfuerzo mental-emocional le demandó este trabajo?

Poco, la verdad. La idea llevaba bastante tiempo rondando mi cabeza.

¿Hay un antes y un después desde que Miriam Alonso publicó Sabor euforia? ¿Qué lecciones tiene aprendidas?


Muchas. Este año está siendo fantástico en lo profesional, en lo personal no tanto. Si no hubiera tenido la experiencia Sabor Euforia, resultaría más complicado a día de hoy estar en mis zapatos. 
Si desean saber más de la autora o su obra
pueden pinchar
los siguiente enlaces:
http://pandoracc.blogspot.com.es/
https://www.facebook.com/MiriamAlonsoRodrigues
http://www.addeditorial.com/19_miriam-alonso-rodrigues