Si desean saber sobre mi faceta de escritora, por favor, ingresen a https://elgareategui.com/ Asimismo pueden hallar información sobre mi actividad como periodista literaria y promotora cultural en La ardilla literaria ( https://laardillaliteraria.com/)

sábado, 19 de septiembre de 2020

Rossana Arellano Guirao: «Necesito ser libre en cuerpo y alma»


Rossana Arellano Guirao es una mujer resiliente al completo. Lo demuestra en su actitud hacia a la vida en todas sus facetas. Ha sabido aprender a reinventarse a partir del dolor de la pérdida una y otra vez, y sus escritos hablan de eso, de su libertad para sentir y la empatía que puede albergar un alma a la hora de compartir. 

Llevas en tu ADN la escritura, un legado genético aportado no solo por tu lado paterno sino también por el materno, ¿descubriste este tu talento nato de un modo espontáneo o se te condujo adrede a esta actividad?

Desde muy niña sentía necesidad de crear, inventar algo hecho por mí, que tuviese un sello propio; en eso mis padres contribuyeron en gran medida. Se trataba solo de un desafío personal, al ser la cuarta de cinco hermanos, pero considero que al inicio era una suerte de competencia.

Sé que tu madre fue una buena contadora de historias, y que te animaba a culminar los cuentos que ella inventaba, ¿crees que esa dinámica te ayudo a desarrollar tu creatividad?

Absolutamente, toda vez que una permanecía muy atenta, dado que ella podía contar el mismo cuento en más de diez versiones y la historia narrada no quedaba así, sin más. Por ejemplo los típicos cuentos clásicos, como El Soldadito de Plomo de Hans Christian Andersen, tenía tantas versiones y debíamos (con mis hermanos) incluir diálogos divertidos, sin perder el hilo del cuento. Esto fue en la primera infancia, luego mis padres se separaron, quedando la familia desperdigada, Sur, Centro y Norte del país. Quedé bajo el cuidado de mi padre, comencé a inventar cuentos y canciones para mi hermano menor. De ese modo logré sobrevivir a tanta tristeza.

Durante una actividad en un colegio de Iquique
A la hora de optar por una carrera universitaria, lo tuviste claro, por eso eres diplomada en Literatura Infantil y Juvenil por la Pontificia Universidad Católica de Chile, ¿te sientes más a gusto escribiendo para niños y jóvenes?

No, no tuvo nada que ver, quería estudiar alguna carrera relacionada con Biología,  definitivamente, para ayudar al prójimo, el puntaje no fue suficiente y dije, estudiaré   Asistencia Social. Mi madre se opuso, ella quería Odontología.  Terminé en pleno norte, una sureña de 17 años, más sola que nunca.  Extrañaba a mi padre. Estudié un par de años Pedagogía en Biología y Cs., en la Universidad de Chile. Sin embargo, una vez más, mi vida dio un giro. Durante una vacación de invierno, decidí que no regresaría. Me quedé trabajando en una empresa familiar. Nunca dejé de escribir, un relato, un poema, una frase o idea. El horario era largo y siempre hice horas extras. Los primeros años no abandonaba la idea de volver a estudiar. Cuando pude hacerlo, cedí mi lugar a mi hermano menor. (Creí que esto ya no dolía más)

En cuanto al Diplomado en Literatura Infantil y Juvenil, esto fue un atreverme, luego de tantos años.  Quise mejorar mis escritos, actualizarme, aprender acerca de cómo y qué están leyendo los jóvenes. Con los niños he trabajado desde siempre, y la mediación lectora fluye sin complicaciones. Con jóvenes que carecen de interés por la lectura obligada, tenía que partir de cero. Hay grupos a los que les gusta el Rap, a otros los comics; jovencitas a las que les agrada lo romántico,  y otras a las que les fascina el género del terror, etc.

Es importante para ellos que se les respete, conociendo sus gustos y preferencias, tomando conocimiento, en particular leyendo todo lo que podamos de lo actual. Hay que refrescar la memoria y releer lo clásico, dialogar y mostrar lo que a ellos les gusta. No está tan alejado de la historia universal, incluso con aquellos juegos en los que pueden pasar tardes enteras.

Al comienzo, durante mis visitas a colegios, hogares de menores, hospitales, me causaba curiosidad que algunos jóvenes se acercaran para oír un cuento o participar en las actividades que realizo. Me he dado cuenta que la carencia afectiva es tan grande, los chicos solo buscan afecto, una mano amiga, un par de oídos que atienda, una boca que guarde silencio y una persona que si promete algo, lo cumpla. (Mi labor con los jóvenes, en exclusiva, con novela, sigue pendiente).

Has trabajado muy duro por inculcar la lectura en esos sectores,  ¿con qué obstáculos te has encontrado en ese camino?

La autora interactuando con niños de un colegio público

Mi labor es absolutamente altruista, de modo que no he tenido problemas, yo programo y elijo dónde ir, obviamente, si alguien solicita mi presencia en escuelas públicas o subvencionadas, no me he negado. Lo que me hace sonreír es cuando los mismos chicos, me cuentan a modo de confidencia, "sabe tía, el año pasado o hace unos meses, nos visitó el escritor /a, ese que sale a cada rato en la TV o  los diarios y no le entendíamos nada. Solo hablaba de sí mismo /a, etc. (Debo confesar que cuando me despido, sin importar sean 50, 80, 100, 200 o más, cada uno recibe una atención, los que participan más activamente, reciben un extra, libros, libros y más libros, de los míos y también de otros autores)  El obstáculo no son los niños, tampoco los jóvenes, sino que el sistema, la dirección de los organismos públicos. El riesgo que se corre al visitar sectores altamente vulnerables. El abrazo de despedida o ese que surge espontáneo, hace que regreses una y otra vez.

Eres narradora, cuentacuentos, promotora cultural e incluso agente literario, sin embargo vibras con intensidad con la poesía, ¿qué razones te conducen a elegirla siempre como tu medio de expresión?

