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miércoles, 1 de agosto de 2018

Marisol Sales:“Para mí escribir es una necesidad, publicar no”




Marisol Sales logró varias proezas: conseguir que una gran masa de jóvenes lectores leyeran su primer libro, que se prendaran de sus historias y la acompañaran a lo largo de las cuatro obras que comprende su saga Las crónicas del ángel.  Ha trabajado mucho, sin descanso. Y con una responsabilidad y entusiasmo sin límites. Hoy culmina una etapa de su vida presentando En su nombre, título de la cuarta entrega con la que cierra toda una aventura literaria que inició siendo una adolescente, durante el instituto, y sin contar con experiencia alguna en la escritura.  Se atrevió y hoy aún no se cree nada de lo que le ha sucedido.  Su éxito es indiscutible. Es la princesa de la ficción juvenil. Sin embargo prestando oídos a su madurez considera que es el momento de parar. Marisol ha crecido y requiere tiempo para descansar y estar consigo misma.  Hasta su vuelta sigan disfrutando de sus libros, y quienes no los conozcan, hoy es su día de suerte: acudan a  la librería más cercana y adquieran alguno de su colección. 

Acabas de poner punto final a una etapa, que se inició a tus doce años, la cual fue en sí misma un descubrimiento y una revelación, como has dicho, ¿aún te cuesta asimilar todo lo que sucedió en estos casi cinco años?
A día de hoy todavía me cuesta asimilar cosas o ser consciente de ellas ya que han marcado toda mi vida y han construido parte de quien soy y lo que quiero ser. He conocido a personas que admiraba desde pequeña, y he hecho amigos dentro de todo este mundo. No cambiaría ni un solo segundo de todo lo que he vivido gracias a esto, y eso cuesta de creérselo.
Un trabajo escolar la condujo a un rotundo éxito literario
Revelaste, sin temor alguno,  que antes del trabajo escolar que te cambió la vida, la lectura no formaba parte de tu vida, tu interés por ella era nula, en otras palabras, no te gustaba leer, ¿cómo explicas, entonces, el hecho de escribir de buenas a primeras con tanta soltura sin haber tenido un pasado de lectora?
Cierto es que aborrecía la lectura por la falsa creencia de que es algo aburrido. Antes de escribir La noche roja solo había leído por gusto la saga Rubí. La soltura, como bien dices, creo que viene de la propia naturalidad y seguridad que tenía a la hora de escribir y más creyendo que eso jamás nadie lo leería.
Tu madre fue quien te dio la confianza necesaria  para lanzarte de lleno a la escritura y dejarte llevar por ese camino que se abría ante tus ojos, ¿qué te dijo exactamente para que te llenaras de valor y asumieras ese reto?
Cuando ya llevaba escritos seis capítulos le pedí a mi madre que los leyese. Mientras leía yo la observaba y por sus caras sabía si lo estaba haciendo bien o no y para mi sorpresa vi que aquello que quería transmitir se dibujaba en su rostro. Cuando terminó me dijo que la había dejado con la intriga y que por favor continuara.
El libro que le cambió la vida
De allí en adelante, ¿cómo fue el proceso para publicar? ¿Recibiste muchos no por respuesta o a la primera conseguiste editorial?
Afortunadamente no obtuve  un “no” por respuesta. A la primera editorial a la que mandamos el manuscrito (Bohodón Ediciones) dijo que sí. Una vez dentro de este mundo descubrí que mi caso no era el usual y me sentí aún más agradecida y realizada si cabía.
¿Estabas totalmente convencida de querer hacerlo? ¿Hubo miedo o dudas en ti?
No tuve dudas porque para mí era un sueño que podía cumplirse. El hecho que mis historias pudiesen llegar a las manos de todo el que lo desease.
Sin mal no recuerdo,  solo estando en el proceso de creación de tu  primera novela ya  te asumías como escritora, tanto así que sin ningún pudor, al comienzo de una clase abordaste a un profesor y te presentaste como tal, ¿recuerdas cómo se dio esa situación?
La verdad es que no lo recuerdo pero desde siempre me he asumido como escritora porque desde el minuto uno he sentido mis letras, he pensado, reído y llorado como mis personajes.  Me he deshecho  por dentro y  he roto a llorar cada vez que he terminado una novela. Esa es mi definición de escribir, a grandes rasgos.
¿Imaginaste el éxito que ibas a tener? ¿Lo soñaste o quizá deseaste que así fuera?
Nunca lo imaginé y menos tan joven. Cuando eres pequeña te hacen creer que los sueños no se cumplen, que es algo que te hace avanzar pero que son inalcanzables y, que si eres un afortunado que lo consigue, lo harás siendo mayor. Toda esta creencia también contribuyó en el hecho de que no pudiera creer lo que me estaba pasando.
¿Desde el primer libro sabías que ibas a hacer una saga de cuatro entregas?  ¿Tenías todo planificado o las historias para las siguientes novelas se fueron dando progresivamente?
Sí que lo sabía y lo único que tenía claro era el título y el antagonista de cada libro.
Admite que de pequeña la lectura no era una de sus pasiones
Has dicho hace poco que al comienzo creías que tus personajes nada tenían que ver contigo, pero con el correr de los tiempos, te has dado cuenta, por ejemplo, que Javi, Natalia y Ángel    están basados en ti. ¿Cómo llegaste a esta conclusión?  ¿Qué comparten estos protagonistas contigo?
Siempre fui consciente que Javi y Natalia guardaban relación conmigo pero pensé que Ángel no. Fue en En su nombre que me di cuenta que Ángel era quien yo deseaba ser: fuerte, independiente y comprometida.
Te definiste desde el inicio  como una escritora de brújula, que carece de esquemas, que se deja llevar por la inspiración, y sigues siendo igual, que nunca fue importante para ti  el lugar ni el momento para escribir, y que incluso te vieron hacerlo en el aula en medio del bullicio de tus compañeros, eso sí ha cambiado.  El ‘dónde’ sí ha cambiado, ahora necesitas de ciertas condiciones, ¿qué ha pasado?
Sí, ahora necesito estar tranquila y sola. Lo que ha cambiado es que ahora soy consciente de mi responsabilidad como autora y que no todo es lo que cuentas sino también cómo lo cuentas, y para ello se necesita concentración.
Antes de comenzar a escribir, los títulos han ido por delante. Ha ocurrido invariablemente a lo largo de tus cuatro libros.   ¿Por qué hacerlo de esta forma, Marisol?
Sí, escribiendo La noche roja sabía que el resto serían La vindicta, El retorno y En su nombre. Para mí era necesario nombrarlos para saber cómo referirme a ellos y también una guía a la hora de escribir.
Registró un lleno total en uno de sus últimos actos en la Biblioteca Valenciana
Tus personajes están  dotados de superpoderes, ¿por qué estos y cómo los asignaste?  ¿Hay alguno que te hubiese gustado poseer?
Los superpoderes de los personajes los elegí inconscientemente para que su defecto ahora fuese su arma de defensa. Por ejemplo, Javi es despistado y tiene la fama de no enterarse de nada, con el poder de leer la mente no solo es que se entere, es que lo sabe todo.
Entiendo que al comienzo, para crear solías hacerte una serie de preguntas respecto a la historia y sus personajes, ¿era un método de tu invención? ¿Alguien te lo sugirió? ¿Lo sigues usando?
Nadie me lo sugirió porque poca gente sabía que escribía, fue un método que usé inconscientemente  y que es muy útil. Aún lo uso cuando me veo ante “la página en blanco”.
Fue condición de aquel trabajo escolar que hicieras un relato fantástico, está claro, pero tuviste la libertad de cambiar de registro luego, ¿por qué seguiste en este género? ¿Qué te aporta?
Aprendió a ver la vida con otros  ojos a través de sus personajes
Es un género en el que me encuentro a gusto y segura. Es el único género donde todo es posible, no cuenta con las barreras de lo real por lo que todo lo que imagino tiene cabida.
Sé que en la cuarta entrega te implicaste no solo como escritora sino también como persona, que se te volcaron muchas emociones, pues no solo culminabas una etapa en tu vida de escritora, sino porque descubrías una ruta nueva a transitar, ¿ya tienes claro lo quieres hacer cuando salgas del bachiller?
Desde que tengo uso de razón he querido ser periodista y este nuevo curso empezaré esta carrera en la Universidad Carlos III de Madrid.
Aseguras que has escrito los libros que te hubiese gustado leer, aquellos fundamentados en los valores que amas: igualdad, respeto por los animales y el medio ambiente, ¿continuarás su defensa en tu nueva carrera?
Por supuesto y cada vez con más fortaleza y empeño.
Has manifestado que seguirás siendo una escritora aunque no publiques, ¿esto quiere decir que te darás un largo descanso a este respecto o que simplemente sacar un nuevo libro no será una prioridad en tu nueva vida?
Fragmento de la entrevista que me concedió para Momentos en 2016
Para mí escribir es una necesidad, publicar no. Siempre tendré una historia entre manos o estaré en su búsqueda. Como he dicho antes, para mí escritor no es el que publica, sino el que siente lo que escribe.
Te molesta que se menosprecie a la generación de la tecnología, a la que perteneces. La has defendido diciendo que buena parte de lo dicen es mentira, por ejemplo, que no leen y solo paran pendientes de las redes sociales. En resumen que su vida es banal y despreocupada, concluyen. ¿En que se equivoca la gente? 
En que no tenemos interés por el mundo que nos rodea, que somos cómodos y no reivindicativos. Es necesario entender que hay un gran antes y después entre nuestra generación y la anterior: Internet. Tanto para bien como para mal. Y eso es algo que desconcierta y aterra de cara el futuro. Pero yo creo que Internet es una gran arma de revolución, reivindicación y de información. Nuestra generación es la primera del resto que vendrán, espero que aún más libres y bien informadas.
Has dejado entrever que estás inmersa en un nuevo proyecto que tiene que ver con la distopía, del cual no quiere dar detalles, sin embargo lo evidente es que seguirás en la línea de lo fantástico, pero abordando estructuras o políticas, por ahí va el asunto, ¿no?
Sí, en este caso no hay poderes ni son medio-ángeles estudiantes. Es un reflejo distorsionado de nuestra actualidad abordando la política, tecnología, medio ambiente, animales, la mujer, la orientación sexual, la identidad…
Hasta ahora tu vida no fue planificada, simplemente te dejaste llevar, sin embargo, en este momento estás haciendo planes y visualizas un futuro, ¿cómo te ves en él?
Mi futuro más cercano es mudarme a Madrid para estudiar periodismo y crecer como persona. Me veo escribiendo, sobre todo.

