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domingo, 18 de septiembre de 2011

Pedro López Ganvini: “Una mala crítica nunca me haría caer en la depresión"

De repente en una de sus tantas madrugadas de insomnio se encontró con la poesía. Se hicieron íntimos y a partir de ahí, caminan juntos. Aunque a veces, él es un tanto inconstante y coquetea con la prosa a través de su Blackberry, ella sabe que al rato estará buscando su dulzura y tibieza. Por eso, su 'dama' confía ciegamente en él, y continúa brindándole sus encantos.
Quien se acuesta y levanta con la poesía, es  Pedro López Ganvini, un poeta y narrador peruano que en busca de la misión de su vida inició varios estudios sin llegar a concluirlos. Así fue casi piloto de avión, técnico electrónico, administrador bancario, locutor e incluso estuvo a punto de convertirse en sacerdote.
Hoy por hoy se da entero a su producción literaria, edita una plaqueta de poesía donde da a conocer las novedades de ese medio y labora en el fondo editorial de una universidad.
No deja sus armas en ningún momento, y sea con un lapicero y papel o con su moderna Blackberry, está muy atento a los mensajes de sus musas, pues traviesas como son pueden establecer contacto en el momento menos esperado.
Finaliza un apunte de su blog manifestando:”Aquí estamos y para adelante, mirando de reojo a la gente, pero caminando sin perder el horizonte”, ¿es un optimista o simplemente lo dice para darse ánimo?
Escribí eso cuando estaba saliendo de una etapa de hospitalización por fractura de tobillo  a la que se sumó una serie de desaciertos médicos que alargaron mi recuperación e impidió mi trabajo editorial (pues andaba con muletas y me retracé con trabajos comprometidos en la editorial). Además, alteró y restringió mi participación en eventos culturales, entre otras actividades de dicha índole. Fue un aislamiento forzado.
Llegó a Lima a los 16 años e inició una serie de estudios que luego dejó, ¿qué le pasaba por aquel entonces? ¿Se le hacía difícil hallar su camino?
La verdad es que tenía muchas inquietudes. Quise ser piloto de avión y me salí a media carrera dejando la avioneta en la cabecera de la pista. También estudié locución, producción de televisión, administración bancaria y electrónica. Fui acólito, y casi termino de cura, pero me dicen que gracias a Dios no llegué a ordenarme…
¿Cómo afloró en usted la poesía?
De adolescente, como una manera natural de expresar mis emociones y sentimientos por una mujer.
¿Quién lo inspiró? ¿Qué temas lograban motivarlo?
El amor de adolescencia, sus sueños,  fantasías y sus asuntos propios, me hicieron escribir inicialmente. Luego el aspecto social influyó y me impulsó a escribir poemas. Ya, en ese entonces, me sabía de memoria los poemas de José Ángel Buesa.
Poniéndole buena cara a una mala racha
No se contentó con hacer poesía, porque luego aparecieron los relatos, ¿estoy en lo cierto?
Durante la  etapa universitaria, una madrugada me pescaron en mi cuarto escribiendo algo que sería una novela corta y me dijeron "de esa mierda no vas a vivir, estudia". De esa manera, casi acabaron con mis sueños. Luego me refugié en la poesía como si fuese una oportuna amante. Era breve e íntima. Es por eso que muchas de mis historias son poemas. 
¿El periodismo dónde encaja en todo esto?
Quería ser escritor y no había ( y no hay )  esa carrera en la universidad, entonces vi que muchos escritores eran periodistas como Mario Vargas Llosa, Oriana Fallaci, Ernest Hemingway , entre otros. Fue entonces que tomé esa opción. Pero lo que sí hice desde mi adolescencia fue editar libros y revistas. Hoy trabajo en el fondo editorial de una universidad.

