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domingo, 12 de febrero de 2017

Miguel Muñoz Feliu: “En temas de cultura los errores abundan por doquier”


Cada vez que tiene la oportunidad un hombre de libros y biblioteca me repite convencido que la cultura no es aburrida, y si algo que dice serlo o se muestra de esa manera, entonces no lo es. Así de tajante nuevamente ha sido conmigo Miguel Muñoz Feliu, coordinador de la Unidad de Difusión, y de las actividades culturales de la Biblioteca Valenciana Nicolau Primitiu (Monasterio San Miguel de los Reyes), quien además es licenciado en Historia y Geografía, y es igual de eficiente como docente universitario, bibliotecólogo, investigador, entre muchas cosas más. Les invito a conocerlo. 
Siempre les dices a tus alumnos de la Universidad Politécnica de Valencia que “la formación es un bien que les durará toda la vida”, lo repites porque estás convencido de que tus estudios te han hecho el profesional que eres y te han sacado adelante -es decir por experiencia propia-, o porque has visto que la gente que tiene un oficio o una carrera se les presentan mayores oportunidades de éxito en este mundo. Acláranos, por favor.
Señala que los niños aplicados no eran populares en el colegio
Por ambas cosas. A mí me ha ido bien. Mis estudios y esfuerzos han tenido ciertas recompensas a medio plazo. Y la mayoría de personas que admiro, han hecho lo mismo, y no han conseguido el éxito vendiendo su intimidad como en ciertos programas de moda.

Fuiste un niño aplicado al que sus padres apoyaron en todo, ¿en ese tiempo los estudiantes destacados sufrían algún tipo de agresión por parte de sus compañeros o todo transcurría con normalidad?
Las personas que hemos destacado en los estudios no siempre éramos los más populares, y los “matones” de la clase nos hacían la vida imposible. Pero nunca llegué a sufrir acoso, tal y como le ha sucedido en el pasado a algunas personas.
¿Cómo un licenciado en Geografía e Historia se involucra en el mundo de las Bibliotecas? ¿Empezó quizás por un primer amor hacia los libros?
Cuando acabé los estudios no había salida en la enseñanza. Dado que yo había estudiado en la carrera Archivística y Paleografía, opté por la oferta laboral que tenía esta.

Cuando no estás inmerso en libros de tu especialidad, ¿qué tipo de literatura prefieres?
 
Le encanta la poesía. "Quizá más vuelva a ella", confiesa
Me gusta mucho la novela histórica y la poesía.
Parte de tu prioridad laboral se halla en la Biblioteca Valenciana, ¿pero en verdad has dejado atrás la Historia? Porque eres licenciado en Historia Moderna. ¿Vuelves a ella cada cierto tiempo?
Nunca he abandonado la historia. De hecho mi tesis doctoral aúna bibliotecas e historia.
No le damos la importancia que se merece a nuestra historia, vivimos de espalda por ella, ¿por qué crees?
Seguramente, muchos de nuestros ciudadanos prefieren vivir en el presente. Pero no son conscientes de que sin saber de dónde venimos, no podremos saber a dónde vamos.
Si tuvieras que mencionar  tres hechos vitales de la historia de Valencia que están dejados de lado, ¿cuáles serían y por qué razones?
Es difícil, pero podríamos decir: el 9 de octubre de 1238, pues entonces nace el Reino de Valencia; la batalla de Almansa (1707) por la pérdida de los Fueros;  y 1976, por la vuelta a la democracia.
Admite su profundo amor por el saber 
Mucha gente asegura que a nadie le gusta realmente estudiar, que algunos lo hacen por obligación, ¿el amor por el aprendizaje, por adquirir conocimientos,  es algo natural o una especie de habilidad adquirida? Te lo pregunto por la cantidad de estudios que has realizado.
Debe haber amor por el saber (Filosofía en su sentido etimológico). Si existe ese amor, todo lo demás es fácil.

Has desempeñado varias funciones dentro de la Biblioteca Valenciana y obvio que te sientes parte de ella, ¿cuál es el valor que le das a trabajar en el recinto donde se guarda la memoria de nuestra  tierra?
Para mí es muy importante trabajar en una institución cuya misión y visión comparto. No podría hacer lo que hago si no lo sintiera así.

Eres el encargado de la Unidad de Difusión de la Biblioteca Valenciana y desde el  2012 asumes directamente la coordinación del ciclo de animación lectora de la Biblioteca Valenciana: encuentros con escritores, talleres, teatro, premios de creación literaria de la Biblioteca Valenciana, etc.,  y según podemos apreciar, estas jornadas van viento en popa, ¿cuál es tu evaluación?
Muy positiva y muy gratificante. Pese a la crisis hemos podido mantener nuestras actividades que son muy valoradas por el mundo educativo.

A propósito, ¿es complicado tratar con escritores? ¿Dan más trabajo los destacados o los que todavía no llegan a la cumbre?
Durante una de las muchas actividades de su institución
De todo hay.  Depende mucho de la forma de ser de cada uno de ellos.

Han puesto en marcha también nuevas formas de  acercar   la gente a la Biblioteca Valenciana y el Monasterio de San Miguel de los Reyes, esto a través de noches de música y literatura,  cuéntanos.
Intentamos  diversificar nuestra oferta cultural y el verano estaba un tanto olvidado.  De ahí esta nueva iniciativa que combina visita teatralizada, cena y la posibilidad de disfrutar de la música y de las letras en el entorno mágico de San Miguel de los Reyes.

Eres autor de diversas publicaciones en los ámbitos de la Archivística, Biblioteconomía y Documentación, es decir, ¿cómo te ves en tu faceta de escritor? ¿Te animarás alguna vez a escribir poesía o narrativa?
De momento, no me veo escribiendo. Quizás algún día retome mi afición a la poesía, pues cuando era joven escribía  poemas.

Se considera una persona que intenta hacerle la vida más
fácil al resto 
Formas parte de  la junta directiva de La Societat Bibliogràfica Valenciana "Jerònima Galés", que se  llama así en honor de la primera mujer impresora, ¿tienes idea de cuántas mujeres impresoras hubieron a partir de esta pionera?
Desgraciadamente, muchas mujeres trabajaban a la sombra de sus maridos, también en el mundo de las letras. Precisamente fueron los periodos de viudez de Jerónima Galés los que hicieron que fuera más conocida y aún así  en los colofones de las obras que imprimía constaba como “viuda de Joan Mei” o “viuda de Pedro de Huete” (su segundo marido), nunca por su nombre.

Y sobre la labor de la mujer bibliotecaria, que no podemos dejar de mencionar, ¿cuál es el lugar que ocupa en la actualidad y cómo se valora su trabajo?
Las mujeres han ocupado en nuestra profesión lugares preeminentes. Figuras como María Moliner o Pilar Faus han destacado con luz propia en nuestro mundo que no sería entendible sin sus contribuciones.

Con la autora de la nota 
Hasta 2007 fuiste miembro de la Junta de Gobierno de l’Associació Valenciana d’Especialistes en Información (AVEI) donde desempeñaste el papel de vocal  de formación y vocal de relaciones con los medios de comunicación, ¿han mejorado en algo los hombres y mujeres de prensa valencianos a la hora de dar la información o todo sigue exactamente igual?
En temas de cultura los errores abundan por doquier; al menos en la prensa valenciana y hay excesivo apego a la noticia de agencia. Hoy igual que ayer.

¿Qué tienen en común viajar, el cine, la música pop o clásica y los juegos de cartas? ¿Qué tipo de hombre sale de todo eso?
Creo que una persona que ama la vida y que intenta hacer más fácil la vida a los que le rodean.

