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martes, 4 de mayo de 2021

Juan Benavente: «El espacio Viernes Literarios es como uno de mis mejores libros»

 

                                                                               

Foto por Roberto Alvade Palacios

Para algunos 30 años no son nada, pero para Juan Benavente es toda una vida al servicio de la literatura y los escritores. Su obra cumbre, Viernes Literarios, ha cumplido tres décadas convertida en un referente nacional e incluso internacional. El profesor Benavente, poeta y promotor cultural, tuvo que lidiar con incomprensiones y gestos de indiferencia de las autoridades e incluso colegas por su terco empeño de sacar adelante este espacio de promoción de libros y autores. Fue víctima de engaños y desalojos, pero ha sabido salir adelante, postergando sus quehaceres propios, y de la mano de la gente que siempre creyó en él y sus Viernes Literarios: los escritores y artistas.

Eres el artífice de Viernes Literarios, un espacio, por excelencia, literario que acaba de cumplir 30 años de existencia, ¿qué balance haces de estas tres décadas al servicio de escritores y artistas?

El poeta frente a su obra 
Foto por Rodolfo Moreno 

A estas alturas debo decirte que se ha logrado democratizar y extender el radio de acción de la creación literaria. Con mucha alegría y gracias a una serie de instituciones, hoy por hoy, se encuentra un panorama favorable, donde a nivel nacional, se ha incrementado las actividades de corte cultural relacionadas a la literatura. En lo que respecta a Viernes Literarios hemos caminado en función del lema: «Solo la cultura salvará al hombre». Es la postura de la tesis como un objetivo de contribuir en el desarrollo cualitativo del país, y la toma de conciencia para enrumbar hacia el objetivo  de ubicar el Perú en el mejor lugar que merece estar como destino.

Los Viernes Literarios eres tú, lo creaste y sigues ocupándote de todo en cuanto a su producción, al respecto, varios se atreven a afirmar que te has casado con tu espacio, porque te has entregado al íntegro a él, ¿lo confirmas u opinas que es una exageración?

Será porque me encuentro plenamente identificado con la actividad semanal. Además, el evento semanal lo asumí de manera militante, a modo de respuesta, entre otras cosas, como el de sacudir la conciencia de una sociedad adormilada, alienada e indiferente ante una situación crítica de corte social, económico y político. Soy consciente de que el camino es largo y tedioso. A la postre, percibí el sistemático crecimiento que se fue dando en función de la aceptación de escritores y el selecto público que, semana a semana, acompaña, y también porque se convierte en protagonista al participar con sus respectivas preguntas, cosa que antes culminaba en una velada literaria con el vino de honor. En Viernes Literarios, lo reemplazamos con la participación del público asistente.

Me consta, como a muchos, que pasaste por una serie de dificultades y obstáculos en tu afán por mantener y potenciar Viernes Literarios, entre ellas la indiferencia o desdén de las autoridades competentes, ¿a qué atribuyes este tipo de actitudes o comportamientos?

Creo que es parte de mi naturaleza, la cual reacciona cuando la situación se pone difícil;  es cuando hay que actuar de forma inmediata para ver la forma de buscar la solución. En lo que respecta a Viernes Literarios, por supuesto, desde que se inició se ha desarrollado imparablemente a pesar de piedras en el camino, que sí las hubo, y encima la indiferencia de las autoridades que, en su mayoría, no apuesta por la cultura y muy por el contrario, le conviene una población sumisa, conformista y hasta mediocre. Debo decir que también hay excepciones. Como lo fue la gestión de don Alberto Andrade, alcalde de Lima (1996-2002), quien apoyó  difusión de la cultura y  hasta aprobó la construcción del Auditorio Vallejo en el local de Quilca, Claro, era parte de su programa erradicar el trabajo ambulatorio de las calles creando galerías para ordenar el comercio,  y justo lo que era una playa de estacionamiento, al final se convirtió en la Feria Permanente del Libro Boulevard Quilca, donde permanecimos casi diez años.