Narradora, cuentacuentos, poeta, continúo siéndolo, sin embargo, he dejado de lado otras actividades. El humano adulto  camina con un garrote,  va siempre al acecho, no cree en la bondad, siempre termina dañando todo lo bueno que haces y das con amor; ese amor universal que es tan puro. Es entonces que me alejo y dejo salir ese dolor.

La escritura siempre será refugio. La poesía es el canto del alma, ella es quien me hace libre. Es el timón de mi existencia, a través de ella se logra armonía. Puede utilizar un lenguaje tan breve y maravilloso como el Haiku; alcanzar ritmos, música y  tonalidades; hacer fusión entre lo interno y lo externo; elevarse y crecer en prosa poética, y  seguir avanzando y llegar al relato, etc.

Tengo pendientes varios libros, cuentos, novelas, ensayos. Tal vez me falta atreverme, dar ese salto épico y sobrevivir.

Quiero aclarar que en los medios sociales solo publico poesía, cuando compartí cuentos, fragmentos de... tuve pésimas experiencias.

Tu primer libro Abróchame el alma aparece recién en 2009, luego de intensa actividad literaria, ¿por qué demoraste en publicar?

Las labores que realiza la poeta son altruistas

No tenía intención de publicar, cuando me lo planteaban encontraba que debía revisar, minuciosamente, lo que sería adecuado. Abróchame el Alma, no lo decidí yo, fue una  hermosa sorpresa regalo de una amiga de España. Un día llega a mi domicilio un paquete y al abrirlo: guardé silencio y agradecí.

Después la vida me presentó a Ingrid Odgers de Editorial Orlando, ella valora mis escritos y no ha soltado mi mano.  Constantemente me impulsa a continuar creando,

¿Cuánto ha cambiado Rossana Arellano  en su expresión poética desde  Abróchame el alma, su opera prima, hasta Pequeña muerte?

Ha madurado, sin embargo no deja de ser fiel a su esencia de sentirse libre, la poesía es la única capaz de rasgar el velo de la razón, así se logra manifestar alegrías y tristezas, expandirlas como un manifiesto hasta hallar el hilo de cordura nuevamente. Entre Abróchame el alma hasta Pequeña muerte existe largo proceso de estudio y aceptación a los cambios. En el primero no existe trabajo de edición, sin embargo, en Pequeña muerte, hubo selección de poemas,  sabiduría en el sentido de incluso cambiar el nombre al poemario, así como también dar un giro a algunos poemas, para dar un sentido de unidad a la obra. 

Pequeña muerte, el poemario que acabas de publicar, posee un contenido personal e íntimo respecto a la muerte. Dedicaste a su escritura 28 años, ¿qué sentiste durante su redacción y cuando lo culminaste? ¿Consideras que es un libro cuya lectura puede resultar terapéutica?

En compañía de unos jóvenes lectores

Pequeña muerte, nace hace 28 años, luego de la pérdida de mi hijo "D", con un contenido muy personal, luego tras el fallecimiento de familiares, amigos, incluí poemas que nacían para ellos, sin embargo, no es hasta hace 3 años, tras la muerte de mi padre y  luego hace casi  dos años el de una hermana, que me decidí a recopilar, depurar, seleccionar. Sacar ese dolor aplastante, ventilar tanta tristeza, asimilar lo que he sabido desde siempre, vida-muerte-vida. Mi espíritu es fuerte y en su libre albedrío se aferra a su temperamento, de tal modo que el lector se  encontrará  con metáforas de toque sensual, místicos, fatalistas y mucho más. En mi caso podría aseverar que sí. En cuanto al futuro lector, quisiera que mis palabras mermaran más de un dolor.

Has declarado que la muerte puede contribuir a elevar nuestra espiritualidad, ¿piensas que si le damos una oportunidad de verla con ojos amables podríamos convertirnos en seres más presentes y empáticos?

Pienso que no debemos considerarla como algo que se ha de ocultar,  cada vez que mencionamos la palabra muerte, las personas se asustan, rehúyen, como si se tratase de algo que a ellos no les va a ocurrir. Cuando aceptamos que la muerte nos pisa los talones, se sienta a la mesa con nosotros, ella está siempre presente, es importante reconocerla. Apreciar entonces, cada día de vida,  vivir como si pudiese ser el último de tus días, nos invita a ser mejores personas.

La imagen que se ve en tu portada, según entiendo, pertenece a un artista que ya antes colaboró contigo en otro libro, ¿qué me puedes contar de él y de este trabajo en particular?

Patricio Bruna Poblete, es un artista visual, pintor, con estudios en la Escuela de Bellas Artes. Sus obras son muy cotizadas. Ha expuesto tanto en Chile como en el extranjero. Es miembro fundador del Centro de Investigaciones Poéticas Casa Azul de la ciudad de Valparaíso.

Existe una conexión magnética y psíquica, algunas de sus obras como esta en particular, me permiten percibir lo más sagrado e íntimo de un artista: oscuridad, luz, deseo de poseer,  fuego pasional, la mente que muestra sus horas más negras, un alfabeto sagrado  cuya simbología posee conocimiento.  La obra se llama Pequeña muerte. He allí el giro apropiado y selección de poemas.

Tú que trabajas en el fomento de la lectura, dirigiendo tus esfuerzos en interesar a los jóvenes en esta actividad, ¿qué nos puedes compartir de cuando les presentas un libro de poemas y das lectura a alguno en voz alta? ¿Prestan atención? ¿Les interesa?

La poeta disfruta de sus actividades 

Mi trabajo ha sido mayoritariamente con niños de hasta 12  años. Los jóvenes de 13, 14  y 15 años, con los que he trabajado, conocen poemas de memoria, sin embargo  no se interesan mucho por la poesía. Son muy críticos, consideran que un escritor/a, debe conocer a la gran mayoría de los autores y poseer gran conocimiento de sus obras, siempre encuentras al menos un par que escribe. No es fácil para ellos, sus compañeros se burlan,  sin embargo, si  invitas a todo el curso a crear sus poemas, relatos, o de forma libre expresar,  todo cambia. Ser un buen  mediador de la lectura, involucra que debes oír primero, conocer sus intereses. Es entonces que atienden y respetan. Si las instrucciones son claras, se interesan cuando distribuyes el trabajo. Unos dibujan y otros realizan manualidades. Lo que más les apasiona es fotografiar y grabar pequeños videos con los compañeros/as  que, libremente, aceptan exponer sus creaciones. Les encanta actuar y mi exigencia es respeto y colaboración para todos.