Se te ve siempre tranquilo, sereno, ¿nunca nada rompe tu equilibrio?
Intento mantenerlo, incluso en tiempos convulsos.
Uno de sus máximos logros profesionales
Si desean más del entrevistado
pueden hacerlo pinchando
los siguientes enlaces:
http://www.miguelcarlos.com/


martes, 1 de noviembre de 2016

Antonio Andújar:"Voy despacio, y con los pies en la tierra"



La escritura ha aparecido y desaparecido de su vida por largos períodos, pero nunca dejó de lado la lectura. Tanto es así que su amor por ella le incentivó a crear más de 200 historias mucho antes de arribar a la adolescencia. Eso es lo que nos cuenta, el psicólogo clínico y gerentólogo social, Antonio Andújar, quien debuta de forma oficial en la literatura con su novela de gran contenido psicológico Bib-Rambla: El silencio de las casas. 
Tu vida está vinculada a la psicología clínica, la enseñanza y la atención sociosanitaria, ¿cómo alguien con esa formación llega a la literatura, escribe una novela y se anima a publicarla? ¿La escritura es algo que apareció de pronto o ya estaba contigo?
Es un placer para mí que alguien tan profesional como tú, y de tan amplia trayectoria en los medios de comunicación, lleve a cabo la entrevista, algo que agradezco sin ninguna duda.
Al hablar de mi formación, he de destacar la diplomatura en Magisterio y la licenciatura en Psicología, además de la especialidad en Psicología Clínica y la Gerontología Social a través de los correspondientes másteres. Esta formación, en concreto los másteres citados, me dieron la seguridad que a día de hoy puedo mostrar en mi trabajo como psicólogo clínico, o psicólogo general sanitario, el nombre con el que se designa actualmente a la profesión de terapeuta especializado en atención psicológica. También ambas carreras me capacitan para ejercer mi profesión como docente ocupacional o universitario.
Cada capítulo de su libro se define de sentimiento o estado
anímico
Con todo ello, la escritura, una vocación dormida durante años, decidió despertar. A pesar de haber escrito muchos cuentos infantiles cuando era un adolescente y alguna que otra novela a nivel casero, no fue hasta el 2013 cuando la pasión por la escritura resurgió; posiblemente, al hilo de mi formación y experiencia. Me sentía preparado para ello, y la sorpresa fue que no me costaba hacerlo, y además me hacía sentir bien.
¿Tu pasión por la lectura fue lo determinante para incursionar en la escritura? ¿No tuviste mayor preparación para lanzarte como escritor que la de ser un lector empedernido?
La escritura apareció y desapareció a lo largo de mi vida. Mientras tanto, leía sin cesar. Recuerdo toda mi vida leyendo. He devorado todo tipo de libros, y lo sigo haciendo. Soy de los que se anotan los libros que leen al año. Creo que la lectura ha sido también gran responsable de mi decisión a escribir.
Más de doscientos escritos al principio de la adolescencia sentaron una buena base para afirmar que la escritura sería vocacional. Pero después, la lectura de todo tipo de libros desde mi niñez labró una trayectoria de vida plagada de autores, de géneros, de estilos…
¿Qué tipo de lecturas nutrieron tu formación como escritor? ¿En qué autores te apoyaste o quisiste emular?
Recuerdo que me inicié con libros como El diario de Ana Frank, Rebeca, La casa de los espíritus, alguno que otro de Lovecraft, La plaza del diamante, En busca del unicornio, Azteca… Tras pasar la adolescencia, ya no podía dejar de leer.
No me he formado como escritor. Lecturas y más lecturas hasta el día de hoy ha sido el arranque definitivo, y formación en las áreas citadas.
Con los años, he leído muchísimo sobre novela histórica. Decenas de libros, mucho de ellos sobre Egipto, pero también sobre otras civilizaciones. En los últimos años he leído más novela contemporánea, narrativa de viajes, y recientemente, otros géneros que no solía tocar, como la ciencia ficción o la novela juvenil, o el ensayo. Tenemos autores excelentes en nuestro país, incluso en nuestra comunidad, como Marisol Sales, Rafa Mata Sanz, Maríaa Nieves Michavila, Paco Arenas, Joaquín Sabater…
En cuanto a autores, hace unos años era un gran admirador de Christian Jacq. Me contagió su pasión por Egipto, he leído casi todos sus libros; o de Bernard Simonay. También admiro la forma de escribir de Almudena Grandes, de Gabriel García Márquez, de Ángeles Caso, de Kenizé Mourad, de Julie Orringer.
Muchos creyeron que por ser psicólogo escribiría una obra
de autoayuda
¿Cómo concebiste Bib-Rambla: El silencio de las casas? ¿Tuviste claro desde el principio lo que querías contar? 
En realidad, Bib-Rambla. El silencio de las casas no fue el libro con el que arranqué hace unos años, sino con otro muy diferente, histórico y de viajes, y mucho más personal, Estrellas y cedros sobre fondo blanco, del que hablaremos.
Bib-Rambla surgió impulsado por este otro libro que cito, y llegó con fuerza. Había necesitado escribir el primero para darme cuenta de que quería seguir escribiendo. Decidí hacerlo sobre algunos temas relacionados con mi profesión. Lo lógico era quizás escribir algún manual o libro de autoayuda, pues soy psicólogo y es a lo que me dedico. Sin embargo, una vieja vocación resurgió con la suficiente fuerza como para dejarme llevar por ella y combinar la psicología con la novela. En el texto, pronto aparecían guiones, personajes que querían hablar, y la novela se fue haciendo desde los primeros párrafos.
Quería escribir sobre psicología, sobre personajes que viven, sienten, aman y, sobre todo, piensan y reflexionan. Todos mis personajes están plagados de rasgos psicológicos en Bib-Rambla. Tienen todo tipo de sentimientos; de hecho, cada capítulo del libro se define con un tipo de sentimiento o estado anímico.
En cuanto a la historia, elegí un escenario de peso a nivel histórico. Recientes viajes a Granada para impartir clases o de ocio me ofrecieron un lugar maravillosamente literario para crear una novela. Así nació Bib-Rambla…, eligiendo una de las plazas más emblemáticas de la ciudad y dejándome llevar por sus encantadores rincones. Los protagonistas de la novela cobraron vida propia, no siendo difícil escribir sobre ellos, sobre los hechos, sobre las relaciones y conexiones entre ellos; así como sobre las calles, las plazas o la imponente Alhambra de Granada.
Junto a  Yolanda Gutiérrez tras una de sus más
 significativas presentaciones 
¿Por qué escogiste la zona de Bib-Rambla para escenificar tu novela? ¿Qué condiciones te aportaba Granada para que la historia transcurra allí?
En mi mente surgió la idea de escribir sobre la vida de ciertas personas que habitaban en un lugar muy concurrido, en una plaza importante de alguna ciudad. Recientemente, había estado en Granada y, como tantos visitantes, me había conquistado. La historia transcurriría, principalmente, entre Valencia y otra ciudad. Elegí Granada porque la conocía bastante y porque me fascina. Decidí que sería esta ciudad el lugar de referencia para el desarrollo de la novela, aunque es cierto que aparecen otros lugares como Valencia o Alicante.   
Otra razón por la que elegí Granada es por la cantidad de aspectos que la relacionan conmigo, o me relacionan con ella. Su historia, el ambiente árabe de sus barrios, el arte de la Alhambra, la música antigua… He viajado por países árabes y Granada reúne ingredientes para mí que la hacen admirable a mis ojos.
Otra razón es que soy hijo de madre cordobesa y desde hace generaciones. Andalucía siempre ha estado presente en casa, con todas sus costumbres y recuerdos. Es fácil para mí viajar a Córdoba o Granada y además sentirme como en casa.
¿Cuánto tiempo te demandó escribir la historia? ¿Estuviste del todo satisfecho cuando la terminaste o te viste obligado a revisarla una y otra vez?
La novela fue escrita en cinco meses, con un intervalo de quince días en los que no escribí, pues estuve de vacaciones con mi pareja en parte de la Ruta de la Seda, en concreto, en Uzbekistán. Sin embargo, como la acababa de empezar en aquel verano de 2014, y tenía tiempo de sobra en el autobús en el que recorrimos el país, fui anotando detalles, personajes y sus relaciones, así como otros aspectos que no me hicieran perder el hilo de la historia. Cuando regresé de aquel fascinante viaje, no cesé de escribir. Empezó el otoño y la historia se mantenía totalmente viva, no podía dejar de seguir escribiendo. A finales de noviembre de ese año la finalicé.
Después empezaron los numerosos repasos, ampliaciones, revisiones gramaticales, etc., pero nunca se alteró la mayor parte de su contenido ni el final de la obra, algo que justamente es muy llamativo para los lectores que ya la han leído. Un final difícil de escribir, pero era lo que el transcurso de la obra me iba indicando.
"La mente humana es un complejo mundo que podemos
entender", asegura.
La novela posee un alto contenido psicológico, ¿la mayor batalla siempre se libra en la mente?
