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martes, 1 de enero de 2019

Tomás Valladolid Bueno: “Me apasiona la obra poética que sea clásica”



Tras más de 25 años comprometido con el pensamiento y otros 30 como profesor, el filósofo y poeta Tomás Valladolid Bueno conserva sus pretensiones primigenias: no aspirar a mayor reconocimiento del recibido por la obra modesta que dio, pero sí seguir dando lo mejor de sí. Esa fue su máxima desde que inicio su romance con el conocimiento, la enseñanza y la poesía, de allí que jamás buscó aliados o grupos que le facilitaran darse a conocer en el mundillo literario y por ende, a alzarse con algún galardón que inflara su ego. «Yo no juego, y lo digo en clave deportiva, en las ligas mayores, mi estatus es otro». 
Cuando nos dicen que alguien es filósofo o que se dedica a la filosofía, es imposible no traer a la mente la imagen de alguien absorto en sus pensamientos,  como la escultura de El  Pensador  de Rodin  o la clásica foto de Vallejo apoyando su cabeza en su mentón, buscando, quizá, explicarse el funcionamiento de este mundo y sus habitantes, ¿cómo se gesta un filósofo o es que simplemente viene equipado para manifestarse y punto? Cuéntanos sobre esa primera vez con la filosofía.
Vaya por delante este millón de gracias por tu ofrecimiento de realizar esta entrevista. La culpa la tiene nuestro amigo Vicente Torres. También deseo enviar un cordial saludo a los lectores que se dan cita en este sitio de entrevistas. Y ya entrando a la respuesta, te comento que mi primera vez con la filosofía, como una forma de saber extraño, ocurrió durante mi temprana adolescencia un año antes de cursarla como asignatura. A un buen amigo del internado, que estaba un curso por encima del mío, yo solía pedirle que me dejara su manual de filosofía: hasta en el sobrio diseño editorial, tenía un aspecto muy diferente a los demás libros de texto. Recuerdo que al terminar las tareas de mis asignaturas, y en bastantes ocasiones también sin haberlas acabado, dedicaba parte del tiempo del estudio de la tarde a leer aquellos temas extraños en los que me sentía a gusto con su complicada forma de exponer la complejidad del mundo y del ser humano. Desde aquellos anticipos, la filosofía me ofrecía no solo un recogimiento reflexivo, sino un singular modo de pararme a cuestionar, de volver a ponerme en marcha con la inquietud de los interrogantes, de asomarme a la realidad con unos nuevos ojos. Puedo decir que aquella primera vez sentí un fuerte y extraño vínculo entre la libertad y el pensamiento.
La filosofía siempre me dio un recogimiento reflexivo
Sostienes que eres filósofo a tiempo completo, ¿qué pasa por la cabeza de alguien así? ¿Qué es exactamente un  filósofo? ¿Cómo piensa y actúa en la vida diaria? 
En mi caso, llegar a la filosofía y permanecer en ella como forma de vida riesgosa, no lo catalogué cual modo de conseguir y sostener un modus vivendi profesional. El ejercicio de la filosofía supone una actitud determinada que puede verse facilitada por ciertos factores o circunstancias. Una persona con inquietud o con deseo de saber, que se formula preguntas o cuestiona sobre las razones de ser, hacer o decir, no cabe duda que está en una situación más óptima de tener una actitud propia del pensar filosófico. Este apunta a ver qué hay –si es que lo hay- de extraordinario o de subordinario en lo ordinario. A ello ayuda, y no poco, el que otras personas estimulen un espíritu zetético, de indagación. Pero la filosofía, de una manera u otra, siempre exige plantarse ante el mundo, los seres humanos y sus instituciones. Y plantarse así: problematizando y poniendo en crisis la estabilidad y la inercia teórica y práctica de la cultura. Por eso, la filosofía, tomada no ya en serio, sino en su gravedad, es siempre una forma arriesgada de pensamiento, una forma de pensamiento herético, iconoclasta e irreverente. La filosofía lleva indeleble el sello del extrañamiento. Ahora bien, esto también obliga a la veracidad y a no caer en esa impostura del «como si» o del «a medias». La disposición filosófica afecta a la 'completud' del sujeto y de su vida, es lo que quiero decir cuando hablo de a tiempo completo. Adorno dejó la idea de que un enunciado verdadero es también asunto de una vida verdadera. En este sentido, la pasión filosófica, el verse afectado por el pathos de la verdad, el bien, la justicia, la libertad, la felicidad o la belleza, no es algo que surja de una voluntad en positivo, como dice uno de los tópicos más ñoños que hoy día anda en circulación: en el ánimo filosófico, el «volo» no se da nunca sin el «nolo», no hay voluntad de verdad o de justicia o de libertad si no hay rechazo de lo falso o de lo injusto o de la servidumbre que se institucionalizan como ideologías, es decir, palabras, conceptos, categorías, ideas o doctrinas al servicio del dominio de unos sobre otros. Walter Benjamin escribió sobre el momento destructivo de la filosofía, esa dimensión de esta que la vuelve peligrosa para las élites o las oligarquías culturales y políticas.
La filosofía, como incesante implosión cultural, es sentida como nociva incluso por muchos de los que dicen amarla y no paran a la hora de pregonar su importancia. Hay mucho cinismo en la declaración de amor a la filosofía que muchos pregonan: en verdad, la quieren siempre «ancilla», o sea, sierva del supuesto saber de turno. Si la filosofía tiene algo que ver con un tipo de «eros», de amor, es antes de nada con un amor responsable y respondón. Esto ya nos advierte de que el pensar filosófico no es ajeno a la alteridad. No hay verdadero amor al saber si no hay amor al otro y un rechazo de la mentira. El yo pensante es más pensante en tanto que la verdad no se ha desconectado del otro, de su semejante: la búsqueda de la verdad se realiza a través de un logos compartido y compasivo. Por eso, si me pregunta por cómo se refleja la filosofía en mi vida diaria o cómo se ha reflejado a lo largo de mi vida vivida, no tengo más remedio que reconocerme como un filósofo en grado de tentativa: casi nunca consiguiéndolo; y cuando lo consigues, no lo haces todo lo bien que quieres o debes. La filosofía pone en cuestión toda mi biografía y como memoria obliga a mirarme, y mirar  hacia fuera, con rigor crítico, lo cual hace que muchas veces no me gusten en absoluto bastantes de las cosas que veo.
Su primer libro acaba de cumplir
25 años de edición 
¿Desde siempre tuviste claro que te dedicarías a la filosofía?  ¿No hubo, tal vez, otras carreras que despertaran tu interés a la hora de escoger una profesión?  ¿Tu familia no intervino para ayudarte en tu decisión?