Sé que te apasiona el arte, y disfrutas con la escultura, la pintura y la fotografía. Sin embargo  confiesas que no  eres muy dada a seguir la pauta de los maestros cuando adoptas el papel de alumna, ¿eso demuestra de tu rebeldía interna o simplemente habla de que necesitas ser libre a la hora de crear?

Respeto lo que me quieren enseñar, sin aprendizaje no hay avance.  Mi espíritu tiene hambre de conocimientos. Siempre estoy buscando algo nuevo que me dé respuestas. Mi mente puede ser adiestrada y agradece, sin embargo, necesito ser  libre en cuerpo y alma.

Si quieren saber más sobre la autora o su obra
pueden pinchar los siguientes enlaces:
https://es.wikipedia.org/wiki/Rossana_Arellano
https://twitter.com/rossanaare?lang=es
https://www.facebook.com/rossana.arellano




 

 


miércoles, 2 de septiembre de 2020

Esther Sonder: «A veces soy tormenta en marejada y otra agua que fluye bendecida»





No tenía intención alguna de convertirse en escritora, pero el deseo de que su hija Chloe supiese por ‘voz propia’ quién había sido su madre, si no superaba una inminente y delicada operación quirúrgica, la obligó a dejar un manuscrito muy a su estilo como testimonio de su ser y su paso por esta existencia. Esa poderosa razón llevó a Esther Sonder a escribir y hallar su sitio en el mundo literario. 
Hoy la autora  nos cuenta sobre Analepsia, su segunda obra, escrita en pleno confinamiento. 

Tu vida está ligada a la literatura desde que tienes uso de razón, sin embargo la decisión que te condujo a escribir y publicar tu primera novela fue la inminencia de una intervención quirúrgica y la incertidumbre de no saber si saldrías con vida de ella. Te preocupaba que Chloe, tu hija, creciera sin saber quién había sido su madre y su historia personal. Cuéntame.

Sí, así fue, de algún modo traté de escribir una novela en la que los valores estuviesen muy presentes por sí le faltase algún día Chloe pudiese sentirme cerca a través de sus páginas. Más que mi historia personal Autopsia de una bruja, es una autopsia emocional en la que a través de la historia de Gema traslado mi forma de ver el mundo e intento hacerle llegar mi amor por ella.

Nunca consideró la posibilidad de
convertirse en escritora
El amor y el miedo conspiraron para obligarte a aceptar la escritura en tu vida, y a partir de este hecho, no te has alejado de ella, ¿crees que si no hubiese sido por eso episodio crucial, quizá nunca te habrías convertido en escritora? ¿O considerabas esa posibilidad en un futuro lejano?

A lo largo de mi vida he escrito para desahogarme porque siempre he sentido estar aquí de paso y conservar unos valores en decadencia en nuestro tiempo pero jamás tuve la necesidad de compartirlo con el mundo. No encontraba sentido a mi existencia hasta que fui madre y entonces la “causalidad” me llevó a publicar, la verdad nunca consideré ser escritora.

Autopsia de una bruja, tu opera prima, ¿qué tanto tiene que ver con su autora y su modo de entender la vida? ¿Has dejado mucho de ti en la obra o no?

Mucho más de lo que nadie pueda imaginar, en ella canalicé todas las emociones que llevaba guardando durante años.

Has tomado muy en serio el tema del miedo en tus obras, y lo presentas en toda su complejidad y formas, sin embargo te abstienes de formular juicios, ¿son muchos tus miedos? ¿De qué manera les haces frente?

¡Uy, buena pregunta! Siempre he sido una persona muy temerosa supongo que por un tema educacional. Pero después de mucho trabajo interno desarrollé mi propia técnica para salirme del plano, observarlos desde otra perspectiva y de alguna forma integrarlos y aprender de ellos.

Refieres que eres muy dada a exponer temas considerados tabú en tus novelas, aunque también has manifestado que son muy comunes en el universo femenino, ¿cómo entendemos esto? ¿Solo tabú, quizá, para la sociedad machista?

Se puede decir que sí, en mis novelas se normalizan situaciones de las que aun a día de hoy, en pleno siglo veintiuno no se habla con naturalidad. Me parece importante dejar de esconder vivencias por miedo a incomodar, pues además son estas mismas experiencias las que hacen que mis lectores se sientan identificados con ellas.

Su carta de presentación literaria
Casi en plena cuarentena española lanzaste Analepsis, tu segunda novela, una historia de amor que se gesta y desarrolla en estos tiempos de la denominada nueva normalidad. ¿Hubo algún hecho o emoción preciso que te impulsó a crear esta historia en un escenario tan actual?

Sinceramente tengo una mente muy virginiana y tenía metida en la cabeza que la próxima novela sería la segunda parte de Autopsia de una bruja, ya que además la tenía totalmente estructurada. Pero la insistencia de mi amiga, la astróloga Mª Carmen Ridaura, me impulsó a escribir Analepsis y quise adaptarme a lo que estamos viviendo en este momento. Aunque Elga, he de decirte, que es más de desamor que de amor en sí. Creo que esta obra desmitifica el ideal del matrimonio.

¿Por qué el título Analepsis? Explica el significado y los alcances de esta palabra con la cual no estamos muy familiarizados, aunque sí con alguno de sus sinónimos.

La analepsis es una anacronía muy utilizada en cine y literatura para narrar hechos de forma retrospectiva. Lo que comúnmente se conoce como flashback. Respecto a por qué da título a la novela no podría contarlo sin hacer spoilers.