Si desean saber de la autora o su obra
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lunes, 4 de septiembre de 2017

Joan Machirant: “El artista si sabe mirar siempre descubre en el ser humano los planetas más dispares”



Hay artistas que sí pueden dialogar con el alma de las personas  o  tocar la esencia de las cosas y quedarse impregnados de esa fragancia única para luego intentar recrearlos en sus particulares interpretaciones sea en música, literatura o pintura. Tal  es el caso de Joan Machirant, que es un artista que no solo ve mediante sus ojos, especialmente dotados para percibir formas y colores, sino que es capaz de captar las emociones y reproducirlas con empatía en sus cuadros.  Yo diría que Joan Machirant es el pintor de la psicología humana, el que retrata el alma.
Tu primer contacto con el dibujo fue cuando tu familia se mudó a la casa de la calle de Cuba. Te viste fascinado por el cemento y no dudaste en pintarrajear el suelo, ¿qué sensación te dio el hacerlo?
Trabajó muy duro para sacar adelante a su familia  
Fue en una mal obrada planta baja de la Calle dos de abril (Barrio de Ruzafa) donde con tres, o cuatro años, dibujé en el suelo de aquel corral el número ocho.  Corral con parra de uvas negras que trepando llegaba a cubrir y dar sombra a la terraza. Instante en el que al trazar ese signo, empecé a comunicarme con los que me rodeaban, con algo tan aparentemente sencillo, como dibujar un lazo.
Naciste artista y tu padre lo supo desde siempre, por eso en la medida de sus posibilidades apoyó tu preparación. Sin embargo, tuviste que repartir tus estudios de Bellas Artes como el trabajo. Contabas con 11 o 12 años por entonces, ¿no es así?
El hambre hacía estragos. La necesidad era mucha y como otros, dejé de estudiar para de aprendiz, aportar algo al hogar.  Destinado, pero no resignado sufría a la espera, de que algo me librara, de ser uno más en aquella  oscura imprenta, y he aquí, que ese soplo llamado casualidad movió la vela y lo que parecía un naufragio, se convirtió en esperanza salvadora, gracias, a que uno de los jefes del taller le preguntó a mi padre: “Batiste ¿Quién ha pintado eso que está puesto en el tablero de contar las resmas?” “Mi hijo”, respondió. “¡Ah! Pues mañana mismo lo llevo a que el mejor dibujante comercial de Valencia le haga una prueba”.
Te gustaba pintar a tu abuela. La hacías posar por largas horas. Ella solía decirte que lo mejor te salía eran los ojos. ¿Estás de acuerdo?