A sus actos concurren importantes escritores
Foto por Marco Guerrero Caballero

Asimismo, ver la participación de mucha gente que escribe y publica me llena de emoción,  porque no es justo que se encuentren en el anonimato; como cualquier individuo que, aparentemente, no atina hacer algo por sí mismo, por su familia y por los demás, desde el punto de vista del arte y las emociones que se orientan a la sensibilidad. Debo decir también que, en ocasiones, he contado con el apoyo real y objetivo de amigos que se pusieron la camiseta de la cultura; de tal manera que, en algún momento, donaron un micrófono, en otro contribuyeron en la innovación del equipo sonido e incluso se dio el caso de la participación de los artistas plásticos que donaron sus cuadros para ser subastados, y eso me permitió continuar con el desarrollo de la actividad asumiendo mayor compromiso y responsabilidad.

¿Cuál es el origen de tu espacio? ¿En qué circunstancias se gesta? ¿Quiénes fueron tus primeros invitados?

Surgió en la fenecida Asociación Nacional de Escritores y Artistas (ANEA), en su momento,  una de las principales instituciones culturales más conocidas a nivel nacional e internacional, y que tuvo vigencia desde 1938 hasta 1996. Lamentablemente se dio una crisis institucional ocasionada por mezquinos intereses de un individuo que sorprendió a todos; porque sin ser escritor ni artista se hizo elegir presidente y usó la institución para otros intereses conduciéndola inexorable al descalabro. Estos sucesos contaron con el  auspicio de  la dictadura fujimorista, que se ocupó de desmantelar a las instituciones culturales. Se produjo una crisis que no se pudo superar.

Ya habíamos empezado a realizar la actividad con mucha alegría cada viernes y no había cuándo darle término debido a que, en el camino, fuimos descubriendo una buena cantidad de escritores que necesitaban difundir sus publicaciones. Se fue extendiendo y sin darnos cuenta, pasó el año, y otro y otro, así sucesivamente. En enero pasado, ha cumplido 30 años y continuamos, aunque  ahora de manera virtual por el asunto de la pandemia. Cuando me preguntas sobre las circunstancias de cómo surgió el evento, pues te diré que fueron por circunstancias atípicas, que surgió en tiempos donde a la orden del día estaban los apagones y las explosiones, porque aún continuaba la violencia terrorista. El primer programa empezó el viernes 18 de enero de 1991 con la presentación de Elí Martín en poesía y Carlos Augusto Rivas en narrativa.

Juan Benavente y sus invitados 

Sé que recibes y has recibido a la mayoría, por no decir a todas las  figuras literarias más importantes o representativas de Perú. ¿Cuántos escritores, entre poetas y narradores, han pasado por tu espacio?

Por Viernes Literarios han pasado un sinnúmero de poetas, narradores y dramaturgos, quienes muestran su publicación y con derecho piden la tribuna. Es el procedimiento, inclusive se convoca a quienes silenciosamente publican. Se les hace una visita y se les invita de una manera formal.  Dicha labor se continúa haciendo desde siempre, porque hay escritores que tienen la capacidad de publicitarse, pero también existen  muchos que tienen un perfil bajo. 


En tu espacio tienen cabida todos: convocaste desde escritores amateurs hasta autores consagrados. Has mantenido firme esa filosofía. ¿Bajo qué premisas eliges a tus invitados?

Desde el instante que se conoció cómo se manejaba la difusión cultural en los principales medios de comunicación del país, lo tuvimos claro.  Daba la impresión que solo una decena eran los escritores. Con el agravante que entre ellos se escribían halagüeñamente y sin tomar en cuenta a tantos que en silencio y sin mucho aspaviento escribían y publicaban. Los medios aún siguen con esa postura, por supuesto que antes era más. Por ese motivo se asumió con mucha fuerza el desarrollo de una actividad que realmente democratizara esta valiosa actividad, la de escribir y publicar. Permanece la filosofía de invitar o aceptar la solicitud de participar, si el autor muestra alguna publicación. Porque el solo hecho de publicar es todo un mérito. Puedo decir que asumo  la actividad literaria como un  oficio y ya no más como un simple hobby. De igual forma acepto la intervención de quienes están involucrados en la literatura por su tarea de editores  plaquetas. Ellos también son convocados teniendo en cuenta la calidad de sus trabajos. Lo importante, creo yo, es la oportunidad brindada, la cual sirve de estímulo para que continúen en la brega. En cuanto a la programación, es todo un reto. Se asemeja a un juego de ajedrez, pues debo mover fichas en función de la temática, generación, estilo, en fin… De tal manera que se establezca una línea uniforme entre los invitados y brille la coherencia correspondiente. No olvidemos que el público asistente está siempre atento a lo que se ofrece en cada programa.