Lo de dedicarme a la docencia de la Filosofía es algo que vino más tarde, pero sí que respondió a una invariable intención de compartir con otros el incierto conocimiento que a uno le toca en suerte. A mis dieciséis años me atraía mucho ser profesor de Educación Física. Mis padres remaban en otra dirección, ellos me aconsejaron estudiar la carrera de Medicina o de Derecho, según la modalidad de bachillerato por la que optase. Pero mira por dónde, antes de comenzar el último curso preuniversitario, me asaltó -creo que no puedo decirlo con otra palabra- la idea de ser sacerdote. De modo que al terminar los estudios de secundaria, y tras la prueba de acceso a la Universidad, decidí que eso era lo que intentaría hacer. Casi todos mis amigos se matricularon en la Facultad de Medicina o en alguna otra de ciencias, y yo ingresé en el Seminario Diocesano de Jaén, donde recibí formación teológica durante dos cursos y medio. Luego salí del Seminario para trasladarme a Granada y continuar los estudios por mi cuenta en la Facultad de Teología de los jesuitas y realizar a la vez la carrera de Filosofía en la Universidad pública. Aquellos fueron unos años muy enriquecedores de vida universitaria y de colaboración social y pastoral en la parroquia de un barrio periférico y marginal de la ciudad.
Fuiste miembro del grupo de investigación «La Filosofía después del Holocausto» dirigido por el profesor e investigador Reyes Mate en el Instituto de Filosofía-CCH/CSIC, ¿a qué se dedicaba con exactitud esta agrupación y cuál es tu papel dentro de ella?
El creador del grupo, y director durante muchos años hasta su jubilación, fue  el profesor investigador y filósofo Reyes Mate, a quien tuve la fortuna de conocer por medio de Esteban Molina, gran amigo ya fallecido y al que hemos homenajeado recientemente en su ciudad natal de Úbeda. Para ambos solo tengo agradecidas palabras de inmenso afecto y admiración. La actividad del seminario de investigación se desarrolló en varias fases a lo largo de un par de décadas, y su orientación de trabajo entroncaba con la línea del pensamiento crítico. El impulso básico, inspirador por decirlo así, fue el de pensar nuestro presente desde lo impensado, o sea, a partir de Auschwitz como el acontecimiento que da que pensar: la filosofía no dejaba de ser búsqueda de la verdad, pero esta nada tenía que ver con la tarea de una razón idealista. El seminario tuvo el sello de una razón anamnética, es decir, de una memoria histórico-crítica que, informada por las bases de una ética compasiva, abordaba el problema político de la justicia desde el culpable olvido de la injusticia en que habían incurrido las principales corrientes de pensamiento en Occidente. Por otro lado, el seminario siempre se destacó por ampliar la orientación iberoamericana de su filosofía. Si se privilegiaba una alteridad olvidada para sentar las bases de un nuevo pensamiento crítico, esto no podía hacerse de espaldas a la realidad y al pensamiento latinoamericano. En ese contexto, mi función era la propia de quien es miembro de un grupo de trabajo de investigación filosófica o social: estudio coordinado de las cuestiones programadas, participación en la sesiones de exposición y debate internos, así como en los encuentros o simposios organizados con dicho fin, además de colaborar con la aportación de trabajos para las publicaciones colectivas que se iban editando. Lo que yo pude aportar al grupo fue modesto comparado con los trabajos de los miembros más relevantes del seminario. Mi gratitud a todos ellos y, en especial, a su director es total.
Has realizado tareas como docente de Educación Secundaria, por tanto muy cercano al pensamiento de los jóvenes, ¿se hallan tan perdidos como aseguran algunos? ¿Qué de positivo percibes en esta generación ante fatídicos vaticinios?
Su participación en publicaciones colectivas
Mi experiencia con los jóvenes adolescentes, durante treinta años de profesor, es que andan o bien perdidos dentro de sí mismos o bien desorientados fuera de sí. De otro modo, no serían adolescentes. Esto es algo que con mayor o menor grado ocurre en todas las épocas. Ahora bien, hoy disponen en su gran mayoría de una gran variedad de medios que ni por asomo han gozado otras generaciones anteriores. Tienen a su alcance una enormidad de recursos pedagógicos y didácticos que bien aprovechados pueden serles de mucha utilidad para enfrentarse a la vida. Talento, capacidades y medios no les faltan. ¿Qué es de lo que carecen? ¿De futuro? ¿De pasado? ¿De subjetividad cívica más allá de la doble reivindicación que supone la afirmación de un yo individualista exigiendo permanente protección de la sociedad y del Estado? Lo que sí puedo decirle es que una buena parte de lo que se les ofrece lo reciben como productos de consumo presentados en clichés y eslóganes. El proceso de banalización y de simplismo ético ha alcanzado desproporciones solo comparables a la megalómana voluntad de imagen que cada vez está más extendida, reduciendo la realidad a su expresividad icónica y haciendo un uso devastador del lenguaje a través del tuiteo. Puede sonar a caricatura, pero hay bastante de eso: me produce gran pena cívica que un joven tenga por modelo la verborrea de un youtuber, lo ingenioso de un meme o el zasca de un texto de 280 caracteres como máximo. ¿Qué idea de ciudadanía se corresponde con esto? ¿Qué reformas -educativas y no solo educativas- deberían ponerse en marcha -tras acuerdos fundamentales no solo entre las fuerzas políticas- para darle la vuelta a este proceso de simplismo que está sufriendo el ser humano como sujeto de cultura? Desde luego, pienso que las reformas de leyes que se anuncian a bombo y platillo no conseguirán sino acrecentar esta farsa del «como si» que se ha instalado con exitoso cartel en nuestro actual teatro de la vida. ¿Qué clase de educación para la ciudadanía puede ser una que en su currículum oficial y en su práctica en las aulas excluye cualquier referencia reflexiva sobre la determinación principal de la condición humana, a saber, la muerte o la finitud?
Sus libros reflejan su postura sobre
la realidad actual de las sociedades
Tus reflexiones y tareas de investigación figuran en algunos libros propios o en coautoría, además de en colaboraciones en revistas, ¿en qué momento te animas a escribir? ¿Qué ideas querías desarrollar? ¿Adónde apuntabas con tus obras y artículos?
A finales de los años ochenta decidí ponerme manos a la escritura de un libro, breve en extensión, donde su forma y su contenido reflejasen cuáles eran mis preocupaciones filosóficas y los problemas que en mi opinión tenían mayor relevancia. El título de ese texto creo que era bastante elocuente como indicador de apertura y búsqueda: «Historias de la otra razón». Acaban de cumplirse veinticinco años de su edición. La conciencia de aquella liminar escritura era la conciencia de un logos lacerado, amputado o desgarrado. Y la reconstrucción sin término del mismo apuntaba a una idea de amor como categoría sociopolítica. Proponer un constante redescubrimiento y una renovada refundación de la democracia eran el trasfondo y el trasunto práctico de aquella exposición filosófica. Y así sigue siéndolo hoy en mi uso público de la escritura. Ambicioso programa, pero una muy modesta ejecución del mismo.