Es cierto que Bib-Rambla. El silencio habitado de las casas posee un gran fondo psicológico. Quería que fuera así. Soy psicólogo, me siento preparado para escribir sobre infinidad de rasgos psicológicos después de tantos años dedicados a esta profesión. Me interesaba que el lector tuviera la máxima información expuesta de cada personaje, para entenderle, empatizar o no con él, pero conocer las causas de sus problemas y de sus realidades.
La mente humana es un complejo mundo que podemos entender. La mayoría de los problemas que las personas tenemos arrancan desde nuestra mente, de la gestión de nuestros pensamientos. Cuando las personas pensamos “Esta noche he quedado con amigos y tengo ganas de verles”, posiblemente estaremos contentos, felices, con ganas de que llegue el momento, vestirnos para la ocasión, motivados de quedar y contarnos nuestras cosas. Sin embargo, ante la misma situación, muchas personas pensarían “Esta noche he quedado con amigos. Seguro que viene tal persona que no me cae bien. Seguro que me van a preguntar y no sé qué contar. Me molesta hablar con la gente. Hay temas de los que no quiero hablar…”, empezaremos a sentirnos mal, con ansiedad, y posiblemente, en muchos casos, anulemos la cita.
Es la mente la que suele iniciar el proceso. Dependemos de ella, pero podemos ayudarla procurando que nuestros pensamientos sean más realistas, adecuados a la situación, sin dramatizar los hechos antes de que ocurran. Después del pensamiento, positivo o negativo, vienen nuestras sensaciones, y cuando son negativas, lo pasamos realmente mal. 
Javier Andújar, hermano del autor, sosteniendo el cártel
promocional de la obra
¿Cómo definirías tu novela y en qué categoría la ubicarías?
A pesar de ser un gran lector de novela histórica, esta primera obra editada es contemporánea, una novela actual que narra historias del presente, aunque con el matiz de ser contada a dos tiempos. Son historias cotidianas, muchas de ellas esconden fondos intensos y traumáticos, con escenas repletas de silencios y de momentos difíciles de tratar por los personajes.
Es cierto que nos remontamos a otros hechos ocurridos hace treinta años, pero la novela está contada, principalmente, desde la realidad actual. 
También es una novela en la que intervienen muchos personajes. Algunos de ellos ocupan gran parte de la misma, son más centrales; pero muchos, aunque con papeles menores, cuando intervienen, acaparan gran atención.
Muchos escritores al referirse a sus obras dicen "he escrito la historia que me hubiese gustado leer", ¿es eso lo que has conseguido?
Como gran lector, admiro a muchos escritores y escritoras. Leo una media de veinte libros al año –no son tantos, comparados con otros lectores que conozco–, y me han fascinado multitud de historias. Otras veces no logro conectar con los argumentos o con el autor y termino abandonando la lectura. Bib-Rambla… es el tipo de novela con el que yo me identifico en el momento en que la escribo. Hay más novelas terminadas –una de ellas en proceso de edición–, y cada una tiene un estilo, estructura y género diferente.
Pero reconozco que a mí también me hubiera gustado leer Bib-Rambla….
¿Hubo otras historias que pasaron por tu mente antes de decidirte a escribir tu novela?
Sí, en concreto, hubo una historia que empecé, también novela con fondo psicológico, que trataba un tema por el que siento cierta predilección, y es la enfermedad de Alzheimer. Siete años impartiendo clases a auxiliares de atención Sociosanitaria han sido suficiente para indagar en esta difícil enfermedad de la que tanto podemos aprender.
Empecé la novela, pero cuando llevaba cincuenta páginas escritas, un problema grave con el portátil destruyó todo el borrador. No logré recuperarlo y, de momento, se ha quedado en mi memoria a la espera de que algún día pueda cobrar forma de nuevo.
Una novela que sí está terminada y es previa a Bib-Rambla… es la mencionada de Estrellas y cedros sobre fondo blanco, basada en un viaje muy personal que yo mismo hice a los países de Siria y Líbano, años previos al gran conflicto bélico que azota, especialmente, a Siria. Es una novela que plasma un viaje y las vivencias de algunas de las personas que realizamos aquel viaje. Imagino que no tardará mucho tiempo en ver la luz.
¿Quedaron otras para futuras publicaciones?
Sí. En Bib-Rambla…hago referencia a la violencia de género y ha sido una parte que ha llamado mucho la atención en los lectores. Hay otra novela también escrita y participando en concursos que trata más centralmente ese tema y otros tipos de violencia. La novela tardará más de un año en salir, según mis cálculos, pero creo que dará mucho que hablar por el contenido tan duro y real como he querido reflejar.
La India le parece impactante, dura, tierna, alegre y dramática
Raquel, tu protagonista, pertenece al mundo en que te desenvuelves, ¿hasta qué punto un profesional sanitario puede o debe involucrarse con sus pacientes? ¿Es dañino para el que cuida ir más allá de sus obligaciones?
Es una pregunta muy interesante, como todas...Raquel es el nombre de una de las protagonistas femeninas de la novela. Es una persona sufridora, la vida la ha llevado a sus circunstancias actuales. El libro arranca con ella y con el horrible estado que sufre en medio de la noche, en el silencio de su casa. Vive en la concurrida plaza de Bib-Rambla –concurrida, al menos de día–. Ella se siente muy infeliz. He querido reflejar su estado desde mis conocimientos y desde mi experiencia como psicólogo. Hay otros muchos personajes, cada uno de ellos refleja un tipo de personalidad.
Casi veinte años de experiencia como psicólogo clínico en consulta privada han sido suficientes para capacitarme en hablar de rasgos psicológicos, de terribles pensamientos, de ansiedad, de conductas poco acertadas o inadecuadas, de sentimientos de depresión, de abandono, de culpa, de fobias… Aunque es verdad que al principio tienes que adaptarte a este trabajo en el que se trata con todo tipo de problemas personales, de pareja, sexuales, familiares, etc…, no es menos cierto que no empecé a trabajar hasta tener la suficiente preparación formativa y práctica para ejercer. La formación en dos másteres de gran intensidad me respalda a la hora de llevar a cabo mi trabajo, así como la dedicación plena que he venido desarrollando durante todos estos años.
El autor dice que prefiere viajar con la mente abierta,
aunque a veces le resulte difícil 
¿Implicación?  Al máximo, siempre en la consulta, y fuera cuando hay que preparar, reorientar y estructurar las correspondientes sesiones. He procurado desde el principio que no me afectara más de lo necesario. Aunque es cierto que los problemas son siempre muy serios para el paciente, y por supuesto, lo debe ser para el terapeuta, mi preocupación siempre va a orientarse en el sentido de ayuda al máximo hacia la persona que confía en mí, o en nuestro centro –he de recordar que somos dos compañeros en la consulta, igualmente formados, y me gustaría citar el nombre de Mª Carmen Ruiz Barranco, eterna compañera, amiga y excelente profesional, cuya profesión y amistad venimos compartiendo a lo largo de todos estos años–.
¿Cuánto de ti podemos hallar en tu novela? ¿Los lectores podrán conocerte un poco a través de ella?
Pienso que sí. El hecho de haber elegido la ciudad de Granada da indirectamente mucha información de mí; al menos, de mis aficiones, de mis gustos, de mis inquietudes. Podría haber centrado la historia exclusivamente en Valencia, pero he preferido dar rienda suelta a mi imaginación y escribir sobre un lugar por el que siento predilección. Por esa razón, he visitado varias veces la ciudad y aprendido de ella.
Otra característica que se refleja y que tiene que ver conmigo como psicólogo es la necesidad de conocer la naturaleza de los problemas personales (individuales, de pareja, traumas, etc.) que aparecen en la novela y el deseo de que las personas que de verdad lo sufran sepan que existen vías de solución al alcance de todos; aunque para ello deba permitírselo la misma persona, aceptar que tiene un problema y ponerse en marcha. Algunos personajes de la novela lo hacen, se enfrentan a su problema y es lo mejor que pueden hacer para vivir mucho mejor. Tengo esa inquietud, me produce admiración la persona que decide enfrentarse a sus problemas, a sus miedos, aunque sepa que vaya a ser doloroso. Con esfuerzo, pero los resultados positivos llegan.
¿Cuál es el lugar que le has dado a la escritura? ¿Qué parte de ti la necesita?
Necesitaba hacerlo, sin ninguna duda. Era algo que pugnaba por salir desde hace tiempo, pero no encontraba su momento. Quizás la experiencia laboral y personal me ha permitido dedicarle el tiempo que se necesita, y que es mucho.