Admite que nunca sabe a cierta lo que va a salir cuando pinta 
Mi abuela, mi padre y hermanas eran mis modelos, pero mamá no posaba, porque la pobre no paraba ni un momento.  Josefa, mi abuela, había tenido una parada de aves y conejos en el Mercado central, pero cuando acabó la guerra se la expropiaron, y en cuanto llegamos a Valencia, se vino a vivir con nosotros. Le encantaba verme dibujar y en su amor por mí, me decía, que lo que mejor pintaba eran los ojos. Posaba un ratito y al poco se levantaba para ver lo que había hecho y si le gustaba, me dejaba solo para que pintara  los surcos de su rostro con las acuarelas, que alguien había dejado en uno de los cajones de la vieja cómoda.
Tu alma por naturaleza es sensible y dada a observar, por eso ves una historia en cada momento. Sabes capturar un momento, primero con la vista y emoción, luego con tu arte. ¿Qué me puedes decir de la escena donde las mujeres  aprovechan para contarse sus cosas  mientras  remiendan los calcetines en la puerta de sus viviendas?  O de aquella muchacha que introduciendo sus piernas en una palangana se depila las piernas en medio de su patio.
De mis vecinas solo diré, que para nada les incomodaba que yo las mirara. La mayor, de pelo negro y brillante cual zafiro pulido, era la dueña de unas piernas blancas que ya depiladas, se tornaban rosadas de rodillas y de talones,  como nalgas de melocotones.
Sí, y era siempre al terminar la fregada, cuando las mujeres a refugio de pared en ruinas, se sentaban  a charlar si la tarde era soleada. Charlaban de sus cosas  a la vez que remendaban  medias y calcetines  poniendo un huevo de madera dentro de ellos. 
Una de sus últimas creaciones 
Don Manuel Sigüenza, tu profesor  en  la Escuela de Artes y Oficios de Artesanos de Valencia te ayudó a descubrir tu vocación, y fue él quién te recomendó  ingresar a la Escuela de Bellas Artes de San Carlos de Valencia al percibir tu potencial. ¿Qué recuerdas de sus enseñanzas? ¿Cómo era como maestro y ser humano?
Don Manuel Sigüenza, profesor de barbas blancas y figura de espíritu levitado, era un hombre bueno y callado. Miraba con atención lo que hacía y solo al terminar el dibujo me decía, con voz que parecía salir de detrás de una espesa cortina: “Joan tienes que ir a San Carlos”.Visité su estudio dos veces, y en su caballete lo que a medio pintar se veía, era la cabeza de un caballo. 
Entiendo que ingresaste como aprendiz en un taller para adquirir experiencia. No te daban ni un centavo, pero aprendías.  Y rápido. Eso hizo que te encargaran trabajos y comenzaras a ganar algún dinero.  ¿Le pusiste toda la voluntad del mundo a tu labor?  Eras un niño y tenías responsabilidades de adulto.
Decorar la vitola de una sedalina fue el  primer encargo que me hicieron. No era voluntad, era el placer de huir del oscuro taller. Empezaba a ser querido y valorado por los clientes que conseguía.  Me trataban de usted y les encantaba cambiar impresiones con aquel jovencísimo dibujante al que igual se le pedía que diseñara originales para el testero de una caja de naranjas, un paquete de medias de señora, etiquetas para toda clase de botes de conservas, o dibujos para un catálogo de joyas, o bisutería fina.  No había tope, cualquier encargo que entraba  por la puerta de aquel modesto estudio se creaba. Era la modernidad, arte que en el mundo del consumismo se llamará ‘arte intemporal de uso útil’.
¿Crees que te perdiste algo teniendo que salir a trabajar a temprana edad para aportar en casa?
Cuenta que vendió todas la obras de su primera exposición horas antes de
inaugurar
El hecho de tener obligaciones de persona formada no me quitó espacio, ni distrajo mis ganas de divertirme.  Al contrario, disponía de dinero y cuando salía con los amigos, lo gozaba de firme.
El amor hace que te centres y retomes tu camino primigenio. Preparas exposiciones y comienza tu andadura por las principales capitales europeas.  ¿Supiste en qué momento dar marcha atrás? Tu corazón fue tu guía, ¿no es verdad?
Un día, alguien entendido me dijo: “Tienes que hacer una exposición”  Llené de obras la galería y antes de inaugurar ya estaba todo vendido. Suerte, claro, pero los que adquirieron aquellas primeras obras, y a los que ahora les sigue interesando mi trabajo, ni son de mi familia, ni amigos, ni nadie a quien de antemano conociera. Sigo en mi estudio y digo, que por desgracia hay galeristas que entienden de arte, lo que yo de esquilar borregos.
 La figura humana es lo que despierta mayor interés en ti, ¿por qué?
El artista si sabe mirar siempre descubre en el ser humano los planetas más dispares. Unos nacen y al poco desaparecen,  otros se quedan pero apenas se ven, los hay para soñar y hasta como dispuestos a eliminar a quien se ponga por medio. No hay panorámica en el universo que no esté dentro, o fuera, de nuestro cuerpo. Somos como la manzana que invadida por gusanos, aún sirve  para dar  vida, gracias  a sus semillas.
Afirma que pintar es un diálogo con la vida 
Has dicho que pintar para ti es un diálogo con la vida, pero sin respuestas definitivas. ¿Cómo se entiende esto?
Contradicciones y libertades todas, pero sin pedantería, vanidad o soberbia  ¿o es qué acaso, no es en el campo de las contradicciones donde a veces la voz de la verdad se deja oír?
¿Dejarás de pintar alguna vez? ¿En tus planes está esa jubilación?

Pintar, escribir, componer o tocar música nos engrandece  y hasta es bueno que de las alas de la paloma se desprenda alguna de sus más bellas plumas, si esto le ayuda a volar mejor y ser más libre. Manos y mente, que mientras no tiemblen darán fruto, porque jubilarse, ni es quedarse ciego, ni impedido.  Hoy la forma de vivir de un artista, nada tiene que ver con  los tiempos románticos y en cierto modo desdichados de Van Gogh, Modigliani, Gris y hasta de Picasso, que tuvo el valor de decir cuando ya era muy rico, que él era un bufón, si se comparaba con los grandes de la pintura.  Ahora todo es comercial. Hay que pagar multitud de recibos, declarar el IVA trimestralmente, autónomos, rentas y más,  que dejan el romanticismo y la bohemia solo para los que, pasan de tener compañera, hijos, casa, coche, vacaciones, tecnología  y demás cosas de la vida moderna.  Le debo tan buenos momentos a mi plena dedicación al arte del dibujo y la pintura, que si volviera a nacer, haría lo mismo. Me aliaría a la tecnología como una herramienta más priorizando siempre ese humanismo, que tanta belleza y espiritualidad nos aporta.



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Y si quieren contactar con él
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martes, 15 de agosto de 2017

Miriam Alonso: “Sacar un libro a lo loco puede resultar perjudicial para los autores”


