Su nombre está ligado a los
buenos hacedores de la poesía en Valencia, a los que crean lírica clásica y mueven
cielo y tierra en la promoción de este género por doquier. Vicente Barberá
respira y transpira poesía, por esa razón sano o enfermo está mes a mes a la
batuta de Poetas en el Ateneo. Con su mejor sonrisa y dando lo mejor de
sí. Como es su costumbre. Acaba de culminar
su segundo gran empeño junto a Toni Alcolea (Olé libros) en el Ámbito Cultural
del Corte Inglés de Valencia: acercar la poesía japonesa a las masas. Sobre
esta siembra, el tiempo dictaminará.
Eres un hombre de una enorme sensibilidad poética, y no solo lo has
demostrado con tus libros de manera personal, sino difundiendo el trabajo de
otros a través de Poetas en el Ateneo. Tu compromiso es con la poesía misma,
así de claro y directo.
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Durante uno de sus actos en el Ateneo
Foto by Helena Calvillo |
Mi aspiración era, y sigue
siendo, la de difundir la poesía y darla a conocer de manera atractiva para
cualquier público. Si no se vende la poesía, pese a la cantidad de poetas que
publicamos, es, entre otras causas -a mi modesto entender- porque la primera
lectura resulta -la mayoría de las veces- incomprensible. Así, mucha gente pasa
de la poesía, y no debemos olvidar que las cosas que no se conocen no pueden
gustar. Poetas en el Ateneo surgió como idea original después de asistir a
numerosos recitales y ver lo aburridos que resultaban, e inaguantables para las
personas ajenas a la locura de la poesía.
Poetas en el Ateneo empezó en noviembre de
2015 y lleva ya 20 sesiones en las que han intervenido poetas de reconocido
prestigio en nuestro país y algunos incluso en el extranjero. Ricardo Bellveser
ha publicado no hace mucho una interesante reseña en el diario El Mundo.
Se comenta que lo mejor de la poesía valenciana se halla en el Aula de
poesía I del Ateneo Mercantil de Valencia. ¿Cómo se gestó este grupo? ¿Quién tomó la iniciativa?
El Aula I del Ateneo surgió por
iniciativa de Vicente Bosch y la aceptación por el grupo El Limonero de Homero.
El escrito fundacional tiene como data
10 de febrero de 2014. En un principio la coordiné yo y en la actualidad
lo hace Virgilio Fuero. Los miembros de El Limonero de Homero participamos
activamente. Se celebran dos sesiones cada mes y recitales diversos. Funciona
como aula. Vamos todos a aprender dejando fuera nuestros egos. Y es un lugar
magnífico para disfrutar de tan bello arte y mejorar nuestros conocimientos.
Los alumnos hemos de ser socios del Ateneo y su número está limitado en torno a
una veintena.
Hace más de 10 años dictas un curso de felicidad. ¿Es verdad que llegar a serlo requiere entrenamiento y esfuerzo?
¿Cuál es tu experiencia?
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Con su compañeros de El Limonero de Homero
Fotos y diseño by José Luis Castañer |
Desde hace 12 años doy una clase
todos los miércoles lectivos por la tarde en un centro de adultos de Orriols y
tratamos cuestiones relativas a la felicidad. El libro que utilizamos como
texto es
Puedes ser feliz si te lo
propones. (Existe una edición actualizada, corregida y aumentada con el
título
Pautas para ser feliz, en
versión digital, que acaba de editar Olé Libros.) Lo pasamos muy bien y
realizamos numerosa actividades, pero la felicidad no es algo fácil. Está al
alcance de todos los cerebros sanos, pero para conseguirla es preciso tener las
ideas superclaras y estar dispuesto a sacrificios. No es una píldora que se
toma y ya está. Requiere entrenamiento y esfuerzo. A pesar de que existen casi
tantas definiciones como personas, anotamos una de Sócrates: «La felicidad no
es el disfrute de más sino la capacidad para disfrutar de menos».
Te encanta salir de viaje a conocer mundo. ¿Es verdad que los
tomas como otra forma de terapia para ser feliz?
Siempre me ha gustado viajar,
aunque tú en estas cosas (y en otras) me ganas. Para mí es otro modo de
escaparse de la monotonía de la vida. Permite ampliar conocimientos,
relacionarse con otras culturas y comprender distintos modos de vivir. Es
aprender a convivir y a darse a los demás. Disfrutar de la belleza. Como todas
las cosas que se hacen con ilusión es también una buena terapia para ser feliz.