La parte de mí que la necesitaba es, sin duda, muy auténtica y que tiene que ver con cómo soy yo. Desde muy joven, escribía. Luego lo abandoné para ocuparme de mi trayectoria profesional. Ahora es el momento y ha llegado de una forma que ha sido totalmente bien recibida. Deseo escribir en estos momentos de mi vida. Para mí es increíble ver cómo han podido salir de mi mente cientos de miles de palabras que crean una historia y se reflejan en una novela que está llegando a emocionar a tantas personas. Eso es, en realidad, lo más gratificante.
Afirma que viajar de diversos países árabes
le han ayudado a quererlos mucho más
Has viajado y mucho. Conoces gran parte de Europa y has recorrido buena parte del mundo árabe, y no menciono los demás sitios que conoces, ¿Cuánto cambia tu visión de unos y otros al verlos de cerca?
Como bien dices, Elga, he viajado bastante. Es una de mis grandes aficiones. Para mí es una gran recompensa después de un largo año de trabajo. Es una necesidad de conocer, de dejarme llevar, de sorprenderme con otras culturas, de descubrir otros pueblos y gentes. Aprender. Creo que podemos aprender de cualquier parte del mundo. Prefiero viajar con la mente abierta, aunque no siempre sea fácil. Hay culturas que nos puede costar más aceptar, porque en realidad somos diferentes, pero creo que es bueno conocerlas, saber cuáles son sus creencias, sus inquietudes, y que nos hace distintos. Hace solo unos meses estuve en India. Diecisiete días de viaje pueden ser muchos o muy pocos para visitar este país. Tenía tanta curiosidad en saber cómo se sentían. India es impactante, dura, tierna, alegre, dramática, distinta a cualquier otro país que yo haya visitado. No deja indiferente. Al menos, no ocurrió conmigo. Desde que estuve allí y regresé, he arrastrado momentos de tristeza, de indefensión, de incomprensión, de infinita ternura. No la aparto de mi conciencia. Era un sueño de años, tal vez por esa razón todavía arrastre el impacto de su visita. El viaje valió la pena, sin ninguna duda. Lo recomiendo.
Mis viajes por los diferentes países árabes me han ayudado a quererlos mucho más. Una combinación que rozaba la perfección para mí fue el viaje a Egipto hace unos cuantos años. Tener ante mí una de mis civilizaciones predilectas, después de haber leído tanto sobre este país, era realmente emocionante. Su historia casi viva, el intenso recorrido de norte a sur, incluso al Sinaí, me producía un excepcional estado de ánimo. Quizás el magnetismo del Nilo, siempre presente, se encargaba de ello.
Te gusta la música étnica, ¿cuánto se puede saber o descubrir del pensamiento de un grupo humano o cultura a través de estos ritmos? ¿Cuál ha sido tu experiencia?
Desde hace muchos años, siento una enorme predilección por las músicas que me llegan desde cualquier parte del mundo. Hablo de música étnica, de raíces, de instrumentos autóctonos en los diferentes rincones del mundo y que me emociona escucharlos. También, las voces; hay tantas buenas voces en Grecia, en Turquía, en Noruega, Japón, Croacia, Portugal, India… y tantos otros países del mundo, que no me puedo conformar con la música más comercial. También la escucho, pero el sentimiento se me va hacia cualquier parte del planeta donde encuentre una voz que me llegue, unos instrumentos que me hagan sentir.
Señala que se puede aprender de cualquier
parte del mundo
La teatralidad de las voces griegas, el sentir de los fados portugueses, la interioridad de la música noruega, el exotismo de las músicas turcas, la profundidad de la guitarra flamenca, los sonidos de los bosques de Norteamérica, o la suavidad del bosa brasileño, el misticismo de India…, etc, me aportan tantísima información de las características culturales de cada país, que me enriquece y me hace abril mucho más la mente.
Eres admirador de la música barroca y el cines francés,  ¿por qué? ¿Cuál es el encanto que ves en estos géneros?
Podría pasarme horas escuchando música barroca. Para mí es muy inspiradora, a la vez que me produce una fuerte conexión con el interior. Me abandono fácilmente a ella, tanto que, en ocasiones, no hago nada más, solo escucho y me calma. También me transporta a la época, a los estilos arquitectónicos, a las pinturas de Vermeer –pintor holandés que me fascina, realicé un viaje exclusivo a Bilbao para ver una exposición temporal de su cuadro de “El geógrafo”
El cine francés, en concreto, me gusta desde siempre. No sé si por la influencia que tengo de mi familia francesa o por la de mi hermano, que es un gran cinéfilo con gran preferencia por el cine del país vecino, pero la realidad es que me gustan sus guiones e interpretaciones, de gran carácter social. Es un cine que siempre cuenta algo, que me aporta y me hace reflexionar.
Se dice que hoy más que nunca estamos comunicados, algunos las 24 horas del día a través de redes sociales, si es así, ¿por qué algunos se sienten tan solos y aislados?  E incluso he escuchado decir algo así como esto "no entiendo, a través de Facebook me habla a diario y es majísimo, pero cuando nos encontramos en la calle no me dirige la palabra, es como si no me conociera".
Estoy a favor de las redes sociales, yo mismo me muevo mucho en ellas, y desde hace años. Es una forma hábil y rápida de contactar con amigos, con conocidos y con gente con la que te relacionabas hace ellos. Pero no acepto el abuso que muchas veces se hace de la red. Podemos tener cientos de amigos y nadie con quién salir. Creo que podríamos cuidar más las amistades, quedar con ellos, hablar, y sin móviles, por supuesto. Quedar para seguir mirando un móvil o que nuestras vidas dependan de ello es triste. Es lamentable ver a parejas –adolescentes o adultos– que han quedado supuestamente para verse, pero no lo hacen, siguen viendo la pantalla del móvil; en ocasiones, ni hablan. Ya he empezado a tener consultas por adicciones a móviles y redes sociales. Es un tipo de trastorno con el que tenemos que tener cuidado. Como en todo, es saludable la dosificación, y que la tecnología no ocupe un porcentaje demasiado alto en nuestras vidas. Hay tantas actividades que se pueden hacer. A mí me apasiona leer (sigo teniendo predilección por el papel), suelo hacer deporte con cierta frecuencia, he incluido el yoga en mi vida, que lo recomiendo a todo el mundo. Me gusta caminar, veo cine, escribo. Disfruto saliendo a cenar con mi pareja y con amigos, necesito verlos con frecuencia.
Con Inma Solbes, su gran amiga  
¿Qué esperas de la literatura? ¿Quieres hacerte un hueco dentro de ella? ¿Cuáles son tus expectativas?
Como lector siempre tuve el sueño de escribir una novela que tuviera cierta repercusión, pero sobre todo que me permitiera explorar mi propia imaginación, la creatividad de las palabras, el extenso léxico español; y crear historias, que parecieran reales o no, y transmitirlas a los demás.
Me satisface hacerme un hueco entre mis amigos a través de la escritura. Me siento muy orgulloso de ellos. Me han ayudado enormemente en este nuevo recorrido. Podría citar a tantos, pero no me atrevo, no sea que me deje a alguno/a fuera, y sería yo quien no me lo perdonara. Ellos ya saben perfectamente quienes son. Reconozco que gran parte del trabajo de apoyo, difusión, emoción y colaboración incluso en las presentaciones de la novela, ha sido debido a ellos. Tengo muy buenos amigos. Y he de añadir a incontables personas y buena gente que he empezado a conocer a través de mis libros. He recibido tantas palabras maravillosas de ellos, que desde aquí aprovecho la ocasión para enviarles un sólido abrazo y mi enorme gratitud.
Que tenga más o menos repercusión mi obra, el tiempo lo dirá. Voy despacio, y con los pies en la tierra. Mi profesión es la de psicólogo y, a temporadas, combino con la de docente en diferentes centros. Ahora he añadido un ingrediente más, la escritura, que además me nutre mucho como persona. Puedo decir que, en ese sentido, me siento realizado. Hago lo que me satisface. Quiero seguir en esta línea.
Para terminar, ¿nos puedes adelantar algo de tu nueva novela? Sé que está a punto de salir.
Su novela ha sorprendido también porque
toca el tema de la violencia de género 
Sí, Elga. A punto está de ver la luz. Será este otoño. La novela se llama La vida partida en dos. Es novela histórica. No he querido dejar más tiempo sin escribir sobre un género del que he leído muchísimo y que a mí, particularmente, me apasiona.
Ariadna es la protagonista de esta inquietante historia. Se ubica en la época de principios de los años 30 en Valencia. El personaje femenino principal es una mujer luchadora, fuerte, que se mueve como puede en la época que le ha tocado vivir, donde además tiene un futuro previsible. Pero ella no es así, es una mujer de carácter, alguien que no se achicará ante el destino que supuestamente se ha construido para ella. Ariadna tiene un sueño y desea cumplirlo, aunque para ello tenga que tomar decisiones muy vitales.