Llegó un momento en que se detuvo a pensar sobre lo que estaba haciendo con su vida y si se sentía satisfecha consigo misma. La respuesta no se hizo esperar, tomó sus maletas y marchó a reinventarse en un pueblecito de El Bierzo. Allí la escritora Miriam Alonso vive rodeada de cigüeñas y zorros, prepara pan en horno de piedra, siembra plantas aromáticas para su consumo y, por supuesto,  escribe con la serenidad de haberse encontrado.
Le has dado un giro tremendo a tu vida, no solo por el hecho de cambiar de residencia  sino además en tu manera de enfrentar tu día a día, y eso se nota también en nuevos proyectos literarios y un par de propuestas para tener tu propia columna en prensa, ¿podemos hablar de una reinversión integral o simplemente es que te diste permiso para ser tú?
Inmersa en su nueva vida en El Bierzo 
Fue una reinversión integral (me ha encantado el concepto). Se juntaron cosas de esas que obligan a pararse, meditar, y luego sorprenderse de lo mal que lo está haciendo una consigo misma. El cambio de residencia ha sido importante, sobre todo en lo que se refiere a la esencia de esta nueva reinversión que comentamos.
Aunque escribes desde hace mucho, te tomaste con calma y responsabilidad dar el paso hacia la publicación, pero una vez que te decidiste   no has parado de hacerlo, ¿cómo asumes hoy la gestación y el parto de un libro? ¿Qué te preocupa más de todo ese proceso?
No son pasos que se deban dar a la ligera. Cuando contamos con menos años encima, hace como que mucha ilusión tener cosas con nuestro nombre rodando por el mundo, pero luego, decididos a convertir el pasatiempo en profesión, esas cosas que publicaste con tanta ilusión, a veces, pueden volverse en contra. A día de hoy creo que sacar un libro al mercado, así, a lo loco, puede ser muy perjudicial para los autores. Hay errores en ediciones que los propios compañeros no olvidamos con facilidad, errores que tampoco olvida el público. Estamos hablando del mismo público que cuando hayas preparado ‘la gran novela’ sin prácticamente fallo alguno, esquivará tu libro recordando ‘los imperdonables’ del anterior. Lo que más me preocupa en el proceso es eso precisamente: ‘los imperdonables’ (risas). Por fortuna tengo detrás un maravilloso equipo que lucha, bravo y rampante, para que haya los justos.
Ha encontrado la vida que ansiaba vivir 
Por tres años consecutivos, desde el 2013 al 2015, solo hablamos de tu trilogía compuesta por Sabor euforia, Euforia revolution y Euforia forever, ¿qué objetivos cumpliste con esta saga literaria? ¿Quedaste satisfecha con cada una de ellas?
Sí, en general. Luego, según pasa el tiempo y se define el estilo, me di cuenta que a día de hoy son representativas por los grandes momentos que me han permitido vivir. Quizá la que menos efecto produjo fue la última novela, que apasionó a algunos, pero a otros les dejó más bien fríos. Yo, por supuesto, estaba encantada con todas, e insisto: a pesar de los pesares, volvería a apostar por ellas.
Luego te animas a compartir tu pluma con otros autores,  y  aparecen Hijos de Asgard (2015) junto Laura Morales, y Calendar. Cuatro estaciones para el amor (2016) al lado de Tessa C. Martí, Catherine Roberts y Laura Morales, ¿cómo surgen estas iniciativas y qué razones te conducen a dar el sí a trabajar en conjunto?  ¿Hubo momentos complicados en la labor creativa o de redacción, o por el contrario, todo fluyó perfectamente?  ¿Qué cualidades literarias destacas de tus compañeras de equipo?
Estas cosas surgen cuando Facebook (de doble rasero siempre), te permite conocer a personas geniales con las que compartes un montón de pasiones y están tan locas como tú, a nivel de embarcarse en proyectos descabellados que luego, cosas del directo, acaban saliendo genial. Hijos de Asgard fue un gran acierto que ideó Laura Morales a raíz de la afinidad que sentíamos por el mundo nórdico. Calendar fue una idea originalmente mía, que propuse a Laura por esta afinidad y buen rollo que tenemos, a Tessa y a Catherine. A las dos últimas no las conocía tanto, pero son tan buenas profesionales y hacen tan bien su trabajo, que fue un verdadero placer compartir niño de papel con ellas.
La emblemática actriz Concha Velasco
mostrando el libro de la autora
Por estos días, y fiel a tu ritmo de publicación, aunque este 2017 tienes dos títulos nuevos, estás inmersa en una gira que te llevará a varios puntos de España. Me estoy refiriendo a La máquina de besos y Almas de vinilo junto al fotógrafo Manuel Lermas, ¿cómo es que te ves comprometida con dos libros en simultáneo? ¿Fue adrede o algo que se presentó de repente?
Fue una sorpresa. Manuel y yo llevábamos dos años preparando Almas de vinilo (me propuso la idea mientras firmaba en la Feria del año 2015, de hecho). Trabajábamos sin fechas tope, con toda la tranquilidad del mundo, pero sabiendo que ese libro no iba a quedarse como una idea de tantas otras: lo íbamos a publicar, seguro. Resultó que decidimos sacarlo a principios de año, pero entre unas cosas y otras nos enredamos. Llegó a la imprenta más tarde de lo previsto y faltó a su gran presentación (pensábamos hacerlo coincidir con una exposición de Manuel en Madrid, habría sido genial), pero la cosa es que no se pudo… Entre tantas, a finales de febrero llegaba al público La máquina de besos, novedad nuevísima y maravillosa que debía ser movida en ferias. Cuál fue mi sorpresa al encontrarme en la propia feria de este año con un regalazo de Manuel: los primeros ejemplares de Almas de vinilo, que ya habían llegado a sus manos. Imagínate la sorpresa. Así sucedió.
Almas de vinilo es un libro tierno y nostálgico que nos remite no solo a nuestra infancia sino que también habla del presente de algunas mujeres que no han dejado de compartir con sus muñecas y lo hacen desde el coleccionismo. ¿De dónde nacen estas 41 historias que tienen como protagonistas a muñecas? ¿Es verdad que son, existen y sienten como asegura el editor?
Firmando ejemplares de sus libros en el último Sant Jordi 
Es cierto. Su palabra emblema es, sin duda, ‘blanco’. Se trata de historias sencillas que no hablan exclusivamente de muñecas, si no que a través del maniquí nos acercan a historias que podrían ser afines a cualquier persona. Unas hablan de superación, otras están cargadas de simbolismo. Por ejemplo, hay una que habla de muñecas rescatadas de mercados, de esa puesta en valor que se hace por otro… Es fácil pensar en una persona dejando atrás un proceso de depresión, valorándose de nuevo a sí misma. Los lectores de Almas de vinilo, en general, no creen que esas historias tengan por protagonista a una muñeca o varias, ellos encuentran tras cada fotografía y cuento, una aventura íntima y delicada, blanca, para todos los públicos. También les hace  reflexionar, por supuesto. Las historias nacieron de esas fotografías que intercambiamos Manuel y yo. Otras fueron primero letras y luego se convirtieron en imagen. Ha sido un proyecto entrañable, desde luego. También daremos guerra con él y la promoción. Permaneced atentos a redes, que estamos ‘mu locos’.
Por su parte La máquina de besos es una novela que destaca por su mezcla de historia y ficción que te atrapa desde el inicio de su lectura. He leído los comentarios y todos coinciden en que es adictiva y algunos te comparan con Doyle, ¿contenta con lo conseguido por tu personaje Daniel Arlington y su polémica máquina? A propósito nos hace falta en este mundo una máquina de ese tipo para serenar nuestro mundo convulso y desesperado, ¿no es así?
Junto a Laura Morales, su compañera de exitosas aventuras literarias 
Estoy muy feliz con las reacciones del público, tanto del objetivo como del general. Por supuesto, cuando te comparan con cracks de ese nivel no te lo crees del todo, pero sí me ha gustado ver los puntos concordantes en las críticas de la obra y recibir las reacciones de la gente. Yo creo que si alguien con la suficiente entrega se pusiera a ello, podría construir La máquina sin demasiado problema. Eso sí, que se prepare porque la patente es mía (risas).
Como bien resalto, no paras, pues ya estás escribiendo otro libro junto a Laura Morales que no tiene nada que ver con el anterior. Sé que cambian de género, ¿nos puedes adelantar algo al respecto?
Terror y costa. Solo eso os puedo adelantar. Pero en breve contamos más cosas, por supuesto. Estamos trabajando para que sea estupendo.
Participas casi siempre en antologías literarias que tienen que ver con fines benéficos, en este momento estás involucrada con una encaminada a sensibilizar sobre el Párkinson, ¿consideras que los escritores deberían estar más dispuestos a colaborar con estas campañas no solo cuando les afecté de cerca una enfermedad o dolencia?  Es más,  existe frivolidad e intereses publicitarios cuando acceden a participar en ciertas iniciativas de naturaleza solidaria, ¿no lo crees?
Dando rienda suelta a su imaginación en plena naturaleza
Respecto a la primera pregunta, creo que es complicado. De hecho, creo que debes participar cuando sientes que has de participar. A día de hoy no tengo ningún familiar ni conocido cercano con Párkinson, pero sí muchos testimonios de amigos pasando malos momentos relacionados con la enfermedad. La historia seleccionada para esa antología me hizo llorar en cada una de sus fases: mientras la escribía, mientras la recordaba y mientras la corregía.  Sobre la frivolidad: estoy completamente de acuerdo. En general, cuando empezamos a escribir, participar en una antología y ser seleccionado es tan frívolo como añadir el nombre de la antología en cuestión a un listado hueco de ‘libros en los que participo’. Pero llega un momento en que creces y seguir haciéndolo es estafarse a uno mismo, además de una falta de respeto hacia quienes apoyan realmente la causa. Ahora selecciono mucho donde participo porque no quiero engañar a nadie. Hay gente a quien le da igual todo, solo quieren ver su nombre impreso en las páginas de un libro y alimentar su desmedido ego con cada participación de este tipo. 
Te has mudado a un pueblecito de El Bierzo  pero es como si vivieses en una gran ciudad debido a la cantidad de proyectos que tienes entre manos: prestarás tu talento literario a diversos  artistas gráficos y fotógrafos, e incluso se habla de que incursionarás en el mundo del teatro, esto último sí que es inédito. Entiendo que se te ha prohibido dar detalles al respecto, pero al menos, cuéntanos si será como guionista o actriz.
Una obra para almas sensibles
Como las dos cosas. Gran apuesta, lo sé. Además, si todo va como tiene que ir, interpretaré a una prostituta, ¿qué te parece? Yo estoy encantada, muy contenta con este asunto. Ya veremos cómo acaba la cosa. Sobre el pueblo y proyectos: lo bueno de este año de excedencia ha sido, precisamente, quitar de mi frente distracciones, entretenimientos, ciudad, detalles, cosas random, hacer un par de maletas y venir con lo justo a dejar que las ideas fluyan. He escrito en todas partes, solo hace falta un portátil o una libreta para hacerlo, lo sé, pero en ocasiones los escenarios son tan importantes en el teatro como en la vida real. Hay escritores que necesitan irse a la gran ciudad para recibir estímulos, luego estamos esta sub-raza errante, hiperestimulada de serie, que necesita sentirse con espacio y calma para sacar sus ideas adelante.  
Estás viviendo tu mejor momento creativo en todo sentido: te dedicas a escribir,  colaboras con grupos culturales y viajas mucho por trabajo, eres la prueba de que la vida puede cambiar de un momento a otro para bien, ¿no lo crees?
Soy un cúmulo de circunstancias, amiga mía. Por fortuna, quienes me apoyan hacen que todo salga bien, pero lo demás es eso: circunstancial.
Sé que te hace ilusión conducir un programa de radio o televisión, no te importa el medio, donde tocar el tema de la novela femenina contemporánea, ¿consideras que no abundan espacios dedicados a la labor literaria de la mujer en este género? ¿Tenemos que tomar el toro por las astas y ser nosotras quienes propiciemos nuestros espacios de divulgación?
Creo que sí hay espacios, pero tienen pocos medios y menos visibilidad. Ahora que he tocado un poco más la radio y televisión, creo que tendría buenas ideas para mejorar ambas cosas, pero bueno, esto sí debe quedar en el aire. Ahora mismo estoy demasiado feliz con las vistas, entre cigüeñas y los zorros, para plantearme esas cosillas en serio.
Tu entorno más cercano se asombra de cómo ha cambiado tu rutina en el día a día, por ejemplo, elaboras tu propio pan y sales al campo en busca de las hortalizas para tus ensaladas, supongo que nada de esto lo hacías antes, ¿esto también tiene algún sentido literario? ¿O quizá es buena forma de buscar ideas para nuevas obras?
Ni lo uno ni lo otro. Todo eso lo hago porque volver al origen, simplificar, complementa mi felicidad. 

