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martes, 9 de febrero de 2016

Raúl Aguilar Gargurevich: "Mi escritura es fundamentalmente emocional"

Con sus dos primeros libros abordó el tema social en su máxima efervescencia y con el tercero quiso explorar el laberinto de la mente y el impacto de las emociones. Fue hacia dentro y escarbó hasta lo más profundo de la soledad y la angustia que un ser humano puede padecer. De esa experiencia mitad realidad y ficción salió Trance agónico, el más reciente libro del escritor Raúl Aguilar Gargurevich redactado en prosa lírica.
Eres un alma inquieta y creativa que no se conformó con el periodismo y se entregó casi por completo a la escritura, aunque entiendo que escribes de toda la vida, ¿cuándo o en qué momento  descubres tu talento para la literatura?
La verdad es que todavía no estoy muy seguro de si tengo talento literario y te aseguro que no es la típica frase de modestia. De lo que sí estoy seguro es de mi amor y terca pasión por escribir. Soy escritor desde siempre, quizá desde antes y durante la etapa escolar en la que, al estilo de Alfredo Bryce, en lugar de prestar atención a la clase, fantaseaba, imaginando cosas de todo tipo. Por eso me identifico tanto con Felipe, el personaje de Quino en Mafalda. Comienzo a tomar la escritura más seriamente en la etapa universitaria y me doy cuenta que escribir ficción me resulta placentero.    
Su primera obra 
Me cuentan que siempre andabas con un libro bajo el brazo mientras cursabas estudios en la Universidad Garcilaso de la Vega, y que fue durante esa época publicaste Peso muerto, tu primer libro de ficción, ¿qué ideas y sentimientos plasmaste en esa obra? ¿Fuiste muy minucioso en su preparación?
No soy consciente de si andaba con un libro bajo el brazo pero sí leía bastante, aunque era y es una tarea asociada a la intimidad, nunca me gustó ufanarme de ser intelectual o escritor. Más bien, por mi aspecto, podría pensarse que era un rockero, que dicho sea de paso sí era. Respecto a la segunda parte de tu pregunta, efectivamente, en esa época descubrí la literatura y animado por un excelente profesor y consejero como César Toro Montalvo, pensé en escribir un libro y poco a poco, con una pasión desbordante, junté diez relatos y los publiqué de forma independiente. Tomé el tema de lo social, por influencias musicales y literarias como Rubén Blades y Miki González, en el primer caso, y Juan Rulfo, José María Arguedas, en el segundo. Aunque parezca extraño también hubo influencia de Alfredo Bryce, ya que es un libro de lenguaje también. Hay mucha jerga y habla coloquial. Eran los momentos del primer gobierno de Alan García, del terrorismo, de las muertes absurdas, de la violencia, de Uchuraccay. Fueron relatos ambientados en Lima y en el interior del país. Me interesaba también como se desarrollaban algunos migrantes en Lima. No sé si fui todo lo minucioso que debía, quizá me dejé llevar por el típico ímpetu juvenil, pero fue un buen impulso para continuar escribiendo.      
¿Cómo encaras tu proceso creativo? ¿Tienes una rutina?
Soy como cualquier escritor que es avasallado por un tema y decide encararlo por un motivo inexplicable. Nunca he sido un vehemente para escribir en el sentido que se convierte en mi única y principal actividad diaria pero conforme pasan los años voy mejorando.  He encontrado   un sano equilibrio. Siento que tengo un estilo un poco saltarín porque es parte de mi forma de ser. Sé muy bien cuando he cumplido con mi cuota de escritura del libro que estoy trabajando. No me engaño. Mi
escritura es fundamentalmente emocional. Me gusta dividir y disfrutar de mi tiempo. Estar con la familia y amigos, ir al cine o ver películas en casa, ver fútbol, escuchar música, ir a exposiciones, investigar, leer, tomar fotos. Lo que hago lo debo hacer por placer. Tengo momentos de alta producción en los que estoy muy motivado y enfocado y, otros, en los que me pierdo. Es que hay muchos temas que me llaman la atención. Combino mi escritura  entre mi diario memoria Como el viento, los diversos artículos que publico en Facebook, y el libro que voy escribiendo. Quizá por eso me llevo bien con la literatura breve pues ella te permite esos lujos que a lo mejor un novelista no puede.
Está muy seguro de su terca pasión por la literatura
¿Admites que tus aficiones por la música y el cine están presentes en tus escritos?  ¿De qué manera influyen a la hora de ponerte a trabajar? ¿Piensas inspirado en los sonidos e imágenes?
Muy buena e interesante pregunta. Sí, están presentes, a veces de una forma explícita y en otras, implícita. Toda narración literaria posee una parte visual. En ese sentido me gustan mucho las atmósferas, las mismas que he utilizado en Taxi ando y Trance agónico. Pienso que brotan de manera natural, de repente no soy tan descriptivo pero soy de presentar paisajes y ambientes de manera sensible y sugestiva. Me parece importante que la atmósfera participe como un personaje. También me es útil la técnica de argumentación propia del cine en la que se debe contar algo pero en forma de imagen. Respecto a la música, está presente y de forma explícita tanto en Peso Muerto como Taxi ando. Quisiera que tuviera mayor protagonismo en mi obra como lo estuvo en una novela corta El amigo de Margarita, que quedó en el cajón, y tiene mucha música en sus páginas. También en un proyecto que de momento quedó trunco, y que explora la vida de un rockero. Es un filón que voy a desarrollar más, ya que forma parte importante de mi existencia y esencia como ser humano y por ende, debe estar vinculada a mi arte.
La lectura te ha acompañado en cada instante de tu vida, ¿qué género has disfrutado más y cuáles han sido tus autores de cabecera?
Sin duda la lectura forma parte esencial de mi vida como casi la mayoría de escritores. No sé si soy lector de un género exclusivo, pienso que no, aunque me atrae lo fantástico y también lo real. Hay muchos escritores que me agradan pero si debo escoger me quedo con tres: Julio Ramón Ribeyro, Edgar Allan Poe y Julio Cortázar. Tres grandes. Tres maestros. A ellos, de hecho, les debo mucho. Aunque nunca he pretendido imitarlos, no conscientemente, al menos. Pienso que el mejor tributo que se le puede hacer al artista admirado reside en ser original. También admiro a Abraham Valdelomar, Antonio Gálvez Ronceros, Oswaldo Reynoso, Edgardo Rivera Martínez, Fernando Ampuero, César Vallejo y José Watanabe, estos dos últimos, poetas.
Otra de sus obras de contenido social 
Como periodista has sido testigo de historias de todo tipo, ¿apelas a esa experiencia para construir los temas de tus relatos o cada uno de ellos es solo producto de tu imaginación?
Los temas que un escritor escoge casi siempre tienen un punto de partida vinculado a una vivencia. Diría que muchos de mis relatos son una combinación entre la realidad y la ficción, aunque tengo relatos que han sido producto único de la imaginación.
¿El periodista que eres acompaña al escritor irremediablemente al momento de plasmar sus historias o le pides con cortesía que te deje crear con independencia? ¿Hay batalla entre ambos?
Le pido al periodista que me deje crear con independencia. El escritor y el periodista saben bien cuando le toca su momento. Eso es algo que uno aprende con el tiempo y la experiencia. Tener diferentes voces según sea el caso. Un texto periodístico puede tomar muchas formas, igual sucede con la ficción, pero cada uno tiene su espacio y sus modos propios, todo es cuestión de saber y aplicar.
También escribes guiones, y en 1992 redactaste el argumento para un corto animado sobre Garcilaso de la Vega, ¿cómo viviste esta experiencia? Con Garcilaso todos tenemos una deuda, ¿no es así?