Recomiendo al lector y lectora que se dejen de llevar por este intenso personaje hasta donde nos lleve el propio sueño de una mujer cautivadora. Y viajaremos, ya lo creo, hasta donde le lleguen sus propias fuerzas. Es una historia y un viaje que podríamos considerar personal, iniciático en cierto modo. Son esas decisiones que a veces tomamos en la vida, a pesar de intuir que tendremos mucho en contra, pero seguimos adelante. Cuando invertimos al máximo en un proyecto, en un viaje personal, en una decisión vital, aunque sabemos que dejamos mucho atrás, puede ocurrir que la balanza se decante por un futuro desconocido e incierto, pero ¿qué puede pasar ni nos atrevemos…?

Si desean saber más del autor y su obra
pueden pinchar
los siguientes enlaces:
https://www.facebook.com/antonio.andujar.79
http://editorialcirculorojo.com/autores/antonio-andujar-castro/
http://www.psicologosdevalencia.com/psicologo/antonio-andujar-castro-psicologo-clinico.html



domingo, 4 de septiembre de 2016

Heberto de Sysmo: "Prefiero pensar que es imposible no hallar la poesía en alguna parte"


Si firma como José Antonio Olmedo López-Amor o Heberto de Sysmo qué más da. Lo importante es lo que comunica a través de la poesía, la música o la pintura. Lo viene haciendo hace más de dos décadas con fluidez y solvencia pero aún cierta gente no entiende esta supuesta dualidad. Donde algunos ven cierta contradicción, ambigüedad o complicación a la hora de definirse o distinguirse, él y su otro yo, lo asumen como una doble oportunidad de ser, estar y crear, aunque no duda en afirmar que se identifica más con su parte inventada.  "Considero a mi seudónimo como mi verdadera identidad, o al menos esa parte de uno mismo más artística, honesta y comprometida que la mundana y aspira a no dejarse corromper por el entorno", resalta.
Nunca ha tenido problemas con Heberto
de Sysmo
Discurres por la escena literaria con dos identidades: Heberto de Sysmo y José Antonio Olmedo López-Amor, ¿esto te genera alguna dificultad a la hora de presentar tus obras o de cara al público? ¿De dónde la necesidad de crearte un pseudónimo?
Quiero pensar que por la escena literaria discurro como Heberto de Sysmo, esa es la idea. En cuanto a la primera pregunta, nunca me he planteado su respuesta. Aunque parezca mentira, nunca he pensado en la opinión de los demás sobre este asunto, lo he vivido como algo natural, de hecho, considero a mi seudónimo como mi verdadera identidad, o al menos esa parte de uno mismo más artística, honesta y comprometida que la mundana y aspira a no dejarse corromper por el entorno.
La verdad es que el hecho de firmar mis obras con un seudónimo, algo que llevo haciendo durante más de dos décadas, es algo que siempre ha llamado la atención a otras personas. Lo que comenzó siendo una simbólica rebelión juvenil, de convicciones morales, se ha ido transformando con el paso del tiempo en una razón de ser. El hecho de necesitar separar —aunque en el fondo no sea más que distinguir— el yo —al que creía únicamente— lírico del yo mundano, me ha demostrado que las preocupaciones que hoy en día tengo sobre la belleza, el arte, el ser y el lenguaje, siempre estuvieron ahí.
¿Quiénes son Heberto y José Antonio? ¿En qué se diferencian uno del otro? ¿Qué terrenos le son propios?
Como he dicho antes, son univitelinos, una misma conciencia imposible de escindir  que como resultado de su inquietud y de su compromiso moral con el arte trata de diferenciarse a sí misma —artísticamente hablando— de sus múltiples voces.
Comencé firmando con seudónimo mis poesías de adolescente. Más tarde, también algún relato. Después, estampé la misma firma en mis cuadros, e incluso en un disco compuesto por ocho melodías a piano que compuse y grabé —pero no edité— a los veinte años. Así que lo que empezó como una signatura lírica ha abierto su arco a múltiples facetas artísticas.
Firmo con mi nombre y apellidos todo lo demás: artículos, ensayos, crónicas, entrevistas. Siempre se ha dicho que somos nosotros mismos cuando estamos solos; mi soledad es la palabra y pretendo reconocerme en la poesía, que no es poco.
Retrato hecho por Isabel Alamar
Eres narrador, poeta, crítico literario y cinematográfico, ensayista, cronista, articulista y divulgador científico, sin duda alguna, podrías haber nacido en el Renacimiento, ¿qué te conduce a desenvolverte en tantas áreas?  ¿Es vital para mantener todas las vías de expresión abiertas?
Supongo que ser inquieto creativamente es algo innato. Uno no decide pintar un cuadro, componer una melodía o escribir un poemario de la nada. Puede haber móviles económicos o de cualquier otra índole para hacerlo, en mi caso, diversificar ese decir artístico es algo intuitivo, siento que debo hacerlo así.
También considero que cada disciplina artística posee su propio lenguaje y por tanto, su propia área de expresión, y eso determina en ocasiones el formato que adquirirá esa expresión artística que pretende manifestarse. Prefiero considerarme un artista-canal que un artista-caudal. El caudal nos es dado, nadie ha descifrado todavía los mecanismos de la inspiración, por tanto, ser un autor que trata de satisfacer sus necesidades, que trata de encontrarse y reafirmarse en lo que hace dejó de ser algo meritorio para mí, no encuentro nada extraordinario en ello. Para mí escribir, pintar o cualquier otra expresión artística es algo vital.
Tu espíritu inquieto te ha llevado a colaborar con una treintena de publicaciones impresas y digitales, tanto nacionales como internacionales, ¿cómo repartes tu tiempo entre tantas ocupaciones? ¿Cuáles son tus prioridades?
La verdad es que uno va adquiriendo compromisos y llega un punto en que ya no es consciente de si el tiempo disponible hará posible llegar a todos ellos. Trato de ser disciplinado y ordenado, la organización es la clave. Es imprescindible anotar las fechas de entrega de los textos y en base a ello administrar el tiempo de trabajo.
Lamentablemente hay ocasiones en que no puede llegarse a todo, muchas veces se aplazan las lecturas, las reseñas, pero siempre por circunstancias, no por voluntad. Trato de llevar una rutina en la escritura que alterne con la lectura, el estudio, la asistencia a eventos y todo lo imaginable. Me tomo muy en serio lo que hago, y en cuestión de crítica, por ejemplo, prefiero aplazar la entrega a llevarla a cabo sin dedicarle el tiempo que merece.
Durante su participación en un recital
poético en Alfafar
Tu terreno por excelencia es la poesía, ¿en qué momentos la descubres y cómo se ha dado la relación con ella en todo este tiempo?  ¿Te acompaña siempre o a veces se marcha?
Yo descubro la poesía a los catorce años. En mi primer año de instituto participé en un concurso de poesía y tuve la suerte de ganar el primer premio. Yo era muy imaginativo entonces, muy fantástico, y ganar aquel microscópico certamen supuso para mí una importante afirmación. Aunque mis lecturas previas fueron de narrativa y ciencia ficción, participé en aquel evento presentando un pequeño poema escrito sin referentes. El premio consistía en un trofeo y un lote de libros, y en dicho lote descubrí a Pablo Neruda. Veinte poemas de amor y una canción desesperada me hizo comprender que en las palabras había mucho más de lo que jamás había sospechado. Neruda me llevó a Bécquer, Bécquer a Salinas, empecé por poetas románticos e hispanos para más tarde ir descubriendo el resto, lo que supuso para mí un hallazgo determinante a la hora de canalizar mi tiempo libre.
Mi relación con la poesía hasta el año 2011 fue personal y podríamos decir que terapéutica. Guardo muchísimos folios escritos para el cajón, incluso libros encuadernados que jamás publicaré. Muchas han sido las satisfacciones que me proporcionó la escritura hasta ese año, hasta que di el salto a la publicación en diciembre de 2011 con Luces de antimonio, y empecé entonces una etapa en la que ya sin dubitaciones, decido dedicar mi vida a la escritura —siempre en la medida de lo posible— de manera intensa, enriquecedora y evolucionista. Hasta ahora siempre me ha acompañado y espero que así sea.

¿El ser poeta está integrado en tu personalidad o es una especie de ropaje que puedes quitarte a tu antojo?