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miércoles, 3 de mayo de 2017

Mar Barbosa: “Aspiro a ser libre de mis ataduras mentales”



En medio de una crisis personal salió en busca de herramientas que le hicieran sentirse mejor. Ha superado en gran parte sus problemas, pero admite que sigue aprendiendo a estar en paz en todo momento, que le cuesta y tiene recaídas donde se ve quejándose y formulando críticas. Esta es la abreviada historia de Mar Barbosa, una mujer que dejó su carrera de diseñadora para convertirse en escritora, conferencista  y coach de vida.  
Formas parte de ese numeroso grupo de gente que, en un momento dado, decidió  tomar las riendas de su vida dejando atrás una existencia llena de culpa, miedo, odio, inseguridad y por si fuera poco, escaso o nulo amor así mismo, ¿por qué la gran mayoría tiene que aprender mediante el dolor y solo ve la luz al final del túnel cuando han tocado fondo?  ¿Tiene que ser siempre así?
Tuvo a su cargo un programa radiofónico, pero sigue muy
ligada a los medios de comunicación 
No tiene que ser siempre así, sin embargo para la gran mayoría de las personas  funciona de esa manera, necesitamos rebasar nuestro umbral del dolor, que para muchos es muy alto, para detenernos y empezar a cuestionarnos si es que existe otra manera de vivir. Afortunadamente, como diría el Curso de Milagros, todos tenemos un límite. Tener que tocar fondo obedece a que nuestra mente subconsciente está ‘programada’ para protegernos del dolor, por lo cual activa mecanismos de defensa que nos llevan a ‘archivar’ los recuerdos dolorosos a través de la negación, evasión, proyección etc., pero no significa que los mismos se hayan sanado. El ejemplo que siempre comparto es que si tienes una herida en la piel y está infectada, puedes cubrirla con gasas, con una férula, en casos extremos incluso con una armadura,  buscando no sentirla, no verla y que no te duela, pero la herida seguirá ahí hasta que duela tanto, que no te quede opción más que probar una manera diferente de tratamiento para curarla. Lo mismo sucede con nuestra mente y nuestras heridas emocionales, llega un momento en que el dolor mismo te lleva a buscar un nuevo camino. Habrá quien no requiera llegar a este punto, son pocos en mi experiencia los que aprenden de la experiencia ajena, pero como diría Shakespeare: “Dulce es el fruto de la adversidad”, y el sufrimiento posee en sí mismo la sabiduría para llevarte a sanar, cuando así lo eliges.
Superaste una serie de dificultades gracias a tu búsqueda espiritual: lecturas, cursos y maestros, pero quisiste compartir lo aprendido, darle a los demás un camino más práctico y sencillo de lo que hacer cuando se está  envuelto en problemas y dificultades, ¿las ideas que propones en tus libros, conferencias y consultas privadas le pueden funcionar a cualquiera? Hablas de aplicar menos el intelecto, ¿cómo es eso?
Su exitosa primera obra 
Desde el inicio de mi labor como escritora y conferencista, mi intención fue compartir todo aquello que me ha servido personalmente en mi proceso de sanación, de una manera accesible, sin terminología compleja pero sin dejar a un lado la profundidad y el compromiso de la responsabilidad acerca de lo que comparto. Esta intención obedecía precisamente al interés de que efectivamente le pueda funcionar a cualquiera, pues sé que todos, sin excepción, estamos librando una batalla interna, aunque a veces no seamos conscientes de ello. Sin embargo, me queda claro también que quien llega a mis consultas privadas, mis libros o conferencias, es porque ‘está listo’ para ello, pues como sabes, mucho de lo que afirmo en mis escritos y presentaciones, pide que llevemos a cabo cambios de paradigmas profundamente arraigados en nuestra mente. Pero, parafraseando a Einstein, si queremos ver resultados distintos, tendremos que hacer cosas distintas. En este caso, si queremos sanar verdaderamente nuestro interior –llámese alma, esencia, espíritu, corazón- necesitamos cambiar nuestra manera de pensar y ver el mundo. Y dentro de estos paradigmas a los que me refiero, está precisamente el intelecto y su función. Llevamos toda la vida pensando que sabemos cómo hacer las cosas, que sabemos lo que es mejor para nosotros y queriendo defender nuestro punto de vista a capa y espada. Cuando nos abrimos al ‘no saber’, entonces estamos dando paso a que la verdadera Sabiduría que habita en cada uno de nosotros, se muestre y nos guíe hacia lo verdaderamente útil para nuestro camino y sanación. A eso me refiero con dejar de hacerle caso al intelecto, para empezar a actuar desde la inspiración.
En tu primera obra Ámate y vive, siete pasos para cambiar tu historia te refieres a la autoaceptación, empoderamiento y libertad de ser, entre otros puntos, ¿cómo lo logramos teniendo en cuenta las pautas erróneas de crianza que hemos tenido, las inseguridades que nos atenazan y los mensajes tóxicos de la gente que dice amarnos y desear lo mejor para nosotros?
Confiesa que siempre habla desde su experiencia
Lo logramos con una pequeña dosis de buena voluntad y una gran dosis de compromiso y constancia. Efectivamente, como mencionas, tenemos pautas establecidas desde la más temprana infancia sobre cómo actuar, cómo responder y cómo pensar, con la finalidad de ser aceptados en la sociedad, y más a fondo, con la intención inconsciente de ser amados. Todos, invariablemente, hacemos lo que hacemos porque estamos buscando el amor. Sin embargo, cuando llega un punto en que a pesar de todos nuestros esfuerzos, seguimos sintiéndonos vacíos, es cuando estamos listos para cambiar nuestra historia, lo cual no significa que no requerirá de tenacidad y un propósito claro de qué es lo que realmente queremos para nosotros, pues de no ser así, abandonaremos el camino a la primera dificultad, ya sea un contratiempo, la crítica de un familiar, el rechazo social etc. De esos ‘contratiempos’ se encarga el famoso ‘ego’ que es esa parte de tu mente que odia los cambios, que no quiere salirse de la zona cómoda pero que te hace sentir culpable por lo mismo, generando resistencia al cambio de mil maneras reflejadas en nuestras relaciones o situaciones. Cabe aclarar que un nuevo y relevante paradigma, demostrado ya científicamente, es que nuestros pensamientos van creando nuestra realidad, así que si en mi mente tengo miedo, habrá afuera circunstancias que me muestren ese miedo. Es ahí donde habrá que reforzar el compromiso con nosotros mismos.
Sanar interiormente no es un suceso, es un proceso, y como te decía, requiere de tener muy claro qué es lo que realmente es importante en nuestro camino. Si tu propósito verdadero es amarte y estar en paz, cada decisión que tomes –o que permitas que sea tomada por ti por esa Sabiduría superior- estará alineada a ese propósito. Y los resultados del cambio interno se irán observando en tu mundo externo sin lugar a dudas. Quisiera agregar que cuando desde el fondo de nuestro corazón y con toda la humildad posible pedimos que se nos muestre el camino, el Universo siempre responde. Siempre, así que no hay nada que temer.
Aseguras en una página de la parte Conciencia que todo los que nos inquieta, hace sufrir, preocupa, no es real, no existe, por tanto, no existe una verdadera razón para sentirnos así, ¿acaso nos lo inventamos? ¿De dónde viene ‘eso’ que sentimos?