En realidad estaba empezando en los guiones pero fue una experiencia enriquecedora, aprendí mucho. 2016 es un año en que se conmemoran los 400 años de su fallecimiento. Y claro que a él se le debe mucho, es un escritor fundamental, el primero que entendió esa dualidad, esa fusión que somos los peruanos y de la cual tenemos que estar orgullosos. La diferencia con nosotros es que Gómez Suárez de Figueroa o Garcilaso de la Vega, como es mejor conocido, lo entendió en 1609 cuando se publica la primera parte de Los Comentarios Reales. Otros todavía no entienden el concepto. Los peruanos estamos obligados a leerlo y a conocerlo para saber quiénes somos y de dónde venimos.
En el año 1996 participaste en Micción imposible, una tragedia audiovisual, ¿te sentiste satisfecho con el resultado?
Sí, la escribí con placer, fue el equivalente a una maestría en guiones a pesar de ser una obra mediana. Con ella me di cuenta del enorme, tenaz y sacrificado trabajo que tienen que desarrollar los escritores para el cine. De paso me sirvió para enseñar con mayor precisión el proceso de elaboración de guiones. Lo lamentable, en todo caso, es que no pude realizarla ni verla en la pantalla, porque lo que vale en este tipo de escritura es el producto culminado. El guion, a diferencia de otros modos escritos, no está hecho para quedarse en el papel sino para ejecutarse. Igual, fue una experiencia notable. Gracias por recordármelo. 
Disfrutando con amigos en el Nevado Pastoruri  (Áncash-Perú)
Luego años después, en 2001, aparece Taxi ando, nuevamente en tono de relato, ¿en algún momento darás el salto a la novela o le serás fiel a la narrativa corta?  ¿Hay una necesidad de dejar un mensaje preciso en tus historias?
Solo para aclarar, Taxi ando fue mi primera incursión en el microrrelato. El libro está plagado de ellos. En algún momento daré el salto a la novela pero a la novela corta o cuento largo. No me llama la atención ni tengo lo que se requiere para escribir una novela propiamente dicha. Como Julio Ramón Ribeyro sugiere en Dichos de Luder, no tengo pasta de maratonista, soy un corredor de distancias cortas. En cuanto a si tengo necesidad de dejar un mensaje preciso en mis historias, no lo sé. Solo siento que debo ser breve; será acaso porque me gusta que los mensajes sean breves. Conmigo funciona eso de "a buen entendedor, pocas palabras". Me ocurre cuando veo una obra cinematográfica, leo un libro y hasta en la música. Me digo, ya entendí, o porque la hacen larga. De repente soy muy ansioso. En una parte de la introducción de Taxi ando en la que trato el tema de la brevedad del relato escribí: autor ansioso y ocioso que escribe para lector de igual condición (risas).  
Tu más reciente libro escrito en prosa lírica es Trance agónico, compuesto de dos partes, uno que trata del aislamiento, y otro, centrado en las pesadillas, la depresión es un mal común en estos tiempos y lo reflejas muy bien en tu obra ¿Nadie está libre de caer en ese estado? Lupus, al que asumo como personaje, ¿habita entre nosotros o es producto de tu imaginación?
Sostiene que el arte ha hecho rica su existencia 
Nadie está libre, efectivamente. Es y será una de las patologías más graves de este siglo. El tema de la salud mental es sumamente importante y debe ser tomado en cuenta y atendido  con la dedicación y esmero que merece. La depresión es una condición delicada que puede terminar, sino no se trata a tiempo, en suicidio; es decir, en la muerte de una persona. No es broma, ni es un leve bajón anímico que algunos asumen como tristeza. La tristeza es pasajera la depresión no, se mantiene. Lupus es una suerte de alter ego. Los textos iniciales del libro se plasmaron por una melancolía natural en mí, luego los retomé al pasar etapas depresivas. Eso con respecto a la primera parte, la segunda es producto de la imaginación, ya que noté que había un personaje torturado que se suicida y al cuestionarme sobre que le espera tras la muerte se me fueron ocurriendo algunas ideas extremas. 
¿En qué estado quedas cuando terminas una obra tan fuerte como Trance agónico? ¿Te cuesta volver a tu realidad?
En realidad no quedé afectado, al contrario, fue como ver que mi vida no era tan oscura. Quedé contento con el resultado pues desarrollé el tema artísticamente. Utilicé algunas vivencias para crear, me valí de ellas, de modo que Trance agónico no debe verse como una autobiografía sino como ficción. Claro, a los que me conocen les resulta imposible abstraerse de esa idea y está bien. Todo es válido para el lector, es él quien imagina lo que desea. Algunos hablan de escribir a modo de catarsis pero no fue mi caso, yo lo hice pues el tema estaba cerca y en ese momento me pareció interesante, fue algo que me apasionó. Aparte quería escribir algo desde dentro, algo que conociera bien. Con los dos primeros libros ya había probado lo social; mi búsqueda era más íntima y sicológica, y logré mi cometido. Pienso que los tres forman parte de una transición hacia mi camino de madurez como escritor.
Con algunos de sus compañeros de la universidad
¿Cuáles son tus proyectos creativos en el corto y largo plazo? ¿Quieres adelantarnos algo?
Este año debo culminar los textos de un volumen que se llama Saca a Conexo de la galera, que es un libro en el que sigo explorando el relato breve. El protagonista es un conejo llamado Conexo, y se narran sus aventuras, vivencias y pensamientos.  
¿Qué queda del muchacho aquel a quien apodaban Chapita? ¿Les revelas a los lectores por qué te llamaban así?
Chapita sigue fiel a su filosofía de ser feliz e intentar hacer feliz a otros. Está más maduro por el paso de los años y las experiencias vividas pero en esencia sigue siendo el mismo: juguetón, alegre, divertido. He tratado de vivir según mi gusto y pienso que no lo hice mal. Como dijo Facundo Cabral, "mi éxito es mi vida, no mi obra". Aunque sigo insistiendo con mi obra. 
Respecto al apelativo, me lo puso Rodney, un amigo de la facultad; vale decir en la etapa universitaria. Usaba una casaca de jean con pines de grupos de rock. Al verme me dijo: "Capitán Chapita", ya que los pines semejaban chapas (tapas metálicas de botellas). Como el apodo era muy largo quedó simplemente, Chapita.  
Con la autora de la nota 
¿A quién le reza o en qué deidad cree un escritor de tu especie?
A estas alturas del partido creo en la vida, en los regalos que ésta nos ofrece. Intento ser feliz sin hacerle daño a nadie. La vida (salvo en algunos casos) no tiene por qué resultar tan dura. Hay que simplificarla, volviéndonos más simples. Exigiendo menos, dando más y siendo agradecido con lo que se tiene. El tema es que los seres humanos somos complejos y exigentes, cada vez queremos más y nunca estamos satisfechos con lo que tenemos, generándose un vacío en nosotros. Dice una canción de Rubén Blades, "de qué te vale tener y tener, si tú no sabes qué hacer ni qué hacer con lo que tienes". Tiene mucha razón.
Intento vivir con humildad y alegría, sin excesos ni derroches, buscando el sabio equilibrio de las cosas, de las cosas maravillosas que la vida te provee. Aprecio la salud, la familia y las amistades; los paseos, la naturaleza, el arte. El arte ha hecho mi vida muy rica. Eso no se consigue con dinero. La libertad es impagable. Pienso que el arte es mi religión, por eso digo siempre que hay que nutrir el alma. Alguien que está fundido con el arte difícilmente ve la vida como una tortura. El arte hace que broten los mejores sentimientos, sensaciones y emociones para con la vida y nuestros semejantes. La gente necesita ser más espiritual y menos materialista. Actualmente prima lo último y ya vemos cómo le va al planeta.  
Por último, aunque no me lo hayas preguntado, quiero agradecerte por darme un espacio para volcar mis ideas y pensamientos. Es muy importante para mí. Es la primera entrevista que me hacen y pienso que además de promover al autor y su obra sirve para que el propio entrevistado haga un análisis de su vida literaria y artística, recorriendo mentalmente el camino que hizo y el que está por hacer. Te felicito por tu entrega y devoción a las letras. Gracias, Elga. Que sigan los éxitos.  