Ser poeta es una forma de vida y una forma de ser y estar en ella, no es algo que te puedas poner o quitar a tu antojo. Aunque afirmar que soy poeta me resulte algo todavía desproporcionado, sí considero que vivo la poesía como una fuerte vocación.
¿Has sentido en alguna ocasión que tu condición de poeta es una pesada carga y pensaste en aparcarla por un tiempo o quizá dejarla por completo? ¿Hay momentos de ese tipo?
El testamento de la rosa,
una de sus obras que le trajo muchas alegrías
No sé si una pesada carga, pero sí conlleva una responsabilidad —en tanto a que aquello que escribimos se hace público—, un arduo trabajo en la sombra que pocos reconocen y lamentablemente un desencuentro constante con un sector muy amplio de la sociedad. La exigencia personal de cada cual determina la presión a la que puede someterte la escritura, como también la autocrítica o la crítica ajena: por el momento, incluyendo el desasosiego que conlleva escribir un poemario utilizando un talento limitado, y un sistema incompleto de signos, como lo es el lenguaje, a mí me ha compensado el esfuerzo y jamás he pensado en dejarlo.
Tras ser elegido uno de los 12 poetas jóvenes más destacados de Valencia, ¿pensaste que buena parte de tu camino literario estaba hecho y que en adelante todo sería más sencillo? ¿Consideras que ya cuentas con un lugar en la escena poética?
Participar en Cartografías de Orfeo (Isla Negra Editores, 2014), la antología a la que aludes, fue uno de esos regalos inesperados que te depara la vida. La apuesta de Sergio Arlandis como antólogo me incluye entre una nómina de poetas a los que sigo y admiro y no puedo estar más que agradecido. Por supuesto que no pensé en ningún momento que buena parte de mi camino estaba hecho, al contrario, saber que un referente como Sergio apostaba por mí fue un estímulo más para seguir creciendo y aprendiendo y, de alguna manera, poder refrendar con trabajo y esfuerzo, esa confianza depositada. Soy consciente de que tengo mucho que aprender y este tipo de logros animan a seguir trabajando. Como dijo Freud: he tenido una gran suerte en la vida, nada me ha resultado fácil.
La pintura es otra de sus grandes manifestaciones artísticas
En cuanto a si tengo un lugar en la escena poética valenciana, humildemente te contestaría que no, y no sería un ejercicio de falsa modestia. Creo que mi trayectoria como poeta es más que discreta, no busco protagonismo, no he publicado en grandes editoriales ni he ganado grandes premios. Trabajo a mi ritmo y hago lo que puedo dentro de mis posibilidades. No siento tener un lugar en este escenario, tampoco lo busco; supongo que todo volumen ocupa un espacio, pero creo que esa pregunta deberían responderla los demás.
¿Has sido crítico y exigente con tu obra poética? ¿Cómo evalúas tu poesía? ¿Cuáles son sus fortalezas?
Por supuesto. Faltaría saber si la crítica ha ido bien encaminada, pero la ha habido. Es algo necesario y recomendable. El lector activo y el tiempo son los mejores jueces.
No la evalúo ni creo que deba hacerlo. Creo que esa es una de las tareas del crítico. Como autor, siento la poesía intrínsecamente ligada a la vida, y por tanto, inmersa en un proceso de transformación que está influenciado —entre otras cosas— por la emoción y el instante. Trato de expresar lo que necesito transmitir y lo hago como puedo.
En cuanto a sus fortalezas, ignoro si las tiene, pero puedo hablarte de sus constantes.
Junto al gran poeta Jaime Siles y su hermano de letras, Gregorio Muelas
Cada uno de mis libros es diferente del anterior, en todos hay indagación, reflexión, emoción. Valoro el verso trabajado métricamente, si es necesario, recurro a la rima. Me gusta el verso libre con cadencia, no me gusta describir paisajes. Me inclino últimamente por un estilo culturalista. Me gusta el neologismo; el irracionalismo en pinceladas. En cuanto a la extensión de los poemas, me he ido apocando con el tiempo. Me gusta resolver en los dos últimos versos, o ser más contundente en ellos. Intento evitar hablar de amor, pero no lo consigo. El inconformismo y los conflictos interiores se manifiestan en mi poesía a través de una tensión en el lenguaje.
¿Cómo manejas tu ego en un ambiente tan competitivo como es el de la poesía? ¿Sueles compararte con el resto? ¿Te asaltan las inseguridades?
Trato de estar donde se me valora, donde cuentan conmigo. El proceso de selección natural —al que todos estamos sometidos— es tan inevitable como necesario.
Valencia es tierra de artistas. Tenemos y hemos tenido grandes poetas, jamás tendría la ocurrencia de compararme con ellos.
Estoy muy seguro de mí mismo. Seguro de esforzarme, de aprender, de crecer buscando siempre la orientación apropiada, seguro de buscar puntos de unión entre el fondo y la forma; seguro de que tengo muchas cosas que decir y de que tarde o temprano las terminaré diciendo.
En plena comunicación con el piano
¿La mala poesía es más frecuente que la buena?  ¿Cuándo es de baja calidad? ¿Y por qué algunas supuestamente malas tienen tanto éxito entre la gente? ¿Solo es cuestión de gustos?
Me gusta decir que en cuestión de arte no hay obras malas o buenas, creo que así debería ser; si tienes hambre o sueño y lo manifiestas no puedes equivocarte. Pero lamentablemente, todo se enjuicia en esta sociedad de etiquetas. La genialidad es siempre menos frecuente que lo vulgar o mediocre, si a eso te refieres.
Dejando a un lado si la poesía es mala o buena, para mí es de baja calidad, o no me interesa cuando: transita lugares comunes de formas comunes; no rompe clichés ni lo intenta; no transmite emoción ni reflexión; cuando no le encuentro qué tiene de poesía. Cuando carece de imágenes, metáforas, de rupturas gramaticales, cuando no crea, cuando abusa de la retórica o no sabe naturalizar el trabajo.
Parece inexplicable el hecho —como tú bien dices— de que algunas poéticas discutibles tengan  éxito entre la gente. Supongo que varios factores influirán en ello. Si tenemos en cuenta los intereses generales de la sociedad española, los contenidos de los programas líderes de audiencia en televisión, la depreciación de las humanidades, el analfabetismo inducido al que los diferentes medios someten al ciudadano, parece que la masa general de la sociedad no quiere calentarse mucho la cabeza con lecturas complicadas, sus compras van dirigidas al estereotipo, tradicionalismo, sentimentalismo o entretenimiento. Pese a todo, el verdadero artista seguirá creando aunque carezca de público.
¿Hacia dónde debe encaminarse la poesía? ¿Cuáles son sus retos actuales?
Con Gregorio Muelas en una entrevista radiofónica 
La poesía debe mirar a todas partes, debe ser plural, universal, libre y cercana, debe ilustrar, golpear, deslumbrar la conciencia, pero también todo lo contrario. En cualquier caso, ninguna disciplina artística debe oxidarse con el tiempo y debe ir admitiendo pequeñas innovaciones, ciertos cambios que tonifiquen sus músculos así como también debe llegar cada vez a más y más personas. En momentos socio-económico-culturales convulsos, todo artista debería crear —una obra al menos— influenciada al respecto. Cuando la injusticia ocupa las primeras planas, cuando la violencia se vuelve trivial por la costumbre, cuando el débil sufre y disfrutar de un pequeño placer nos hace sentir incómodos tras conocer la realidad, significa que debemos ponernos en marcha y no permanecer inmunes. Antes que artistas somos personas, la poesía no tiene porqué ser social o solidaria, el artista sí.
En cuanto a retos actuales, la poesía siempre ha sido un género minoritario en cuanto a ventas se refiere, un reto para ella es mantenerse, pero creo que no debería renunciar a hacerse más viral aprovechando las nuevas tecnologías. En todas las épocas ha habido y habrá poesía para todos los gustos, un reto actual sería convencer a la clase política de que la poesía, como cultura, no es un entretenimiento y merece invertir en su protección, divulgación y enseñanza.
Cultivas también el Haiku, y hace poco junto a Gregorio Muelas publicaste La soledad encendida, ¿cómo se dio el trabajo? ¿Primaron más los acuerdos que las discrepancias? ¿Fue una buena experiencia?