Se preocupa porque sus clases se den en grupos pequeños e individualizados
Así es, no es real, ha sido creado por mi mente, específicamente por el ‘ego’ o la parte de mi mente que cree en el miedo y que me lleva a generar en mi vida situaciones que corresponden a esos pensamientos de temor. Y esto se comprueba cuando al cambiar nuestros pensamientos sobre determinada situación, dicha situación cambia, y no a la inversa. En este punto se hace necesario comentar que en esencia, todos aquellos pensamientos que no sean amor, perfección, claridad y plenitud, no son verdaderos puesto que fuimos creados a semejanza del Amor. Esto es algo que el intelecto puede cuestionar, pero que nuestra esencia lo sabe sin lugar a dudas. Entonces, cada vez que sentimos ira, desesperación, miedo o culpa, es en realidad el ego actuando, el problema, diría Tolle, viene de la identificación de nosotros con ese “yo” empequeñecido, iracundo, víctima o victimario. El proceso para sanar nuestra mente, inicia en hacernos conscientes de que ‘no somos eso’ que siempre creímos ser. Que somos mucho más grandes de lo que habíamos imaginado, que la perfección es nuestra esencia y que lo que hace falta es identificarnos con ella. Nuevamente, hablamos de cambios de paradigmas, de cuestionar y traer a la consciencia aquello que mucho tiempo ha estado oculto.
También te refieres a la necesidad de aprobación, que muchas veces tiene que ver con el niño interior herido, que aún no sana, y nos pasamos la vida tratando de quedar bien con todos para que nos acepten y quieran.  Al respecto manifiestas que jamás lograremos colmar las expectativas de la gente, que eso no es posible en su totalidad, y que por lo tanto, nos desgastamos por gusto. ¿Qué hacemos para remediarlo o por lo menos, por dónde empezamos a corregirlo?
Dice que no hace planes y deja que la sorprenda la vida
Hay una maravillosa oración del famoso terapeuta Fritz Perls, donde inicia diciendo “no he venido a este mundo a cubrir tus expectativas, no has venido a este mundo a cumplir mis expectativas…” y es así. Cuando buscamos que alguien cubra nuestras expectativas, en realidad estamos buscando que nos ‘complete’ porque nos sentimos carentes, inadecuados o que no somos suficientemente buenos. De ahí el origen de todas las relaciones de codependencia emocional tan de moda hoy en día. Para iniciar el proceso de corrección de esta manera de vivir, es necesario darnos cuenta de que lo estamos sufriendo, que hacemos lo que hacemos buscando agradar a otros o que exigimos que los otros hagan lo que yo deseo para que entonces pueda amarlos y aceptarlos. Hay que reconocer que es un círculo vicioso y una batalla perdida, pues si nos ponemos a pensar, nunca hemos logrado realmente que el otro haga lo que yo quiero, o no por voluntad por lo menos, y más allá de ello, el hecho de que la otra persona haga lo que yo quiero, tal vez me dará una pequeña satisfacción momentánea, pero bastarán un par de horas o días para que vuelva a sentirme insatisfecho y exija ahora una nueva demanda. Volvemos al punto del propósito que mencioné anteriormente: si tengo claro lo que realmente es importante para mí, preferiré mil veces estar en paz a tener razón. Con esto en mente, cada vez será más fácil elegir amarme y dejar de exigir al otro lo que yo necesito hacer por mí mismo y para mí mismo.
La religión cristiana nos ha enseñado que sentir rabia, odio, sentimiento de revancha o venganza es malo, por tanto, tratamos de negarlos, ocultarlos o disfrazarlos, y cuando no podemos nos llenamos de culpa y vergüenza, sin embargo, tú manifiestas que son perfectamente humanos y que todos en algún momento los hemos experimentado y que siempre estarán presentes en nuestras vidas, ¿cómo los enfrentamos? ¿Qué hacemos con ellos?
Durante la presentación de su segunda obra  Elige el amor
Siempre estarán presentes mientras no sanemos los pensamientos que las causan, y en un plano más grande, para eso estamos aquí, para sanar nuestra mente o evolucionar. El Curso de Milagros nos habla del verdadero perdón, que se refiere a quitarle realidad a las faltas, en lugar de maquillarlas u ocultarlas. Al darnos cuenta de que lo que verdaderamente nos daña y nos hace sentir rabia, odio, resentimientos, etc.  es nuestra interpretación de los hechos más que los hechos mismos, empezamos a dejar de ver aquello como verdadero y al cuestionarlo iniciamos su proceso de sanación y perdón. Se trata, una vez más, de elegir la paz en lugar de tener la razón. Y si aplicamos esta misma visión a nuestra propia culpa y elegimos perdonarnos sabiendo que hemos hecho lo mejor que podemos y que nuestra verdadera esencia sigue intacta, entonces iremos más ligeros por la vida y ya no necesitaremos recurrir a esos sentimientos de odio o venganza para “saldar” las deudas. Recordemos que estamos buscando vivir mejor, estamos buscando amarnos y soltar los lastres del resentimiento. Con esto en mente, será más fácil el camino y los cambios de pensamiento que éste requiere de nosotros.
Por otro lado, también postulas que la gente no tiene el poder de hacer sentir mal o sufrir, que solo nosotros somos responsables de cómo nos sentimos. Esto abarca la forma en que nos afecta  la crisis económica, el estado del tiempo, el malhumor de mi jefe, el desamor de mi pareja o la indiferencia de mis padres o hijos. ¿Es que ellos no tienen la culpa de nada?
Con los participantes de uno de sus talleres de Ho'oponopono  en México
Así es, no hay culpables, sólo responsables. Esto quiere decir que es mi responsabilidad cómo interpreto lo que veo y lo que experimento, y es solo en esa interpretación donde yo puedo hacer cambios. No puedo forzar a que mi pareja me ame, a que mi jefe esté de buen humor, a que el gobierno haga algo para mejorar la economía, pero sí puedo cambiar la manera en que eso me afecta, poniendo mi paz interior como prioridad. Si vamos por la vida buscando culpables, seguiremos delegándoles el poder de nuestro bienestar, seguiremos sintiéndonos víctimas del mundo y seguiremos queriendo cambiar la ‘pantalla’ donde la película se proyecta en lugar de cambiar la ‘película’ misma.
¿Es verdad que los grandes cambios en nuestra existencia se dan cuando comenzamos a cuestionarnos a nosotros mismos más que al mundo que nos rodea?  Cuando elegimos cambiar también vemos cambios en nuestro entorno, ¿es eso cierto?
Como diría Mahatma Gandhi: “Se tú el cambio que quieres ver en el mundo.” Poco a poco se ha ido extendiendo más este conocimiento acerca del poder de creación y manifestación de nuestros propios pensamientos que todos poseemos. En otras palabras, nosotros creamos nuestra realidad. La física cuántica estudia estos procesos, en los que se afirma que todo lo que vemos es una proyección, un holograma que se modifica a través de la vibración y la energía de los pensamientos. Es importante tomar esto en cuenta para reconsiderar nuestros hábitos mentales, reconocer aquellos pensamientos recurrentes sobre aquellas cosas que nos dan miedo, que nos duelen, puesto que si nuestra atención está ahí, estamos dándole cabida en nuestra experiencia. Efectivamente, los grandes cambios empiezan cuando nos cuestionamos a nosotros mismos, puesto que es ahí donde en realidad puedo llevarlos a cabo.
Revisando sus apuntes antes de ser entrevistada 