Tu temática en la actualidad es bastante clara. Sabemos que Tomás Valladolid Bueno aborda sus trabajos con un fondo de pensamiento judeocristiano, y le preocupan sobremanera las víctimas, la justicia, la memoria política y la democracia. Eres coautor del libro Filosofía y ciudadanía (2008) dirigido al estudiantado de bachillerato, ¿cómo hablar y en qué tono cuando el tema a tratar es sobre ciudadanía teniendo en cuenta que España es un país con una variedad de  identidades que no han podido vincularse con un sentimiento de patria en común? Lo estamos viendo, muchos no se reconocen como españoles y hasta anhelan irse y ser realmente libres. ¿Vivimos realmente en una democracia?  ¿Qué le hace pensar a cierto sector de la política que no es así? ¿Podrá contar España alguna vez con una memoria histórica en común, con la que estén de acuerdo todos?
Sí, esos son básicamente los temas a los que me lanzo en abordaje desde un pensamiento al que la oficialidad imperante está escasamente dispuesta a concederle carta de navegación. Entiendo que hay tradiciones olvidadas en las que pueden descubrirse verdaderas vetas de ilustración que podrían servir de apoyo para seguir avanzando en el indeterminado o incierto proceso de democratizar nuestras vidas en común. Ahora bien, profundizar o radicalizar nuestro sistema democrático no significa que este no sea realmente democrático solo porque no lo sea en plenitud. Es verdad que se precisan cambios, y en algunos asuntos de gran alcance: reformas que afectan a la igualdad social y económica, a las leyes electorales, a las formas de participación, deliberación y decisión, a la organización territorial, a órganos de control democrático independientes, al sistema de justicia e, incluso, si me apura, a la forma de la jefatura del Estado.
Su aporte a los estudiantes de bachillerato 
Ahora bien, quienes dicen querer irse para ser libres, lo que pretenden hacer, desde el propio poder autonómico, es la constitución de fronteras para cercar una nuevo espacio estatal donde el monopolio de la violencia les permita conquistar la hegemonía plena de su cosmovisión nacionalista. Su distinción maniquea y excluyente entre amigos y enemigos tomaría cuerpo jurídico, político y policial de modo rápido en el interior del cercado que delimitaría la nueva nación-estado. Además, están ahí sus ínfulas expansionistas al considerar otras comunidades autónomas unos territorios de su área nacional y que, por el momento, solo las inventarían por la llamada lengua propia y vehicular. Ante esto, por lo que hace al resto del Estado español que fuese quedando, hay que preguntarse: ¿Alguien piensa seriamente que, de lograrse esas secesiónes, el nuevo Estado guardaría una relación amistosa con un Estado del que quieren desgajarse porque lo ven opresor, autoritario y antidemocrático? Incluso, de darse el caso y aún si el nuevo Estado continuase siendo miembro de la Unión Europea, ¿no sería lógico que, por evaluarlo así, denunciasen la naturaleza no democrática de ese resto del Estado español y, por tanto, exigiesen su expulsión de la Unión Europea? Con solo plantear estas futuribles ficciones de la lógica perversa de esos nacionalismos supremacistas, nos damos cuenta del endemoniado «colorín colorado» que es el cuento procesal que no paran de contar. ¡Y con qué ceguera se consiente la servidumbre diciendo abrazar la libertad!
Según lo entiendo, las corrientes cosmopolitas o globalizadoras -en consonancia con la libertad de los individuos integrados en comunidades y grupos concretos- son motores que habrían de dinamizar nuestras democracias. La igualdad entre las mujeres y los varones, así como los flujos migratorios y de refugiados con las causas y efectos que conllevan, por ejemplo, están ahí como desafíos no solo para la práctica política, sino para un pensamiento de lo político. No pocas de las transformaciones habrían de hacerse con la mirada puesta en la construcción de una Europa más sólida e integradora hacia dentro, a la vez que menos excluyente hacia el exterior. Esto, como es fácil comprender, supondría cambios de diversos órdenes que no serían aceptados, en ningún caso, por las diversas fuerzas nacionalistas o populistas que están más por la creación de nuevos Estados que por la federación de los existentes, o sea, que buscan alcanzar una soberanía estatal por caminos de secesión y reacción que nada tienen que ver con la integración o ampliación de la soberanía por senderos de una Europa federal y solidaria.
Y si esto es así por lo que respecta al espacio y al presente, qué decir de lo que afecta al tiempo pasado: la instrumentalización ideológica y la percepción sectaria de la historia no son el mejor campo donde de una vez podamos institucionalizar social y políticamente la sentida exhortación de Manuel Azaña: paz, piedad y perdón. ¿Memoria histórica común? En las condiciones actuales, en las que prima lo identitario y populista, ¡hasta en mucha parte de la izquierda!, para lo más que da la memoria partidista es para un denominador común electoralista, que viene a ser como el «como si» de lo común. ¿Qué si no, por ejemplo, está sucediendo desde años con la memoria sobre el terrorismo de ETA o la guerra civil española?
Un eterno estudioso de la poesía
Además de tus minuciosas investigaciones, hay un género al que le has dedicado entrega y mucha ilusión: la poesía. Desde hace mucho venías compartiendo tus creaciones en el blog «Carmina». Justamente una selección de dichas publicaciones dio origen a Luna, baja y trágame.  Se dice que con este poemario “se puede llorar, cantar, reír, evocar, y, ver a los humanos, vernos”. A modo de promesa o advertencia, como se la quiera tomar, Luna, baja y trágame viene con este mensaje editorial: “El que quiera con este libro puede aprender a ser Justo, si tiene memoria y entendimiento”. ¿Es eso cierto? Cuéntanos, ¿cómo surgió la idea de reunir parte de estos poemas en un libro?
El motivo fue corresponder a la amable invitación de unos amigos para que publicase en su colección editorial una selección de algunos poemas que había escrito hacía tiempo y que yo no estimaba tan loables como para sacarlos a la luz. No obstante, me avine y acepté por amistad en unas circunstancias muy especiales. Ese fue el motivo inicial. Les propuse que en el libro aparecieran publicados tres poemas de mi hijo mayor Tomás a modo de unos oteros poéticos desde los que otear el transcurrir del sentido de mis versos. De ese modo, trataba de encontrarme con él a través de la escritura y de reconocer en la suya una importante brújula. Ahí estaba una de las dos metáforas básicas del libreto. Por lo demás, el título corresponde al nombre de un cuento popular donde un pobre leñador, harto de su fatal destino y de sufrir los avatares de una vida de sufrimiento, exhala una exhortación que es tan débil en esperanza como en convencimiento. El título ya indica que en aquellos poemas tan dispares había una plegaria de fondo, pero una plegaria que no respondía a una evasión trascendente para escapar de la Tierra, puesto que a quien se solicita rescate es a un satélite, la Luna, que tiene su origen o vínculo irremediable con la propia Tierra. De algún modo, la idea que late es la posibilidad de un retorno ante la imposible huida más allá de la inmanencia: retornar permaneciendo en el amor. Ahora bien, la verdad es que nunca pensé en editar un libro de poemas: yo había escrito aquellos versos, como los que he ido escribiendo después, para superar el estancamiento comprensivo en el que a veces me sumen los conceptos; y, viceversa, para clarificar con ideas la nebulosa emocional de mi espíritu. En una línea unamuniana, necesito que los conceptos tengan la emoción de las palabras y que estas no anden extraviadas sin ideas. Ahora bien, la elección de una sentencia latina como epígrafe inicial del libro fue bastante expresiva de un irónico escepticismo poético y filosófico: «tal vez un día podamos reírnos incluso de esto». Y fue aún más irónico y más escéptico por cuanto la presentación del libro no estuvo muy alejada del fallecimiento del pintor y también amigo que había diseñado el rostro lunar de la portada.