Uno de sus importantes galardones 
Gregorio Muelas es mi hermano de letras, junto a él he crecido literariamente y he vivido algunos de los mejores momentos que me ha deparado la escritura. La soledad encendida, libro que publicamos en 2015, fue un desafío —creemos, superado— literal y personal para nosotros. Creíamos tener una idea de lo que era el haiku pero ser alumnos de Vicente Haya en la Fundación Centro de Poesía José Hierro de Getafe nos abrió los ojos a la verdadera naturaleza de esta forma poética japonesa.
Por supuesto, primaron más los acuerdos que las discrepancias, ambos estamos en sintonía, tenemos muchas cosas en común y nos alegra el resultado final, un libro de poesía escrita por dos autores en el que el lector desconoce la autoría de cada poema.
Fue una experiencia extraordinaria a todos los niveles. De hecho, no descartamos repetir y compartir autoría en futuros proyectos poéticos.
¿Por qué últimamente hay tanto interés por el aprendizaje y el cultivo del Haiku? ¿Es verdad que constituye un viaje interior muy revelador? ¿Cuánto has descubierto de novedoso en ti a través de su conocimiento y manejo?
Tuve la suerte de hacerme esta pregunta hace tiempo. Uno de los motivos de este interés actual por el haiku lo encuentro en la prisa con la que vivimos. Este escenario de las grandes ciudades industrializadas, el estrés, invita a escapar al campo y meditar para evadir el alma. El haiku cumple taxativamente ese aspecto, además de ser breve. Nadie tiene tiempo para lo que de verdad importa. Otro factor influyente son las nuevas tecnologías, los ciento cuarenta caracteres, los mensajes instantáneos, inducen a decir mucho en pocas palabras, algo que ha revitalizado no sólo el haiku, sino también el aforismo.
Firmando libros tras un acto literario
Tan revelador es el viaje interior que propone, que en Japón, el haiku verdadero está considerado una vía espiritual.
Aunque parezca mentira, hasta la fecha yo nunca había escrito un poema de tres versos, mi concepción poética era casi epistolar. Ahormar la sensibilidad artística a un molde tan escueto supuso un gran descubrimiento para mí. Conceptualmente, ha sido mi máximo acercamiento a la poesía pura. Me interesa el tratamiento que en el haiku debe hacerse con el yo del autor. Hemos crecido en el imperio del yo y este pequeño gran formato japonés nos enseña a ver la vida y sus maravillas de otra manera. El haiku ha supuesto para mí una increíble síntesis de lo monumental, teniendo en cuenta que su foco de atención va dirigido a lo mínimo, y que ese mínimo es el fractal que representa al todo.
Acabas de publicar La flor de la vida: Elogio a la geometría sagrada, ¿cómo debemos acercarnos a este poemario? ¿Está escrito para todos? ¿Es de fácil comprensión?
Debemos acercarnos a él con el entusiasmo de quien quiere ser sorprendido en la lectura por aspectos de la vida en los que no había reparado. Con esa ingenuidad y entrega me gustaría que el lector se acercase al libro.
Si ningún libro está escrito para todos, este quizá lo esté menos. Confieso que no pensé en satisfacer a nadie al escribir este poemario, salvo a mí mismo. El tema me apasionó sobremanera y lo intenté desarrollar de forma coherente dentro de la obsesión y el caos que supone abstraerse en un escenario como el que propone el libro.
Ya una vez alumbrado y dado por terminado el trabajo, consideré necesaria la aportación de algunos colaboradores, como son en este caso David Acebes Sampedro, poeta vallisoletano encargado del análisis y notas a pie de página y Vanesa Torres, pintora madrileña que ha sabido dar forma a lo informe con sus pinturas. A ambos tengo que agradecerles su aportación, un trabajo encomiable que, sin duda, acerca el libro a los lectores y lo revaloriza. A ello hay que sumar mi introducción al libro, un texto en el que expreso mis fuentes y motivaciones, ese proceso de atracción a la idea generadora y en el que trato de invitar a leer, pero también a reflexionar e investigar por cuenta propia, a aquellos lectores menos conservadores y más inquietos y abiertos a los posibles nuevos conocimientos. Cada libro aspira a encontrar a su lector, me encantaría que este libro llegase  a mucha gente.
¿Por qué escogiste como tema la geometría sagrada? ¿Qué tienes que ver con ella? ¿Posee algún sentido místico para ti?
Al lado de David Acebes durante su presentación en Valladolid
Detrás de este libro hay una serie de apuntes y estudios que podrían constituir una tesis sobre la geometría sagrada. A cada paso que mi curiosidad e intelecto se adentraban en una materia a priori tan enrevesada o acientífica, advertía que todo era mucho más sencillo y real de lo que parecía. La geometría sagrada no es ningún tipo nuevo de geometría relacionado con divinidades, ni nada que se le parezca, es una forma diferente de ver la geometría clásica, una interpretación que la descubre intrínsecamente ligada a la vida y la estructura del universo. Me pareció un tema apasionante con múltiples lecturas y analogías con nuestra forma de vivir y nuestras preocupaciones. El magnífico espectáculo de la naturaleza, unas veces evidente, otras casi imperceptible, nos está manifestando un mensaje que estamos aprendiendo a descifrar.
Bajo mi punto de vista, todos tenemos algo que ver con la geometría sagrada. Como seres vivos que somos, ya adultos y maduros, estamos diseñados corporalmente con medidas y proporciones áureas: la morfología de nuestros dedos, desde el nudillo hasta sus articulaciones; la distancia de la nariz a la barbilla respecto del óvalo del rostro; la distancia desde los pies al ombligo respecto a la altura total. Ese patrón que también se encuentra en el crecimiento vegetal, en la estructura de cristales naturales, en la fisonomía de uñas, cuernos y pelambre animal, se ajusta a los números de Fibonacci. Parece que la razón áurea propone una belleza armónica que los antiguos ya conocían y quisieron trasladar al arte a través de la pintura, escultura y arquitectura.