¿Es cierto que la inspiración le viene en cualquier momento y por eso siempre tiene a su alcance lápiz y papel? Pero, también le sirve móvil (celular), en ciertos momentos, ¿no es así?
Desde adolescente tengo un lapicero y cuadernillo en la cabecera de la cama. A cualquier hora despertaba con una idea, unas palabras, un poema. Hoy como periodista con mayor razón, no salgo a la calle sin mis herramientas. Sin ellas me siento desarmado. Hoy, para mí es fantástico contar con la Blackberry que tiene teclados y entra en mi bolsillo. Donde esté (caminando, cine, cafetería, bus, haciendo deporte, etc.) sin importar la hora, escribo. Y  si me robaran,  no habría problemas, pues este aparato tiene una central donde su memoria queda guardada. Todos los días hace una copia automática y podría borrarlo en caso se presentara la eventualidad de un hurto.
¿Es de los que escriben  algo en la Blackberry y lo comparte con los demás? En estos casos, consigue el esperado feedback. ¿La gente le responde?
Publicar un libro toma su tiempo y entre libro y libro hay cierto frío o tibieza de los amigos y lectores. En mi Blackberry escribo historias con cierta regularidad y terminan en los aparatos de algunos amigos que pueden recibirlo en ese formato. Ahora lo he puesto más al alcance de la gente mediante un blog www.historiasdesdemiblackberry.blogspot.com  y lo alimento cada semana con una historia diferente. Creí que no había feedback, pero los lectores me lo hacen saber  y comentamos las historias, ya sea en los encuentros literarios o mediante otros medios.
En su producción literaria los niños tienen un lugar preferencial,  ¿cuándo comienza a escribir para ellos? En verdad, ¿es un público muy exigente?
El nacimiento de mi última niña significó un acontecimiento  especial. Fue tiempo de recurrir a la literatura infantil para compartirla y  fue así que el 2006 asumí ese reto personal y publiqué una seleccíon de poesía infantil peruana “Corazones niños”, con poemas de destacados vates y nuevas voces. Este año he publicado “Tintineos y capullos de vida”, y en narrativa también estoy escribiendo.Son exigentes porque un descuido en la escritura con algo inadecuado o un desatino, y perdiste un lector. Hay que hilar fino. A veces no hay dos oportunidades con ellos. Un buen primer contacto y capitalizas un fiel lector.
¿Ha tenido la oportunidad de interactuar con ellos en algún encuentro literario? ¿Cómo lo han recibido?
Bien. En la ferias de libros y en los colegios en los que soy invitado, se nota la empatía, el entendimiento y el festejo, y todo eso, finalmente,  se manifiesta en sus inquietas preguntas y demostraciones de aprecio .  Valoran  que lo que les digo, pues sé interpretar sus inquietudes, y eso,  les encanta.
Fue por un tiempo promotor cultural. ¿Qué pasó? ¿Por qué lo dejó?
Así es, y no descarto la posibilidad de volver. Necesito un poco más de tiempo para avanzar en lo mío. Eso es todo.
La novela es un tema pendiente dentro amplia producción literaria, ¿tiene pensado incursionar en ella alguna vez?
Durante la presentación de su libro "Memorias de una rata"
Sí. Hay trabajos en proceso de revisión y espero pronto cristalizarlos. Pero, por ahora, me distrae la labor editorial.
¿Cómo se define como poeta?  ¿Difiere mucho del narrador?
Los trabajos que están por salir en poesía  tienen una fuerte carga de descripción social. Una visión antropológica de las zonas urbanas y marginales de esta Lima que a veces es muy peligosa y racista; excluyente, con nuevos ricos y políticos de lo peor. He transitado y experimentado bastante. La madurez llega. Como narrador soy libre y puedo pasar de un género a otro. El tener preparación de periodista me facilita las cosas.
Un gran número de poetas afirman que es complicado tratar con ellos; que sólo pueden sentirse a gusto entre sí. ¿A usted le sucede lo mismo?
No es cierto. Hay tantas experiencias y cosas que compartir. Es interesante conocer y tratar a poetas y escritores de otras generaciones y procedentes de otros lugares.