Otro de sus importantes libros 
Eres autor del artículo “La estructura práctica de la creación literaria (Consideraciones filosóficas sobre poesía y democracia)”, ¿cómo debemos entender esto último? ¿Quizá se refiere a que la poesía no se encuentra al alcance de todos?
No, no me referí ahí al problema de la intensión y de la extensión elitista de la poesía. En ese texto, intenté profundizar en la idea de una estructura destructiva-creadora de la poesía y de su proceder «democrático» en el sentido de que la poesía, ha renunciado a toda clase de apriorismo ontológico o lingüístico, pues no toma ninguna cosa ni ninguna palabra que de antemano posean por sí mismas un natural rango estético sobre otras, se impulsa creativamente en la desplanificación y la desviación. El concepto de destrucción me resultó más acorde con el carácter creativo de la escritura poética que el concepto de producción. Para hacer más inteligible el mensaje, este fue el final que di a aquel artículo: «En este cuadro comprensivo la acción del creador encuentra su imagen en el acto que consiste en tomar con nuestras manos una flor y retorcerla levemente para después dejarla caer en un fértil desmoronamiento que genera una mosaica desorganización sobre un sucio suelo, salvo que preñada de sentido.» Las ideas que expuse allí tienen que ver con eso que he comentado en una respuesta anterior sobre lo que para mí es el sentido riesgoso o peligroso del pensamiento filosófico.
¿Te gusta la poesía actual? ¿Te has topado con un poemario donde no encuentras por ningún lado?
Me apasiona la poesía que es siempre actual, o sea, la obra poética que sea clásica, bien porque siendo actual hoy muy bien pudo haber sido actual en un tiempo pasado, o porque habiendo sido actual en tiempos pretéritos es también actual en nuestro presente. Es claro, por tanto, que no hablo de un gusto por las modas. La poesía clásica se renueva sin cesar en formas de belleza lírica tratando de dar cobijo a los problemas sempiternos que determinan la condición humana. Soy muy considerado a la hora de valorar todo el esfuerzo creativo. Pero evidentemente no todo lo que uno lee le satisface  por igual ni en grado sumo. Pero sí que me encuentro hoy con creaciones de obras poéticas que no se acomodan ni  se reclinan ante el canon de la futilidad amparada por una tupida telaraña de premios. En todas esas obras clásicas mi espíritu muerde un anzuelo de salvación: no impide moverme por el cauce de la vida  humana y, a la vez, me saca de sus bravías aguas para advertirme de un ahogo del que nunca, ni totalmente, pueden librarse los seres humanos. Para mí, al igual que la sociedad lo era para Merlau-Ponty, una poesía vale tanto como el trato que en ella se da al ser humano.
Afirma que vivimos una época en que se da por
acabado algo apenas nace 
¿El intelecto y la emoción están divididos en Tomas Valladolid Bueno? ¿Dónde podemos hallar al verdadero: en sus textos filosóficos o en sus poemas? ¿En qué registro eres más tú? ¿La poesía y filosofía comparten el mismo espacio? ¿Encuentras la inspiración para escribir en lugares similares?
Sobre esto que me preguntas ahora, algo he dicho ya al hablar de la razón de ser  de Luna, baja y trágame. La alteridad, el extrañamiento en medio de la semejanza, no solo lo son respecto del mundo y de los otros, sino también respecto de uno o nosotros mismos. En este sentido, no tanto mi intelecto como mi emoción están encontrados entre sí, sino que cada uno de ellos los hallo escindidos en sí mismos, demediados, por utilizar un término del título de una novela de Italo Calvino. Ahora bien, precisamente la filosofía y la poesía son para mí especiales modos para hacerme cargo, para responsabilizarse en cuanto sujeto fracturado, intentado recrear -sin descanso ni finiquito- la imposible unidad de uno mismo fuera de la tensión que somos. Y no marco jerarquía entre filosofía y poesía a la hora de ir haciéndome uno en mi inevitable escisión. Ni tampoco hago corresponder, en exclusiva, a la filosofía con el intelecto y a la poesía con la emoción. El cruce o el entreverado de géneros no es deslindable más que mirando la diferente expresión formal de una escritura y otra. El espíritu donde se encuentra el intelecto y la emoción es el mismo, un espíritu que no termina nunca de hacerse y que, para más dificultad, también ignora. Me permito mostrar esto que quiero decir reproduciendo aquí algo que escribí, de manera provisional, en una de las entradas de mi blog «In Fieri 59». La elijo porque, desde el título hasta el propio poema, estoy procurando entretejer poéticamente algunas ideas filosóficas, teológicas y jurídicas. Mi intención era ampliar la comprensión del sentido al que apuntan la palabra y el concepto de «diferendo». La entrada incluía, como apoyo semántico, esta frase introductoria: «Lo que cuentan, por ahí, que dijo Sócrates a los falsos profetas y Jesús a los sofistas». El dispositivo anacrónico no es mero recurso formal. Más allá de que el resultado poético sea un logro o un fracaso, independiente de que haya mucha, poca o ninguna calidad poética, ahí está manifiesta mi intención de pensar poéticamente una sociedad conformada por sujetos sajados en lo individual y lo social, desamparados por una cultura de liberación que se construye, irónicamente, con un lenguaje ajeno al lenguaje de las víctimas. Este es el poema:

DIFERENDO
Y te acercas tan ufano
para hablarme del paso de los días
sin tú haber aprendido aún
que todo hoy es el mañana del ayer
¡y el ayer de todo mañana!
Y tú vienes tan altivo
a predicarme el amor por la verdad
sin que hayas sabido nunca tú
que con la verdad te mueres
que por la verdad nos matan.
Y te echas junto a mí
en este lecho de mi muerte fría
para susurrarme un falso sueño eterno
sin tú comprender lo absoluto
de la interminable pesadilla del tiempo.


Afirmas que la masa madre, de donde han salido todas tus obras, se mantiene intacta, y que de ella saldrá, en breve, un nuevo libro. Tocará el tema de la amistad. ¿Tienes muchos amigos? Los que están en las redes sociales se jactan de tener miles.  ¿Los tuyos son de carne y hueso o son virtuales? ¿Cómo experimentar la amistad en estos tiempos?