sábado, 2 de enero de 2016

Elizabed Mendoza Sánchez: "Me gusta hablar y escribir de manera sencilla"



Siempre le gustó aprender y ha pasado buena parte de su vida estudiando. Aún lo hace y sigue explorando también sus talentos artísticos. Es escritora, profesora de baile, locutora,  diseñadora de modas  y muchas cosas más. Vive para crear y prestarle su ayuda a los demás, quizá por eso, se desempeña como asistenta social en Dinamarca. Esta es la historia de Elizabed Mendoza Sánchez, una mujer que un día salió de su tierra en busca de sus sueños y los está alcanzando.
Tu vocación por la escritura se inicia a tierna edad, sin embargo, luego estudias y realizas otras actividades ajenas a ella, ¿por qué no le entregaste todo tu tiempo a ella y decides incursionar en otros campos?
Es una mujer que siempre se dejó guiar por sus sueños
Creo que de alguna forma nunca lo dejé, siempre escribía y la verdad no creo recordar una sola semana de mi vida después de los ocho años que no haya escrito algo. Poemas, pensamientos, entre otros. Luego de adolescente ayudaba a mis amigas con cartas de amor para sus enamorados, y nunca paraba. Recuerdo las veces que me escondía en mi habitación, cogía mi cuaderno y me ponía a escribir, o esas otras en la escuela en donde pedían algo creativo -me esforzaba para que lo que les presentase les llegara al corazón; por cierto siempre me daban la mejor nota. A los once, casi doce años, empecé con un libro al que llamé Miriam, es el que más trabajo me ha tomado de hacer, y el que más cambios ha recibido ( mil veces, creo). Por fin lo terminé, dije un día, pero, luego lo vuelvo a leer, y me doy cuenta que aún le falta. Por eso hasta la fecha sigue sin terminarse. Sin embargo mis otros escritos me han tomado un año, algunos menos, algunos un poquito más, pero Miriam, ese sí que me ha sacado canas verdes (ríe).
Los sueños se consiguen a base de esfuerzo y trabajo, de niña solo podía escribir y quizá mostrárselo a mis amigos, a mis padres, a mi familia. En ese entonces no tenía los medios para publicar algo mío. Me dediqué a estudiar mil cosas con el propósito de tener oportunidades diferentes, de conseguir poco a poco mi objetivo. Nunca es tarde. Y el orgullo que siento de mí misma como persona es tan grande que le doy gracias a Dios de que me haya dado todas las habilidades que me dio para poder cumplir con mi gran sueño. Yo misma lo hice, claro, con el apoyo de mis seres queridos pero a base de mi trabajo. Eso nadie me lo quitará.
¿Tu amor por el baile y la composición surgen en paralelo a tu inclinación por la escritura? ¿Cómo manejas el tener tantos talentos?
El baile siempre fue algo innato en mí. Recuerdo que una tía solía decirme que debería utilizar ese talento y hacer mi propia escuela. Pasaron algunos años pero la escuché. Hice mi escuela Estudios Latin dance. Creo que más que el baile, la composición y la escritura, es lo que más amo, es el arte en sí, lo mío. Uno puede tener arte en las manos al dibujar, en los pies al andar, en el cuerpo para modelar, y así.Todo consiste en el arte, que es lo que en este caso me impulsa hacer lo que hago. Empecé a bailar antes que a escribir, no podría decirte si el baile surge en paralelo a mi amor por la escritura, pero sí afirmo que mucho de lo que soy y hago lo empecé desde muy niña.
Su madre la ayudó a descubrir su vocación por la escritura
Manejar tantos talentos (resalta). Suena en realidad emotiva y bonita esa pregunta. ¿Sabes algo? Le doy gracias a Dios por ellos. Creo que si él eligió dármelos es porque tenía la seguridad de que podría con cada uno de ellos. La verdad no he tenido la mala experiencia de por una cosa hacer mal la otra. Respeto mucho lo que hago, tengo tanto amor para ello que creo que eso se ve reflejado. Por ejemplo en las caritas de mis pacientes, en sus palabras hacia mí, en los abrazos de mis alumnas que, por lo general, al ser danesas o europeas se sabe bien- que muchas veces- no son demostrativas. Las mías, sí, y es porque yo soy así. Lo noto en aquellas personas que han leído mi libro, en las que me escriben aún cuando no les conozco. Se acercan a mí porque leyeron mi blog, o algo de mí.  Realmente me siento muy agradecida por cada uno de los talentos que Dios me dio. Lo manejo orando cada día, dándole las gracias a Dios y pidiéndole que jamás me olvide de quien soy; para siempre pisar tierra firme. 
También tuviste la oportunidad de hacer teatro y participar en varios grupos musicales, ¿qué aprendiste de esa etapa de tanta actividad artística y por qué no continuaste por esas líneas?
Aprendí a ser más libre, a gritar con más fuerza, a no tener tanto miedo de que la gente me vea o me escuche. Soy en la vida real bastante tímida, pero cuando estoy frente al público es como si todo desapareciera, subo a un escenario temblando pero una vez arriba soy sencillamente, yo misma. Eso me encanta.
Se siente bendecida por los dones y talentos que le ha dado Dios
El teatro y lo que quería hacer en la televisión lo dejé, porque me asusté. Una noche al terminar un evento, los chicos del teatro dijeron para ir a celebrar, no solía salir mucho, pero como era con ellos, fui. Me llevaron a una discoteca, no nos quedamos mucho tiempo, ellos querían hablar con alguien en particular, luego salimos y fuimos a, no recuerdo, si era Barranco o Chorrillos, pero me llevaron a algo parecido a un boulevard, en camino se encontraron con dos chicas, estaban sentadas en la vereda, y tenían algo blanco en la mano, lo vi, pero traté de ignorarlo. Los chicos las saludaron y les dijeron que más tarde se encontrarían. Seguimos el camino, al llegar a ese boulevard, había un grupo esperando, hacían un círculo, donde yo empezaba a formar parte. Uno de mis compañeros me pretendía, él estaba a mi lado hablándome, en eso vi, que los demás, de mano en mano, se estaban pasando algo blanco, y lo inhalaban como si fuera dulce. Me asusté tanto que no te puedes imaginar todo lo que sentí. No sabía qué era, así que le pregunté a este chico lo que estaba pasando. Me respondió que era droga. Me puse tan nerviosa que le rogué que me sacara de ahí. Él tenía mucho más tiempo que yo en el teatro. Quiso quedarse pero como estaba interesado en mí, me llevó hasta la avenida. 
Le pedí que se fuera, que no se preocupara, que me iría a casa. Me preguntó si estaba segura, lo miré pero al ver que no entendía mi desesperación, le repetí que no se preocupara por mí. En ese momento, sola, comencé a ver a cada uno de los buses que pasaba por ahí, no había ni uno solo que dijera el nombre de mi distrito, ni siquiera cerca. No conocía el lugar, tampoco me podía quedar ahí parada, casi siempre me han llevado de un lugar a otro. No era buena para tomar un taxi sola - por
Dice que es tímida, pero cuando sale al escenario
todo cambia
el peligro- prefería un bus en donde hubiera más gente. Seguí caminando y desde lejos podía ver una calle más grande. Fui hasta allá, en el camino hallé a un muchacho junto a una moto. Yo estaba llorando y preguntándome por qué la gente tenía que usar esas cosas, y por qué había tenido que ir con ellos. El chico me habló y lo que recuerdo es que le pedí me sacara de ahí. Me ayudó a llamar a mis hermanos que, por cierto, me señalaron: "El mundo no se conoce en un día". Dijeron que me esperarían en el paradero. Aquel muchacho me ayudó a llegar a casa. Desde ese día jamás volví el teatro para quedarme. He hecho algo en la universidad y en otros lugares donde estudié (parte de una presentación de trabajo), pero por poco tiempo.