Viernes Literarios es, sin temor a equivocarme, el único espacio de literatura en vivo  en la capital limeña, que cada semana da la oportunidad a escritores de presentar sus obras, ¿pensaste que se convertiría en un referente en este campo?

Benavente lleva la poesía adonde sea.
Aquí en una actividad promovida por la agrupación
Poetas Resistencia en Carabayllo (Lima, Perú)

Cuando puse en marcha la actividad mi objetivo era desarrollar durante dos meses un ciclo de poesía y narrativa, porque hasta ese entonces solo se programaban recitales poéticos en el medio. De forma esporádica se hacía en la ANEA, en el Instituto Nacional de Cultura (INC) y en algunas universidades.  Sin embargo  en los sectores populares se tenía estigmatizado al poeta. Se le consideraba un ‘loquito’, un vagabundo o un  bohemio sin rumbo;  o, en su defecto,  se pensaba que esa actividad era propia de la gente pudiente. Mejor dicho, elitista. Es por eso que también me esforcé en derrumbar ese mito. Con el transcurrir de los años se invitó a escritores y artistas  a inspirarse e imaginar a través de diversas creaciones para de ese modo sensibilizar al ser humano. Cuando empecé mi aspiración no era otra que contar con una tribuna para difundir la creación literaria y  celebrar el Centenario del Nacimiento de César Vallejo. Jamás pensé que se iba a extender y obrar fuerza, a pesar de no contar con un local propio. Sin embargo cada gestión que emprendía daba frutos, iba hallando espacios que ha permitido la continuidad de Viernes Literarios.

Juan Benavente colocó en segunda instancia al poeta para darle primer plano al promotor cultural, ha sido una gran prueba de amor a la literatura, ¿no es así?

Ese es un tema que me he planteado en numerosas ocasiones. Cierto, ya no volví a escribir con la frecuencia que lo hacía, lo mismo que publicar o presentarme a  premios literarios. Por supuesto que continúo escribiendo y publicando cuando puedo. La vena literaria está intacta y con la misma dinámica. A estas alturas, las actividades que desarrollo de manera regular son la de escritor, editor y promotor cultural. También  intento no fallar a la gente que me solicita el espacio para leer o para presentar un libro. Respeto mucho la creación literaria y al escritor, por supuesto;  amén de todas las manifestaciones artísticas afines, las cuales no faltan en el  programa,  como son la música, el corto teatral, la declamación y de cuando en cuando, una muestra pictórica que forma el marco del recital.

Foto por Ginre Guevara Díaz

Tu gran sueño es que Viernes Literarios tenga un local propio o, por lo menos, fijo, ¿existe alguna esperanza al respecto?

Es un sueño todavía. En su momento hubo ofrecimientos, pero no se hicieron realidad. Lo cierto es que por negligencia perdí oportunidades y hasta de repente por ser demasiado idealista. Te cuento que se había empezado a caminar un proyecto.  Las reuniones ya estaban prefijadas. Todo iba en marcha hasta que llegó la pandemia y con ella la cuarentena. Ya no se cumplió el cronograma. Ahora se piensa retomar, y ojalá tenga un final feliz para la creación literaria.

¿Podrías confirmar que Viernes Literarios es tu gran obra?

Considero que es una gran obra porque ha logrado propósitos múltiples en favor del escritor. Sí, es como uno de mis mejores libros. De repente porque fluyen con mayor naturalidad los afectos, la encendida sensibilidad, el pensamiento enarbolado y la idea luminosa. La intención es que cada escritor ofrezca su mensaje seguro de que contribuye en el desarrollo cultural del lugar donde se encuentra.

Si desean saber más del poeta Juan Benavente
y los Viernes Literarios
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