En el ejercicio de su pensamiento crítico
En efecto, tras dos siglos del comienzo de la revolución democrática, y teniendo presente el auge que están recobrando algunos movimientos reaccionarios, sostengo que tiene vigencia volver a preguntarnos «¿qué es ilustración?». Nuestro tiempo es el tiempo donde parece que todo se da por acabado nada más nacer, e incluso antes de haber nacido. Y, con todo, hay que reformular la cuestión, porque si la ilustración trajo un cambio con su idea de comunicación, entonces el pensamiento crítico no puede entregarse, así sin más, a una determinada neutralización de lo real, de lo simbólico y hasta del mismo sujeto de la comunicación. Neutralizar -dominar- con fines esencialmente economicistas, va acompañado del espejismo de una sociedad global de la comunicación. Y digo espejismo porque lo que cuenta no es la intensión (comprensión) sino la extensión (acumulación). El entendimiento extensivo de unas poderosas corporaciones acaban colonizando global e individualmente la razón que está llamada a ser autónoma. Por eso creo que el pensamiento crítico, en su ejercicio filosófico y poético, ha de trabajar los conceptos y las palabras para poner hoy nombre certero a lo que en su día Kant llamó «culpable minoría de edad» y La Boétie calificó de «servidumbre voluntaria». La filosofía y la poesía pueden hacer que el pensamiento se ocupe de la reformulación de la democracia prestando atención a una comunicación en términos de amistad como virtud política. Hay que romper la mortífera dicotomía política que categoriza en términos de amigo/enemigo en cualquiera de sus formalizaciones, hay que deshacerse de las políticas del Gran Ego Político y centrarse alrededor de la extraterritorialidad del otro que es un ser humano sufriendo injusticia y dominación. La amistad como virtud política exige la ausencia de odio y el ejercicio del pensamiento libre. Las dos exigencias se oponen a la organización social de lo político comandada por un tirano y su pléyade de tiranuelos a los que no sin complacencia se somete una multitud de esclavos que han renunciado a su libertad.
Durante su alocución en un acto cultural reciente 
Tras veinticinco años de ardua labor, ¿comienzas a sentirte reconocido o consideras que todavía eres un escritor inédito para el gran público?
Bien, no todo lo que «el gran público» reconoce posee la excelencia que se le supone, ni todo lo que tiene excelencia objetiva es reconocido por él. En mi caso, ni hay excelencia ni creo que la ausencia de reconocimiento a ese nivel sea inmerecida. Yo no juego, y lo digo en clave deportiva, en las ligas mayores, mi estatus es otro. Bien es verdad que tuve la fortuna moral de ser miembro de un magnífico grupo de estudio y de pensamiento, lo cual me ha permitido gozar de la confianza de alguna importante editorial,  pero siempre soy muy consciente que de mis trabajos son más de un orden complementario. Por tanto, cualquier reconocimiento que uno tenga ha de ser acorde a lo modesto de mi labor. En consecuencia, no aspiro en ningún momento a un reconocimiento mayor de lo que uno ha dado y da de sí, lo cual no creo que haya alcanzado nunca un nivel de «gran público». Por otro lado, tampoco he buscado nunca hacerme socio de clubes o ser miembro de esos cenáculos que facilitan las circunstancias favorables para tener el beneficio de una consideración que, como vengo diciendo, sé muy bien que tampoco merezco disfrutar. Uno sabe, además, que ni la escritura filosófica ni la poética son del tipo de creaciones culturales que, en líneas generales, interesen mucho a la gran mayoría de la gente, ni siquiera hoy, cuando las condiciones educativas y de comunicación cultural parecen muy favorables para que cualquier modalidad creativa llegue a la mayor parte de las personas. De alguna forma, parece que ciertas formas de cultura –por el momento- permanecerán enmaridadas, en cierta manera, con lo que Juan Ramón Jiménez llamó «la amplia minoría». Bastantes filósofos y poetas pueden tener reconocimiento público, pero el reconocimiento del gran público está reservado para muy pocos. Claro que en esto no se distinguen mucho de los físicos, los matemáticos, los biólogos, los economistas, etc. En fin, nos llevaría a adentrarnos en la naturaleza de la cultura de masas mediada por la función de los «mass media» en el contexto de la no siempre libre y global economía de mercado. Algo a lo que ya me he referido anteriormente. En todo caso, quiero señalar que la distribución del reconocimiento, como forma del reparto de lo sensible, por decirlo con palabras de Jacques Rancière, tiene múltiples y contradictorias lógicas, y muchas de ellas son muy lacerantes. De todos modos, pienso que lo importante de la cultura en general, o de la ciencia en particular, no es la satisfacción del ego de sus agentes, sino el tipo de políticas del saber como bien común, propio de sujetos entregados en cuerpo y alma a una constante y crítica ilustración con la mira puesta en unir la verdad con la libertad. Es decir, una labor a tiempo completo.

Si desean saber más del autor o su obra
pueden pinchar
los siguientes enlaces:
http://revistacarmina.es/?cat=270&paged=3
https://www.facebook.com/tomas.valladolidbueno
https://www.amazon.es/Tom%C3%A1s-Valladolid-Bueno/e/B001K11MZU
http://infieri59.blogspot.com
https://dialnet.unirioja.es/servlet/autor?codigo=606915






miércoles, 1 de marzo de 2017

Nelson Carrizo:“Un trabajador poeta no es muy atractivo para las megas empresas editoriales”

No limpia ni perfuma sus poemas. Quedan tal cual los concibió. Detrás de él no hay ninguna editorial importante y publica sus libros por cuenta propia, sin embargo nadie como él moviliza un número cada vez más creciente de poetas a través de las redes sociales para sus actos literarios en  Chile. Nelson Carrizo antes luchó contra la dictadura de  Pinochet y vio el arribo de la democracia en su país, pero sabe que hay mucho más que hacer en nuestras sociedades, por eso hoy  pide justicia e igualdad a través de sus poemas gestados en una mina de cobre y cada cierto tiempo convoca a los escritores de todo el mundo a dejar escuchar su verdad. Les invito a conocer a Nelson Carrizo poeta minero y artífice del gran movimiento Chile, país de poetas.
Hoy por hoy te llaman el poeta minero. Así te conocen y reconocen. Sin embargo, no siempre tuviste esa ocupación. Hiciste de todo en esta vida,  pero está claro que  nadie puede creer que no fueras poeta desde siempre, ¿naciste con versos en los genes o tu vocación por la poesía se fue gestando de a pocos? ¿Cuál es tu verdad?