En cuanto, a la música jamás lo he dejado, aún canto. Algunas veces me invitan a cumpleaños, fiestas o alguna actividad de integración, para que les dedique algunas canciones. No es a lo que más me dedico pero cuando se presenta la oportunidad, lo hago. Como quien dice, para no perder la costumbre (risas).
Otro de las manifestaciones de tu espíritu creador es el diseño y confección de ropa, ¿cómo se te ocurrió? ¿Tomaste clases? ¿Hoy en día sigues metida en ese mundo?
Eso de coser siempre me gustó. De niña me sorprendía como mi mamá podía coser haciendo que la costura se vea exactamente igual como la original. Punto máquina, esa, la llevaba en sus manos. Me acuerdo que en mis vacaciones en Chincha -sur de Perú- había alguien que dejaba retazos de tela en casa de mi tía, yo las cogía, me sentada frente de uno de los árboles más grandes que he visto -cerca de ese riachuelo donde solía poner mis pies-, y ahí con mi aguja y mi hilo me ponía hacer ropa para mis barbies.
Durante la presentación de su novela Buscándote
Nunca lo he estudiado. Un día me regalaron una máquina de coser, leí el manual, busqué un poco de información, y desde ahí todo lo que hacía a mano lo podía ya coser a máquina. De adolescente, hacía diseños (todavía los hago), me compraba una tela, la cortaba calculando mis medidas, la llevaba a una costurera y listo, tenía un vestido con mi propio diseño.
Yo lo llamo etapas. Elizabed y sus etapas. Por ejemplo, si tengo ganas de coser mañana sigo este proceso: pienso en algo, lo dibujo, compro la tela y el fin de semana en un par horas tengo un nuevo vestido. Algunas veces también he remodelado alguna ropa, busco un vestido que ya no me gusta, y le hago un tremendo cambio. Ocurre lo mismo con la ropa de mi esposo. Me divierte coser, sobre todo cuando veo el resultado final. Continúo hasta ahora, y cada vez, me sale mejor. Acaricio la idea de alguna vez poner mi propia tienda de ropa. He hablado con una modista conocida en Perú. Me ha dicho que le gusta la idea y que podríamos hacer algo juntas. Vamos a ver qué pasa.
¿Tener tantas formas de expresión no dispersa tu creatividad? Muchos dicen quien mucho abarca poco aprieta, ¿qué piensas al respecto?
No, por el contrario, me ayuda a tener más inspiración en la vida diaria. Siempre pasan cosas nuevas, cosas que te enseñan, cosas que te frustran, etc. Algunas personas me dicen, no te estreses, y  yo les respondo que no sé qué es el estrés. Yo amo lo que hago, me gusta tanto que me divierto. Si tú me vieras en el hospital, sonrío a menudo, aplaudo tarareando mientras voy  a ver a mis pacientes.  Le hablo con cariño, respeto, los atiendo, y doy lo mejor de mí para entender cómo se sienten. Recibo de ellos mucho en reciprocidad, que incluso hasta sus historias me regalan. Entonces siento que mi día tuvo un logro. Igual sucede cuando tengo que enseñar. Si he recargado mis energías, voy a enseñar contenta, y regreso feliz. Así es con todo lo que hago. Pongo lo mejor de mí, y realmente trato de hacerlo bien. Te podría decir que lo hago bien, pero mejor digo que trato, porque más que tratar no se puede hacer. En tu intento está tu satisfacción, y cuando ves un resultado favorable, positivo, entonces una vez más te sientes como una triunfadora.
En una de sus clases de baile
Muchos dicen eso de que "El que mucho abarca poco aprieta". Quizá sea verdad cuando inicias algo y no lo terminas. Por ejemplo, si hubiera estudiado educación y  zootecnia, al mismo tiempo,  y hubiese dejado una de las dos a medias, esa frase caería a pelo, pero yo no hice eso. Inicié, terminé, volví a empezar, y  cuando ya tuve las cosas hechas entonces me pregunté: "¿Qué es lo que más quieres hacer de todo lo que ya sabes?".  Me respondí,  en este tiempo quiero hacer tal cosa como punto 1, luego hacer esto como punto 2, y así sucesivamente. Esto quiere decir que mi punto 1 es mi prioridad y al que le daré más de mi tiempo. Eso hago. En la dimensión que realizo cada cosa, doy lo mejor de mí, y hasta ahora te puedo decir que de todo lo que he hecho (o hago), solo he recibido cosas buenas.
En medio de todo esto, ¿en qué momento te ves vinculada con la locución? ¿Cómo llegó esa oportunidad de hacer radio?
Tenía diecisiete años. Vivía en Tingo María (centro-norte del Perú), estudiaba en la universidad pero en los tiempos de vacaciones siempre aprovechaba para aprender alguna otra cosa. En ese tiempo estudiaba secretariado contable, y dos chicos de una radio de la ciudad fueron a hacer una entrevista al instituto. Uno de los que entrevistaba era el hijo del dueño y animador del programa (hasta ese momento no lo sabía). Eligieron a tres muchachas para representar el instituto, y una de ellas era yo. El joven me hacía diversas preguntas, algunas que no tenían nada que ver con el instituto, por ejemplo, me preguntó si alguna vez había trabajado en radio, o si conocía de ese mundo, sonriendo le dije que conocía lo mismo que muchos. Luego se despidieron, pasó el día, la noche, y al día siguiente fueron a buscarme. Me sacaron de clase diciendo que necesitaban hablar conmigo nuevamente porque lo de ayer no había salido bien. Mi profesor me dejó salir, la verdad no tenía interés en hablar nuevamente con ellos pero como se trataba del instituto lo hice. Salí preguntando para qué era buena. El joven me dijo que a los de la radio les había gustado mucho mi forma de hablar y mi voz, que les gustaría que fuera para que me escucharan, que necesitaban a una coanimadora para un programa juvenil y que sentían que era a mí a quien estaban buscando. Me quedé sorprendida, les repetí que nunca había hecho radio, pero a ninguno le importó, me pidieron que me presentara al día siguiente por la tarde. Me dejaron su número telefónico, la dirección y los datos necesarios. Les dije que no sabía qué decir, pero que lo pensaría. Ellos sonrieron diciendo que sería un gusto contar conmigo. Para ese entonces mi padre trabajaba en una otra radio (increíble, pero cierto). Recuerdo que cuando entré a clases no dejaba de pensar en lo que me habían dicho, en la oferta, en lo que diría mi papá, y en lo que pasaría si aceptaba la propuesta.
Entrevistada por el periodista argentino Guillermo Giacosa
Al llegar a casa mi papá me vio pensativa, así que me preguntó qué pasaba, le conté,  y luego contento me dijo que no dejara pasar  la oportunidad, que por algo Dios quería que fuera parte de eso. Le respondí: "Pero papá me falta poco para terminar en el instituto". Muy confiado me dijo que podría hacerlo. Al día siguiente con bastante confianza fui a la radio. Me recibieron muy amablemente, me hicieron una prueba de voz, quedando convencidos de que les gustaba lo que escuchaban. Me pidieron que grabara un comercial, lo hice sin problema. Les dije que no podía usar mucho de mi tiempo en la radio porque quería terminar con lo que estaba estudiando antes de regresar a la universidad. Lo aceptaron, me dieron un papel de coanimadora. Me gustaba mucho, sobre todo lo que causábamos en la gente, en el público. Luego, al terminar, el instituto volví a la universidad pero no dejé la radio. Poco a poco la gente me fue conociendo, e incluso, me dieron mi carnet de comunicadora, Era chévere, entraba a todos los eventos solo mostrando ese carnet y listo. Luego me ofrecieron ser animadora, acepté. Hice programas sola y con otros colegas, así hasta que regresé a Lima. Esa fue una etapa bonita en mi vida ya que sentía que ayudaba a mucha gente y además, les regalaba alegría.
¿Cómo es Lisa Sánchez, la artista? Porque tú separas muy bien tus facetas y Elizabed, la escritora, nadie tiene que ver con ella, ¿o sí, de alguna manera?
Liza Sánchez es una de mis creaciones. Una que tiene parte importante en mi vida. Si no fuera por ella no hubiera sobrevivido y estar acá conversando contigo. Ella le da una alegría única a mi vida, es una niña grande, una que escucha, observa, pero que es capaz de jugar como una pequeña en la arena olvidándose de todo. Liza es loca (en el buen sentido de la palabra), su música es alegre, todas para bailar aunque siempre trata de encontrar las que manden algún mensaje bueno. Ella es un ave libre.
Nunca olvida de dónde vino y quién  es
Mientras que Elizabed, prefiere la música tranquila: ópera, de meditación, o baladas, porque esas la ayudan a escribir, Liza es un ave siempre en vuelo.
Ellas tienen algo que me encanta: ambas buscan ayudar a la gente, son creativas, soñadoras, les importa el bienestar de los demás. Ambas son de confiar, pero malas para confiar. Y se complementan. Creo que eso me hace ser quien soy, porque cuando yo, Elizabed olvido el sacarme los tacones y digo que no puedo andar en la arena,  viene Liza y ordena: "¡Sácatelos y vive!" Entonces la escucho y sigo viviendo. Pero pasa que cuando Liza siente que quiere volar, llego yo, y le digo:"Detente, vuela conmigo".
Siempre digo que como escritora quiero que me conozcan con mi nombre real. Para mí es importante que sea así. Ya que mis creaciones pueden desaparecer pero yo seguiré siempre siendo la misma. El mundo de Liza es el baile, el canto, el arte en ese rubro. Elizabed, no. Ella es dueña de mi creación. Mi arte no solo está dentro de esas categorías. Yo soy el todo, Liza es una parte.