Para escribir tu segunda obra Elige el amor, ho’oponopono, sincronía y milagros, investigaste y llevaste estudios profundos sobre espiritualidad, en especial, plasmaste tu experiencia con esa antigua técnica de resolución de problemas de nombre Ho’oponopono, lo aprendido como alumna de un Curso de Milagros y tu conocimiento de la obra de Eckart Tolle y Anthony de  Mello, ¿qué te animó a hacerlo y cómo planteaste su contenido? ¿Qué de nuevo o beneficioso puede hallar un lector acostumbrado a libros de esta naturaleza? ¿El Ho’oponopono les puede  servir a todos?
Escribir es mi manera de sentirme útil, es lo que le da sentido a todo lo que vivo pues creo firmemente que es necesario compartirse, que venimos a extender el amor. Mis libros son la reseña de mi camino de vida, así que en mi proceso personal, la espiritualidad se volvió fundamental, es ahí donde encontré respuestas profundas que me dieron certeza y confianza, y quise compartirlo en un nuevo libro. De ahí nace Elige el Amor, Ho’oponopono, sincronía y milagros. Es un libro que sigue con la línea de una redacción sin intelectualismos, basada en mi inspiración y experiencia y sustentada con argumentos de los autores o fuentes que mencionas. Ofrece al lector asiduo de estos temas, un acercamiento amoroso y alentador con respecto al mundo que ve y a su experiencia. En otras palabras, Elige el Amor nos dice que es posible vivir diferente, que aunque el mundo parezca estar en contra, realmente estamos protegidos y a salvo, sólo es cuestión de eliminar la ‘interferencia’ de nuestras interpretaciones basadas en el miedo. El Ho’oponopono es una herramienta ancestral de sanación hawaiana, que se ha extendido por el mundo por su sencillez y efectividad, por lo cual está al alcance de todos, pues no requiere nada más que estar dispuesto, sin embargo, nos pide que soltemos y confiemos en ese Poder Superior de manera incondicional, eso es lo que a la mayoría de los que practican la técnica les parece más difícil, dejar de controlar, dejar de pensar y fluir con la vida. Mi aportación en mi libro, es vincular el proceso de limpieza del subconsciente que aborda el Ho’oponopono a través de la repetición de palabras, con el concepto de perdón que ofrece Un Curso de Milagros, lo cual nos lleva a ver de frente nuestros miedos para poder entregarlos a la Divinidad para que sean sanados. Es ir un paso más profundo en el trabajo de consciencia, reconociendo lo que de verdad nos duele, para que una vez visto, pueda ser sanado en nuestra mente por ese Poder Creador.
Tiene un canal en Youtube donde comparte sus experiencias
Postulas que debes acercarte al Ho’oponopono sin expectativas. Que si vas a pedirle a la Divinidad que las cosas salgan como tú quieres, vas por mal camino. Que te dará solo lo que es mejor para ti.  ¿Eso quiere decir que jamás podremos contar con su ayuda para conseguir las cosas que deseamos?  Que alcanzar nuestros sueños puede quizá no ser lo mejor que nos pueda suceder, ¿es así?
El intelecto asesorado por el ego, cree saber lo que es mejor para uno mismo. Sin embargo, si nos atenemos a los resultados, veremos que cada vez que pensamos que sabíamos lo que sería mejor, a la larga nos enfrentamos con varias situaciones, la primera es que rara vez las cosas suceden como lo planeamos, la segunda es que una vez obtenido lo que deseábamos, el vacío y la insatisfacción volvieron a tomar su lugar en nuestro interior. Nunca nos sentimos satisfechos. El proceso de soltar y confiar de Ho’oponopono y de Un Curso de Milagros, es reconocer que no sabemos lo que es mejor para nosotros, que no tenemos acceso a toda la información que se requiere para poder determinar qué es lo que más nos conviene. Asumiendo esto, nos damos cuenta de que necesitamos confiar en que un Poder más grande si sabe lo que es mejor, así que se lo dejamos a Él. Esto es algo que no estamos acostumbrados a hacer, pero que cuando lo probamos, los resultados son maravillosos. La clave está en dejar de temer el supuesto castigo divino, saber que la Divinidad, que es únicamente Amor, sólo busca nuestro verdadero bien y entonces permitir que lo que tenga que suceder, suceda. Nuestros sueños son las motivaciones que nos incitan a dar cada paso, y soltar no significa que no tengamos que hacer nada o que tengamos que abandonarlos, lo importante es no aferrarnos a ese futuro para ser felices, a que solo si logro mis sueños estaré bien, pues la felicidad se encuentra en este momento, en el aquí y el ahora, pero podemos hacer lo que queremos hacer guiados por una Inteligencia Superior, que nos llevará al lugar donde de verdad podamos ser felices y plenos.
Recomienda a todos aprender a fluir en la vida 
Nos aconsejas soltar, rendirnos, dejar de controlar, que lo único seguro es el cambio, ¿pides demasiado? ¿Podremos conseguirlo algún día?
Sugiero ampliamente que nuestro trabajo interior esté enfocado a soltar, dejar de controlar y fluir. Sé, por experiencia propia, que no es tarea fácil, que el ego es aguerrido y no cederá al primer intento, sin embargo, también se que es posible experimentar la paz y la confianza que te ofrece la rendición. Mientras estemos en este mundo, seguiremos teniendo que elegir a cada momento soltar o controlar, pero cuando empezamos a saborear los frutos del fluir, esa elección se presenta cada vez más fácil de realizar. Elegir el Amor es eso, es dejar que ese Poder actúe en y a través de ti. Creo realmente que no es pedir demasiado, el ego piensa que tiene que sacrificar algo, pero cuando experimentas en ti mismo la facilidad de la vida al soltar, te das cuenta, como dice el Curso de Milagros, que en realidad “se te está pidiendo nada a cambio de todo.”
Dices que estar en paz es el único propósito, ¿cómo lo conseguimos en un mundo imperfecto, con tantos problemas, dolor y gente mala? Nos hablan de karma, mala suerte, del valle de dolor, de castigos y premios impartidos por Dios…Somos seres indefensos, expuestos al caos, ¿está en nuestras manos realmente alcanzar nuestra paz?
Está en nuestras manos cuando reconocemos nuestra verdadera identidad. Mientras sigamos identificados con nuestro pequeño ‘yo’, seguiremos a expensas de lo que nuestros pensamientos de miedo vayan manifestando en nuestra vida, y hablaremos de karma, mala suerte y castigos divinos como parte de la ‘realidad’ que vivimos. Si realmente quieres vivir de otra manera, si realmente quieres dejar de sentirte vacío y dejar de sufrir por períodos cada vez más prolongados, habrá que reconocer profundamente quiénes verdaderamente somos, y reconocer que siempre estamos protegidos por Aquél que nos creó. En mi experiencia, es el único camino.
A lo largo de su carrera ha ido cosechando una serie de reconocimientos 
Algunos sostienen que no esperar nada de la gente ni de la vida es lo ideal, te evitas la decepción y el sufrimiento, y no es una postura pesimista ni resentida, es una medida de protección, ¿qué opinas al respecto?