Trabajó de todo antes de convertirse en el poeta minero 
Soy parte de una pregunta el poeta nace o se hace. A los seis años para el Día de la Madre la profesora nos pidió hacer un poema para un concurso. Me gustó la idea e hice uno y gané el concurso. Tuve que recitarlo frente a mi madre  y delante de todos, y desde ese día no paré de escribir. Durante el servicio militar escribí mucha poesía y como andaba por muchos lugares, me puse de apodo Éxodo y mis poemas de esa época no tenían título, solo números Éxodo 1, exodo2,  etc. Y hasta que llegué a la mina y me bautizaron como Poeta Minero. Entonces, en mi caso, nací poeta.
Hiciste de todo para ganarte la vida: de titiritero, recitaste en peñas clandestinas, artesano en fierro, maestro  chasquilla, electricista, mecánico soldador, carpintero, ceramista, gasfitero, etc.  Cuando el hambre aprieta uno se vuelve mil oficios y sobre todo creativo, ¿qué pensabas sobre tu presente y futuro en esos tiempos?
Yo, como muchos, somos de la época de la Dictadura Militar en Chile, y sí,  es cierto al principio trabajaba en la construcción,  de instalador eléctrico,  luego vino una época de cesantía, donde uno tenía que trabajar en lo que sea para ganarse la vida, y era entonces:  te adaptas para sobrevivir o sucumbes. En esa época la mayoría trabajaba en el Pem  o Pojh, Programa para jefes de hogar. Hacían veredas, hoyos… y  ganaban una miseria. Yo trabajé en muchas cosas y aprendí otras tantas. El futuro no se veía. En esa época nace mi poesía revolucionaria, de  política contra Pinochet, la cual está en mi libro Poblador V/S Dictadura. Era poesía para recuperar la democracia, y la prioridad era el pan, la poesía un desahogo… y una bandera de lucha.
Y también fuiste dirigente político en tiempos de la dictadura. Tu vida pendía de un hilo. Si te apresaban era poco probable que vivieras para contarlo, ¿de dónde sacabas coraje para vencer al miedo y luchar por tus ideales?
Sus poemas quedan tal cual los concibió 
Mi familia estaba dividida entre comunistas y demócratas cristianos, y en la época de la Unidad Popular, esas divisiones, llevó a dividir a la sociedad y a las familias. Tiempo de colas, de desabastecimientos y muchas protestas, y por supuesto, de polarización de la sociedad. Yo por estas peleas y lo que generaba la política, no quise participar de nada, estudiaba no más.  Ver cómo se agarraban a combos hermanos por una idea, no me gustó. Después colapsó esta situación y llegaron los militares, donde pensar, reunirse estaba prohibido.  Yo trabajaba y  trabajaba, pero llegó un momento que no había trabajos, y vi  a mi madre raspando bancos de clase para luego pintarlos, y a mi padre haciendo hoyos y después taparlos. Verme sin trabajo me condujo a cambiar y decir, ‘aquí hay que tomar partido y ayudar a acabar con la dictadura’. Ingresé  a un partido político a aprender y terminé de dirigente a nivel comunal y después nacional.  Yo, y otros, hacíamos muchas cosas que podían llevarnos a la muerte o desaparición, pero había que hacerlo sí  o sí.  La que más sufría era mi madre.  Verme salir a panfletear, pintar muros, etc., y  no saber si retornaría vivo a casa;  era complicado.
¿En qué momento realmente te ves y asumes como poeta?  ¿Tus primeros problemas fueron de índole sentimental o desde un comienzo tu compromiso social y político estuvo presente?
A pesar de que siempre escribía- y me decían en la escuela industrial que estudiara literatura, que ese era mi camino-, estudié electricidad para asegurar el pan.  No me sentía como poeta, si bien durante en la dictadura escribí muchos poemas,  pero los veía como un desahogo. Me di cuenta que era poeta cuando edité mi primer libro Poemas para un hijo que nacerá y vendí todos los ejemplares. Recuerdo que encargué muy asustado un tiraje de 200 ejemplares.
Uno de los tantos galardones obtenidos como promotor literario
Sé que no estudiaste poesía, no has fichado por ninguna editorial, tus libros no están en ninguna librería, que te autopublicas, que has vendido más de siete mil ejemplares de tus obras, sin embargo, te respetan y admiran tanto fuera como dentro de tu país, hasta tal punto que, por ejemplo, te declararon Embajador cultural honorario por la Ecología en Rosario Argentina (2014) y nombrado Embajador de  la Paz en el Senado Argentino en 2015. ¿Y así no te llaman las editoriales de prestigio? ¿Cómo se entiende esto?
Porque las editoriales son negocios de ganar plata, y la poesía, como toda cosa humana, tiene la división de clases: sin apellido importante, sin dinero para financiar algo así, es casi imposible. Nadie es profeta en su tierra.  Neruda, Mistral, fueron premiados después del Nobel acá. Por otro lado, los  gobiernos  están matando la cultura con el impuesto al libro. Como ves, difícil es  pensar en algo como ser parte de una editorial. Y un trabajador poeta no es muy atractivo para las megas empresas editoriales.
Otros reconocimientos en el exterior son embajador cultural Universal en Tarija,  visitante distinguido de la ciudad de Tarija Bolivia, visitante Ilustre del Municipio de Uriondo, y todo en Bolivia en el año 2013, ¿cómo vives ser valorado y querido fuera del ámbito de tu tierra?
Feliz por un lado, el poeta voló más lejos que el hombre… el poeta sabe arrancar y logra cosas que no soñaba y me dice que no hay techo, debo, entonces, tratar de seguirle el ritmo, junto al gestor cultural en el que me convertí.
La prensa boliviana destaca su labor poética 
No sueles participar en concursos poéticos, ¿por qué?  Y sin embargo, eres creador junto Ana María Goede del Movimiento Chile, país de poetas, ¿cómo se gestó el proyecto y cuáles son sus objetivos?
En los concursos los jurados son personas que ven la métrica, las metáforas, el estilo, el apellido y la proyección de  un buen ‘poeta’. Yo no tengo estudio. Mi poesía es libre. Nunca soporté la corbata. Menos las reglas, y sé que no seré del gusto de los literatos. No así del pueblo, de los mineros. De ellos sí soy el gusto.