¿En qué momento Elizabed toma las riendas de tu creatividad y te dice vamos a escribir?
Como te decía antes, empecé a los ocho años. Recuerdo claramente lo que me inspiró.  "La vida es un vaivén. Es un ir y venir, pero tú nunca vienes, solo te vas". Lo escribió mi madre, una mujer sabia, buena, inteligente, creativa, admirable y más. Ella me ayudó a descubrir eso hermoso que llevaba en mí: la escritura.  A partir de allí, no dejé de hacerlo, seguí y cada vez iba mejorando en lo que hacía.  Sé que todavía me falta, pero sé también que lo que hago se da  con tanta naturalidad, que sé que por eso la gente me acepta tal cual. Como me dijo alguna vez una persona que me escuchó en una de mis presentaciones: "Me encantó todo lo que dijiste. Todo mi cuerpo se estremeció al escucharte. Tú sonabas como ser humano y no como alguien que viene y solo dice "soy escritora y como escritora hablo"" 
Junto a su esposo el día que presentó su novela 
Era una adolescente cuando empecé con mi primer libro. Hasta ahora llevo diez libros, nueve cuentos, muchísimos poemas, reflexiones, entre otros. Todos me han tomado un tiempo determinado, pero cada uno me ha dado una satisfacción propia.
¿Qué temas te gustan abordar en tus escritos y cuánto tiempo le dedicas a trabajarlo?
El amor, la familia, el respeto, hablo mucho de valores, pero también escribo sobre personas que han hecho daño,  que han robado, engañado. Lo hago con el propósito de que la gente aprenda algo de ello.
Depende de lo que escriba, hay cuentos que me han tomado unas horas, otros más de tres días, otros una semana. Libros, de uno a más años. Buscándote me tomó casi dos años. Los poemas salen rápido. En mis pausas laborales casi siempre aprovecho para escribir alguno, aunque solo tengo de 15 a 30 minutos.
¿En qué género te sientes más cómoda en la narrativa o la poesía?
En ambas. Depende de mi humor, de lo que quiero decir, de cómo me sienta y sobre todo de lo que me inspire. 
¿Qué te conduce a dejar tu país y establecerte en Dinamarca? ¿Por qué este país y no otro?
La música, el baile, el canto, esos talentos me ha dado la oportunidad de conocer muchos lugares. Acá tuve la oportunidad de abrir mi propia escuela, y como dicen que las oportunidades si no las aprovechas en una, entonces quizá no regresen más. Yo, la aproveché y me quedé. Quise regresar a mi país, ya había ahorrado regular como para irme y estar bien,  pero  de repente apareció el amor.  Llegó con una velocidad máxima desconocida y mi mundo dio un giro de 360 grados ( risas), y me quedé. Había otra razón: fundar mi propia familia.