¿Es verdad que la escribiste en tiempo récord? ¿Fue algo adrede o simplemente ocurrió?

Ha sido algo surrealista, la escribí en doce días, pero doce días encerrada en el despacho sin poder dejar de transcribir lo que venía a mi mente. A veces me pregunto, si fue la necesidad de salir del confinamiento que me hizo sacarlo todo de golpe, o si esa historia de alguna forma ya estaba escrita y tan solo fui el canal que la volcó en el ordenador.

Chloe es la niña que aparece en la portada de tu libro, ¿hubo alguna razón, en particular,  para que eligieras su imagen entre otras propuestas?

Durante la firma de ejemplares de su primera novela 
Bueno, hay una escena en la novela en la que sale esa imagen y quién mejor que mi propia hija para darle forma, siempre conservando su privacidad pues no me gusta mostrarla ya que solo tiene cinco años.

Tanto el mundo espiritual como el esotérico, se hallan muy presentes en tus obras, ¿tienen algo que ver con tus creencias personales o son tan solo recursos para enriquecer tus historias, ¿qué me puedes contar al respecto?

Sí, el mundo espiritual y  el esotérico forman parte de mi vida desde que tengo uso de razón, de modo que no puedo eludirlos en mis obras, al fin y al cabo, entran dentro de los temas tabú que ambas novelas normalizan. Aunque siempre me gusta hacerlo desde una perspectiva escéptica y alejada de frikismos.

Sé que tu estación del año es el otoño y que tu día perfecto es ese atiborrado de nubes, ¿tal vez describe tu mundo interno? ¿Que en ti conviven la alegría y la tristeza moderadas? ¿En perfecto equilibrio?

Absolutamente, a veces soy tormenta en marejada y otra agua que fluye bendecida…, como la vida misma.

Si desean saber más de la autora y su obra
pueden  pinchar
los siguientes enlaces:
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https://www.letrame.com/autores/esthersonder/
https://www.instagram.com/esther_sonder/




jueves, 16 de julio de 2020

Lola Torres Bañuls:«La poesía es un lugar insólito y a veces poco hospitalario»



La poesía para Lola Torres Bañuls  tiene muchas funciones, pese a que ignora para qué sirve en realidad. Así lo ha manifestado con absoluta convicción. Sin embargo también admite que le ha servido, en muchas ocasiones, para expresarse con libertad, compartir con otros escritores y buscarse a sí misma.
La poeta inició su ruta poética en la madurez, y ni bien se puso a escribir a conciencia las oportunidades para mostrar sus trabajos se le fueron abriendo, y con ellas las publicaciones de sus libros y, por supuesto, los premios a la calidad de su poesía.  
Su nuevo poemario lleva por título Tarde (Ars poética), el cual nace de la experiencia emocional que dejó tras de sí la pérdida de un amigo. 

La poesía ha estado muy presente a lo largo de tu vida, sin embargo fue recién en la madurez en que le das ese lugar y tiempo que merecía. ¿Esa atención ocurrió sin darte cuenta o lo dispusiste adrede?

Me parece que fue de manera involuntaria después de un tiempo de enfermedad. Quise leer poesía a diario como una forma de dedicarme a algo que me llamaba como un impulso. Podría haber optado por cualquier otra cosa, pero la poesía siempre me ha llamado

Está claro que naciste con condiciones para escribir poesía, pero ¿cómo fuiste creciendo como poeta? ¿Pasaste por un algún taller de escritura o fuiste autodidacta?

Su primer libro de poemas 
En principio me incorporé a un taller con la finalidad de encontrar lecturas nuevas. Pero este primer taller no me aportó ningún crecimiento en cuanto a lo poético. Afortunadamente, luego me apunté a otro taller en línea en la Escuela de Escritores de Madrid y encontré ese lugar que buscaba. Julio Espinosa Guerra impartía dichos talleres de poesía. Gracias a Julio encontré realmente la Gran poesía. Julio Espinosa Guerra es muy buen profesor y poeta. A través de sus clases descubrí grandes autores: Huidobro, Rául Zurita, Chantal Maillard, Olvido García Valdés y tantos otros. Y con Julio empecé a escribir cada vez más y de forma más consciente.  Luego el camino de la lectura se fue abriendo nuevos autores.

Demoraste en publicar, pero cuando se dio la ocasión lo hiciste de la mano de una editorial extranjera, ¿cómo se te presentó la oportunidad de dar a conocer Letras sobre tu cuerpo (Ediciones del Plenilunio, 2007)?

Fue a través de un gran amigo Miguel Castro que conocí dicha editorial. Presenté mi libro a la editorial y me aceptaron el manuscrito.

¿En esa primera obra incluiste  algún poema de tu adolescencia o juventud? ¿De qué manera organizaste esa publicación?

No, no incluí ninguno. Esos poemas de juventud están guardados y escondidos. Los poemas de Letras sobre tu cuerpo, nacieron antes de los talleres y quedaron apartados mucho tiempo. Luego los retomé y los revisé. Hice una poda importante en los mismos y los mandé a la editorial.

En adelante la suerte estuvo a tu favor, pues tu segundo libro Crónica diaria, lo editó Vitruvio en 2010, mientras que tu tercer (Norte) Cercanías  y  cuarto poemario  (Un pez en agua turbia) salieron a la luz luego de ganar  un par de certámenes literarios, ¿cómo viviste estas experiencias?

Obra que ganó el Latino Book Award
El primero fue una sorpresa pues para mí era casi impensable ganar un premio. Pero aún así lo mandé y gané. Fue una explosión de alegría y también me sirvió para afianzarme en la escritura. Escribir y que te premien fue una grata sorpresa. En el caso de Un pez en agua turbia  fue una alegría también. Son libros que escribí y revisé mucho. La poesía es un camino y los premios me indicaban que el camino estaba lleno de espinas pero no andaba el rumbo equivocado. En los dos casos los gané por unanimidad del jurado.  En el premio de María de Villar fue una gran experiencia formar parte del jurado para el premio del año siguiente.