¿Cómo nació Chile País de Poetas? Pues yo era encargado de cultura de mi sindicato, y se comenzaron a hacer talleres de pintura, literatura, y comenzamos a ayudar a los poetas a lanzar libros, a realizar exposiciones pictóricas.  Y en el año juntábamos todos los talleres y se hacia una gran jornada cultural. Ese es el origen del proyecto,  por amor al arte. Está  dirigido por Rosa Chávez, y a ese taller llego Ana María Goede. Hubo una elección y cambiaron dirigentes, y salió uno que quiso hacerse cargo de la cultura, y durante ese año no se hizo nada. Yo hace tiempo que luchaba por sacar la poesía de las cuatro paredes de siempre, abrir espacio… que me conocieran y conocieran a los poetas locales en otros lugares. Entonces a final de  ese período, Anita me dice “Don Nelson  este año nada hemos hecho, ¿por qué no hacemos algo?” Le contesté que estaba de acuerdo pero debía  ser algo grande, que valiera por el año sin actividad.  Y hacía tiempo nos rondaba la pregunta si Chile es un País de Poetas. Entonces se me ocurrió la idea de hacer el evento más  grande hecho por el Facebook, ya que veía que como herramienta social era muy buena, y consistía en juntar  en un mismo día a la misma hora  a los poetas de todo Chile para rendir un homenaje a Óscar Castro, nuestro poeta local, y se leería el poema a la tierra de él. En cada ciudad se reuniría a  los poetas en las plazas locales etc. En primera instancia,  pensamos en la plaza de Rancagua, pero luego  propuso de  hacer algo que logre mayor impacto. Pensé en que los poetas saliéramos a la Panamericana y
Junto a sus compañeros poetas 
prendieran una antorcha, linterna e ilumináramos todo Chile. Pero por lo largo del país era una locura. Fue entonces que  se me ocurrió hacer un mapa de Chile, el más grande hecho en tela (80 metros),  anotar a todos los poetas en él y  extenderlo en una calle completa.  De esa manera  se lanzó  la idea por las redes sociales. Comenzaron a anotarse los poetas, y  cuando llegamos a 100 estaba contento, pero para mi asombro, se extendió más allá de lo imaginado,  se unieron  poetas de Chile en el extranjero  y la idea prendió más allá de nuestras fronteras , tanto que tuvimos que dibujar un mapamundi para anotar a esos poetas. De la noche a la mañana, teníamos 700 poetas  a los que les gustaba la idea, en 20 ciudades, en 10 países, y el mismo día 25 de Marzo para conmemorar el natalicio de Óscar Castro.  Se llevó a cabo el evento y fue un éxito. Costó conseguir  la tela 80 metros.  Una odisea que me hizo pasar muchas rabias. Llegó un momento en que había quedado solo ante esta idea. Muchos se enojaron, otros se alejaron, no creían de esto. Junto a mi esposa y a Anita comenzamos a darle forma a este mapa en el sindicato.  Después llegaron amigos, amigas… y esto comenzó a tomar forma. Así nació Chile, país de poetas.
He podido apreciar que Chile, país de poetas, es un movimiento sumamente activo y que se halla muy identificado con la paz y la ecología, y a pesar de ser propia de chilenos se ha abierto hacia el exterior, ¿en el también tienen cabido todos? ¿El único requisito para integrarse es ser poeta?
Cuando terminó el evento, los poetas que se unieron a este, nos dijeron: “Ustedes  han hecho algo grande y no se pueden ir para la casa así como así, lideran algo enorme”. Nosotros quedamos atónitos por el éxito y por sus repercusiones, y porque nos dimos cuenta de que en cada rincón había poetas, dueñas de casa, trabajadores, estudiantes etc., que escribían a su manera acerca de  su historia y la del lugar, con su lenguaje y temían mostrar sus escritos, con este movimiento se animaron y  se sintieron tomados en cuenta.  Pensé mucho en esto hasta que me dije ‘todos hablamos de ecología y escribimos de los daños del planeta, su contaminación y no hacemos nada; siendo nosotros los más sensible a estos temas’. Se lo comenté  a Anita y ella como siempre respondió: Dele no más don Nelson, 
Sus compañeros de la mina leer sus obras un ratos libres
hagámoslo. Como de costumbre debía ser algo grande, si no para qué,  y aprovechamos otra vez  la plataforma de Facebook, e  invitamos a todos a que se unieran a plantar un árbol y escribir un poema a este o al planeta. La actividad duraría tres  días y recibiríamos a los poetas extranjeros en nuestras casas, y recorreríamos lugares. La respuesta fue masiva. A los poetas les gustó la idea  y traspasó fronteras.  Poetas de México quisieron hacer lo mismo.  Lunamia se nos unió y dijo yo lo hago acá, y Enriqueta lo quiso hacer después en Argentina.  Concurrieron representantes de  Venezuela y  Ecuador. Así se hizo el segundo evento, que también fue todo un éxito. El número de poetas se incrementó. Y como seguían uniéndose poetas de  varios  lugares, en especial provenientes de tres países,  decidimos intercambiar poetas con  México, Argentina y Chile. La idea era que viajaran, compartieran con otros poetas, se empaparan de sus culturas. Imagínate, poetas a los que solo leían sus amigos, que su poesía no salía de su ciudad, de pronto, podían viajar, compartir sus poemas en Facebook, y participar de grandes eventos. Sin duda, una ventana gigante, al margen de las grandes editoriales y librerías. Estaba naciendo un movimiento poético.  Ahora vamos al 5to encuentro.  La idea es tener un evento que sea único,  que nos convoque como siempre y que cause un impacto. Se ha formado una gran familia, abierta, acogedora, innovadora y sin restricciones, ni vanidades. Lo integran desde los más humildes poetas y  hasta a algunos con un gran bagaje.  Me siento orgulloso de cada uno de los integrantes de este gran movimiento poético que crece cada día más.
El poeta nos anima a soñar en grande sin perder la esencia
En la actualidad laboras en la mina subterránea más grande del mundo de cobre El Teniente- CODELCO (Chile), ¿es aquí, en medio de este duro trabajo, donde realmente nace y se desarrolla el poeta minero?
El poeta existía, pero el apodo aquí nace gracias a que tenia seguro el pan para comer, y cuando uno tiene eso solucionado, puede soñar, hacer cosas, ya que en cada evento todos gastamos dinero, tiempo, y  conseguir auspicio, apoyo del gobierno es muy difícil y navegar en los papeleos, burocracia cuesta mucho. Trabajar aquí  también me dio la oportunidad de escribir de este mundo subterráneo que es fascinante. Y como dije cada poeta escribe la historia de un país, de su lugar, de su existencia, y mi poesía no es ajena a esta realidad, he escrito tres libros de poemas mineros y ahora uno de cuento, cosa que pensaba que nunca haría.
¿Es verdad que tu logro más grande como poeta es que tus compañeros compraran y leyeran tus libros en sus momentos de descanso?
Imagínate un mundo subterráneo de mineros rudos, que no sabían de poemas ni de poetas. Para algunos eso era cuento de maricas, pero un día llevé mis libros,  todos me los compraron y se pusieron a leerlo en sus horas de comida. Creo,  modestia aparte, que nadie, nadie, ha logrado eso.  Al menos, en esta mina, el Teniente. Ahora me leen y compran mis libros.  A veces  se me acerca uno de ellos y me dice “Sabes poeta quiero comparte todos tus libros”, y  yo le contesto “¿Todos? Son 10”. Y él responde: “Sí pues, así cuando seas famoso yo diré que tengo todos tus libros”. También me compran para enviarle a sus familiares que tienen en otros países, para que lean de ellos, sepan de la mina. Cosas que me llenan de orgullo.
Tengo entendido que el poeta que eres, en muchas ocasiones, se rebela y te pone en graves aprietos cuando necesita contar o denunciar todo el mundo de injusticia que se ve en su entorno laboral.  E incluso llegaste a comentar que ‘lo mejor para progresar dentro es mantenerse en silencio’. Duro y difícil para alguien como tú que busca la justicia social, ¿no?