Le gusta diseñar su ropa
¿Por qué Dinamarca? Dios tiene caminos inexplicables. ¿Por qué este país? Me hice la misma pregunta hace unos años atrás. Mi respuesta fue que Dios tenía algo preparado para mí. He podido hacer mucho al estar acá, también he podido regalarle a la gente más que una sonrisa, sobre todo a aquellos que ni siquiera saben cómo es una.
¿Cómo te ha tratado Dinamarca? ¿Ha sido fácil la adaptación e integración? ¿Te sigues siendo extraña o nunca tuviste esa sensación?
Depende de a quién me refiera.  La verdad, he sido muy bendecida, he conocido gente muy buena. Tengo una tía danesa, Hanne (es una tía de cariño, tiene 80 años, y nos conocemos hace siete años),  ella me ha ayudado mucho en diversos aspectos. Es una mujer que desde que me conoció confió en mí, tanto que me quería adoptar como hija. Y como ella, he conocido gente fenomenal, pero también me ha tocado experimentar el racismo, la intolerancia de la gente, la envidia de muchos (entre ellos latinos). En lo que es cuestión de trabajo se refiere, nunca me ha faltado, casi siempre me han buscado. En cuestión de amigos, no tengo muchos. Los que creí que lo eran buscaban algo de mí. No lo supe hasta que abrí los ojos.  Un poco tarde pero lo hice; me robaron. Los que tengo, son pocos, pero sé que me estiman, admiran y sé que puedo contar con ellos. Si me preguntas qué hice cuando me pasó eso del racismo o esas cosas. Sencillo, amigos, oré por ellos. ¿Qué más podía hacer?
Creo que la adaptación y la integración dependen de lo que uno quiera. Yo decidí quedarme para seguir luchando por mis objetivos. Por esa razón, a mí no me ha sido difícil, creo que les es más complicado a esas personas que vienen obligadas o algo parecido. Pese a que estoy integrada y adaptada puedo garantizarte que de la puerta para adentro de la casa nuestras reglas son estrictamente peruanas y hasta un poco ecuatorianas (risas). Para mí es importante que en casa hablemos español, hagamos comida nuestra, enseñemos nuestra cultura, valores, y todo eso que aprendimos desde niños. Una vez fuera, hablo danés y todo eso, claro, sin dejar de mostrar que soy una peruana orgullosa de ser quien soy y de donde vengo.
¿Cómo combinas tu trabajo de asistenta social y de salud con tus clases de baile, zumba y español?
Mis clases son por sesiones, yo elijo si quiero que una sesión tenga 10, 15 o más veces, algunos casos he dicho 15, pero la mayor parte son 10 que duran un aproximado de tres meses (enero, febrero y marzo y setiembre, octubre, noviembre)  Eso pasa entre las 4:30 pm-20:00 pm. En las mañanas (de 7:00- 5:00 pm) trabajo en el hospital y cuando tengo vacaciones  como instructora o profesora entonces trabajo mañana y algunas veces en la tarde. Antes cuando estaba soltera trabajaba muchísimas horas a la semana, también los fines de semana, pero desde que me casé decidí no hacerlo más. Ahora hago lo mismo pero menos horas, menos grupos, y menos días, esto por la sencilla razón que para nosotros es importante darnos un tiempo de calidad juntos. Para no perdernos como pareja, como amigos, como esposos. Si quieres vivir enamorada y que lo estén de ti, entonces hay que trabajar para ello también. Para nosotros una de las más grandes prioridades es el no dejar que nuestros trabajos sean más importantes que la familia.
Siempre se muestra tal cual es
Y cuando escribo, lo hago en todo momento, si estoy en el hospital, casi siempre en mis pausas me ven con un papel y un lapicero (tengo celular, podría usarlo para escribir, pero todavía soy un poco a la antigua; me gusta escribir cartas a mano. Cuando estoy en el auto, me grabo hablando algo que quiera escribir, también suelo hacer nuevas coreografías mientras manejo; escucho la música y en mi cabeza me veo haciendo los pasos. Voy divirtiéndome y cuando llego a mi clase tengo una nueva coreografía para enseñar. Luego la grabo para no olvidarla. Si vamos a algún lugar y algo por ahí me inspira, le digo a mi esposo "necesito escribir", me siento y escribo lo que en ese momento deseo. Él ya sabe cómo es eso, tanto que a veces me da ideas.
¿Has declarado que si no fuera por tu lado latino no habrías podido sobrevivir en Dinamarca?
Es verdad, acá hay muchos latinos que enseñan zumba, eso desde el 2010. Yo empecé en 2005. Fui la primera. Ellos lo hacen con música en inglés o danés, yo no, toda mi música es en español,  y como soy peruana,  meto pasos de marinera, festejo, hasta huayno. En realidad todo lo que me identifique. Por eso, cuando enseño me siento en casa. Como te dije antes, si me fui contenta, regreso feliz.
¿Cuáles son las ventajas y desventajas de ser una escritora inmigrante y que publica en su idioma?
En Dinamarca es bastante difícil encontrar un libro en español. O lo pides por internet o haces una solicitud especial en la biblioteca grande. Si tienes suerte, te lo consiguen. Pero lo más probable es que no sea así. Es raro encontrar un ejemplar en lengua española. Yo solo pude hallar Paula de Isabel Allende, y nada más.
Personalmente déjame decirte que mi mayor ventaja al escribir y presentar mi libro es mi idioma. Porque puedo expresar mi sentir tal cual. Sintiendo exactamente lo que digo. No podría decirle a mi esposo " jeg elsker dig", aunque eso traducido signifique te amo. Prefiero decirle "te amo" en mi idioma porque así lo siento real, propio y exacto.
La desventaja en este preciso momento es que muchos amigos, alumnos, gente danesa y de otras nacionalidades me han pedido el libro en danés. No lo tengo.  Espero que pronto pueda traducirlo para así complacerlos.
Le gusta ser original en sus clases de baile
¿Cuándo aparece tu blog Inspirations y con qué objetivo lo creas?
Mi blog lo hice formal en 2012.  Antes de que lo pusiera en internet, mi blog era un cuaderno de notas donde hacía exactamente lo que hago ahora, con la diferencia de que ahora mis lectores  no son solo mi familia y amigos. Ahora hay gente de todas partes del mundo, que hasta me escriben y me agradecen.
Mi objetivo principal es ayudar a la gente, decir lo que ellos no pueden o son incapaces de expresar. No me gusta usar palabras sacadas todo el tiempo del diccionario, prefiero hablar y escribir de forma sencilla, para que todos puedan comprender el mensaje. No quiero ser como los doctores que al hablar con un paciente o la familia usan palabras en latín como si ellos lo comprendieran. Suena bonito pero es innecesario.
Tu novela Buscándote aborda un tema muy femenino que es el de maternidad, ¿está basado en tu experiencia o es un caso que viste de cerca y te conmovió por razones obvias?
Es de la vida real, tan real que cada detalle en el libro quedará siempre en mi corazón como uno de los momentos más felices y más tristes de mi vida. 
¿Buscándote encierra algún tipo de mensaje o moraleja?
Sí, un mensaje que si te lo cuento no leerás el libro (risas), pero que sé que si lo lees no lamentarás haberlo hecho. Es la primera parte, la continuación se llama Buscándome, y ese, aún lo estoy por terminar.
¿Los finales en realidad no existen, Elizabed? ¿Cómo imaginas una vida sin final?
Los seres humanos son los que se ponen sus propios finales, a veces sin haber siquiera empezado. No hay un final definido pero si quieres tener un final inventado, ese también se logra. Para mí, si un final existiera sería porque Dios me dijo: "Hasta acá no más", pero como él es tan bueno y no es capaz de decirnos algo así, entonces sé que siempre estaré viva, porque esa es la promesa de Dios para con sus hijos.
No puedo imaginarme algo que jamás tendré. Pero si tengo que imaginarlo para escribir un libro, entonces tengo muchas alternativas.
Un problema entre otras cosas, tiene un final: una vida dedicada a Dios.
Si desean saber más de la autora o su obra
pueden pinchar
los siguientes enlaces:
http://inspirations-rems.blogspot.dk/
http://relizabedmendozasanchez.com/

martes, 1 de diciembre de 2015

Félix Molina Colomer: "La poesía se encuentra hasta debajo de una piedra"