Efectivamente algunos sostienen que es una manera de protegerse, de resguardar “su corazón”, sin embargo, cada vez que nosotros pensamos que tenemos que protegernos de algo o alguien, estamos inmersos en el mundo del miedo y siempre alertas a atacar o defendernos de cualquier forma. No estamos en paz. De lo que se trata este camino espiritual y de reconocimientos, es de darnos cuenta de que en realidad no hay nada que defender, dicen las Escrituras: “La Verdad no necesita defensa.” Es preciso darnos cuenta de que nuestro verdadero Ser no es vulnerable, que podemos ser nosotros mismos sin miedo, que no necesitamos que nadie nos complete, que si seguimos teniendo expectativas es porque seguimos buscando afuera lo que solo vamos a encontrar dentro de nosotros. No busques que te aprueben y te amen, apruébate y ámate tú primero y los demás lo harán, y si no, no dependerás de ello para ser feliz.
La gente que nos hace daño o martiriza la vida se dice que son nuestros mayores maestros, cuando estas relaciones se tornan en extremo tóxicas o corre riesgo nuestra integridad física o  vida, ¿lo mejor es cortar y alejarse o debemos estar hasta aprender la lección? ¿Cuál debería ser nuestra actitud o comportamiento?
Disfruta cuando comparte lo que cree
El reconocer que nuestros “villanos” son nuestros maestros (lo cual considero cierto), no implica que tengamos que quedarnos ahí y permitir abusos y maltratos. Tal vez la lección que ese maestro viene a enseñarte, es precisamente aprender  a poner límites y amarte a ti mismo, por poner un ejemplo. Lo más importante, es abrir nuestra mente para reconocer la enseñanza y con base en el amor a uno mismo preguntarse ¿qué debo aprender de esto? ¿Para qué está sucediendo esto en mi vida? ¿Qué haría alguien que se ama en esta situación?  Las respuestas que surgen son profundamente esclarecedoras. Y posteriormente, dejarte guiar, permitir que la Divinidad tome el mando de tus pensamientos para saber qué hacer. Sabemos que el maestro llega cuando el alumno está listo, pero también es cierto que el maestro se va cuando la lección ha sido aprendida. Si la situación no cesa, es que aún hay algo que aprender de ella.
Manifiestas has que aprendido a dejarte guiar por la Divinidad, has alejado las expectativas, disfrutas el presente, meditas y sabes que siempre llegará lo que será mejor para ti, ¿eres inmune al ego? ¿No tienes recaídas? ¿No te enfadas o entristeces alguna vez cuando no te sale algún proyecto o trabajo?
¡Me encantaría que fuera así! Pero no, como todos, tengo recaídas, como todos, me enfado, me desespero, me sorprendo a mí misma preocupándome o sintiéndome víctima. Creo que la diferencia radica en que ahora me observo constantemente, me mantengo alerta de esas ‘caídas’ y se que ese no es mi estado natural, que solo cuando elijo soltar y confiar en la vida, es cuando me siento bien. Mi tolerancia al sufrimiento ha disminuido notablemente, no me conformo con sentirme ‘medio bien’, así que cada vez que me percibo en las ‘garras’ del ego, busco por todos los medios, hurgando en mi aprendizaje todo aquello que me permita regresar a mi paz. Lo importante es aprender a dejar de emitir juicios de autocrítica por ello, de eso se trata el amor a uno mismo, no condenarse por volver a sentir miedo o enojo, sino aceptar esa parte nuestra que aún no ha sanado y a pesar de ello seguir amándose. De esta manera, en mi experiencia, me resulta más fácil regresar al estado de no expectativas y total aceptación de lo que es.
La gente concibe la meditación de muchas formas, y algunos admiten ser incapaces de poner en blanco la mente o concentrarse en la respiración, ¿repetir el mantra lo siento, perdón, te amo, gracias del Ho’oponopono es válido?  ¿Qué beneficios obtienes entonándolo sea en la mente o repitiendo en voz alta?
Su vida dio un vuelco tremendo cuando conoció Ho'oponopono
Desde mi mirada, la meditación no requiere poner como tal la mente en blanco, sino llegar al punto de observar tus pensamientos sin juicios, sin opiniones sobre ellos;  no definirlos es no darles realidad y de esta manera, no interfieren en tus emociones. La meditación podría ser más fácil de lo que parece si nos diéramos cuenta de que podemos dejar de resistirnos y por ende, dejar de forzarnos a hacer las cosas ‘como deben de ser’. Así, de manera natural, el objetivo de la meditación, que es traerte al momento presente y adentrarte en tu interior para comunicarte con esa Sabiduría intrínseca, se dará sin esfuerzo ni sacrificio de tu parte. La meta sería que tu vida entera fuera una meditación. El Ho’oponopono, a través de la repetición de palabras, logra eso. Te trae de vuelta al ahora, detiene el juicio sobre tus pensamientos, te libera de interpretaciones y opiniones sobre lo que está sucediendo y permite que la Divinidad tome el mando. Funciona tanto si lo haces en voz alta como si lo repites en tu mente, y al dejar de darle el poder a nuestros pensamientos, la paz retorna y el entorno se acomoda para bien.
¿Cómo preparar nuestra mente y emociones para el día a día? ¿De qué manera pensar para no aferrarnos a las expectativas? ¿Con qué ojos aprendemos a mirar el mundo que nos rodea?
Cada vez termina de realizar una conferencia se siente fortalecida y contenta
Con los ojos de un niño. Un niño no cree que lo sabe todo, deja que se le muestre. Un niño no tiene juicios sobre las cosas, las observa siempre con novedad y asombro. De los niños y los que son como ellos, es el Reino de los Cielos. De manera práctica, utilizar el Ho’oponopono como sustituto de tus pensamientos y preocupaciones diarias, te lleva a ir cambiando tus emociones en el día a día. Practica que tus primeras palabras al despertar sean “gracias, gracias, gracias, gracias…” mientras te lavas los dientes, mientras preparas el desayuno, en lugar de hacer la tortuosa lista de pendientes del día y las probabilidades de que algo no salga bien. Es cuestión de voluntad y compromiso, decía con anterioridad, y así es. Se trata de volverlo un hábito nuevo, que con la constancia te llevará a vivir en el eterno presente libre del peso de tus interpretaciones basadas en el miedo.
¿A qué aspira Mar Barbosa, una mujer que dejó su carrera de diseñadora, para convertirse una coach de vida?
Hace un tiempo que dejé de planear, de hacer estrategias de cómo quiero que sean las cosas. Ahora voy fluyendo con mayor facilidad y me permito sorprenderme y asombrarme por lo que la Vida va colocando en mi camino, y créeme que esto de aburrido no tiene nada. Sin embargo, sí te puedo decir lo que me gustaría que sucediera a nivel profesional, independientemente de que estoy abierta y agradecida a lo que sea que suceda, confiando en que es para bien siempre. Me gustaría seguir escribiendo y compartiendo, considero que lo hago bien pero sobre todo, lo disfruto muy profundamente. Cada vez que termino de dar una charla o una sesión personal, me siento renovada y llena de dicha y energía. Escribir es como volcar mi alma y plasmar en papel lo que yo necesito recordar. Me encantaría seguir haciendo esto que amo, y que en ese camino cada vez se sumaran más personas a través de viajes por el mundo dando conferencias y más libros publicados. En última instancia, como meta última, aspiro a ser libre de mis ataduras mentales, a ser libre de esa idea errónea de mi pequeñez que todavía se hace presente en muchos momentos de mi vida y que no le sirve al mundo, y por último, aspiro a poder, a través de mi propia sanación interior, reconocer mi luz para alumbrar un tramo del camino de quien así lo requiera, recordando siempre que no estamos separados, que somos uno y que si yo sano, el mundo sana también. 

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