¿A qué poetas de su generación admira?  Y, ¿entre los nuevos narradores?
Soy un poeta de inicios marginales. Valoro el trabajo de Miguel Ildefonso, Leo Zelada, Isabel Matta, entre otros. Entre los  narradores admiro  a escritorres como Carlos Rengifo, Javier Arévalo, Iván Thays y Jorge Eduardo Benavides.
¿Hay mucha rivalidad en el mundo literario?
Como en todo. Hay que caminar siempre atento.
¿Le preocupa lo que la crítica diga de sus libros?  ¿Es de los que se deprimen cuando leen algo malo referente a uno de sus ‘vástagos literarios’?
Me gusta escuchar a todos, pero sé que aceptar ( y creer),  y que no. Soy consciente que nada es perfecto, y sé que nadie es infalible como para que con su crítica me lleve a una depresión. Mucho menos  de los críticos de quien Oscar Wilde decía que eran como los eunucos, que saben cómo hacerlo pero no pueden hacerlo.
¿Se exige mucho en su trabajo? ¿Es un perfeccionista?
Cada vez uno es más exigente. Excepto en mi ortografía y redacción informal, como en mi blog de la ‘Blackberry’.
¿Da a leer alguien sus poemas o relatos antes de darlos por culminados?
Sí, a  mis amigos del ambiente literario. Sus opiniones cuentan. Es necesario.
Tiene a su cargo la plaqueta de poesía “El rincón del loco”, que por cierto lleva el mismo nombre que su blog, ¿qué nos ofrecen sus páginas?  ¿Dónde podemos adquirirla?
Es una plaqueta no venal que en cada número puede rendir homenaje  a un poeta, o  incluso puede incluir un manojo de poetas seleccionados con un criterio mío, arbitrario o caprichoso. Suelo distribuirla en los eventos culturales en Lima. En el blog  “El  rincón del loco”suelo comentar libros que me llegan y con gusto digo algo muy ligero de ellos. No comento con el hígado y extraigo lo positivo de las cosas con la finalidad de compartirlo. Pero sí buscan algo más, cada quien puede encontrarlo en la lectura integral  del libro en cuestión.
Mantiene tres blog en pleno funcionamiento, ¿por qué tantos? Explíquenos.
El que lleva mi nombre es muy personal. En el ‘rincón’ comento libros, actividades culturales; y en el de “Historias desde mi Blackberry” doy rienda suelta a mis ocurrencias en historias cortas.
¿Su poemario “Memorias de una rata” hace alusión a los políticos corruptos?
Algo. Más son historias de un mujeriego sin bandera; de  un puto suelto en las calles del Perú.
¿Un escritor debe estar necesariamente comprometido con una ideología política? Usted, ¿lo está?
Tenemos nuestras convicciones. Yo peleo contra la indiferencia y la exclusión. Creo en una mejor distribución de la riqueza.
¿Es de los que sueña despierto?
Evito hacerlo,  aunque a veces, como seres humanos caemos en eso.
¿Es verdad que quiere ser el príncipe azul de alguien?  Al menos eso dice en su poema “Un eslabón”. ¿Se lo recuerdo? “Yo quiero ser tu príncipe azul/ tu sueño fingido hecho realidad/ el analgésico excitante que ocupa un espacio/ de tu vida y el lugar que tu edad necesita/”.
 Eso se lo dice  la rata, casado, con hijos y queridas, a una inquieta chiquilla intentando
engatusarla.
Si quieren saber del autor pueden hacer click en los siguientes enlaces:
http://historiasdesdemiblackberry.blogspot.com/
http://elrincondelloco.blogspot.com/
http://pedrolopezganvini.blogspot.com/

2 comentarios:

  1. Hola Elga, leí con entusiasmo tu entrada. Comentarte que me suena eso que dice Lopez Gavini al descubrile en la universidad cuando escribía una novela. Somos algo así como bichos raros al comienzo. Le animo a que siga en la poesía donde se halla tan cómodo pero también en esos proyectos pendientes. Curiosamente conocí en Valencia a Jorge Benavides en un taller literario de novela que luego no continué.
    Lo dicho ánimo y a ti, amiga Elga, enhorabuena.
    Y suerte con ese proyecto inminente.
    Ginés

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  2. Gracias, fiel amigo. Me da gusto que te haya gustado la entrevista. López Ganvini es todo un personaje. Saludos, Elga.

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