Amasa el pan como los versos. Su alma conjuga realidad y sentimiento. Nunca tuvo una vocación clara para nada, afirma, pero solo le bastó reconocerse como poeta para que su talento se esparciera como exquisito perfume. Esta es la historia Félix Molina Colomer, un hombre que no lo tuvo fácil en la vida, pero cuya fortaleza lo condujo a salir adelante pese a su corta edad y los embates del destino.
Comenzaste a trabajar en la tahona de tus padres a los 12 años, ¿ya en ese tiempo pensabas en la poesía o hacerte escritor? ¿Cuándo te das cuenta que la poesía ya estaba alojada en tu alma?
Ni lo pienso. Yo simplemente admiraba a mi padre, un luchador nato y un ejemplo para mí, y quería ayudar en casa. Cuando mis capacidades fueron suficientes las ofrecí a mi familia. Mi primer poema data de mis diez años, aún lo conservo. Es un poema a la Virgen que solía hacerse en mayo, el mío fue elegido para ser leído en la formación de entrada a clase. Pero solo fue un juego. Empiezo a escribir alrededor de los trece años por influjo de Bécquer y de alguna niña que conocí entonces…
En compañía de su esposa Pilar
Seguiste la senda de tu familia en el rubro de la panadería, ¿te viste obligado por las circunstancias o había cierta vocación en ti por esta labor?
Nunca tuve vocación por nada, o bien la tuve por todo. Mi curiosidad es inagotable. Pero es cierto que ayudar en casa me hacía sentir bien y que me lo agradecían. Mi padre me facilitó el estudio, pero me enseñó su oficio y lo hizo bien. “Por si las cosas pintan mal “, decía. Quiero añadir que hacer cosas con las manos y ver el producto de tu trabajo es muy gratificante.
Alternabas el trabajo con los estudios, ¿te quedaba tiempo para ti y poder explorar en tu creatividad poética?
El trabajo manual deja la mente bastante libre una vez lo dominas. Yo repasaba mis lecciones mentalmente mientras laboraba y, ciertamente, hacía mis introspecciones. El pensamiento funciona a varios niveles y eso es una ventaja. Algo así como pensar mientras trabajas y verte a ti mismo pensando, pero también ver a las demás personas que ven cómo te ves trabajando: una especie de matrioska que llegaba a fascinarme. Una fuente de sensaciones y de conceptos que iba asimilando; lo que considero que es crecer, en definitiva.
El hecho de trabajar desde pequeño te dio otra visión de la vida, ¿con qué soñabas en esos tiempos?
No he sido nunca un soñador. Los que trabajamos desde muy jóvenes solemos tener los pies en el suelo, nos damos cuenta pronto de muchas cosas. Pero es cierto que tampoco conocía mis límites y me sentía capaz de mucho; aunque como digo, siempre de objetivos alcanzables. La poesía ya me hacía vibrar, pero era algo íntimo, algo que me guardaba.
De arquero en su equipo de fútbol 
Eres licenciado en Ciencias Químicas y maestro pastelero, ¿cómo se entiende eso? ¿Tienen un denominador en común?  Y algo más, ¿dónde encaja la poesía en dichas actividades?
El denominador común soy yo, y mi propia historia lo explica. Trabajaba y estudiaba y faltando un año para recibirme de licenciado fallece mi padre en accidente de tráfico. Soy el mayor de la casa y me hago cargo del negocio familiar (que con el tiempo amplié) pero que detuvo mis estudios hasta que los retomé a la primera ocasión que tuve, con la idea de acabarlos, cosa que conseguí finalmente. Fue la época más dura de mi vida y suelo decir que me vacunó contra el desánimo. Como profesional seguí creciendo en mi trabajo, y creo dominar con soltura mi oficio de panadero y pastelero. Pienso que la sensibilidad no exime del trabajo serio y que la poesía se encuentra hasta debajo de una piedra: hay tan sólo que sentirla, verla venir, escribirla. También está en mi obrador.
Amas la música clásica, el jazz y las de corte populares, y aprendiste música a los 35 años, y no solo eso, fuiste saxofonista de la banda Nazaret por 10 años, ¿cuándo te decides a estudiar música y por qué escogiste el saxofón para manifestarte en este campo?
Siempre amé la música. Aún conservo en la memoria tonadas de mi infancia de las que nunca supe el nombre. Pero la actividad sobredimensionada y la falta de oportunidades postergaron mi educación musical, lo que siempre sentí como una carencia. Finalmente, una serie de felices coincidencias (una escuela musical próxima, disponer de un instrumento, el tiempo que pude exprimir…) me permitieron llenar esa laguna. El saxofón era una opción viable para mis condiciones, aparte de que su sonido me fascina: cálido, potente, rabioso, dulce…Toco el alto y el tenor, pero la música es absorbente y consume tiempo en exceso, requiere mucha dedicación. Es una novia celosa y puedes pasarlo mal.
¿Alguna vez compusiste una pieza musical o canción?
Fuera de los ejercicios habituales de solfeo no escribí ninguna pieza. Demasiada música acumulada en mi cabeza que me moría por tocar desde hacía tanto tiempo y que pasaba al pentagrama para que no se me perdiese.
Es un hombre que también necesita del silencio
Sé también que necesitas el silencio, ¿en qué situaciones lo buscas y para qué te hace falta?
Cualquier músico te dirá que el silencio también es música, que es un ritmo en sí mismo. El silencio permite escuchar lo inaudible en primera instancia: la brisa, los latidos, el vuelo de aves…y tu propia voz interior. Es una de las formas de la serenidad y en ese sentido es a veces imprescindible. Puedo trabajar con música o con ruido, pero pienso mejor con silencio.
Lees de todo un poco: ciencias, artes, cine, novela, ensayo, filosofía, historia y, por supuesto, poesía, ¿qué buscas en esas lecturas? ¿Cuál es el libro que más ha satisfecho tus expectativas?
Leo de todo mucho. El hambre de conocer me puede. Como científico, la Naturaleza y sus leyes; como ser sensible, toda manifestación artística llena esa necesidad; como ser social, quiero conocer mi origen, los trayectos, las posibilidades que se abren. Mi biblioteca es amplia y heterogénea, la comencé a los ocho años y actualmente es la pesadilla de la casa.
Ningún libro concreto llena este pozo sin fondo; pero el libro de los libros es, por muchas razones, el Quijote.
Has dicho que a ti no te falta tiempo sino sueño, ¿le quitas horas al descanso para aprovecharlas en las actividades que te agradan?
Hay cosas que deben hacerse, y ocupan unas doce horas si no se tiene hijos pequeños a cargo. Hay un tiempo de descanso y un tiempo de actividades libres que se reparten entre ambos las otras doce horas. Si lees, tocas un instrumento, haces deporte y alguna vida social, realmente descansas poco. Puras  matemáticas.