Tiempo después recibes otro galardón por un libro de poesía para niños (Quiero ser poeta, Editorial Letra Roja) por parte del Latino Book Award, ¿en qué circunstancias te convocan a participar en este proyecto y qué significó para ti obtener este reconocimiento en dicha categoría?

Esta experiencia fue muy bonita. El proyecto nació desde un grupo de amigos. Miguel Castro era el impulsor del proyecto como editor.  Nos pidió escribir un libro que sirviera para los niños. Nos pusimos a la obra enseguida y por Internet. Cada uno de los colaboradores vivíamos en un lugar del mundo (Orlando, México, Alemania, Murcia y Valencia). Surgió la idea de escribir un libro (taller de poesía) y así lo elaboramos.
 
Has declarado que no se sabe muy bien para qué sirve la poesía, sin embargo, a continuación te contradices y afirmas que sirve. ¿En qué situaciones la poesía te ha sido de utilidad? O, en otras palabras, ¿en qué te ha ayudado?

Uno de sus exitosos poemarios
Si, es contradictorio. En lo personal me sirve como un lugar de encuentro con otros autores en la lectura. Es extraño, pues al escribir uno se encuentra también a sí mismo. Me sirve de escapatoria. Pero también me sirve para expresar lo que de otra manera no podría decir. Me sirve como refugio tanto en la lectura como en la escritura.  La poesía es un lugar insólito y a veces poco hospitalario.

Sigues la filosofía de tu madre.  Su recomendación de "Vivir sin hacer daño a nadie" la has interiorizado y prácticas. Si esto es así, ¿cómo respondes cuando alguien te lastima a propósito? ¿Eres de poner la otra mejilla?

Intento vivir sin dañar a nadie, aunque a veces sin percibirlo puedas hacer daño. Pero voluntariamente intento no hacerlo. Procuro no meterme en problemas y en discusiones innecesarias.  Si intentan dañarme me defiendo, a veces ignorando, otras expresando mi malestar. En general, no suelo tener ocasiones para defenderme. Y eso es lo mejor. 

Tarde (Ars poética), tu reciente poemario, surge a raíz de la muerte de tu amigo, ¿cómo hiciste para poner en palabras una vivencia de pérdida tan intensa y devastadora?


Primero me alejé del dolor, aunque persiste en el fondo. Y de ese hueco  surgen los poemas. De los rescoldos de la pérdida. No de una pérdida sino de la devastación de los que se van. 

¿Crees que Tarde  es susceptible de tener otras lecturas o interpretaciones?  Como por ejemplo cuando se experimenta vacío existencial o temporadas de tristeza, tan presentes en la época que nos toca.

Sí, creo que es posible otras lecturas. Allí está la riqueza de la poesía;  su apertura. Estamos en una época convulsa y difícil. De grandes aglomeraciones y al mismo tiempo de soledad profunda.  

¿Ese Tarde del título de tu libro a qué alude con exactitud?
En un principio evoca el haber hecho tarde para expresar lo que uno debería de expresar en vida. Luego cuando la persona no está piensas “le podría haber dicho esto y lo otro". Cuánto siento no estar más cerca, etc.  Pero ya es tarde.

¿Hay algo que para ti sea Tarde ahora?

En principio te había respondido: No, ahora no. Todo está bien. Pero en realidad siempre es tarde.  Y hay alguna cosa que nos engancha a la melancolía. Y estos momentos de la pandemia son tristes.

Si quieren saber más de la poeta y su obra
pueden pinchar los siguientes
enlaces:
http://polinya621.blogspot.com/
https://bibliopolinya.wordpress.com/llibres/dautors-locals/dolores-torres-banuls/
https://www.arspoetica.es/autor/lola-torres-banuls/



miércoles, 17 de junio de 2020

Antonio Arbeloa: «Escribo para no enfermar»


Antonio Arbeloa posee una mente inquieta. En constante creación. Las historias se le presentan y sucumbe a ellas sin remedio. Y esta pasada época de cuarentena le ha resultado prolífica, pues ya tiene entre manos una rica producción literaria. Unas ya se encuentran listas para publicar, y otras  tantas que, en breve, pondrá punto final.
El también dramaturgo, actor y conductor de Quadern en blanc (Teve4) hoy charla conmigo de su libro Después vino la vida (1968 Ediciones), novela con la que cierra su trilogía sobre la pasión y la condición humana. 

Los secretos, son veneno, que tarde o temprano, hay que expulsar de alguna manera, como en el caso de tu protagonista que lo realiza a través de un escrito, ¿crees que de ese modo renunciaba a seguir siendo cómplice o se limpiaba un poco de la culpa?

Quizá más lo primero. Para el protagonista, este supuesto escrito de la historia, este diario del diario de su padre, no es sino la manera de ahuyentar sus miedos, sus fantasmas. Ha estado callado toda su vida, viviendo sus vicios en secreto y cargando con un juramento de silencio sobre lo poco que vio cuando era niño. Al enfrentarse al cadáver asesinado de su progenitor entra en un largo monólogo interior para descubrir toda la historia a saltos temporales al lector. Una historia que a él se le revela completa con el propio Diario y las guías de viaje anotadas. Se libera pues de esa carga, aunque su cobardía es tal, que como él mismo dice al final, romperá todo lo escrito para que no quede expuesta tanta miseria al escarnio de la sociedad. Aunque ya es tarde. El lector ya la conoce.

El protagonista  refiere que, en el preciso instante en que acepta guardarle el secreto a su padre, pierde la inocencia. No es raro que muchos padres involucren a sus hijos en sus infidelidades, a costa de su salud emocional, ¿qué conduce a un padre a correr ese riesgo?