Participando con sus obras en una exposición de pintura colectiva
Más que un sentido místico, yo diría filosófico, por ser más real que religioso. Si la geometría es la armonía y el equilibrio, si todas las personas se comportasen de forma geométrica no habría hambre en el mundo, no se maltrataría a los animales ni se incendiarían los bosques. Nuestra conducta padece la entropía de su propio sistema y es asimétrica. Uno de los poemas reza: hacer aquello / para lo que nacimos: / geometría. Galileo dijo que las matemáticas son el lenguaje en el que está escrito el universo, sin embargo, a nuestros hijos en las escuelas les enseñan el significado más pobre de los números: son cifras que expresan cantidad. Johannes Kepler, uno de los científicos que más admiro, dijo: donde hay materia, hay geometría, y casi cuatrocientos años después la ciencia sigue buscando la supersimetría de las partículas como la hipótesis más probable que relacionaría las propiedades de los bosones con los fermiones, resolvería problemas teóricos como el que representa la jerarquía y propondría candidatos adicionales para explicar la materia oscura.
Me impactó el poema El ángulo de Dios, "No hay pesebre, ni tumba, no hay vestigios, sólo un manual de vanas esperanzas". Muy duro, ¿no?  Seguimos buscándolo fuera. A propósito, ¿cuál es tu relación con Dios?
Juan Bedins comentando la obra de la dupla Muelas-De Sysmo
Puede resultar descorazonador tomado al pie de la letra, tienes razón. Pero no es más que una interpretación laica de ese silencio milenario que algunos tratan de manipular para controlar a las masas.
Mi relación con Dios es asintótica. Me inculcaron la religión católica, pero actualmente nada me empuja a rezar ni practicar fe alguna. Pienso que la ciencia, de no haber sido perseguida y manipulada, habría refutado hace tiempo muchas doctrinas. Respeto todas las creencias, me gustaría creer en algo sin temor a equivocarme, de momento sigo investigando y abierto a todas las posibilidades. Literariamente es distinto, recurro a Dios y su iconografía como recurso semiótico. Prefiero estudiar, experimentar, teorizar en busca de esa incógnita que decantarme a loar un mito que probablemente tenga una explicación más humana que divina.
También veo que rindes tributo, si vale la expresión, a la Teoría de Cuerdas,  con poemas de tres versos, por favor, cuéntanos al respecto.
Esto queda bien explicado en uno de los comentarios que David Acebes hace en el libro. De hecho, esa analogía de la fisonomía del haiku japonés (escrito de arriba a abajo) en comparación con la estructura de una cuerda y su consiguiente vibración en un sistema de once dimensiones, (el bloque de tercetos se encuentra entre bloques de versos endecasílabos), fue algo que yo hice de manera inconsciente y que él supo ver y reflejar en su magnífica aportación. Este hecho, como muchos otros en el libro, tienden a consumar una de mis preocupaciones líricas: aunar el fondo y la forma en un todo armonioso.
Reunidos con la escritora Patricia Cuenca poniéndose de
acuerdo en proyectos futuros
El poemario se compone de siete bloques, de manera que el bloque central está dedicado a estos tercetos que son el núcleo del sistema  y eje sintético del mismo, por lo que podemos dividir el libro en dos mitades simétricas, no sólo en el número de bloques, sino métricamente, ya que los bloques 2 y 3 están escritos en endecasílabos, al igual que los bloques 5 y 6, reservando el primer y último bloque a un representativo verso libre que introduce y clausura el viaje, como si los extremos del libro se disolviesen ad infinitum. Los tercetos y los endecasílabos no han sido elegidos al azar, ambos tienen simetría axial, y el número de poemas de todo el libro es 69. Así que he conseguido que la estructura del poemario a todos los niveles sea fractal, incluyendo los versos del tercer bloque, cuya ordenación responde a los números de la sucesión de Fibonacci.
El pintor y el músico que habitan en ti acompañan al poeta que eres, ¿eres capaz de convertir en poesía cualquier faceta de tu vida? ¿Dónde es imposible hallarla? 
Lo más cercano a eso que conozco es lo que hizo Gerardo Diego, poeta admirado. Cada vez que tengo entre mis manos sus obras completas siento palpar la vida entretejida a esas hojas, cada vivencia, cada emoción, suceso o pensamiento dejó en la poesía de Gerardo una huella indeleble. Prolífico como pocos, admiro su gesta pero no deseo parecerme en ese sentido. El tiempo es un bien escaso para mí. Las obligaciones y servidumbres obligan a priorizar los proyectos y he llegado al convencimiento de que para ser en el lenguaje primero hay que Ser fuera de él. Prefiero sentir el imperativo deseo de experimentar que el irrefrenable impulso de crear, ambos se complementan, se necesitan, pero cada uno a su tiempo.
En cuanto a la pregunta de dónde es imposible hallar la poesía, siguiendo la opinión de otro poeta admirado y ya desaparecido, Ignacio Caparrós, la poesía puede hallarse en todas partes y debemos poetizar sobre cualquier cosa, por nimia que nos parezca. Nada es ajeno a la belleza, entre otras cosas, porque todo depende del punto de vista de quien la observa. En poesía, tan importante es el qué como el cómo. Cada conciencia viviente es una probabilidad de manifestar y entender la vida y el arte de forma novedosa. Prefiero pensar que es imposible no hallar la poesía en alguna parte, pues qué sería de este mundo sin los artistas.

Pueden informarse más sobre el autor y su obra
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