El año pasado fue pródigo en publicaciones: dos poemarios que han sido
paladeados con gusto por los amantes de la poesía, sin embargo uno de ellos
concitó mayor atención. Cuéntanos.
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| Considerado el mejor de sus trabajos poéticos |
Mis últimas publicaciones son dos
poemarios:
Flor en el Agua, sobre
poesía japonesa, y
Después del amor.
El primero lo presenté en el Café Comercial de Madrid acompañado de Rafael
Soler, novelista y poeta, y Lidia López, la editora (Lastura); y el segundo, en
El Ateneo Mercantil de Valencia acompañado de los poetas Pedro J. de la Peña y
Antonio Mayor, el directivo del Ateneo, Vicente Bosch, y Antonio
Alcolea, editor (Olé Libros).
Flor en el Agua es una incursión en la
poesía japonesa con todo el atrevimiento que ello supone para un occidental.
Realicé dos viajes a Japón respectivamente en 2013 a Tokio y en 2014 a Kioto
para afianzar mis convicciones al mismo tiempo que leía y leía todo lo que caía
en mis manos sobre la cultura japonesa. Preparé un artículo que publiqué en mi
blog y con el asesoramiento de Susana Benet y la ayuda especial de Blas Muñoz y
José Antonio Olmedo, me decidí a su publicación. Contiene haikus, senryus, tankas
y mondos.
Pese a todo, tus lectores y críticos manifiestan que tu mejor libro
hasta ahora es Después del amor. ¿Estás de acuerdo?
La verdad es que para mí son
todos los mejores por causas distintas. Este recoge una selección de poemas
escritos desde 2008. En la selección de su contenido han colaborado como
siempre mis amigos de El Limonero de Homero y en este caso Pedro J. de la Peña
que ha escrito el prólogo con mucha generosidad. Particularmente pienso que la
edición a cargo de Olé Libros (Toni Alcolea) es espectacular con una portada
troquelada. Es el número 1 de la colección Nigredo de dicha editorial en la que
van a aparecer poemas inéditos de autores con cierto recorrido y experiencia.
Tú que estás tan comprometido con la poesía, y vives por y para la
poesía, ¿tienes alguna meta u objetivo personal respecto a ella?
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| Uno de los instantes que más recuerda de su viaje a Japón |
La poesía para mí es un hobby.
Una manera de mantenerse activo y disfrutar, un reto. Cuando me enfrento, por
ejemplo, a un soneto sé que voy a tener que esforzarme y que muchos intentos
serán fallidos. Algunos autores reconocen su valor terapéutico como ocurre con
el arte en general. Si la poesía trata de obtener la perfección de la expresión
escrita en torno a la diversidad de temas que ofrece la cultura y la expresión
de los sentimientos, emociones y cualquier otro tipo de manifestación del alma,
se comprenderá su dificultad. Si, además, se tiene que ser creativo, es tan
difícil el dominio de la palabra y la inspiración es caprichosa y aparece, si
aparece, cuando menos te lo esperas, se comprenderá por qué es un reto.
Parece que por fin darás el gusto a tus lectores que quieren leerte en
narrativa. ¿Tu novela ya tiene fecha de publicación?
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| Cuando aceptó mi entrevista para Momentos |
Ya tengo mi primera novela
preparada. Está en la fase previa de relecturas y lectura por alguna persona
ajena. Este 2019 espero publicarla. El título provisional es
Lucas Lun, y uno de mis problemas -que
puede hacer reír- es el de incluir o no una escena erótica, como expuse el día
de mi intervención en Poetas en el Ateneo a una pregunta que me formuló Susana
Benet.
Posees una visión clara de la vida. No eres una persona de quejas ni
lamentaciones. Contigo todo fluye, ¿no es así?
La vida es un corto periodo de
aprendizaje que tenemos que aprovechar.
Lamentarse no conduce a ningún sitio. Tenemos tiempo limitado para
disfrutar y el sufrimiento inútil no sirve para nada, pero no somos capaces de
percatarnos y seguimos dando vueltas a las cosas como a una peonza borracha.
Tenemos que dar sentido a nuestra vida. No creer en nada no conduce a nada y,
porque tiene mucho valor, la vida no la podemos dejar en manos de nadie, de
cualquier desaprensivo. El deseo de vivir prolonga la vida y hay que ser
optimistas. La confianza en sí mismo, la esperanza y la autoestima son factores
inestimables. Y todos los valores positivos nos ayudarán. Siempre que hablo de
estas cosas me vienen a la memoria las cuatro patas de una mesa budista: amor,
alegría compartida, compasión y ecuanimidad.