Es cierto. Cuando revelamos un secreto a un menor que convive con nosotros, o este lo descubre por sí mismo, y le exigimos silencio, le ponemos en una tesitura que una personalidad aún no formada del todo no puede asimilar fácilmente. Mi protagonista se ve tan afectado, que al conocer a los doce años la extraña relación de su padre con la funcionaria de los objetos perdidos, decide por sí mismo adelantar su madurez. Esa noche resuelve afeitarse por primera vez la pelusilla de su bigote incipiente. En el caso de mi novela, lo que conduce a su padre a exigirle el juramento de silencio, es su desesperado amor por una mujer casi imposible para él. Está ciego, y no calcula el daño que puede hacer a su hijo.

La hijas de este padre adúltero, cuando mayores, le dan la espalda y rompen su relación con él, sin embargo, su hijo varón continúa viéndole, aunque este le ignore, ¿por qué este hombre no alberga odio como sus hermanas? ¿Qué le impulsa a frecuentarlo luego de haber atentado contra su familia y abandonado a sus vástagos?

Creo que el ansia de saber. Precisamente saber por qué su padre les abandona y les da la espalda. Por qué su madre se ha suicidado. Él le visita porque carece de información, una información que tendrá completa solo tras la última cita, el asesinato de su padre, y el extraño legado del diario y las guías. A diferencia de sus hermanas, él canaliza su odio también por una enfermiza admiración, una envidia incluso, por lo emocionante que le parece la vida de su padre en comparación con la suya.

Otro aspecto inexplicable de la psicología de tu protagonista es la admiración que le profesa a su progenitor, al extremo de comparar su vida con la de él, y concluir que la suya fue más emocionante por atreverse a amar y vivir. Es sin duda, un hombre dañado, teniendo en cuenta que es una víctima del egoísmo de su padre, ¿no te parece?

Por supuesto, el daño que su padre le causa es de una magnitud incalculable. Una noche, con unos amigos y medio en broma, uno de ellos me dijo que cuando la vida de tu padre es más emocionante que la tuya, te sientes un fracasado, y esa frase se me quedó grabada, hasta el punto que la anoté, y tras leerla varias veces pensé que tenía que escribir una novela con semejante inicio. La novela puede definirse como el estudio comparado de dos vidas. La del padre es una historia de egoísmo, la del hijo de sumisión a los convencionalismos y del miedo al qué dirán.

Por su parte, el padre apostó todo por una mujer que no le correspondió, que admitió su compañía por vanidad, con la que solo se acostó una vez,  y a la que dejó de ver abruptamente por decisión de terceros, ¿qué hace que un hombre enloquezca por una mujer a sabiendas que jamás va a ser suya?

La segunda entrega 
La pasión. No hay otra explicación. Ciertas personas aman lo que les apasiona. O confunden esa pasión con el auténtico amor. Muchos lectores y lectoras, sobre todo lectoras, me han comentado que si ese hombre hubiese conseguido a esa funcionaria de los objetos perdidos y se hubieran convertido en marido y mujer, no hubiesen tardado en separarse. Creo que lo que le enloquece de ella es que no sea suya. Que sea alguien a quien perseguir por media Europa para compartir no más el tiempo de un café y una breve charla. De hecho, el destino no quiere que hagan el amor más que una vez, y que ese momento coincida con el del drama familiar que desencadenará su separación casi definitiva hasta el momento de sus muertes.

El protagonista de tu novela denomina a su esposa 'el amor de su vida', sin embargo se masturba pensando en una amiga en común y mantiene relaciones sexuales con una prostituta fija, ¿es el retrato del hombre de mediana edad, resultado de la educación del siglo pasado, o dicha conducta  persiste y es muy actual en el grueso de los varones en estos tiempos?
No sé si persiste. Yo creo que para el protagonista Margarita es su esposa, es la verdadera mujer de su vida. Es su esposa, la compañera de sus días, y la que le hace vivir cómodamente de cara a la sociedad en su monotonía. Pero precisamente la envidiosa admiración por la vida de su padre, capaz de dejarlo todo por una pasión incomprensible para él, es lo que le hace buscar sus válvulas de escape. Pero creo que hasta eso le sale mal. Convierte a la mujer de un amigo en la imagen de sus masturbaciones recalcitrantes, y sus visitas al burdel en una más que extraña relación de dependencia y miedo con una mujer mayor que él. Pero no creo que se trate de una cuestión de varones. Todo el mundo, hombres y mujeres, liberan sus mentes en la intimidad. La mente es libre. Todo el mundo puede hacer algo pensando en otra cosa. Y en el sexo más todavía. Yo en eso no critico al protagonista. Quizá sí en lo de la prostitución, pero bueno, bien que lo paga el pobre, porque hasta eso no le sale como él quería.

Es duro admitir que la vida, a decir de tu protagonista, no sea con la que se sueña, pero, más aún, que por pereza no realices el menor intento por tornarla diferente. Entonces, hay gente que es infeliz a propósito, ¿coincides conmigo, Antonio?

Por supuesto. Todos lo somos en mayor o menor medida. La educación, la religión, el miedo a perder la estabilidad, los hijos, el temor reverencial a los padres y a la sociedad, nos hacen mantenernos muchas veces en situaciones que somos incapaces de romper. Un matrimonio o una relación acabada, un trabajo que no nos gusta, un círculo social que no es el nuestro, etc. No sé si a propósito, pero sí debido a los factores que te he comentado.

El autor durante la presentación de su novela
¿Qué motivaciones te condujeron a escribir esta tu tercera novela? ¿Hay poco, mucho o nada de tus vivencias personales en la historia?

Después vino la vida es una crónica del Castellón de los años sesenta hasta nuestros días. Están las calles y los sitios en los que me crié. Obviamente hay vivencias personales que se plasman en la novela. Pero afortunadamente el grueso argumental de la misma nada tiene que ver ni con mi vida ni con la de mi padre. Algunas anécdotas y costumbres sí que son personales. Uno escribe con lo que ha vivido a cuestas. Eso sirve para hacer también más real la historia. Si no, escribes de oído, y eso se nota.
En cuanto a las motivaciones, bueno, con Después vino la vida cierro un ciclo de tres novelas sobre la pasión y la condición humana, tras El amor a deshora y Los alrededores del olvido. Es un especie de trilogía sin serlo de novelas independientes y reflexivas. Noto cierto cambio para lo próximo. Necesito salir de las mentes de mis personajes y centrarme en las acciones. Pero en general, más que escribir por motivación, lo hago por necesidad. Necesito sacar de mí un montón de historias que asaltan mi cerebro. Siempre es igual. Escribo para no enfermar. Te diré que solo en estos días de aislamiento por el dichoso virus he acabado de pulir una obra de teatro, he escrito el borrador de otra, he arrancado mi siguiente novela y he diseñado el guión de un corto. Creo que en general esta soledad va a dar muchos frutos.