Un movimiento gestado en la oficina de un sindicato 
Muy cierto en el mundo laboral siempre hay injusticias, abusos y el poeta quiere contar todo, aunque afecte al trabajador. Y así fue, por varios poemas me echaron de alguno puestos, me trasladaron. En un mundo tan grande como este, hay ‘arreglines’, personas arrastradas, etc. Y buenos trabajadores que no son considerados. Y hablar de lo bueno y lo malo tiene su precio.
Lo  pagué con creces. Ejemplos muchos: amigos míos que llevaban el mismo tiempo que yo y que trabajaban menos, en pocos años ascendían rápidamente.  En mi caso estuve en la  escala siete más  de 10 años.  Algunos en cinco años eran 13, yo me demoré 27 años en llegar a esa escala por culpa del poeta.  Pero cuando llegué a esa escala sentí una gran satisfacción.
Sé que no buscabas nada con tu poesía, pero has llegado lejos. Querías expresarte por escrito y compartirlo con tus más íntimos, ¿en qué momento estos poemas fueron llegando a más gente?
En el momento en que comencé a trabajar por los demás poetas, en el momento en que soñé en derrumbar las cuatro paredes en las que estaban los poetas, y en el momento que usamos las redes sociales. Aprendí que para pedir hay que dar,  y Chile, País de Poetas ha dado mucho a todos y esto ha sido un bumerán de buenas ondas, que se han devuelto para todos y en especial para mí, como presidentes de este movimiento, he recibido mucho más cariño del que he dado. Y también en el dejar los egos de lado y ayudar de corazón a todos por igual.  Me cargan las divisiones sociales, y literarias, con mayor razón , para mí no hay poetas malos, hay poetas con más o menos lectores, que cuentan una historia particular que hay que respetar, y eso lo he hecho y a cambio he recibido eso respeto, cariño, amigos, etc.
Poetas comprometidos con los recursos
naturales
Tienes 10 libros autopublicados y manifiestas que escribes para contar una historia, dejar un testimonio sobre lo que fue y hasta de lo que será, ¿es cierto que no sueles corregir tus trabajos y que el 80 por ciento de tu obra se halla tal cual la escribiste?
Así es, me extraña cuando un poeta me dice que le costó una semana escribir un poema, y que corrigió, corrigió hasta que quedó su obra de arte.  Bueno, ellos sueñan  con ser famosos, ganar premios, ganar prestigio y para ellos ese es su trabajo, su todo. Y me dicen púlase poeta, estudie, corrija, ordene sus poemas, escriba como los grandes. Y yo me pregunto “¿Cómo voy a pulir un sentimiento que nació de pronto y se volcó en versos, cómo voy a pulir mis rabias?” Mis lágrimas perderían su escancia, su nacimiento, además escribo para los trabajadores, para la gente sencilla, si le pongo más adornos ellos no me leerían, como así lo hago yo con algunos grandes poetas, pues para leer a algunos hay que tener un diccionario para entenderlos, estudiar psicología, literatura, ¿por qué complicar el poema entonces? Si la risa es risa, las lágrimas son lágrimas, la mierda es mierda por más metáforas que le pongas. Así que el poema me da vuelta en la cabeza, se me aloja en el estómago, y cuando está listo lo vomito  en el papel y así queda.  No lo limpio, no lo perfumo,  queda tal cual nació. Será rebeldía, será flojera, falta de ambición o de ego, no lo sé, pero si al leerme un minero, un poblador, una dueña de casa, me dice que le emociono, que se sintió identificada, me siento bien. Al final,  yo soy ellos y ellos son yo.
Planteas que es necesario renovarse, no continuar las cosas como se hacen, recomiendas siempre inventar nuevos modos, ¿es lo que has hecho con tu poesía? ¿Cuánto ha cambiado tu manera de escribir desde tu primera obra Una Trilogía Minera hasta la más reciente Memorias de un Minero del Teniente?
En plena lectura de sus poemas 
Renovarse es no morir, imagínate trabajo en un mundo rutinario de 27 años ya, si no me reinvento al igual que mi poesía, moriría en esa letanía, pero eso sí sin perder la esencia, el rumbo.  No puedes escribir solo poemas de amor toda tu vida, ni de los mineros, debes tocar otros temas, de otros ángulos. Debes ser el protagonista de tu vida con tu poesía.
Este marzo en Chile, justamente por iniciativa de Chile país de poetas, la institución que presides, realizará un acto internacional importante de título Litoral de los poetas, en el que se tributará homenaje a tres grandes Vicente Huidobro, Pablo Neruda  y Nicanor Parra, pero de una manera peculiar: marchando hacia su hogar o su última morada . Explícanos ¿cómo será esto y quiénes ya han confirmado su participación?
Serán tres marchas para visitar a estos tres grandes referentes de la poesía Chilena. Esto comenzara el jueves 23, donde llegaremos al Tabo y alojaremos a  todos en unas cabañas. El viernes 24 partiremos con nuestro mapa a visitar a Neruda, y será un día lleno de poesía. El sábado 25 partiremos a las Cruces con el mapa  visitar a Nicanor Parra.  La municipalidad pondrá un escenario para que reciten los poetas. Este acto estará a cargo del  PENCLUB DE CHILE que nos ayuda en esta gran aventura, pues son de la zona, tienen el acceso a las autoridades, pues recuerda yo soy de otra región, lejos de ahí. La unidad es la que predicamos y por suerte la hemos encontrado con ellos. El domingo visitaremos a Huidobro, y haremos una serie de actividades, homenajes, lecturas, etc.  Se le rendirá un homenaje a Huidobro.  Se le ha pedido a los poetas que escriban sobre él, y esperamos que de los poemas recibidos logremos hacer una gran antología que se exhiba  al aire libre: plazas, paraderos, playas, fundaciones.
Hay muchos principios que rigen tu vida, como por ejemplo este que una vez compartiste conmigo, «Demuestra primero de lo que eres capaz, después pide;  y ni eso a veces es necesario… ».  ¿Con qué te quedas con lo vivido hasta ahora?
En que si doy dos la vida me da cuatro.
Si diriges algo es para servir a los demás, no para servirse de ellos.
Trata a los demás como te gustaría que te traten.
Para pedir algo debes de demostrar quién eres primero.
Sueña en grande, pero sin perder tu esencia,
Y que con estas pocas cosas me quedo con un gran sabor.  La vida me ha dado más de lo que he soñado y en todos los planos, y soy un agradecido de eso. La vida ha puesto en mi camino a gente muy hermosa, que han hecho grato este caminar poético.

Si desean saber más sobre el poeta minero
o el acto que se llevará a cabo en breve
pueden escribir a los siguientes
correos electrónicos:
chilepaisdepoetas2@gmail.com
nelcarrizo@hotmail.com