Tocando con sus compañeros de la banda 
Son muchos los autores de tu preferencia, pero ¿cuáles son los que te han acompañado siempre y por qué razones?
Eso es ponerme en un aprieto. Seré breve: Quevedo y Garcilaso, el equilibrio; Vallejo y Neruda, las tempestades; Juan Ramón y Aleixandre, la sensibilidad; Claudio Rodríguez y Pessoa, la visión, llena o vacía, del universo. También Camus, Nietzsche, V.A. Estellés, Ishiguro, Orwell, Gabo… son hitos insoslayables.
¿Qué haces con los libros luego de leerlos? ¿Van a formar parte de tu biblioteca o se los dejas a otros?
Sufro síndrome de Diógenes con respecto a los libros. Si alguno me gusta mucho, compro otro ejemplar y lo regalo, pero el que leo lo conservo. Y generalmente con anotaciones a lápiz.
Has confesado que veces un sólo libro, un sólo poema ya valen una vida, ¿te ha pasado? ¿Cuál es ese libro o poema?
Otro aprieto. Tabacaria de Pessoa, Don de la ebriedad de Claudio Rodriguez, El gatopardo de Lampedusa, Platero y yo de Juan Ramón Jiménez, La conjura de los necios de J.K. Toole, Trilce de Vallejo, Extramuros de Jesús Fernández Santos, Comemos sombra de Aleixandre…Libros sobre los que vuelves y vuelves, poemas con una música incesante. Y esto es un reduccionismo: no he hablado de cuadros, de cine, de música ( ¡Ah! Bach, siempre Bach…y Stan Getz.
Con los compañeros de su equipo de rugby
¿Por qué escribes poesía y cómo te ves a ti mismo como poeta?
Lo sencillo es decir que me gusta, lo que es cierto. Que hay una necesidad de comunicarme, también. Que quiero dar forma, poseer con palabras mi sentimiento. Eternizar un momento. Escribo como quien escribe un diario o se confiesa a un amigo: me descarga. Pero además está esa alquimia de juntar palabras y obtener un sabor o un color nuevo, un sentido distinto, incluso una música no escuchada. Tal vez eso sea componer.
Soy poeta de la intimidad, escribo sobre mí mismo. Me desagrada pontificar desde los versos, me desagrada la impostación. El poema será mejor o peor pero necesita sinceridad, autenticidad, emoción. Después, el lector juzgará; lo eché a volar y ya no me pertenece.
¿En qué momento te sientes dispuesto a escribir? ¿Lo haces a mano o en el ordenador?
No soy disciplinado, pero sí muy receptivo. Eso implica que cualquier momento es el momento del poema. Siempre tengo a mano lápiz y papel: en mitad de la noche, durante un paseo, cuando la casa está a solas. Atrapo o me dejo atrapar por el instante, que trato de fijar en unas líneas. El verdadero trabajo es después: tachar palabras o versos enteros, romper papeles y renunciar o porfiar hasta hallar la forma deseada. Incluso entonces no está acabado, pero dejo que se escape vivo o lo mantengo en su jaula a la espera. Algún poema ha estado preso por años.
Jugaste fútbol y rugby hasta en siete temporadas, en varios equipos de la ciudad, ¿hay poesía o música  en estos deportes?  ¿Cómo se ve un artista o creador en medio de un ambiente tan competitivo?
Jugué fútbol once años y rugby, siete. Ambos son escuelas de la vida. Al ser deportes de equipo enseñan valores más allá del automejoramiento, sobre todo el rugby. Y sí, hay poesía en ellos: lírica y épica. Como en toda lucha, hay belleza y sacrificio; como en todo grupo, hay compañerismo y generosidad, acciones admirables y también execrables como en toda batalla. Al fin, es sucedáneo civilizado de la guerra y fuente de emoción. “Nada humano me es ajeno”. Lo deplorable es el artificio del espectáculo y lo mezquino del negocio, pero no tuve que sufrir ese nivel.
Posando junto a sus hijos Alexandre y
Azucena, también músicos
Afirmas que puedes ubicar  la mayoría de las constelaciones del Norte en una noche despejada y sin luna,  y que te hallas en capacidad de nombrar buena parte de las plantas y pájaros silvestres de nuestro entorno, ¿cómo se logra eso?  ¿Tiene que ver con tu capacidad de observación o tu comunión perfecta con la vida?
Cada rostro que conocemos tiene un nombre que nos lo acerca como ser humano y nos lleva al conocimiento mutuo. Deja de ser gente y pasa a ser persona. Con la Naturaleza es lo mismo. No hay pájaros: hay gorriones, golondrinas, jilgueros, estorninos…No hay plantas: hay grama , juncia, parietaria, robinia. Y en la noche clara está el lucero, Júpiter, Aldebarán, Sirio, Orión, las Pléyades…No es sólo conocimiento, es gratitud hacia lo creado y es riqueza que gozamos sin que pida a cambio más que un nombre y su música. Claro que hay que observar e indagar un poco, pero es fácil y hermoso hacerlo.
¿Qué ideas o sentimientos quisiste plasmar en tu primer poemario Nocturno y premeditado? ¿Estás satisfecho con el resultado?
Es un libro de autoconocimiento, de gran intimidad. Es un libro de amor y desamor que recorre el camino entre ambos extremos demorándose en cada estancia. Hay poemas de inmediatez como los hay de filigrana. Es un libro sincero, donde mis sombras y yo nos visitamos. Y sí, es un libro recomendable. En su aún corto recorrido me consta que ya ha tocado algunas almas.
Azucena de pequeña mostrando una de sus tortas
Ya has registrado un segundo poemario y el tercero vienes trabajándolo con mucha entrega y entusiasmo, ¿son similares a tu opera prima o has querido aportar algo nuevo en forma y contenido?
Hay novedades estilísticas y temáticas. Son libros más abiertos porque en definitiva se crece hacia arriba, pero sus lectores reconocerán mi tutela. Quiero decir con esto que avanzan sin ruptura, aunque tienen un color diferente: ahora sufro vista cansada…
¿Tu disposición anímica o creativa cuando vas a escribir poesía es la misma que cuando te entregabas a la elaboración de pan?
Permite que justo conteste tu pregunta con un poemita, El pan y la palabra, del segundo libro:

La luz desde el este
Engulle la noche,
Madrugadas de hada,
Trabajo y sudores
De plata.

Amaso mi masa,
Mi verso se escribe,
Fermenta y levanta
Y lento se cuece
En el alma.

Vaivén de bolígrafos,
Estira y afloja,
Heñido de pájaros,
Música son
De tahona.

Pan y papel,
Masa mansa,
Blancura, albura,
Llenando mi vida
De ola.

 …y sigo pensando que la poesía se encuentra donde la busques, no importa  tiempo ni lugar. Es una actitud.         
Si desean saber más del autor o su libro
pueden pinchar
los siguientes enlaces:
http://editorialcirculorojo.com/nocturno-y-premeditado
  http://www.amazon.es/Nocturno-premeditado-F%C3%A9lix-Molina-Colomer/dp/8491152423