¿La fotografía de la portada tiene que ver contigo? Para tu protagonista es muy importante, viaja de continuo a ese momento a lo largo de su narración. Y siempre va hallando nuevos detalles en esa imagen.
Cuando murió mi padre saqué de una antigua caja de Colacao esa foto y la colgué de la puerta de mi nevera. Carlos Tosca, mi editor, (Ediciones1968), tenía previstas dos portadas posibles. Yo dejé que me las enseñara y solo después le mostré la foto. Al momento me dijo que nada superaría esa imagen de la que tanto se habla en la novela y que él no sabía que existía. Obviamente al tratarse de una fotografía personal de 1969, (somos mi padre y yo en realidad), mucha gente puede pensar al leer la novela que se trata de una autobiografía, pero no es así como ya te he explicado.
En cuanto a la foto como recurso literario, me encanta ese permanente viaje a esa imagen, que hace que el lector abandone el texto para revisarla cada vez que el protagonista se refiere a ella. Creo que es una portada espectacular. Para el protagonista es importante porque durante muchos años es lo único que conserva de un padre que, en el momento de ser tomada esa fotografía, aún lo era en el pleno sentido de la palabra.

¿En qué circunstancias es posible pronunciar ‘después vino la vida', Antonio.
En realidad siempre que logramos salir de lo artificioso de nuestra existencia. Quién es feliz lo hace cada vez que llega a casa y puede besar a sus seres queridos. También vendrá la vida después de esta pandemia, cuando podamos despedir a los que se fueron como lo merecen, y espero que por entonces hayamos aprendido a vivir más despacio y más cercanos los unos de los otros. La novela acaba con un te quiero. Cuando esas dos palabras son sinceras, después viene la vida.

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miércoles, 3 de junio de 2020

'Círculo trivial', el libro de Vicente García Valero





Ayudar desde el futuro



En el interior de una montaña artificial un par de científicos se ponen a divagar sobre la vida y costumbres de la gente del pasado. Hablan sobre una civilización que se erigía en los terrenos que ahora ocupan, y que alrededor del siglo XXI padecía su peor crisis económica y de valores. Según sus investigaciones aquellos seres padecían grandes males emocionales y psíquicos. Demasiadas carencias por cubrir, lo que les tornaba autodestructivos y letales para los demás.  Sufrían por lo que aspiraban ser y no eran. Se deprimían con facilidad. Y les estresaba la realidad externa, afrontar sus relaciones con los otros, su poder adquisitivo y los devaneos en la política. Por donde se mirará compleja, competitiva y voraz. Alguien se quedaba con el trozo de alguien en la boca en dicha interacción. Sin variar. Los científicos a través de su compleja tecnología son capaces de recuperar esa vida que se fue. Poseen un gran archivo dónde espectar a voluntad  la existencia 'vivida'.  Se han sentido comprometidos a ayudar. Aunque no sean muy emocionales, empatizan con el dolor. Una arcaica huella de su primitiva humanidad. A velocidad pasan por sus circulares ojos la historia vital de sus ancestros. No efectúan pausas innecesarias. Tampoco muestran preferencias. La búsqueda se da un poco al azar. Al parpadeo. Son millones. Su atención ha detectado 12 vivencias que pueden servir para satisfacer esa necesidad de ponerse en el lugar del otro y de ayudarle a sanar, aunque con un retraso de miles de años luz, pero en  su mismo presente (pasado). 

Esta es la recreación de la propuesta de la novela Círculo trivial, cuyo autor es Vicente García Valero, un maestro jubilado en Pedagogía terapéutica, audición y lenguaje,  quien en los últimos años se ha dedicado a trabajar con niños con trastorno del espectro autista (TEA)

Apóyalo a publicar su obra. Pincha aquí:




miércoles, 20 de mayo de 2020

Sandra Díaz: «Hay cosas que solo puede explicar el destino»







Sandra Díaz es médica. También escritora. Pero sobre todo artista. Empezó trazando dibujos en la más absoluta intimidad. Luego vinieron las historias que creyó no importarían a nadie. Más tarde por otras razones, que mantiene en reserva, escogió la medicina.  Y su especialidad en cirugía mamaria es un compromiso con Laura, su amiga que falleció víctima del cáncer, y las pacientes oncológicas.


Miremos en retrospectiva ¿qué fue primero tu amor por la escritura o la medicina? ¿O quizá nacieron en paralelo?

Primero, sin duda, mi amor por el arte. He escrito y dibujado desde que me alcanza la memoria. Recuerdo que mi vocación de médico surgió en un momento dado, como de la nada, de una forma inesperada. En aquel instante, tal vez, podría haber decidido ser periodista. Pero algo inexplicable por aquel entonces me llevó a escoger la Medicina. Años más tarde, creando Nadie dijo desde dónde, me daría cuenta de que hay cosas que solo puede explicar el destino.

Su opera prima: Nadie dijo desde dónde 
Posees escritos guardados en un cajón, sin embargo las que has publicado,  no formaron parte de esos, ¿por qué no les diste una oportunidad de salir a la luz?

Porque la locura de publicar comenzó con Nadie dijo desde dónde. Antes, ni siquiera pensé que lo que yo escribía podía tener trascendencia. Cuando fui consciente de las fronteras que traspasó mi primer libro fue cuando empecé a creer que, quizá, tenía muchas cosas que decir y, lo más impresionante, que había mucha gente que las quería escuchar.

Tu primer libro Nadie dijo desde dónde es una historia  autobiográfica, que escribiste tras vivir la experiencia del cáncer de tu amiga. Lo hiciste para ella, pero también para el resto de mujeres que padecen esta enfermedad y sus familias. ¿Es complicado escribir desde el dolor, de inmediato, o dejaste que pasara un tiempo para tocar el tema?

Mientras Laura vivía le escribí cartas muy frecuentemente. Hasta llegué a escribirle un libro a mano del que no guardo ninguna copia —se lo entregué a ella y ahora lo guarda su madre— que titulé “Retales de un año imperfecto”, cuando hizo un año de su diagnóstico inicial. Cuando murió, intenté contar nuestra historia de mil maneras diferentes pero en todas tropezaba con una inmensa pared blanca y me bloqueaba. Pasaron seis años hasta que, de repente, un día, empecé a dibujar —hacía años que no lo hacía— una especie de fotogramas que parecían contar nuestra vida. Me gustaron. Me hicieron sentir cómoda. Después me di cuenta de dos cosas: una, que como la historia ya estaba escrita solo tenía que contarla lo mejor que supiese y, dos, que todo había empezado dibujando porque una experta ilustradora, sita en una dimensión que yo no alcanzaba a ver pero sí a sentir, había guiado mis manos para que así fuera.

Nadie dijo desde dónde está concebido para romper los prejuicios respecto al cáncer, pues muchas no sabemos cómo tratar a quien lo padece ni de qué manera ordenar la vida familiar a partir de ese suceso, ¿no es así, Sandra?

Sí. De hecho, este libro está concebido para acompañar a los que acompañan. En este proceso es tan importante el enfermo como las personas que tiene (realmente) a su alrededor. El cáncer, como antiguos estigmas del pasado, no es más que otra condición que la vida nos pone delante y a la que hay que mirar de frente. Y, es más, me atrevería a decir que nos sirve en bandeja un gran aprendizaje que podemos considerar en su parte positiva.

Durante una de las presentaciones de su libro
Laura cambió tu vida en muchos sentidos, no solo porque te inspiró a escribir este libro sino también en cuanto a la elección de tu especialidad, porque eres cirujana mamaria, ¿qué te condujo realmente a decidirte? ¿Qué idea se apoderó de ti?  

Desde que supe el diagnóstico de Laura quise saber más sobre su enfermedad, el cáncer de mama. Me informé sobre qué especialidad médica se dedicaba a su diagnóstico y tratamiento, busqué el hospital que mejor podía satisfacer mis necesidades como futura especialista e hice la residencia allí. Le prometí a mi amiga muchas veces que dedicaría mi vida profesional a acompañar a pacientes con su misma enfermedad.

 ¿Ese ‘dónde’  del título qué lugar exacto es?

Ese “dónde” hace referencia, en mi caso, a la Tierra, el lugar en el que he habitado siempre y, gracias a Laura, se convirtió en un lugar mejor y, en el caso de ella, se refiere a un lugar especial que solo puedo describirte si cierro los ojos. Se trata de un sitio que ella, antes de partir, me definió como “un lugar infinitamente mejor al que conocemos”, donde cada noche, en sueños, nos volvemos a encontrar. Dejaría de ser mágico si pudiese situarlo en un mapa.

Luego publicaste Cayetana y el guardián de las estrellas, un libro dirigido al público infantil con la finalidad de ayudar a los niños a afrontar la muerte. ¿En el fondo seguimos sin aceptar ese proceso y se lo queremos transmitir a nuestros hijos? Lo peor es que la vemos con violencia en la tele, sin embargo la negamos en la realidad.

Lo que Sandra es y hace
La muerte es un proceso que no se acepta nunca. Solo pasa el tiempo y aprendes a vivir con esa circunstancia que un día te trajo la vida. Tanto con mi primer libro como con el segundo, he pretendido dejar ver que cada cosa que nos pasa se convierte en esencial si aprendemos de ella. Yo he aprendido mucho de la enfermedad y de la muerte y así he querido transmitirlo a quien quiera leerme. Dirigirme a los niños, en especial a mi hija Cayetana, responde a una necesidad y a ser consciente de que cuanto antes integre algo tan inherente a la vida como es la muerte, más fácil será toparse con ella en el camino cuando quiera aparecer.

Eres también diseñadora de carteles, portadas de libros y revistas para terceros, pero desde el anonimato, ¿por qué te negabas a mostrar tu identidad?

Como he dicho, nunca pensé —antes de Nadie dijo desde dónde— que lo que yo era capaz de crear podía tener trascendencia. Así que, simplemente, me dejaba llevar por los trabajos como algo natural, algo que disfrutaba muchísimo, pero no los reivindicaba.

Su participación en una mesa de autores 
Tengo entendido que, en estos momentos, te encuentras preparando tu primera novela que será de naturaleza gráfica, ¿qué nos puedes adelantar al respecto?

Sí, estoy preparando mi próxima novela. Es un proyecto al que estoy dando forma desde hace ahora un año, aunque llevaba mucho más tiempo con él en la cabeza. Cuento la historia de cinco mujeres con vidas separadas y un denominador común, que las entrelazará sin ellas saberlo. Hace relativamente poco, además, decidí ilustrarla para que la potencia de las imágenes fuese vector de transmisión de todos los sentimientos que se cuecen en sus páginas. Son historias reales, de mujeres reales, que merecen que alguien les dé voz.

Has manifestado que se dejan huellas solo cuando se pisa fuerte, ¿las estás dejando, Sandra?

Ésta es una pregunta que, quizá, no debería contestar yo sino las personas por las que han pasado mis obras. Pero lo cierto es que haber dado el paso de publicarlas me hace sentir muy satisfecha. Conmigo misma y con el compromiso que he adquirido, porque he querido, con el resto del mundo: dejarles un ratito mis ojos, por si quieren asomarse.

Si quieres saber más de la autora y sus creaciones
puedes pinchar aquí:
https://www.sandradiazsierra.com/